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AFEHC : articulos : La historia de la Universidad del Reino de Guatemala. Tradición y renovación de la historiografía : La historia de la Universidad del Reino de Guatemala. Tradición y renovación de la historiografía

Ficha n° 3166

Creada: 10 octubre 2012
Editada: 10 octubre 2012
Modificada: 14 octubre 2012

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Autor de la ficha:

Adriana ALVAREZ SÁNCHEZ

Editor de la ficha:

Emilie MENDONCA

Publicado en:

ISSN 1954-3891

La historia de la Universidad del Reino de Guatemala. Tradición y renovación de la historiografía

La historia se ha escrito y se escribe desde lugares, tiempos, colectividades e individualidades diversas. Esa misma diversidad se aplica a los temas y problemas que preocupan a quienes han dedicado, a veces, décadas a reconstruir el pasado histórico. Lo histórico es movedizo y depende de la sociedad que lo establece, de ahí la necesidad de comprender ya no sólo un hecho sino la construcción de una comunidad que estudia un mismo tema. En este caso el tema es la universidad guatemalteca. Desde principios del siglo XX, diversos investigadores se han ocupado de reconstruir y difundir la historia educativa y científica de lo que fuera la capital de la capitanía General de Guatemala. En ese pequeño, pero sustancioso universo de obras, aparecen las que estudian la universidad o estudio general de la época colonial. El presente artículo se propone analizar todas esas obras realizadas por profesionales de distintos campos sobre la historia universitaria guatemalteca. La revisión de la historiografía permitirá identificar los problemas que sus autores se plantearon, sus métodos y sus formas de hacer la historia. También será posible conocer las conclusiones de la historiografía que han sentado la base de la tradición universitaria actual. Adelanto que una historia de la historiografía sobre tema universitario puede dividirse en tres momentos o periodos. El primero está definido por el interés individual de autores interesados en dos principales temas, la fundación (1676) y la Ilustración del siglo XVIII; estas obras se escribieron durante los años cuarenta y cincuenta del siglo XX; sus autores fueron médicos, abogados, frailes y también por un historiador. El segundo momento se da en 1976, año en que se conmemoró el Tricentenario de la Real Universidad de San Carlos, durante la década del setenta se reimprimieron varias de las obras ya conocidas, pero el objetivo siempre fue laudatorio. No obstante, se publicaron los estatutos y constituciones de la universidad, hasta entonces, sólo conocidos por quienes acudían directamente para su revisión. El tercer momento no se dará sino hasta 2001, cuando la autora del presente artículo decida emprender una investigación sobre la historia de la universidad guatemalteca del periodo colonial. Este nuevo momento que quizá ya no lo sea porque han pasado diez años, ofrece avances en la investigación desde la formación de historiadora de las universidades, como parte de un grupo de profesionales afincado en México y España.
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Palabras claves :
Historiografía, Universidad, Estudio General, Investigación
Autor(es):
Adriana Álvarez Sánchez
Fecha:
Septiembre de 2012
Texto íntegral:

1

Introducción

2La historia centroamericana y, en particular, la guatemalteca, ha centrado su atención en los siglos independientes. Si bien, es necesario comprender el proceso de formación de cada una de las naciones que conforman dicha región del continente, considero que también es posible hallar parte de los orígenes en la historia virreinal. Recuerdo que cuando realizaba una primera estancia de investigación en la ciudad de Guatemala, los historiadores y algunos curiosos me preguntaban sobre cuál era el tema que me había llevado hasta ahí, les respondía que investigaba sobre la universidad, la referencia inmediata era la de los movimientos estudiantiles o sociales del siglo XX, en los cuales los estudiantes habían participado. Siento haberlos decepcionado cuando les aclaré que yo investigaba sobre la antigua universidad, la Real y Pontificia Universidad de San Carlos. Incluso, el siempre dispuesto profesor Augusto Cazali y estudioso de la institución me propuso centrarme en las reformas universitarias del siglo XIX. Yo, que había iniciado mi trabajo desde México, leyendo la escasa historiografía que pude encontrar en mi país, no desistí. Pero habría de llegar a Guatemala para darme cuenta de que esa escasez no era sólo un signo de desinterés de los mexicanos por la historia centroamericana sino una realidad que desconocía.

3Sin embargo, la lectura dirigida y un primer escrito sobre la historiografía en un seminario del entonces Centro de Estudios sobre la Universidad (CESU), ahora Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE), ambos de la UNAM, me habría puesto en alerta sobre los problemas historiográficos que posteriormente comprendería más profundamente, y que también guiarían, en parte, mi trabajo.

4En esta colaboración presento parte de la investigación sobre un tema del que me he ocupado desde hace varios años y sobre el cual, a la distancia, reflexiono con el objetivo no sólo de presentar un recuento bibliográfico lo más completo posible sino también una explicación sobre los temas y problemas históricos reconstruidos e interpretados por los estudiosos de esa institución, así como el planteamiento de los avances en la investigación, particularmente, relativos a la historia misma de la universidad guatemalteca1.

5Las obras de la época colonial registraron algunas noticias sobre la historia de la universidad de manera fragmentaria. Cabe destacar la obra de Francisco Ximénez que en su Historia de la Provincia de Chiapa y Guatemala de la Orden de Predicadores hace un recuento de parte del proceso de fundación2, aunque su objetivo es mostrar el encono que el obispo tuvo en contra de la orden y el pleito de ésta con la Compañía de Jesús por la concesión de los grados, es decir, la certificación con valor universitario de los estudios. Con apenas unas referencias, la obra de Francisco Antonio Fuentes y Guzmán Recordación florida…, cronista del siglo XVIII, hace mención del año en que se fundó la universidad y reconoce al obispo Francisco Marroquín y al correo mayor Pedro Crespo Suárez como benefactores de la universidad o estudio general3.

6Será a finales del siglo XIX que Ramón Salazar en su Historia del desenvolvimiento intelectual de Guatemala, trate brevemente la historia de la universidad, dentro de un contexto más amplio4.

7Sin embargo, no se cuenta con alguna crónica dedicada exclusivamente a la historia de la universidad, como sí es el caso de la Real Universidad de México5. Por tanto, la reconstrucción del desarrollo de la universitas guathemaltensis requiere de la consulta directa de los documentos institucionales que se encuentran concentrados en el Archivo General de Centro América (AGCA), en el Archivo General de Indias de Sevilla (AGI) e incluso en el Archivo General de la Nación de México (AGNM). Además de los papeles de las órdenes religiosas, algunos de los cuales se conservan también en los repositorios antes mencionados.

8Los trabajos aquí tratados han sido fruto de la investigación de frailes, médicos, abogados e historiadores, y muestran el grado de profesionalización que los estudios históricos han alcanzado. Existen obras ya clásicas sobre la historia universitaria que respondieron a una manera distinta de hacerla, respecto de la actual, pero siempre aportaron conocimiento sobre una institución que otorga prestigio, tradición educativa y, más aún, que es parte de la historia de un país.

