Erreur. problème dans l'exécution de la requête : INSERT INTO _logbots (IP, useragent, action) VALUES ('54.224.197.251', 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)', 'lectureFiche')
Erreur. MySQL proteste : Duplicata du champ 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)-lectureFiche' pour la clef 'agentAction'
AFEHC : articulos : Crisis económica y escenarios futuros. El caso de Costa Rica (1981-1982) : Crisis económica y escenarios futuros. El caso de Costa Rica (1981-1982)

Ficha n° 3092

Creada: 29 julio 2012
Editada: 29 julio 2012
Modificada: 10 octubre 2012

Estadísticas de visitas

Total de visitas hoy : 0
Total de visitas : 2830 (aprox.)

Autor de la ficha:

Iván MOLINA JIMENEZ

Editor de la ficha:

Ronny VIALES HURTADO

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Crisis económica y escenarios futuros. El caso de Costa Rica (1981-1982)

El propósito de este artículo es analizar, con base en los trabajos presentados en dos importantes seminarios realizados entre 1981 y 1982, los escenarios futuros imaginados por los investigadores sociales que participaron en esas actividades académicas. Con este fin, se identifican la formación principal de los participantes, sus afiliaciones políticas y los ejes fundamentales de sus planteamientos con respecto a los cambios que podrían experimentar la economía, la estructura social y las relaciones sociales, y el Estado y la política.
Palabras claves :
Crisis, Economía, Estado, Política
Autor(es):
Iván Molina Jiménez
Fecha:
Junio de 2012
Texto íntegral:

1El propósito principal de este artículo es analizar los escenarios posibles que fueron imaginados por conjunto de investigadores sociales costarricenses en el bienio 1981-1982, cuando Costa Rica experimentó una profunda crisis económica, que deterioró las condiciones de vida de la mayoría de la población y coincidió con la etapa inicial del conflicto político militar en el resto de Centroamérica. Sin duda, examinar esta problemática es de particular importancia porque permite identificar los alcances y límites del quehacer académico para discernir tendencias de cambio histórico en el preciso momento en que la configuración de estas parece posibilitarse.

2También este tipo de análisis supone considerar cómo, a partir de un proceso determinado (en este caso, la crisis), se despliega un tipo de imaginación que, sometida a las normas que regulan la producción de conocimiento en distintas áreas académicas, procura trazar los perfiles básicos del futuro inmediato. Ciertamente, en este esfuerzo imaginativo influyen los datos disponibles, pero, asimismo, inciden de manera decisiva las circunstancias y expectativas políticas del momento y las características particulares de los investigadores considerados, sobre todo, su formación profesional, los paradigmas prevalecientes en sus respectivas disciplinas, sus preferencias ideológicas y sus experiencias de vida.

3En razón de los problemas que serán analizados, el presente artículo está dividido en tres secciones: en la primera, se sintetiza el desarrollo de Costa Rica entre 1950 y 1980 y se enfatiza en los factores que condujeron a la crisis que inició en el último año indicado; en la segunda, se explora el trasfondo académico, ocupacional y personal de los investigadores considerados y los momentos específicos en que imaginaron los cambios que podía experimentar el país; y en la tercera, se examinan las transformaciones que vislumbraron en los campos de la economía, de las condiciones sociales y del Estado y el sistema político.

Del crecimiento a la crisis (1950-1980)

4Después de la guerra civil de 1948, con el triunfo del grupo encabezado por José Figueres Ferrer, Costa Rica experimentó una decisiva transformación, que se intensificó en las décadas de 1950 y 1960, impulsada por el Partido Liberación Nacional (PLN), fundado en octubre de 1951. Este proceso tuvo dos ejes fundamentales: la diversificación de la producción, mediante el apoyo a pequeños y medianos empresarios, y la expansión del Estado, como promotor y regulador de las actividades económicas. La puesta en práctica de tal proyecto se benefició del nuevo auge que experimentara la economía capitalista mundial desde 1945. Fue en este contexto que el PLN, por primera vez en el poder a partir de 1953, inició amplias políticas redistributivas del ingreso nacional, con el fin de fomentar el desarrollo del mercado interno. Hacia 1978, las políticas sociales del PLN habían favorecido la movilidad ascendente, la consolidación de nuevas capas medias vinculadas a la expansión del Estado (en ese año, casi dos de cada diez asalariados laboraban para el sector público) y una mejora fundamental en las condiciones de vida de la población: entre 1961 y 1977, los hogares pobres se redujeron de 50 a 25 por ciento1.

5El proyecto del PLN, que tenía por eje financiar la diversificación económica con base en la banca nacionalizada, estaba a punto de colapsar en 1978, debido a tres graves desequilibrios. Primero, desde finales de la década de 1950, Estados Unidos había impulsado la integración centroamericana con el fin de que industrias estadounidenses pudieran instalarse en el istmo bajo condiciones extraordinariamente favorables en cuanto a exención de impuestos, repatriación de ganancias y otros estímulos similares. Pese a que Costa Rica inicialmente se resistió a formar parte del proyecto, finalmente se integró, a raíz de lo cual la industria costarricense experimentó una penetración fulminante del capital extranjero, que supuso importaciones crecientes de equipo y materias primas industriales. El resultado fue un déficit crónico en la balanza comercial, dado que entre 1966 y 1972 el valor de las importaciones industriales superó al valor de las exportaciones de dicho sector en 250 millones de dólares. Si a esto se agregan la repatriación de ganancias (logradas sobre todo mediante la colocación de los productos industriales en un mercado nacional sometido a fuertes regulaciones proteccionistas), se comprende mejor cómo esa industrialización supuso una transferencia creciente de valor de la economía nacional al capital transnacional2.

