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AFEHC : articulos : 1920, una década de cambios educativos para Guatemala : 1920, una década de cambios educativos para Guatemala

Ficha n° 3167

Creada: 11 octubre 2012
Editada: 11 octubre 2012
Modificada: 12 octubre 2012

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Autor de la ficha:

Regina FUENTES OLIVA

Editor de la ficha:

Emilie MENDONCA

Publicado en:

ISSN 1954-3891

1920, una década de cambios educativos para Guatemala

La educación a principios del siglo XX en Centroamérica constituía un gran reto. Con un analfabetismo de más del 90 por ciento, escasez de maestros, de escuelas, formación precaria de docentes y muy escasa cobertura educativa, la región en buena medida perpetuaba las condiciones de la Colonia española que había dejado formalmente de ser un siglo atrás. Si bien es cierto que el impulso más fuerte lo recibió la educación en la década de 1940 con los gobiernos revolucionarios, principalmente el de Juan José Arévalo, las décadas inmediatamente anteriores - en especial la de 1920 - constituyeron el antecedente de ellas, ya que la mayoría de los avances que, en materia educativa y social, se llevaron a la práctica en el primer gobierno revolucionario ya habían sido intentados en el de Lázaro Chacón, de manera que nos revela un proyecto que ya estaba montado y que sólo se retomó. Nos atrevemos a hablar de un proyecto educativo centroamericano, cuya vertiente guatemalteca hizo dos intentos serios por llevarse a cabo, el primero en la década de 1920 y el segundo en la de 1940 cuando finalmente se logró. Es nuestro propósito centrarnos aquí en el trabajo que se hizo en la década de 1920, cómo se constituyó la red de intelectuales, cuáles fueron sus propuestas y sus influencias en los proyectos gubernamentales.
948
Palabras claves :
Educación, Generación de 1920, Redes teosóficas, Alberto Masferrer
Autor(es):
Regina Fuentes Oliva
Fecha:
Septiembre de 2012
Texto íntegral:

1

Introducción

2La educación a principios del siglo XX en Centroamérica, constituía un gran reto. Con un analfabetismo de más del 90 por ciento, escasez de maestros, de escuelas, formación precaria de docentes y muy escasa cobertura educativa, la región en buena medida perpetuaba las condiciones de la Colonia española que había dejado formalmente de ser un siglo atrás. En Guatemala, los primeros impulsos serios que recibió, probablemente se les deban a los gobiernos liberales, sobre todo a partir de 1871, cuando se instauraron con el triunfo del general Justo Rufino Barrios.

3Si bien es cierto que el impulso más fuerte lo recibió la educación en la década de 1940 con los gobiernos revolucionarios, principalmente el de Juan José Arévalo, las décadas inmediatamente anteriores, en especial la de 1920, constituyeron el antecedente de ellas, en el sentido de que nos atrevemos a hablar de un proyecto educativo centroamericano, cuya vertiente guatemalteca hizo dos intentos serios por llevarse a cabo, el primero en la década de 1920 y el segundo en la de 1940 cuando finalmente logró abrir puertas con tal ímpetu que no volvieron a cerrarse del todo (o lo hicieron muy lentamente), a pesar de la invasión norteamericana que en 1954 terminó con la década revolucionaria y la guerra que se inició poco más tarde y que se extendió por espacio de 36 años.

4Es nuestro propósito centrarnos aquí en el trabajo que se hizo en la década de 1920 y en los particulares afluentes que alimentaron un proyecto educativo muy diferente. La historiografía guatemalteca ha dado poca importancia a esta década, usualmente se refiere a ella como un espacio entre dictaduras, como una década de transición. En efecto, las dos dictaduras que la enmarcan, Manuel Estrada Cabrera (1898-1920) y Jorge Ubico Castañeda (1931-1944), fueron muy importantes por las terribles condiciones y consecuencias que tuvieron para la vida política y social del país e, inmediatamente después de Ubico, la década revolucionaria acaparó la atención historiográfica. Sin embargo, fue en la década de 1920 cuando se gestó el proyecto educativo que con tanto éxito se llevó a cabo en 1944. Habría que profundizar en las razones por las cuales el intento de llevarlo a la práctica en 1926 no tuvo éxito, sin embargo, suponemos que tiene mucho que ver con la falta de dinero y probablemente, el proyecto aun no estuviera totalmente maduro.

5El gobierno inmediato anterior a esta década, el de Manuel Estrada Cabrera a través de medidas dictatoriales muy duras, provocó la reacción de la elite intelectual del momento. Reunió en un solo grupo a diversas personalidades que probablemente no coincidían del todo política e ideológicamente, sin embargo, estaban de acuerdo en recuperar los espacios de opinión y participación política que Estrada Cabrera había cerrado.

6Se cuestionaba la idoneidad del Estado nacional, la construcción de ciudadanía, la formación de un pueblo que pudiera responder con coraje frente a los tiranos, para impedir que otro gobierno se hiciera con el poder de manera despótica. Coincidía con estos cuestionamientos el primer centenario de la independencia, que daba marco a las discusiones. Se reunieron alrededor de un partido, que más que unidad política representaba unidad en un objetivo específico: derrocar al dictador. Este fue el Partido Unionista quien consiguió su objetivo en marzo de 1920 cuando Estrada Cabrera fue finalmente depuesto.

7Durante esta década se sucedieron tres gobiernos: Carlos Herrera (1920-1921), José María Orellana (1921-1926) y Lázaro Chacón (1926-1930) los cuales, pese a su relativa brevedad, sirvieron de cobijo a una serie de propuestas de cambios sociales que no han sido suficientemente analizadas. La educación no fue la única, sin embargo, fue quizá la más relevante.

Un nuevo proyecto educativo

8Tras la caída de Estrada Cabrera hubo interesantes reflexiones políticas generadas a partir de la experiencia vivida y la forma como se podía evitar una nueva tiranía. La discusión giró, entre otros, alrededor del Estado nacional y su construcción; la ciudadanía, qué se entendía por ella y cómo se formaba; la necesidad de contar con mecanismos para regular la estadía de un gobernante en su puesto. De manera directa o indirecta, todos estos temas terminaron apuntando hacia la educación, la cual se veía como la panacea. Regular la estadía de los gobernantes en su sitio era prioridad en estos primeros años de la década.

