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AFEHC : articulos : La provincia chiapaneca y las Cortes de Cádiz : La provincia chiapaneca y las Cortes de Cádiz

Ficha n° 3050

Creada: 27 mayo 2012
Editada: 27 mayo 2012
Modificada: 27 mayo 2012

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Autor de la ficha:

Sergio Nicolás GUTIÉRREZ CRUZ

Editor de la ficha:

Eduardo MADRIGAL MUÑOZ

Publicado en:

ISSN 1954-3891

La provincia chiapaneca y las Cortes de Cádiz

El presente artículo lleva a cabo una presentación completa de los aspectos relacionados con el desenvolvimiento de los diputados de Chiapas a las Cortes de Cádiz. Se abordan temas como sus nombramientos, la gestión de cada uno, las discusiones políticas relacionadas con el papel que debían desempeñar en las Cortes, las vicisitudes de este proceso y sus aspectos biográficos más relevantes. Se pretende así brindar un aporte al conocimiento de un aspecto poco dado a conocer hasta ahora de la coyuntura gaditana y de los sucesos que precedieron a la Independencia. Al final, se realiza un balance de los intereses que movieron al grupo dirigente chiapaneco en su participación en las Cortes y, finalmente, que lo condujeron a declarar su independencia y su anexión a México.
Palabras claves :
Cortes de Cádiz, diputaciones, liberalismo, Independencia
Autor(es):
Sergio Nicolás Gutiérrez Cruz
Fecha:
Marzo de 2012
Texto íntegral:

1

Los inicios

2El movimiento liberal que surgió en España tras la invasión napoleónica de la península, se interesó por otorgar derecho de expresión a las colonias de ultramar. Ello condujo a que éstas nombraran representantes ante las Cortes, cuyas sesiones abrieron en 1810. Fue así como en los primeros meses del año se pasó a elegir diputado por la provincia de Ciudad Real de Chiapa. En la terna que se formó se hallaban el obispo Ambrosio Llano, Bernardo Pavón – provisor y vicario general de la diócesis y dignidad de tesorero de Guatemala- y el marqués de Aycinena, quien resultó electo. Aycinena, no obstante, renunció a la elección, así como a la de Quetzaltenango. Se volvió a sufragar y esta vez los participantes fueron el obispo Llano, el regidor Sebastián Esponda, así como el teniente coronel de milicias y regidor de Guatemala, Antonio Juarros y Lacunza, quien fue elegido para el puesto1. Pero la elección de Juarros tampoco se hizo efectiva, de tal manera que en otras elecciones, llevadas a cabo en junio, el nombramiento recayó en la persona del abogado Sebastián Esponda y Olaechea2.

3Oriundo de Tuxtla, en el centro de Chiapas, Esponda había partido a la ciudad de México a los quince años para estudiar en el Colegio de San Ildefonso; algún tiempo después ingresó a la Imperial Universidad de México, donde obtuvo el título de abogado a los veinticuatro años de edad3. En los años siguientes ocuparía diversos cargos políticos en la intendencia: dos veces alcalde de Ciudad Real, asesor interino, fiscal promotor de hacienda, subdelegado de Tuxtla e Ixtacomitán, era para este año de 1810, como ya ha quedado dicho, regidor del ayuntamiento. Momento cumbre de su carrera sin duda lo constituyó el que fuese nombrado diputado por su provincia ante las Cortes españolas.

4Pero no embarcó con prontitud. Un obstáculo importante lo era la falta de recursos para financiar el viaje. El 11 de septiembre los concejales de Ciudad Real se dirigían al presidente de la Audiencia, Antonio González Saravia, para exponerle la difícil situación. Si la suma se tomaba del fondo de propios el ayuntamiento enfrentaría una dificultad mayor por encontrarse en un “miserable estado”, en cuanto que el producto era muy corto; por lo cual sería incapaz de “soportar las cargas” recaídas en él, pues se hallaba agobiado por las deudas4.

5El 3 de marzo de 1811 Esponda se dirigía al ayuntamiento para comentar que en “El Conciso”, periódico de Cádiz, se afirmaba que había diputados que carecían de lo necesario para su propia alimentación o para comprar alguna vela con la cual alumbrarse. Frente a esta situación, Esponda solicitaba al cabildo tomara las medidas convenientes para que al llegar a España pudiera disponer de seis pesos diarios, tal como lo prescribía el decreto real respectivo. Un acuerdo de Real Hacienda había establecido que con base en los fondos obtenidos del impuesto de un real por cada libra de tabaco, se entregaran a los ayuntamientos lo correspondiente a los gastos de viaje de los diputados, y se estipulaba seis pesos para su manutención diaria. El ayuntamiento de Ciudad Real pidió al de Guatemala viera por los gastos de su diputado, ya que no podía, por falta de fondos, solventarlos5.

Finalmente, Esponda embarcó a inicios de julio. En este punto debe decirse que hubo también el intento de impedirle realizar el viaje, pues el antiguo asesor de la intendencia, Mariano Valero, enemigo suyo, insistió ante las autoridades coloniales en lo inconveniente de su nombramiento. Con todo, Esponda logró sortear estas dificultades y fue así como partió del puerto de Veracruz en la fecha indicada. Sin embargo, no alcanzaría a realizar la meta propuesta. A los pocos días cayó enfermo, víctima de la fiebre amarilla, y murió el 15 de julio sobre el Golfo de México. Tras arrojar su cuerpo al mar, los bienes que llevaba consigo fueron depositados en La Habana, para ser devueltos a su viuda.

La gestión del canónigo Mariano Nicolás Robles

6El proceso de elección de quien habría de sucederle habría de tardar algunos meses. El 4 de noviembre de 1811, mediante sorteo, se eligió al canónigo Mariano Nicolás Robles Domínguez y Mazariegos6. Originario de la capital provincial, Robles también tardó meses en embarcar, si bien no tantos como Esponda. Los 4,000 pesos que éste había recibido para trasladarse a la península, no fueron restituidos: su viuda solicitó que se le perdonara el tener que reembolsarlos7. De esta manera, es de suponer que para el viaje de Robles se debió reunir de nueva cuenta la suma requerida.

