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Ficha n° 3168

Creada: 12 octubre 2012
Editada: 12 octubre 2012
Modificada: 16 octubre 2012

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Autor de la ficha:

Ronald SOTO-QUIROS

Editor de la ficha:

Emilie MENDONCA

Publicado en:

ISSN 1954-3891

La difusión del etnotipo costarricense: los Apuntamientos de J. B. Calvo, del texto educativo a la propaganda internacional.

El presente artículo consiste en una reflexión acerca de las obras del político e historiador costarricense Joaquín Bernardo Calvo quien durante el período liberal de finales del siglo XIX y principios del siglo XX en Costa Rica contribuye a la consolidación de una representación oficial de los costarricenses. Los trabajos sobre la nación se han basado últimamente sobre el concepto de nación como una comunidad imaginada de B. Anderson. Sin embargo, considerando que este concepto representa una idea global que incluye muchos factores – tiempo, espacio y memoria -, nos hemos abocado especialmente al estudio de las particularidades o singularidades de esos individuos considerados supuestamente como miembros de la nación y que pueden ser visualizados bajo la lupa del antiguo concepto de etnotipo, últimamente reinterpretado como conjunto de representaciones estereotipadas sobre una población. En este ejercicio lo esencial es poder analizar ese conjunto de adjetivos sobre los costarricenses plasmados en uno de los primeros libros de la historiografía costarricense y uno de los primeros textos educativos. Elementos que contribuyen en la forja de idea de nación en el caso de este país centroamericano. Pero aún más interesante, el objetivo es explorar la continuidad de este discurso en las obras internacionales de J. B. Calvo y, por ende, de la difusión de una imagen nacional de los costarricenses en el extranjero.
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Palabras claves :
Costarricenses, Etnotipo, Raza, Carácter Nacional, Nación, Identidad nacional
Autor(es):
Ronald Soto-Quirós
Fecha:
Septiembre de 2012
Texto íntegral:

Introducción

1 En un estudio de 1997 sobre las revistas culturales en Costa Rica y Perú durante los años 1920, el investigador finlandés Jussi Pakkasvirta indica que la primera obra historiográficamente “nacional” en Costa Rica es el trabajo de Joaquín Bernardo Calvo: Apuntamientos geográficos, estadísticos é históricos de 18871. En varias ocasiones el libro ha sido el objeto de algunas páginas en ciertos estudios o ha sido citado por diferentes autores2. Sin embargo, esta obra nunca ha sido analizada con mayor profundidad. Precisamente nuestro trabajo tiene la intención de ahondar un poco más en este texto y en otros trabajos del mismo autor. El objetivo particular de este artículo es estudiar la concreción de los adjetivos del “etnotipo” costarricense en la obra de Calvo, una de las más importante del período liberal costarricense.

2Hemos preferido la utilización del término “etnotipo” pues refleja el conjunto de elementos que queremos recuperar de los documentos de Calvo. El concepto de “etnotipo” fue introducido por Paul Grieger en el contexto de la “etnopsicología” y “psicología de los pueblos” de los años 1950 cuya finalidad era poder captar – incluso de manera estadística – los rasgos de la personalidad de un pueblo3. Con los años el concepto de “etnotipo” va tomando diferences acepciones. En 1974, Gustave Michaud visualiza el “etnotipo” como un término que engloba a la vez los rasgos físicos, las aptitudes y las actitudes, las maneras de sentir, de pensar y de actuar, las creencias y los sistemas de valores comunes a la mayoría de miembros de una etnia4. Michaud en 1978 interpreta el “etnotipo” más bien como un “sistema de significaciones5”. Henry Boyer en 1991 nos dice que el etnotipo podría ser definido como “una representación colectiva fosilizada comportando un cierto número estable de rasgos estereotipos que concierne no solamente lo verbal pero también lo no-verbal (“psicología”, comportamiento social, gestualidad6)”. Esta idea de “etnotipo” como una representación es lo que nos interesa. Roger Brut, R. Ferras y H. Théry definen en 1993 así el “etnotipo”:

3“Carácter estereotipado construido según algunos rasgos juzgados representativos de un pueblo, sin consideración de clases sociales, de culturas y temperamentos individuales, de diferencias locales. Fruto de representaciones “populares” […] el etnotipo se aplica a naciones, regiones, ciudades, apoyándose en imágenes seleccionadas y razonamientos especiales7”.

4Anne-Marie Thiesse indica en 1997 que la “fabricación de etnotipos se hace por referencia a criterios físicos y rasgos psicológicos. Los habitantes de una pequeña patria departamental o regional son descritos como raza o tipo específico8”. Algunos autores prefieren hablar del “ etnotipo racial que concierne la imagen del cuerpo y todo aspecto ligado a las características humanas predominantes en un grupo9”. Nuestra intención es rescatar los elementos físicos y de carácter del “etnotipo” nacional costarricense presentes en las publicaciones de Calvo.

“La obra sobre Costa Rica”: su autor y su publicación

5El político e historiador Joaquín Bernardo Calvo Mora (1852-1915) es el hijo del también político costarricense Joaquín Bernardo Calvo Rosales quien había ocupado importantes funciones en el seno del gobierno costarricense desde los años 1820. Como su padre, Calvo participa en funciones gubernamentales y privadas en el extranjero. Calvo estudia en la Universidad de Santo Tomás bajo la tutela de Lorenzo Montúfar. Trabaja también en el Registro de la Propiedad en 1869, en el ferrocarril al Atlántico en las tareas de localización de la ruta Cartago-Limón y en un banco de Guatemala. En 1885 empieza a ocupar el cargo de Gobernador de la Provincia de Cartago. Calvo funge también como el primer administrador del Diario de Costa Rica publicado por primera vez también en 1885. Calvo actúa más tarde como Secretario de la legación de Costa Rica en Washington desde 1888, encargado de negocios desde 1890, ministro residente a partir de 1896 y ministro plenipotenciario y enviado extraordinario desde principios de 1899. En 1914, Calvo deja sus funciones de diplomático y muere al año siguiente10.

6En septiembre de 1885, en pleno apogeo liberal, la Secretaría de la Instrucción Pública abre un concurso para la publicación de obras de textos educativos de geografía, de historia de Costa Rica y de español11. El decreto de septiembre de 1885 asigna una suma importante como también otras concesiones a la mejor obra de cada una de estas tres materias. Dos gramáticas y una geografía del país son propuestas pero ninguna reúne la condiciones exigidas. Ante esta situación, el gobierno renuncia a la idea de la formación de textos a través de un concurso público12. Durante el segundo semestre de 1886, Calvo busca la protección del gobierno para su trabajo antológico “Apuntamientos geográficos, estadísticos é históricos de Costa Rica13”.

7El proyecto de Apuntamientos es terminado por Calvo en noviembre de 188614. La obra de Calvo es examinada entre noviembre y diciembre de 1886 por una comisión de la Secretaría de Instrucción pública formada por respetados miembros de la intelectualidad del país: Francisco María Iglesias, Rafael Machado y Miguel Obregón Lizano. La comisión acuerda recomendar el trabajo de Calvo15. El 23 de diciembre de 1886, el diario josefino El Comercio indica al respecto de la obra: “Considerando las cosas bajo este punto de vista, el Supremo Gobierno haría bien en comprar al señor Calvo su obra, mandarla imprimir por cuenta del Estado y procurar hacerla circular en todos los principales centros extranjeros, con el objeto de popularizar, si así podemos decir, el conocimiento de Costa Rica en el exterior16”.

8Precisamente unos días antes, el 20 de diciembre de 1886, la impresión es acordada oficialmente: tres mil ejemplares serían cubiertos dentro del presupuesto de eventuales de la cartera ministerial de Instrucción pública y el gobierno se reservaría 50017. El libro está dedicado al presidente de la República, Bernardo Soto Alfaro, a los señores León Fernández y Manuel María Peralta “como tributo de admiración á su laboriosidad y patriotismo, demostrados en sus obras referentes á la historia nacional” y a los miembros de la comisión examinadora18.

9Finalmente, el documento sale a la luz en marzo de 1887. El 15 de marzo, el semi-diario El Comercio explica: “En la Imprenta Nacional y por cuenta del Estado, se ha hecho una hermosa y elegante edición de la notable obra escrita por el inteligente jóven señor don Joaquín Bernardo Calvo.- (…). La edición hecha en la Imprenta Nacional, á que nos referimos, no tiene nada que envidiar á los mejores trabajos tipográficos de los grandes centros del progreso, y eso honra ciertamente al país19”. El 19 de marzo siguiente, el mismo periódico en su primera plana propone el libro: “La República de Costa Rica. Apuntamientos geográficos, estadísticos é históricos Por Joaquín Bernardo Calvo 1886. De venta en la Librería Española del señor don Vicente Lines20”. Días después el mismo cotidiano empieza a promocionar el libro de la siguiente manera: “La obra sobre Costa Rica por Joaquín Bernardo Calvo, se vende en San José donde los señores Echeverría & Castro; Librerías de Don Joaquín Montero y Don Lines. En Cartago y Heredia en las tiendas del señor don Teodosio Castro21”.

“Un verdadero monumento”: la acogida de la obra

10A finales del mes de marzo, el semi-diario El Comercio da otra opinión más construída sobre el libro de Calvo:

11“Los datos que comprende en copia abundante, interesan mucho por su metódico ordenamiento, por su exactitud y por los beneficios que de ellos podrán reportar aquellas personas que se dediquen á escribir nuestra historia completa.
El señor Calvo ha hecho una obra meritoria y es digno de recompensa. Es bien seguro que la ganancia no premiará sus esfuerzos, y es bien seguro que no pensó en ella cuando escribía. Se propuso hacer un bien, consiguió su objeto, y quedará satisfecho con la aprobación y aplauso de sus conciudadanos. Ambas cosas nos apresuramos á ofrecerle de nuestra parte22”.

12El semanario josefino Bocaccio explica también sobre el documento: “Y en honra á la verdad y á la justicia diremos que es uno de los mejores libros que se han escrito en el país. (…). A pesar de que en Costa Rica estamos acostumbrados á mirar con indiferencia las producciones de nuestro compatriotas, hoy, por fortuna, nuestro modo de pensar va cambiando, dejándose ver el estímulo á los desvelos de los que como Calvo emprenden una tarea difícil para dar brillo y engrandecimiento á nuestro país23”.

13Como hemos observado, el trabajo de Calvo recibe una dadivosa recepción al interior del país. El semi-diario El Comercio reitera en abril en un artículo más completo la importancia de la obra de Calvo por sus fuentes verídicas y por su relevancia para hacer conocer en el exterior a Costa Rica y eventualmente propiciar la inmigración. Los Apuntamientos son considerados como un “verdadero monumento de bien á su país” y para “el pueblo costarricense una prenda de inestimable valor”. Se considera que en los Apuntamientos “está estereotipada la República, con las calidades de su suelo, sus producciones, sus habitantes, su comercio, su modo de ser político y civil, su clima y cuanto puede interesar al investigador más curioso24”.

