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AFEHC : articulos : Honduras. El impacto económico de las guerras civiles. Metodología de análisis. : Honduras. El impacto económico de las guerras civiles. Metodología de análisis.

Ficha n° 3101

Creada: 27 agosto 2012
Editada: 27 agosto 2012
Modificada: 27 agosto 2012

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Autor de la ficha:

Miguel CáCERES RIVERA

Editor de la ficha:

Esteban DE GORI

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Honduras. El impacto económico de las guerras civiles. Metodología de análisis.

El estudio plantea que la metodología para el análisis del impacto económico de las guerras civiles debe ser rigurosa y exhaustiva y expone la serie de pasos metodológicos seguidos en el examen que de este tema se hace en el primer tercio del siglo XX en Honduras. Del análisis del complejo guerras civiles-economía se concluye que sí existe un efecto adverso de los con-flictos bélicos sobre la economía del país en que se desarrollan estos eventos, bajo la condición de que sean recurrentes y esa recurrencia se prolongue durante un plazo bastante largo que su efecto acumulativo acabe generando un impacto depresivo en la producción, afecte los niveles de consumo y, por consiguiente, la reproducción poblacional o reproducción generacional de la población. Esta metodología y la conclusión que de su aplicación se desprende se contraponen al uso de indicadores de manufactura simple del cual se deriva la tesis de que ese efecto ad-verso no existe.
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Palabras claves :
Guerras civiles, Reproducción poblacional, Producción, Memoria colectiva.
Autor(es):
Miguel Cáceres Rivera y Sucelinda Zelaya Carranza
Fecha:
Agosto de 2012
Texto íntegral:

1En el libro Honduras en el siglo XIX: su historia socioeconómica 1839-1914, José Guevara Escudero, con el ánimo de escapar de las generalizaciones hemisféricas, señala que “las economías regionales en un país dado, deben estudiarse de acuerdo a las peculiaridades regionales para su análisis más intensivo”. Así, se propone utilizar “un enfoque regional para el análisis de los problemas socioeconómicos y… (poner) a prueba la suposición que por tanto tiempo se ha mantenido, de que las sociedades latinoamericanas: 1) enfrentaron un temprano período de depresión económica luego de su independencia, y 2) que el conflicto civil causó un agudo desperdicio de recursos económicos y humanos, impidiendo así el progreso económico1”.

2Desde esta perspectiva y propósito asegura que “no está documentada la afirmación de que los ejércitos locales de Centro América, en los 30 años siguientes a la independencia provocaron una extensa destrucción”. Y agrega, en el caso de nuestro país, que “se ha exagerado el atribuirse (sic) un poder tan destructor a la guerra endémica local en Honduras”. Por ejemplo, durante el período máximo de inestabilidad en Centro América, de 1821 a 1842, 18 por ciento de los 143 conflictos militares se pelearon en terreno hondureño. Las fuerzas arma-das de la nación sufrieron sólo 9.6 por ciento (82) del total de muertes en batalla y 4.2 por ciento (73) de los heridos. Guatemala, El Salvador y Nicaragua, por otro lado, experimentaron mayores víctimas en este período2”.

3Para evaluar el impacto económico de la guerra Guevara Escudero utiliza tres indica-dores: a) la participación proporcional de Honduras en las guerras centroamericanas de 1821 a 1842; b) la participación proporcional en el total de muertos; y, c) la participación proporcional en el total de heridos. De la baja magnitud de estos indicadores directos y de corto alcance deduce la intrascendencia del impacto económico de las guerras civiles.

4La evaluación del impacto económico de los conflictos bélicos es, sin embargo, más complejo de lo que usualmente se supone. Hemos procedido metodológicamente de manera muy distinta que J. Guevara Escudero al examinar los fenómenos bélicos acontecidos en el primer cuarto del siglo XX en nuestro estudio Honduras. Seguridad productiva y crecimiento económico: la función económica del Cariato3.

El esquema metodológico

5En principio, hemos situado, el impacto económico de las guerras civiles en dos planos: la producción y la reproducción poblacional, fenómenos que constituyen el proceso de acumulación (Esquema 1).

6

Esquema1
Esquema1

7También hemos determinado los fenómenos de enlace a través de los que se transmite el impacto de la guerra sobre estos dos planos:

8• La inseguridad de poder producir bienes agrícolas. El reclutamiento para fines bélicos sustrae a la mano de obra de los procesos productivos agrícolas, los trastoca, y vuelve inestables los niveles de producción.