6Segundo, para compensar parcialmente ese desarrollo industrial, en 1972 el PLN creó la Corporación Costarricense de Desarrollo (CODESA), con el fin de crear empresas que luego serían traspasadas al sector privado. Este experimento, conocido como el Estado empresario, llevó a que el CODESA patrocinara una serie de proyectos muy grandes, que concentraron una proporción creciente del crédito estatal y empezaron a producir elevadas pérdidas. A lo anterior hay que agregar que, durante el tercer gobierno de Figueres Ferrer (1970-1974) y el de Daniel Oduber Quirós (1974-1978), el Estado profundizó sus políticas sociales, especialmente con la creación del Instituto Mixto de Ayuda Social y el programa de Asignaciones Familiares, con lo cual el gasto, por este lado, se incrementó también3.

7Por último, entre finales de la década de 1960 e inicios de la de 1970, el contexto externo varió desfavorablemente para la economía costarricense, con la caída en los precios internacionales de los productos agrícolas de exportación y el ascenso en el precio del petróleo. En tales circunstancias, y ante su incapacidad para gravar debidamente a los grupos de mayores ingresos y para controlar la evasión fiscal, el Estado costarricense optó por endeudarse para enfrentar sus problemas financieros. Entre 1970 y 1978, la deuda pública externa ascendió de 164 a 1.061 millones de dólares. Con el ascenso de las tasas de interés internacionales a finales del decenio de 1970, la crisis era inminente, estalló en 1980 y se agravó en 19814.

8Las crecientes dificultades de la economía costarricense coincidieron con el ascenso de fuerzas políticas y corrientes de pensamiento, en Estados Unidos y otros países occidentales, que serían conocidas en América Latina como neoliberales, dado que estaban fuertemente identificadas con el capitalismo corporativo, eran críticas del intervencionismo estatal y se mostraban decididas debilitar o a eliminar los beneficios sociales dirigidos a los sectores de la población de menores recursos5. Además, por esta misma época, la influencia estadounidense en Centroamérica empezó a incrementarse, en respuesta a las transformaciones que experimentaba la Nicaragua sandinista y a las ofensivas revolucionarias que empezaron a abrirse paso en El Salvador y Guatemala6.

Los protagonistas y su momento

9Los 15 documentos que constituyen la base de este artículo fueron escritos por 16 personas que participaron en dos de las más importantes actividades académicas realizadas en Costa Rica para caracterizar la crisis económica iniciada en 1980, analizar sus orígenes y considerar las perspectivas futuras que se le abrían al país. El primero de estos eventos fue un seminario realizado en mayo de 1981, denominado “Deterioro y Crisis de las Formas de Dominación en Centroamérica”, en cuyo marco se efectuó una mesa redonda, con la participación de un historiador, un economista y tres sociólogos, sobre la situación costarricense. Las exposiciones respectivas fueron publicadas en ese mismo año en un número de la colección Cuadernos Centroamericanos de Ciencias Sociales7.

10En contraste, la segunda actividad fue un seminario centrado en la experiencia costarricense y titulado “La situación actual de Costa Rica: la crisis y sus perspectivas”, el cual se llevó a cabo en octubre de 1982 y contó con la participación de 21 personas. De estas, las ponencias de 13 expositores fueron recopiladas por el sociólogo Jorge Rovira Mas y circularon en un volumen que fue impreso en 1983 por la Editorial de la Universidad Estatal a Distancia8. El historiador (Carlos Araya Pochet) y uno de los sociólogos (José Luis Vega Carballo) que habían participado en el evento de 1981, también participaron en este seminario y sus contribuciones fueron incluidas en el libro mencionado, junto con los aportes de un antropólogo, siete economistas y tres sociólogos.

11Como se aprecia en el Cuadro 1, los artículos que serán analizados fueron escritos por un grupo de intelectuales mayoritariamente masculino, dominado por los economistas y los sociólogos. La mitad de estas personas eran bastante jóvenes, ya que tenían menos de 35 años de edad; pese a esto, quince ya habían terminado una maestría o un doctorado. Dado que en esa época los estudios posteriores a la licenciatura estaban en una etapa apenas inicial en las universidades costarricenses, quienes lograron cursarlos lo hicieron en el exterior, con una clara ventaja de los que obtuvieron sus títulos en Estados Unidos y Europa sobre los que se graduaron en otros países de América Latina.

12Cuadro 1
Características de los académicos considerados (1981-1982)

13
Sexo Personas Edad en Años Personas Grado académico Personas Profesión Personas País en el que obtuvieron el título de posgrado Personas
Varones 14 24-29 4 Doctorado 5 Antropología 1 Alemania Oriental 2
Mujeres 2 30-34 4 Maestría 10 Economía 8 Colombia 1
35-39 6 Licenciatura 1 Historia 1 España 1
40 y más 2 Sociología 6 Estados Unidos 3
- Holanda 1
- Honduras 1
- Inglaterra 3
- México 3
Total 16 Total 16 Total 16 Total 16 Total 15

14Fuente: “Crisis en Costa Rica: un debate”, pág. 3; Rovira Mas, “Participantes”, págs. 11-16.

15

16

17Resulta oportuno destacar que de las personas mencionadas, quince eran costarricenses (dos por naturalización) y una había nacido en Chile. Por la época en que se efectuaron las mesas redondas en que participaron, catorce expositores trabajaban en la Universidad de Costa Rica, en la Universidad Nacional o en ambas instituciones, uno en el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura y otro en el Centro de Capacitación para el Desarrollo. De los dedicados a la enseñanza superior pública, seis desempeñaban o habían ocupado puestos de dirección. Se trataba, por tanto, de académicos con una influencia significativa en las áreas de Ciencias Sociales a las que pertenecían. Además, algunos habían colaborado o todavía lo hacían con otras entidades estatales o privadas como la Universidad Autónoma de Centro América, el Instituto Costarricense de Electricidad, la Oficina de Planificación Nacional y Política Económica, Casa Presidencial y el Colegio de Licenciados en Ciencias Económicas y Sociales.