9Los principales ejes historiográficos se analizarán en tres periodos, correspondientes al desarrollo de la propia historiografía: en primer lugar, los trabajos publicados en la segunda mitad del siglo XX, mismos que tuvieron como temas: el “mito” fundacional de la universidad, la participación de personajes a quienes se buscaba destacar y los elementos del pensamiento ilustrado presentes en la Universidad de Guatemala. Además de algunas obras que se editaron en los años sesenta. En segundo lugar, se encuentran los trabajos dedicados a las celebraciones del Tricentenario de la institución, en 1976, año en que se inició la reimpresión de libros ya conocidos y la publicación de algunas colaboraciones nuevas, incluida la edición de la legislación. Finalmente, el tercer periodo historiográfico que inicia hacia el año 2001 y que se caracteriza por la publicación de investigaciones que centran su atención en el desarrollo de la historia universitaria desde sus orígenes y hasta principios del siglo XIX. Cabe aquí señalar que en el año 2009 presenté un trabajo sobre el archivo de la universitas guatemalteca y una revisión historiográfica sobre la institución en la Miscelánea Alfonso IX, 2008, anuario del Centro de Historia Universitaria de la Universidad de Salamanca6. Desde entonces, se han seguido publicando trabajos especializados sobre la historia de la universidad, por ello es preciso actualizar el estado de la cuestión sobre el tema.

La historiografía del siglo XX

10A partir de la tercera década del siglo varios autores se ocuparon del estudio de la universidad virreinal. Carlos Martínez Durán publicó en 1936 “Síntesis de la medicina colonial en Guatemala”, trabajo base de su obra Las ciencias médicas en Guatemala. Origen y evolución (1941), en la cual el autor dedica una de las partes de su trabajo a la medicina universitaria, en el que ofrece un esbozo histórico sobre la fundación y la inauguración, prestando especial atención a la cátedra de prima de medicina, a sus catedráticos, a los estudiantes graduados por esa facultad y a sus obras escritas y participación en hechos vinculados a la medicina, como las epidemias del siglo XVIII y hasta 1821. Sin embargo, el autor no hace explícitas las fuentes documentales de su trabajo7.

11En 1942, Carmelo Sáenz de Santamaría publica La cátedra de filosofía en la Universidad de San Carlos de Guatemala; hasta el momento no ha sido posible consultar este libro, pero es posible inducir que su contenido se centra en la silla de la ciencia filosófica, posiblemente durante el periodo colonial8.

12Ricardo Castañeda Paganini, con el objetivo de ofrecer una síntesis de la historia de la universidad desde su fundación y hasta la actualidad, publica en dos tomos Historia de la Real y Pontificia de la Universidad de San Carlos de Guatemala. El primero de los tomos está dedicado al periodo colonial y aunque su trabajo está basado en fuentes documentales originales, la estructura del mismo resulta un tanto complicada para entender el proceso de creación de la universidad. El autor considera a las universidades españolas como la cuna de los estudios generales americanos. Una vez presentado el bosquejo histórico de las universidades peninsulares, ofrece al lector la biografía de algunos personajes que considera destacados. Más adelante dedicará una parte a las peticiones hechas al soberano desde Guatemala para solicitar la creación de la universidad, ubica los antecedentes de la institución en el siglo XVI y en la existencia de dos colegios: el dominico y el jesuita. Posteriormente, trata sobre la inauguración de las escuelas y sobre los primeros catedráticos llegados desde España. Finalmente, el autor se centra en la década del setenta del siglo XVIII, época en la que la universidad tuvo que trasladarse, como lo hizo la ciudad entera, debido al terremoto de 1773. En los apéndices, Castañeda Paganini edita algunos fragmentos de los estatutos de las constituciones que rigieron la universidad. El autor no profundiza en ninguno de los aspectos tratados en su obra, pero resulta una importante aportación a la historiografía, ya que es el primer trabajo dedicado únicamente a esta universidad. Además de que los fragmentos de la legislación permiten tener una idea inicial del marco jurídico de la institución9.

13Las siguientes dos obras fueron realizadas por José Mata Gavidia, quien interesado en la filosofía, publicó dos textos sobre la enseñanza de esa ciencia en la Universidad de San Carlos. Se trata de Panorama filosófico de la Universidad de San Carlos al final del siglo XVIII y Temas de filosofía moderna sustentados en 1785 en la Universidad de San Carlos. Como los propios títulos lo anuncian, el objetivo del autor es demostrar que en la universidad guatemalteca hubo presencia de elementos ilustrados, a través del análisis de las corrientes filosóficas y de las modificaciones al método de estudios que se produjo en la década del ochenta del siglo XVIII10. En ambos casos, Mata Gavidia utiliza documentos originales, tales como actos públicos, tesis, folletos y temarios en los que se registraron los temas que se leían en las cátedras. El autor señala que con su trabajo limpiará el nombre de la Universidad de San Carlos, la cual había sido “acusada de un hermetismo doctrinario infranqueable, intransigente e intrascendente” y, de esta manera, le devolvería a la institución sus “legítimos fueros”. Cabe señalar que por entonces, Francisco de la Maza ya había publicado su obra Las tesis impresas de la Antigua Universidad de México, se desconoce si Mata Gavidia tuvo alguna relación académica con el historiador mexicano, pero lo cierto es que compartían intereses en el mismo tipo de documentos11. No obstante, de la Maza estaba más centrado en los elementos ornamentales de los impresos que en su contenido. En cambio, es posible que Mata Gavidia sí conociera al estadounidense John Tate Lanning, quien también había iniciado la edición de documentos de la universidad mexicana y quien después se convertiría en uno de los autores que más obras publicó sobre la institución guatemalteca12.

14John Tate Lanning editó las cédulas reales recibidas por la universidad, con el título Reales Cédulas de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala (1954). Se trata de 134 documentos que se encuentran encuadernados en distintos legajos del Archivo General de Gobierno (actual AGCA). El entonces rector, Carlos Martínez Durán escribe en el prólogo de la obra: “Creemos que la Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala está por escribirse”, aunque reconoce que Ramón A. Salazar, Francisco Asturias y él mismo han realizado estudios sobre distintos aspectos de la cultura guatemalteca. La aportación de la edición de las cédulas reales es innegable, pues constituye una importante serie documental para reconstruir la historia universitaria13.

15También en la década del cincuenta, el dominico Juan Rodríguez Cabal publicó textos sobre la historia universitaria guatemalteca, se trata de “Universidad de Guatemala. Su Origen-Fundación-Organización” publicada en dos partes en 1955 y 1957. En esos artículos, el autor reconstruye el papel primordial de la orden dominica en el proceso de fundación de la universidad de Guatemala14.