7A diferencia de Esponda, un abogado educado en la capital de la Nueva España, Robles era un clérigo que se había formado en Guatemala, a la que consideraba su patria. En carta al ayuntamiento guatemalteco del 12 de noviembre, Robles afirmaba: “Yo no me olvido ni me olvidaré jamás que aunque nací en Ciudad Real, soy hijo de Goathemala, a quien debo mi educación y otros muchos beneficios8”.

8Mientras Robles reunía la suma necesaria para el viaje, en España se promulgaba el 19 de marzo de 1812 la Constitución Política que habría de regir en todo el imperio. A falta del titular, el diputado guatemalteco Manuel Llano firmaba por la provincia de Ciudad Real de Chiapa9.

9Finalmente, Robles llegó a su destino y el 22 de octubre de 1812 sustituía a Manuel Llano10. Como ya se dijo, la Constitución había sido promulgada en Cádiz siete meses antes, por lo cual Robles ya no pudo hacer uso de sus instrucciones. Pero habría de presentar ocho meses después de su llegada, el 25 de mayo de 1813, una serie de peticiones que expresaban los intereses emergentes de los grupos dominantes en la intendencia de Ciudad Real11.

10El escrito iniciaba con una exposición de la situación en que se hallaba la provincia, considerada realmente lastimera, por lo cual Robles instaba al gobierno español a atender en debida forma a esta porción del imperio. Pasaba a continuación a exponer ocho peticiones tendientes a mejorar el nivel de vida de sus habitantes.

11La primera petición hacía referencia a instalar una diputación provincial en la intendencia. Hasta ese momento, los diputados chiapanecos se veían obligados a trasladarse a la capital del reino, la ciudad de Guatemala, para participar en las sesiones de la diputación guatemalteca. Puede apreciarse en esta solicitud el interés por gozar de una mayor autonomía respecto de la sede del gobierno central. También, de alguna manera, se expresaba este interés en el deseo de establecer una universidad, segunda solicitud de la exposición, en una provincia que había carecido siempre de planteles educativos de alto nivel y que, por tanto, se había visto obligada a depender de las ciudades de México y Guatemala.

12Y muy dentro de la línea ilustrada estaba la tercera propuesta, la de otorgar doce becas a colegiales indios, que ya encontraba antecedentes en las décadas postreras del siglo XVIII. En la cuarta solicitud se avizoraba el deseo de abrirse al mundo con la apertura de dos puertos: Tonalá y Tapachula. El comercio se veía como una puerta para la prosperidad y por ello la quinta petición tocaba la cuestión de facilitar la navegación en los ríos de Chiapa y Ocosingo, de tal forma que el español que lo llevara a cabo estaría exento de impuestos por una década. El énfasis en el comercio y la navegación se hacía más evidente en la siguiente propuesta, pues se planteaba construir un canal interoceánico en el istmo de Tehuantepec, que el Consulado de Guadalajara había ofrecido financiar12.

13Para la séptima petición se volvía la mirada hacia las poblaciones y así se proponía que Comitán fuera ciudad y los pueblos de Tuxtla, Tonalá, Tapachula y Palenque pasaran a ser villas. Y se concluía con la solicitud de que los indios lacandones fueran evangelizados por los mercedarios calzados de Guatemala.

14Si bien se aprobaron casi todas las propuestas, fue poco lo que se concedió para ese momento. Lo más fácil de otorgar constituía en el cambio de categoría de las poblaciones, de pueblos a villas, y de villa a ciudad, por lo cual las Cortes procedieron a hacer efectivo este cambio por decreto del 29 de octubre, y de esta manera, Comitán terminó convirtiéndose en la segunda ciudad provincial13. Meses más tarde, el 30 de abril de 1814, las Cortes expedían otro decreto mediante el cual ordenaban se abriera un canal entre los ríos Chimalapa y Goatzacoalcos (sic), que habría de costear el Consulado de Guadalajara14. Pero esto último no se llevó finalmente a la práctica.

15El 25 de septiembre de 1813, a los cuatro meses de su intervención ante las Cortes, Robles aparece con otros dos diputados, como candidato para ocupar la presidencia de las Cortes. Descartado uno de ellos, de apellido Foncerrada, quedaron únicamente Rodríguez de Ledesma, candidato de los liberales, y Robles. Rodríguez habría de obtener 55 votos contra 49 del canónigo chiapaneco15.

16Podríamos afirmar que Robles se mantuvo en una línea que no era propiamente liberal sino dentro de la línea conservadora del grupo dirigente afincado en Ciudad Real y del obispo Ambrosio Llano. No variaría con el sucesor de éste, Salvador Sanmartín y Cuevas, quien también fue diputado a Cortes al mismo tiempo que Robles y que habría de declarar que si el partido sano –o sea, el conservador, con el que se identificaba el prelado- había tomado en cuenta a Robles para ejercer el puesto, lo había hecho por cuanto lo consideraba leal al rey. Por otro lado, el interés que había mostrado Robles en impulsar el progreso material de la provincia podría haber producido la impresión de que se hallaba dentro de la corriente ilustrada imperante en ese momento, lo cual explicaría el que haya obtenido un número de sufragios tan alto, en una votación por demás muy pareja con Rodríguez de Ledesma. Finalmente, tampoco se podría asegurar, como se ha afirmado, que el liberalismo de Robles era del todo claro en la carta que dirigió al recién nombrado ministro de Gracia y Justicia Manuel García Herreros el 8 de octubre de 1820, tan sólo porque en ella el ex diputado chiapaneco se alegraba del restablecimiento de la Constitución, de la cual se declaraba “amante” y por la que durante seis años había sufrido “el más penoso abatimiento, postergaciones, desprecios y no pocos insultos16”.

17Las posiciones de Robles y de Fernando Antonio Dávila, sucesor suyo, estarían más en una línea ilustrada que liberal. Era la voluntad de todo un grupo interesado en obtener ciertos niveles de bienestar pero sin renunciar a la monarquía y a su adhesión a la nación española. Esta voluntad encontraría un buen exponente en la formación de la Sociedad Económica de Amigos del País de Chiapa a finales de esa misma década.

