Erreur. problème dans l'exécution de la requête : INSERT INTO _logbots (IP, useragent, action) VALUES ('54.80.198.222', 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)', 'lectureFiche')
Erreur. MySQL proteste : Duplicata du champ 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)-lectureFiche' pour la clef 'agentAction'
AFEHC : articulos : Una Nicaragua sin Somoza: La Patria del Futuro en los editoriales conmemorativos de Pedro Joaquín Chamorro (1961-1971) : Una Nicaragua sin Somoza: La Patria del Futuro en los editoriales conmemorativos de Pedro Joaquín Chamorro (1961-1971)

Ficha n° 3090

Creada: 29 julio 2012
Editada: 29 julio 2012
Modificada: 29 julio 2012

Estadísticas de visitas

Total de visitas hoy : 0
Total de visitas : 550 (aprox.)

Autor de la ficha:

Susy SANCHEZ RODRIGUEZ

Editor de la ficha:

Ronny VIALES HURTADO

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Una Nicaragua sin Somoza: La Patria del Futuro en los editoriales conmemorativos de Pedro Joaquín Chamorro (1961-1971)

Este artículo presenta el diseño de la patria del futuro en los editoriales conmemorativos alusivos a las fiestas patrias escritos por Pedro Joaquín Chamorro de 1961 a 1971. Con la finalidad de complementar la perspectiva del futuro de Chamorro señalados en las festividades patrias, que al igual que toda Centroamérica, Nicaragua las celebra en el mes de Septiembre, hemos acudido a la consulta de los editoriales publicados en los últimos días de cada año, en los que Chamorro lanzaba los balances anuales de lo que sucedió y lo que podría suceder en su patria. Este artículo demuestra que de modo tajante, para Pedro Joaquín Chamorro, la dinastía de los Somoza había convertido a Nicaragua en una patria prisionera sin futuro. Por ello, la patria del futuro, la nación deseada y soñada es una Nicaragua sin Somoza. Como Patria con posibilidad de construir un futuro, Nicaragua estaba destinada a liberarse de los Somoza.
Palabras claves :
Pedro Joaquín Chamorro, Patria, Futuro, Dictadura somocista, La Prensa
Autor(es):
Susy Sánchez Rodríguez
Fecha:
Junio de 2012
Texto íntegral:
Este artículo es una primera aproximación a la escritura de la historia nicaragüense a partir de la pluma de Pedro Joaquín Chamorro. Este trabajo analiza la construcción de una patria del futuro en los editoriales conmemorativos publicados por el más destacado periodista, intelectual y político que confrontó a la dictadura somocista en Nicaragua. Los editoriales políticos de Chamorro desde 1948 hasta 1978, ofrecen una perspectiva singular sobre la historia política de Nicaragua, pero al mismo tiempo reflejan la complicada geopolítica latinoamericana en el marco de la Guerra Fría. En esta oportunidad, haremos un examen de los editoriales conmemorativos publicados con ocasión de las fiestas patrias en Nicaragua de 1961 a 1971, porque estas fechas conjugan la conmemoración de un evento histórico del pasado, que a su vez se convierte en un escenario fértil para la reelaboración del futuro1. Como lo señaló el historiador venezolano, Germán Carrera Damas, la fiesta patria a la vez que ‘fija’ el pasado, también se convierte en un momento simbólico de proponer el futuro de la nación. Existe por lo tanto, una simbiosis entre los que ‘somos’ y los que ‘seremos2 ’.

Algunas consideraciones teóricas

1Pedro Joaquín Chamorro nació en 1924, en el seno de una de las familias conservadoras más prominentes de Nicaragua. Pero su bautizo político lo experimentó en 1944. En ese año Chamorro al igual que otros jóvenes estudiantes de Derecho, lideraron el movimiento estudiantil contra las intenciones releccionistas de Anastasio Somoza García. Vivió el exilio en México, del cual regresó en 1948. Después de su retorno, Pedro Joaquín Chamorro transformó el periódico La Prensa de propiedad de su familia, en un “periódico de masas”, de “circulación y consumo masivo en Nicaragua3 ”. En 1954 fue puesto en prisión acusado de haber participado en la Rebelión del 4 de Abril que buscaba la defenestración del poder somocista, que concluyó en “una terrible masacre” de varios de sus participantes. En 1956 fue apresado otra vez, a consecuencia del asesinato de Anastasio Somoza García. A partir de su experiencia en prisión escribiría Estirpe sangrienta: los Somoza, que se ha convertido en un vivido testimonio del terror como práctica institucionalizada en la Nicaragua de los Somoza. En 1959, Chamorro lideró una insurgencia armada conocida como Olama y Mollejones. Fue hecho preso otra vez. Como lo señala Ernesto Aburto, “…ya Pedro Joaquín había tomado una decisión por la causa de la libertad y la democracia de su pueblo. Decisión de la que nunca habría de apartarse y decisión que mantuvo hasta el día en que fue asesinado4”.

2En el análisis de los editoriales de Pedro Joaquín Chamorro que denotan el deseo de una patria con futuro en Nicaragua, este artículo sigue el marco teórico proporcionado por Barbie Zelizer y Eyal Zanberg, quienes han destacado la autoridad política que proporciona la escritura de editoriales conmemorativos, destacando el rol protagónico del periodismo en la construcción de identidades nacionales y memorias colectivas. Zelizer, indica que a través de la escritura de textos históricos el narrador adquiere autoridad. Por ello, a pesar que se ha reconocido la influencia de los periodistas en la construcción de los pasados colectivos, el rol del periodista como agente en la construcción de la memoria ha sido marginalizado5. En forma complementaria, Eyal Zanberg señala que el proceso de construcción de las memorias, desde el estado o desde los grupos colectivos, es de por sí competitivo ya que engloba diferentes interpretaciones. En medio de la competencia interpretativa de la historia, el periódico y en especial los que escriben editoriales conmemorativos ganan relevancia ya que son identificados como los agentes autorizados a narrar la historia. En este sentido, Zanberg indica que las ediciones conmemorativas incrementan el poder interpretativo de los periodistas frente a la sociedad. Los actores sociales no solo leen una narración de los eventos conmemorativos, sobre todo, ellos están buscando el significado de los que aconteció. En ello reside la autoridad periodística6. Es decir que desde una aproximación cultural el periodismo tiene el poder de construir los tiempos culturales de la memoria colectiva. A través de las ediciones o editoriales conmemorativas, los periódicos y los periodistas producen lo que Eviatar Zerubavel denomina “sincronización nemónica,” ya que la comunidad política está pendiente al evento conmemorado e interpretado7. Asimismo, este tipo de narraciones contribuyen a crear la esfera temporal de la identidad nacional, al reproducir, sedimentar o desafiar la visión hegemónica sobre el acto conmemorado8.