14En agosto de 1887 en Costa Rica, el poeta y político cartaginés Félix Mata Valle publica en la revista Costa Rica Ilustrada una reseña sobre el libro de Calvo. El autor entre otras cosas explica:

15“Después de leer los “Apuntamientos geográficos, estadísticos é históricos compilados y arreglados por Joaquín Bernardo Calvo”, se experimenta la plenitud de un apetito satisfecho; y no se comprende cómo se puede ser miembro de una nación y cómo pueda ella aspirar á figurar en la armonía de todas, sin una conciencia clara, á fácil costo adquirida, de su existencia y recursos, que traspire al exterior y dé un puesto definido al propio país de uno y otro Continente, siempre preocupados por allegar sobre la naturaleza y adelantos de estos Estados, datos positivos que en alguna manera modifiquen las penosas impresiones que hacen fuera, las nuevas de las rencillas que dividen y desacreditan las naciones hispanoamericanas25”.

16En la perspectiva de Mata Valle, el trabajo de Calvo venía a colmar un vacío en materia de conocimientos sobre el país constituyéndose en una obra de conjunto sobre la historia, la geografía y la situación del país, pero también era un estudio que contribuía a la forja de nación y permitía hacer conocer a Costa Rica en el exterior.

17El mismo Calvo hace difundir su obra en el extranjero. Calvo envía un ejemplar al periódico El Guatemalteco que publica en la sección editorial una reseña el 15 de abril: “Un nuevo libro.-Con el título “Apuntamientos geográficos, estadísticos é históricos” acaba de publicarse en San José de Costa Rica un volumen de más de trescientas páginas, cuya importancia para los centro-americanos en general y para los costarricenses en particular se descubre desde luego al favor de la lectura del Indice. (…) Hemos recorrido con gusto algunas de las bien escritas páginas de ese libro, y nos complacemos en dar al autor, señor Calvo, muy expresivas gracias por el ejemplar que se sirvió remitirnos, felicitándolo á la vez por la ejecución de un trabajo que demanda fatigas y que será sin duda útil á Costa Rica y á un ( sic ) á Centro América en general26”. Igualmente, el diario chileno La Patria de Valparaíso recibe la obra y explica la relevancia del documento para procurar otra imagen de Costa Rica:

18“En Chile no teníamos una idea ni siquiera remota de la pequeña República de Costa Rica. Debemos confesar que la considerábamos de importancia muy secundaria como nación, y muy poco adelantada en cuanto á instituciones políticas y gobierno. Es notorio que Centro América ha sido siempre el teatro de todas las dictaduras, escuelas muy á propósito para educar a los pueblos en la abyección. (…)
Es un deber de franqueza confesar la verdad. Ahora, después de leer la obra noticiosa del señor Calvo, nos quitamos el sombrero y nos ponemos de pie para saludar con respecto al bello y rico país de Costa Rica, pidiendo mil perdones á ese pueblo digno de tomar asiento entre los mejores de la América Latina, por la injusticia con que la distancia y la falta de datos nos había hecho juzgarlo27”.

19El libro también permitía hacer conocer a Costa Rica en otras latitudes. La revista madrileña La Ilustración española y americana, en la sección de libros presentados a su redacción por los autores o editores y en su número 19 del 22 de mayo de 1887 presenta una reseña muy general del libro28. La también publicación madrileña Revista de España recibe otro ejemplar de manos de Calvo. En su vigésimo año y en junio de 1887, explica entre otras cosas: “APUNTAMIENTOS (…) Con este título hemos tenido el gusto de recibir, por el último correo de América, un elegante y bien impreso volumen, que consta de más de 300 páginas, y cuyo autor, el Sr. D. Joaquín Bernardo Calvo, ha coleccionado en todas ellas valiosos é interesante datos, documentos y relaciones que dan á conocer muy al por menor esta importante región de la América Central29”. En definitiva, Mauro Fernández manifiesta en junio de 1887 en la Memoria de la Secretaría de Instrucción Pública : “Los apuntamientos geográficos, estadísticos é históricos de Costa Rica han obtenido expléndida acogida, tanto dentro como fuera del país, y contribuido á rectificar la opinión equivocada que de Costa Rica se tiene en muchas naciones extranjeras. El Gobierno se siente satisfecho de haber tomado la parte considerable que tomó en favor de un trabajo del interés nacional que reviste el del señor Calvo30”.

20El gran valor de la obra de Calvo hace que el trabajo sea retomado como texto escolar para reemplazar al tradicional libro del guatemalteco Felipe Molina31. El libro lo encontramos en diferentes bibliotecas del país a finales del siglo XIX32. En 1906, en el Almacén Escolar todavía se localizan algunos ejemplares de los Apuntamientos históricos de Joaquín Bernardo Calvo33. En 1910, el libro aparece como libro de consulta para maestros de las escuelas pública y especialmente recomendado para escuelas rurales34. Esto evidencia que el libro de Calvo calara en diferentes generaciones de lectores costarricenses de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

La estructura de la obra y sus fuentes

21Un diario josefino indica en mayo de 1887 que la calidad del trabajo de Calvo era “reunir con habilidad y exponer con inteligencia el resultado de tan grandes trabajos, y presentar juntamente lo que el país había sido y lo que es hoy35”. Sin duda, el trabajo antológico de Calvo sintetiza muchos de los trabajos elaborados anteriormente sobre Costa Rica y se aprovecha de los resultados de algunas de las instituciones que surgen en el período liberal. El libro de Calvo suma 325 páginas y está conformado de tres partes. La primera representa más de la mitad de la obra y se refiere a diferentes aspectos generales del país (posición geográfica, extensión territorial, límites, origen de su nombre, armas y pabellón, fisonomía del país, volcanes, golfos y bahías, penínsulas y cabos, lagunas, ríos, islas, climas y estaciones). En esta parte también se destacan anotaciones sobre la población (carácter de la población, extranjeros y profesiones); las producciones; la industria y las artes; el comercio; las vías de comunicación; las instituciones políticas y las descripciones de las principales poblaciones. La segunda parte que ocupa un veinte por ciento de la obra está consagrada a la historia de Costa Rica. En una primera sección se destaca una primera época desde el descubrimiento (1502) hasta el fin del período colonial y en una segunda se hace una relación de hechos históricos desde 1811 hasta 1825: las causas de la independencia y los primeros años de vida independiente36. En la tercera y última parte que tiene como título “Apéndice”, se trazan a grandes rasgos las biografías de los presidentes y demás ciudadanos que ejercieron el poder ejecutivo desde 1824 hasta 1885 y de algunos otros costarricenses distinguidos. La obra finalente presenta algunas observaciones meteorológicas.

22Calvo precisa que la mayor parte de la información histórica en lo que se refiere al período del descubrimiento y de la conquista fue extraída particularmente de las obras de Manuel María Peralta ( Costa Rica, Nicaragua y Panamá ) y León Fernández ( Documentos para la historia de Costa Rica, los primeros tres tomos). Los trabajos de Peralta, Costa-Rica, Nicaragua y Panamá en el siglo XIV (1883) y Costa-Rica y Colombia de 1573 á 1881 (1886) y los tomos de la Colección de documentos para la historia de Costa Rica de Fernández representan una impresionante compilación de documentos sobre la historia de Costa Rica a partir del siglo XVI. Las obras de Peralta y Fernández recuperan información de diferentes archivos extranjeros y nacionales. Los estudios o compilaciones históricas muchas veces tienen que ver con la defensa de los límites nacionales. Recordemos que la historia costarricense estaba comenzando a construirse en ese momento.

23También Calvo consulta las obras de autores como José Milla, Felipe Molina, H. H. Bancroft y Agustín Gómez Carrillo37. En lo que concierne a los acontecimientos de Centroamérica, Calvo indica que utiliza como base la obra de Alejandro Marure, titulada Bosquejo de las revoluciones de Centro América, pero también encontramos citas en el texto de la Reseña histórica de Centro-América del doctor Montúfar38.

24Calvo señala igualmente que en “lo demás de este trabajo he compilado datos tomados de documentos inéditos de los Archivos Nacionales, de otros que han visto la luz y de las publicaciones oficiales y de la prensa39”. Los documentos inéditos no son citados. Sin duda, Francisco María Iglesias es uno de lo mayores colaboradores de Calvo. El autor nos dice: “Muy especialmente hago mención de la bondad con que el honorable señor Francisco María Iglesias se ha dignado ayudarme en cuanto de él he solicitado para la formación de este libro40”. Los Archivos Nacionales habían sido fundados en 1881 por León Fernández Bonilla. En 1883, Francisco María Iglesias empieza a ocuparse por primera vez de la investigación del material que concierne los primeros años de la vida independiente y comparte información con diferentes personajes de su época41.

25Calvo también agradece a José C. Zeledón “por su interesante trabajo especificando la fauna costarricense” y a Juan Cooper “por sus indicaciones sobre el reino vegetal” y, por la corrección o por otros datos, Calvo reconoce la ayuda de Angel Anselmo Castro, Manuel Castro Peralta y Francisco J. Oreamuno42. Igualmente, el autor menciona en su trabajo diferentes publicaciones en la historia costarricense como periódicos y obras de diversos géneros. En derecho civil y penal nos habla de los trabajos de Salvador Jiménez y Rafael Orozco. De igual manera, menciona los tomos de las leyes emitidas; los Anuarios Estadísticos; las memorias de los Ministerios. Entre los autores de textos para escuelas, Calvo hace referencia a “don Rafael Osejo (la “Geografía de Costa Rica”), don Joaquín González, don Toledo Gómez, don Alfonso Cinelli, Ingeniero don Miguel Vélazquez, don Carlos Francisco Salazar, don Enrique Villavicencio y don Francisco Montero Barrantes43”.

26Sin duda, todas estas fuentes aportan elementos para la construcción de los Apuntamientos, pero la obra de referencia principal para este trabajo es especialmente el trabajo del guatemalteco Felipe Molina44. El autor sigue en cierto modo la estructura del libro de Molina45. El mismo Calvo apunta:

27“Con el fin de hacer conocer al país en el extranjero, el señor don Felipe Molina, de grata memoria, publicó en 1851 un “Bosquejo de Costa-Rica”, obra que si no fué perfecta, hasta hoy no ha tenido una segunda edición, en el transcurso de treinta y cinco años!
¿Cómo no traer, pues, á la memoria el tiempo en que fué escrita?
Difícil es para mí, ofrecer un trabajo análogo, presentando el estado actual de la República, aunque para ello siga paso á paso al autor de aquel precioso libro; pero animado por el deseo de estímulos para aquellos de mis compatriotas que pueden alcanzar el éxito deseado, no vacilo en hacer la publicación de mi modesto trabajo, seguro de que pronto será mejorado46”.

28El trabajo de Calvo es constantemente comparado con el libro de Felipe Molina. El Comercio indica: “A la verdad, los trabajos del señor don Felipe Molina, si bien muy oportunos en su tiempo, carecen hoy de interés puesto que desde su publicación ha pasado treinta años que son los del mayor desenvolvimiento y del más activo progreso de Costa Rica47”.

29 La obra de Molina es una de los primeras en fijar y difundir claramente algunas características del “etnotipo” costarricense. Víctor Hugo Acuña Ortega indica que Molina “fue uno de los primeros en difundir, en el extranjero, la idea del carácter excepcional y peculiar de Costa Rica en el contexto centroamericano y latinoamericano48”. De tal manera, de aquí en adelante nuestro interés se centra en conocer cuál era el “etnotipo” propuesto en las publicaciones de Calvo.