9• Inseguridad comercial, financiera e industrial. El reclutamiento también disloca los procesos comerciales e industriales. Además, los comercios son objeto de saqueo y los préstamos forzosos para el financiamiento de las guerras civiles afectan a las unidades comerciales y financieras. Todo redunda en inestabilidad comercial, industrial y financiera.

10• La inseguridad de la propiedad. Es frecuente la expropiación de los opositores polí-ticos por los vencedores. Tierras, ganado y otros bienes productivos expropiados sirven para pagar el financiamiento bélico adquirido y devienen también botín de guerra. Se trastorna la continuidad de los procesos productivos.

11• La inseguridad de las personas. Personas que han participado en las guerras civiles retienen armas y se dedican al robo, al asalto y al abigeato, que a menudo están aso-ciados con la eliminación física de las personas objeto de estos delitos. A ello deben sumarse las muertes de guerra, los heridos y lisiados. Si se afectan a las personas como el principal componente de la fuerza productiva de la sociedad hondureña se afecta la producción misma.

12• La inseguridad de poder disfrutar de las cosechas. Las magras reservas alimentarias de los pobladores son afectadas para alimentar las tropas en el transcurso de las rutas de guerra o en los sitios en que se desarrollan los eventos bélicos, trátese de que sean incautadas, compradas o cedidas voluntariamente por los partidarios de las tropas. Es afectado por esta vía el nivel de consumo de los pobladores.

13Según el esquema 2, la mayoría de estos fenómenos de enlace, producto de la guerra, se relacionan con los niveles de producción y éstos, a su vez, con los niveles de consumo y, por este medio, con la reproducción poblacional. Uno de los fenómenos de enlace impacta directamente sobre la esfera del consumo. Vistos como proceso, la producción y la reproducción pobla-cional se condicionan mutuamente. De allí que consideremos la retroalimentación que sobre la producción ejercen los afectados niveles esperados de la reproducción poblacional, desde la perspectiva de la población como factor productivo.

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esquema2
esquema2

15Dos condiciones se precisan para emprender la evaluación del impacto económico de las gue-rras civiles:
• Que el período analizado sea lo suficientemente amplio para captar variaciones rele-vantes en el comportamiento de la producción y del ritmo de reproducción poblacional, si las llegara a haber.
• Que se delimite geográficamente el espacio en que se evaluará en estas dos dimensio-nes el impacto de la guerra.

16La primera condición supone que las variaciones relevantes en la producción y la repro-ducción poblacional son: a) el efecto sintético4 de los fenómenos de enlace en el espacio; y, b) el efecto acumulado en el tiempo de esos mismos fenómenos, que expresa el carácter recu-rrente de las guerras civiles.

17La segunda condición, la delimitación geográfica, está relacionada con el hecho de que las guerras civiles tienen un centro gravitacional que se identifica con la sede del poder político. Hacia allí concurren los sucesos bélicos. Históricamente el primer centro gravitacional postindependentista es Comayagua, luego cede su lugar a Tegucigalpa cuando pasa a ser la capital.

18Esta delimitación comprende también las rutas de guerra, que son las vías que llevan hacia el centro del conflicto y en el transcurso de las cuales también se desarrollan eventos bélicos. Cada centro gravitacional tiene sus rutas particulares. Las rutas tienen su lógica desde el punto de vista de su funcionalidad para el reclutamiento, el abastecimiento alimentario, de agua y pastos, de pertrechos y del apoyo de gobiernos de países vecinos a las tropas alzadas o gubernamentales. Las poblaciones comprendidas en las rutas son afectadas por su relación con el carácter de los fenómenos de enlace. Y, en general, también toda aquella contenida en un espacio que cumple alguna función en las guerras civiles. Centro, rutas y otros espacios funcionales forman el espacio geográfico de evaluación del impacto económico de las guerras civiles.

19Para apreciar el impacto económico de la guerra en el plano de la producción escogimos el valor anual de la producción agrícola para un período determinado que permitiera captar: a) la inestabilidad de la producción generada por los fenómenos de enlace asociados a la producción, y, b) la tendencia de esa producción. Aunque esta tendencia es susceptible de expresarla a través de un indicador estadístico complejo como el de la regresión simple, por razones de sencillez preferimos presentar una gráfica que permitiera mostrar simultáneamente la inestabilidad y la tendencia.