16La siguiente obra publicada es nuevamente de José Mata Gavidia, intitulada Fundación de la Universidad de Guatemala, 1548-1688. Para entonces, como se recordará, el autor ya contaba con dos trabajos sobre tema universitario, pero centrados en la filosofía. Llama la atención el periodo estudiado en esta tercera publicación. Si bien el autor hace un recuento de la fundación de la universidad, asume que el inicio de este proceso se encuentra en el siglo XVI, con las gestiones del obispo Marroquín para crear estudios en Guatemala. La obra cuenta con una estructura que inicia con un capítulo sobre los benefactores de la universidad, en él Mata Gavidia agrupa cronológicamente al mencionado obispo, al correo mayor Pedro Crespo Suárez, al matrimonio Sancho de Barahona e Isabel de Loaisa, al rey Carlos II y algunas instituciones, como el cabildo de la ciudad. Todos estos actores sociales, en distintos momentos, dejaron herencias para un colegio, algunas cátedras en ese mismo colegio o se pronunciaron en favor de una universidad. En el caso del soberano, el autor lo considera benefactor debido a que no sólo expidió la cédula de fundación de la Real Universidad de San Carlos, sino que accedió a que se utilizaran parte de las encomiendas vacantes en la hacienda universitaria. Sin embargo, Mata Gavidia no aclara que el objetivo de cada uno de esos personajes era distinto, salvo por el rey, al de crear una universidad. Por el contrario, busca mostrar cierta continuidad en las acciones de cada uno de ellos. En el siguiente capítulo, el autor se ocupa del contexto educativo y cultural de la Guatemala de los siglos XVI y XVII. Posteriormente, se ocupa del colegio de Santo Tomás de Aquino, administrado por los dominicos y parte del clero secular. Las instituciones precursoras es el tema del cuarto capítulo, donde se ocupa de los maestros de primeras letras y de los colegios dominico y jesuita en pugna por la concesión de los grados que certificaban y daban valor universitario a los estudios. No obstante, el autor, desde la primera edición de su obra, ya reconocía que esas instituciones eran precursoras “pero no progenitoras de la Universidad carolina”, carácter que le han otorgado otros autores y que sentó las bases de la tradición histórica de la universidad. A partir del capítulo quinto y hasta el décimo tercero, la obra se centra en la vida universitaria, régimen docente, graduados, etc. Mata Gavidia toma como base la legislación para explicar el funcionamiento de la institución, pero sin contrastar ese marco jurídico con los registros documentales del acervo universitario15.

17En 1954, nuevamente Lanning publica una obra, esta vez ya no se trata de la edición de documentos sino de una historia de la universidad: The University in the Kingdom of Guatemala. En dicho libro, el historiador también se ocupa de los antecedentes de la fundación universitaria y, al igual que Mata Gavidia, advierte que los orígenes de la misma no se encuentran en la heredad del prelado Marroquín, aunque reconoce que ese caudal fue esencial en la fundación del estudio general guatemalteco. El autor se ocupa igualmente del funcionamiento de la universidad, pero también con base en las constituciones y estatutos. Aunque para el caso del siglo XVIII utiliza algunas actas de los libros de claustros que son documentos donde se registraron las decisiones de los órganos del gobierno interno16.

18Podría pensarse que el autor con el conocimiento de las cédulas reales y del proceso de fundación, decidiera ocuparse de la vanguardia científica que advirtió en Guatemala. No obstante, el proceso fue inverso. Cuando Lanning inició su investigación, ésta se centraba en la presencia de la Ilustración en la universidad, pero retardó su publicación, debido a que lo que sería una introducción se convertiría en la obra antes mencionada sobre la fundación. Así, dos años después publicó_ La Ilustración en la Universidad de San Carlos_, trabajo que escribió originalmente en inglés y que fue traducido. En una primera parte, Lanning trata sobre la disputa entre las lenguas indígenas y el castellano, además de la discusión sobre si la enseñanza debía continuar realizándose utilizando la lengua docta, el latín. La segunda parte la dedica a la reconstrucción de la reforma del método de estudios que se dio a finales del siglo XVIII. En la tercera parte de su obra, Lanning se centra en los cambios en la filosofía y los progresos científicos. La penúltima parte de su obra trata sobre la medicina académica, el protomedicato y la salud pública. Finalmente, el autor dedica la quinta parte de su obra a la medicina durante el tránsito de la capitanía general a nación independiente. Esta será la última obra del historiador estadounidense sobre la historia de la universidad guatemalteca y cumpliría con el objetivo que lo llevaría a Guatemala: conocer la vida académica, intelectual y científica americana de la época virreinal17.

19Después de cierto auge de los estudios sobre la Universidad de Guatemala, en su mayoría, publicados por el sello editorial de la universidad guatemalteca, el tema fue abandonado, salvo por algunos trabajos de los que se tienen referencia. Por el momento sólo ofreceré los datos, ya que no se han encontrado los impresos para su consulta. En 1958 F. Martínez Pérez y J. Aznar López publicaron “Los estudios de medicina, cirugía y farmacia en la Universidad de Guatemala durante los siglos XVII y XVIII”; mientras que para finales de la década Mata Gavidia publicó un artículo sobre la “misión histórica” de la universidad; además se tienen noticias de que en 1962 Adrián Recinos publicó un artículo sobre la fundación de San Carlos18.

20Francisco Ferrus Roig es autor de General mayor de la Universidad de San Carlos en Guatemala de la Asunción, obra que se ocupa del pasado del edificio de la universidad, pero a partir de que ésta quedó instalada en la Nueva Guatemala de la Asunción. El autor, a decir de él mismo, recopiló datos relacionados con las modificaciones de las escuelas. Se trata, entonces, de noticias halladas en documentos del AGCA y del AGI sobre la sede de la institución durante las últimas décadas del siglo XVIII. Aunque es una guía inicial para estudiar el edificio de la universidad, no constituye un análisis histórico sobre las implicaciones de su construcción y los conflictos al interior de la universidad, así como de su funcionamiento19.

21Aprovecho para llamar la atención sobre la falta de artículos u obras relativas a las distintas sedes que tuvo la universidad en La Antigua Guatemala. El primer edificio que sirvió para el funcionamiento de la institución fue el que se había preparado para el Colegio de Santo Tomás de Aquino, aunque algunos registros documentales afirman que las lecciones se realizaron en el propio convento dominico. En 1759 el entonces rector del Seminario Tridentino, doctor Juan José Batres , propuso el traslado de la universidad. El claustro acordó atender la propuesta y el año siguiente se hizo mención de un sobrante de 1,435 pesos con siete reales y medio que podía utilizarse para comprar una casa que había pertenecido al doctor Agustín de Cagiga. Aunque no se menciona el lugar exacto en el que se encontraba dicha casa, es probable que se ubicara en el centro de la ciudad. En noviembre de 1760 se llevó a cabo la compra de la casa por 6,000 pesos. Sin embargo, no se sabe en qué momento la universidad se trasladó a ésta. Tres años después, se gestionó la compra de otras casas que habían pertenecido a Tomás de Guzmán, arcediano de la catedral, “contiguas a la misma universidad, por conciderarlas necesarias a la perfección de dicha fábrica…”, por lo que puede suponerse que para entonces las escuelas ya funcionaran en la zona central de la urbe, cerca de la catedral. El valor de esta propiedad fue de 5,170 pesos. Con ello se conformó el edificio que actualmente se reconoce como la antigua universidad. Cabe señalar que el traslado fue impulsado, gestionado y financiado, en parte, por el entonces rector del Tridentino que para 1763 también lo era de la universidad. Batres utilizó incluso el dinero destinado para becas donado por el doctor Diego de Ribas, obispo de Guadalajara, en la compra de esa segunda casa. Estas noticias las obtuve de la lectura de las actas de claustros, particularmente del segundo libro que abarca el periodo 1759-1790. Hace falta hacer una investigación a fondo sobre el pasado material de la universidad, incluidas las obras pictóricas y ornamentales que tuvo en su interior, sobre lo cual también se encuentran datos en los claustros. Además de las piezas de la catedral que fueron resguardadas en su edificio después del terremoto que provocó el traslado de la ciudad20.