18Políticamente, ocho de esas personas eran miembros o simpatizantes de la coalición de izquierda Pueblo Unido (establecida en 1978), seis del PLN y dos de las fuerzas de oposición a este último partido. Además, dos de los expositores, los sociólogos Manuel Rojas Bolaños y Vega Carballo, fueron firmantes del Manifiesto de Patio de Agua, dado a conocer en enero de 19689. Respaldado por destacados intelectuales, académicos y líderes del PLN, este documento proponía profundizar la intervención del Estado, iniciativa que parcialmente fue puesta en práctica por los gobiernos liberacionistas de la década de 1970, que ampliaron la inversión social y pasaron de un modelo de gestión que promovía la empresa privada a otro en el que el sector público se ocupaba de actividades empresariales.

19De esta manera, en el universo de análisis bajo estudio, los académicos identificados con las corrientes neoliberales tenían una representación muy baja. En razón de lo anterior, no sorprende que alguna influencia teórica marxista sea reconocible en los textos de nueve de los expositores. A este resultado probablemente contribuyó también que los años formativos de quienes se identificaban con el marxismo coincidieron con la revolución cultural de la década de 1960 en Occidente, la rebelión estudiantil, la Revolución Cubana, la lucha contra la guerra de Vietnam y la difusión de la teoría de la dependencia en América Latina10.

20En el caso específico de Costa Rica, la configuración de un activo movimiento estudiantil contra las concesiones otorgadas a la transnacional ALCOA, culminó en un grave enfrentamiento entre los manifestantes y las autoridades en abril de 197011. La radicalización asociada con este proceso favoreció una radicalización política e intelectual que se concentró en las universidades públicas, la cual se expresó en un crecimiento y diversificación de las organizaciones de izquierda en el país12. Fue en este contexto que se derogó la disposición que, tras la guerra civil de 1948, ilegalizó al Partido Comunista, y que el PLN intensificó sus políticas sociales.

21Así, a la altura de 1981-1982, la experiencia de vida reciente de la mayoría de los expositores se había configurado a partir de dos ejes fundamentales: ante todo, el giro político y cultural hacia la izquierda, que caracterizó a la sociedad costarricense desde inicios de la década de 1970, podía ser fortalecido por los procesos revolucionarios que estaban en curso en el resto de Centroamérica. Y en segundo término, la posición social de estos intelectuales y profesionales, que empezaban a consolidar sus plazas en las universidades públicas o a ascender a los puestos mejor pagados de tales instituciones, era seriamente perjudicada por una crisis económica que, en apenas unos meses, disminuyó abruptamente sus salarios reales.

22Entre la esperanza (o la amenaza) de la revolución y el evidente deterioro de sus ingresos, las personas aquí consideradas realizaron sus balances de la situación de Costa Rica y e imaginaron los futuros posibles del país en un momento en el cual procesos fundamentales de cambio apenas estaban en ciernes. De tales tendencias, conviene destacar cinco en particular: la intervención política y militar, todavía incipiente, de Estados Unidos en Centroamérica13; los esfuerzos, aún inciertos, del nuevo gobierno de Luis Alberto Monge Álvarez (1982-1986) por estabilizar la economía14; las negociaciones –avanzadas, pero no finalizadas– entre las fuerzas opuestas al PLN para fundar lo que luego se conocería como el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC15 ); la división, que apenas empezaba a manifestarse, en la izquierda costarricense16; y la pérdida de soberanía en la formulación y puesta en práctica de la política económica que seguiría la sociedad costarricense, dada la creciente influencia de organismos financieros foráneos –en particular, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial– dominados por el neoliberalismo17.

Escenario futuros

23Imaginar futuros posibles para un país que experimentaba una profunda crisis económica no fue una tarea que todos los académicos estudiados asumieran por igual. Algunos apenas se refirieron vagamente a unos pocos aspectos, mientras que otros fueron más precisos y detallados, y consideraron, incluso, escenarios alternativos. Estas diferencias se pondrán de manifiesto en el análisis siguiente, realizado con base en el número de artículos que trataron uno o más de los temas escogidos. Puesto que un mismo artículo podía tratar más de un asunto, el número de estos no coincide con el de artículos (15). También esta última cifra difiere del total de autores (16), ya que uno de los textos fue escrito por dos personas.

Economía

24Explicado lo anterior, se puede observar que, en el campo económico, los escenarios posibles imaginados suponían más continuidades que rupturas con las políticas impulsadas por el Estado costarricense en el período 1950-1978 (véase el Cuadro 2). En este sentido, es clara la relación existente entre la resistencia a reconocer, de manera explícita, que el modelo de desarrollo seguido por el país estaba agotado, y la expectativa de que –pese a la influencia creciente que tenían los organismos financieros internacionales– era viable todavía impulsar medidas económicamente nacionalistas, que pudieran conducir, en palabras del historiador Araya Pochet, a “…un proceso de democratización de la propiedad y la producción en ese sector [el agropecuario] así como una ampliación y profundización del mercado interno18…”

25Más lejos aún fueron el antropólogo William Reuben Soto, que consideró la posibilidad de nacionalizar el comercio exterior19, y los economistas Anabelle Ulate Quirós y Ennio Rodríguez Céspedes, que defendieron el intervencionismo estatal e impugnaron una estrategia aperturista, ya que esta opción podría implicar “…un retorno a la dependencia de la exportación primaria luego de un proceso de desindustrialización20”. En una línea similar, Sergio Reuben Soto, planteó que el mercado regional (se asume que se refería al centroamericano, tal vez en una versión reestructurada por el eventual triunfo de la izquierda en Guatemala y El Salvador), podía servir de base para una diversificación de la estructura productiva costarricense, cuyo eje sería el aprovechamiento de los recursos naturales más importantes del país. Asimismo, destacó que

26“la salida al mercado mundial como alternativa a la crisis no sólo es dudosa sino que implica un nuevo y más alto nivel de sujeción de nuestra economía, de nuestra producción, de nuestra distribución de la riqueza, en unas palabras, de nuestra capacidad forjadora del destino patrio, a intereses y voluntades extranjeras. Más aún, implica la sujeción de nuestro trabajo (y lo que de él quisiéramos hacer) a un estatuto en el cual o sobre el cual no podemos ejercer soberanía21”.