20Seleccionamos la producción agrícola por varias razones: a) porque para el período de referencia constituye el eje de la economía nacional; b) porque la producción agrícola es esencialmente producción de alimentos; c) porque la mayor parte de la población está dedicada a la producción agrícola y por tanto a la producción de alimentos; d) porque lo que acontezca con la producción de alimentos acontecerá con el consumo de esa población ; y, e) porque lo que acontezca con el consumo de esa población acontecerá con su reproducción.

21En el plano de la reproducción poblacional escogimos la tasa anual acumulativa de crecimiento de la población, un indicador esencialmente dinámico con el que buscamos captar el efecto acumulativo de las periódicas guerras civiles sobre la producción de alimentos, el con-sumo y, en consecuencia, sobre la reproducción de la población.

22Para la determinación específica del período sujeto de análisis y en función de los años pa-ra los que se cuenta con información censal de población, efectuamos un sencillo análisis de consistencia que nos permitiera además obtener un margen razonable de certidumbre y con-fianza en esa información. Calculamos y graficamos las tasas intercensales de crecimiento poblacional entre 1887 y 1961. Este tramo de mayor tamaño que el período que escogeríamos posibilitaría ver tendencias de largo plazo y estas tendencias, a su vez, nos facilitaría detectar anomalías o desviaciones en cualquier intervalo intercensal y, por consiguiente, tomar distancia con respecto a la información pertinente.

23La serie de tasas intercensales (Cuadro 1) y la gráfica respectiva (Gráfica 3) mostraron dos tendencias, una descendente hasta 1926 y, haciendo abstracción de la anomalía 1926-1930, otra ascendente a partir de este mismo año. Por simple inspección visual, la tasa 1926-1930, de 5,07 por ciento, se sale de la norma tendencial, sea que se tome como referencia la tenden-cia descendente o la ascendente. En este caso la información no confiable corresponde a una sobrestimación en el censo de 1930. La otra desviación incumbe a la tasa 1940-1945 respecto a la tendencia ascendente, que responde a un subregistro en el censo de 1945.

24Cuadro 1 Honduras. Tasas intercensales de crecimiento poblacional. 1887 – 1961

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Período intercensal Tasa de crecimiento
1887-1895 2,32
1895-1905 2,29
1905-1910 2,05
1910-1916 1,52
1916-1926 1,46
1926-1930 5,07
1930-1935 2,41
1935-1940 2,86
1940-1945 1,62
1945-1950 2,66
1950-1961 2,95

26Fuente: Elaboración propia con base en Dirección General de Estadísticas y Censos. Censos de población de los años referidos.

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Grafica3
Grafica3

Fuente: Cuadro 1.

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Gráfica4
Gráfica4

29Habida cuenta de las dos tendencias captadas mediante el análisis de consistencia, es imposible evadir que la tendencia descendente está asociada a un período de guerras civiles recurrentes y que la tendencia ascendente se vincula con el período de ausencia de conflictos bélicos, iniciado con la dictadura de Tiburcio Carías Andino.

30Las tendencias se perciben mejor en la gráfica 4, en donde se consideran tres períodos, 1887-1905, 1905-1926 y 1926-1961, para los que se estiman tasas de más largo plazo que las intercensales inicialmente consideradas.

31En función de todo lo anterior fijamos el período de análisis entre 1905 y 1926, aunque hubiera sido deseable que este extremo fuera 1930, año más cercano al momento en que se diluyen las conflagraciones civiles. El corte 1895-1905 tiene un propósito metodológico de carácter comparativo que permite justipreciar la tendencia del período 1905-1926. En efecto, la tasa de crecimiento de este período, 1.62 por ciento, con respecto a la de 2.29 por ciento de 1895-1905, expresa claramente una tendencia depresiva en la reproducción poblacional, uno de los dos pilares de todo proceso de acumulación (Gráfica 4). Basándose en la gráfica 3 y el cuadro 1 y siendo mucho más minuciosos, en realidad se trata de la agudización de una tendencia depresiva que muestra ya sus signos desde 1887-1895 (2.32 ) y 1895-1905 (2.29).