22En 1965, el historiador dominico Juan Rodríguez Cabal publicó un nuevo trabajo sobre la universidad, se trata de un estudio sobre el papel del obispo fray Payo en las solicitudes para crear la universidad21.

23La última obra que se publicó hasta antes de las celebraciones del Tricentenario de la universidad que dieron lugar a la reedición de varios de los libros ya mencionados, fue la de Lorenzo Montúfar Navas, quien en 1969 publicó La Universidad en el Valle de la Virgen. 1773-1944. Se trata de una obra que hace un recorrido histórico de la institución desde que se traslada la ciudad y hasta la década del cuarenta del siglo XX. No cuento con mayores datos sobre el contenido específico de esta publicación, ya que no he localizado ningún ejemplar. Sin embargo, es importante mencionar la obra para ofrecer la bibliografía completa22.

El Tricentenario de la Universidad

24Llegado el año de 1976, la Universidad de San Carlos decidió celebrar el Tricentenario de la institución. El profesor Augusto Cazali viajó a México, con el objetivo de conocer los detalles sobre las celebraciones que se habían realizado para el IV Centenario de la Real Universidad de México. Sin embargo, a decir del propio Cazali, en la Universidad Nacional Autónoma de México, encargada de dicha efemérides, no encontró a los organizadores, pues la celebración mexicana se había realizado en 195123.

25Se optó por reimprimir varias de las obras ya reseñadas y escritas entre 1947 y 1956. Con éstas y con nuevas obras se conformó la colección “1976. Año del Tricentenario de la Universidad de San Carlos de Guatemala”. Resulta complicado reconstruir toda la colección, ya que las obras no están numeradas. La propia Editorial Universitaria no cuenta con un catálogo completo de la colección, ni con ningún otro registro detallado de la misma. Hasta donde tengo conocimiento, fueron 12 el número de obras de la colección.

26El estudio publicado en dos partes sobre la universidad de Juan Rodríguez Cabal fue ampliado y corregido por el autor24, bajo el título Universidad de Guatemala: su origen, fundación, organización.

27La obra de José Mata Gavidia, Fundación de la Universidad en Guatemala, fue reimpresa en el marco del Tricentenario de la universidad en 1976. Ambas ediciones son exactamente iguales, e incluso la fe de erratas es la misma. Ahora bien, en la primera impresión, el título incluía el periodo 1548-1688, mismo que fue omitido en la reimpresión. Lo anterior resulta lógico, ya que se celebraban tres siglos de la fundación de la universidad, cuya cédula data del 1676, con lo cual el título original ya no coincidía. Pero el contenido es el mismo.

28En este año, Manuel José Arce, Augusto Cazali Ávila y Francisco Albízurrez Palma editaron los Estatvtos y Constitvciones Reales de la Regia Vniversidad de San Carlos de Goathemala. Se trata del facsímil del manuscrito original de los estatutos redactados por el oidor Francisco de Sarasa y Arce en 1681 y del impreso de la segunda reimpresión que se realizó en 1783 de las constituciones reformadas y aprobadas por la Corona en 1686. En este caso, la edición facsimilar resulta una aportación importante para la historia universitaria, ya que el manuscrito de 1681 se encuentra en la caja fuerte del actual Museo Universitario en la ciudad de Guatemala, mientras que del documento impreso sólo se cuenta con dos ejemplares, uno de ellos se encuentra en el AGCA y no está disponible a la consulta; el otro ejemplar se encuentra en el AGI25.

29Como parte de la colección se encuentra la Publicación conmemorativa tricentenaria. Universidad de San Carlos de Guatemala. 1676-1976, de la cual tuve noticia un par de años después de haber realizado una primera estancia de investigación en la capital guatemalteca. Se trata de un recorrido histórico, pero sobre todo, de la publicación de imágenes sobre el edificio26.

30Se reimprimieron las tres obras de Lanning: Reales cédulas de la Real y Ponticia Universidad de San Carlos de Guatemala[27]; The University in the Kingdom of Guatemala, que fue traducida al español y publicada por la Editorial Universitaria en 1978 como parte de la colección de las celebraciones, bajo el título La Universidad del Reino de Guatemala[28]. Además de La Ilustración en la Universidad de San Carlos, traducción de su obra editada en inglés en 195629.

31Como se puede observar, sólo se han podido identificar siete de las doce obras que, en teoría, conformaron la colección publicada para conmemorar el tricentenario de la universidad.

32Si bien durante la década del setenta del siglo XX se reimprimieron varias de las obras relativas a la historia de la universidad, poco se avanzó en el conocimiento de la institución. No obstante, la labor de reimprimir esas obras fue importante, ya que actualmente con dificultades pueden encontrarse ejemplares de los trabajos publicados en los años cuarenta, en tanto que de la colección del Tricentenario sobreviven algunos ejemplares, también difíciles de conseguir. Debo agradecer explícitamente a la Editorial Universitaria, dependencia que por recomendación del profesor Augusto Cazali Ávila, en el año 2003 me donó varias de las obras de la colección.

De la recopilación a la historia especializada sobre la Universidad

33A caballo entre el final del siglo XX y el XXI, Elfa Roldán publica Fragmentos históricos de la Universidad de San Carlos y significado de sus escudos. Nuevamente se trata de una obra de recopilación de datos, la propia autora reconoce que no es investigadora, pero que buscó con acuciosidad material que contribuya al conocimiento del significado de los escudos de la universidad. Sin embargo, ofrece una cronología general de la denominación de la institución a lo largo del tiempo, también hace una pequeña reseña de los edificios ocupados por las escuelas – identifica tres edificios distintos -, incluye la nómina de rectores desde 1686 y hasta 1994, además de que trata sobre los patronos espirituales San Carlos Borromeo y Santa Teresa de Jesús. Finalmente, la autora incorpora con una pequeña explicación los cuatro escudos utilizados por la universidad: el utilizado hasta 1686, año en que se propuso uno nuevo cuando se recibió la bula que daba el título de Pontificia a la Universidad Real y que provocó serias discusiones y la destrucción de este segundo escudo que ponía las armas del papado por encima de las del rey; el siguiente escudo es de 1922, cuando la Universidad toma el nivel de Nacional, del cual afirma que nunca fue utilizado a pesar de haberse aprobado; se desconocen las razones de ello; posteriormente, hace una reseña histórica del escudo actual. Finalmente, la autora incluye un glosario30.

34El tema universitario nuevamente es abandonado y hacia el año 2001 yo misma inicié una investigación sobre la historia de la universidad carolina, así realicé un primer texto sobre la historiografía que completaría posteriormente con la consulta de bibliotecas en Guatemala y España. Como lo mencioné arriba, esa primera revisión me permitió conocer los temas concretos sobre los que la historiografía había avanzado: la fundación, la participación de ministros reales y la Ilustración en la universidad31.