9El Estado nacional implicaba cierto tipo de ciudadano. Cuando estos intelectuales se plantearon por qué Guatemala no constituía una nación, la respuesta llevó la discusión hacia el modelo de ciudadanía que debía formarse y esto condujo a entender a buena parte de la población como “problema”, porque la mayoría de ella estaba conformada por pueblos indígenas. En 1920 hubo un nutrido debate protagonizado por dos periódicos de la época La Patria y El Unionista. Los argumentos discurrieron al respecto de la ciudadanía y la nación. El motivo fue la propuesta de que en las reformas que se harían a la Constitución se consignara que sólo las personas que supieran leer y escribir pudieran ejercer el sufragio.

10Los datos del momento reflejaban un 93 por ciento de analfabetismo, por lo que vedarles el derecho al voto significaba construir la ciudadanía con apenas el 7 por ciento de la población. Esto, por supuesto, complicaba la construcción de un Estado moderno1. Esos fueron los argumentos de quienes estaban a favor de los analfabetas, aludiendo a nociones modernas como democracia, ciudadanía y soberanía. “Esa supresión será la muerte de la democracia y de la soberanía popular2”. Implicaba que una abrumadora mayoría de la población sólo podría tener obligaciones pero le estaban vedados los derechos y la ciudadanía tenía que suponer a ambos en la misma medida:

11eso es lo que quieren los partidarios de la supresión del voto de los analfabetas, que se diga a estos: debes servir a la patria, pagar a la patria, morir por la patria, si es preciso; pero como las autoridades de tu patria se han cuidado muy poco de enseñarte a leer y menos aun a escribir, no puedes votar. Eres ciudadano para las cargas, pero no lo eres para los beneficios. Tienes deberes que cumplir, pero no te reconocemos derechos que ejercitar3.

12Los argumentos en contra estaban dirigidos hacia la capacidad que una persona analfabeta tenía para comprender asuntos que afectaban a toda la sociedad y el temor, verdadero o no, de que sus decisiones fueran manipuladas y que con ello cualquier aprendiz de tirano pudiera entronizarse otros 20 años.

13Es además infinita la diferencia entre el que sabe y el que no sabe leer; porque el primero puede por medio de la lectura, conocer la opinión de cuántos pensadores existen y han existido en la humanidad; enterarse de los derroteros que la política mundial marca; y su círculo de observación se extiende a todo el mundo, lo que a no dudarlo le hace mil veces más apto para la lucha electoral, mientras que el segundo vive aislado sin poder cambiar ideas, sino que únicamente con aquellos que se le ponen delante, que a buen seguro serán ignorantes como él4.

14La discusión reflejaba por una parte las aspiraciones de establecer una nación y fundar un Estado moderno y por el otro lado el racismo y la discriminación que han conformado la estructura del Estado criollo que siempre se mueve de manera contradictoria entre la pretensión de amoldarse a la imagen de modernidad, pero sin tocar las estructuras cuasi feudales heredadas de la colonia, con las que operan hacia adentro y que les representa un cúmulo de prebendas y privilegios que difícilmente estarían dispuestos a perder. Como lo hace notar uno de los que argumentaba a favor del voto para el analfabeta:

15vosotros vivís porque el indio trabaja, prosperáis porque el indio suda. Y algunos de vosotros tenéis dinero para dar educación a vuestros hijos en el extranjero, porque el indio, el pobre analfabeto, labora vuestras tierras5.

16No era la primera vez que las elites intelectuales discutían la forma adecuada de conformar un Estado nacional. Sin embargo, el “problema” de la población indígena, había tenido menos protagonismo en épocas anteriores. Un ejemplo interesante que analizamos en otro momento6, fue el de la llamada Reforma Liberal, que alude al triunfo de los liberales sobre la disputa que mantuvieron con los conservadores durante el siglo XIX. Con Justo Rufino Barrios a la cabeza, los liberales ya instalados en el gobierno, hicieron los primeros esfuerzos que supusieron cambios importantes, que transformaron la escuela hasta entonces bajo el dominio eclesial en una escuela laica, a cargo del Estado ampliando la cobertura y modificando los planes de estudios para que coincidieran con el modelo moderno positivista.

17Pese a ello, la evaluación que del sistema educativo en la década de 1920 arrojaba todavía datos terribles como ese 93 por cierto de analfabetismo y las consecuencias que ello implicaba para el anhelado desarrollo del país. La cobertura era muy escasa y el porcentaje de maestros empíricos muy alto. Así que la necesidad de enfocarse en la educación se hacía indispensable y esa educación tenía que enfocarse en las masas indígenas que eran las que se percibían como analfabetas, por lo tanto empezar por enseñar al alfabeto era indispensable para crear la anhelada ciudadanía.

18Los intelectuales de la época, siguieron constituyendo un grupo bastante heterogéneo en su ideología e intereses políticos, sin embargo el proyecto educativo fue común a muchos de ellos. Estos constituyeron, en su momento, un fragmento de una red mucho más amplia que abarcó Centroamérica, América Latina y que incluso tuvo fuertes vínculos con intelectuales europeos. Y de estas redes que los nutrían surgieron aportes interesantes al proyecto que elaboraron y que intentaron llevar a cabo al final de la década.

19El proyecto educativo tuvo como base fundamental la “desanalfabetización”, es decir, la eliminación del analfabetismo, el término des-analfabetizar, sugiere no sólo enseñar a leer y escribir, sino hace énfasis en erradicar el analfabetismo. Junto a este principio básico, se buscaba también elevar el nivel educativo y fortalecer la instrucción cívica7.

20Hablamos de un proyecto educativo porque nos parece que había un objetivo común medianamente claro, aunque los esfuerzos para lograrlo no estuvieran totalmente coordinados. Sin embargo, los empeños que durante estos tres breves gobiernos se hicieron en favor de la educación sobresalen por mucho, más aun cuando se comparan con los escasos progresos y la mucha pompa que hacía a este respecto el gobierno de Estrada Cabrera y el ataque frontal y franco retroceso sufrido durante el gobierno de Ubico, ambos gobiernos dictatoriales.