3En este artículo, siguiendo el precepto de Carreras Damas consideramos que las fiestas patrias sí se convierten en escenarios privilegiados para diseñar a la patria del futuro. En este sentido José Rodríguez Vásquez en el análisis de la nación deseada por los intelectuales puertorriqueños en el transcurso del siglo XX, señala que intelectuales y letrados a partir del auto reconocimiento de la crisis y la problemática de la nación elaboraron los “proyectos necesarios para su regeneración material y espiritual.” Rodríguez dice que “para sostener la posibilidad de un futuro perfecto es necesario afirmar la existencia previa de un pasado perfecto9”. En ésta dirección, consideramos que los editoriales de Pedro Joaquín Chamorro representan un valioso corpus documental, que sirven para evaluar el poder del periódico en la construcción de identidades nacionales a partir de voces contestatarias al discurso oficial. Benedict Anderson enfatizó el papel del periódico en difundir y hacer circular las “comunidades imaginadas” construidas por las elites10. No obstante, siguiendo a Rodríguez Vásquez, consideramos a Chamorro como un intelectual y letrado quien a través de sus editoriales conmemorativos diseñó un futuro alternativo para su Patria, Nicaragua. Chamorro diseñó y soñó un proyecto contestatario a la nación oficial elaborada por el somocismo.

4Este artículo presenta el diseño de la patria del futuro en los editoriales conmemorativos alusivos a las fiestas patrias escritos por Pedro Joaquín Chamorro de 1961 a 1971. Con la finalidad de complementar la perspectiva del futuro de Chamorro señalados en las festividades patrias, que al igual que toda Centroamérica, Nicaragua las celebra en el mes de septiembre, hemos acudido a la consulta de los editoriales publicados en los últimos días de cada año, en los que Chamorro lanzaba los balances anuales de lo que sucedió en el año que concluía y lo que podría suceder en el año que se iniciaba. Este artículo demuestra que de modo tajante, para Pedro Joaquín Chamorro, la dinastía de los Somoza había convertido a Nicaragua en una patria prisionera sin futuro. Por ello, la patria del futuro, la nación deseada y soñada es una Nicaragua sin Somoza. Como Patria con posibilidad de construir un futuro, Nicaragua estaba destinada a liberarse de los Somoza.

Nicaragua: una Patria prisionera del pasado y sin futuro (1961 a 1969)

5En 1961 después de haber experimentado la prisión, la tortura y el exilio, Pedro Joaquín Chamorro comienza a publicar con regularidad sus editoriales en La Prensa. En los años 60, sus editoriales conmemorativos narran a una Patria condenada, atrapada por el pasado, una patria poblada de mártires y cuyos jóvenes deben emprender una reforma, que signifique una señal de esperanza. Sin embargo, como los editoriales de fin de año lo demuestran, Chamorro experimenta una progresiva desesperanza, conforme los años se suceden, notándose su impotencia política, ante la avasalladora continuidad dinástica de los Somoza en el poder.

6En 1961, Chamorro publicó dos editoriales para las fiestas patrias titulados “En el Día de la Patria” y “El Día de los desterrados” publicados el 15 y el 16 de setiembre, respectivamente. Ambos textos muestran la construcción de una genealogía patriótica contestataria a la institucionalizada por Somoza, en la que el autodenominado líder de la nación imponía su figura sobre los símbolos nacionales de Nicaragua11. En el primero de ellos, Chamorro escribió:

7“Mas que un día para los que viven, el día de la Patria es un día de los que murieron… Hombre rebeldes, republicanos, que sabían y creían que la Patria era el esfuerzo, el sacrificio, y el martirio por la libertad de sus hijos y de los hijos de todos los nicaragüenses… Son hombres generosos que no tuvieron la oportunidad de lograr un San Jacinto, pero que murieron en el intento de hacerlo, o por haberlo intentado12”.

8Si bien, Chamorro no refiere los nombres de los mártires de la Patria, el texto explícitamente presenta a Nicaragua como una patria cuyos hijos, que luchaban por la “libertad de sus hijos y de los hijos de todos los nicaragüenses”, han pasado a ser parte del panteón patriótico. Son héroes anónimos que no pudieron alcanzar una victoria militar como la lograda en la batalla de San Jacinto, el 14 de setiembre de 1856. En 1961, Nicaragua no tiene futuro, es una patria que debe recordar a sus mártires, es el pasado el que se impone. Esta imagen se robustece en el editorial “El Día de los Desterrados” en el que identifica la existencia de una Patria con futuro fuera lo de los bordes territoriales de la patria original. Chamorro escribió:

9“Nicaragua exporta hombres (…). hombres que valen y trabajan, ciudadanos que buscan una vida estable en lugares donde puedan labrar el porvenir de sus hijos. En cualquier lugar, menos en Nicaragua (...) Por qué los que estamos en la Patria no detenemos esa sangría? Por qué no ‘prohibimos’ esa exportación de hombres, contribuyendo definitivamente a estructurar una Patria en donde se pueda vivir, trabajar, progresar y tener seguridad en todos los niveles13...?”.

