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AFEHC : diccionario : JUARROS, Antonio : JUARROS, Antonio

Ficha n° 3086

Creada: 26 julio 2012
Editada: 26 julio 2012
Modificada: 08 marzo 2015

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Autor de la ficha:

Christophe BELAUBRE

Editor de la ficha:

Gustavo PALMA MURGA

Información:

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Publicado en:

ISSN 1954-3891

JUARROS, Antonio

Apuntes biográficos sobre uno de los principales actores político del experimento de Cádiz en Centroamérica.
1197
Palabras claves :
Constitución de Cádiz, Modernidad, Cabildo, Luces, Artesanos
Cargo o principal ocupación:
Alcalde Primero de la Ciudad de Guatemala en 1808.
Casó:

1con doña María Clara Manrique de Lara y Barrutia el 18 de mayo de 1806; hija del coronel don Juan Manrique de Lara Bravo de Guzmán y Barba de Figueroa, Contador por Su Majestad del Real Consulado, Caballero de la Orden de Santiago, y de doña María Clara de Barrutia y Roma.

Nació:
Hacia 1775 en la ciudad de Santiago de Guatemala.
Murió:
El 26 de diciembre de 1814 en la ciudad de Nueva Guatemala.
Padres:

1Don Manuel José Juarros y Montufar y doña María Gregoria Lacunza y Arroyave, hija del capitán don Joaquín Lacunza y doña Bárbara de Arroyave.

Resumen:

1El historiador Mario Rodríguez, en su corto ensayo sobre la Conspiración de Belén, lo considera como “uno de los pensadores más dinámicos y activos de la época y si no hubiera muerto prematuramente, la historiografía guatemalteca no le hubiera olvidado tan lamentablemente”. De hecho, don Antonio de Juarros y Lacunza pertenecía a una familia con nexos sociales bien establecidos en la capital del Reino. Patrimonio relacional que su padre había heredado del suyo propio, Gaspar de Juarros, atraído a Guatemala por el comercio del añil en la primera mitad del siglo XVIII. Sólo se le conoce una hermana que ingresó al convento de Concepción de la ciudad el 12 de noviembre de 1790. Aún vivía en 1802, cuando aparece firmando como María Manuela de los Santos Reyes Juarros y Lacunza un documento junto con otras 48 religiosas. Por el lado materno, don Antonio estaba emparentado con la familia del jesuita Rafael Landívar. Su abuelo materno había sido alcalde mayor de la provincia de Sololá y, anteriormente, de San Antonio Suchitepéquez. Debido a diversos enlaces matrimoniales esta familia pudo contar con ciertos apoyos por parte de las familias Valdés, González Batres y Arroyave y Beteta. Tenía poco más de 20 años cuando asumió la secretaría de la Sociedad de los Amigos del País. En 1801 ejercía la función de mayordomo de la Archicofradía del Santísimo Sacramento, cargo que seguramente desempeñó durante varios años más: se trataba de un cargo relacionado directamente con el servicio de la Iglesia, lo cual era relativamente frecuente y útil.

2 Las relaciones sociales con que contaba le pudieron haber facilitado ocupar el cargo de regidor del cabildo municipal (1806) y el puesto electivo de cónsul primero del Consulado de Comercio (1808). Celebró un provechoso matrimonio con doña María Clara Manrique de Lara, hija de un coronel de la ciudad al servicio directo de la monarquía. Según el historiador Mario Rodríguez este personaje tenía ciertos méritos personales, capacidad de trabajo y conocimientos profesionales. Todo ello lo llevó a ocupar un papel destacado en el agitado periodo político iniciado con la invasión napoleónica a España. Momento político que dejó al mundo criollo huérfano de su rey, pero también con ciertos espacios de libertad que se negociaron en un contexto constitucional completamente nuevo.

3 En ese contexto, don Antonio Juarros y Lacunza tuvo una actuación que conviene destacar. En octubre de 1808 fue colocado en la puerta de la casa de su tío Domingo Juarros un pasquín que lo invitaba a abandonar su puesto de alcalde primero y que lo entregara al pueblo: « si piensas con honor, no le temas; prestadle la voz del Pueblo que de tus brazos no necesita ». No sorprende que este personaje, en ese contexto, haya sido el blanco de críticas por parte de los sectores opuestos al dominio español, dado que tuvo una activa participación, junto con el Capitán General González, en la elaboración de una política local de fidelidad hacia la monarquía. Como maestro de ceremonias del Ayuntamiento, Juarros y Lacunza invitó “personalmente a los maestros artesanos a su hogar para discutir los programas iconográficos que debían tener los tres tablados que serían colocados en la plaza mayor” en honor a Fernando VII durante la fiesta del 12 de diciembre de 1808. Al parecer fue él, en nombre de la municipalidad, quien comisionó la redacción del pequeño documento titulado Guatemala por Fernando Séptimo. Vale la pena subrayar que en ese periodo don Antonio obtuvo el puesto de coronel del escuadrón de dragones de milicias de la capital del Reino. Su carrera personal, aunque corta dado que falleció en 1814, estuvo plenamente relacionada con los acontecimientos peninsulares.