Los resultados

32Dada la asociación encontrada entre período de guerras civiles y tendencia descendente de la reproducción poblacional y ausencia de ellas y tendencia ascendente, y habida cuenta que no todo el territorio nacional fue escenario de los conflictos bélicos o cumplió alguna función respecto a ellos, asumimos que la reproducción poblacional debía tener una expresión geográfica diferenciada. Procedimos entonces a definir un área crítica de impacto económico de las guerras civiles conformada por el centro gravitacional, las rutas de guerra y otros espacios funcionales. La bibliografía consultada en torno a los sitios en que se desplegaron los sucesos bélicos durante el período 1905-1926 y un poco más allá de estos bordes nos permitió demarcar una zona crítica constituida por Francisco Morazán (con Tegucigalpa como sede del poder político y, por tanto, centro gravitacional), El Paraíso, Choluteca, Valle y Olancho (como rutas y otros escenarios de guerra) y Lempira e Intibucá (básicamente como espacios tradicionales de reclutamiento). Esa consulta nos mostró también que el área bananera constituía un espacio prácticamente libre de conflagraciones y que cuando hubo amenaza latente fue conjurada y remitida a otros espacios por los marines con el ánimo de proteger la inversión y los procesos productivos estadounidenses.

33Desde una perspectiva diacrónica, en el área crítica, entre 1905 y 1926, los porcentajes de declinación de las tasas de crecimiento fueron los más elevados del país. El grupo constituido por los departamentos de Comayagua, La Paz, Ocotepeque, Copán y Santa Bárbara tuvo una declinación de menor grado. En cambio en el área bananera (Colón, Yoro, Cortés y Atlántida) no sólo no se redujeron las tasas, sino que inclusive tuvieron una expansión importante (Cuadro 2).

34Cuando abordamos el examen del crecimiento poblacional desde un punto de vista sin-crónico emergió una regularidad en los grupos de departamentos señalados. El área crítica presentó las más bajas tasas de crecimiento 1905-1926, el área bananera, las más altas y el grupo constituido por Comayagua, La Paz, Ocotepeque y Santa Bárbara, las de nivel intermedio.

35Esta regularidad nos indujo a una gruesa clasificación geográfica. Por un lado, el área bananera con un comportamiento poblacional expansivo y las tasas más altas y, por otro, el área no bananera, con un comportamiento, en general, tendencialmente depresivo y tasas menores, aunque con diferencias internas de grado.

36Cuadro 2 Honduras. Tasas de crecimiento poblacional por área y departamentos. 1887-1926. ( en %)

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Área y departamentos 1887-1905 1905-1926 Variación entre 1887-1905 y 1905-1926 (%)
Área no bananera
Valle n.d. 0,59
Olancho 1.56 0,68 -56,4%
El Paraíso 4.22 0,76 -82,0%
F. Morazán 1.18 0,84 -28,8%
Choluteca n.d. 1,18 -
Lempira 2.55 1,17 -54,1%
Intibucá 1.64 1,20 -26,8%
Ocotepeque n.d. 1,38
La Paz 1.61 1,64 1,9%
Comayagua 2.26 1,80 -20,4%
Copán n.d. 2,07
Santa Bárbara n.d. 2,21
Área bananera
Colón 0.36 2,34 550,0%
Yoro 1.50 2,80 86,7%
Cortés n.d. 3,86 -
Atlántida n.d. 6,11
Todo el país 2.29 1.62 -29,3%

38Fuente: Elaboración propia con base en Dirección General de Estadísticas y Censos, Censos de población de 1887, 1905 y 1926.
n.d.: no disponible

39El mapeo del comportamiento de la reproducción poblacional nos reveló que, en general, dentro del área no bananera, cuanto más alejados estaban los departamentos de la zona crítica tanto menos depresiva tendía a ser la reproducción poblacional, excepción hecha de Lempira e Intibucá por su función de bolsones de reclutamiento. Copán y Santa Bárbara, los departamentos más alejados del área crítica mostraban tasas de 2.07 y 2.21 por ciento, respectivamente, muy cercanas a las de Colón y Yoro del área bananera (Cuadro 2 y Mapa 1).