Fernando Antonio Dávila y Mariano Nicolás Robles

18En los primeros meses de 1813 la provincia chiapaneca se encontraba en estado de zozobra, pues los insurgentes mexicanos amenazaban con incursionar en su territorio, sobre todo desde la provincia novohispana de Oaxaca. En noviembre de 1812 el sacerdote insurgente José María Morelos y Pavón tomó la ciudad de Oaxaca y fusiló al defensor de la plaza, el ex capitán general de Guatemala Antonio González Saravia, que se hallaba de paso en la provincia camino de España. En Guatemala, José Bustamante y Guerra, sucesor de González Saravia, giró instrucciones al capitán Manuel Dambrini, destacado en Ciudad Real, para que avanzara sobre Oaxaca y atacara allí a los insurgentes que se hallaban en la zona. En Niltepec, en la costa oaxaqueña, Dambrini capturó y fusiló a algunos insurgentes. Al enterarse Mariano Matamoros, segundo de Morelos, se dirigió a su encuentro. En las inmediaciones de Tonalá, en la costa chiapaneca, Matamoros se enfrentó a Dambrini el 19 de abril de 1813 y le venció.

19Ese mismo día debería celebrarse una reunión en Ciudad Real con el objeto de elegir un nuevo diputado a las Cortes. Pero en razón de la situación prevaleciente, la elección tuvo lugar finalmente el 7 de mayo. Esta vez el elegido fue el presbítero guatemalteco Fernando Antonio Dávila, quien no se encontraba en la capital provincial en ese momento. En razón del ambiente de inseguridad que se vivía, el obispo Ambrosio Llano se había trasladado al nororiente de la provincia, a Tila, en busca de una vía de escape a través del pueblo de San José de las Playas para de esta forma alcanzar el puerto de Campeche. Le acompañaba Dávila en su carácter de secretario de cámara y gobierno17. El 24 de mayo Dávila se dirigía ya desde Ciudad Real al ayuntamiento de Guatemala para comentarle que se había enterado de su elección en Tila, por lo cual apenas estaba escribiendo a la corporación18.

20¿Qué pudo influir en la elección de Dávila? A diferencia de Esponda y Robles, chiapanecos ambos, Dávila era oriundo de la antigua Santiago de los Caballeros de Guatemala. Quizá en ello intervino la muy cercana relación que mantenía con el obispo Ambrosio Llano, así como “su precoz talento como orador y escritor19”.

21El viaje de Dávila habría de retardarse muchísimo tiempo. En ello intervenían dos factores: uno era el interés del presbítero en prevenir a los pueblos sobre la amenaza insurgente20; el otro, era la falta de numerario para solventar los gastos del transporte y la estancia. El 19 de noviembre la diputación en Guatemala declaraba que en razón de no poder partir todos los diputados ante la carencia de fondos y arbitrios, se había resuelto que fueran a España sólo cuatro diputados: el cura de San Miguel, Dr. Miguel Barroeta, por la intendencia de San Salvador; el licenciado Santiago Milla por la de Comayagua; el padre Fernando Antonio Dávila por la de Ciudad Real de Chiapa; y el cura de Naguisalco, Dr. Serapio Contreras, por la alcaldía mayor de Sonsonate y sus partidos inmediatos.

22El dinero se tomaría de las cajas de comunidad, un total de 2,500 pesos, para ser reintegrados y en la parte no concerniente a los indios. La entrega se dispondría a través de las cajas reales, mediante comunicado previo de los intendentes. Por su parte, el ministro principal de la Hacienda Pública informaría de la inexistencia de fondos en las cajas de comunidad, al encontrarse todo el fondo en carácter de préstamo al erario público –un total de 2,600 pesos-. Añadía que tras haberse levantado el pago del tributo a los indios, éstos se mostraban reacios a pagar cualquier tributo rezagado y menos todavía los fondos de comunidades21.

23Dávila llegaba finalmente el 27 de mayo de 1814, un año después de su elección22. En el informe que presentó insistía en la reducción de los indios, en especial los de Tila, Tumbalá y Chamula; solicitaba escuelas de primeras letras apoyadas en los fondos de comunidades; que los párrocos enseñasen la doctrina en castellano, por lo cual los nativos deberían aprender el idioma; volvía sobre lo dicho por Robles en cuanto al “establecimiento de universidad, fomento de colegio y erección de cátedras”; así como que se fomentara la agricultura “en los ramos más preciosos de la Provincia”, mientras los jueces vieran por dar ocupación a los vagos y a quienes carecieran de un oficio para subsistir23.

24Tres semanas después de la llegada de Dávila, una real orden disponía que los diputados todavía residentes en España hicieran relación de las solicitudes que se hallasen pendientes con el propósito de resolverlas prontamente24. Fue así como Robles, que permanecía en la península, en carta del 13 de septiembre en Madrid, volvía a mencionar su “Memoria Histórica”, con las ocho peticiones que había expuesto un año antes25. Seis, declaraba, habían sido aprobadas. A la segunda se le habían hecho algunas modificaciones, en referencia a que se aumentaran las cátedras en el seminario ”según las circunstancias del país para fomentar la instrucción pública en los ramos más útiles y preciosos” y se habilitaran los cursos para optar por los grados menores mientras se establecía la Universidad; la tercera se aprobaba con la observación de que se llevaría a cabo “siempre que resulten fondos sobrantes para ello, después de haber establecido el competente número de escuelas de primeras letras”; a la cuarta se añadía que la apertura de los puertos iba en razón de “facilitar el comercio con Guatemala, Nueva España y el Perú”; mientras la quinta quedaba sin resolverse, la sexta y séptima se aprobaban en su totalidad, sin cambio alguno; a la octava se le agregaba que debería autorizarse al vicepatrono real en la provincia para que, tras escuchar a la diputación y a los dominicos, procediera de acuerdo con el prelado diocesano a encargar a los mercedarios – o a otros, si ello conviniera – la misión con los lacandones, de lo cual se habría de informar al gobierno.