4 Según Ramón A. Salazar, el ayuntamiento le encargó la redacción de un reglamento para regular el funcionamiento de los gremios de la ciudad (Sin embargo, es probable que también hayan participado otros regidores porque se nombró una comisión revisora antes de enviarlo a la imprenta). Este proyecto había sido discutido por los socios de la Sociedad de los Amigos del País a finales del siglo anterior. El reglamento, conformado por 9 artículos y 224 incisos divididos en nueve secciones, fue presentado oficialmente a los miembros del ayuntamiento y a los gremios de artesanos el 11 de agosto de 1811. En su discurso de presentación Juarros y Lacunza pidió a los maestros electos y diputados de los oficios “tomar posesión de sus derechos” y consideraba que el reglamento se había formado “conciliando la libertad civil con la calidad del ciudadano”. Por su parte, el citado Ramón A. Salazar formuló una crítica muy dura al trabajo de Juarros y Lacunza considerándolo como “anacrónico” porque la base ideológica de esa propuesta era conservadora dado que buscaba la consolidación de un cuerpo privilegiado, vedando a los hijos de campesinos el ingreso a dichos oficios. En todo caso, este nuevo Reglamento nunca estuvo vigente porque fue sometido al dictamen de la Diputación Provincial; y para junio de 1813 aún no había emitido dictamen, cuando las Cortes Generales y Extraordinarias de Cádiz abolieron los gremios.

5 En una junta de notables reunida en la ciudad de Guatemala el 24 de julio de 1810 se dio cumplimiento al real decreto de 29 de enero del mismo año que pedía el envío de diputados americanos a Cortes. Participaron en la votación 36 personas, en la que el regidor Juarros y Lacunza obtuvo 10 votos, al igual que el Dr. coronel José de Aycinena. El canónigo Larrazábal obtuvo 6 votos, habiendo sido este último electo por sorteo. Este proceso electoral permite medir el grado de influencia que había entonces alcanzado Juarros en la esfera del poder criollo. Es probable que haya participado activamente en la redacción de las Instrucciones que se dieron al diputado Larrazábal. Cuando la Suprema Junta Central quiso traspasar su poder al Consejo de Regencia, don Antonio Juarros y Lacunza firmó una carta de oposición a tal procedimiento alegando falta de legitimidad en dicha decisión. Y con él otros cuatro criollos (don José María Peinado , don Luis Barrutia, don Vicente Aycinena y don Cayetano José Pavón). Durante este período Juarros apadrinó al cura de Nahuisalco, don Serapio Contreras, quien obtuvo el grado de licenciado y doctor en cánones. De igual manera, mantuvo una importante presencia en el campo de los negocios como socio de la Compañía de Comercio para la navegación de la mar del sur en la Goleta Nuestra Señora del Socorro, propiedad del cura don Joseph Bernardo Dighero . Prueba de su influencia al nivel local, actuó de secretario de la restablecida Sociedad de los Amigos del País por lo menos durante el año 1811.

6 Cuando en noviembre de 1812 se celebraron las primeras elecciones concejiles en Guatemala, don Antonio de Juarros y Lacunza fue electo regidor decano. Era entonces coronel de dragones y director de la Sociedad Económica de los Amigos del País. A principio de 1813 se le encargó redactar un reclamo oficial ante el gobierno español para denunciar la actitud del capitán general quien, de manera sistemática, obstruía sistemáticamente la aplicación de la nueva constitución gaditana. A finales de este año se celebraron nuevas elecciones para elegir diputados a las Cortes. El fue electo diputado por la provincia Guatemala-Sacatepéquez pero no llegó a España porque Fernando VII, en marzo de 1814, puso fin al régimen constitucional. Meses atrás, en octubre de 1813, Juarros sostuvo un debate con Bustamante en torno a la necesidad de que se cumpliera con la libertad de prensa en la ciudad. También fue portavoz del cabildo cuando se produjo un conflicto con el arzobispo Casaus y Torres sobre el caso del Dr. Tomas Ruiz , encarcelado en un convento de la ciudad. Su activismo político no se limitó a asuntos económicos y a la defensa de los derechos individuales sino que también se involucró, junto con don José Francisco Barrundia, en la iniciativa de promover una mejor educación en las escuelas de primeras letras. Logró reformar el contenido las materias que se estudiaban en la escuela San José de Calazans. Por otro lado, mostraba un entusiasmo significativo: planteó la posibilidad, por ejemplo, de permitir el acceso del público a las sesiones del ayuntamiento. El 12 de octubre de 1813 don Felix Antonio Poggio, don José Barrundia, don Eusebio Castillo y don José de Urruela, todos miembros del ayuntamiento, firmaron una carta para apoyar la candidatura de don Antonio Juarros y Lacunza al puesto de Intendente de la capital. Más tarde, se leía en las columnas de la Gaceta de Madrid que el consejero de Estado José de Aycinena había remitido en persona a Fernando VII “seis medallas de oro de las que para su solemne proclamación mando acuñar aquel fidelisimo cuerpo, en una preciosa cajita de embustidos de madera, y un ejemplar impreso con láminas finas de las actas que oportunamente dictó su acreditado patriotismo y acendrada lealtad, y de las fiestas que por medio de su benemérito individuo el regidor alférez real don Antonio Juarros dispuso para celebrarla (...)”.

7 Según el padrón de los feligreses de la parroquia del Sagrario de la Nueva Guatemala elaborado el año de su fallecimiento, don Antonio Juarros y Lacunza vivía en la casa N° 132 compartiendo la vida cotidiana con su tío, el presbítero don Domingo Juarros y su hermana mayor Lucía. Tenía entonces 39 años.

8 De su unión matrimonial solo tuvo una hija que perdió a los pocos meses de su nacimiento. El tenía, posiblemente, una salud precaria que explicaría su prematuro fallecimiento a la edad de 40 años. Testó en favor de su madre y designó un grupo consecuente de albaceas: don Luis Francisco Barrutia, don Joseph Bernardo Dighero, don José Francisco Valdez, don José Joaquín Aceituno. Ya en 1800, quizás enfermo, había otorgado un poder para testar a su tío, el arcediano don Juan de Dios Juarros .

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