21Ante el gran porcentaje de maestros empíricos los gobiernos de Orellana y Chacón realizaron varios concursos para elegir a los más aventajados estudiantes que culminaban su carrera como maestros y otorgarles una beca que les permitiera continuar sus estudios en otros países convirtiéndose en profesionales de la pedagogía para que, de vuelta a Guatemala, pudieran encargarse de formar a los nuevos maestros. La repercusión más importante de esta decisión fue la formación de Juan José Arévalo Bermejo quien viajó a Argentina con una de estas becas y que fue quien finalmente pudo llevar a la práctica el proyecto y hacer los cambios más importantes que ha recibido la educación en Guatemala.

La Universidad Popular

22Bajo los principios clave que mencionábamos antes: desanalfabetización, elevación del nivel educativo y fortalecimiento de la instrucción cívica, se creó en 1922 la Universidad Popular, desde donde el proyecto educativo se fortaleció y extendió.

23Las universidades populares nacieron en Francia y se extendieron por Europa y América Latina durante las primeras décadas del siglo XX8. En América Latina el movimiento implicaba la emergencia de una nueva cultura política. El movimiento de Córdoba de 1918 inspiraba la búsqueda de un cambio de lo que la Universidad tradicional y elitista les había impuesto9.

24En México la Universidad Popular fue fundada en 1912 por miembros del Ateneo de la Juventud. Entre ellos José Vasconcelos, Antonio Caso, Alfonso Reyes, el dominicano Pedro Henríquez Ureña y el hondureño Rafael Heliodoro Valle, quienes fundaron el Ateneo de la Juventud y más adelante proyectaron sobre la región la idea de la Universidad Popular10.

25La idea inicial fue del poeta colombiano Miguel Ángel Osorio, conocido por los sobrenombres Ricardo Arenales y el más famoso Porfirio Barba Jacob. Y fueron un grupo de intelectuales, miembros de la llamada Generación de 1920, Epaminondas Quintana, David Vela, Miguel Ángel Asturias y Carlos Fletes Sáenz, quienes la fundaron el 20 de agosto de 192211.

26Se trataba de llevar a los sectores populares un tipo de instrucción que hasta entonces había sido propiedad exclusiva de las élites. El nombre “Universidad” no hacía referencia a una casa de estudios de enseñanza superior. El objetivo era tomar un nombre que aludía a una institución de carácter elitista, que monopolizaba el derecho al conocimiento y bajarlo a un nivel al que todas las personas pudieran tener acceso. Llamando “Universidad” a estas nuevas escuelas, se pretendía quitarle al término el aura excelsa que portaba y establecer que el conocimiento se estaba haciendo extensivo a la clase obrera y a todas las personas a las que, hasta ese momento, había estado vedado. En otros países (por ejemplo en Argentina) existieron las Bibliotecas Populares que más o menos cumplían la misma función, eran bibliotecas fundadas con la mira de servir de sustento al estudio que podían realizar en ellas los obreros y se ofrecían conferencias que perseguían el mismo fin.

27Los objetivos fundacionales de la Universidad Popular en Guatemala se centraban en los tres aspectos nodales del problema educativo:

281.“Enseñar a leer y escribir (…)
2. Enseñar el círculo de conocimientos generales en las clases sociales, que por circunstancias de la fortuna no han podido adquirirlas.
3. Difundir en el pueblo las nociones más importantes de higiene, de instrucción cívica y moral, para obtener un mejoramiento en las condiciones físicas y espirituales de la gran masa12[.

29La desanalfabetización ocupaba el primer lugar en virtud de su importancia como el elemento primordial de la educación.
Después de leer y escribir era indispensable que los obreros tuvieran acceso a una serie de conocimientos generales que les permitieran completar una mínima formación.

30El tercer elemento se sustentaba en la idea de la “regeneración moral”, que implicaba el bienestar físico y mental de los pueblos, la erradicación de los males sociales, como el alcoholismo y la miseria, que habían provocado la degeneración. Y la formación de los verdaderos ciudadanos.
Es decir, esta institución llevaba sobre sus hombros la responsabilidad de la educación popular, indispensable para sentar las bases de una nueva era educativa. A pesar de las dificultades económicas, la Universidad Popular se esforzó por cumplir su cometido. Durante el gobierno de Chacón, sobre todo los primeros años, recibió apoyo e impulso económico y se convirtió en la principal propulsora de los nuevos cambios. Distribuyó libros publicados por el gobierno, abrió sus puertas para que conferencistas nacionales y extranjeros, disertaran temas sobre educación y promovió una campaña, apoyada también por el oficial Diario de Centroamérica a favor de la desanalfabetización, “único camino para hacer de un territorio poblado por muchos habitantes, sin mayores anhelos y sin una civilización uniforme una patria verdadera, en donde todos los elementos que la integran se encuentren solidarizados por la comunidad de aspiraciones][13]”.

31Esta campaña, con aspiraciones de convertirse en cruzada nacional, pretendía promover la participación de profesionales, quienes habían sido educados y colocados en la posición privilegiada en la que se encontraban con el dinero del pueblo, y quienes por lo tanto debían devolverlo en efectivo o con su trabajo, “sobre todo los que colocados en una posición económica prominente están en la posición ineludible de empeñar todos sus esfuerzos por hacer de nuestro país una nación auténtica, en donde la opinión pública no esté representada por una exigua minoría de políticos sino por la universalidad de los ciudadanos” . De esta manera, profesionales de varias áreas impartieron clases ad honórem14.

32La Universidad Popular fue cerrada en 1932 por Jorge Ubico y no fue sino hasta 1944 cuando Juan José Arévalo, uno de sus otrora profesores ad honórem y al frente del gobierno que realizó los mayores cambios en materia educativa, la reabrió.

La influencia de las redes teosóficas en la educación y el proyecto educativo de Alberto Masferrer

33Una veta que había sido pasada por alto y que a raíz de los estudios de Marta Casaús sobre la época está empezando a emerger, es la profunda influencia que las redes de teósofos y espiritualistas tuvieron en la región, principalmente en esta década, y que es de capital importancia para el tema educativo.