10En el mencionado editorial, Chamorro construye una umbilical relación entre la experiencia del exilio y la representación de una patria comprometida14. Pedro Joaquín Chamorro había experimentado el exilio forzoso en Costa Rica, a donde escapó desde el poblado de San Carlos donde estaba confinado en marzo de 1957. Vivió y publicó en Costa Rica hasta el 30 de mayo de 195915. Al enfatizar el destierro de los nicaragüenses, por distintos motivos, ya sea por la persecución política, o por el afán de conseguir mejores condiciones de vida, la Patria que debía recordar a sus mártires es, a su vez, una Patria cuyos hijos también han sido extirpados de su seno. Nicaragua es una Patria desgarrada. Esos hijos viviendo en un exilio forzado son los que están construyendo el futuro de la patria16. Por lo tanto, a inicios de los años 60s, el discurso de Chamorro sobre el futuro de su patria se identifica con la desintegración identitaria del presente de la misma que por ende produce la fragmentación y desesperanza del futuro. Asimismo, podríamos señalar que Chamorro construye una “patria que se multiplica” que es una característica del discurso político de letrados viviendo en el exilio, en su afán de responder al extrañamiento, la enajenación y la represión experimentada en el lugar de origen17.
Cabe destacar que cuando se refiere a Nicaragua como Patria, Chamorro emplea la mayúscula, mientras que la patria que representa una geografía del exilio nicaragüense está con minúscula. Chamorro construyó una jerarquía, entre la patria de origen y la patria adoptiva. A la Patria de origen le otorga más responsabilidad histórica, ya que son los nicaragüenses que habitan en ella, los obligados a crear las posibilidades de futuro para aquellos que habitan la patria adoptiva. En 1963, en el editorial “Los Días Patrios” a pesar de rotularlo de modo genérico, aparece la propuesta para la Patria con mayúscula. Chamorro escribió:

11“Equivocados o no, murieron por Nicaragua y si la semilla de generosidad, no ha fructificado todavía, vendrá el tiempo en que germine y cubra nuestros horizontes… Tenemos que dejar esa flor en el campo, sin pasión, sin rencor, pero muy conscientes de que al hacerlo nos volvemos a comprometer con quienes cayeron, a recordar sus ideales, y a luchar para que algún día estos se pongan en práctica18”.

12Este texto significa un nuevo derrotero en la búsqueda de un futuro para la Patria nicaragüense. Y se conecta con la idea de patria deseada propuesta por José Rodríguez Vásquez para el caso de intelectuales puertorriqueños. En efecto, el último texto de Chamorro es una “nación problemática”, pero que está capacitada para cambiar el rumbo de su destino. La Patria con mayúscula, sí en modo condicional recoge la bandera de lucha de los mártires, tiene la capacidad y posibilidad de cumplir la misión histórica de regenerar a una patria de mártires y desterrados19. Los mártires se convierten en representantes de un ‘pasado perfecto’ que sirven de soporte y sustento de un “futuro perfecto.” Son la cimiente de un futuro utópico, tal como lo demuestran las metáforas de la semilla, la germinación y la flor usadas por Chamorro. Estos símbolos aludidos diseñan a la patria utópica a ser realizada en el futuro. Estas metáforas le servirán a Chamorro para lanzar “la “reconstrucción ética” de la nación, la que consistía en una “invitación a la acción para transformar” el presente. La Patria nicaragüense debe ser rescatada. La dimensión ética y cultural de la nación debía ser fusionada. Pero, en la consecución de lograr una Patria con futuro, la autoridad moral debe experimentar la metamorfosis de convertirse en fuerza política20. El discurso metafórico sobre la Patria con un futuro utópico, es seguido por el llamado a la práctica política cotidiana. Los miembros de la Patria deben luchar. Esa lucha los convertiría en los herederos perfectos de los mártires de la Patria quienes se transformarían en las “fuerzas originarias fundacionales de la nacionalidad21”. El optimismo de Chamorro en la posibilidad de conseguir un futuro viable en Nicaragua se explica por el fin del gobierno de Luis Somoza Debayle, y la convocatoria a elecciones, en las que si bien resultó electo el candidato somocista, René Shick, abría una rendija de esperanza a vivir una primavera política. El primero de enero de 1963, Chamorro había proclamando “Año Nuevo Para Luchar,” suscribiendo:

13“No es posible que los nicaragüenses seamos como los bueyes, uncidos siempre a un yugo, ni es posible que los señores Somoza ganen siempre el juego, como hasta la fecha parece que lo están ganando. (..) Con el Año Nuevo vendrá su derrota, porque hay muchos todavía que estamos dispuestos a comenzarlo siempre luchando, que no damos por cerrado el capítulo, y que no descansaremos hasta [espacio en blanco] maldad somocista, erradicada de Nicaragua… No importan las fechas, ni importa el tiempo, porque la justicia tiene que llegar algún día, sobre todo cuando se la busca con rectitud y firmeza22”.

14A inicios de 1963, el editorial de Chamorro demuestra que a pesar de la represión somocista, él como intelectual, periodista y político confía en un futuro justo y prometedor para su Patria. Como lo hemos subrayado, en ese año, Chamorro no enfatiza el factor tiempo. Hay una especie de resignación ante el continuismo de Somoza, sin embargo este no liquida la esperanza que el fin de la dinastía llegará de algún modo. Lo que en términos del historiador norteamericano Thomas Allen, significa que el plano temporal del tiempo presente está subsumido por el plano temporal de la historia romántica23. Como Chamorro lo manifiesta, el presente marcado por la derrota ante la dinastía, tendría un fin, no necesariamente cercano, pero que a la larga ésta estaba destinada a desaparecer. No obstante, pronto esa visión romántica de una Patria justa se decantaría a inicios de 1964. El 3 de enero del mencionado año, Pedro Joaquín Chamorro rotuló el editorial de ese día como “_Un año que pasó en cero_” en el que señaló que el:

15“31 de diciembre de 1962… se anunciaba una conmoción que al fin sacudiera la losa de 30 años que pesa sobre nuestras cabezas… Pero no hubo conmoción, ni cambio, ni nada… si seguimos dejándonos guiar únicamente por la emotividad y la palabrería exaltadora, la hoja del próximo calendario caerá sobre nosotros sin que nada, salvo una fecha, cambie en Nicaragua24”.

16Si para inicios de 1963, a Pedro Joaquín Chamorro no le importaba la materialidad del tiempo, a inicios de 1964, el editorial citado denota una resignación emotiva. El tiempo parece una realidad inmutable que no conlleva o engendra cambios deseados. Hay una especie de sentencia que cae de manera inexorable sobre Nicaragua. Es una patria condenada a vivir bajo la opresión somocista. Asimismo, en este editorial Chamorro hace el contraste cronológico de la dimensión del tiempo. Nicaragua ya soporta 30 años de “la losa… que pesa sobre nuestras cabezas.” De modo enfático Chamorro remarca la gran brecha entre la duración de los Somoza que vienen a ser esa losa que oprime a los nicaragüenses y la petrificación de los mismos en el transcurrir del tiempo. De por sí el titulo del editorial “ Un año que pasó en cero ” resulta sentenciador. La imposición de Somoza condena a Nicaragua a ser una patria prisionera, viviendo un “pasado” apabullante y asfixiante.