27Cuadro 2
Principales tendencias de cambio económico consideradas por los expositores según su afiliación o simpatía política (1981-1982)

28
Tendencia PLN Izquierda Oposición al PLN Total Porcentaje
Nacionalismo económico 3 3 1 7 46,7
Respaldo a pequeños y medianos productores 2 3 1 6 40,0
Agroindustrialización 1 3 4 26,7
Desarrollo del mercado interno 1 2 1 4 26,7
Reorientación de las exportaciones 2 2 4 26,7
Atracción de inversión extranjera 1 2 3 20, 0
Crisis económica se puede superar a mediano plazo 1 2 3 20,0
Liberalización económica 2 1 3 20,0
Modelo de desarrollo agotado 1 1 1 3 20,0
Se considera contexto centroamericano 3 3 20,0
Nueva inserción al mercado mundial no es la solución 1 1 2 13,3
Promover o mantener sustitución de importaciones 1 1 2 13,3
Crisis económica se puede superar a corto plazo 1 1 6,7
Desindustrialización 1 1 6,7
Dolarización de la economía 1 1 6,7
Entrega de recursos naturales a empresas transnacionales 1 1 6,7
Nacionalización del comercio exterior 1 1 6,7
Reinserción en mercado regional 1 1 6,7

29*El cálculo se hizo con base en los 15 artículos analizados.

30Fuente: “Crisis en Costa Rica: un debate”, págs. 9-37; Rovira Mas, Costa Rica hoy, págs. 19-245.

31En clara relación con el nacionalismo económico, la principal estrategia que se imaginó para superar la crisis fue, como lo consignó Saúl Weisleder Weisleder, el desarrollo del “…sector agropecuario y agroindustrial…”, combinado con una política para promover “…la sustitución de importaciones indispensables22…” Los beneficios de la agroindustrialización, de acuerdo con lo manifestado por el sociólogo Manuel Solís Avendaño, podían alcanzar a “…pequeños y medianos propietarios dedicados a la agroexportación y a… campesinos [vinculados] a complejos agroindustriales23”. Fue, en este marco, que se consideró también la reorientación de las exportaciones, aunque sólo uno de los expositores, el chileno Eugenio Rivera Urrutia, tuvo el cuidado de diferenciar a las de carácter no tradicional (aunque sin profundizar en tan importante asunto24 ).

32Probablemente porque fue realizada como parte de una actividad académica cuyo referente era Centroamérica, sólo en la mesa redonda efectuada de mayo de 1980 tres de los cinco expositores tomaron en cuenta la crisis político-militar que afectaba al resto del istmo25. En contraste, en el libro editado por Rovira Mas, una preocupación de este tipo fue prácticamente dejada de lado por todos los autores (sólo tres mencionaron fugazmente la problemática regional26 ), debido quizá a que el título del seminario que originó la obra llamaba a concentrarse en la experiencia costarricense, y a la eventual influencia de la corriente de nacionalismo económico ya analizada.

33Algunas de las tendencias económicas que finalmente predominaron, como la creciente inversión extranjera, la liberalización económica y el nuevo papel jugado por las empresas transnacionales, no dominaron los escenarios económicos imaginados. De igual forma, aunque se contempló una posible dolarización de la economía27, dos actividades económicas que a corto plazo se convertirían en fundamentales, ni siquiera fueron mencionadas: las zonas francas y el turismo. Finalmente, tampoco se le prestó la debida atención a la historicidad de la crisis, en términos del plazo en que podía ser resuelta; en relación con este punto, Solís Avendaño fue el más imaginativo, al indicar que en tal proceso debían distinguirse dos etapas, una para estabilizar la economía, y otra para transformarla. La primera

34“…tendría que ver con la imposibilidad de mantener el actual endeudamiento externo y que se expresa en el plano interno como una crisis de caja del Estado. Esto en sí ya tiene un conjunto de efectos que son los que hoy sentimos (devaluación, inflación, etc.)… [La] segunda etapa… es cuando se inician los correctivos, cuando se inicia el reajuste. Esta etapa implica una política para alentar determinados sectores de la economía y readecuar otros. Aquí de nuevo vemos un conjunto de fenómenos que son presentados como necesarios en términos de crear condiciones para la siguiente etapa de crecimiento (más inflación, quiebras, desempleo, reducción del gasto público, etc28.)”.

35Weisleder Weisleder también distinguió dos momentos para superar la crisis, uno de estabilización y otro en el que, en vez de ocurrir un cambio fundamental en la economía, se volverían a poner en práctica políticas similares a las del período 1950-1978, orientadas “…a que los empresarios acepten tasas generales de rentabilidad inferiores a las históricas con el fin de mejorar significativamente la distribución del ingreso y de expandir el mercado interno29”. Pese a que Solís Avendaño estuvo más cerca de imaginar lo que ocurriría después de ser superada la primera etapa30, ninguno consideró la gradualización con que se llevaría a cabo la transformación económica (una característica que diferenció la experiencia costarricense de la de otros países de América Latina, especialmente la de Chile), cuya primera fase abarcó el resto de la década de 198031.