34Una serie de pensadores extranjeros estrechamente vinculados a las redes teosóficas latinoamericanas, tuvieron especial influencia en el proyecto educativo guatemalteco y probablemente articularon algunas de las redes intelectuales internas. Tal es el caso del mexicano José Vasconcelos, la chilena Gabriela Mistral, el salvadoreño Alberto Masferrer, entre otros. Veíamos antes que Vasconcelos influyó directa e indirectamente, como Porfirio Barba Jacob, en la creación de la Universidad Popular. Gabriela Mistral estuvo también vinculada a una red de intelectuales mujeres que llevaba su nombre: Sociedad Gabriela Mistral15 y a la Sociedad vitalista guatemalteca fundada y dirigida por Alberto Masferrer.

35Este último es un personaje clave, porque actuó como mediador de la red en Guatemala, a través de su trabajo intelectual y de sus estrechos lazos familiares que resultaron fundamentales sobre todo en el último gobierno de la década, el de Lázaro Chacón, cuando el proyecto tuvo más impulso y un intento serio por ser llevado a la práctica.

36Masferrer fue un pensador salvadoreño que desarrolló un proyecto muy elaborado cuyo objetivo era la transformación de la sociedad. Su obra clave, El mínimum vital contiene el fundamento teórico básico de su propuesta16, que abarcaba la sociedad en su conjunto y que establecía los lineamientos para cada una de sus instituciones. Entre ellas, la educación a la que consideraba uno de los pilares que iban a sostener la sociedad vitalista.

37La vinculación de Masferrer con Guatemala, producto de la unión matrimonial entre su hermana Teresa y el periodista guatemalteco José A. Miranda, se estrecha aún más durante el gobierno de Lázaro Chacón, momento en el que creó la Sociedad Vitalista de Guatemala, al tiempo que fundaba en su país el Partido Vitalista de El Salvador. La sociedad vitalista de Guatemala reunía a un amplio grupo de personas simpatizantes de la doctrina del mínimum vital. Tenía reuniones establecidas dos veces por semana, y su trabajo no era solamente la difusión teórica de estas ideas sino la lucha por su aplicación. Entre sus principales proyectos de labor social podemos mencionar el establecimiento de una biblioteca pública17, la recaudación de dinero para crear un programa de desayunos escolares, la petición que hicieron ante la Asamblea Nacional Legislativa para regular la renta de las bebidas alcohólicas18, además de numerosas conferencias donde se discutía la doctrina del mínimum vital y sus aplicaciones prácticas a los asuntos más relevantes como la escuela, la vivienda, etc. Finalmente su objetivo era la creación de la “Unión Vitalista Hispanoamericana”.
Una de las primeras acciones en favor del proyecto educativo que realiza el gobierno de Chacón es la reimpresión de dos libros-ensayo en los que Masferrer se adentra en los problemas educativos y sus propuestas de solución, Leer y escribir y La cultura por medio del libro, de los cuales se hicieron cinco mil ejemplares y se distribuyeron de manera gratuita a través de la Universidad Popular19.

38En 1929 hace un viaje por invitación oficial y recorre Guatemala acompañado de los periodistas Eduardo Mayora, Adolfo Pérez M. y José Miranda, dictando conferencias sobre temas educativos. Este viaje culmina en la ciudad de Quetzaltenango en donde es muy bien recibido por las redes teosóficas del lugar. Asimismo en esa ciudad se hizo una impresión de otro libro suyo: Dinero maldito[20] que en cierta forma completa el programa educativo que inicia en los anteriores y planea la educación desde la perspectiva moral. También recibió la oferta de una imprenta para trasladar el periódico que para entonces publicaba en San Salvador, el diario Patria, a Quetzaltenango.

39Todo este recibimiento y apoyo oficial se debía a que, en buena medida, el proyecto social y educativo que estaba intentando llevar a cabo el gobierno guatemalteco estaba basado en la doctrina del mínimum vital.
El vitalismo de Masferrer tiene poco que ver con el vitalismo europeo, más bien diríamos que “va a ser la versión del regeneracionismo en el pensamiento centroamericano y la filosofía básica de la generación de 1920” con distintos trasfondos “el hispanismo iberoamericano y el oriental21”. Este vitalismo es visto en función social. Cuando se refiere al vitalismo, está aludiendo al valor supremo que le concede a la vida como el fundamento de la existencia humana. Y propone un sistema social que garantice la vida de todos los seres en general y principalmente de todos los seres humanos. Y cuando habla de vida, se refiere a vida material y los satisfactores primordiales que la garantizan con un mínimo de dignidad.

40Veamos ahora las propuestas vitalistas en materia educativa y el contenido de los libros que el gobierno imprimió y distribuyó.
La educación en la obra de Masferrer, es un factor estructural, mucho más amplia que la educación formal. Es una unidad compleja que abarca la totalidad de la sociedad, es un proyecto que se entreteje con los otros aspectos fundamentales de la transformación social.

41Desde su perspectiva, toda transformación social pasa primero por el eje educativo porque la condición primaria para transformar las estructuras sociales es conformar una nación o lo que él llama “pueblo”. Ningún grupo social puede conformarse como nación si es ignorante y analfabeta, por lo tanto la alfabetización reside en la base de su proyecto.
Para Masferrer, es deber del Estado proveer educación, sin embargo, si los gobiernos invierten dinero y esfuerzos en educación y el pueblo sigue siendo ignorante, si tanto esfuerzo es poco productivo, es porque no hay una intervención social, no hay una nación cuyo proyecto de formación se sustente en esa educación22.

42Educación para los niños comprende, según Masferrer, el acceso a la escuela primaria garantizándoles las instalaciones, los materiales, los maestros y en ciertas áreas incluso el desayuno del que muchos de ellos carecen en sus hogares. Y para los adultos la desanalfabetización y a partir de ella el aumento de su nivel cultural por medio de lecturas apropiadas, conferencias, escuelas para adultos (Universidad Popular), etcétera. Como complemento, la educación cívico-moral dirigida a los niños en sus asignaturas escolares y para los adultos en conferencias, cartillas cívicas y, en buena medida, en la educación para la lucha contra el alcoholismo.