El etnotipo costarricense en Apuntamientos

30En 1851, Molina explica en su obra sobre Costa Rica que la población de Costa Rica “según el último censo practicado, apenas asciende á 100,000 habitantes ; á saber : 90,000 blancos y 10,000 indios, inclusive las tribus salvajes49”. O sea, los costarricenses son mayoritariamente “blancos”.También explica que Costa Rica es

31“una tierra cuyos habitantes viven el contacto mas estrecho entre sí, necesitándose reciprocamente, donde todos poseen algunos bienes, y todos trabajan, no conociéndose proletarios ni grandes capitalistas, y donde las familias están enlazadas por el parentezco unas con otras que se daban en otros tiempos los Costa Ricenses á si mismos y aceptaban con agrado, el apodo de Hermanicos. Esta perfecta homojeneidad: esta absoluta ausencia de castas y de clases sociales, prueban que Costa Rica es un pais eminentemente republicano, y que allí no puede existir, ni el despotismo ni la anarquía. (…) Generalmente se ha creído que los primeros colonos Españoles eran oriundos de Galicia; juzgando por los hábitos de industria y economia que tan notable razgo forman en el carácter de los costarricenses; pero esto es una mera conjetura fundada en la analojía, y la verdad queda todavía por investigar. Cualquiera que haya sido el vástago primitivo, ya por efecto del clima, ya por efecto de las circunstancias; lo cierto es que los naturales de Costa Rica, siempre se han distinguido y se distinguen hasta el dia por un temple y laboriosidad casa [sic] europeos, asi como su espiritu de órden, que talvez, han debido al influjo de los institutos monásticos que presidieron al nacimiento de la Colonia50”.

32Una serie de ideas de singularidad sobre los costarricenses que, sin duda, no eran nuevas51. Como expresa Acuña Ortega: “la supuesta peculiaridad racial de los costarricenses también ya había sido fabricada antes de la publicación de la obra de Molina (…) sus grandes virtudes, virtudes que (…) no fueron nombradas por primera vez por Molina, sino recogidas de la boca de muchos, de costarricenses, de otros centroamericanos y de extranjeros, que empezaron a pregonarlas desde los años mismos de la Independencia52”. Las ideas continuarán siendo expresadas puntualmente por extranjeros y nacionales hasta la época de los liberales que especialmente a partir del gobierno de Próspero Fernández (1882) se encargarán de forjar la idea de una idea de comunidad imaginada o de nación. Molina Jiménez nos dice: “La Invención de la nación y la difusión popular del nacionalismo fueron el trasfondo de la publicación de libros de Historia y Geografía y de piezas literrias. La patria, a partir de 1880, exigía ser explorada y cantada en sonoros versos tricolores53”. El libro de Calvo puede explicarse en este contexto. En sus funciones de abogados, historiadores y diplomáticos, muchos de los intelectuales de este período liberal contribuyen a la afirmación territorial de Costa Rica y a la consolidación del Estado54.

33Pakkasvirta indica que en la obra de Calvo se encuentra de manera obvia una tendencia a exagerar la forma de vida pacífica del costarricense y destaca intencionalmente otro elemento mítico costarricense: la raza homogénea55. Como también señala David Díaz, la noción de raza blanca se consolidó en la década de 1880 a través de los textos escolares y su presencia hizo que la población indígena del país fuera primero considerada mínima y luego desaparecida56. Steven Palmer explica que a partir de la década de 1880, los liberales costarricenses categóricamente negaron la existencia de una diferenciación racial dentro de la población nacional57.

34En su obra, Calvo hace una nítida diferenciación entre la “Población civilizada 200,280” y la ínfima población indígena: “3.50058”. Pero, ¿cómo era esa “población civilizada” que formaba la mayoría de los habitantes del país? Cuando Calvo obra cuando se refiere a los “Caracteres de la población” explica:

35“No sucede en este país lo que en los otros de igual origen de la América. En Costa Rica, si bien existe la raza primitiva, su número es exiguo y está completamente separada de la población civilizada. Esta es blanca, homogénea, sana y robusta, y une á estas buenas condiciones físicas las que son de un valor más estimable: su laboriosidad y afán por su cultura y prosperidad, su espíritu de orden y amor al trabajo y su denuedo y arrojo, cuando se trata de defensa de la Nación.
La moralidad del pueblo y su respeto á la autoridad es notoria ; no se ha dado el caso de que la sociedad haya tenido motivos de alarma, por actos violentos ni por crímenes atroces.
Aun en los momentos de lucha en que los bandos políticos se han disputado el poder por medio de las armas, la propiedad ha sido sagrada y los habitantes pacíficos jamás han tenido que temer. Los saqueos y las vejaciones, los asaltos en los poblados ó en los caminos, hasta ahora en Costa Rica son hechos desconocidos.
La honradez y el cumplimiento exacto de sus deberes forman uno de los mejores distintivos de este pueblo; y si su laboriosidad es excepcional, no es menos recomendable su despejo y habilidad en la administración de sus negocios59”.

36Vemos un entramado de ideas que nos recuerda al trabajo de Molina. Se trata de una caracterización que presenta un etnotipo nacional. En primera instancia el “etnotipo” reviste ciertas virtudes psicológicas o sociológicas. Las virtudes son también retomadas por Calvo en el tiempo y en el espacio. Cuando habla de la historia del país en lo que concierne a la primera ley constitutiva de Costa Rica y a la anexión a México en el momento de la independencia, Calvo señala: “La índole pacífica de sus hijos y el aislamiento á que estaba obligada, por la distancia y difíciles comunicaciones con sus hermanas, influyeron para que los costarricenses pensasen en constituirse separadamente, (…) Costa Rica permanecía tranquila y se daba su primera ley constitutiva con el carácter de provisional60”. La provincia estaba habitada en 1822 – según Calvo – por “pacíficos moradores61”. Siempre, mencionando el mismo año, el autor nos explica: “Ha dominado siempre en Costa Rica, con ese espíritu de independencia y esa digna altivez de sus hijos, que siempre se han distinguido, la prudencia y buen juicio con que ha caracterizado en todo tiempo, aun los actos menos trascendentales de su vida política62”.

37En las acciones políticas y en los asuntos extranjeros del país también se reflejaba la forma de ser del costarricense: “Esta República ha mantenido su tradicional política de no intervención en los asuntos de sus vecinas, llevando hasta donde lo ha permitido su dignidad, la prudencia y la cordura tan necesarias á la paz; y puede gloriarse de haber ejercido en diferentes ocasiones, un influjo benéfico en favor de la tranquilidad de sus hermanas de Centro América63”.

38Cuando se refiere a ciertas poblaciones del país las virtudes del tipo costarricense vuelven a emerger. Alajuela es caracterizada por “el espíritu de unión, de amor á la paz y al trabajo de que constantemente han dado evidentes muestras64”. La ciudad de Heredia igualmente puede ser un ejemplo del pueblo costarricense: “Sus habitantes, por lo general, son altos y bien constituidos, de carácter independiente y de un espíritu religioso muy acentuado; dedican especial atención á la enseñanza; y son tan laboriosos que, relativamente, Heredia es la más productura [sic] de la República65”.

39Calvo nos presenta además otro “fenómeno particular” en Costa Rica que caracteriza a la sociedad costarricense:

40“La agricultura es la base de la riqueza nacional.
La división de la propiedad raíz presenta en Costa Rica un ejemplo bastante raro y llama inmediatamente la atención del observador. No hay aquí dueños de grandes porciones de terreno, sino que casi todos los costarricenses son propietarios de la parte que pueden cultivar. De este modo se explica como con una población escasa, relativamente, se ha podido labrar la tierra en tan vastas extensiones. (…) La división de la propiedad raíz, como ya se dijo, presenta en Costa Rica un ejemplo bastante raro, pues es extensísimo el número de propietarios, y los hábitos de orden que tanto distinguen á los costarricenses, siendo éste un país esencialmente agrícola, determinaron la necesidad de una ley hipotecaria, como medio de mantener claros sus derechos, y asegurados de un modo efectivo, en el constante desarrollo de la riqueza nacional66”.

41El carácter del costarricense está ligado a la idea de un acceso a la propiedad que es el garante de la igualdad social. Algunas de estas ideas ya habían sido postuladas por su padre: Calvo Rosales. Este político nos dice en un informe del 20 de mayo de 1859 como Ministro del Interior que Costa Rica es un “pequeño Estado homogéneo” donde “el espíritu de órden y de estabilidad (…) siempre han distinguido a sus habitantes. (…) la población nunca ha abandonado sus ocupaciones pacíficas y su acostumbrada laboriosidad”. Calvo Rosales hace referencia también a una “índole especial de nuestro pueblo”. También nos dice: “solo un pueblo muy laborioso, como el nuestro” y evoca “el génio emprendedor de los costarricenses”. Calvo Rosales indica igualmente: “por no haber entre nosotros verdaderos proletarios, componiéndose casi todo el pueblo de personas regularmente acomodadas67 “.

42La representación singular y elogiosa del costarricence no puede ser más explícita. Las virtudes sociológicas, políticas o psicológicas de los costarricenses son ligadas a las condiciones físicas: una población blanca, homogénea, sana y robusta. En la obra de Felipe Molina, no había una relación explícita entre la “blancura”, la “homogeneidad” y las virtudes de los costarricenses. Sin embargo, la población civilizada de Costa Rica – según Calvo – es explícitamente “blanca”. No obstante, tratando de presentar un ejemplo del etnotipo costarricense en uno de los cantones de la provincia de Heredia, el pueblo de Santo Domingo, el autor también asoma la idea de un mestizaje: “La villa de Santo Domingo es de las principales de la República. Es notable, no solamente por sus excepcionales riquezas, sino también por la mayor pureza de sangre en sus habitantes, y por el número de mujeres bellas68”. Entonces, entre los habitantes “blancos” unos eran más “puros” que otros. Sin duda, el autor es bien consciente del mestizaje entre los costarricenses como en muchas latitudes latinoamericanas, pero su estrategia es obviar este mestizaje.

Curiosamente, el viajero alemán Moritz Wagner indica en 1856 sobre el padre de Calvo Mora: “Don Bernardo Calvo, el Ministro de Relaciones Exteriores, de Gobernación y de Culto, es un mestizo que desempeña su cargo desde hace muchos años bajo administraciones69”. Más tarde, el irlandés-americano T. Meagher indica en enero de 1860: “el señor Calvo, el ministro de la Gobernación. El señor Calvo es un caballero anciano con las piernas muy cortas. Una cara de un moreno amarilloso, una boca muy aplastada y una nariz muy chata le dan un aspecto de un sacerdote japonés. Es un indio impasible del pueblo de Quircot y como ministro de Gobernación resulta singularmente útil70”. ¿Preocupado por pintar una población blanca, estaba Calvo Mora rehuyendo íntimamente sus propios orígenes?

43En todo caso, Calvo intentaba disminuir la importancia de los componentes indígena y africano para dar sentido a su idea de “blancura”. Los indígenas o “naturales” son mencionados en su obra especialmente en las páginas que hablan de la conquista y en ocasiones opuestos a la “población civilizada71”. En el texto, los indígenas sufren un proceso de desaparición. Son colocados especiamente en el tiempo pasado. Calvo explica a propósito de esta población durante la época de la conquista: “La población se calculaba de 40 á 60,000 habitantes diseminados en distintos caseríos72”. En lo que concierne la región Talamanca en el siglo XVI, el autor indica: “La población de Talamanca, se calculaba en 25,000 almas comprendiendo todas sus diferentes tribus73”. Calvo contabiliza en el “repartimiento de encomiendas” de Perafán de Rivera, realizado en 1568, un total de 11.550 indígenas74. En lo que se refiere al período de 1727 a 1821, Calvo explica: “Rodeaban la ciudad capital [Cartago] los pueblos de Cot, Quircot, Tobosi y Laborío, y existían también los de Curridabat, Aserrí, Barba y Pacaca, el señor Menán dice que reunían en conjunto solamente 600 indios, si bien pocos años antes ascendían á 10,000, y de aquel pequeño número debían los trabajadores de las milpas y cementeras por carecer de esclavos75”. Estos pueblos indígenas desaparecen y otros pueblos son colocados lejos de la capital colonial: “Boruca aparece como pueblo de mayor número de habitantes, pues entonces contaba unos 1,000 indios; pero estaba muy distante de Cartago, y sujeto á la voluntad de un franciscano76”.