17En efecto, en las fraudulentas elecciones de 1967, el tercer Somoza, Anastasio Somoza Debayle, resultó electo Presidente de Nicaragua. En ese año, siguiendo la tradición heredada por su padre, los libros conmemorativos describen a Somoza Debayle como el nuevo líder de Nicaragua, enfatizado su patriotismo, juventud y liderazgo, e incluso identificándolo como el Soldado de la Paz25. En respuesta a la propaganda somocista, La Prensa criticó la actitud política del somocismo de proclamar a Anastasio Somoza Debayle como el Padre de la Patria Nueva, un título que fue inventado en República Dominicana para homenajear al dictador Rafael Leónidas Trujillo26. El año 1967 marcó la historia política de Nicaragua, y confirmaba que “la losa” que pesaba sobre Nicaragua, tal como lo señalaba Chamorro en el editorial del 3 de enero de 1964, continuaría inmutable. De hecho, con la finalidad de mantenerse en el poder, la dinastía somocista no dudaría en masacrar al pueblo nicaragüense que buscaba la materialización del fin de la dinastía a través de medios cívicos y pacíficos.

18En enero de 1967, Nicaragua celebraba el centenario del nacimiento del más grande poeta de su historia, Rubén Darío. El gobierno provisional de Lorenzo Guerrero, organizó una serie de actividades en la capital del país, en el sitio natal de Darío, en la ciudad de León, movilizando la participación de estudiantes así como organizando simposios con la participación de intelectuales internacionales. Los festejos se iniciaron el 15 de enero y culminaron el 21 de Enero27. En el transcurso de la denominada Semana Dariana, La Prensa como diario opositor, publicó arengas políticas que invitaban a la población a poner término a la dinastía somocista, en las elecciones del 5 de febrero próximo. Así La Prensa publicó, “Año Dariano sin Tirano”, convocando a la resistencia pacífica, y al derecho a desear un triunfo en lugar de esperar la derrota28. La Prensa con su director a la cabeza, Pedro Joaquín Chamorro, apoyaba la candidatura de Fernando Agüero, candidato presidencial de la Unión Nacional Opositora (UNO). Después del término de la Semana Dariana, la UNO organizó un mitin masivo con la finalidad de demostrar el poder de la oposición para el domingo 22 de enero, en el centro de la ciudad de Managua29. No obstante, ese día quedaría registrado en la historia y memoria política de Nicaragua, como bien lo diría Pedro Joaquín Chamorro, como el más macabro funeral que algún ciudadano nicaragüense haya presenciado hasta ese momento30. Ese día, alrededor de 300 participantes de la marcha fueron asesinados31. El presidente Guerrero y posteriormente el mismo Anastasio Somoza Debayle, justificarían la masacre en nombre de la defensa anticomunista32. Poco antes de la masacre del 22 de enero de 1967, Pedro Joaquín Chamorro ya había rechazado la sistemática campaña de denunciar a la oposición democrática como comunista, especialmente la designación de ver en cada opositor a un “bolchevique comunista33”. Con ocasión de las fiestas patrias de 1967, uno de los editoriales de Chamorro muestra la apropiación política del héroe Andrés Castro, quien de acuerdo a la tradición derrumbó con una pedrada a un filibustero en la batalla de San Jacinto, ocurrida en 1856. Chamorro construye una relación simbiótica entre 1856 y 1967, para anunciar una posible acción futura patriótica. Chamorro señaló, que de estar vivo Andrés Castro, éste con su simbólica piedra apoyaría la justa lucha de aquellos que han perecido en busca de la libertad34. Definitivamente la masacre de 1967 marcó el fin de la oposición cívica en Nicaragua que buscaba una defenestración pacífica de la dinastía somocista. Pero ésta era una dinastía con un poder ominoso que resistiría a dejar el poder cívica y pacíficamente. La masacre de 1967 era el anuncio de la represión que se desataría en Nicaragua en los años siguientes.

De una Patria detenida en el tiempo a una destinada a liberarse del pasado y construir un futuro (1969-1971)

19Los editoriales conmemorativos de 1969, demuestran a un Pedro Joaquín Chamorro resignado por la rutinización de la desesperanza. En el editorial titulado “Los desfiles, y las Fiestas Patrias” como el mismo título lo señala, Chamorro enfatiza el ritual conmemorativo como es el caso del desfile para la conmemoración de la patria. Si bien alude a los niños, que por lo general simbolizan el futuro de la nación, en este caso, Chamorro enfatiza el ritual en el que están obligados a participar. Ellos están definidos por el “desfile,” una práctica institucionalizada para honrar a la Patria, que en este caso está bajo la sombra de Somoza. Desde inicios de la vida republicana, los estados latinoamericanos habían utilizado las festividades cívicas para inculcar en los niños, identificados como futuros ciudadanos, la memoria del pasado nacional y los esfuerzos del régimen por el progreso y el futuro de la nación. En el caso nicaragüense desde los años 1940, los estudiantes de las escuelas se habían convertido en los protagonistas de los desfiles en homenaje a la batalla de San Jacinto, celebrados el 14 de setiembre de cada año35. En 1969 Chamorro identifica a los niños nicaragüenses como figuras pasivas:

20“…para quienes todavía la imagen de una Patria en todo el sentido de la palabra, no existe ni puede existir con las cosas que pasan aquí… Pero es igual de siempre… Así fue el año pasado también, y no parece haber muchas esperanzas de que algún año sea distinto… Esperemos, sin embargo. Esperaremos cualquier cosa, y lo menos que debemos de esperar, es que los niños de hoy, cuando sean mayores recuerden estas experiencias de ellos en la fiestas patrias, para que no imiten a los grandes de hoy, sino a los viejos próceres que no hacían desfiles ni decían discursos, pero si con su acción heroica y fantástica, construían patrias36”.

