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AFEHC : articulos : Una aproximación a las experiencias del juramento de la Constitución de Cádiz en el contexto de Tegucigalpa, 1812-1820 : Una aproximación a las experiencias del juramento de la Constitución de Cádiz en el contexto de Tegucigalpa, 1812-1820

Ficha n° 3039

Creada: 19 mayo 2012
Editada: 19 mayo 2012
Modificada: 22 mayo 2012

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Autor de la ficha:

Edgar SORIANO ORTIZ

Editor de la ficha:

Elizet PAYNE IGLESIAS

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Una aproximación a las experiencias del juramento de la Constitución de Cádiz en el contexto de Tegucigalpa, 1812-1820

Las juras constitucionales fueron un elemento muy importante en la historia de la Alcaldía Mayor de Tegucigalpa, en un contexto de presión de parte de sus élites para asegurar su soberanía jurisdiccional. Es importante analizar estos acontecimientos para poder interpretar el proceso que se gestaba durante el inmediato periodo previo a la independencia de 1821.
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Palabras claves :
Constitución de Cádiz, Motín, Modernidad, Elites, Independencia, Juras constitucionales
Autor(es):
Edgar Soriano Ortiz
Fecha:
Marzo de 2012
Texto íntegral:

1

Antecedentes de la problemática jurisdiccional

2 El 19 de marzo de 1812 fue promulgada la Constitución de Cádiz en un contexto de crisis, ante la guerra contra las tropas francesas y el vacío de poder manifestado tanto en la península, como en América por la ausencia del rey Fernando VII. Para Tegucigalpa el año de 1812 fue turbulento, debido a la insurrección popular, que era incitada por grupos de las élites y una parte del clero, con el objetivo de expulsar del ayuntamiento a los miembros leales a Comayagua y de su larga lucha por restaurar la antigua jurisdicción de Alcaldía Mayor. Para entender este contexto es necesario analizar la rivalidad entre Tegucigalpa y Comayagua, que tenía orígenes visibles desde el año de 1788, cuando se suprimió la Alcaldía Mayor en el marco de la creación de la intendencia de Honduras, como producto de las reformas borbónicas, siendo Comayagua el centro administrativo. Sin embargo sería hasta el año 1794 en que comenzaría realmente la resistencia por el traslado definitivo de la Caja de Rescates a Comayagua, terminaba de esa manera la inicial sumisión a las reformas1.

3 El presbítero Juan Francisco Márquez, el 18 de octubre de 1799 declaraba en casos concretos la desventaja que para Tegucigalpa constituía la abolición de la Alcaldía Mayor2. Asimismo tenemos el ejemplo de Francisco Albert, procurador de la Audiencia de Guatemala y procurador de Tegucigalpa, quien por años argumentó la importancia de la segregación de Tegucigalpa del dominio de la intendencia de Comayagua3. Los esfuerzos de las élites de hacendados, mineros y comerciantes fueron largos, y en varias ocasiones estos grupos económicos juntaron donativos monetarios para invertir en los trámites correspondientes ante el rey. Entre 1806 y 1808 en varias reuniones del cabildo de Tegucigalpa se debatió y se tomaron acuerdos respecto al apoderado legal en Madrid, además se nombró al alcalde segundo, Severino Retes: “para recaudar donativos de los principales vecinos para los gastos necesarios para un fin que renovara la anterior gloriosa época de independencia del gobierno4…”

4 Para 1808 todo parecía indicar que los trámites en Madrid prosperaban satisfactoriamente; sin embargo, todo se truncaba con la crisis política de la metrópoli, que iba del golpe de Estado contra Carlos IV y su primer ministro Manuel Godoy, pasando por la captura del monarca y la invasión del territorio peninsular. Desde este momento hasta 1812, las élites mostraban constantemente su descontento contra la manifestación de poder de la capital de la intendencia. Desde 1808 José Tranquilino de la Rosa, subdelegado en Tegucigalpa, mantuvo rigurosamente el orden, junto a los miembros del ayuntamiento: Juan Judas Salavarria, José Serra y el español José Ibarren, compañeros de fórmula entre 1810-18125. Tranquilino de la Rosa persiguió a sospechosos de conspirar contra Comayagua; entre los afectados por su mano dura estuvieron dos clérigos del convento de San Francisco: Joaquín de Heredia y Antonio Rojas, acusados de ocultar sediciosos de los motines ocurridos en 1811 en San Salvador y León. También decidieron en el ayuntamiento, tomar medidas radicales como el cierre y expulsión de la villa de comerciantes originarios de León: “Las providencias que deben tomarse en las circunstancias presentes a fin de que no se introduzcan los detestables sistemas de aquellos insurgentes y se expulse a aquellos vecinos que de dicha ciudad que expendan cacao6…”

El motín: insurrección popular y ganancia para las élites

5La navidad y el 31 de diciembre de 1811 se vivió con aires de descontento y conspiración en la villa de Tegucigalpa. Las autoridades del ayuntamiento y el subdelegado Tranquilino de la Rosa se mantenían firmes, pero el alcalde Salavarria en una notificación se lamentaba lo siguiente:

6“…que el dificilísimo arte de gobernar los pueblos me impidió a ello, el ver que en el año anterior de 1810 serví la vara y me pareció que todo andaba con paz y quietud a excepción de los desarreglados viciosos a quienes perseguí, mas confieso que herré el cálculo pues ven que como se trasciende la citada elección el pueblo me amenaza con papelones que públicamente han fijado en la plaza, en la esquina del señor alférez y en el corredor exterior de mi casa, amenazándome en ellos revolución en caso de ser alcalde7”.

7 Pese a ello estas autoridades seguían persistentes en mantener el control político de Tegucigalpa. En la madrugada del 1 de enero enviaron a la guarnición a realizar rondas de vigilancia en Barrio Abajo, La Plazuela, la Calle del Rio Chiquito, San Sebastián y Comayagüela, para garantizar el control social que permitiera la tranquila ceremonia de toma de la vara: “…toda la gente está en jolgorio de año nuevo, no andando en las calles más que algunos ebrios8…”

8 Pero la insurrección estaba lista; en la mañana cuando se disponían a efectuar la toma de la vara del ayuntamiento, inició el motín en el barrio La Plazuela y rápidamente se extendió por todos los barrios y las zonas periféricas de la villa. Esta insurrección se sumaba a la ola rebelde que se gestaba en otras ciudades de la Capitanía General que luchaban por su autonomía respecto a los regímenes de intendencia. A gritos en las calles les decían claramente a las autoridades del ayuntamiento: “Si quieren que no haya guerra y todo sea alegría, renuncie Salavarría y su compañero Serra9.”