43Los textos de Masferrer, a partir de los cuales se comprenden los lineamientos básicos de su proyecto educativo, son precisamente, los tres ensayos que se publicaron en Guatemala durante el gobierno de Chacón: Leer y escribir (1ª edición de 1915), La cultura por medio del libro (1927) y Dinero maldito (1929).

44Leer y Escribir fue escrito en Italia, entre diciembre de 1913 y enero de 1914, y publicado en El Salvador por capítulos en el diario La Prensa en diciembre de 1915. De acuerdo con la carta que Masferrer le dirige a Lázaro Chacón y que sirve de prólogo a la edición que nos ocupa, publicada por el gobierno de Guatemala en 1929, se había reproducido hasta entonces más de quince veces en diarios, revistas y folletos. Señala además que el Gobierno hondureño había hecho una edición similar a la de Guatemala consistente en cinco mil ejemplares.
En él se analizan las consecuencias, que a nivel individual pero sobre todo a nivel social, devienen del analfabetismo. Llama la atención sobre la necesidad de conformar una nación como eje para erradicar los males que aquejan a la sociedad. Señala al analfabetismo como la causa principal de la dependencia y atraso de la sociedad, evidente tanto a nivel individual como social: “un pueblo analfabeto será sin remedio, el esclavo de un grupo de perversos de su propio suelo, o la presa fácil de cualquiera nación poderosa que desee absorberlo o dominarlo23“. Compara el nivel de participación social que pueden permitirse los europeos, por ejemplo, porque cuentan con una prensa bien escrita y con artículos de fondo que les permiten formar opinión pública. Cosa que no sucede en un país de analfabetos donde incluso quienes tienen una instrucción aceptable no pueden progresar por falta de medios para hacer circular y retroalimentar sus ideas.

45La creación de una nación o “pueblo” es la base para realizar verdaderas reformas sociales, y la condición principal para forjar un pueblo es la posibilidad que sus habitantes sepan leer y escribir.

46porque el pueblo no se posesiona, no adquiere plena conciencia de ninguna reforma, es que allá todo se queda en germen, o se pudre sin haber dado fruto. (…) Este [ el pueblo ] oye decir, acata, obedece si se le obliga, y lo mismo sigue al adepto que al adversario, según el mayor poder que tiene cada uno24.

47Y esta “posesión” significa para él, ese verdadero sentimiento nacional en que debe fundarse una sólida transformación social, para que tenga peso y sentido. Señalando el ejemplo europeo dice “cuando no había pueblo, lo hicieron: antes de lanzarse al combate, cuidaron de que los elementos de lucha adquirieran una conciencia, y así, en vez de conducir rebaños, condujeron hombres25”.

48La obligación de alfabetizar no debe recaer únicamente en el gobierno e insiste que debe ser un proyecto nacional, en donde se involucren todas las personas. Debe ser “una obra de patriotismo” e incluso de “_defensa_ de la nación26”. Finalmente plantea que lo que realmente nos falta en comparación con los países desarrollados, no es inteligencia, sino fraternidad y solidaridad, productos ambos de la constitución de ese sentimiento nacional.

49Encuentra en el compromiso de todos los ciudadanos para erradicar el analfabetismo ese gran proyecto que podría formar una nación. Esto no sólo por lo unificador del esfuerzo sino por la conciencia que crearía en las masas cuando éstas supieran leer y escribir. Esfuerzo tan importante como cubrir las necesidades materiales más básicas: “Al mismo nivel que dar de comer al que tiene hambre, se halla entre las obras de misericordia la de enseñar al que no sabe. Porque una y otra satisfacen las posprimordiales necesidades del ser, que son conservar y perfeccionar la vida del cuerpo y la vida del espíritu[27”]. Es en general un llamado a tomar acción por la urgencia que reviste una empresa de esta magnitud. Dice “Si el Estado ayuda, muy bueno; si no ayuda, no vamos por eso a vivir como bestias28”. Resulta significativa la publicación de este ensayo al inicio del período de gobierno de Lázaro Chacón, pues parece contener el fundamento del proyecto de la red. Proyecto que se ve plasmado en los esfuerzos gubernamentales por hacer de la desanalfabetización un proyecto nacional en el que todos se vieran involucrados.

50En cuanto al segundo ensayo La cultura por medio del libro, escrito en 1922, analiza la necesidad de crear bibliotecas en cada rincón del país para darle seguimiento a la obra de alfabetización. Continúa con lo planteado en el ensayo anterior de hacer de ello un proyecto nacional, “transformar en nación, lo que hoy es simplemente un territorio muy poblado29”.

51Masferrer conocía el funcionamiento de las Bibliotecas y Universidades populares en otras partes del mundo y en este ensayo plantea la necesidad de fundar una biblioteca en cada población al estilo de las existentes en otros países, en los que los obreros adquirían una educación que, sin dejar sus labores como tales, les permitían acceso a un mundo diferente al elevar su cultura a través de la lectura.

52Hace un desarrollo comoPropone la recreación, lo cualque supone no sólo la mera distracción, sino una necesidad que establece la importante diferencia entre pueblos fuertes y débiles. La propuesta es crear el hábito de la lectura proponiéndola como diversión. Finalmente considera que la civilización sólo puede ser tal en tanto existan ciertas condiciones mínimas. Estas condiciones pueden ser la existencia de “ciudades” propiamente dichas, que para él tienen que presentar una serie de condiciones que pasan tanto por el orden de lo material como de lo espiritual.

53“¿No es ya tiempo de darnos cuenta de lo que significa realmente la palabra cultura? Agua, excusados, caminos, escuelas, bibliotecas municipales, baños públicos, casa de justicia, la iglesia y el ayuntamiento son el primer paso. Como si dijéramos, el lavarse las manos para el hombre que pretende ser caballero30”.

54Para Masferrer, aprender a leer y escribir y adquirir con ello el hábito de la lectura, constituye “el bautismo de la civilización31”.