25Además, Robles mencionaba un encargo que se le había hecho por parte de los ocho pueblos de la Guardianía y recordaba que había expuesto a las Cortes “las extraordinarias vejaciones” que aquéllos habían padecido al obligárseles a cultivar tabaco sin que por ello la Real Hacienda recibiese utilidad alguna. De esta manera concluía con tres proposiciones: la primera relativa a que los indios de Simojovel no fueran impelidos a sembrar tabaco para entregarlo a la factoría de Ciudad Real; la segunda solicitaba que se les permitiese cultivar tabaco con plena libertad y para ellos mismos, el cual por el momento venderían a la factoría de Ciudad Real a un buen precio; la tercera consistía en pedir que no se permitiera al factor, visitadores y a los otros dependientes de la renta ir a los ocho pueblos de la Guardianía, ni siquiera bajo el pretexto de comprar tabaco.

26Lo anterior había pasado a informe de la regencia, la que a su vez había solicitado al capitán general un escrito, que no había sido evacuado todavía ni lo sería después, en parecer del diputado, ya que debería escuchar a los que eran culpados.

27Por otra parte, refería que el obispo y el cabildo eclesiástico le habían encargado manifestara la situación en la cual se encontraba la Iglesia diocesana, donde sólo se contaba con cuatro dignidades y un canónigo, para que así se le devolviese la canonjía que se le había suprimido y se constituyese una de oficio, en razón de que su muy escasa renta, de tan sólo 25 pesos mensuales, no era necesaria para la Inquisición de la ciudad de México, que durante años la dejaba sin cobrar. Asimismo, las Cortes habían suprimido el tribunal y éste se había erigido en lectoral con la responsabilidad de “enseñar las Santas Escrituras en el Seminario”, sin que se hubiera despachado al encargado de la lectoral, el presbítero doctor José Serapio Sánchez, de Guatemala, el título correspondiente.

28Asimismo, el obispo le había encargado hiciera notar que durante más de veinte años no había habido rendimiento de cuentas en lo concerniente a diezmos y, en lo que atañía a los expolios de los obispos, ya pasaban más de cincuenta años.

29Manifestaba Robles lo importante de proteger la agricultura y la industria, sobre todo en cuanto a la grana fina, que comenzaba a ser cosechada en la villa de San Marcos Tuxtla, por lo cual la regencia había tenido a bien encargar a las autoridades “el aumento y cultivo de este precioso fruto”, incluidos los pueblos en los que se recogía silvestre, al igual que el mejoramiento de los hilados finos y los tejidos de algodón.

30Solicitaba además el nombramiento de un gobernador “de conocimientos.” Esta petición la había hecho ya manifiesta Robles en junio anterior, para sustituir al intendente Manuel Junguito y Baquerizo26. El 6 de septiembre un decreto real disponía que el nuevo intendente fuera el guatemalteco Juan Nepomuceno Batres y Nájera27. Pero lo cierto es que el cambio no favoreció una mejor relación entre las dos autoridades provinciales, pues Batres pronto entraría en conflicto con el ayuntamiento de Ciudad Real.

31Ya para concluir su exposición, Robles recordaba que había solicitado tropas para repeler a los insurgentes que amenazaban invadir la provincia, lo cual no había podido obtener, y formulaba a continuación tres peticiones: La primera se refería a la quinta petición de la “Memoria Histórica” y que para este momento permanecía sin resolver, sobre el privilegio de navegación por los ríos de Chiapa y Ocosingo y libertad de alcabalas durante diez años a quien lograra hacerlos navegables en todas sus partes; la segunda se refería a que el contador real de diezmos y los oficiales reales respectivos entregaran la cuenta con los pagos hechos en los diezmos, novenos, vacantes menores y mayores sin dilación; la tercera sobre el nombramiento del nuevo gobernador, lo cual, se aclaraba, ya había sido ejecutado.

32Por lo que se ve, Robles no insistió en su primera petición, la de instalar una diputación provincial. Es probable que ello haya tenido que ver con un decreto expedido al día siguiente de la intervención de Robles ante las Cortes, el 26 de mayo de 1813, si hemos de dar crédito a lo afirmado por el ayuntamiento de Ciudad Real en noviembre de 1820, como habremos de ver más adelante.

Crisis gaditana y los postreros años coloniales: 1814-1821

33El periodo para el que Dávila había sido elegido estaba llegando a su fin, ante lo cual fue nombrado como sucesor suyo el sacerdote Juan Nepomuceno Fuero, hermano del último obispo del siglo XVIII en Chiapas, Fermín José Fuero. En contraste con Esponda, Robles y Dávila, americanos los tres, Fuero era español28. Pero su elección como diputado no tendría ningún efecto, pues Fernando VII había decretado la abolición de la Constitución de Cádiz en mayo de 1814.

34En todo caso, Fuero vino a enterarse de ello en Campeche. Frente a la nueva situación, era de esperar que Fuero regresara a Ciudad Real; sin embargo, emprendió viaje a España, mediante pasaporte que le extendió el alcalde de Campeche, con lo cual alcanzó La Habana y ya allí obtuvo se le franqueara el viaje hasta España. El cabildo eclesiástico de Ciudad Real habría de acusar a Fuero ante el rey por haberse comportado de esa manera tan irregular. Para el momento de la acusación – 12 de diciembre de 1815 – habían pasado cerca de dos años que Fuero había abandonado su prebenda, con lo cual estaba incurriendo en la censura del derecho canónico, además de que – se afirmaba – se le aplicarían castigos pecuniarios consistentes en la pérdida de sus rentas y de su misma prebenda en caso de no volver inmediatamente. Mas ello no era algo que preocupase a Fuero, pues en España obtuvo una canonjía en su natal Cuenca, ante lo cual ya no se prosiguió con la demanda del cabildo eclesiástico de Ciudad Real29.
Volvamos la mirada hacia lo que ocurría en Chiapas. Parece constatarse para este momento un fuerte choque entre el ayuntamiento de Ciudad Real y el intendente Juan Nepomuceno Batres, que habría orillado a la casi disolución de la corporación municipal. Batres había dispuesto perseguir a determinados ciudadanos, lo cual condujo a que el canónigo Robles le reclamara el 13 de octubre de 1815 de forma por demás enérgica. El enfrentamiento directo con Batres obligaría a Robles a solicitar al gobernador eclesiástico un informe en el que rindieran testimonios jurados a favor suyo “los principales eclesiásticos residentes en esta ciudad”, que fue entregado en enero de 1816. En septiembre siguiente, el capitán Juan Antonio López llegó en carácter de comisionado para encargarse de las averiguaciones sobre el desempeño de Batres. Robles solicitó entonces que rindieran testimonio personas seculares, lo que se verificó con la declaración rendida por el oficial de Real Hacienda30. Batres se alejó de la provincia; en 1817 el ayuntamiento se reconstituía.