21Los niños no son símbolo de esperanza o de un futuro promisorio. Al igual que los adultos en Nicaragua, están atrapados por un pasado que sigue marcando el presente. Los niños no son ciudadanos de una Patria, porque ésta como tal no existe. La posibilidad, la única que debe seguir la niñez nicaragüense, es no imitar a los mayores, pues de lo contrario el círculo la condena a continuar viviendo en una patria prisionera, que se mantiene y se convierte en una eterna constante. En este sentido, Nicaragua al ser una Patria prisionera, no puede engendrar ciudadanos del futuro. Para el caso latinoamericano, como el investigador Alberto del Castillo Troncoso señala, desde inicios del siglo XX, se observó un proceso de “diferenciación de la infancia como etapa clave para cimentar y construir nuevos valores37”. Sin embargo en el caso nicaragüense, esa identificación de niños como símbolos de construir algo nuevo está amputada por el poder reinante. En medio de la desesperanza, las palabras de Chamorro suenan al dictado de una sentencia. Chamorro, pronostica que esos niños rutinizados y domesticados por el desfile, se podrían convertir en futuros ciudadanos de una Patria, si imitan la acción heroica de los héroes. Esa es la única posibilidad que le queda a Nicaragua, ya que los mayores ya no tienen la fuerza para construir un futuro posible.

22El editorial del 31 de diciembre de 1969, titulado “1970” corrobora esta pérdida de un futuro posible en Nicaragua. Chamorro escribió:

23“…aquí se ha detenido el tiempo, es que marchamos en contra de la historia, o mejor dicho no marchamos hacia ningún lado, sino que nos encontramos miserablemente atascados, entrampados en una negación de nuestro propio devenir. Es verdad que el tiempo no se detuvo en Nicaragua hace 30 años, sino cuando en 1944 los demás países del istmo centroamericano cambiaron de rumbo y salieron del anticuado sistema caudillesco y paternalista que encarnaron Ubico-Martínez-Carías-Somoza, pero ya en 1939 al reloj de Nicaragua se le había caído el péndulo, con la afirmación de un poderío, concebido sin diálogo, sin alternativas y basado exclusivamente en la creación de un instrumento pretoriano y absoluto. De entonces acá, lo mismo ha sido para un nicaragüense un ano de la década del 40, que otro del 50 o del 60, pues todos ellos parecen gemelos, juntos, atados por la misma gavilla38…”.

24Este editorial de Chamorro, guarda una relación especial con lo propuesto por Reinhart Koselleck. Chamorro enfatiza y marca con precisión la división temporal experimentada en Nicaragua a consecuencia del continuismo somocista. Se ha producido una sucesión cronológica, meramente calendárica de los años en este país centroamericano, ya que el continuismo somocista ha condenado a las generaciones de nicaragüenses a la petrificación de la historia. No hay movimiento. En este sentido, Koselleck llama la atención sobre las relaciones particulares con el tiempo que establecen las sociedades gestadas a partir de las contradicciones que emanan de su presente. Koselleck pone en duda la “singularidad de un único tiempo histórico que se ha de diferenciar del tiempo natural mensurable.” Para Koselleck, el tiempo histórico está “vinculado a unidades políticas, y sociales de acción, a hombres concretos que actúan y sufren, a sus instituciones y organizaciones39”. En el caso que Chamorro refiere, el tiempo histórico se había detenido en Nicaragua, a pesar de que el tiempo mensurable había marchado. Como bien lo señala Chamorro, en Nicaragua no hay un porvenir, ya que el pasado representado por los Somoza, la han sentenciado a vivir atrapada en él.

25En el mismo editorial, Chamorro se pregunta, si en los primero días de enero de 1970 los nicaragüenses pueden encontrar el repuesto “para ese artefacto” y Chamorro contesta: “Tal vez sí, tal vez no, pero es necesario buscar el péndulo y restituirlo a su lugar, para que el tiempo que se ha detenido en Nicaragua, vuelva a continuar su marcha.” A inicios de los años 60, Pedro Joaquín Chamorro esperaba la llegada de la justicia a la patria secuestrada. Sin embargo, a las puertas de 1970, y del inicio de una nueva década, el discurso político de Chamorro enfatizó la imagen simbólica y real del reloj. La presencia del reloj con el péndulo detenido, implicaría que para Chamorro el tiempo histórico de hacer un cambio cívico y pacífico se estaba agotando, y que el avance del tiempo mensurable sentenciaba a Nicaragua a una salida trágica. En efecto, el 9 de septiembre de 1970, Chamorro anuncia la experiencia de una catástrofe política en su Patria. En el editorial es “Es hora de levantar la voz” expresó:

26“Nosotros entendemos que el continuismo somocista causará un daño irreversible a Nicaragua y en él iremos involucrados todos, razón por la cual no caben ahora las tibiezas de ningún género… Es necesario levantar los espíritus de una vez, y comenzar a hacer oposición y protesta respecto al continuismo… Nicaragua necesita un cambio, o por lo menos una etapa de verdadera transición… De lo contrario, el desastre que vivimos va a seguir haciéndose cada vez más profundo y con seguridad nos llevará a una verdadera y tremenda tragedia colectiva40”.

27El texto de Chamorro describe el escenario posible en Nicaragua de continuar con la dinastía de Somoza en el poder. El desastre político de vivir un poder militar y dinástico eternizado, conllevaría a experimentar una tragedia colectiva sin precedentes. Sin embargo, si bien Chamorro anuncia la posibilidad de una tragedia, todavía no la da por cierta. Chamorro invoca a la acción política de la protesta, a levantar la voz contra el continuismo somocista. Es decir la experiencia de un futuro trágico, todavía es una posibilidad que puede ser alterada. Todavía hay tiempo para la construcción de otros futuros alternativos, pero éste está languideciendo. El presagio de Chamorro en este editorial se conecta con la teoría de los escenarios en la predicción del futuro. El investigador David J. Staley, señala que en la teoría de los escenarios el que predice identifica el rol de las fuerzas motoras en la construcción del futuro. Es básicamente una inferencia, no del modo lineal y determinista, pero que basado en la evidencia proporcionada se infiere una conclusión. Desde esta perspectiva, podemos señalar que como no se trata de determinar una sucesión lineal de eventos entre pasado, presente y futuro, en este caso Chamorro, trazó futuros alternativos en las que la toma de decisiones jugaría un papel crucial en la construcción de una Patria con futuro en Nicaragua41.
El 31 de diciembre de 1971, en el editorial titulado “Qué se espera para 1972?”, Pedro Joaquín Chamorro anuncia que en el siguiente año, la lucha será más dura porque el régimen ha optado por el continuismo. Chamorro denuncia que el somocismo está cerrando el círculo de la participación cívica. Chamorro se pregunta: “¿Y qué va a ocurrir entonces?” Como respuesta, Chamorro propone la reacción ciudadana con el firme propósito de romper el “círculo de la imposición.” Todavía Chamorro aboga por una solución cívica, en la que la ciudadanía debe reclamar elecciones libres y honestas. Chamorro dice:

28“Esto puede llevar a un movimiento cívico masivo y en dos años y medio de organización y presión quizás se logre mas que en los últimos diez años de sentimentalismo desorganizado. Es posible incluso, que la hora de Nicaragua por cierto tan retardada, suene la final de esa tarea organizativa si ella se hace con un objetivo bien definido y una dedicación completa (..) La lucha será mucho mas dura, pero tendrá una meta más clara: Romper el sistema y poner las primeras bases efectivas del cambio… Nicaragua no puede quedar a la zaga eternamente. (…) Por eso creemos que el año de 1972 será un año clave en la generación del cambio42”.

29En el editorial citado, las palabras de Chamorro denotan un optimismo por la lucha cívica que ya no corresponde a la dinámica política de ese entonces. En 1971, las opciones en Nicaragua se han restringido a los que apoyan a Somoza y a los que están y estarían contra Somoza. En ese año como el resto de los países centroamericanos, Nicaragua celebró el Sesquicentenario de su Independencia de España. Somoza Debayle aprovechó las conmemoraciones para robustecer la imagen pública que lo propagandizaba como héroe nacional y máximo líder de la nación. En forma paralela, en este año se firmó el pacto político entre Somoza y el ex líder opositor del partido Conservador, Fernando Agüero. En marzo de 1971, el pacto Somoza-Agüero hacía posible la perpetuación del poder somocista. Como bien lo señala Edmundo Jarquín el pacto fue un “negocio completo” para Somoza Debayle, ya que “terminó el período presidencial que había iniciado en 1967, retuvo la Jefatura de la Guardia Nacional, y dos años y medio después podía volver a ser candidato presidencial. El mismo juego de siempre43”. En 1971, Somoza parecía inmutable y eterno, mientras que la lucha cívica languidecía y quedaba sentenciada a morir. Al mismo tiempo los líderes guerrilleros del Frente Sandinista conquistaban el movimiento universitario44. El padre Fernando Cardenal escribe en sus memorias que para 1971, “entre la juventud había una inquietud tremenda, y gran parte de ella pensaba que la única solución era la lucha armada.” Como el mismo lo enfatiza, ya en ese crucial año, la prédica de la lucha no violenta estaba perdiendo fuerza entre la juventud nicaragüense45. Por lo tanto, la convocatoria de Chamorro a la movilización cívica para evitar el círculo cerrado impuesto por el somocismo era ya poco viable. Nicaragua se encaminaba a una defenestración violenta de la dictadura somocista.

30El 30 de diciembre de 1977, Pedro Joaquín Chamorro escribió un editorial en el cual denuncia la situación política que vive Nicaragua en esos momentos. El editorial titulado “Pasado, presente y futuro próximo” parte del rechazo a la propaganda somocista que presenta a Somoza como una figura política no violentista. Chamorro construye una genealogía del terror somocista, enunciando las masacres perpetradas por el régimen, desde el asesinato de Sandino en 1934 hasta la “masacre actual.” Chamorro denuncia la desaparición y asesinato de centenares de campesinos. Chamorro identifica al régimen como un “sistema podrido que gobierna Nicaragua”, imposibilitado de “dar un fruto limpio, un solo fruto bueno.” Estas palabras de Chamorro, anuncian la sentencia del régimen. Haciendo uso de la metáfora del fruto, debido a la putrefacción que la caracteriza, Chamorro parece anunciar que la Patria está a punto de extirpar de su seno al régimen de los Somoza. El somocismo como sistema es inviable y su caída es inevitable. El editorial de Chamorro, pocos días antes de su asesinato, revelan el escenario posible de construir un futuro en una Nicaragua sin Somoza. Chamorro señala de modo contundente que en 1978, los nicaragüenses deben:

31“tener una organización capaz de limpiar toda la podredumbre que ahora está sobre nuestro cielo. No importa que haya pasado tanto tiempo, porque, como dijo alguien recientemente, el tiempo de los pueblos es la historia, y se ve claramente que los augurios de esta, han cambiado para los nicaragüenses46”.

32De modo enfático, Chamorro lanza la expresión “el tiempo de los pueblos es la historia,” el cual de modo causal es un anuncio profético. El año 1977, estaba llegando a su fin, y en contraste a los balances que Chamorro realizaba en los años 60 e inicios del 70, en los cuales el pueblo de Nicaragua se había quedado estancado y no tenía protagonismo histórico, en esta oportunidad, el pueblo nicaragüense ha puesto en movimiento el reloj de la historia. Ahora sí parece que el reloj con el péndulo estancado ha sido reparado y está en marcha. Chamorro abre la posibilidad de que los funestos augurios del pasado, en los que los Somoza salían triunfantes, estaban por terminar. Como en efecto ocurrió. 1978, pasaría a la historia de Nicaragua, como el año en que el asesinato de Pedro Joaquín Chamorro, cumpliendo el papel de terremoto político marcaría el fin de la dictadura somocista. El 10 de enero de 1978, Pedro Joaquín Chamorro caía asesinando en las ruinas de la ciudad de Managua, destruida por el terremoto de 1972. Como su viuda Violeta Barrios de Chamorro lo indicó no cabía duda que Somoza había mandando asesinar a Pedro Joaquín Chamorro, silenciando así la voz de una nación47. El funeral de Chamorro se convirtió en el funeral más multitudinario de la historia de Nicaragua. Esa tarde del 10 de enero, 40 mil personas marcharon por las calles de Managua, protestando contra Somoza y abiertamente pidiendo el fin de la dinastía, mientras seguían el ataúd que contenía el cuerpo inerte de Chamorro48. El 12 de enero, una multitud de gente, ricos, pobres, estudiantes y trabajadores enterró a Pedro Joaquín Chamorro. Como él mismo había predicho, su funeral se convertiría en un evento de dimensión histórica, anunciando la defenestración violenta de la dinastía somocista49.