 Mapa 1. Honduras. Tasas de crecimiento poblacional por área de intensidad
Mapa 1. Honduras. Tasas de crecimiento poblacional por área de intensidad
Fuente: Cuadro 2. Las cifras de producción agrícola5 presentaron metodológicamente una ventaja y dos inconvenientes. La ventaja consistió en que esos valores estaban expresados en precios constantes, lo que permitía aislar el fenómeno inflacionario que implican los precios corrientes y, por ende, posibilitaba apreciar la evolución real de la producción agrícola en el tiempo. Los inconvenientes estribaban en que: a) eran cifras nacionales sin desagregación alguna por departamentos o regiones, y necesitábamos diferenciarlas espacialmente habida cuenta de los cortes espaciales del país en las dos grandes áreas; y, b) la fecha más remota a que remitían las cifras era 1920 y el período definido se extendía desde 1905 hasta 1926.

40Para superar el inconveniente de la desagregación geográfica apelamos a un recurso de identificación. Víctor Bulmer Thomas hace una distinción en las cifras de producción agrícola entre la de consumo interno y la de exportación. En la medida en que la casi totalidad del valor de la producción agrícola de exportación corresponde al banano6, identificamos su valor correspondiente con la producción proveniente del área bananera en que el eje de la producción agrícola es el banano. Por su parte, asignamos la producción agrícola de consumo interno al área no bananera, donde radica, en promedio, para 1905-1926, el 83 por ciento de la población nacional y en la que la equivalencia entre producción agrícola y producción agrícola de consumo interno es cuasi plena. Metodológicamente este corte espacial y la asignación correspondiente de valores productivos por áreas implican hacer uso de un recurso comparativo que habría de permitir calificaciones o juicios relativos a esa comparación.

41El procedimiento de asignación sustrae el valor de la producción agrícola de consumo interno correspondiente a la zona bananera y lo atribuye totalmente a la zona no bananera. Pero, a la inversa, el valor de la producción de café, mayoritariamente originado en la zona no bananera, es adscrito por completo a la zona bananera. Probablemente opere un equilibrio compensatorio, aunque es más seguro que se subestime el valor de la producción agrícola de la zona no bananera.

42Sin embargo, más que exactitud lo que importa es la validez general de la identidad establecida y la tendencia que los valores pudieran mostrar en el transcurso de un lapso que las cifras disponibles permitieran y fuera lo más compatible con el período definido.

43Seleccionamos el lapso 1920-1930 y lo que las cifras pusieron en descubierto es, de un lado, una marcada inestabilidad productiva con cierta tendencia depresiva en el área no bananera, expuesta, unos espacios más que otros, a los embates de las guerras civiles recurren-tes (Gráfica 5) y, del otro, una activa expansión productiva en el área bananera, virtual-mente al margen de los conflictos bélicos (Gráfica 6), aunque no por completo de sus impactos económicos. En efecto, la trayectoria productiva del área bananera muestra el punto de mayor contracción en 1924, año de la guerra más cruenta y devastadora del país en el siglo XX. Sin embargo, nunca comparable con la profunda caída de la producción que en ese mismo año opera en el área no bananera (Gráficas 5 y 6).

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grafica5
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grafica6
grafica6

46Estos resultados, que se ajustan al impacto económico previsto en la relación guerras-fenómenos de enlace-producción, validan la identificación que hicimos entre producción agrícola según destino (exportación y consumo interno) y áreas económico-geográficas (área bananera y no bananera), y hacen ver que el lapso 1920-1930, que posibilitaron las cifras disponibles, es suficiente respecto al período definido 1905-1926.

47Los resultados obtenidos discurren por dos vías que verifican las relaciones establecidas en el esquema metodológico. Por una parte, en el área no bananera se comprueba que el efecto acumulativo de los fenómenos de enlace derivados de las guerras civiles persistentes afectan negativamente la producción y la reproducción de la población y, por consiguiente, el proceso de acumulación constituido por estos dos ejes. Por otra, y precisamente a la inversa, en el área bananera la virtual ausencia de eventos bélicos favorece el desarrollo de la producción, que se expande sostenidamente, y da lugar a un notable ritmo de crecimiento de la población (Cuadro 3). Estas dos vías responden a un enfoque y demostración pancrónicas.