44Los indígenas aparecen ya en el siglo XVIII como un grupo poco numeroso: “La villa de La Unión, antiguamente llamada Pueblo del Pilar, tomando el nombre de la Virgen del Pilar, que es su patrona, se componía en 1751 de siete casas de pajas, en las cuales habitaban 40 indios traídos de Talamanca77”. Para el mismo año, Calvo indica sobre dos de las principales ciudades del valle central, San José y Heredia, respectivamente: “La población general era de 399 familias con un total de 2,330 personas, sin contar indios porque no los había”. (…) Las familias eran 496, con un total de 3,116 personas, sin que entre ellas hubiera indios78”.

45La presencia afrodescendiente es también casi anulada en la obra. Los mulatos son solamente mencionados cuando se habla de la Cartago colonial: “La población estaba dividida en dos partes. Una de ellas la ocupaban los españoles y la otra los mulatos, á quienes se había fijado por límite una Cruz de caravaca que aun existe”. El texto continúa hablando de la aparición de la Virgen de los Ángeles, “efectuada el 2 de agosto de 1643, una piadosa tradición refiere que en el barrio que habitaban los pardos, sobre una piedra bajo la cual vierte una fuente, una mulata iba á llevar leña, encontró una imagencita que guardó cuidadosamente en su casa79”. En 1751, “las milicias de Cartago tenían un Maestre de Campo, un Sargento Mayor, un Ayudante General y “dos del tercio”, cuatro compañías de á pie (la de Guzmanes, dos de mestizos y una de pardos) y una montada, con sus Capitanes, Tenientes, Alféreces, &a., y constaban de 474 soldados80”.

46Si Calvo quería perpetuar la idea de un costarricense típicamente “blanco”, ¿hasta qué punto la imagen de población “blanca” era compartida por otros intelectuales de la época? En setiembre de 1880, el intelectual y jurista costarricense Rafael Orozco se hace una pregunta en un discurso pronunciado en el marco de la celebración oficial del aniversario de la independencia: “¿Y á qué debe Costa-Rica su desarrollo tan precoz como efectivo?”. La respuesta es la siguiente : “En primer lugar, á la robustez de su raza caucásica, á la inclinacion constante del pueblo al trabajo, al amor á la paz de sus nobles hijos, á los hábitos de órden, economía y templanza de sus habitantes y al carácter cosmopolita del costarricense81”. El director de la gran reforma educativa de los liberales, Mauro Fernández, menciona en la conclusión de la “ Memoria de Educación” de 1885 la idea de una “raza homogénea y la índole excelente de sus habitantes82”. Igualmente, podemos encontrar este tipo de manifestación en un trabajo de 1886 del profesor de geografía e historia Francisco Montero Barrrantes (1864-1925).

47La revista Selenia señala con respecto al trabajo de Montero Barrantes : “En 1885 se abrió un certamen para premiar una “Geografía Patria” y Montero Barrantes presentó entonces un trabajo. El torneo no pudo verificarse y el entonces director del Instituto don Juan Fernández Ferraz, que ya conocía el trabajo, instó á su autor para publicarlo83”. En efecto, entre septiembre y noviembre de 1886, Francisco Montero Barrantes publica tres artículos bajo el título de Geografía de Costa Rica en la revista La Enseñanza dirigida por Juan F. Ferraz84. Un tiraje a parte de los artículos fue hecho a finales de 1886 y fue sufragado por el gobierno85. En la conclusión del trabajo publicado en La Enseñanza en el mes de noviembre de 1886, el autor se aplica a sintetizar una imagen de los costarricenses que será recuperada casi de la misma manera en otras publicaciones suyas de 1890 y de 189286:

48“La casi totalidad de los costarricenses pertenecen á la raza blanca, siendo este país el único de Centro América donde hay menos mezcla de razas. Cuéntanse algunos mestizos, unos tres mil indios casi salvajes y algunos negros jamaiqueños en escaso número.
Los costarricenses son sobrios, valientes, amantes del trabajo, fieles á su palabra, francos, hospitalarios y capaces de todo sacrificio por mantener la dignidad de la patria. Es proverbial la sumisión á la autoridad y el respeto al orden establecido, aunque éste sea la dictadura, pues el hijo de Costa Rica solo piensa en sus faenas agrícolas y es apático para los asuntos de política87”.

49Estas manifestaciones nos permiten entender que ya en la década de 1880, antes de la publicación del trabajo de Calvo, la existencia de la idea de una homogeneidad racial y de una “raza” de origen europeo entre los costarricenses es asumida de manera categórica por algunos representantes de la clase política e intelectual del país. Sin embargo, no parece algo muy generalizado. Las virtudes, la índole o el carácter son los elementos más frecuentemente utilizados para describir a los costarricenses. Esta ausencia de interés por destacar el “color” o la “raza” de los costarricenses se observa en algunos documentos de la época.

50Un folleto sobre Costa Rica publicado en el primer semestre de 1886 por el profesor español Enrique Villavicencio que es funcionario del gobierno – tuvo en sus manos la Dirección General de Estadísticas entre 1883 y 1893 – no menciona nada sobre el aspecto étnico del país88. El opúsculo indica solamente que la población del país es estimada a 213.785 habitantes al 31 de diciembre de 188589. La única mención del país y de sus habitantes hace más bien referencia al “carácter” político o sociológico: “Costa-Rica por fortuna, ya sea por sus posición topográfica, ya por la índole de sus habitantes, permaneció neutra en aquellas contiendas que asolaban á los demás Estados, hasta 1829 en que deseando sustraerse radicalmente á toda discordia interna, hizo una tentativa por las armas para separarse de la Unión, pero que no tuvo resultado alguno favorable. Luego continuó tranquilamente sin mezclarse en las guerras que afligian á los demas Estados, hasta 1838 en que la Asamblea federal declaró disuelta la Confederación90”.

51Félix Mata Valle considera en su reseña del libro del Calvo de título “Costa Rica en 1886” que el libro de Calvo es perfecto para mostrar el carácter atípico del país: “los que en el extranjero hojéen [este libro] sabrán que la paz es el primer carácter de nuestra política, que el orden es el fundamento de nuestras costumbres, que el amor al trabajo es la garantía de nuestra moralidad, y que un clima cariñoso es el aliento de nuestra salud91”. Félix Mata Valle nos dice igualmente: “Los que en el extranjero hojéen, (… ) sabrán que la paz es el primer carácter de nuestra política, que el orden es el fundamento de nuestras costumbres, que el amor al trabajo es la garantía de nuestra moralidad, y que un clima cariñoso es el aliento de nuestra salud. Mata Valle explica también que el trabajo de Calvo sirve para “para atraer visitadores é inmigrantes al país, á este país donde no se sabe qué merece más elogio: si la fertilidad de sus tierras ó la moralidad de sus habitantes92 ! ”. No obstante, en su artículo Mata Valle no menciona tampoco nada al respecto del “color” o la “raza” de la población.

52Dos años después, el periodista costarricense Otoniel Pacheco publica un artículo titulado “Costa Rica en 1888” en la revista La Ilustración de Barcelona. El artículo hace un balance general sobre el país: posición geográfica, movimiento de la población, inmigración, estadísticas militares, observaciones meteorológicas, producciones, ferrocarriles y tranvías, hospitales, crédito nacional, instrucción pública, legislación y prensa. Pacheco explica al final de su contribución: “Terminaremos esta árida revista manifestando que los datos que anteceden los hemos tomado del Anuario Estadístico de 1887 y de otros documentos oficiales y de la obra de D. Joaquín Bdo. Calvo, Apuntamientos geográficos, estadísticos é históricos, expresamente para el importante semanario que edita D. Luis Tasso”. Sin embargo, aunque la obra de Calvo es la fuente de su trabajo, el autor aparte de señalar que el pueblo de Costa Rica es enteramente agrícola solamente explica: “el carácter de los costarricenses es pacífico como ningún pueblo; su espíritu de orden y amor al trabajo, su laboriosidad y afán por su cultura y prosperidad y su hospitalidad los distinguen sobre manera93”. La imagen trasmitida es la de una población de carácter singular y de un país en progreso pero no hay nada apuntado sobre el origen étnico-racial de los costarricenses.

53Lo más seguro es que Calvo se vuelve uno de los primeros difusores con éxito de un etnotipo costarricense que incluía el aspecto comportamental (pacifismo, moralidad, laboriosidad, etc.) y el aspecto étnico-racial (blancura). Una imagen que podía transmitirse a través de la educación en el interior del país y contribuir al fomento de elementos de identificación nacional pero que también podía ser difundida en el extranjero y contribuir a promocionar una imagen específica del país y del pueblo costarricense si recordamos que la obra de Calvo era felicitada por su vocación internacional. La publicación de 1887 en español servirá para la propaganda en países hispanohablantes pero la imagen de de los costarricenses tendrá su propia versión para otros lectores extranjeros.

El etnotipo costarricense y su difusión internacional

54En mayo de 1887 se promovió una suscripción que entre el 17 y el 27 había sumado “$ 1,274-25” para la publicación de la obra de Calvo en otros idiomas y con material adicional. Muchas grandes personalidades de la política, del mundo económico y de la cultura participan en esta suscripción. El señor Calvo para efectos de gestionar la suscripción contrató un encargado: León de Gatskoffsky, agente general y accionista de una compañía de nombre Baños de Bella Vista: una sociedad dedicada a la construcción y explotación de baños termales, hospitales, hoteles y lugares de recreo y promotora del proyecto de baños termales de Aguacaliente de Cartago94. El semi-diario El Comercio comentaba sobre la necesidad de este proyecto:

55“La primera edición de la obra del señor Calvo está llamando la atención en el extranjero; pero como solo se ha publicado en castellano, no puede tener gran circulación en países de otra lengua, y para que el servicio hecho á la nación sea completo, el autor se ocupa con empeño en que sea traducida á otros idiomas y que así pueda Costa Rica ser ventajosamente conocida en todo el globo. (…) anticipamos con verdadera satisfacción que se notan entusiasmo y buena voluntad general para contribuir á la realisación ( sic ) del importantísimo trabajo de hacer, en bien del país, una nueva edición ilustrada de la obra del señor Calvo en varias lenguas, á fin de que pueda llenar con mejor eficacia el grande objetivo patriótico de su joven é inteligente autor95”.

56No sabemos cómo terminó el proyecto de dicha suscripción pero lo cierto es que la obra de Calvo fue traducida al inglés. En 1890, Calvo Mora publica una versión en Estados Unidos con algunos cambios96. La introducción del traductor y editor “L. de T.” explica que la intención es hacer accesible una información auténtica al pueblo de los Estados Unidos deplorablemente ignorante de los países al sur del mar Caribe. Él cree en el poder de atracción de Costa Rica con sus “superb mountains, its inexpressible loveliness of valleys, its atmosphere of eternal May, its remarkable advancement in ways of civilization, its cultured, courteous, hospitable people97”.