9 La concentración enardecida se dirigió al cabildo, que fue inmediatamente cerrado, golpearon la puerta y luego un grupo se dirigió a la casa del subdelegado Tranquilino de la Rosa, quien había salido huyendo de la villa junto a un grupo de 6 sirvientes10. El convulsivo día en la villa continuó, ahora el papel les tocaba a los principales miembros de las élites locales, asumir junto al clérigo Juan Francisco Márquez la mediación y el control del motín. Necesitaban mantener el ánimo firme pero sin pasar a límites que pusieran en peligro a las mismas élites de la villa, debido a que esperaban la reacción de Comayagua; a todo ello se preparaban para entablar la comunicación con el Capitán General de Guatemala, José de Bustamante. 5 días después, el “día de reyes”, entraba a la villa el deán de Comayagua, José María San Martín, enviado por el obispado con el objetivo de “exhortar a los indios y mulatos revolucionarios…”, pero fue rechazado por el pueblo amotinado11.

10 A todo ello, la vara del ayuntamiento fue depositada en José Manuel Márquez, Joaquín Espinoza y Miguel Eusebio Bustamante. El 20 de enero llega la notificación del Capitán General, en que restaura la antigua jurisdicción y nombra interinamente al cura Juan Francisco Márquez como Alcalde Mayor. A este punto, al parecer, el éxito de las élites es cuantificado por su añorada autonomía jurisdiccional. Pareciera ser que en ciertos sectores medios (castas y blancos) y en los indígenas de los barrios se manifestaron algunos descontentos, observable por el mantenimiento de la protesta pública durante todo el mes de enero y febrero. Esta circunstancia obligó al nuevo ayuntamiento de Tegucigalpa a mantener la medida de expulsión de los vecinos de León, además de llegar al límite de prohibir el 13 de enero la venta de aguardiente y hacer operativos para destruir la fabricación de bebidas clandestinas: “…se resolvió que la noche de este día salgan diversas rondas e introduciéndose cada comisionado en las casas en que hay noticia que se ocultan fabricas de aguardiente, las destruyan arrojando el licor y rompiendo todos los vasos que lo contienen12…”

11 Debemos entender que las élites y su representante principal, el clérigo Juan Francisco Márquez, asumieron el papel de mediadores, pero frente a la rebeldía mostrada por los barrios, asumieron una posición mucho más dura, que terminaría con la decisión del Capitán General de nombrar el 12 de febrero al jefe de milicias de Olancho (noreste de Tegucigalpa), sargento mayor Pedro Gutiérrez, quien contaría con el leal apoyo de las élites de Tegucigalpa y sus nuevos representantes: Juan Francisco Márquez, José Manuel Márquez, Joaquín Espinoza, Manuel Antonio Borjas, Juan Alcántara, Juan Miguel Midence, Miguel Bustamante, Francisco Arisa y Pedro Vázquez. El sargento mayor Pedro Gutiérrez, tendría el objetivo de terminar de una vez con la rebeldía de los habitantes de los barrios, de los indios de Comayagüela y alrededores de la villa. Pedro Gutiérrez en su marcha hacia Tegucigalpa, ya había adelantado desde Juticalpa, con fecha 16 de febrero, una bien redactada proclama para exhortar a la tranquilidad y al fidelismo al monarca legítimo, Fernando VII:

12“Honrados y útiles indios naturales del pueblo de Comayagüela y de San Miguel de Tegucigalpa, vecinos apreciables de esta noble y leal villa. El sargento mayor del batallón de Olancho, vuestro padre y hermano, os habla para que con tranquilidad, confianza y atención oigáis su doctrina y modo de penar con respecto a la desgraciada situación en que os halláis fomentado por el común enemigo, el que trata de alterar y controvertir nuestras ideas con el objeto de exaltar nuestros espíritus, para por este ingenuo medio concebir la desconfianza y la desunión entre los leales y pacíficos habitantes de este patriótico reyno de Guatemala por cuyo medio desea introducir el monstruo de la anarquía13…”

13 En el camino a Tegucigalpa, Gutiérrez estableció un campamento a unos cuantos kilómetros de la villa. Además, el intendente interino de Comayagua, José María Piñol, le enviaba como apoyo 100 montados de las milicias de Yoro. Esta presión militar evidentemente bajaría los ánimos de los amotinados y al iniciarse el proceso de pacificación, el Capitán General ordenó a Gutiérrez marchar con una tropa a través de Segovia con el objetivo de aplacar la insurrección de Granada.

14 Para el mes de abril ya se habían disipado totalmente los rumores y posibles conspiraciones de la población de la villa de Tegucigalpa y del pueblo de indios de Comayagüela, Juan Francisco Márquez reasumió el cargo de Alcalde Mayor (cargo que desempeñó hasta su muerte en 1815) y el Capitán General Bustamante ordenó restablecer en la villa, la Caja de Rescates, hecho que siguió por varios años generando conflicto con Comayagua14. Estos turbulentos meses del inicio del año 1812, generaron el beneficio para las élites de Tegucigalpa, pues su ansiado control jurisdiccional estaba a su disposición y el ayuntamiento, casi en su totalidad estaría en manos de tegucigalpenses. Muchas personas que habían participado en el motín estarían con frustración al ver las negociaciones que se realizaron por las élites y las autoridades de la intendencia. Esta afirmación la esbozo al encontrar a dos de los funcionarios repudiados durante la insurrección: José Tranquilino de la Rosa y Juan Salavarria, ocupando cargos de regidores en el establecido ayuntamiento oficial post-motín.

15 La inestabilidad en la villa se fue recobrando después de abril. En mayo el Alcalde Mayor interino, Juan Francisco Márquez, celebró en la plaza una gran ceremonia en solemnidad a las víctimas de Madrid del dos de mayo de 1808, esta ceremonia convocaba a la población a reafirmar el fidelismo al deseado monarca Fernando VII. Posteriormente, a las 4 de la tarde del 22 de septiembre el ayuntamiento se reunió para recibir un extraordinario pliego conteniendo la Constitución gaditana.