Condiciones sociales

36En contraste con la amplia y diversa imaginación relacionada con aspectos económicos, los investigadores analizados prestaron escasa atención a lo social (véase el Cuadro 3); además, en correspondencia con las corrientes principales de investigación social en la Costa Rica de comienzos de la década de 1980, centradas en las diferencias de clase, no fueron consideradas especificidades étnicas, de género, generacionales y regionales. Probablemente, este desbalance se explica por la influencia de los economistas, reforzada porque el historiador y el antropólogo que participaron como expositores también se habían especializado en el estudio de temas económicos. A esto se debe añadir, además, que el único sociólogo que había empezado a interesarse por asuntos sociales relacionados con el movimiento obrero era Rojas Bolaños, mientras que los restantes habían priorizado el análisis del sistema político o de las políticas económicas del Estado costarricense32.

37Cuadro 3
Principales tendencias de cambio social consideradas por los expositores según su afiliación o simpatía política (1981-1982)

38
Tendencia PLN Izquierda Oposición al PLN Total Porcentaje
Deterioro de las condiciones sociales 3 4 7 46,7
Conflictividad social creciente 2 1 1 4 26,7
Movimiento popular débil 1 2 3 20,0

39El cálculo se hizo con base en los 15 artículos analizados.

40Fuente: “Crisis en Costa Rica: un debate”, págs. 9-37; Rovira Mas, Costa Rica hoy, págs. 19-245.

De acuerdo con el Cuadro 3, el deterioro de las condiciones de vida y laborales de la población fue el escenario social más imaginado. El economista Juan Manuel Villasuso Estomba, tras considerar el impacto de la crisis en la distribución del ingreso, señaló:

41“las políticas que se anuncian… tienen como objetivo fundamental reducir el gasto público, eliminar los subsidios, ajustar los precios internos, y hacer frente a los compromisos internacionales. Esto significa que los trabajadores asalariados tendrán que pagar una buena parte del costo del ajuste, ya sea a causa del desempleo o debido a la reducción de sus salarios reales33”.

42Pese a este énfasis en el deterioro, pocos de los expositores asociaron este proceso con una creciente conflictividad social. Weisleder Weisleder fue uno de los que afirmó que necesariamente tales confrontaciones se incrementarían, pero consideró que el Estado podría evitar el recurso a la violencia mediante una distribución adecuada del costo de la crisis entre los distintos sectores de la población34. Con respecto a esto último, Rojas Bolaños fue más preciso, al imaginar la puesta en práctica de una política de compensación y cooptación, en parte financiada con recursos externos:

43“es posible que se busque frenar el deterioro de las condiciones de vida de las clases subalternas y evitar su manifestación política autónoma, mediante el uso de mecanismos que aparentemente las condiciones actuales del país no permiten (política moderada de concesiones, estímulo limitado a las empresas de autogestión, etc.), pero que podrían ser puestos en funcionamiento con la ayuda externa35…”

44A su vez, Jorge Corrales Quesada, advirtió que las políticas económicas impopulares podían ser variadas por la “acometida” de poderosos grupos de presión36. Si bien no especificó si se refería específicamente a organizaciones sindicales, su punto de vista es muy interesante, ya que contrasta con las perspectivas de otros investigadores que eran miembros o simpatizantes de organizaciones de izquierda, quienes acentuaron la debilidad e impotencia de los sectores populares costarricenses. De nuevo, fue Solís Avendaño el que mejor sintetizó este escenario:

45“la magnitud de la crisis –hasta la fecha– no guarda proporción con la pequeña presencia (a [sic: o] la gran ausencia) en el plano político-reivindicativo de las clases subalternas. Desde este punto de vista la situación es dura y hasta desesperanzadora. Al parecer estamos pagando el pecado político de no haber sabido comprender la unicidad de nuestra historia. Esperemos que no haya nadie que sueñe con que el problema de fondo es que la crisis no es lo suficientemente profunda37”.

46Quizá una las razones por las cuales se produjo esta subvaloración de la capacidad reivindicativa de los sectores populares fue porque de manera implícita se hacía una comparación con el resto de Centroamérica, en particular con la Nicaragua sandinista. Independientemente del motivo, a muy corto plazo, diversos conflictos sociales y, en particular la masiva movilización ciudadana de 1983 contra el alza en las tarifas eléctricas38, obligaron al gobierno de Monge Álvarez a gradualizar el proceso de ajuste de la economía y a poner en práctica un tipo de política pública como la imaginada por Rojas Bolaños en 1980. Esta estrategia se combinó con otro cambio que ninguno de los investigadores consideró: la expansión estatalmente patrocinada del solidarismo como una nueva forma de organización laboral que, a diferencia del sindicalismo, enfatizaba en la colaboración de empleados y patronos39.

Estado y sistema político

47Algunos de los escenarios institucionales imaginados por los expositores no suponían una ruptura con el pasado reciente del país (véase el Cuadro 4). Helio Fallas Venegas consideraba factible que el Estado se mantuviera como “…el principal promotor del desarrollo…” y que la economía fuera orientada por un plan de desarrollo o por algún tipo de planificación40. Weisleder Weisleder opinaba que el Estado empresario podía sobrevivir mediante empresas que contribuirían a compensar por el deterioro en otras actividades productivas41; y Ana Sojo Martínez planteó que, pese a que iba en contra de las concepciones defendidas por los organismos financieros internacionales, “…la gestión empresarial directa del Estado obteniendo ganancias, es un medio posible para combatir el endeudamiento estatal42”. En contraste, William Reuben Soto indicó que la crisis podía conducir a la “…venta de monopolios estatales a empresas extranjeras para la captación de divisas…” y a una “…mayor privatización de los servicios sociales43…”