57En este texto en inglés de 292 páginas se introducen ilustraciones y en la parte sobre las biografías de los jefes de Estado y presidentes costarricenses se agrega una sección explicativa sobre los medios de llegar a Costa Rica, cómo vestirse, cómo vivir en el país y en cuáles regiones. Esto nos permite apreciar el interés propagandístico del trabajo. Además, al final de la obra se pueden encontrar algunas páginas sobre el ferrocarril. Con respecto a la visión étnica de los costarricenses, la explicación dada es casi la misma que en español98.

58Si procedemos a comparar los dos textos de Calvo – en castellano y en inglés – podremos observar que el texto en castellano habla estrictamente de una “población” civilizada, blanca, homogénea, sana y robusta, mientras que en la versión en inglés se utiliza directamente el término “raza” civilizada y es catalogada como blanca, homogénea, sana y robusta. En el texto en castellano, Calvo habla de “condiciones” físicas y de otras condiciones más “estimables” y en el texto en inglés encontramos el término “cualidades” (laboriosidad, moralidad, honestidad, pacifismo). El texto en inglés de 1890 es probablemente la primera tentativa clara de definir estrictamente la “raza” costarricense como “blanca” en los trabajos de Calvo. Sin embargo, éste no se atreve a utilizar directamente la expresión completa de “raza blanca” como otros autores costarricenses. De todas formas, en el contexto de una época en la cual las teorías de la superiodad de la “raza blanca” se imponen y si se considera la orientación internacional del texto en inglés, la utilización del término “raza” no es un simple instrumento de traducción sino una verdadera estrategia de orden nacionalista. Esta intención de Calvo se verifica en otros documentos publicados en inglés en los mismos años.

59En 1890, la casa Judd & Detweiller de Washington publica The Republic of Costa Rica: some facts and figures de J. B. Calvo. Se trata de un pequeño folleto de apenas 8 páginas que invita a dirigirse a la obra de Calvo editada por Rand, McNally & Co de New York y Chicago y a la obra de Paul Biolley “Costa Rica and Her Future” (1889) para más información sobre el país. El folleto explica sobre los costarricenses: “In Costa Rica, while there still exist aborigines, they number but few, and are completely separated from the civilized race. The latter is white, homogeneous, healthy, and robust. Industry, morality, desire of culture and advancement, a spirit of order, respect shown to the authorities, and love of work are their salient qualities99”. O sea, se trata de una versión sintetizada de la imagen que se transmite en el libro de la editorial Rand, McNally & Company. De nuevo vemos cómo se utiliza la idea de “raza”.

60En 1893, un artículo del intelectual venezolano Nicanor Bolet Peraza con el título “La República de Costa Rica” y publicado en la revista Las Tres Américas es reproducido por El Independiente demócrata de San José[100]. El artículo de Bolet Peraza habla del libro en castellano de Calvo sobre Costa Rica y de otro texto que “publicó la “Oficina de las Repúblicas Americanas” de Washington á quien igualmente quedamos obligados por la ayuda que nos ha prestado para ilustrar mejor esta líneas101”. En efecto, en enero de 1892, el boletín N° 31 del Bureau of the American Republics presenta un expediente de 146 páginas sobre Costa Rica102. El Bureau es administrado en ese momento por su director William E. Curtis y el secretario es Henry L. Bryan. Calvo muestra un gran interés por el Bureau of American Republics y da un gran apoyo a esta institución. En 1899, Calvo es miembro del comité ejecutivo de dicha entidad103. Paul Biolley señala en 1902 con respecto a esta obra: “CALVO, J. B. – “Costa Rica.” – Bureau of the American Republics.- 1892.- Washington.” La más reciente de las obras del señor don J. B. Calvo en que describe el país de una manera general. El libro se publicó en inglés y se hizo de él una nueva edición por orden del Senado de los Estados Unidos104”. Como vemos la obra es atribuida a Calvo, pero los autores del boletín precisan que la información del manual es un extracto de los trabajos de Calvo105. El boletín presenta una amplia lista de publicaciones oficiales y no oficiales. Un artículo publicado en dos partes por Rubén Darío en El Heraldo de Costa Rica de 1892 resume la visión transmitida por esta edición preparada por el Bureau de las Repúblicas Americanas sobre Costa Rica: “pinta y expone el país a correquetecojo y puede servir de manual y guía al viajero. Entendemos que la mayor parte de los datos que en este volumen se contienen están tomados de la obra en que tuvo iniciativa don Joaquín Bernardo Calvo106”.

61 En la parte sobre las características físicas y geográficas de Costa Rica, el boletín señala que de acuerdo a la información suministrada por el Anuario Estadístico de la República de Costa Rica de 1890, la población al 31 de diciembre de 1890 es de 238.782 habitantes e incluye cerca de 3.5000 indígenas en el distrito de Talamanca, en la Comarca de Limón y en la región de los Guatusos situada en la parte norte de la provincia de Alajuela, cerca del lago de Nicaragua. Pero, el boletín pone de relieve un aspecto: “A most important feature of the population of Costa Rica consists in its ethnical constitution and its decided homogeneous character. Different in this from many other nations of Spanish America, Costa Rica has scarcely any negroes, and while among the elements of her population some specimens of mixed Spanish and Indian races are found, the great majority consist of white people, and as robust, healthy, intelligent, honest, and low abiding as can be found anywhere else in the world107”. En otras palabras, hay una mayor precisión de la imagen de Costa Rica como un país exclusivamente de blancos, unos pocos indios y algunos negros lo que lo diferencia de otros pueblos latinoamericanos.

62En 1894, el Bureau of The American Republics de Washington publica una versión más amplia y detallada del folleto de 1890108. El trabajo es compilado y arreglado por Calvo. En la introducción, Calvo retoma diferentes opiniones muy elogiosas sobre el país y sus habitantes de varios viajeros y autores de obras que habían escrito sobre Costa Rica como Anthony Trollope, Wilhelm Marr, Elisée Reclus, Félix Belly, Carl Scherzer, H. Polakowsky, William E. Curtis, Frank Vincent, Paul Biolley, John Schroeder y de otros que “commend the honesty, laboriousness and good conditions of the people109”. Esta introducción nos permite apreciar que el autor había tenido acceso a muchos de los documentos sobre Costa Rica y, por consiguiente, a una gama más amplia de imágenes sobre el país que en su lectura de 1886.

63Es muy probable que Calvo conociera bien las obras de la larga lista de las publicaciones sobre Costa Rica recomendada por el Bulletin No. 31 de 1892 para conocer el país y podríamos pensar que fue Calvo quien la había suministrado al autor del manual. Sin embargo, a pesar de las imágenes diversas de la población de Costa Rica contenidas en los libros consultados por Calvo, su descripción sobre los costarricenses se mantiene fija. Encontramos, en este folleto de 1894, la misma imagen del folleto de 1890, es decir, un resumen de las apreciaciones hechas en la traducción de los Apuntamientos: “In Costa Rica, while there still exist aborigines, they number few, and are completely distinct from the civilized race. The latter is white, homogeneus, healthy, and robust. Industry, morality, desire for culture and advancement, a spirit of order, respect shown to the authorities, and love of work are their salient qualities110”. Calvo agrega que “Costa Rica has always been distinguished by her strenuous efforts in the pursuits toward modern progress, and by the unity of race and love of peace and labor, which are characteristics of her patriotic children111 “.

64Una vez más, observamos el empleo del término “raza”. Calvo habla – a diferencia del folleto de 1892 – de algunos indígenas en el conjunto de la población costarricense pero no menciona nada sobre el mestizaje. Como puede verse, no hay ningún matiz en este conjunto de costarricenses de “raza blanca” costarricense y homogénea. Matices que sí pueden apreciarse bien en los relatos de viajeros como Wagner, Scherzer, Marr, Belly y Trollope o en los cuestionamientos sobre los orígenes de los costarricenses que podían observarse en la obra de Élisée Reclus en 1891. Sin ninguna duda, la estrategia es la de recuperar las representaciones más halagüeñas del país y las más asimilidas a los pueblos “civilizados”. El folleto descriptivo de 1894 es publicado seguido de un artículo cuyo título es “Costa Rica at the World’s Columbian Exposition at Chicago112”. Los documentos de 1892 y 1894 son producidos en el contexto de la famosa exposición colombina. Las obras publicadas de Calvo se vuelven un claro instrumento de propaganda de la imagen del país y de sus habitantes. Es la promoción de un “etnotipo” costarricense.

65Calvo continuará precisando la imagen del costarricense en algunos documentos publicados en la primera década del siglo XX. En 1908, Guillermo Vargas Calvo y Rafael Villegas Arango toman la iniciativa de compilar un libro con el fin de “allegar recursos con qué festejar a los pobres en los días de Navidad y Año Nuevo113”. En dicha obra, Calvo explica: “Si Costa Rica no constituye una nación famosa por su grandeza y temida por su poder, es en cambio un pueblo rico, inteligente, relativamente muy culto, próspero y feliz, que por su laboriosidad, respeto al derecho ajeno y su amor á la paz y al orden goza del aprecio y de la consideración del mundo civilizado114”. Calvo sigue especificando su representación sobre los costarricenses un año más tarde. En 1909, la revista América de Nueva York publica un artículo de J.B. Calvo. El autor concretiza muy claramente la versión sobre los costarricenses:

66“Constantemente y con particularidad en los últimos años, se han hecho muchas consideraciones acerca de las razones porqué Costa Rica se ha salvado de los frecuentes trastornos políticos que han afligido á otros de los pueblos hermanos, y se ha hecho mención del predominio de la raza blanca y de la unidad de la población, juntamente con la circunstancia de la división de la propiedad raíz, allí donde casi no hay quien no sea dueño á lo menos de un pequeño lote de tierra; pero si bien éstos han sido elementos que ciertamente han contribuído, no hay duda de que las condiciones excepcionales que han atraído las miradas del mundo hacia Costa Rica, radican principalmente en los beneficios de la escuela. Sin éstos beneficios no podría concebirse cómo hubieran podido desarrollar allí el amor á la paz y al trabajo, un espíritu de orden tan sólido y un respeto á la autoridad legítima que hace honor á la moralidad del pueblo115”.

Conclusión

67Los estudios históricos muestran que Costa Rica no era el paraíso pacífico descrito por Calvo. Diversos trabajos muestran la variedad de delitos cometidos durante el período colonial e incluso en la capital del país a fines del siglo XIX116. Tampoco era un vergel de propietarios. También muchas investigaciones históricas muestran claramente la existencia del mestizaje entre los diferentes grupos étnicos (indígenas, afrodescendientes y españoles) en el país durante el período colonial117.

68Sin embargo, en este momento histórico la representación que se hace de los costarricenses permite situar a Costa Rica como una nación civilizada y progresista. La obra de Calvo que es una de las primeras de la historiografía nacional costarricense constituye quizás en el primer esfuerzo concreto verdaderamente costarricense y oficial de mostrar a los habitantes del país como elementos esencialmente blancos y llenos de virtudes cívicas.