35En el año 2002, Virgilio Álvarez Aragón publicó su obra Conventos, aulas y trincheras. Universidad y movimiento estudiantil en Guatemala. Se trata de un trabajo amplio sobre movimientos estudiantiles. El autor interpreta como el primer movimiento estudiantil un hecho sucedido en los inicios de la vida universitaria, cuando los estudiantes de la Real Universidad de San Carlos pidieron que el catedrático de Instituta leyera también la cátedra de Prima de Leyes en 1681. Considero que se trata de un anacronismo, pues el hecho no constituyó propiamente una movilización de estudiantes. Se trató de una petición de ocho escolares que fue escuchada por el rector de la universidad de manera pacífica y sin conflicto de por medio32. No obstante, el trabajo es un esfuerzo importante y de amplios alcances, ya que se trata de una historia sobre los movimientos estudiantiles en Guatemala, con énfasis en los siglos XIX y XX.

36Un año después, Leticia Pérez Puente presentó una ponencia en una reunión académica sobre la influencia del obispo fray Payo en la fundación de la universidad en Guatemala, dicho trabajo posteriormente conformaría un capítulo de una obra colectiva. Se trata de una revisión al ya bien conocido documento enviado por el obispo fray Payo al soberano, solicitando la fundación de la universidad. Documento que había sido publicado por Rodríguez Cabal. La tesis principal de la autora es que el fortalecimiento de la catedral, proceso que también identifica para el caso de México, fue decisivo en el impulso a los estudios generales americanos posteriores a los fundados en el siglo XVI33.

37Después de una estancia de investigación en la ciudad de Guatemala realizada en el año 2003 y de la consulta de archivos y bibliotecas tanto en México como en España, pude concluir un primer trabajo sobre la historia de la universidad guatemalteca. En dicho año, gracias al apoyo del profesor Cazali, de los encargados del AGCA, en particular, del historiador Mario Castañeda, pude conocer en su totalidad el fondo o ramo documental de la universidad. En esa ocasión, tras largas jornadas de revisión y captura de información de cada uno de los 1,475 expedientes contenidos en los 103 legajos, identifiqué las series documentales y reproduje una cantidad importante de los papeles institucionales. Me enfrenté, entonces, a una torre inmensa de documentos y referencias. Mi primera intención era hacer una historia completa de la universidad durante la época colonial, aspiración de una joven historiadora. Gracias a la dirección de mi maestro, el doctor Armando Pavón Romero, investigador del entonces Centro de Estudios sobre la Universidad de la UNAM, pude concretar un trabajo sobre los primeros años de la historia universitaria. Así, en 2007 presenté “La Real Universidad de San Carlos. Fundación y primera organización.1676-1687” como tesis de maestría en Historia34. En el mismo año 2007, presenté “La Real Universidad de San Carlos. El proceso de su fundación (1676-1687)” en el VI Encuentro Nacional de Historiadores, celebrado en Guatemala. En esa ocasión, di a conocer resultados de mis investigaciones, insistiendo en que la fundación de la universidad fue un largo proceso, cuyo modelo a seguir fue la Universidad de Salamanca, aunque con la referencia de la Real Universidad de México. Era importante explicar que el modelo claustral constaba de dos elementos: el escolar y el gremial. En el caso de Guatemala, se darían en ese orden, pues los claustros – órganos de gobierno – no se conformaron sino hasta 1687, a pesar de que la institución ya contaba con estatutos propios.

38Esas arduas jornadas de labores de transcripción y sistematización de cada uno de los expedientes que había podido reproducir, además del trabajo realizado en la propia Guatemala, dieron como resultado avances significativos sobre la historia de la universidad. Durante el periodo que pasó entre que concluí una primera versión de esa tesis de maestría y las subsecuentes revisiones, continué analizando los documentos y la bibliografía que a cuenta gotas iba apareciendo. De esta manera, en el mismo año 2007 logré presentar “La Real Universidad de San Carlos de Guatemala. 1676-1790” como tesis de doctorado. En esa ocasión incorporé los capítulos escritos de la tesis de maestría a un trabajo de mayores alcances que se planteó reconstruir la historia institucional de la universidad. Cabe señalar que el primer libro de claustros –órganos del gobierno- está perdido desde el siglo XIX, por lo que es necesario reconstruir el funcionamiento interno a partir de distintas series documentales: autos de concursos de oposición, actas de claustros, libros de grados y cédulas reales. Así, en este trabajo no sólo me ocupo de los primeros años, sinos del desarrollo de la institución a lo largo del siglo XVIII.

39Como lo mencioné arriba, el trabajo de investigación proyectado para ser presentado como tesis doctoral no sólo amplió el periodo a estudiar en casi un siglo, sino que se ocupó de distintos aspectos de la vida institucional. Quizá el principal de ellos, fue el funcionamiento del gobierno. Así, La Real Universidad de San Carlos de Guatemala. 1676-1790 es una publicación bajo el sello editorial de la Universidad de Santiago de Compostela que difunde todas y cada una de las tesis leídas en ella. En este trabajo además del análisis de los documentos, se ofrece la transcripción completa del segundo libro de claustros que abarca el periodo 1756-179035.

40Como se recordará, en el año 2009 publiqué una primera revisión historiográfica, en la que además ofrezco una descripción detallada del fondo documental donde se conservan los registros escritos de la universidad. Hasta entonces, la conformación del acervo era desconocida, pues los autores que habían realizado trabajos sobre la historia universitaria, se habían centrado en ella, sin reparar en la importancia del archivo de las instituciones que también muestran parte de su historia36.

41El estudio de un proceso histórico puede realizarse también desde un enfoque comparativo, de ahí que consideré necesario iniciar este análisis con un trabajo sobre los procesos de fundación de los estudios generales mexicano y guatemalteco, ambos creados bajo el patronato real. El siguiente trabajo que realicé se titula “Poderes y universidades en México y Guatemala. Estudio comparativo”. Con frecuencia los historiadores olvidan que la capitanía general, aunque contaba con audiencia propia, dependía del virreinato de la Nueva España. Si bien es cierto que Guatemala tuvo cierta autonomía, la Corona exigía el informe del virrey y la Audiencia de México en algunos asuntos, tal y como sucedió para expedir la cédula real de fundación de la propia universidad. En este trabajo pude confirmar que la universidad guatemalteca fue una institución, aunque siguiendo el modelo salmatino y mexicano, bien distinta. La Corona no permitió que la nueva universidad contara con autonomía, gracias a lo cual el claustro pleno no logró concretarse como un grupo de poder en la capitanía, como sí lo hicieron los doctores mexicanos37.

42En 2010, las celebraciones del bicentenario de la Independencia impulsaron la realización de diversas reuniones académicas. Entre los varios congresos, se encuentra el que se celebró en Santiago de Compostela: 200 años de Iberoamérica (1810-2010). Congreso Internacional. Presenté el trabajo “La Real Universidad de San Carlos de Guatemala ante el proceso de Independencia (1808-1815)”, en donde incursioné en la historia universitaria de los inicios del siglo XIX. Para la universidad, el derrocamiento del soberano y la conformación de nuevos espacios de gobierno en la Península representaron la oportunidad de participar en éstos, enviando a universitarios a participar como diputados y aprovechar el espacio para solicitar beneficios para el estudio general. No obstante, el claustro pleno había confirmado su lealtad al rey, llevando al cuello sendas medallas de oro con el busto de Fernando VII38.