33Conclusión

34En esta primera aproximación al análisis de los editoriales conmemorativos de Pedro Joaquín Chamorro hemos demostrado la utilidad de los mismos en ofrecer una visión alternativa en la escritura de la historia de Nicaragua. Chamorro como líder político opositor y periodista, se transforma en una de las voces contestatarias contra la dictadura somocista, que la represión y la censura no pudo silenciar. Los editoriales conmemorativos de Chamorro permiten la lectura de un pasado, un presente y el diseño de un futuro. Chamorro construye el concepto de patria prisionera de un poder dinástico que la ha condenado a vivir en el pasado. Es decir los nicaragüenses generación tras generación no experimentan cambios políticos que otras naciones latinoamericanas si lo viven, ya que solo ven que en el transcurrir de los años sus destinos continúan siendo regidos por los Somoza. A su vez, los editoriales conmemorativos de Chamorro revelan un presente, al llamar la atención sobre los nicaragüenses que se ven forzados a migrar, ya sea por persecución políticas o necesidades económicas que tuvieron que marchar al exilio forzado y construir una patria en otras tierras. Pero sobre todo, los editoriales conmemorativos, como bien lo hemos ilustrado marcan los derroteros políticos del futuro. En este sentido consideramos que los editoriales de Chamorro se convierten en una especie de termómetro político que analizadas, confrontadas y contrastadas con otros testimonios escritos contribuirían a rediseñar la cronología histórica del siglo XX nicaragüense. Por ejemplo, en el análisis de la Revolución Sandinista, se ha enfatizado la “historia” de Nicaragua partir de 1978, a raíz del movimiento insurreccional que se experimentó en el mencionado año. No obstante, como los editoriales de Chamorro complementados con otros testimonios ya en 1971 era posible proyectar el futuro violento que experimentarían los nicaragüenses en su lucha por la defenestración de la dictadura somocista.

35Notas al pie de página

361 Hemos utilizado los editoriales publicados en El pensamiento de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal en sus editoriales de La Prensa, 1946-1978 (Managua: Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, 2003).

372 Germán Carrera Damas, Una nación llamada Venezuela (Caracas: Monte Ávila Editores, 1991), págs. 83-86.

383 Ernesto Aburto, “Pedro Joaquín Chamorro: Dos modos distintos de una misma pelea”, en Mónica Baltodano, Memorias de la Lucha Sandinista, vol. 1 (Managua: IHNCA-UCA, 2010), pág. 395.

394 Aburto, “Pedro Joaquín Chamorro”, pág. 397.

405 Barbie Zelizer, Covering the Body: The Kennedy Assassination, the Media and the Shaping of Collective Memory (Chicago: University of Chicago Press, 1992), y su artículo “Why Memory’s Work on Journalism Does not Reflect Journalism’s Work on Memory”, en Memory Studies 1: 79 (2008), pág.80. También sobre el poder de la escritura en desafiar el pasado e imaginar el futuro véase el artículo de Jean Paul-Ureña, “Voces sublevadas: Escritoras costarricenses develan la Historia y vislumbran el futuro de su país”, en Hispania 90: 3 (2007), págs. 423-430.

416 Eyal Zandberg, “The right to tell the (right) story: journalism, authority and memory”, en Media Culture Society 32: 5 (2010), págs. 10-11.

427 Eviatar Zerubavel, Time Maps: Collective Memory and the Social Shape of the Past (London: University of Chicago Press, 2003), pág. 4, citado y destacado por Halliki Harro-Loit y Ene Kõresaar, “National Temporality and Journalistic Practice”, en TRAMES 14: 64/59 (2010), 4, pág. 324.

438 Harro-Loit y Kõresaar, “National Temporality”, pág. 325.

449 José Rodríguez Vásquez, “El sueño que no cesa: La nación deseada en el debate intelectual y político puertorriqueño. 1920-1940” (Tesis de Doctorado en Filosofía con especialidad en Historia, Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, 1998), pág. 41. Para nuestro trabajo hemos consultado la versión de la tesis, no obstante, existe la versión en libro que lleva el mismo título publicado el 2004.

4510 Benedict Anderson, Imagined Communities: Reflections on the Origins and Spread of Nationalism (London: Verso, 1991). Los siguientes artículos ilustran bien el poder del periódico en la construcción de las identidades. Fernando Unzueta, “Periódicos y formación nacional: Bolivia en sus primeros años”, en Latin American Research Review 32: 2 (2000), págs. 35-72, y François Xavier Guerra, “Forms and Communications, Political Spaces and Cultural Identities in the Creation of Spanish American Nations”, en John Charles Chasteen y Sara Castro-Klarén, editores, Beyond Imagined Nations: Reading and Writing the Nineteenth Century Latin America (Baltimore: John Hopkins University Press, 2003), págs. 3-32. Para el caso nicaragüense véase el libro de Miguel Ayerdis, Publicaciones periódicas, formas de sociabilidad y procesos culturales en Nicaragua, 1884-1926 (Managua: Banco Central de Nicaragua, 2005).

4611 El caso más ilustrativo de la propaganda de Somoza como el líder de la nación, imponiendo su figura sobre los héroes nacionales, lo reveló la construcción de la estatua ecuestre al frente del Estadio Somoza, inaugurado en 1954. Como el mismo Pedro Joaquín Chamorro lo diría: “Ninguno de nuestros héroes, ni grandes hombres, a excepción de Darío, tiene monumentos.” La Prensa (1 de octubre de 1948). Incluso llegó a retratar el personalismo dinástico del régimen: “Había (durante el gobierno de Somoza) un puerto que llevaba su nombre, un pueblo que se llamaba ‘Villa Somoza’, una avenida Somoza, un parque con el nombre de su hija (Liliam), cuyo retrato se ostentaba en los billetes de un córdoba (unidad de moneda nacional); tenia innumerables bustos, lo condecoraban cinco o seis veces al año y, frente a la entrada principal de un estadio, al que puso su nombre, había una estatua suya de bronce que lo representaba a caballo, vestido de militar y cuajado de medallas”, El pensamiento nicaragüense de Pedro Joaquín Chamorro: la Patria de Pedro (Managua: La Prensa, 1981), pág. 7.

4712 La Prensa (15 de septiembre de 1961), pág. 2.

4813 La Prensa (16 de septiembre de 1961), pág. 2.

4914 Flora González, “Primavera con una esquina rota de Mario Benedetti: De la novela del exilio a la representación comprometida”, en Hispania 75: 1 (1992), págs. 38-49.