16 El motín y los hechos siguientes a 1812 han sido abordados en la historiografía hondureña desde una concepción liberal, debido al argumento de que este levantamiento era parte de un proyecto de independencia respecto al dominio colonial español15. Mi criterio es que este hecho histórico, como el mismo proceso de independencia, debe ser interpretado bajo una serie de premisas que puedan acercarnos a las contradicciones manifestadas entre el predominio de lo tradicional frente a la lenta imposición de códigos emanados del proyecto de “modernidad”, necesarios para las élites de criollos en su papel histórico de dominio político y socio-económico. El motín y las juras constitucionales son los hechos quizás más importantes en el contexto independentista de la provincia de Honduras.

La Constitución de Cádiz y el juramento de Tegucigalpa en 1812

17 Tras la invasión francesa y la organización de una espontánea resistencia para enfrentar a los soldados de Napoleón en la península, se generó una “eclosión juntera16”, para luego constituir la Junta Central Gubernativa en 1809, y finalmente convocar a cortes en Cádiz. Las Cortes de Cádiz promulgaron la Constitución el 19 de marzo de 1812, Constitución que sufrió intensos meses de debates por parte de los diputados, que en su mayoría eran españoles peninsulares. Del total de diputados sólo el 20% eran americanos, además, un 30% eran clérigos peninsulares, evidenciando los intereses y pugnas al momento de aprobar y redactar la Constitución, que finalmente afirmó la trilogía: Dios, Patria y el Rey17.

18 La situación en España era caótica y al otro lado del Atlántico se generaron una serie de opiniones y acciones políticas. Cuando se promulgó la Constitución de 384 artículos, la Capitanía General de Guatemala había experimentado una serie motines y se había posesionado del poder soberano de estas ciudades y villas, en otras palabras, el escenario para la jura constitucional estaba listo, la vieja concepción de vecindad corporativa sería la asimilación para acatar el fidelismo al rey y a las nuevas normas de “ciudadanía.”

19 La provincia de Honduras había enviado su representación de manera dividida, José Francisco Morejón electo por Comayagua; mientras Tegucigalpa apoyó la diputación del ayuntamiento de la ciudad de Guatemala, en la figura de Antonio de Larrazábal. Tegucigalpa no sería la excepción en el tema de la elección de diputados, que generaron en esos años fuertes críticas en las jurisdicciones y en el mismo seno de las cortes gaditanas.

20 El tema de la representatividad, estuvo presente en las sesiones. Morejón desempeñó el papel de fidelidad a los planteamientos de Comayagua, argumentando los viejos pensamientos de dominio de Comayagua, sin embargo en España se tomó en consideración la valoración de Guatemala. Larrazábal fue un diputado muy activo a las propuestas presentadas como representante de Guatemala. En sus disertaciones defendía los intereses de los criollos ricos, manteniendo un equilibrio de fidelidad a las instrucciones de la ciudad18. Aunque en la persecución absolutista de 1815 fue condenado por infiel a la religión y al rey por lo que estuvo confinado hasta 182019.

La ceremonia de la jura en la villa de Tegucigalpa

21 En octubre se realizaría una gran ceremonia pública de jura constitucional, nunca antes se había realizado un acto como este y en un contexto de reciente convulsión social. Fue el día 13 de octubre de 1812, en que se realizó en el espacio público de la villa de Tegucigalpa una larga ceremonia conducida por el Alcalde Mayor, clérigo y ahora máxima autoridad de la jurisdicción. A la festividad acudieron autoridades y el pueblo como espectadores, el acta oficial de la Sala Capitular lo plasmaba de la siguiente manera:

22“…a efectos de publicar la Constitución política sancionada por las cortes generales y extraordinarias de la nación con asistencia del comandante militar sargento mayor don José María Piñol, de los oficiales y tropa del escuadrón de Yoro, todas las personas y vecinos que componen el cuerpo distinguido de la República y del clero y comunidades religiosas, convocando a las justicias, empleados y principales habitantes y avisando por bando al vecindario de la hora de este acto20…”

23 La ceremonia comenzó el recorrido a las 9 de la mañana, desde la casa consistorial, al frente y en el centro iba el Alcalde Mayor Juan Francisco Márquez, llevando en sus manos el código de la Constitución en un adornado estandarte. El paseo por las principales calles de la villa tenía como animación música y muestras de danzas populares, la tropa seguía el paso del Alcalde Mayor en la retaguardia, al llegar a la plaza todo estaba listo, el centro de la atención estaba en un retrato del monarca Fernando VII, el Alcalde Mayor procedió a la entrega oficial de la Constitución y del real decreto, al alcalde segundo del ayuntamiento. Luego, el cura Márquez ofició la misa, vestido con capa, inmediatamente el alcalde segundo del ayuntamiento leyó la Constitución, al finalizar el Alcalde Mayor se tomó juramento y pidió el juramento de las personas presentes en la Iglesia principal según la ordenanza recibida en un impreso de las juntas: “¿Juráis por Dios y los Santos Evangelios guardar la Constitución política de la monarquía española, sancionada por las Cortes Generales y Extraordinarias de la Nación, y ser fieles al Rey? A lo que responderán todos los concurrentes: Sí juro21…” Al terminar la misa el alcalde segundo del ayuntamiento leyó en voz alta la Constitución, seguidamente se cantó el Te Deum, mientras en la plaza se detonaban salvas de pólvora, la ceremonia llevaba varias horas y la descripción oficial terminaba así: “…concluyó este acto la música, los vivas generales del pueblo, al que de acuerdo a este noble ayuntamiento se arrojaron 30 pesos en moneda, fuera de lo que regalaron otros individuos del mismo ayuntamiento y regresando a la casa de dicho padre cura alcalde mayor se dio por concluido este acto22…”

24 Esta ceremonia tradicional realmente, fue un acto fidelista de la villa. La jura de Tegucigalpa estaba rodeada de un contexto de soberanía política que las élites lo asumían con mucho beneplácito; aparte de que se dejaba clara la lealtad al monarca y a la nación española. Es importante reflexionar sobre el papel del clero en esta nueva etapa política, puesto que se gestaba una “constitucionalización de la Iglesia Católica”(durante este periodo las parroquias desempeñaron un papel clave en el proceso eleccionario), como lo plantea Marta Lorente: “…no nos debe sorprender que unos y otros empleados públicos, tanto civiles como eclesiásticos, entendieran que la liberación de la situación de la minoridad de una gran parte de la población americana que suponía el ejercicio de los derechos de ciudadanía debía ser determinada por los que antiguamente lo habían gestionado. La condición de ciudadano se daba cuando la constitución entraba a jugar solo después de realizarse la gran selección23.”