69Esta imagen persistirá, se perfilará y se consolidará con los años. El trabajo antológico de 1887 primero permitirá el afianzamiento de un etnotipo costarricense en el marco nacional a través de la educación al convertirse la obra de Calvo en texto educativo. Luego, los variados libros en inglés publicados por el autor – o a partir del material elaborado por Calvo – transmitirán las representaciones del país y de su gente en el marco exterior y pemitirán también la fijación de un etnotipo a nivel internacional.

70Notas de pie de página

711 Jussi Pakkasvirta, ¿Un continente, una nación? Intelectuales latinoamericanos, comunidad política y las revistas culturales en Costa Rica y el Perú (1919-1930) (San José, C.R: EUCR, 2005), pág. 115.

722 Unos de los pocos estudios son las pocas páginas dedicadas a dicha obra en el trabajo de Juan Rafael Quesada Camacho: J. R. Quesada Camacho, Historia de la historiografía, 1821-1940, 1 ed., 2 reimpr. (San José, C.R.: EUCR, 2003), págs. 173-175.

733 Véanse Paul Grieger, « Essai d’un analyse caractérologique des peuples: cas de l’ethnotype libanais », en Revue des psychologies de peuples Vol. 10, No. 3 (1955), págs. 269-287 ; Paul Grieger, Traité de caractérologie ethnique(Paris: PUF, 1958) ; P. Grieger, La caractérologie ethnique : approche et compréhension des peuples (Paris: PUF, 1961).

744 Guy Michaud, Le visage intérieur : pour une anthropologie de l‘écrivain, Tome Premier, Les structures de la personnalité (Paris: A. G. Nizet, 1974), pág. 61. Cf. Guy Michaud, « Architecture », en Revue Ethnopsychologie Nº 2/3 (Sept. 1971), pág. 311.

755 Guy Michaud, L’ethnotype comme système de significations, en Guy Michaud, director, Identités collectives et relations inter-culturelles (Bruxelles: Éditions Complexe; Paris: Diffusion Presse universitaires de France, 1978), pág. 23.

766 Traducción nuestra. Henri Boyer, Langues en conflit. Études sociolinguistiques (Paris: L’Harmattan, Logiques sociales, 1991), pág. 169.

777 Traducción nuestra. Véase : “ethnotype”, en Roger Brunet, R. Ferras y H. Théry, Les mots de la géographie. Dictionnaire critique, Troisième édition, revue et augmentée (Paris: La Documentation française; Montpellier: Groupement d’Intérêt Public Reclus, Maison de la Géographie, 1993), pág. 200.

788 Traducción nuestra. Anne-Marie Thiesse nos habla de diferentes “etnotipos” en Francia (bretón, normando, girondino, meridional, lionés, francés). en “Les leçons de l’ethnotype” et “Le sang de la race et les génies du lieu“, A.-M. Thiesse, Ils apprenaient la France, págs. 38-53.

799 Traducción nuestra. Denis Delgado Guante, « L’approche du Haïtien dans le discours du Dominicain », en Maurice Belrose, Cécile Bertin-Elisabeth, Corinne Mencé-Caster, compiladores, Penser l’entre-deux: entre hispanité et américanité (Paris: Éditions Le Manuscrit, 2005), pág. 230.

8010 Quesada Camacho, Historia de la historiografía, págs. 174-175; Rogelio Sotela, Escritores de Costa Rica (San José, C.R.: Imprenta Lehmann & Cía, 1942), pág. 12. Sobre este personaje igualmente: “Apéndice ilustrativo”, Guillermo Vargas Calvo y Rafael Villega Arango, compiladores, El libro de los pobres, edición, prólogo y notas de Iván Molina Jiménez (San José, C.R.: EUNED, 2007), pág. 269. Véase también: “Calvo…”, en http://www.sinabi.go.cr/DiccionarioBiograficoDetail/biografia/265 (consultado el 10/08/2012). Calvo escribe también en 1909 un artículo “Algo sobre la educación en Costa Rica” y el libro La Campaña Nacional contra los filibusteros en 1856-1857.

8111 Quesada Camacho, Historia de la historiografía, pág. 173.

8212 “De la “Memoria de Instrucción Pública” (1886)” (25/05/1886), en E. Rodríguez, El pensamiento liberal. Antología, prólogo, selección y bibliografía de Eugenio Rodríguez (San José, C.R.: Editorial Costa Rica, 1979), págs. 166-167.

8313 Mauro Fernández, (San José, 24/06/1887), en R.de C.R., Memoria de la Secretaría de Instrucción Pública, 1887 (San José, C.R.: Imprenta Nacional, s.f.), pág. 7.

8414 Joaquín Bernardo Calvo, Apuntamientos geográficos, estadísticos é históricos (compilados y arreglados por), (San José, C.R.: Imprenta Nacional, 1887).

8515 “Informe de la comisión y acuerdo del Ministerio de Instrucción Pública”, en J. B. Calvo, Apuntamientos, págs. 3-4.

8616 “Un libro importante”, en El Comercio (San José, C.R., 23 de diciembre de 1886), pág. 2.

8717 Véase: Acuerdo N° CLXXXIV, 20/12/1886, en Colección de las disposiciones legislativas y administrativas emitidas en el año 1886 (San José, C.R.: Imprenta Nacional, 1887), pág. 637. También véase: Mauro Fernández, (San José, 24/06/1887), en R. de C.R., Memoria de la Secretaría de Instrucción Pública, 1887 (San José, C.R., Imprenta Nacional, s.f.), pág. 7.

8818 “Dedicatoria”, en Calvo, Apuntamientos, pág. 7.

8919 “Un libro importante”, en El Comercio (San José, C.R.: 15 de marzo de1887), pág. 2.

9020 El Comercio (San José, C.R.: 19 de marzo de 1887), pág. 1.

9121 El Comercio (San José, C.R.: 29 de marzo de 1887), pág. 1.

9222 “Prensa Nacional./ Libro interesante”, en El Comercio (San José, C.R.: 29 de marzo de 1887), pág. 3.

9323 Reproducción del Bocaccio en: “Crónica./Libro nuevo”, El Comercio (San José, C.R.: 31 de marzo de 1887), pág. 2.

9424 “La obra de Calvo”, en El Comercio (San José, C.R.: 5 de abril de 1887), pág. 2.

9525 Félix Mata Valle, “Costa Rica en 1886” (Cartago, 14/07/1887), en Costa Rica Ilustrada. Revista quincenal de ciencias, artes y literatura (San José, C.R., 15 de agosto de 1887), págs. 66-67.

9626 “Crónica. Almanaque Libro de Calvo. Un nuevo libro”, en El Comercio (San José, C.R.: 5 de mayo de 1887), pág. 3.

9727 “Costa Rica. ( Editorial de “La Patria” de Valparaíso )”, en El Comercio (San José, C.R.: 17 de mayo de 1887), pág. 2.

9828 “Libros presentados á esta redacción por autores ó editores”, en La Ilustración española y americana (22 de mayo de 1887), pág. 336.

9929 “Notas bibliográficos. Apuntamientos (…)”, en Revista de España Vigésimo año, Tomo CXVI-Mayo y junio (Madrid: Estab. Tip. De ‘El Correo’, 1887), págs. 629-630.

10030 Mauro Fernández, (San José, 24/06/1887), en R.de C.R., Memoria de la Secretaría de Instrucción Pública, 1887 (San José, C.R.: Imprenta Nacional, s.f.), pág. 7.

10131 J. R. Quesada, “Independencia e historia”, en Revista de Ciencias Sociales UCR 36, (1987), pág. 88; Quesada, Historia de la historiografía, pág. 174; Steven Palmer, “Sociedad anónima. Cultura oficial. Inventando la nación en Costa Rica, 1848-1900”, en I. Molina Jiménez y S. Palmer, editores, Héroes al gusto y libros de moda. Sociedad y cambio cultural en Costa Rica (1750-1900) (San José, C.R.: EUNED, 2004), págs. 318-319, nota 57; Yolanda Dachner Trujillo, “De la individualidad política a la predestinación singular: Costa Rica en la obra de Osejo, Molina y Peralta”, en Anuario de Estudios Centroamericanos UCR, 22, 2 (1996), pág. 106.

10232 Véase la biblioteca de la Sociedad de Artesanos: “Apuntamientos de J. B. Calvo, 1 V.”, “Bibliografía”, en El Artesano (San José, C.R.: 11 de enero de 1890), pág. 2.

10333 N° 11, 24, 88 y 105. En Iván Molina Jiménez, “Libros en el Almacén Escolar de Costa Rica (1906)”, Bases de datos de libros y folletos. Centroamérica. Siglos XIX y XX. En: http://historia.fcs.ucr.ac.cr/bases/libros/base-dat.htm (consultado el 26/12/2008).

10434 R.d.C.R, Programas oficiales de Instrucción Primaria de la República de Costa Rica (San José, C.R.: Tipografía Nacional, 1910), pág. 74.

10535 “El libro de Calvo.”, en El Comercio (San José, C.R., 31 de mayo de 1887), pág. 3.

10636 Juan Rafael Quesada Camacho habla de que la segunda parte está intitulada “notas históricas”. Sin embargo en el texto no encontramos este título: Quesada Camacho, Historia de la historiografía, pág. 174.

10737 Calvo, Apuntamientos, pág. 10.

10838 Calvo, Apuntamientos, págs. 10, 21, 274, 288 y 306.

10939 Calvo, Apuntamientos, pág. 10.

11040 Calvo, Apuntamientos, pág. 11.

11141 Francisco María Iglesias, “Prólogo” (15/03/1899), en Archivos Nacionales (Costa Rica), Documentos relativos á la Independencia. Actas de los Ayuntamientos desde fines de 1821 hasta diciembre de 1823, compilados por Francisco María Iglesias (San José, C.R.: Tipografía Nacional, 1899), pág. V.

11242 “Introducción”, en Calvo, Apuntamientos, págs. 10-11.

11343 Calvo, Apuntamientos, págs. 163-164, 255-256, 319.

11444 Calvo hace referencia al “Anuario Estadístico de 1885”, Calvo, Apuntamientos, pág. 13. También apunta: “ “La Crónica de Costa Rica”, número 15 de 27 de mayo de 1857”, pág. 293. El autor menciona igualmente: “La Ilustración Americana” de Frank Leslie, Nueva York, Marzo de 1867” y “La Ilustración Española y Americana” del 15 de marzo de 1871” en las págs. 302 y 314.

11545 El libro de Molina de 126 páginas se dividía de la siguiente manera: “Parte primera. Bosquejo de Costa Rica”, “Parte Segunda. Memoria de los Varones ilustres que ha producido Costa Rica/Apuntamientos Históricos, ó compilación de noticias para la historia de Costa Rica. Introducción. Primer Periodo. -Desde el descubrimiento hasta la independencia. Segundo Periodo. –Desde la independencia hasta el presente dia” y “Apéndice”. Véase el índice: Felipe Molina, Bosquejo de la República de Costa Rica, seguido de Apuntamientos para su historia, con varios mapas, vistas y retratos (Nueva York: Imprenta de S.W. Benedict, 1851).

11646 “Introducción”, Calvo, Apuntamientos, págs. 9-10. Calvo también hace referencia a la obra en la pág. 15: “F. Molina. Memoria de las cuestiones de límites”.

11747 “El libro de Calvo”, en El Comercio (San José, C.R, 31 de mayo de 1887), pág. 3.