5015 Edmundo Jarquín Calderón, Pedro Joaquín: juega (Managua: Anama Ediciones Centroamericanas, 1998), págs.127-129.

5116 Graciela Montaldo, “El cuerpo de la patria: Espacio, naturaleza y cultura en Bello y Sarmiento”, en Hispamérica 23: 68 (1994), págs. 3-20.

5217 Estas ideas de simbiosis entre integración, desintegración y fragmentación del discurso político del exilio las he extraído del trabajo de Naín Gomez, “Exilio e insilio: representaciones políticas y sujetos escindidos en la poesía chilena de los setenta”, en Revista Chilena de Literatura 76 (2010), págs. 105-127.

5318 La Prensa (14 de septiembre de 1963), pág. 2.

5419 Rodríguez Vásquez, “El sueño que no cesa”, págs. 42 y 69.

5520 Rodríguez Vásquez, “El sueño que no cesa”, pág. 252.

5621 Rodríguez Vásquez, “El sueño que no cesa”, pág. 208.

5722 La Prensa (1 de enero de 1963), pág. 2.

5823 Thomas M. Allen, A Republic in Time. Temporality and Social Imagination in Nineteenth-Century America (Chapel Hill: The University of North Carolina Press, 2008), pág. 78.

5924 La Prensa (3 de enero de 1964), pág. 2. En 1965 se repetirá la sentencia “Balance de un año en blanco”, La Prensa (1 de enero de 1965), pág. 2.

6025 IHNCA, Colección IHCA/IHNCA, FN; 923.1, S697 Semblanzas del General de División Anastasio Somoza Debayle; Presidente electo de Nicaragua, 1967-1972 (Secretaría de Información y Prensa de la Presidencia de la República. Managua, 1967) págs. 7, 11, 14, 19, 24, 27, 29-30.

6126 La Prensa (7 de diciembre de 1967), pág. 1.

6227 La Prensa (20 de enero de 1967), pág. 1. Libro de oro; semana del centenario de Rubén Darío, 1867-1967 (Nicaragua, Ministerio de Educación Pública), págs. 13, 20, 40, 67, 81, 92, 128, 143, 360.

6328 La Prensa (15 y 18 de enero de 1967), pág. 1.

6429 La Prensa (20 de enero 1967), pág. 1. “Enorme concentración de Uno se espera hoy”, La Prensa (22 de enero de 1967), pág.1.

6530 Pedro Joaquín Chamorro, 5 pm (Unión, 1967), pág. 220.

6631 La Prensa Libre (26 de enero de 1967). Una descripción de la masacre la ofreció el poeta Beltrán Morales en su obra “La insoportable presencia” que dice “Por la Avenida Sandino/Suenan clan clan/Las cantimploras/Del Batallón Somoza/Y no solo suenan las Cantimploras. Al ratito/Sangre de ancianos y niños/Sisea en cunetas y alcantarillas.” Poesía Joven Nicaragüense 1960-1970. Selección y notas de Jorge Eduardo Arellano (Tipografía Asel, 1971), pág. 45.

6732 La República (25 de enero de 1967); Novedades (27 de mayo 1967).

6833 Pedro Joaquín Chamorro, “El extremo cesarista de la irresponsabilidad. Hasta los obispos son ‘comunistas’ ”, La Prensa (6 de enero de 1967), pág. 2.

6934 Pedro Joaquín Chamorro, “Los Castro de Aquí y los Castro de Allá”, La Prensa (20 de septiembre de 1967), pág. 2.

7035 Miguel Ayerdis , “Las celebraciones de la promesa de la bandera y semana de la patria o la invención del discurso de la nación (1941-1978)”, en Revista de Historia 20-21 (2006), págs. 137-153; y también su otro artículo titulado “Identidad y representación en la fiesta nacional dariana de 1941: La construcción del canon cultural”, en Revista de Historia 22 (2007), págs. 46-61.

7136 La Prensa (17 de septiembre de 1969), pág. 2.

7237 Alberto del Castillo Troncoso, “Las imágenes de los niños en la historia del México porfiriano y posrevolucionario”, en Historia Mexicana 48: 2 (1998), págs. 277-320. También al respecto véase el artículo de Julián Gonzales Torres, “ Forjando sujetos útiles para la nación: La instrucción primaria en El Salvador a finales del siglo XIX y principios del XX ”, en Boletín AFHEC 37 (2008).

7338 La Prensa (31 de diciembre de 1969), pág. 2.

7439 Reinhart Koselleck, Futuro pasado. Para una semántica de los tiempos históricos (Barcelona: Paidós, 1993), pág. 14.

7540 La Prensa (9 de setiembre de 1970), pág. 2.

7641 David J. Staley, History and Future. Using Historical Thinking to Imagine the Future (Lexington Books, 2007), págs. 10-11.

7742 La Prensa (31 de diciembre de 1971), pág. 2.

7843 Jarquín Calderón, Pedro Joaquín: juega, pág. 210.

7944 Jarquín Calderón, Pedro Joaquín: juega, pág. 214.

8045 Fernando Cardenal, Sacerdote en la revolución: memorias, tomo I (Managua, Anama Ediciones, 2008), pág. 46.

8146 La Prensa (30 de diciembre de 1977), pág. 2.

8247 Violeta Chamorro, Sonia Fernández, Sonia Cruz de Baltodano, Dreams of the Heart. The Autobiography of the President Violeta Chamorro (New York: Simon and Schuster, 1996), pág. 118.

8348 La Prensa (10 y 11 de enero de 1978), pág. 1.

8449 Chamorro, et al., Dreams of the Heart, pág. 117.

85

Para citar este artículo :

Susy Sánchez Rodríguez, « Una Nicaragua sin Somoza: La Patria del Futuro en los editoriales conmemorativos de Pedro Joaquín Chamorro (1961-1971) », Boletín AFEHC N°53, publicado el 04 abril 2012, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3090

Comentarios

Normas de uso

Esta es la opinión de los lectores de la AFEHC, no de la AFEHC No está permitido verter comentarios injuriantes. Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema. Una vez aceptado el comentario, se enviará un correo electrónico confirmando su publicación.

¿No tienes una cuenta todavía?
Puedes crear una

Como usuario registrado usted podrá publicar de forma inmediata comentarios con su nombre.