25 Debemos entender que la Constitución doceañista traía consigo elementos de clara ambigüedad entre lo antiguo y lo nuevo, claras contradicciones inmersas en diferentes intereses. Uno de los ejemplos de lo excluyente se plasmó en el artículo 18, que dice literalmente: “Son ciudadanos aquellos españoles que por ambas líneas traen su origen de los dominios españoles de ambos hemisferios, y están, avecindados en cualquier pueblo de los mismos dominios24.”

26 Sin embargo, la primera entrada en vigencia de la Constitución no tuvo grandes problemas para las autoridades de la villa de Tegucigalpa, debido a la asimilación de las estructuras corporativas, que no veían serias contradicciones25, como sí se experimentaría en 1820. Además, era un periodo en que las élites de tegucigalpenses se habían juntado para enfrentar la imposición de la intendencia de Comayagua. La Constitución fue abolida por decreto del rey en 181426.

27 Es importante abrir un debate plural frente a lo que se ha dicho hasta la saciedad: que la causa de la emancipación política, tiene básicamente la influencia de las ideas ilustradas y del liberalismo anglosajón, me refiero a la independencia de Estados Unidos. Sin embargo el camino para tener un mejor entendimiento es el de generar ese amplio debate, abierto a nuevas perspectivas de cómo se llegó a redacción de la Constitución de 1812 y cómo se manifestó su aplicación en las particularidades de cada lugar de Hispanoamérica. La discusión está abierta dos siglos después, tal como lo aprecia Catalina Reyes: “Algunos historiadores ven el espíritu reformista basado en Rousseau y Montesquieu, y otros, omnipresencia de la neoclásica española del siglo XVI en la vida política hispana; y otros estudios, la fuerza de las ideas iusnaturalistas y contractualistas27.”

28 Tras la abolición de la Constitución de Cádiz, en la villa de Tegucigalpa, se manifestaron hechos interesantes, exteriorizados en el espacio público, que consistieron en acusaciones y apresamiento de personas. El delito de gritar vivas a Francia, o de criticar a la monarquía supuso represión para los sectores medios. El ejemplo de varios vecinos de la villa como el de José Francisco Villafranca28 y José Duarte, muestra el escarmiento frente a la incertidumbre que se gestaba tras la llegada de noticias sobre las guerras. También las autoridades asumieron la exigencia de ordenar a la población la celebración de los triunfos de los realistas contra los insurgentes, aquí un ejemplo de 1815: “Se ordena a los vecinos que para el sábado 16, domingo 17 de octubre se iluminen las casas y calles para celebrar la victoria de las armas españolas sobre el apostata Morelos y demás sediciosos que han sido prisioneros…para el cumplimiento celarán dos comisarios de los barrios de esta villa29.”

29 Finalmente debemos analizar la segunda experiencia constitucional en la villa de Tegucigalpa, en un momento de mucho crecimiento en la rivalidad con Comayagua.

La segunda “Jura” de 1820: Mallol y sus enemigos en el contexto de rivalidad entre Tegucigalpa y Comayagua

30 La Nueva “Jura constitucional” definitivamente se da un contexto diferente tanto en España como en América. En España, en 1820 se da el levantamiento de los liberales, a través de un militar, Rafael del Riego, que obligó al rey a jurar la Constitución; mientras en América el dominio monárquico era insostenible. En el caso Centroamericano, en el interior de las élites y sus grupos letrados, se agudizaba el debate en torno a los acontecimientos de España y América.

31 Dos periódicos se enfrentaban en la capital de la Capitanía General, “El amigo de la Patria” de José Cecilio del Valle y “El Editor Constitucional” de Pedro Molina30. En América Central existía una aparente estabilidad, en la apuesta de las élites de mantener el control hegemónico, donde el “experimento gaditano” se había puesto años atrás en marcha, durante la primera Jura31. Ahora el panorama cambiaba, había una fuerte incertidumbre de lo que pasaba, tanto en el sur de América, como en el caso mexicano. El panorama para la provincia de Honduras era de una creciente rivalidad entre Tegucigalpa y Comayagua. Durante el llamado al absolutismo, la lucha de las élites de Tegucigalpa por ejercer su autonomía continuó. Sin embargo, el fidelismo se mantenía y la represión fue la respuesta de los gobernantes ante cualquier signo de crítica al orden establecido dentro de la jurisdicción. En las cárceles de Comayagua y Tegucigalpa guardaban prisión varias personas encarceladas por escribir pasquines, gritar públicamente palabras contra la monarquía española y por comentarios frente a otras personas.

32 El 10 de julio de 1820 llegaba a Tegucigalpa el impreso remitido desde Guatemala por el Capitán General Carlos Urrutia para la inmediata “Jura Constitucional”. Al verificar las fechas tanto de la jura en la península, como de la llegada a la villa de la ordenanza, encontramos 3 meses y medio de diferencia. Es que Tegucigalpa estaba siempre a la espera de las decisiones de Guatemala y los pueblos aledaños a su jurisdicción seguían su lenta dinámica, en espera de lo que llegaba desde Tegucigalpa. Ejemplo de ello es la petición de los alcaldes del pueblo de Santa Lucía – pueblo a 11 kilómetros al este de la villa – al Alcalde Mayor, Narciso Mallol, para efectuar la ceremonia de “Jura”, este último le solicita al cura Juan Lorenzo Motiño su comparecencia en los festejos y para que celebre misa32. Tras la “Jura,” las autoridades tenían que enfrentarse a las nuevas disposiciones. Narciso Mallol, por ejemplo, le consultó a Carlos Urrutia si deberían continuar los “cabildos de indios” o mezclarse con los demás. Urrutia le contestó desde Guatemala el 3 de noviembre, que no debe haber diferencia alguna33.