35En abril de 1819, cuando Batres estaba próximo a regresar exonerado de los cargos en su contra, se constituía la Sociedad Económica de Amigos del País de Chiapa. A la sazón gobernaba la intendencia el asturiano Carlos María Castañón, doctor en derecho por la Imperial Universidad de Toledo, y fue a él a quien correspondió abrir oficialmente las actividades de la nueva asociación. Al frente de la misma aparecían el obispo Salvador Sanmartín y el fraile dominico Matías de Córdova. Como miembros figuraban varios eclesiásticos, entre ellos Mariano Nicolás Robles y Fernando Antonio Dávila, así como funcionarios civiles, hacendados y comerciantes. Su propósito era impulsar el comercio y mejorar las vías de comunicación en la provincia31. Seguía en pie lo que años atrás habían pedido los dirigentes provinciales a través de Robles y Dávila. No cabía duda, la Sociedad Económica venía a congregar a las élites chiapanecas en un espacio de expresión tanto intelectual como política32.

36En enero de 1820, el pronunciamiento del general Rafael Riego en Cabezas de San Juan conseguía que el movimiento liberal de Cádiz resurgiera y la Constitución volviera a cobrar vigencia, con lo cual los diputados regresaron al desempeño de sus cargos. Juan Nepomuceno Fuero intentó hacer valer su nombramiento, pero se le notificó que su elección sólo había sido válida para el bienio 1815-181633. Es probable que en esta negativa haya estado presente la consideración de la queja presentada por el cabildo eclesiástico de Ciudad Real en diciembre de 1815 sobre la actuación de Fuero. En consecuencia, se nombró un nuevo diputado y la designación recayó en el presbítero Fernando Antonio Dávila, que ya en 1814 había viajado a Cádiz para sustituir a Robles34.

37El 8 de noviembre de 1820 el ayuntamiento de Ciudad Real prescribía las instrucciones que habría de tener en cuenta el diputado a Cortes, quien debería procurar que la provincia recibiera “una atención particular de la Nación por la acendrada fidelidad con que se ha distinguido en todos tiempos”. Se afirmaba que la diputación provincial no había sido concedida por haberse interpuesto el decreto del 26 de mayo de 1813. Y se mencionaba que cuando ocurrió la carestía de maíz de los años 1817 y 1818 el ayuntamiento, para evitar la muerte de los indios del partido de Zendales, había acudido a la clavería de la iglesia “para que se le supliera dinero con que hacer acopio de maíz.” Las penurias de los indios a este respecto eran frecuentes; si no eran en un partido, lo eran en otro. Y se dirigía la mirada hacia la agricultura, que una diputación provincial propia haría progresar al ya no existir los impedimentos que insistía en presentar la diputación guatemalteca, “como ha sucedido con la grana cuya semilla se trajo con mucho esmero y gastos desde Oaxaca el año de 1809 y probó muy bien en Tuxtla, cuyos cultivadores no han podido lograr que se les auxilie”. Igualmente se indicaba lo necesario de volver a cultivar, como antes, el tabaco35.

La independencia y la unión a México: 1821-1824

38En mayo de 1821, las Cortes concedieron a la provincia chiapaneca la diputación que en mayo de 1813 había pedido el canónigo Mariano Nicolás Robles. La instalación de la tan ansiada diputación provincial tendría lugar en Ciudad Real hasta el 15 de octubre, cuando la independencia ya había sido proclamada. Los acontecimientos posteriores, enmarcados en la búsqueda de la unión con México, quedan inscritos en la dinámica de la diputación provincial. Apenas tres días después de su instalación, el presbítero licenciado Francisco Antonio Guillén, miembro de la diputación, se dirigió al resto de la misma para enfatizar la necesidad de dejar clara la independencia de la provincia respecto de Guatemala y procurar la incorporación a México36. La intervención de Guillén dio lugar a que la diputación decidiera buscar la unión con México. Fue así que se designó para cumplir con este cometido al presbítero Pedro José Solórzano, también miembro de la diputación. En las instrucciones que el ayuntamiento de Chiapa de los Indios entregó a Solórzano volvía a aparecer el desafecto hacia la administración guatemalteca, pues se decía que la provincia había sido vista con indiferencia por Guatemala durante el tiempo que había permanecido sujeta a ella. Abandonada por ésta con un comercio pobre y escasas escuelas con maestros mal remunerados, lo mejor para la provincia era unirse a México, un país que la podría defender de los ataques provenientes del exterior, a diferencia de Guatemala, percibida como débil e incapaz de oponer la debida resistencia37. De esta manera, Solórzano partió a la ciudad de México. Sus esfuerzos cristalizaron el 16 de enero de 1822, cuando la regencia del imperio mexicano decretó la agregación de Chiapas.

39Tras la unión de la provincia al imperio mexicano, el intendente Batres enfrentó un último choque con el ayuntamiento. El funcionario se negó a confirmar el nombramiento de algunos diputados al Congreso Constituyente en la ciudad de México. Se acudió al canónigo Mariano Robles para intentar calmar los ánimos, pero Batres permaneció firme en su posición. En consecuencia, se le relevó del cargo y el 31 de enero de 1822 abandonaba Ciudad Real camino de la villa de Tuxtla. Le sustituyó Manuel José de Rojas en calidad de jefe político, por nombramiento conferido por la diputación provincial y el ayuntamiento capitalino38.