11848 Víctor Hugo Acuña Ortega, “Felipe Molina y la invención de la diferencia costarricense”, en F. Molina Bedoya, editor, Bosquejo de la República de Costa Rica (Alajuela, C.R.: Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, 2001), pág. XXIII.

11949 Molina, Bosquejo (1851), pág. 28.

12050 Molina, Bosquejo (1851), págs. 6 y 13. Véase nuestro análisis sobre la obra de Molina: “La propagande oficielle du pays et des habitants par Felipe Molina”, en Ronald Soto Quirós, editor, Représentations du peuple costaricien, págs. 316-331.

12151 En nuestro trabajo doctoral hemos tratado de recuperar el “etnotipo” costarricense forjado en una gran cantidad de documentos nacionales como extranjeros desde principios del siglo XIX. Véase: Ronald Soto Quirós, Représentations du peuple costaricien: la “race” entre le regard et la construction nationale, 1821-1917 (Tesis de doctorado, Universidad Michel de Montaigne Bordeaux III, 2010), 1277 págs. También véase un reciente trabajo sobre la imagen de Costa Rica y de los costarricenses en los relatos de Félix Belly y de Wilhelm Marr: María Enríquez, “Construction de l’imaginaire national: le Costa Rica dans les récits des voyageurs européens du XIXe siècle”, en Alfredo Gómez-Muller, director, Constructions de l’imaginaire national en Amérique latine (Tours : Presses Universitaires François-Rabelais, 2012), págs.103-124.

12252 Acuña Ortega, “Felipe Molina y la invención de la diferencia costarricense”, págs. XXXIII-XXXIV.

12353 Iván Molina Jiménez, El que quiera divertirse. Libros y sociedad en Costa Rica (1750-1914) (San José, C.R.: EUCR, 1995), págs. 153 y 155.

12454 Quesada Camacho, Historia de la historiografía, págs. 137-138; Juan Carlos Solórzano Fonseca, “Reflexiones en torno a la historiografía y la arqueología en Costa Rica durante el siglo XIX”, en Anuario de Estudios Centroamericanos UCR, 27, 1, (2001), págs. 87-88.

12555 Pakkasvirta, ¿Un continente, una nación?, pág. 116.

12656 Díaz reproduce las ideas de Calvo: David Díaz Arias, Construcción de un Estado moderno. Política, Estado e identidad nacional en Costa Rica, 1821-1914 (San José, C.R.: EUCR, 2005), pág. 63.

12757 Steven Palmer, “Hacia la “auto-inmigración”. El nacionalismo oficial en Costa Rica, 1870-1930”, en Arturo Taracena y Jean Piel, compiladores, Identidades nacionales y Estado moderno en Centroamérica (San José, C.R.: EUCR, 1995), pág. 77. El trabajo de Steven Palmer que habla sobre la idea de la homogeneidad en Costa Rica y de la creación de la imagen de una “Raza nacional” y que analiza ciertos textos de finales del siglo XIX y principios del XX paradójicamente no menciona el trabajo de J. B. Calvo. Tampoco lo retoma Iván Molina cuando subraya la historiografía costarricense entre 1880 y 1890 y el interés de los intelectuales de destacar el origen europeo de los costarricenses. I. Molina Jiménez, Costarricense por dicha. Identidad nacional y cambio cultural en Costa Rica durante los siglo XIX y XX (San José, C.R.: EUCR, 2002), págs. 19-20.

12858 Calvo, Apuntamientos, pág. 32.

12959 Calvo, Apuntamientos, pág. 34. Esta cita ha sido retomada en parte o en su totalidad en diferentes trabajos, pero tenemos que destacar que en la sección sobre las “Razas” de su obra sobre la historia de la historiografía, J. R. Quesada Camacho destaca el valor de la raza blanca y de las cualidades ligadas a ésta como el sentido de trabajo y la voluntad de progreso que se expresa bien en el texto de Joaquín Bernardo Calvo (_Apuntamientos_). Sin embargo, hay que señalar que el autor presenta en su obra una cita que no existe en el libro de Calvo. Quesada Camacho señala: “ En Costa Rica, si bien existe una raza primitiva [ el autor parece aceptarlo como una fatalidad ] su cantidad es muy limitada y está completamente aislada de la población civilizada (...)”/ En cambio al referirse a los blancos, el autor agregaba: “(...) la calidad más estimable de la raza blanca es su sentido del trabajo y su voluntad de progreso ”, Quesada Camacho, Historia de la historiografía costarricense, págs. 263-264, Cf. Calvo, Apuntamientos, pág. 34. Desgraciadamente, el mismo error se repite en otras obras del autor: Quesada Camacho, América Latina: Memoria e identidad (1492-1992) (San José, CR.: Editorial Respuesta, 1993), pág. 115 y Quesada Camacho, “Nacionalismo en literatura y eurocentrismo en historiografía”, en Revista de Ciencias Sociales 84-85, (II-III 1999), pág. 181.

13060 Calvo, Apuntamientos, pág. 243.

13161 Calvo, Apuntamientos, pág. 247.

13262 Calvo, Apuntamientos, pág. 249.

13363 Calvo, Apuntamientos, pág. 159.

13464 Calvo, Apuntamientos, pág. 189.

13565 Calvo, Apuntamientos, pág. 191.

13666 Calvo, Apuntamientos, págs. 38-39, 150.

13767 Calvo Rosales nos dice en un informe del 20 de mayo de 1859 como Ministro del Interior que Costa Rica es un “pequeño Estado homogéneo” donde “el espíritu de órden y de estabilidad (...) siempre han distinguido a sus habitantes. (...) la población nunca ha abandonado sus ocupaciones pacíficas y su acostumbrada laboriosidad”. Calvo Rosales nos habla de una “índole especial de nuestro pueblo”. También nos dice: “solo un pueblo muy laborioso, como el nuestro”; se evoca “el génio emprendedor de los costarricenses”. Calvo Rosales indica igualmente: “por no haber entre nosotros verdaderos proletarios, componiéndose casi todo el pueblo de personas regularmente acomodadas.” R.C.R., Memoria del Ministro del Interior de la República de Costa-Rica, presentada al Congreso de 1859 (San José, C.R.: Imprenta Nacional, 1859), págs. 2 y 5-6. Muchas de estas ideas también son manifiestas en periódico el Mentor costarricense publicado en los años 1840 y del cual es director Calvo Rosales.

13868 Calvo, Apuntamientos, pág. 193.

13969 M. Wagner, C. Scherzer, La República de Costa Rica en Centroamérica (San José, C.R.: Imprenta Lehmann, 1944), pág. 134. En el texto original nos se habla de “mestizo” sino de “ halbindianer”, M. Wagner, C. Scherzer, Die Republik Costa Rica in Central-Amerika (Leipzig: Arnoldische Buchhandlung, 1856), pág. 208. Más abajo, Scherzer nos dice sobre el ministro Calvo y haciéndose preguntas sobre el futuro de la enseñanza para las mujeres : « La sabiduría de este Ministro medio indio y Caballero de la Orden de Cristo, nos queda debiendo la respuesta a esta pregunta». Wagner, Scherzer, La República de Costa Rica, pág. 145.

14070 Fernández Guardia, Costa Rica en el siglo XIX (San José, C.R.: EUNED, 2002), pág. 326.

14171 Calvo, Apuntamientos, págs. 196-197, 201-208, 210, 213-214, 219, 221.

14272 Calvo, Apuntamientos, pág. 197.

14373 Calvo, Apuntamientos, pág. 213.

14474 Calvo, Apuntamientos, pág. 210.

14575 Calvo, Apuntamientos, pág. 227.

14676 Calvo, Apuntamientos, pág. 227.

14777 Calvo, Apuntamientos, pág. 187.

14878 Calvo, Apuntamientos, págs. 170, 191.

14979 Calvo, Apuntamientos, pág. 182.

15080 Calvo, Apuntamientos, pág. 184.

15181 Rafael Orozco, “Revista Interior. 15 de Septiembre”, en La Gaceta. Diario oficial Año 3, Trim. 3, No. 771 (San José, C.R.: 17 de septiembre de 1880), pág. 4.

15282 “De la “Memoria de Instrucción Pública” (1885)” (22/07/1885), en Rodríguez, El pensamiento liberal. Antología (1979), pág. 164; PALMER, S., “Hacia la “auto-inmigración”, pág. 77.

15383 “Francisco Montero Barrantes” (Album de “Selenia” N°6), Selenia. Surcos de Arte libre (Heredia, C.R.: 1 de octubre de 1910), pág. 9.

15484 Francisco Montero Barrantes, “Geografía de Costa Rica, escrita por Francisco Montero Barrantes, y dedicada á la juventud”, en La Enseñanza Tomo III, N° 1 (Setiembre de 1886), págs. 22-32; N° 2 (Octubre de 1886), págs. 77-100 y N° 3 (Noviembre de 1886), págs. 152-162.

15585 Mauro Fernández en un informe al Congreso escribe: “Posteriormente [ a la solicitud de J. B. Calvo ] el señor don Francisco Montero Barrantes pidió la declaración de propiedad de una obra que ha escrito con el título de “Geografía de Costa Rica”, á lo cual se accedió por acuerdo n° 186 de 8 de enero. Ese trabajo vió la luz en el periódico “La Enseñanza”, y se ha publicado por separado á expensas del Tesoro”, Mauro Fernández, (San José, 24/06/1887), R. C.R., Memoria de la Secretaría de Instrucción Pública, 1887, pág. 7. En la revista La Enseñanza de noviembre de 1886, se indica: « YA SE HA TERMINADO la edición especial de la “Geografía de Costa Rica” del señor Montero Barrantes, quien lleva su modestia hasta el extremo de atribuir á nuestro pobre apoyo la realización de la obra”, “Notas varias”, en La Enseñanza. Revista mensual de Instrucción pública, ciencias, literatura y artes, dedicada al Magisterio y a la juventud estudiosa de Centro-América (Instituto Universitario de Segunda Enseñanza), Tomo III, N° 3 (Noviembre de 1886), San José, C.R.: Imprenta Nacional, s.f., pág. 163.

15686 Francisco Montero Barrantes, Geografía de Costa Rica, 3ra. edición aumentada y corregida (San José, C.R.: Tipografía Nacional, 1890), págs. 91 y 96 y Francisco Montero Barrantes, Geografía de Costa Rica (Barcelona: Tipografía Lit. de José Cunill Sala, 1892), pág. 149.

15787 “Geografía de Costa Rica, escrita por Francisco Montero Barrantes, y dedicada á la juventud (Conclusión)”, en La Enseñanza Tomo III N° 3 (Noviembre de 1886), pág. 161.

15888 Enrique Villavicencio, República de Costa-Rica, Coleccionados estos datos por Enrique Villavicencio, Año de 1886 (San José, C.R: Imprenta Nacional, 1886). El original consultado fue firmado en San José por R. F. Seijas y fechado el 23 de julio de 1886. La dirección de la Dirección General de Estadísticas fundada en el segundo semestre de 1883 fue puesta en la manos de E. Villavicencio entre 1883 y 1893. Villavicencio, originario de Málaga, trabajó como profesor de la clase de pilotos en su ciudad natal y como director del Colegio Industrial de Granada. En Costa Rica, Villavicencio funda en 1878 el Colegio Costarricense y el gobierno le encarga la dirección del Instituto de Alajuela en 1880 y del Instituto Nacional en 1883. Véase L. F. González, Historia de la influencia extranjera en el desenvolvimiento educacional y científico de Costa Rica (San José, C.R: Imprenta Nacional, 1921), pág. 137.