55La publicación de ambos ensayos en un mismo libro constituía realmente el programa de este nuevo proyecto que se estaba a punto de implantar. Primero la construcción de la nación a través de la desanalfabetización, y luego con la creación del hábito de la lectura, la elevación del nivel cultural consecuente y el establecimiento de “ciudades” propiamente dichas para lograr elevar al país a la categoría de nación civilizada.
En materia de educación de adultos, considera que al no haber formas sanas de diversión, como en lo que pretende se convierta la lectura, las bebidas alcohólicas suplen el vacío y por ello proliferan las cantinas que, a la larga, sólo complican el panorama de la violencia, ignorancia y miseria. El alcohol “comienza en alegría, sigue en ridiculez, continúa en estupidez y brutalismo, y acaba muchas veces en sangre32”.

56La principal acusación que hace es que la renta que el Estado obtiene de las bebidas alcohólicas es un dinero moralmente ilegítimo, porque está fundamentado en el dolor, la ignorancia e incluso la sangre del propio pueblo. Ése es el sentido del ensayo publicado en Quetzaltenango, Dinero maldito. En él, Masferrer concluye que el dinero que se obtiene de la venta del alcohol está maldito porque está manchado con la sangre de las personas que son presa del vicio del alcoholismo.
bq. “Nosotros vivimos y gozamos de la sangre que mancha y enrojece el suelo de esta calle [ de la calle que lleva a la cantina ]. De esa sangre, cristalizada en el presupuesto y transformada luego en la mentira de la cultura, vivimos y gozamos nosotros los privilegiados33”.

57Una de las primeras acciones que tomaron los vitalistas tanto de la Sociedad Vitalista de Guatemala como del Partido Vitalista de El Salvador fue precisamente tratar de influir en los congresos de ambos países para regular la venta de alcohol. Pidieron la reducción en el horario de venta y en los incentivos publicitarios en los lugares de expendio, pláticas e información escrita sobre los peligros del alcoholismo, clínicas especializadas para tratar el problema y contrarrestar la falta de expendios de alcohol como medios de diversión: “fundación de orfeones y academias de baile en los barrios más poblados y en la vecindad de los estancos, a efecto de atraer con esto a las personas y restar adeptos al vicio34”. En El Salvador, así como en Honduras, la propuesta prosperó y consiguieron restringir el horario de venta de bebidas alcohólicas35.

58Un proyecto educativo no podía prosperar a menos que se atacara el vicio del alcohol. Y paralela a la demanda al Estado, Masferrer insistió en el trabajo de todos y en este caso hizo énfasis particular en la mujer. Si el vicio es principalmente masculino el remedio tiene que priorizar a las mujeres que tienen en sus manos la educación y la posibilidad de influir en los hombres de su familia: “¿Qué mejor patriotismo, qué mejor belleza, qué mejor religión, que más alto y bello feminismo36?”. La educación tenía que abarcarlo todo y a todos, porque era el camino para la regeneración de la sociedad y la formación del “hombre nuevo”, “un nuevo tipo de hombre física, moral e intelectualmente regenerado37”.

59Para fortalecer y apoyar este proyecto fueron invitados otros personajes a dar conferencias sobre el tema educativo, relevante entre ellos nos parece el presidente de la Sociedad teosófica de la época, Curupumulage Jinarajadasa.
Jinarajadasa era un conocido teósofo hindú y su visita a Guatemala tuvo como objetivo una serie de conferencias sobre teosofía y educación. De él dijeron los diarios:

60“es miembro de la escuela católico liberal, vicepresidente de la “Sociedad Teosófica Mundial”, con grandes logias en todos los países del mundo, sin excepción; es venerable del movimiento, co-masónico, ocupa un puesto destacado en las filas de los maestros siendo su jerarquía pedagógica de categoría; es doctor titulado de las universidades de Oxford y Cambridge, de Inglaterra y miembro de otras asociaciones38”.

61Los planteamientos de Jinarajadasa sobre educación eran de vanguardia. Él hacía una crítica al sistema tradicional, memorista, de herencia medieval, y proponía un nuevo sistema basado en el respeto a los intereses y vocación de los estudiantes. Influido por la filosofía platónica hablaba sobre la “reminiscencia” que él entendía, según sus propias palabras, de manera amplia como la reencarnación, base para esperar que cada niño tuviera en su alma el recuerdo de antiguas habilidades que el maestro estaba llamado a descubrir con el fin de poder orientarlo de mejor manera. Planteaba desarrollar en los niños la “intuición”, enseñarles a apreciar los hechos sin ideas preconcebidas. A esto era lo que él llamaba “pensar”. Promovía además la alegría y vitalidad en cada ser humano, disposición indispensable para aprender39. Jinarajadasa dictó sus conferencias, principalmente en logias masónicas, pero también fue invitado por miembros de la Asociación El Derecho a dictar una conferencia en la Universidad Nacional40. En dicha conferencia contó a su lado no sólo con el decano de Universidad, sino con personajes importantes del gobierno como el subsecretario de Educación Alfredo Carrillo Ramírez41, lo cual nos prueba el estrecho vínculo que las sociedades teosóficas y las logias masónicas tuvieron con el gobierno.

El gobierno de Lázaro Chacón

62El gobierno de Lázaro Chacón realizó o quizá deberíamos decir, intentó realizar cambios en el sistema educativo guatemalteco:
El decreto 1,500 del 3 de mayo de 1927, establecía el Consejo Nacional de Educación con carácter de Cuerpo Técnico Consultivo de la Secretaría de Educación Pública. Sus objetivos eran “todos los trabajos técnicos de reforma, organización y reglamentación, relativos a las enseñanzas primaria, normal, secundaria y especial42”. Una de las primeras tareas del Consejo fue recopilar todas las leyes, que en materia educativa, habían sido dictadas para conseguir su unificación y crear así la “Ley Orgánica de Educación Pública”.