40La diputación provincial habría de sobrevivir hasta que en junio de 1823, se decidió constituir una junta suprema gubernativa, con lo que la diputación provincial terminó disolviéndose39. Se reconstituyó brevemente cuando el gobierno mexicano ordenó la desintegración de la junta suprema gubernativa, acción que se ejecutó en septiembre de ese año. El movimiento de Chiapa Libre, defensor de la autonomía provincial frente a lo que se consideraba intromisión del gobierno mexicano, logró poner en acción a los contingentes de algunas villas chiapanecas. El ejército mexicano se retiró y la junta suprema fue reinstalada. Los acontecimientos del siguiente año, 1824, estarían enmarcados en un proceso plebiscitario, que culminaría con la proclamación de la unión a México en septiembre. El 4 de octubre, la Constitución Política de la naciente República Federal Mexicana reemplazaba a la Constitución de Cádiz. En la nueva constitución se nombraba, conforme al orden alfabético, al Estado de las Chiapas en primer lugar40.

Palabras finales

41La experiencia de Cádiz parece haber abierto a los chiapanecos la posibilidad de hacer escuchar su voz en el ámbito más amplio de la monarquía española, desde la metrópoli misma. Por primera vez se les concedía esta oportunidad. Ello venía a constituir un impulso positivo para un grupo dirigente que, como el chiapaneco, se sentía cómodo dentro de la monarquía española y allí deseaba permanecer.

42Si la provincia se adhirió después al proceso de independencia, fue porque su vecino más próximo, el virreinato de la Nueva España, había obtenido finalmente su emancipación y ahora hacía sentir su presencia con tropas en la provincia de Oaxaca, en su frontera occidental. Ante ello, no quedaba más que adoptar la independencia. Resultaba tanto más atractivo hacerlo cuanto que el naciente país ofrecía el proyecto de un gobierno imperial, similar al de la antigua metrópoli.

43La “Memoria Histórica” que el canónigo Mariano Nicolás Robles presentó ante las Cortes en 1813 era la expresión del deseo del grupo dirigente provincial de gozar de una mayor autonomía respecto de Guatemala, sede de la Audiencia, pero sin por ello desligarse del dominio español. Las quejas iban dirigidas contra el gobierno residente en Guatemala, al cual se hacía responsable de todos los problemas por los que atravesaba la provincia, como bien hace notar Michael Polushin41. Esta posición volvió a evidenciarse en 1821, cuando Francisco Antonio Guillén instó a sus coterráneos a procurar la unión con México, ante el peligro de que Guatemala pretendiese acabar con la independencia chiapaneca.

44Pero queda menos claro frente a los acontecimientos de 1824, cuando el plebiscito planteó incorporar a la provincia a una de las dos repúblicas federales emergentes, la mexicana y la centroamericana. Quizá la poca oposición que hubo a la proclamación de la unión a México, rápidamente desaparecida, esté relacionada con los sentimientos de 1821, todavía fuertes, de que finalmente México seguía siendo la mejor opción para Chiapas.

45Cádiz abrió la puerta a fuerzas que estaban gestándose desde tiempo atrás. Para ello, observemos a los ayuntamientos. El cambio de categoría: cuatro pueblos a villas y la villa a ciudad, estaba también relacionado con el surgimiento de nuevas fuerzas en el escenario provincial. Si la historia colonial sólo tuvo como protagonista a un ayuntamiento, el de Ciudad Real, en cambio la historia del siglo XIX ve concurrir a una serie de ayuntamientos, cuya actuación marcará decisivamente el desenvolvimiento histórico de Chiapas en lo sucesivo. Cádiz permitió que las tendencias de las distintas regiones del imperio pudieran consolidarse en el segundo periodo constitucional42, en la ruta ya de la independencia. Eran tiempos nuevos y la provincia de Chiapas participaba plenamente de ellos.

46Archivos consultados

47Archivo General de Centroamérica (AGCA), Ciudad de Guatemala
Archivo General de Indias (AGI), Sevilla
Archivo Histórico de Chiapas/Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (AHECH-UNICACH), Tuxtla Gutiérrez
Archivo de la Secretaría de Relaciones Exteriores (ASRE), Ciudad de México
Biblioteca Manuel Orozco y Berra, Archivo Chiapas, Ciudad de México. (Archivo digitalizado disponible en AHE-UNICACH)

48Bibliografía

49-Belaubre, Christophe, ““Fernando Antonio Dávila: una de las figuras intelectuales más importantes de principios del siglo XIX (ficha : 625)”:/index.php?action=fi_aff&id=625 ”, in Diccionario Biográfico Centroamericano, Christophe Belaubre y Stephen Webre, editores, consultado el 16 de febrero de 2012, puesto en línea el 12 de octubre de 2004.

50-Carvalho, Alma Margarita, La Ilustración del Despotismo en Chiapas, 1774-1821, México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1994.

51-Dublán, Manuel y José María Lozano, Legislación mexicana o colección completa de las disposiciones legislativas desde la independencia de la República ordenada por los licenciados Manuel Dublans y José María Lozano, México: Edición Oficial, Imprenta del Comercio, a cargo de Dublán y Lozano, hijos, Tomo I (años 1687-1826), 1878.

52-Gutiérrez Cruz, Sergio Nicolás, Casa, Crisol y Altar. De la hidalguía vasconavarra a la hacienda chiapaneca: los Esponda y Olaechea, 1731-1821, México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, 2009.

53-Gutiérrez Cruz, Sergio Nicolás, Encrucijada y Destino de la Provincia de las Chiapas, México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Gobierno del Estado de Chiapas/Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, 1997.

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60- Vázquez Olivera, Mario y Amanda Torres Freyermuth, “La participación en las Cortes españolas y el despertar autonomista de Chiapas, 1813-1821”, in Mesoamérica 52, (enero-diciembre 2010), Plumsock Mesoamerican Studies, págs. 62-86.