48Cuadro 3 : Honduras. Impacto económico de las guerras civiles por área económico-geográfica. 1905-1926

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Área económico-geográfica Conflictos bélicos Proceso de acumulación / Producción agrícola Proceso de acumulación / Reproducción poblacional
Área no bananera Guerras civiles recurrentes y efecto acumulativo de fenómenos de enlace persistente Producción agrícola errática y tendencialmente depresiva Ritmo de reproducción poblacional hacia la baja (_análisis diacrónico_) y las menores tasas de crecimiento del país (_análisis sincrónico_), particularmente en el área crítica
Área bananera Conflictos virtualmente inexistentes y efecto de fenómenos de enlace mínimo Producción agrícola creciente y sostenida Ritmo de reproducción poblacional expansivo (_análisis diacrónico_) y las tasas más altas del país (_análisis sincrónico_)

Reflexiones finales

50Para rematar la argumentación que hemos venido desarrollando, hay, en el siglo XIX, una relación muy clara entre la guerra y su impacto económico en Centroamérica, justamente en el período de “los 30 años siguientes a la independencia”.

51John L. Stephens, un acucioso observador de la época, describe el contraste que presenta la situación de Costa Rica en 1839 con respecto a los demás países centroamericanos.

bq. “El Estado de Costa Rica gozaba en esa época de un grado de prosperidad no igualado por ninguno en la desunida Confederación. A salvo por la distancia, sin riqueza bastante para excitar la codicia, y con una gran extensión selvática para protegerlo contra la marcha de un ejército invasor, había escapado de los tumultos y guerras que desolaban y devastaban a los otros Estados7”.

52Ese aislamiento de la guerra y sus efectos fue una condición de seguridad productiva que catapultó el muy temprano y pionero desarrollo cafetalero de Costa Rica y que contrasta con el postergado y posterior despegue económico del resto de los países del istmo. Stephens señala:

bq. “El cultivo del café en los llanos de San José ha aumentado rápidamente en pocos años. Siete años atrás (1832) toda la cosecha no era mayor de quinientos quintales, y este año (1839) se esperaba que llegara a más de noventa mil8”.

53Dado lo elemental de los indicadores y de las relaciones guerra-impacto económico emplea-das por José Guevara Escudero, queda todavía pendiente su demostración de que las guerras civiles en la Honduras de los 30 años posteriores a la independencia no tuvieron un impacto económico trascendente y, en general, queda también pendiente que refute efectivamente “la suposición que por tanto tiempo se ha mantenido, de que las sociedades latinoamericanas: 1) enfrentaron un temprano período de depresión económica luego de su independencia, y 2) que el conflicto civil causó un agudo desperdicio de recursos económicos y humanos, impidiendo así el progreso económico”.

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55ANEXO

56La metodología expuesta en el texto in extenso ha sido creada ad hoc respaldándonos en fuentes diversas identificadas en la bibliografía, ninguna de ellas de carácter metodológico, y en los puntos de síntesis (no resumen) resultantes de los conocimientos relacionados de esas fuentes (conocimientos no basados en fuentes). Esta metodología no es una creación a priori, sino que ha sido construida en el proceso mismo de la investigación en función de las necesidades que imponía la investigación misma. Los puntos-pasos de su génesis son los siguientes:

571. La producción y la reproducción generacional de la población son los fenómenos sociales que fundamentan la reproducción de las sociedades9. La guerra como fenómeno sociopolítico impacta indudablemente en la producción y la reproducción generacional de la población.

58

esquema
esquema

592. Esta relación debe estar mediada por fenómenos que le otorguen concreción y mayor sentido. Estos fenómenos analíticamente construidos como fenómenos de enlace lo fueron a partir de los hechos relatados por personas que vivieron antes y durante el gobierno dictatorial de Tiburcio Carías Andino (1933-1949), hechos que son a su vez su fundamento empírico y que vinculan íntimamente las guerras civiles, por un lado, y la producción y reproducción generacional de la población, por el otro. La fuente de los relatos fue la primera investigación de historia oral realizada en el país denominada Permítannos recordar. La dictadura y la figura de Carías en la memoria colectiva. El documento aportó las percepciones de setenta (70) personas entrevistadas de Tegucigalpa (la ciudad capital) y de municipios aledaños que vivieron las ex-periencias de los fenómenos de enlace10.

60

esquema
esquema

613. El complejo guerras civiles-fenómenos de enlace se desarrolla en un espacio que antes que escenario de guerra y, por consiguiente, espacio sociopolítico, es un espacio económico en que opera la producción y la reproducción generacional de la población y, por tanto, es en él que se localiza el impacto de aquel sobre éstos. Definir el espacio en que se desarrollan los eventos de guerra predefine entonces el área en que se produce el impacto sobre la producción y reproducción.