48Cuadro 4
Principales tendencias de cambio en el Estado y en el sistema político consideradas por los expositores según su afiliación o simpatía política (1981-1982)

49
Tendencia PLN Izquierda Oposición al PLN Total Porcentaje
Fortalecer el aparato represivo 3 2 5 33,3
Debilitar o desmantelar el Estado benefactor 3 2 5 33,3
Posibilidad de un golpe de Estado 2 2 4 26,7
Referencias a colapsos democráticos en Sudamérica 2 2 13,3
Sobrevivencia del Estado empresario 1 1 2 13,3
Estado continúa como promotor del desarrollo 1 6,7
Límites institucionales al cambio económico 1 1 6,7
Privatización de activos y servicios públicos 1 1 6,7

50El cálculo se hizo con base en los 15 artículos analizados.
Fuente: “Crisis en Costa Rica: un debate”, págs. 9-37; Rovira Mas, Costa Rica hoy, págs. 19-245.

51Indudablemente, imaginar cómo la crisis económica podría afectar al Estado, al sistema político y a la democracia costarricense constituía una tarea fundamental, tanto desde el punto de vista académico como de la práctica política. Por esta razón, varios investigadores asumieron el desafío de discernir los escenarios correspondientes. Para Francisco Esquivel Villegas, ya en 1980 se había iniciado en Costa Rica una desestabilización política que podría requerir respuestas de carácter militar44. Weisleder Weisleder consideró que la polarización ideológica podría incrementarse, con lo que se justificarían “…formas cada vez más abiertas de represión45…”; y Villasuso Estomba auguró que, en un futuro no muy legano, “…podría cuestionarse de manera total el modelo de convivencia social costarricense que durante décadas ha sido ejemplo en Centroamérica y el mundo46”. Afín con esta última posición, Rovira Mas sostuvo:

52“…de no producirse modificaciones en la ruta política oficial con la que se pretende encarar la crisis, el deterioro de nuestra vida económico-social, lento pero continuo, día con día y en el transcurrir de los próximos años, puede conducir a un colapso irreversible del tipo de organización política característica de Costa Rica por mucho tiempo47…”

53La versión más radicalizada de este tipo de imaginaciones fue elaborada por el sociólogo José Luis Vega Carballo: con el reciente colapso de la democracia en Chile, Uruguay y Argentina como marco de referencia, señaló que,

54“de seguirse por esa ruta [una desviación antidemocrática y autoritaria conducida por una coalición de privilegiados al servicio de poderosos intereses nacionales y extranjeros], cuyos primeros tramos ya hemos comenzado posiblemente a recorrer en Costa Rica –y muy velozmente–, es probable que se produzca una reorganización (incluso violenta) del sistema político económico vigente bajo dirección de una amalgama neo-conservadora de clases burguesas y medias ansiosas de mantener sus status y privilegios48”.

55Después de dar a conocer el escenario precedente, Vega Carballo consideró oportuno aclarar que no era su intención “…alentar el fatalismo49…”; sin embargo, es evidente que, en su conjunto, los investigadores analizados avizoraban el futuro cercano de manera muy poco optimista, una tendencia que era reforzada por la concepción que tenían acerca de la limitada capacidad reivindicativa de los sectores populares. En tales circunstancias, resalta otra vez el caso de Corrales Quesada50, cuya preocupación principal era que –como efectivamente ocurrió– la democracia costarricense impusiera límites institucionales a la transformación, en un sentido neoliberal, de la economía51.

56Subvalorar la influencia de ese condicionamiento democrático fue, en buena medida, resultado de enfoques que, al privilegiar el análisis estructural, tendían a minimizar o a dejar de lado el papel que podían jugar los grupos sociales y los partidos políticos (esto último, fue notado por Rovira Mas en su balance final de los artículos incluidos en el libro52 que él editó). Al proceder de esta manera, los diversos expositores no sólo perdieron de vista los procesos que conducirían a los importantes conflictos sociales acaecidos en 1983, sino también las negociaciones que culminaron con la fundación del PUSC y sentaron la base para el bipartidismo que prevaleció durante el resto de la década de 1980 y la de 199053. Finalmente, tampoco advirtieron que, en correspondencia con la dinámica institucional del período 1950-1978, la transformación económica impulsada por los neoliberales podía dar origen, como al final sucedió, a una nueva generación de entidades estatales54.

57Epílogo

58Al prologar el volumen sobre la crisis en Costa Rica, Rovira Mas evocó La imaginación sociológica, la célebre obra del estadounidense Charles Wright Mills publicada en 1959, para justificar los esfuerzos realizados para comprender la difícil situación que experimentaba el país a inicios de la década de 1980, y para debatir acerca de las perspectivas abiertas en esa “encrucijada histórica55”. En relación con este último, Rovira Mas, al efectuar el balance de conjunto de los estudios que compiló, manifestó cierta insatisfacción porque,

59“…en la mayoría de los artículos, antes que plantear con toda la precisión posible las tendencias predominantes atisbables en el porvenir inmediato de acuerdo a la percepción de cada analista, lo que estos efectúan por sobre todo es apuntar lo que se debería hacer para ver la luz detrás del túnel que es la crisis, luz y claridad cuyas tonalidades, como bien se comprende, depende[n] muy estrechamente de los valores que implícitamente –o, en el caso de algunos, de forma expresa– profesan los autores56”.

60Como el presente artículo lo demuestra, los investigadores analizados (Rovira Mas incluido), difícilmente hubieran podido proceder de otra manera: las expectativas que tenían acerca de los escenarios posibles en el futuro inmediato, respondían tanto al pasado reciente del país, como a los valores e intereses con que se identificaban y a la urgencia de proponer cursos de acción específicos para superar la crisis. En otras palabras, desplegaron su imaginación no únicamente para discernir las tendencias de cambio histórico, sino para tratar de influir sobre los procesos de transformación que experimentaba Costa Rica.