61- Zorrilla, Luis G., Relaciones de México con la República de Centro América y con Guatemala, México: Porrúa, 1984.

62Nota de pie de página

63

  • El autor Sergio Nicolás Gutiérrez Cruz es doctor en Historia. Profesor e investigador de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas.

641 Archivo General de Indias (AGI). 628, Guatemala. Extracto del expediente sobre elección de Diputado de este Reyno y Vocal de la Suprema Junta Central de España e Indias. Gazeta de Guatemala del miércoles 7 de marzo de 1810.

652 AGI. Indiferente General, Leg. 1523. El Teniente Asesor de la Yntendencia de Chiapa en el Reyno de Guatemala acompaña copia de Consulta que dirigió en veinte y quatro de enero último. Demuestra de nuevo la nulidad de la elección de Diputado a Cortes Generales hecha a nombre del Cabildo de Ciudad Real en Don Sebastián Ezponda y los crímenes y reatos que le resultan de los procesos que refiere. Y pide a V. M. se digne mandarlos traer a la vista y que mientras llegan y se determinan se suspenda la aprovación de los Poderes de dicho Ezponda.

663 AGI. Guatemala, Leg. 457. Correspondencia con Gobernadores, año 1807. Relación de los Exercicios Literarios, Méritos y Servicios del Licenciado Sebastián Esponda y Olaechea, Abogado de las Reales Audiencias de México y Guatemala.

674 AGI. Indiferente General, Leg. 1523. Testimonio del Expediente sobre asignar a los Diputados en Cortes de los Cavildos de este Reyno alguna Cantidad para ayuda de Costa de sus Marchas. Oficio de 1810, ff. 1-2. Sala Capitular de Ciudad Real, 11 septiembre 1810.

685 AGCA. B. Leg. 4 Exp. 70. Carta de Sebastián Esponda al ayuntamiento. Ciudad Real, 3 marzo 1811.

696 AGI. Indiferente General, Leg. 1523. Ciudad Real de Chiapa. Elección y Sorteo practicada (sic) por este Noble Ayuntamiento el día 4 de Noviembre de 1811 para Diputado en Cortes por el que salió en suerte el Señor Presbítero Don Mariano Robles, Secretario del Ylustrísimo Señor Obispo de esta Diócesis- que autorizó el Escribano Real de Cámara por S. M. y Mor. de este Gobierno Don Juan Bartolomé Tosso.

707 AGCA. A1. 43 Leg. 21 Exp. 327, f. 19. Gobierno de Ciudad Real, 1812.

718 AGCA. B. Leg. 4 Exp. 74. Carta de Mariano Nicolás Robles al ayuntamiento de Guatemala. Ciudad Real, 12 noviembre 1811.

729  Mario Rodríguez, El experimento de Cádiz en Centroamérica, 1808-1826, (México: Fondo de Cultura Económica, 1984), pág. 71.

7310 Mario Rodríguez, “ El experimento …”, pág. 103. Rodríguez cita como fuente el Diario del 4 de diciembre de 1812.

7411 Robles publicó su exposición y petición bajo el nombre de “Memoria Histórica”, por la Imprenta Tormentaria de Cádiz en ese año de 1813. Al año siguiente, en carta redactada en Madrid y dirigida a las autoridades españolas, del 13 de septiembre de 1814, retomaba lo expuesto entonces, como habrá de verse más adelante.

7512 El diputado por Nicaragua, José Antonio López de la Plata, también mostraba interés en que se construyera un canal interoceánico en su provincia. Véase Mario Rodríguez, “ El experimento …”, pág. 171.

7613  Manuel Dublán y José María Lozano, Legislación mexicana o colección completa de las disposiciones legislativas desde la independencia de la República ordenada por los licenciados … México: Imprenta del Comercio, 1876, tomo I, pág. 427.

7714 Manuel Dublán y José María Lozano, “ Legislación Mexicana …”, pág. 429.

7815 Hermilo López Sánchez, Apuntes históricos de San Cristóbal de Las Casas, Chiapa, 2 tomos (México: 1960), II, pág. 860. El autor se apoya en un informe del obispo Sanmartín del 16 de octubre de 1818, redactado con el propósito de poner en claro la lealtad a la monarquía del clero que le está confiado.

7916 Hermilo López Sánchez, “ Apuntes históricos …”, tomo II, pág. 861- es quien afirma esto último.

8017 Hermilo López Sánchez, “ Apuntes históricos …”, pág. 862.

8118  AGCA. B. Leg. 4, Exp. 102. Carta de Fernando Antonio Dávila al ayuntamiento de Guatemala. Ciudad Real, 24 mayo 1813.

8219 Christophe Belaubre, ““Fernando Antonio Dávila: una de las figuras intelectuales más importantes de principios del siglo XIX (ficha : 625)”:/index.php?action=fi_aff&id=625 ”, in Diccionario Biográfico Centroamericano, Christophe Belaubre y Stephen Webre, editores, http: //afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action*fi_aff&id*625, consultado el 16 de febrero de 2012, puesto en línea el 12 de octubre de 2004.

8320  Hermilo López Sánchez, “ Apuntes históricos …”, tomo II, págs. 862-863.

8421 AGCA. B. Leg. 4 Exp. 95. Carta al Capitán General del Reino, así como carta del ministro de la Hacienda Pública. Comayagua, 3 diciembre 1813.

8522  Hermilo López Sánchez, “ Apuntes históricos …”, pág. 863.

8623  Hermilo López Sánchez, “ Apuntes históricos …”, págs. 864-865.

8724  Mario Rodríguez, “ El experimento …”, pág. 171 – da a entender que los diputados José Antonio López de la Plata, por Nicaragua, y Florencio Castillo, por Costa Rica, habrían sido los únicos centroamericanos que presentaron sus peticiones en atención a la real orden.