43A pesar de que la historiografía sobre la Universidad de San Carlos ha presentado avances importantes, existen aún aspectos que han sido tratados de manera lateral, como el papel que tuvieron los miembros de la universidad en los primeros años de vida de la institución, tema que fue tratado en un artículo titulado “Los letrados en la sociedad guatemalteca del siglo XVII” publicado en el Boletín de la AFEHC nº 51. En esa ocasión me centré en el análisis de las necesidades de una población urbana relativamente pequeña, con importantes vínculos comerciales con El Perú y México, respecto de la fundación, funcionamiento y otorgamiento de grados de la universidad. Por otra parte, la relación existente entre las instituciones americanas, en este caso la universidad guatemalteca, y la Corona fue tratada en “El Imperio y el gremio universitario de Guatemala en el siglo XVII”; artículo en el que se insiste en el control que el soberano logró tener del funcionamiento del Estudio General, mismo que derivó en un débil poder político, en este caso, del claustro universitario en la vida social de Guatemala39.

44Si bien me he ocupado de distintos grupos o poblaciones universitarias, consideré que valía la pena reflexionar sobre el papel de tres letrados que llegaron a la ciudad como catedráticos y con la promesa de recibir cargos en las instituciones más importantes de la capitanía. Su desempeño como catedráticos y como políticos en el escenario urbano fue esencial en uno de los episodios más complicados para el gobierno local. Dos de esos catedráticos participaron en el derrocamiento del presidente de la Audiencia, capitán general y gobernador de Guatemala a finales del siglo XVII. Ese protagonismo fue estudiado en “De la cátedra a la conjura. Vida universitaria y vida política de tres funcionarios de la monarquía hispánica en Guatemala”[40].

45Durante el presente 2012 me he empezado a centrar en el estudio de una de las poblaciones universitarias más amplias: los estudiantes que lograron obtener uno o más grados en una o varias de las cinco facultades de la universidad. presenté un trabajo sobre los grados que San Carlos otorgó desde 1683 en que concedieron los primeros y hasta 1800. Se trata de “Los grados de la Real Universidad de San Carlos de Guatemala. Siglos XVII y XVIII”, cuya base documental es la serie de libros de grados conservados en el AGCA que consta de una veintena de legajos para grados menores de bachiller en todas las facultades, diez legajos de grados mayores de licenciado, maestro o doctor, además del libro de asiento con el que ha sido posible completar la lista de graduados mayores en todas las facultades. Con ello, hoy se sabe que la Universidad de San Carlos otorgó un total de 1,494 grados en el periodo 1683-1800, de los cuales un 78% fueron de bachilleres y el 22% restante correspondió a grados mayores. Los datos indican la tendencia general que se siguió en otras universidades, la concentración del poder en un pequeño grupo de doctores, quienes eran los únicos que tenían el derecho y la obligación de pertenecer y asistir a los claustros, espacios donde se tomaban las decisiones internas del gobierno. Además de ello, en el capítulo mencionado se trata sobre el desarrollo de la concesión de grados, su significado y se hace incluso una comparación con las cifras de los grados, publicadas por los estudiosos de las otras dos universidades novohispanas: México y Guadalajara. Cabe destacar que ésta última, a pesar de haber sido fundada a finales del siglo XVIII, otorgó un total de 249 doctorados, frente 322 que concedió Guatemala en más de dos siglos. Esas cifras indican, entonces, el papel de la universidad carolina en un ámbito más amplio al de la capitanía y obligan al estudioso a preguntarse por qué los pobladores de Guatemala no encontraron en la universidad la posibilidad de incorporarse al mundo letrado y, por ende, a la administración real. Este trabajo se encuentra en proceso de impresión, por ahora sólo puedo señalar que será publicado por la Universidad de Valencia41.

46De manera simultánea, he avanzado en otros aspectos internos que habían llamado mi atención, tales como el desarrollo de las cátedras de lenguas indígenas. El tema es amplio y requiere de un conocimiento no sólo de la secuencia de sus catedráticos o estudiantes, sino también de la política lingüística y de los mecanismos que la Corona impuso para asignar cargos en el clero. De acuerdo a lo estudiado hasta el momento, es posible afirmar que la creación de cátedras de lenguas en las universidades americanas obedeció no a un interés especial por la estructura de las mismas, sino a una manera de contener al creciente clero que pugnaba por un cargo en la jerarquía de la Iglesia42. Finalmente mencionaré que actualmente me encuentro realizando una obra sobre los antecedentes y los primeros años del funcionamiento de la Real Universidad de San Carlos de Guatemala. Algunos de los resultados de esa investigación han sido recientemente presentados en el XI Congreso Centroamericano de Historia.

47Por otro lado, el grupo de los catedráticos guatemaltecos han sido estudiado en su conjunto, pero para los primeros años del funcionamiento de la universidad, aún queda por conocer el perfil de quienes ocuparon las cátedras durante el siglo XVIII, tema que será desarrollo en breve y presentado en el XII Congreso Internacional de Historia de las Universidades Hispánicas, a celebrarse en septiembre de 2012, en la Ciudad de México43.

48La investigación sobre la historia universitaria guatemalteca es un amplio campo de trabajo para todo aquel interesado en la institución y en el papel de ésta en la sociedad. Sin embargo, hasta el momento no existe un grupo de investigadores que se ocupe de ello. Ha sido el esfuerzo individual el que ha permitido el avance en el conocimiento de la universidad de Guatemala, como parte de un grupo de investigación de especialistas que han apoyado institucional, académica e incluso económicamente ese avance. Dentro de ese grupo se encuentran autores como Mariano Peset, Armando Pavón Romero, Clara Ramírez o Luis Enrique Rodríguez-San Pedro Bezares, quienes han realizado obras y artículos especializados sobre las Universidades de Valencia, México y Salamanca. Además, en los últimos años, Enrique González González, también especialista en la historia del Estudio General de México, ha llevado cabo ha recorrido distintos archivos latinoamericanos en busca de documentos y bibliografía sobre la historia de las fundaciones universitarias en la América colonial44.