33 Los criollos manifestaban su lógica de poder al auto atribuirse su derecho exclusivo de “ciudadanos”, así lo mostraron los españoles de Nacaome y Pespire – poblaciones localizadas a 100 y 80 kilómetros respectivamente, al sur de la villa –, y pertenecientes a la jurisdicción de la Alcaldía Mayor. Tras la jura de la Constitución34, el 19 de agosto de 1820, los españoles realizaron un congreso de “ciudadanos de esta parroquia,” dando muestras de su legítimo derecho de superioridad sobre los demás35. Mallol siguió mandando circulares exigiendo se cumpliera la Constitución en noviembre de 1820, para el caso, le expresó con molestia al Alcalde Constitucional de San Antonio – a unos 28 kilómetros, al este de la villa – : “…por ahora le prevengo se abstenga de molestar a los vecinos del Rancho36.” Es evidente que se intentaba introducir los nuevos códigos de una “cívica sociedad,” una especie de “modelo de ciudadanía,” que tendría como reacción las antiguas normas de una sociedad claramente diferenciada.

34 Además, la entrada en vigencia de la Constitución exigió una amnistía. En Tegucigalpa se efectuó al día siguiente de la ceremonia de “jura”, cuando, en la visita a la cárcel se dio la liberación constitucional de reos, quedando libres los siguientes personajes:

35Urbano Sánchez, por andar armado
Francisco Villafranca, por pasquines subversivos37
Pedro Flores, mulato por robar una vaca en Nacaome
José María Gómez, por incesto con su cuñada Leona Josefa Andino
Juan José Moncada, español preso por 4 años por ladrón

36De la Cárcel de Mujeres:

37Juana Guzman, 18 años y
Bernardina Moncada, 40 años (ocupación de mujeriles), por haber dado en unas uvas hojas de veneno al alcalde pedáneo Tiburcio Velázquez en Río Abajo
Luciana Josefa Ortega, mulata de 33 años, presa por ser cómplice del homicidio de su marido Marcelo Alvarado38.

38 También los azotes fueron prohibidos por decreto constitucional en todos los territorios españoles39, propiciando el camino a los cambios que se asimilaban lentamente, bajo la mediatización de la Iglesia. Pero sí encontramos mayores presiones de algunos los pueblos de la Alcaldía Mayor como Texiguat, que exigía ese mismo año la construcción de una escuela pública de los dineros comunes de las cajuelas. Además, muchos pueblos estaban conscientes de que tenían derechos frente a la explotación tributaria, en esos casos, el Alcalde Mayor recibía notificaciones, como una realizada por Juan Bautista Ordoñez sobre la oposición de los indios a pagar tributo por la publicación de la Constitución40. Mallol enviaba una circular en la que se aclaraba que con la “Jura” constitucional no se debía pagar tributos41. Sobre el tema de la resistencia a pagar tributo de parte de los ayuntamientos indígenas, no hay mucho trabajo investigativo; en el caso centroamericano tenemos a grandes rasgos una sistematización de protestas y levantamientos indígenas en este periodo42. Claro está, que esta segunda vez en que se juraba la Constitución traía consigo mayor debate, presiones y resistencia a simples y concretos cambios por las élites locales. De esa manera, el 25 de septiembre de 1820 el regidor pedáneo del partido de Danlí renuncia por ser contrario al sistema establecido por la Constitución Política de la Monarquía43.

39 Finalmente, es necesario analizar el papel del Alcalde Mayor Narciso Mallol y los resquemores que se ocasionaron tras la jura constitucional de julio de 1820. Mallol había llegado a ocupar la Alcaldía Mayor restaurada desde 1817, como un plan de control sobre todos los poblados de la antigua jurisdicción tras la convocatoria al absolutismo por el rey “deseado” Fernando VII y su camarilla absolutista. Presentado y titulado oficialmente como: “Abogado de los Reales Consejos, condecorado con la Cruz de Distinción de Madrid y Alcalde Mayor por su Majestad de esta provincia de Tegucigalpa.” Este personaje asumió su papel de funcionario del Monarca, imponiendo respeto y enfrentando las adversidades por su férrea posición frente a ciertas actitudes de la larga tradición autonomista y del irrespeto generalizado a ciertas normas de control administrativo por las élites de Tegucigalpa; por ello cargó importantes enemistades, tanto en el clero como en la élite local. Los días siguientes al 10 de julio se levantaron rumores y acusaciones contra Mallol; sus enemigos propagaban una supuesta expresión de este durante la “mesa general” como celebración por haber jurado la Constitución: “Como esos padres son tan enemigos de la Constitución.” Ante ello, se inició la comparecencia testimonial de varias personas, a la que el Alcalde Mayor declaró el 19 de julio:

40“…los insultos que en el mes de enero me pusieron a la merced, me obligaban desde luego a contestar al tono de V.P. (se refiere al Vicario) no bastando mi humildad franciscana, sin embargo de que no he sus señal para emitir o que sabe conmigo el estado de mal en que me hayo o que se lance otra igual a la que se lanzaron sus hermanos en Totonicapán (se refiere a la convulsión de esa provincia, ese mismo mes), diré pues que en conversación se movió por uno de los vecinos que estaban a mi lado en la mesa, tal vez autor del chisme supuesto y con quien V.P. tiene relación, diciendo que a ella no había asistido ningún fraile a que contesté yo que sería porque en la Constitución no se mencionaban y a esto repuso don Manuel Antonio Rivera, que aunque no se mencionaba, muchos de ellos eran curas y otros obispos y que son llamados en todo hasta el consejo de Estado y con este motivo siempre encontraban en lo más alto de la Constitución. Esta conversación no fue general, y así pocos la habrán percibido, ella no ofende en nada ni yo trataba de ofender a una corporación que aunque se componga de algunos enemigos míos, tiene sin embargo amigos, porque no todos son buenaventuras. V.P. tiene pruebas de mi tolerancia en los insultos que cometió contra mí en enero y las tiene el que en las actuales criticas circunstancias he prescindido de todo por el bien de la paz, pues he vuelto a concurrir a la casa de don José Vigil (hombre rico de Tegucigalpa) que es la única que busca para insultarme, he contado en todo con V.P. y demás religiosos, y he procurado por cuantos medios hay que el público no repare en una desunión que puede ser perjudicial. V. P. y demás religiosos se han negado a concurrir formando complot con el R.P. Comayagua está en satisfacción que doy a V.P. Contar en todo tiempo con mi particular afecto, julio 19 de 1820. Narciso Mallol44.”