63La educación se enfrentaba en estos momentos a un problema muy grave: la falta de maestros calificados. En el gobierno anterior se había hecho el cálculo de unos 445 maestros titulados, y 2,652 maestros empíricos. Para 1927, si bien había habido un aumento, la magnitud del problema no permitía que el cambio fuera significativo. Se calculaba para entonces 728 maestros titulados y 2,856 empíricos, lo cual implica que si en 1923 el 14% de los maestros eran titulados y el 86% empíricos, en 1927 sólo el 20 por ciento tenían título, mientras el 80% no43.
Ante semejantes cifras se emitió la Ley Orgánica y Reglamentaria del Personal Docente de la República de Guatemala44. A juicio del Dr. González Orellana, ésta constituyó el antecedente de la Ley de Escalafón que se decretaría años más tarde en el gobierno del doctor Juan José Arévalo. El objetivo de ella era formar categorías entre los maestros, de acuerdo a su tiempo de servicio y aptitudes, y por supuesto, incrementos salariales45. Si bien es cierto, estos aumentos salariales no se hicieron realidad durante este gobierno, es importante la iniciativa y su contenido. En virtud de la reorganización que se hizo en este gobierno se crearon nuevos centros educativos como la Escuela Normal de Maestras para párvulos y la Escuela Normal Superior. También se creo el Instituto Técnico Industrial con el objeto de tecnificar a los obreros46.

64Otro punto importante fue reabrir la Universidad Nacional47. Ésta había sido cerrada por el gobierno de Orellana para controlar la ola de protestas y descontentos por parte de los estudiantes ante las políticas del gobierno, sobre todo el entreguismo al capital norteamericano. Eso supuso para el gobierno de Orellana la falta de apoyo por parte de la red de intelectuales. Por lo tanto, ya con Chacón al frente del Gobierno, la reapertura de la Universidad se convierte en una de las acciones inmediatas más alabadas del período48.

65También podemos mencionar el Congreso Pedagógico que se llevó a cabo en 1929. Éste dio como resultado un acuerdo gubernativo que promovió importantes reformas a la educación como las efectuadas a los planes de estudio. Por esta misma época se creó la Escuela Normal superior cuyo fin era la profesionalización de los maestros49.

66Importantísima fue también la creación del Instituto Técnico Industrial para Varones50. El gobierno abrió escuelas en muchos puntos de la República y continuó con la política que ya se había iniciado en el período anterior de realizar concursos entre los maestros graduados, para otorgar becas al extranjero, que permitirían la profesionalización de los mismos.

67Uno de los tres Ministros de Educación que conformaron el gabinete de Chacón, fue el Dr. Carlos Federico Mora médico y psiquiatra, nacido en Quetzaltenango. Miembro de la generación del 20 y del grupo Vida, fue también fundador y redactor de la revista del mismo nombre, y cofundador de la Universidad Popular. Bajo su administración se fundó la Dirección General de Cultura Indígena, cuyo objetivo era hacerse cargo de la alfabetización; ésta tuvo como director al Profesor Francisco Javier Carranza.

Conclusión

68Muchos de los cambios que el gobierno de Chacón realizó no pudieron llevarse a cabo, principalmente por problemas económicos. A Chacón le tocó, durante su administración, sufrir los primeros embates de la recesión económica de los años 1930, lo que dificultó y finalmente dio al traste con la realización del proyecto. Cuando Jorge Ubico tomó la presidencia en 1931, acabó con todas las novedades en materia educativa y dificultó seriamente las condiciones para el magisterio nacional.

69El proyecto educativo permaneció dormido durante el gobierno del nuevo dictador, hasta que luego de su derrocamiento en 1944, fue retomado por el nuevo gobierno al mando un heredero de la década de 1920, Juan José Arévalo, beneficiario de una de las becas que el gobierno otorgó y que le permitió doctorarse en el extranjero. Arévalo llevó a cabo todos los cambios que Chacón solo intentó. Con mejores condiciones económicas las reformas educativas sí pudieron realizarse aunque ya el nombre de Masferrer y los demás teósofos y espiritualistas de los 1920 habían perdido su protagonismo.

70Notas de pie de página

711 Esos son los datos que presentan en repetidos artículos de este debate de uno y otro periódico. Véase “Debes morir, pero no puedes votar”, en La patria (4 de diciembre de 1920), pág. 1; “Opiniones acerca de las reformas constitucionales”, en La patria (17 de diciembre de 1920); “El Analfabetismo y la Inconciencia”, en La patria (9 de diciembre de 1920); “La Soberanía Popular”, en El Unionista (14 de diciembre de 1920); etc.

722 “En la brecha”, La patria (10 de diciembre de 1920), pág. 1.

733 “Debes morir, pero no puedes votar”, en La patria (4 de diciembre de 1920), pág. 1.

744 “El Voto del Analfabeto. El analfabetismo como medida de inconsciencia III”, en El Unionista (10 de diciembre de 1920), pág. 1.

755 “Debes morir, pero…”.

766 Regina Fuentes Oliva, Una aproximación al ambiente intelectual guatemalteco de la Reforma Liberal, a través de la sociedad Literaria El Porvenir , en Boletín AFEHC N° 41 (junio de 2009), consultado el 11 de octubre de 2012.

777 El término “desanalfabetización” era utilizado con frecuencia en los documentos de la época. Véase por ejemplo “Primeros pasos formales pro-redención indígena. Se inaugura la dirección general de Cultura Indígena”, en La vanguardia (3 de diciembre de 1926); “Establecimiento de Escuelas Especiales en Guatemala. El General Chacón intensifica su obra civilizadora”, en Patria (11 de septiembre de 1929); “Ley de Desanalfabetización ciudadana decretada recientemente en la República de Guatemala”, en La universidad (San Salvador, 30 de junio de 1931).

788 Leopoldo Palacios Moroni, Las Universidades Populares (Valencia, España: c. 1908), págs 178-179.

799 Ricardo Melgar Bao, “Las universidades populares en América Latina, 1910-1925”, en Revista Estudios No. 11-12 (Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Córdoba : enero-diciembre 1999).

8010 Ricardo Melgar Bao, “Las universidades populares en América Latina, 1910-1925”.

8111 Epaminondas Quintana, Historia de la Generación de 1920 (Guatemala: Tipografía Nacional, 1971).

8212 Epaminondas Quintana, Historia de la Generación de 1920, pág. 610.

8313 “La lucha contra el analfabetismo”, Editorial, en Diario de Centroamérica (6 de septiembre de 1929), pág. 3.