8825 AGI. Guatemala Leg. 628 Madrid, 13 septiembre 1814. Don Mariano Robles, Diputado por la Provincia de Ciudad Real de Chiapa, en cumplimiento de la Real Orden de 17 de Junio último reducida a que los Diputados de las Américas y Asia que se hallan en la Península propietarios y suplentes de las Cortes extraordinarias y ordinarias, que cesaron, diesen cuenta de todas las solicitudes pendientes que tubiesen por objeto el bien general de las mismas Provincias o el particular de sus pueblos, a fin de que pudiesen ser quanto antes resueltas.

8926 AGI. Guatemala Leg. 628, Madrid 30 junio 1814. Don Mariano Robles, Diputado por la Provincia de Chiapa en cumplimiento de la Real Orden de 17 de junio, solicita que se remueba al Governador Don Manuel Junguito, y que se nombre otro en su lugar.

90fn27. AGI. Guatemala Leg. 628, Nota añadida a la carta de Robles del 13 de septiembre de 1814 en Madrid.

9128 AGI. Indiferente General, Leg. 1523. La comisión de poderes ha visto los que para Diputado de estas Cortes por Ciudad Real de Chiapa en Guatemala ha presentado don Mariano Robles; y estima que V. M. puede aprobarlos. Se constata aquí que en 1812, cuando Robles presentó sus credenciales ante las Cortes, se discutió el punto concerniente al origen de los diputados. En el sorteo en que resultó elegido Robles –se afirmaba- había participado un español europeo, lo cual contravenía las instrucciones vigentes en la península y en ultramar, por las que sólo podía ser elegido un nativo americano. Aunque el español europeo no era mencionado, cabe aclarar que éste no era otro sino Juan Nepomuceno Fuero. Por último, se pasaba a mencionar una real orden del 20 de agosto de 1810 por la que se pedía únicamente como requisitos para ser elegido diputado el domicilio y la vecindad. Aun así, se aseveraba que la comisión de poderes no había podido encontrar esta real orden.

9229 Hermilo López Sánchez, “ Apuntes históricos …”, págs. 864-865. Firmaban la carta acusatoria los prebendados Manuel Ignacio Esnaurrízar, Ramón Ordóñez y Aguiar, Agustín Maza y Mariano Nicolás Robles.

9330  Hermilo López Sánchez, “ Apuntes históricos …”, pág. 860.

9431 Archivo Histórico de Chiapas/Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. Fondo Fernando Castañón Gamboa. Véase además, Alma Margarita Carvalho, La Ilustración del Despotismo en Chiapas, 1774-1821, México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1994.

9532 Mario Vázquez Olivera y Amanda Torres Freyermuth, “La participación en las Cortes españolas y el despertar autonomista de Chiapas, 1813-1821”, in Mesoamérica 52 (enero-diciembre 2010), pág. 82.

9633 AGI. Indiferente General, 1523. Oficio Año 1820. Fuero alega que ha mantenido correspondencia con los habitantes de la provincia, que su elección ha sido efectuada constitucionalmente y que un diputado suplente podría no conocer las provincias, calificadas por él de “beneméritas”. Asimismo, asevera que ha vivido en Chiapas durante veintiséis años “en perfecta hermandad, y unión de afectos”. Firma en Cuenca, su tierra natal, el 4 de abril de 1820.

9734 Tras su regreso de España, Dávila se instala en Guatemala, donde su actuación pública habrá de dejar huella.

9835  Biblioteca Manuel Orozco y Berra. Archivo de Chiapas, Tomo III, Ynstrucciones que deverá observar el Diputado a Cortes de esta Provincia de Chiapa dadas por el Muy Ylustre Ayuntamiento de Ciudad Real, 8 noviembre 1820.

9936  Biblioteca Manuel Orozco y Berra. Archivo de Chiapas, Tomo III, Carta de Francisco Antonio Guillén, Ciudad Real, 18 octubre 1821.

10037 Gustavo López Gutiérrez, Chiapas y sus Epopeyas Libertarias, (Tuxtla Gutiérrez: 1932), I, págs. 122-126. Original en Archivo de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Chiapas y Soconusco y su Anexión a México. Negociaciones relativas y diversos incidentes con tal motivo, entre México, Centro América y Guatemala. Otros asuntos conexos, tomo I, L-E 1622 a L-E 1624.

10138  Manuel Bartolomé Trens, Historia de Chiapas. Desde los tiempos más remotos hasta la caída del Segundo Imperio (…? – 1867), (México: 2ª. ed., 1957), pág. 258, así como Luis G. Zorrilla, Relaciones de México con la República de Centro América y con Guatemala, (México: Porrúa, 1984), pág. 133.

10239 Para una revisión de los acontecimientos véase a Gustavo López Gutiérrez, “ Chiapas y sus epopeyas …” y a Manuel Bartolomé Trens, “ Historia de Chiapas …”.

10340 La Constitución en su título II, artículo 5, mencionaba las partes integrantes del país, con el Estado de las Chiapas al inicio, seguido de Chihuahua, Coahuila y Tejas, Durango, Guanajuato, México, Michoacán, Nuevo León, Oajaca, Puebla de los Ángeles, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora y Sinaloa, Tabasco, las Tamaulipas, Veracruz, Xalisco, Yucatán y los Zacatecas, para pasar a mencionar los territorios de las Californias, Alta y Baja, Colima y Santa Fe de Nuevo México; por último, se establecía que una ley constitucional habría de fijar el carácter de Tlaxcala. Véase Felipe Tena Ramírez, Leyes fundamentales de México, 1808-1994, (México: Porrúa, 1994), pág. 168.

10441  Michael A. Polushin, Bureaucratic Conquest, Bureaucratic Culture:Town and Office in Chiapas, 1780-1832, (Tesis de Doctorado, Universidad de Tulane, Nueva Orleans, 1999), pág. 42.

10542  Mario Rodríguez, “ El experimento …”, pág. 194.

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Para citar este artículo :

Sergio Nicolás Gutiérrez Cruz, « La provincia chiapaneca y las Cortes de Cádiz », Boletín AFEHC N°52, publicado el 04 marzo 2012, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3050

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