41 En mi opinión, Mallol quedaría en medio de dos posiciones enfrentadas; por un lado Comayagua – de la que él mismo declaraba que el guardián de Comayagua fray Narciso de Orellana calumnió para que se tuviera un mal concepto de su posición –, y por el otro, miembros del clero y la élite económica de Tegucigalpa por su rol de funcionario fidelista al mandato del rey y de criterios rectos respecto a las leyes de la corona. La confrontación se fue poniendo candente y en los meses siguientes, en varios oficios enviados a Carlos Urrutia, Mallol, manifestaba sus recelos y su temple ante las continuas amenazas que le llegaban desde Comayagua. Sus enemigos allí – como sucedía en Tegucigalpa – conspiraban contra él, el problema era la diputación provincial. Mallol se oponía a la forma en que las autoridades de Comayagua, dirigidas por gobernador José Tinoco Contreras, estaban realizando la instalación de la diputación provincial, Mallol se lo expresa de la siguiente manera al Jefe Político superior de Guatemala Carlos Urrutia el 18 de noviembre de 1820:

bq. “Excelentísimo señor: después de darme mi esposa (la esposa de Mallol era Vicenta Gómez) aviso de las voces que corren de que el gobernador de Comayagua enviaba tropa por el factor don Ramón Muñoz, me dice este en carta particular de ayer, que acabo de recibir lo que en letras sigue: cada día tengo nueva noticia, anteayer un cebollero contó en la tienda de las Castelonas que estaban en Comayagua tratando de mandar tropa por mí, ese mismo día entró el ensayador Botey, antes de apearse (de la mula) preguntó si aquí estaba yo, pero como yo le llegué a averiguar alguna cosa no le he dexar muela en su lugar para que no se encargue de comisiones de esta clase. Ayer vino Borjas muy sobresaltado a decirme que en casa de Vigil oyó hablar de cien hombres que vienen por mí, yo no lo puedo creer aunque todo es de esperarse del estado en que se haya aquel gobierno que todo lo quiere someter a sus caprichos. Si el Capitán General no manda a Palomares con 200 caviles a contener los progresos de aquel xefe somos perdidos45…”

42 La intendencia siempre amenazó con enviar tropas, pero nunca se llegó a tal extremo. La parte más aguda del conflicto se vivió a finales de 1821, que conllevó a la movilización de milicias; aún así, no llegó a convertirse en un conato de guerra civil. Pero era una forma de coaccionar al Alcalde Mayor, debido a la insistencia de controlar la jurisdicción de parte de Comayagua – hay que entender que Guatemala siempre mantuvo el equilibrio, estando siempre de acuerdo con la autonomía de la Alcaldía Mayor, generándole presión al gobierno de la Intendencia de Comayagua –. En este momento se puede ver que Mallol tenía muchos problemas con miembros de la élite y el clero en la villa de Tegucigalpa, pese a que los grupos económicos seguían manteniéndose firmes respecto a la soberanía jurisdiccional. En mi criterio, hay mucha probabilidad que en este tipo de enemistades, se conjugaran intereses precisos con los característicos comportamientos personales de la época, como el orgullo y la soberbia, tanto del funcionario como de personalidades de los grupos de poder. Así lo manifiesta, por ejemplo, al referirse a un comerciante y jefe de milicias de la villa:
bq. “Anteriormente libró el Gobernador de Comayagua despacho al Comandante de Armas don Francisco Aguirre para que intimase a dicho factor, fuese a Comayagua a servir su destino dentro de 9 días, pero habiendo habido dificultad en cumplirse por parte del citado comandante, por último se cometió su ejecución por el mismo Gobernador al Sub Teniente Juan Antonio Ynestroza (comerciante y jefe de milicias en este periodo), quien sin saberlo yo, hizo la notificación usurpándoseme por la fuerza militar, que ejerzo de Hacienda Nacional. Estos procedimientos son una continuación de los hechos violentos del Gobernador de Comayagua quien siempre me a amenazado con la fuerza armada como le costa a V.E. y a la audiencia territorial…” En los antecedentes del mismo Ynestroza y confirman los recelos que indiqué en el oficio que he adelantado a V.E. con fecha del 9 en la noche (noviembre). No dudo yo que bajo pretexto del Factor se envíe tropa a Tegucigalpa con otros fines, siendo uno de ellos el de apoderarse de caudales, sin embargo no me creo autorizado bastante por unos recelos que pueden ser frívolos a tomar providencia ni la falta de auxilios me da arbitrios para ejecutar nada, porque los malos se valieran de mis propias providencias para trastornar el orden público. Sin embargo dejando a mi esposa en el peligro que V.E. puede considerar según tengo indicado a V.E. me dirijo el día 20 al partido de Ojojona a donde estableceré los ayuntamiento que deba establecer46…”

43 Como se puede ver, esta carta es clara para entender la firmeza de Mallol frente la iniciativa de controlar la Diputación Provincial por parte de Comayagua, lo que denunciaba argumentándolo de la siguiente forma:
“Esta corporación (se refiere a la de Tegucigalpa) debe darme certificación del acta del cabildo ordinario del día 10 (de noviembre) sobre que no se reconozca la intrusa Diputación Provincial que se intenta instalar en Comayagua, con manifiesta infracción de los artículos 10 y 11 de la Constitución Política de la Monarquía47…”.

44 Narciso Mallol mantuvo su posición de leal funcionario de la corona logrando mantener el orden en un contexto de contradicciones internas en la Alcaldía Mayor –principalmente entre las élites civiles y clericales de la villa– y de la imposición del gobierno de Comayagua. Gobernó la jurisdicción un año más (hasta su muerte el 6 de marzo de 1821) y sus posiciones siguieron siendo las mismas, el respeto al mandato monárquico en sus dos facetas: el absolutismo y la restauración constitucional.

Observación final

45Este acercamiento a los acontecimientos históricos en la Alcaldía Mayor de Tegucigalpa (principalmente a la villa, centro administrativo de la jurisdicción) durante los dos procesos de “juras constitucionales” en 1812 y 1820, nos muestra un contexto de intrigas y rivalidad entre las élites de Tegucigalpa y Comayagua. Las contradicciones entre personajes civiles y clericales, se manifestaron en todo momento como reacción a la difusión e intentos de aplicación de las nuevas ideas de la “modernidad.” Es perceptible encontrar elementos claves para interpretar esta última década de dominio español, en las estrategias de las élites locales para garantizar la soberanía jurisdiccional frente al intento de centralización de la Intendencia; además de entender el papel de las estructuras corporativas que garantizaban el mantenimiento del orden establecido. Una de las tantas preguntas que debemos hacernos es ¿qué entendimiento jurídico tenían de la Constitución?, la respuesta probablemente la encontramos al ver el desempeño de las autoridades civiles-clericales, exponiendo que su asimilación era religiosa y fidelista a la monarquía. Con la jura de 1820 se agudizó el problema con Comayagua, que sería el escenario histórico para el momento de la independencia de 1821.