8414 Epaminondas Quintana, Historia de la Generación de 1920.

8515 Marta Casaús, “Las redes teosóficas de mujeres en Guatemala: la Sociedad Gabriela Mistral, 1920-1940”, en RCHA vol. 27 (2001), págs. 219-255.

8616 Alberto Masferrer, El Mínimum Vital (San Salvador: Editorial Helios, 1929/Guatemala: s/e, 1929).

8717 “La Sociedad Vitalista dará una velada. Se trata de fundar una Biblioteca Pública”, en Orientación (3 de agosto de 1930), pág. 1.

8818 “Petición de los Vitalistas de Guatemala a la Asamblea Nacional Legislativa Como parte de su campaña antialcohólica”, en Orientación (18 de mayo de 1930).

8919 Estas dos obras ya habían sido publicadas anteriormente: Leer y escribir (San Salvador: 1915, y publicación por capítulos en Revista Enseñanza); La cultura por medio del libro (San Salvador: 1928, y publicación por capítulos en el diario Patria). Los ejemplares que distribuía la Universidad Popular tenían un sello en la portada que llamaba a compartir el libro después de ser leído para que pudiera llegar a la mayor cantidad de personas, y la edición a la que aludimos en el presente trabajo (que llevaba el sello de la UP-Universidad Popular) reunía en un mismo volumen las dos obras: Alberto Masferrer, Leer y escribir, y La cultura por medio del libro (Guatemala: Tipografía Nacional, 1929).

9020 Alberto Masferrer, Dinero maldito (Quetzaltenango: Editorial de la Municipalidad de Quetzaltenango, 1929 (Primera edición: San Salvador: Editorial La República, 1927)).

9121 Marta Casaús Arzú, El vitalismo y el regeneracionismo como eje del pensamiento centroamericano en la década de 1920, (inédito).

9222 Alberto Masferrer, “La educación nacional. Orientaciones para reorganizarla II”, en Patria (6 de julio de 1929), pág. 1.

9323 Alberto Masferrer, “Leer y escribir”, en El Mínimum Vital y otras obras de carácter sociológico (Guatemala: Ediciones del Gobierno de Guatemala, Colección Clásicos del Istmo, 1950), pág. 60.

9424 Alberto Masferrer, “Leer y escribir”, pág. 65.

9525 Alberto Masferrer, “Leer y escribir”, pág. 65

9626 Alberto Masferrer, “El ejército que necesitamos II”, en Patria (14 de octubre de 1929), pág. 1.

9727 Alberto Masferrer, “Leer y escribir”, pág. 94.

9828 Alberto Masferrer, “Leer y escribir”, pág. 99.

9929 Alberto Masferrer, “La cultura por medio del libro”, en El Mínimum Vital y otras obras de carácter sociológico (Guatemala: Ediciones del Gobierno de Guatemala, Colección Clásicos del Istmo, 1950), pág. 110.

10030 Alberto Masferrer, “La cultura por medio del libro”, pág. 136.

10131 Alberto Masferrer, “La cultura por medio del libro”, pág. 121.

10232 Alberto Masferrer, “La cultura por medio del libro”, pág. 115.

10333 Alberto Masferrer, “Dinero maldito”, en El Mínimum Vital y otras obras de carácter sociológico (Guatemala: Ediciones del Gobierno de Guatemala, Colección Clásicos del Istmo, 1950), pág. 148.

10434 “Sigue la campaña vitalista en El Salvador”, en Orientación (22 de junio de 1930).

10535 “Se limitará el Envenenamiento del Pueblo en El Salvador. El congreso aprobó la patriótica solicitud de la Unión Vitalista”, en Orientación (25 de mayo de 1930), pág. 1; “El mínimum del alcohol” (Tomado del “El Sol” de Tegucigalpa), en Patria (14 de noviembre de 1929), pág. 1.

10636 Alberto Masferrer, “Dinero maldito”.

10737 Véase Marta Casaús Arzú, “El binomio degeneración-regeneración en el positivismo y espiritualismo de principios del siglo XX”, en Marta Casaús Arzú, coordinadora, El lenguaje de los ismos: algunos conceptos de la modernidad en América Latina (Guatemala: F & G editores, 2010), págs 185 y ss.

10838 “Jinarajadasa se encuentra desde hoy en la capital”, en Diario de Guatemala (17 de junio de 1929), pág. 1.

10939 Curupumulage Jinarajadasa, Teorías Nuevas sobre la Educación (Biblioteca Upasika, disponible en http://www.upasika.com/STPresidentes.htm (consultado abril de 2007).

11040 “Las Conferencias de Jinarajadasa en la Gran Logia”, en Diario de Guatemala (19 de junio de 1929), pág. 1.

11141 “El sabio maestro Jinarajadasa Habló magistralmente sobre «Nuevas Orientaciones en Educación»”, en Diario de Guatemala (21 de junio de 1929), pág. 3.

11242 Un año de labor administrativa bajo el Gobierno del General Chacón. 1927-1928 (Guatemala: Tipografía Nacional, 1928), pág. 190.

11343 Carlos González Orellana, Historia de la Educación en Guatemala (Guatemala: José de Pineda Ibarra, 1970), págs. 340 y 346.

11444 Decreto emitido por el ejecutivo No. 938, 15 de Diciembre de 1926.

11545 Carlos González Orellana, Historia de la Educación, pág. 345.

11646 Este mismo Instituto se le designa en 1929 como «Escuela Nacional de Artes y Oficios para Varones».

11747 Decreto emitido por el ejecutivo No. 953, 23 de Septiembre de 1929.

11848 Véase Virgilo Álvarez Aragón, Conventos, aulas y trincheras. Universidad y movimiento estudiantil en Guatemala: La ilusión por conservar, Volumen I (Guatemala: FLACSO, 2002), págs. 181 y ss.

11949 Carlos González Orellana, Historia de la Educación, págs. 348-349.

12050 Creado el 13 de junio de 1928, véase Carlos González Orellana, Historia de la Educación, pág. 347.

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Para citar este artículo :

Regina Fuentes Oliva, « 1920, una década de cambios educativos para Guatemala », Boletín AFEHC N°54, publicado el 04 septiembre 2012, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3167

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