Reflexión final

49Como se ha podido observar a lo largo de las páginas anteriores, la historiografía de tema universitario se ha ocupado mayormente de dos asuntos: el origen de la universidad y la presencia de la Ilustración en ésta. Sin embargo, pueden distinguirse tres periodos en la producción editorial. El primero se dio con mayor continuidad a partir de los años cuarenta y se caracterizó por presentar reseñas generales y resaltar principalmente al obispo Marroquín y al correo mayor Pedro Crespo Suárez, benefactores de la causa educativa en Guatemala. Aunque desde entonces autores como Mata Gavidia y John Tate Lanning llamaron la atención sobre el confuso proceso de fundación. El segundo periodo tiene como marca las celebraciones del tricentenario, la colección que se realizó en 1976 con este objetivo se dedicó a la reimpresión y reedición de obras ya conocidas, aunque también se presentó la edición de los documentos legales de la institución, cosa valiosa per se para la historiografía. Finalmente, se encuentra un tercer periodo que inicia en el siglo XXI y que se ha ocupado sí de la fundación, pero también de otros aspectos hasta ahora poco o nada conocidos de la historia de la universidad. Son historiadores profesionales y especializados que, sobre todo, desde la historia social de las instituciones se han ocupado de la reconstrucción histórica del desarrollo de la Universidad de San Carlos. El avance en la investigación depende, en buena medida, del aún poco interés que ha recibido esta universidad, respecto de otras novohispanas como la de México e incluso como la de Guadalajara. No obstante, esos trabajos son reconocidos por la comunidad académica que impulsa y realiza estudios sobre las universidades hispánicas. El material documental con el que se cuenta para continuar investigando a la universidad guatemalteca es basto y requiere de más de un estudioso para ser abarcada. Sin embargo, el campo de investigación de la historia colonial es amplio no sólo para trabajar sobre esta institución, existen otras que aún están por estudiarse, en el ámbito educativo están los colegios, los conventos y las escuelas de primeras letras. Quizá el estado de la cuestión que presenta actualmente la historia de la educación en Guatemala es sintomático del estado de las investigaciones sobre otras instituciones virreinales, particularmente las del siglo XVII.

50Adriana Álvarez Sánchez
FFyL-UNAM

51Notas de pie de páginas

521 Detallaremos más adelante el avance de nuestras propias investigaciones, y, para facilitar la lectura de nuestro trabajo y más precisamente del recuento bibliográfico propuesto, pondremos en negritas los títulos destacados dentro de las notas.

532 Esta obra es la continuación de Cronología guatemalteca del siglo XVII. Antigua Guatemala. Memorias de Fray Antonio de Molina, obra que inició Antonio Molina, continuó Agustín Cano y concluyó Francisco Ximénez. Dicha obra fue publicada en Guatemala, por la Imprenta de Luna, en 1857.

543 Francisco Antonio Fuentes y Guzmán, Recordación florida. Discurso historial y demostración natural, material, militar y política del Reyno de Guatemala vol. 3 (Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia, 1933).

554 Ramón Salazar, Historia del desenvolvimiento intelectual de Guatemala )T. I: Tipografía Nacional, 1897).

565 Bernardo de la Plaza y Jaén, Crónica de la Real y Pontificia Universidad de México 2 tomos (México: UNAM, 1931).

576 Adriana Álvarez Sánchez, “La Real Universidad de San Carlos de Guatemala, siglos XVII y XVIII. Historiografía y documentos”, en Luis Enrique Rodríguez-San Pedro Bezares y Juan Luis Polo, editores, Universidades hispánicas: Colegio y conventos universitarios en la Edad Moderna (I). Miscelánea Alfonso IX, 2008 (Salamanca: Universidad de Salamanca, Centro de Historia Universitaria, 2009), págs. 359-383.

587 Carlos Martínez Durán, Síntesis de la medicina colonial en Guatemala: trabajo presentado en el IV Congreso Médico Centroamericano celebrado en Guatemala en el mes de noviembre de 1936 (Guatemala: Universidad Nacional de Guatemala, 1936), 38 págs.
Carlos Martínez Durán, Las ciencias médicas en Guatemala. Origen y evolución (Guatemala: Tipografía de Sánchez y de Guise, 1941) .
La segunda edición, en 1945, fue publicada por el Ministerio de Educación Pública de Guatemala. En 1969 la Editorial Universitaria se ocupó de la tercera edición de esta obra que sufrió modificaciones, particularmente, en la primera parte, pues el autor aprovechó los recientes hallazgos arqueológicos que, según él mismo, contribuyeron al conocimiento de la patología prehispánica, a través de las fuentes gráficas. Actualmente, la Editorial Universitaria ha reditado esta obra, dentro de una colección de cinco libros, todos de la autoría de Martínez Durán.

598 Carmelo Sáenz de Santamaría, La cátedra de filosofía en la Universidad de San Carlos de Guatemala (Guatemala: Tipografía Sánchez & de Guise, 1942), 53 págs.

609 Ricardo Castañeda Paganini, Historia de la Real y Pontificia de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Época colonial, 2 Tomos (Guatemala: Tipografía Nacional, 1947) .

6110 José Mata Gavidia, Panorama filosófico de la Universidad de San Carlos del siglo XVIII (Guatemala: Universidad de San Carlos, 1948) .
José Mata Gavidia, Temas de filosofía moderna sustentados en 1785 en la Universidad de San Carlos (Guatemala: Universidad de San Carlos, 1949) .

6211 Francisco de la Maza, Las tesis impresas de la Antigua Universidad de México (México: Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Instituto de Investigaciones Estéticas, 1944) .

6312 John Tate Lanning, Reales cédulas de la Real y Pontificia Universidad de México, de 1551 a 1816 (México: UNAM, 1946) .

6413 John Tate Lanning, Reales cédulas de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala (Guatemala: Editorial Universitaria, 1954) .

6514 Juan Rodríguez Cabal, “Universidad de Guatemala, su origen-fundación-organización”, en Anales de la Sociedad de Geografía e Historia XXVIII, 1-4 (Guatemala: 1955 y 1957), págs. 85-207.

6615 José Mata Gavidia, Fundación de la Universidad en Guatemala (Guatemala: Editorial Universitaria, 1954) .

6716 John Tate Lanning, The University in the Kingdom of Guatemala, (Ithaca, New York: Cornell University Press, 1955) .

6817 John Tate Lanning, The Eigteenth-Century Enlightement in the University of San Carlos de Guatemala (Ithaca, New York: 1956) .

6918 F. Martínez Pérez, “Los estudios de medicina, cirugía y farmacia en la Universidad de Guatemala en el reino de Guatemala durante los siglos XVII y XVIII”, en Medicamenta XVI, 319 (Madrid: 1958), págs. 127-128.
José Mata Gavidia, “Misión histórica de la Universidad en el reino de Guatemala”, en Actas de XXXIII Congreso Internacional de Americanistas II (San José de Costa Rica, 1959-1960), págs. 839-847.
Adrián Recinos, “Fundación de la Universidad de Guatemala, año 1976”, en Anales de la Sociedad de Geografía e Historia XXXV, 1-4 (1962), págs. 32-37.
Las referencias se tomaron de Rafael Gibert, et al., Bibliographie Internationale de l’Histoire des Universités I. Espagne, Section D’Histoire de la Faculté des Lettres, 9 (Louvain, Copenhague, Prague, Genève: Librairie Droz, 1973).

7019 Francisco Ferrus Roig, General mayor de la Universidad de San Carlos en Guatemala de la Asunción (Guatemala: Editorial Universitaria, 1962) .

7120 AGCA, A1, leg. 1890, exp. 12338, 1756-1790.

7221 Juan Rodríguez Cabal, “Don fray Payo de Ribera y la Universidad de Guatemala”, en Missionalia Hispanica XXII, 66 (Madrid: 1965), págs. 289-338.

7322 Lorenzo Montúfar Navas, La Universidad en el Valle de la Virgen. 1773-1944 (Guatemala: Universidad de San Carlos de Guatemala, Centro de Producción de Materiales, 1969) .