46 El estudio y la apertura de un amplio debate historiográfico urge en las particularidades, como en este caso, de la Alcaldía Mayor de Tegucigalpa para construir una historia de la independencia que sea capaz de buscar en la pluralidad elementos para comprender esta etapa histórica de Honduras.

47Notas de pie de página

48El autor es hondureño. Licenciado en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Máster en Historia del mundo iberoamericano por la Universidad Jaume I. Ha trabajado en el Archivo Nacional de Honduras. Actualmente se desempeña como gestor cultural, profesor de teatro e historia y consultor.

491 Luis Pedro Taracena Arriola, Ilusión minera y poder político, la Alcaldía Mayor de Tegucigalpa, siglo XVIII , (Tegucigalpa: Editorial Guaymuras, 1998).

502 Bernabé Fernández Hernández, “Aspiraciones administrativas de Tegucigalpa en el tránsito del siglo XVIII al XIX”, in Revista Temas Americanistas , Sevilla, España, Nº. 10, (1992).

513 Luis Pedro Taracena, Ilusión minera y poder político, la Alcaldía Mayor de Tegucigalpa, siglo XVIII , pág. 241.

524 Archivo Municipal de Tegucigalpa, Acta del 6 de febrero de 1808, Tomo 1801-1832.

535 Hay que entender que el cabildo era la instancia política y administrativa, por ello era tan importante controlarlo desde Comayagua y, por tanto, para Tegucigalpa era liberarlo.

546 Archivo Nacional de Honduras (en adelante ANH), Acta del Ayuntamiento de Tegucigalpa 6 de enero de 1812, Fondo Colonial, caja 107, documento 3437.

557 ANH, Acta del Ayuntamiento de Tegucigalpa 6 de enero de 1812, Fondo Colonial, caja 107, documento 3437.

568 José Reina Valenzuela, Hondureños en la independencia de Centroamérica , (Tegucigalpa: Edisoff, 1978).

579 Ramón Antonio Vallejo, Compendio de historia social y política de Honduras , (Tegucigalpa: Tipografía Nacional, 1882), pág. 19.

5810 Tranquilino de la Rosa, días después fue capturado y trasladado a Comayagua, donde inmediatamente fue liberado. Sobre la captura en el pueblo de Aguaqueterique, véase: ANH. Fondo Colonial, caja 108, documento 3456, (13 de febrero de 1812).

5911 ANH. Fondo Colonial, caja 107, documento 3437, (6 de enero de 1812).

6012 ANH. Fondo Colonial, caja 107, documento 3437, (6 de enero de 1812).

6113 ANH. Fondo Colonial, caja 108, documento 3458.

6214 ANH. Fondo Colonial, caja 108, documento 3454. Además según Rómulo E. Durón nos plantea como se siguió instigando desde Comayagua para mantener su dominio. El gobernador intendente, tras la muerte de Márquez en 1815 imponía a Francisco Gardela frente a la oposición en Tegucigalpa. Véase: Rómulo Durón, Bosquejo histórico de Honduras , (Tegucigalpa: Edición de SCAD, 1998), pág. 142.

6315 La historiografía liberal muestra esta visión desde el libro de Vallejo. Véase: Ramón Antonio Vallejo, Compendio de Historia social y política de Honduras , (Tegucigalpa: Imprenta del Gobierno, 1882). En Rómulo Durón, Bosquejo histórico de Honduras , (Tegucigalpa: Edición de SCAD, 1998). También podemos revisar otros aportes durante el siglo XX, por ejemplo: Guillermo Mayes, Honduras en la independencia , (Tegucigalpa: Tipografía Nacional, 1956). José Reina Valenzuela, Hondureños en la independencia de Centroamérica , (Tegucigalpa: Edisoff, Tegucigalpa 1978).

6416 Sobre el proceso juntero como reacción al vacío de poder en el bienio 1808-1810, véase: Manuel Chust (Coordinador), 1808. La eclosión juntera en el mundo hispano , (México: Fondo de Cultura Económica, 2007).

6517 En la proclama del sud americano Manuel Rodríguez de Quiroga en Quito durante el proceso juntero, pongo de ejemplo esta trilogía de la voz de uno de los actores novohispanos de la época y las traigo para interpretar el proceso mediatizado de América Central, o “el experimento gaditano en América Central” como lo abanderó Bustamante. Sobre la Proclama de Quiroga, véase: Inés Quintero, “Lealtad, soberanía y representatividad en Hispanoamérica (1808-1811),” in Doceañismos, constituciones e independencias. La constitución de 1812 y América , (Madrid: Mapfre, 2006).

6618 Marie-Laure Rieu-Millan, Los diputados americanos en las Cortes de Cádiz: elecciones y representatividad , (París: Centre de Recherches CIAEC, Université de Paris III, 1988).

6719 Jorge Mario García Laguardia, Centroamérica en las Cortes de Cádiz , (México: Fondo de Cultura Económica, 1994), pág. 73.

6820 ANH. Fondo Colonial, caja 107, documento 3437.

6921 ANH. Fondo Colonial, caja 108, documento 3461.

7022 ANH. Fondo Colonial, caja 107, documento 3437.

7123 Marta Lorente, “José Bustamante y la nación española,” in “_Doceañismos, constituciones e independencias. La Constitución de 1812 y América_ , (Madrid: Mapfre, 2006).

7224 Del texto completo de la Constitución de 1812, Biblioteca virtual Miguel de Cervantes http://www.cervantesvirtual.com

7325 Por ejemplo, en el tema de la “libertad de imprenta” es importante interpretar la diferencia, en relación a lo ocurrido en Guatemala. En la provincia de Honduras se difundió el bando de libertad de imprenta por todos los pueblos para ser fijados en las puertas de los cabildos. El bando era firmado por el gobernador intendente de Comayagua Juan Antonio de Tornos, sin embargo en la provincia no había imprenta ni universidad, por lo que deduzco que el debate sería muy incipiente. Sobre el bando fijado en las plazas, véase: ANH. Fondo Colonial, caja 112, documento 3569. (13 de diciembre de 1813).