61Al imaginar lo que sobrevendría, independientemente de las diferencias de edad, profesión, sexo y afiliación política, casi todos los expositores evidenciaron cuán fuertemente identificados estaban todavía con el modelo de sociedad construido en el período 1950-1978; cuán limitado era el conocimiento que tenían de las posibilidades de organización y lucha de los sectores populares de las ciudades y el campo; y cuánto minimizaron la capacidad de la democracia costarricense para resistir la crisis, ofrecer vías institucionales para que los distintos grupos pudieran negociar sus diferencias y condicionar los procesos de estabilización y transformación de la economía.

62Notas al pie de página

631 Manuel Solís Avendaño y Francisco Esquivel Villegas, Las perspectivas del reformismo en Costa Rica (San José: Departamento Ecuménico de Investigaciones y Editorial Universitaria Centroamericana, 1980); Jorge Rovira Mas, Estado y política económica en Costa Rica 1948-1970 (San José: Editorial Porvenir, 1982); Víctor Hugo Céspedes Solano y Ronulfo Jiménez Rodríguez, La pobreza en Costa Rica. Concepto, medición, evolución (San José: Academia de Centroamérica, 1995), págs. 49-58.

642 Francisco Esquivel Villegas, El desarrollo del capital en la industria de Costa Rica. 1950-1970 (Heredia: Editorial Universidad Nacional, 1985); Carlos Izurieta, “Empresas extranjeras, producción bajo licencia y formas oligopólicas en la industria manufacturera en Costa Rica”, en Revista de Ciencias Sociales 24 (1982), págs. 33-46.

653 Ana Sojo Martínez, Estado empresario y lucha política en Costa Rica (San José: Editorial Universitaria Centroamericana, 1984); Hernán Alvarado Ugarte et al., De los empresarios políticos a los políticos empresarios: análisis de una coyuntura, 1974-1978 (Heredia: Oficina de Publicaciones de la Universidad Nacional, 1981); Carmelo Mesa-Lago, Buscando un modelo económico en América Latina. ¿Mercado, socialista o mixto? Chile, Cuba y Costa Rica (Caracas: Nueva Sociedad, 2002), págs. 424-453; Leonardo Garnier Rímolo y Laura Cristina Blanco, Costa Rica: un país subdesarrollado casi exitoso (San José: URUK Editores, 2010), págs. 49-57.

664 Jorge Rovira Mas, Costa Rica en los años 80’s (San José: Editorial Porvenir, 1987), págs. 15-56; Eugenio Rivera Urrutia, El Fondo Monetario Internacional y Costa Rica 1978-1982 (San José: Departamento Ecuménico de Investigaciones, 1982), págs. 48-168.

675 Eric Hobsbawm, Age of Extremes. The Short Twentieth Century 1914-1991 (London: Abacus, 1995), págs. 408-418.

686 Ralph Lee Woodward Jr , Central America, a Nation Divided, 3a. edición (New York: Oxford University Press, 1999), págs. 224-289; Héctor Pérez Brignoli , Breve historia de Centroamérica (Madrid: Alianza Editorial, 1985), págs. 125-145.

697 Gabriel Aguilera, “Introducción”. “Crisis en Costa Rica: un debate”, en Cuadernos Centroamericanos de Ciencias Sociales 8 (1981), pág. 5.

708 Jorge Rovira Mas, “Prólogo”; ídem, “Participantes en el seminario”, en Jorge Rovira Mas, ed., Costa Rica hoy: la crisis y sus perspectivas (San José: Editorial Universidad Estatal a Distancia, 1983), págs. 7-9 y 11-16.

719 Partido Liberación Nacional, Patio de Agua: manifiesto democrático para una revolución social (San José: Impresos Urgentes, 1968).

7210 Hobsbawm, Age of Extremes, págs. 320-343 y 438-441; Joseph L. Love, “The Origins of Dependency Analysis”, en Journal of Latin American Studies 22: 1 (1990), págs. 143-168.

7311 Paulino González Villalobos, “Las luchas estudiantiles en Centroamérica: 1970-1983”, en Daniel Camacho Monge y Rafael Menjívar, coords., Movimientos populares en Centroamérica (San José: Editorial Universitaria Centroamericana, 1985), págs. 267 y 281-283.

7412 Roberto Salom Echeverría, La crisis de la izquierda en Costa Rica (San José: Editorial Porvenir, 1987), págs. 77-88 y 107-121; González Villalobos, “Las luchas estudiantiles”, pág. 270.

7513 James F. Petras y Morris H. Morley, “Economic Expansion, Political Crisis and U.S. Policy in Central America”, en Contemporary Marxism 3 (1981), págs. 81-84.

7614 Rovira Mas, Costa Rica en los años 80’s, págs. 63-69.

7715 Óscar Aguilar Bulgarelli, La forja del Partido Unidad Social Cristiana (su verdadera historia) (San José: Progreso Editorial, 2003), págs. 111-183.

7816 Salom Echeverría, La crisis de la izquierda, págs. 66-75, 97-106 y 136-146.

7917 Rivera Urrutia, El Fondo Monetario Internacional, págs. 102-168.

8018 Carlos Araya Pochet, “Crisis e historia económica y social en Costa Rica 1970-1982”, en Rovira Mas, Costa Rica hoy, pág. 33.

8119 William Reuben Soto, “El carácter de la crisis económica en Costa Rica y las vías de recuperación”, en Rovira Mas, Costa Rica hoy, pág. 120.

8220 Anabelle Ulate Quirós y Ennio Rodríguez Céspedes, “Costa Rica en los años ochentas: un caso de estrangulamiento externo, antecedentes y perspectivas”, en Rovira Mas, Costa Rica hoy, pág. 170.