7423 Entrevista con el profesor Augusto Cazali Ávila, Ciudad de Guatemala, julio de 2003. Acerca de las celebraciones y de las publicaciones que se realizaron para ello, puede verse el estudio de Mireya Villalobos Gómez, quien realiza un excelente análisis sobre el tema, en Un análisis historiográfico sobre el origen de la Universidad Nacional de México en 1910 (Tesis de Licenciatura en Historia, UNAM, México, 2003). La universidad mexicana se había fundado por cédula real en 1551.

7524 Juan Rodríguez Cabal, Universidad de Guatemala: su origen, fundación, organización (Guatemala: Editorial Universitaria, 1976) .

7625 Francisco de Sarasa y Arce, Estatvtos y constitvciones reales de la Regia Vniversidad de San Carlos de Goathemala. Año de 1681 (Guatemala: Editorial Universitaria, 1976) .

7726 s/a, Publicación conmemorativa tricentenaria. Universidad de San Carlos de Guatemala. 1676-1976 (Guatemala: Editorial Universitaria, 1976) .
El único ejemplar del que tengo noticia se encuentra en la Universidad Iberoamericana de México.

7827 John Tate Lanning, Reales cédulas de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos (Guatemala: Editorial Universitaria, 1976) .

7928 John Tate Lanning, La Universidad en el Reino de Guatemala, Trad. de Orlando Falla Lacayo (Guatemala: Editorial Universitaria, 1978) .

8029 John Tate Lanning, La Ilustración en la Universidad de San Carlos, Trad. Flavio Rojas Lima (Guatemala: Editorial Universitaria, 1978) .

8130 Elfa Roldán, Fragmentos históricos de la Universidad de San Carlos y significado de sus escudos (Guatemala: Editorial Universitaria, 1997) .

8231 Adriana Álvarez Sánchez, “Universidad de San Carlos de Guatemala, época colonial. Una revisión historiográfica”, 2001, inédito.

8332 Virgilio Álvarez Aragón publicó su obra Conventos, aulas y trincheras. Universidad y movimiento estudiantil en Guatemala 2 vols. (Guatemala: FLACSO-Sede Académica de Guatemala/Universidad de San Carlos de Guatemala, 2002) .
Sobre la matrícula véase Adriana Álvarez Sánchez, La Real Universidad de San Carlos de Guatemala: fundación y primera organización. 1676-1687 (Tesis de Maestría en Historia, Facultad de Filosofía y Letras-UNAM, México, 2007), págs.174-175.

8433 Leticia Pérez Puente, “Un informe del obispo Enríquez de Rivera sobre la fundación de la universidad pública en Guatemala” en Enrique González González y Leticia Pérez Puente, coordinadores, Permanencia y cambio. I. Universidades hispánicas. 1551-1991 (México: Centro de Estudios sobre la Universidad-UNAM, 2005), págs. 83-108.

8534 Adriana Álvarez Sánchez, “La Real Universidad de San Carlos. Fundación y primera organización.1676-1687” (Tesis de Maestría en Historia, Facultad de Filosofía y Letras-UNAM, México 2007) .

8635 Adriana Álvarez Sánchez, La Real Universidad de San Carlos de Guatemala. 1676-1790 (Santiago de Compostela: Universidad de Santiago de Compostela, CD, 2008) .

8736 Véase nota 5.

8837 Adriana Álvarez Sánchez, “Poderes y universidades en México y Guatemala. Estudio comparativo”, en Actas del X Congreso Internacional de Historia de las Universidades Hispánicas, Pról. Mariano Peset, (Valencia: Universidad de Valencia, 2010), págs. 193-216.

8938 Adriana Álvarez Sánchez, “La Real Universidad de San Carlos de Guatemala ante el proceso de Independencia (1808-1815)”, en Eduardo Rey Tristán y Patricia Calvo González, editores, 200 años de Iberoamérica (1810-2010). Congreso Internacional (Santiago de Compostela: Universidad de Santiago de Compostela, 2010), págs. 489-508.

9039 Adriana Álvarez Sánchez, “El imperio y el gremio universitario de Guatemala en el siglo XVII”, en Sémata. Ciencias Sociais y Humanidades. Imperios: luz y tinieblas 23 (2011), págs. 189-209.

9140 Adriana Álvarez Sánchez, “De la cátedra a la conjura. Vida universitaria y vida política de tres funcionarios de la monarquía hispánica en Guatemala” en Armando Pavón Romero, coordinador, Promoción universitaria en el mundo hispánico. Siglos XVI al XX (México: IISUE-UNAM, 2012), págs. 117-155.

9241 Adriana Álvarez Sánchez, “Los grados de la Real Universidad de San Carlos de Guatemala. Siglos XVII y XVIII”, Actas del XI Congreso Internacional de Historia de las Universidades Hispánicas (Valencia, Universidad de Valencia, en prensa), 20 págs.

9342 Adriana Álvarez Sánchez, “Las lenguas indígenas en la Universidad del Reino de Guatemala”, 2012, 15 págs. El texto será enviado para dictamen al Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, donde se prepara un volumen con trabajos escritos relativos al tema, mismos que se presentaron como ponencias en septiembre de 2011 en el “II Coloquio Internacional Lenguas y Culturas Coloniales”.

9443 Adriana Álvarez Sánchez, “Cátedras y catedráticos en las facultades de derecho de la Real Universidad de San Carlos de Guatemala” (ponencia).

9544 La producción de los autores antes mencionados es amplia, por ello sólo citaré algunas obras, pero mencionaré aquí la importante contribución de este grupo de investigadores, misma que puede constatarse en las colecciones: La Real Universidad de México. Estudios y Textos que cuenta con ya casi 30 volúmenes, publicada por el CESU e IISUE-UNAM. La Col-lecció Cinc Segles de la Universidad de Valencia o las obras publicadas por el Centro de Historia Universitaria Alfonso IX de la Universidad de Salamanca. Mariano Peset, et. al., Historia de la Universidad de Valencia 3 volúmenes, Col-lecció Cinc Segles (València: Universitat de València, 1999). Mariano Peset, Obra dispersa. La universidad de México La Real Universidad de México. Estudios y Textos, XXVIII (México, IISUE-UNAM / Ediciones de Educación y Cultura, 2012). Armando Pavón Romero, El gremio docto: organización corporativa y gobierno en la Universidad de México en el siglo XVI, Col-lecció Cinc Segles (València: Universitat de València, 2010). Clara Inés Ramírez González, Grupos de poder clerical en las universidades hispánicas. Los regulares en Salamanca y México durante el siglo XVI, 2 volúmenes, La Real Universidad de México. Estudios y Textos, XII y XIII (México: CESU-UNAM, 2001. Luis Enrique Rodríguez-San Pedro Bezares, Historia de la Universidad de Salamanca, 2 volúmenes, Acta Salamanticensia. Historia de la Universidad, 61 y 62 (Salamanca: Universidad de Salamanca, 2002). Enrique González González prepara la obra titulada Fuentes manuscritas e impresas para el estudio de las universidades coloniales en Hispanoamérica, además de que ha publicado diversos artículos sobre tema universitario.

Para citar este artículo :

Adriana Álvarez Sánchez, « La historia de la Universidad del Reino de Guatemala. Tradición y renovación de la historiografía », Boletín AFEHC N°54, publicado el 04 septiembre 2012, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3166

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