7426 Considero pertinente mencionar que tras el regreso de Fernando VII como rey y su decreto de la ciudad de Valencia del 4 de mayo se realizaron celebraciones fidelistas. En el caso de la Alcaldía Mayor de Tegucigalpa en sesión ordinaria se acordó el 19 de agosto de 1814, realizar un Te Deum , con replique de campanas y tres días de iluminación en la villa. Véase: ANH. Fondo Colonial, caja 107, documento 3437.

7527 Catalina Reyes, “La ambigüedad entre los antiguo y lo nuevo. Dos mundos que se entrecruzan: Nueva Granada, 1808-1810,” in Doceañismos, constituciones e independencias. La Constitución de 1812 y América , (Madrid: Mapfre, 2006), págs. 101-102.

7628 Villafranca es el caso más importante para analizar la represión en la villa, fue apresado entre 1817 y 1820, era español, vecino del Barrio Abajo y fue considerado con “problemas mentales”. ANH. Fondo Colonial, caja 124, documentos 4038 y 4047.

7729 ANH. Fondo Colonial, caja 116, documento 3746.

7830 José Cecilio del Valle y Pedro Molina son de los principales intelectuales de Capitanía General de Guatemala al momento de la Independencia de 1821. El primero era un ilustrado de gran envergadura, pero no estaba totalmente de acuerdo con un proceso independentista; mientras que Molina pertenecía a un grupo de liberales pro-independencia en Guatemala. Aunque, no hay mucha información sobre el impacto de estos periódicos en la villa de Tegucigalpa, supongo que por la cercanía geográfico-cultural tuvieron recepción en personas de las élites civiles y clericales.

7931 El papel del Capitán General, José de Bustamante (1811-1818), en el proceso de la primera experiencia constitucional es muy importante. Bustamante mantuvo hábilmente la administración para evitar lo que él temía: la propagación de la insurrección, tal como evolucionaba en México. Véase: Jorge Mario García Laguardia, Centroamérica en las Cortes de Cádiz , (México: Fondo de Cultura Económica, 1994). Véase también: Mario Rodríguez, El experimento de Cádiz en Centroamérica 1808-1826 , (México: Fondo de Cultura Económica, 1984). Xiomara Avendaño Rojas, Centroamérica entre lo antiguo y lo moderno: Institucionalidad, Ciudadanía y Representación Política, 1810-1838 , (Castellón: Publicaciones Universidad Jaume I, 2009). Véase: Marta Lorente, “José Bustamante y la nación española”; in Doceañismos, constituciones e independencias. La Constitución de 1812 y América , (Madrid: Mapfre, 2006).

8032 ANH. Fondo Colonial, caja 150, documento 5639. (12 de agosto de 1820).

8133 ANH. Fondo Colonial, caja número 153, documento 5826.

8234 La jura de la Constitución en Nacaome de donde se convocó al pueblo de Pespire se realizó el 26 de julio de 1820. ANH. Fondo Colonial, caja 149, documento 5598.

8335 ANH. Fondo Colonial, caja número 151, doc. 5688, (29 de agosto de 1820).

8436 ANH. Fondo Colonial, caja 154, documento 5882.

8537 Este vecino del Barrio Abajo de Tegucigalpa, según Rómulo E. Durón amaneció ahorcado en septiembre de 1820, sin embargo este documento nos muestra que fue puesto en libertad tras haberse jurado la Constitución en julio. Véase: Rómulo Durón, Bosquejo histórico de Honduras ; (Tegucigalpa: ESCAD, 1998).

8638 ANH. Fondo Colonial, caja 149, documento 5570.

8739 ANH. Fondo Colonial, caja 153, documento 5793.

8840 ANH. Fondo Colonial, caja 150, documento 5662.

8941 ANH. Fondo Colonial, caja 150, documento 5608.

9042 Xiomara Avendaño Rojas, Centroamérica entre lo antiguo y lo moderno: Institucionalidad, Ciudadanía y Representación Política, 1810-1838 , (Castellón, Publicaciones Universidad Jaume I, 2009), págs. 30-38.

9143 ANH. Fondo Colonial, caja 152, documento 5759.

9244 ANH. Fondo Colonial, caja 149, documento 5583.

9345 ANH. Fondo Colonial, Caja 154, documento 5892.

9446 ANH. Fondo Colonial, Caja 154, documento 5892. Mallol estaba decidido a darle trámite a las nuevas disposiciones constitucionales, estuvo todo el tiempo exigiendo a los pueblos la aplicación de los reglamentos jurisdiccionales, así mismo la creación de Ayuntamientos si los pueblos tenían más de 1000 almas (habitantes). Fue de esa manera en que se instaló en Comayagüela el cabildo en 1820.

9547 ANH. Fondo Colonial, Caja 154, documento 5892. Sobre los artículos constitucionales los cito textualmente para poder ver lo ambiguo que podrían ser para convenientes interpretaciones de ellos: Artículo 10: “El territorio español comprende en la península con sus posesiones e islas adyacentes, Aragón, Asturias, Castilla la Vieja, Castilla la Nueva, Cataluña, Córdoba, Extremadura, Galicia, Granada, Jaén, León, Molina, Murcia, Navarra, Provincia Vascongadas, Sevilla y Valencia, las Islas Baleares y las Canarias con las demás posesiones de África. En América septentrional, Nueva España, con la Nueva Galicia y Península de Yucatán, Guatemala, Provincias internas de oriente, Provincias internas de occidente, islas de Cuba con las dos Floridas, la parte española de la isla de Santo Domingo, y la isla de Puerto Rico con las demás adyacentes a estas y al continente de uno y otro mar. En América meridional, la Nueva Granada, Venezuela, el Perú, Chile, Provincias del Río de la Plata, y todas las islas adyacentes en el Pacífico y el Atlántico. En Asia, las islas Filipinas y las que dependen de su gobierno”. Y el artículo 11 dice: “Se hará una división más conveniente del territorio español por una ley constitucional, luego que las circunstancias de la nación lo permitan”. Véase: Constitución de Cádiz de 1812 , Biblioteca virtual Miguel de Cervantes, http:// www.cervantesvirtual.com www.cervantesvirtual.com

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Para citar este artículo :

Edgar Soriano Ortiz, « Una aproximación a las experiencias del juramento de la Constitución de Cádiz en el contexto de Tegucigalpa, 1812-1820 », Boletín AFEHC N°52, publicado el 04 marzo 2012, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3039

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