624. El espacio sociopolítico de las guerras civiles debe tener un eje constituido por la sede del poder político (Tegucigalpa) hacia el que convergen las guerras a través de determinadas rutas y en el que también se localizan bolsones de reclutamiento. Estos puntos geográficos se trazan analítica y esquemáticamente por inferencias realizadas a partir de las obras de Mario Argueta, Luis Mariñas Otero, S Zelaya C. y Anne Chapman

635. Este espacio sociopolítico de las guerras cumple diversas funciones que guardan una relación inversa con los fenómenos de enlace en términos de su impacto sobre la producción y re-producción. Lo funcional para las guerras es disfuncional para la producción y reproducción.

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Funciones del espacio sociopolítico de las guerras civiles Fenómenos de enlace
Reclutamiento Inseguridad de poder producir bienes agrícolas y otros bienes y servicios por sustracción de mano de obra de los procesos productivos
Contribuciones económicas forzosas Inseguridad comercial, financiera e industrial por sus-tracción de fondos para reposición y ampliación de inversiones
Resarcirse gastos de guerra vía expropiación de activos Inseguridad de la propiedad
Incautación de alimentos para alimentación de tropas Inseguridad de poder disfrutar las cose-chas que impacta sobre el consumo

656. También esa relación inversa se da como una relación entre lo evidente y lo no evidente y lo inmediato y lo mediato. Así, la cantidad de muertos, producto de las guerras, es lo evidente e inmediato, plano en que se sitúa Guevara Escudero, pero los efectos acumulativos de la guerras recurrentes sobre la producción y la reproducción, a través de los fenómenos de enlace, no son ni evidentes ni inmediatos y sus manifestaciones son de largo plazo como es la naturaleza de la reproducción generacional de la población. La obra de Anne Chapman fue central para captar la participación recurrente de la población activa en las guerras civiles y algunas de sus consecuencias pertinentes.

66 A partir de estos puntos básicos se pasa a la operacionalización de la metodología que se aplica en la investigación del impacto económico de las guerras civiles y que se expone en el texto in extenso.

Notas de pie de página

671 José Guevara Escudero, Honduras en el siglo XIX: su historia socioeconómica 1839-1914, 1era. Edición. (Tegucigalpa, Honduras, C. A.: Fondo Editorial Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, 2007), pág. 13.

682 Guevara Escudero, Honduras en el siglo XIX, pág. 36, la cursiva es nuestra.

693 Miguel Cáceres Rivera y Sucelinda Zelaya Carranza, “Honduras. Seguridad productiva y crecimiento eco-nómico: la función económica del Cariato” en Anuario de Estudios Centroamericanos, Vol. 31, (Agosto, 2005) págs. 49-91. Para mayores detalles acerca de cómo se gesta la metodología en sus puntos de partida véase el anexo del presente documento.

704 Sintético en el sentido de un efecto o producto diferente y de una calidad distinta a la simple adición de los fenómenos de enlace.

715 Estas cifras provienen de Víctor Bulmer Thomas, La economía política de Centroamérica desde 1920, primera edi-ción (San José, Costa Rica: EDUCA., 1989).

726 Bulmer Thomas incluye en la producción agrícola de exportación únicamente al banano y al café, valor dominado por el primer rubro.

737 J. L. Stephen. Incidentes de viaje en Centroamérica, Chiapas y Yucatán, Tomo I, tercera edición, (San José de Costa Rica: Editorial Universitaria Centroamericana, 1982), pág. 329.

748 Stephen. Incidentes de viaje en Centroamérica, pág. 340.

759 Oscar Lange, Teoría de la reproducción y de la acumulación (Barcelona, España: Editorial Ariel, octubre 1973)

7610 Se trata de la tesis asesorada por Sucelinda Zelaya: Yessenia Martínez y otros. Permítannos recordar. La dictadura y la figura de Carías en la memoria colectiva (Tesis de licenciatura en Historia, Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Tegucigalpa, Honduras, diciembre. 1994). Se inició en 1992, se procesó durante dos años y se completó y presentó en 1994.

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Para citar este artículo :

Miguel Cáceres Rivera y Sucelinda Zelaya Carranza , « Honduras. El impacto económico de las guerras civiles. Metodología de análisis. », Boletín AFEHC N°53, publicado el 04 abril 2012, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3101

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