8321 Sergio Reuben Soto, “Estructura capitalista y crisis económica”, en Rovira Más, Costa Rica hoy, pág. 98. La itálica es del original.

8422 Saúl Weisleder Weisleder, “La crisis nacional, su origen y posible desenvolvimiento”, en Rovira Mas, Costa Rica hoy, págs. 143 y 145.

8523 Manuel Solís Avendaño, “Las perspectivas de la crisis en Costa Rica”, en “Crisis en Costa Rica: un debate”, pág. 29.

8624 Eugenio Rivera Urrutia, “El Fondo Monetario Internacional y las políticas de estabilización en Costa Rica: 1978-1982”, en Rovira Mas, Costa Rica hoy, pág. 196.

8725 Solís Avendaño, “Las perspectivas”, pág. 20; Francisco Esquivel Villegas, “Dimensión económica de la crisis en Costa Rica”, en “Crisis en Costa Rica: un debate”, pág. 19; Manuel Rojas Bolaños, “¿Crisis en Costa Rica? Algunos elementos para su comprensión”, en “Crisis en Costa Rica: un debate”, pág. 36.

8826 Araya Pochet, “Crisis e historia económica”, pág. 20; Reuben Soto, “El carácter de la crisis”, pág. 119; y Helio Fallas Venegas, “Crisis económica y transformación social en Costa Rica”, en Rovira Mas, Costa Rica hoy, pág. 67.

8927 Jorge Corrales Quesada, “La crisis de la economía costarricense: reglas versus autoridades”, en Rovira Mas, Costa Rica hoy, pág. 47.

9028 Solís Avendaño, “Las perspectivas”, pág. 29.

9129 Weisleder Weisleder, “La crisis nacional”, pág. 145.

9230 Rovira Mas, Costa Rica en los años 80’s, págs. 62-95.

9331 Mary A. Clark, Gradual Economic Reform in Latin America. The Costa Rican Experience (Albany: State University of New York Press, 2001).

9432 Rovira Mas, Costa Rica hoy, págs. 11-16; “Crisis en Costa Rica: un debate”, pág. 3; Manuel Rojas Bolaños, Lucha social y guerra civil en Costa Rica 1940-1948 (San José: Editorial Porvenir, 1980), pág. 2.

9533 Juan Manuel Villasuso Estomba, “Evolución de la crisis económica en Costa Rica y su impacto en la distribución del ingreso”, en Rovira Mas, Costa Rica hoy, pág. 211.

9634 Weisleder Weisleder, “La crisis nacional”, pág. 143.

9735 Rojas Bolaños, “¿Crisis en Costa Rica?”, pág. 37.

9836 Corrales Quesada, “La crisis de la economía costarricense”, pág. 40.

9937 Solís Avendaño, “Las perspectivas”, pág. 24.

10038 Patricia Alvarenga Venutolo, De vecinos a ciudadanos. Movimientos comunales y luchas cívicas en la historia contemporánea de Costa Rica (San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica y Editorial Universidad Nacional, 2005), págs. 215-261.

10139 Rovira Mas, Costa Rica en los años 80’s, págs. 128-129.

10240 Fallas Venegas, “Crisis económica”, pág. 78.

10341 Weisleder Weisleder, “La crisis nacional”, pág. 142.

10442 Ana Sojo Martínez, “¿Crisis del Estado empresario?”, en Rovira Mas, Costa Rica hoy, pág. 231.

10543 Reuben Soto, “El carácter de la crisis”, pág. 116.

10644 Esquivel Villegas, “Dimensión económica”, pág. 18.

10745 Weisleder Weisleder, “La crisis nacional”, pág. 143.

10846 Villasuso Estomba, “Evolución de la crisis”, pág. 212.

10947 Jorge Rovira Mas, “En torno a la crisis actual de Costa Rica: algunas observaciones y comentarios sobre su análisis”, en Rovira Mas, Costa Rica hoy, pág. 240.

11048 José Luis Vega Carballo, “Breves reflexiones sociológicas sobre la crisis actual de Costa Rica”, en Rovira Mas, Costa Rica hoy, pág. 127.

11149 Vega Carballo, “Breves reflexiones”, pág. 129.

11250 Corrales Quesada, “La crisis de la economía costarricense”, pág. 40.

11351 Clark, Gradual Economic Reform, págs. 137-138.

11452 Rovira Mas, “En torno a la crisis”, pág. 242.

11553 Gerardo Hernández Naranjo, “Tendencias electorales y sistema de partidos en Costa Rica 1986-1998”, en Jorge Rovira Mas, ed., La democracia de Costa Rica ante el siglo XXI (San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2001), págs. 255-275.

11654 Programa Estado de la Nación, “Partidos políticos y diseño de la institucionalidad pública en Costa Rica”, en Programa Estado de la Nación, Estado de la nación en desarrollo humano sostenible, informe 11 (San José: Programa Estado de la Nación, 2004), págs. 263-269.

11755 Rovira Mas, “Prólogo”, pág. 9.

11856 Rovira Mas, “En torno a la crisis”, pág. 238. La itálica es del original.

119

Para citar este artículo :

Iván Molina Jiménez, « Crisis económica y escenarios futuros. El caso de Costa Rica (1981-1982) », Boletín AFEHC N°53, publicado el 04 abril 2012, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3092

Comentarios

Normas de uso

Esta es la opinión de los lectores de la AFEHC, no de la AFEHC No está permitido verter comentarios injuriantes. Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema. Una vez aceptado el comentario, se enviará un correo electrónico confirmando su publicación.

¿No tienes una cuenta todavía?
Puedes crear una

Como usuario registrado usted podrá publicar de forma inmediata comentarios con su nombre.