15989 Villavicencio, República de Costa Rica, pág. 28.

16090 Villavicencio, República de Costa Rica, pág. 11.

16191 Calvo, Apuntamientos, pág. 314.

16292 Mata Valle, “Costa Rica en 1886”, pág. 67.

16393 Otoniel Pacheco, “Costa Rica en 1888”, en La Ilustración. Revista Hispano-americana Año 9º, Nº 423 (Barcelona: 09 de diciembre de 1888), pág. 791. El libro de Calvo es recibido por la revista en marzo de 1889: “Libros recibidos. Administración Soto. República de Costa Rica.- Apuntamientos geográficos, estadísticos é históricos compilados y arreglados por D. Joaquín Bernardo Calvo.-San José de Costa Rica. 1887”, en La Ilustración. Revista hispano-americana (Barcelona: 17 de marzo de 1889), pág. 174.

16494 Véase el folleto de promoción del proyecto balneario que también es un verdadero folleto promocional de Costa Rica y que se presenta en inglés y otros idiomas: Aguas termales de Cartago, Costa-Rica, Fuente Mineral Caliente, 55°. C. ó sea 131°. Far. Obsequio á los accionistas, fundadores de esta humanitaria institución (San José, C.R.: Imprenta de José Canalías, 1886).

16595 “El libro de Calvo”, en El Comercio (San José, C.R.: 31 de mayo de 1887), pág. 3.

16696 Paul Biolley señala en su trabajo bibliográfico de 1902: “CALVO, J. B. –“ The Republic of Costa Rica, translated from the Spanish and edited by L. de T. with introduction, additions and extension by the editor”. – 1890 – Chicago and New York”. Esta es la segunda edición –la primera salió á la luz en 1889 — de la traducción al inglés de la afamada obra del señor don Joaquín Bernardo Calvo, publicada en San José de Costa Rica (1887) con el título de Apuntamientos geográficos, estadísticos é históricos, que vino á reemplazar en la literatura patria, el excelente pero ya antiguo libro de don F. Molina Bosquejo de Costa Rica. Toda la prensa americana ha acogido con grandes elogios la publicación de estos datos, compilados con el mayor acierto para dar á conocer á Costa Rica en el extranjero.”, P. Biolley, “Bibliografía. Obras publicadas en el extranjero acerca de la República de Costa Rica durante el siglo XIX. Notas compiladas y ordenadas por Pablo Biolley”, en Revista de Costa Rica en el siglo XIX Tomo Primero (San José, C.R.: Tipografía nacional, 1902), pág. 391. Ver también una información muy similar de L. Dobles Segreda: “Esta es la segunda edición – la primera salió a la luz en 1889 — de la traducción al inglés de la afamada obra del señor Joaquín Bernardo Calvo, publicada en San José de Costa Rica (1887), con el título de “Apuntamientos Geográficos, Estadísticos e Históricos.” (Véase en aquel lugar). Chicago and New York, 1890.-Citado por J. B. Calvo.”, L. Dobles Segreda, Indice bibliográfico de Costa Rica, T. II, (San José, C.R: Imprenta Lehmann Sauter & Co., 1928), pág. 279. Siguiendo las referencias de Biolley y de Dobles Segreda, tratamos de localizar la edición de 1889 que sería la primera en inglés, pero solamente pudimos encontrar la versión de 1890. En la versión de 1890, el “copyright” de Rand, McNally & Co. indica 1889 y la introducción del editor L. de T. (pág. 12) está fechada el mismo año (San José, Feb. 1, 1889), pero nada en el contenido de la obra nos indica la existencia estrictamente de una primera edición en inglés en 1889.

16797 “Editor’s Introduction, L. de T., San José, Feb. 1, 1889”, en Calvo, The Republic of Costa Rica. Translated from the Spanish and Edited by L. de T. with introduction, additions, and extensions by the edition. Map and illustrations (Chicago and New York: Rand, McNally & Company, Publishers, 1890), pág. 12. No hemos logrado saber quién es estrictamente el traductor.

16898 “Character of the people. It is not in this country as in other countries of like origin in America. In Costa Rica, while a primitive people still exists, its numbers are few, and it is completely separate from the civilized race. The latter is white, homogeneous, healthy, and robust, and to these are added qualities of mind which are most admirable: industry, desire for culture and advancement, a spirit of order, love of work, courage and intrepidity when it comes to defending the Nation. The morality of the people and their respect for authority is well known; society has been given no cause for alarm by violent deeds or atrocious crimes. Although at times, in the struggles of political parties of power, arms have been taken up, yet property has been sacred, and peaceful inhabitants have had nothing to fear. Plunder and violence, assaults in villages or on highways, are unknown. Honesty and fulfillment of obligations are among the characteristics of the people, and if its industry is exceptional, no less commendable is its cleverness in business affairs”, Calvo, The Republic of Costa Rica (1890), págs. 51-52.

16999 “Population”, en Calvo, The Republic of Costa Rica: some facts and figures, compiled and arranged (Washington D.C.: Judd & Detweiller, Printers, 1890), pág. 3. Paul Biolley señala que el mismo año Calvo publica un “_Mapa Estadístico de Costa Rica_, resumiendo los datos contenidos en el libro (_The Republic of Costa Rica_)”, P. Biolley, “Bibliografía…”, pág. 391.

170100 “Reproducción. La República de Costa Rica [ N. Bolet Peraza (De Las Tres Américas) ]”, en El Independiente demócrata, Órgano oficial del Partido del mismo nombre (San José, C.R.: 24 de septiembre de 1893), págs. 3-4. El artículo fue también publicado el 13 septiembre de 1896 en El Comercio. Nicanor Bolet Peraza (1838-1906) es un escritor que dirige la prestigiosa revista Revista Ilustrada. También es el el fundador y el alma de la revue Las Tres Américas. Las dos publicadas en Nueva York.

171101 “Reproducción. La República de Costa Rica…”, pág. 3.

172102 El folleto señala: “The works of Señor Calvo on Costa Rica, which no one who wishes to become familiar with that country should fail to study, are: (I) La República de Costa Rica. Apuntamientos geográficos, estadísticos é históricos. San José de Costa Rica. 1887. (2) The Republic of Costa Rica. Some facts and figures. Washington, D.C. 1890. (3) The Republic of Costa Rica. Chicago and New York. 1890. Another important work on Costa Rica is that written in French, by Mr. Paul Biolley, and translated into English by Mr. Cecil Charles, under the title of “Costa Rica and her Future.” Washington, D.C. 1889”, en “Introductory”, en Costa Rica. Bulletin No. 31 (Washington, U.S.A.: Bureau of the American Republics, January, 1892), pág. 1.

173103 “Señor Calvo appointed Minister Plenipotentiary”, en Monthly Bulletin of the Bureau of the American Republics. International Union of American Republics Vol. VI, Nº 7 (January, 1889), pág. 1179.

174104 En Biolley, “Bibliografía…”, pág. 394. Dobles Segreda apunta: “CURTIS WILLIAM E. (Calvo J. Bernardo) “Costa Rica” Publicado en edición especial del “Bureau for the American Republics¸”. Washington. Bulletín. N°. 31. –Enero, 1892. Datos suministrados en su totalidad por J. Bernardo Calvo. Contiene un mapa de Costa Rica dibujado y corregido por F. Montesdeoca R., en 1889 e impreso por William M. Braddey & Co., de Philadelphia, en 1891. El volumen está arreglado en 13 capítulos (...) Ciento cuarenta y seis páginas.—Government Printing office.- Washington, 1892. Tomo L. P.”, Dobles Segreda, Indice…, T. II, págs. 311-313.

175105 “The learned Costa Rica writer, Señor Don Joaquin Bernardo Calvo, from whose valuable works a considerable part of the information contained in this handbook is derived…”, “Introductory”, en Costa Rica. Bulletin No. 31 (1892), pág. 1.

176106 Véase: “3. Libros recibidos. Costa Rica. Bureau of the American Republics. Washington. U.S.A.”. Cf. “Tomado de: El Heraldo de Costa Rica, 18 de marzo de 1892, Año I, N° 62, pág. 2; y 19 de marzo de 1892, Año I, N° 63, pág. 2”, Margarita Castro Méndez, “Textos y documentos. Rubén Darío. Artículos inéditos escritos en Costa Rica”, en Revista Hispánica moderna 21 (1955), pág. 190.

177107 Costa Rica. Bulletin N° 31 (1892), pág. 10.

178108 Calvo, compilador, The Republic of Costa Rica: Some Facts and Figures. 1893, Second Edition, Special Bulletin (Washington, D.C.: Bureau of The American Republics, April, 1894). El folleto de 56 páginas incluye una introducción (págs. 5-11) (Washington, D.C., 04/1894). Biolley señala en 1902: “CALVO, J. B. –“The Republic of Costa Rica. Some facts and figures,” followed by an article entitled: “Costa Rica at the World’s Columbian Exposition of Chicago.” (La República de Costa Rica. Hechos y números.) Seguido de un artículo titulado: “Costa Rica en la Exposición universal de Chicago.” –Bureau of the American Republics. –Sp. Bulletin.—1894.-Washington. Informes condensados acerca de los recursos y adelantos del país, ya publicados en 1873 [sic] y vueltos á imprimir con la adición de un capítulo especial dedicado á la participación de Costa Rica en la Exposición de Chicago. La oficina de las Repúblicas americanas hizo una edición de ambos trabajos.” Biolley, “Bibliografía…”, pág. 396. Dobles Segreda apunta: “CALVO JOAQUÍN BERNARDO. “The Republic of Costa Rica. Some facts and figures” (“La República de Costa Rica. Hechos y números.”) Segunda edición. La cita como segunda, porque, con pocas diferencias, es el mismo estudio que publicó en 1892 (véase esa cita, página 311 de este tomo. Allí aparece como obra de Curtis William porque él la editó bajo su nombre, sin mencionar a Calvo.) (...) Como un apéndice se publica un artículo titulado: “Costa Rica at the World’s Fair”, tomado del “Monthly Bulletin, Bureau of American Republics”. Correspondiente a febrero de 1894. (...) Cincuenta y seis páginas profusamente ilustradas. Se incluye, además, un mapa de Costa Rica dibujado por F. Montesdeoca R., en 1889. La publicación la hace el Bureau of the American Republics, como un boletín especial correspondiente a abril de 1894. Washington, 1894.”, Dobles Segreda, Indice…, T. II, págs. 320-321.

179109 “Introductory”, en Calvo, The Republic of Costa Rica (1894), pág.10. Ver las obras y los autores citados por Calvo en las páginas 6-10, 35.

180110 Calvo, The Republic of Costa Rica (1894), pág. 16.

181111 Calvo, The Republic of Costa Rica, (1894), pág. 11.

182112 Se trata de un extracto de “Costa Rica at the World’s Fair” publicado en el Monthly Bulletin, Bureau of American Republics en febrero de 1894: Calvo, The Republic of Costa Rica (1894), págs. 37-55.

183113 “Preliminar”, (San José, 15 de diciembre de 1908), en G. Vargas Calvo y Rafael Villegas Arango, El libro de los pobres (San José, C.R.: Tipografía de Avelino Alsina, 1908), pág. VII.

184114 Calvo, “Costa Rica”, en Vargas Calvo y Villegas Arango, El libro de los pobres, pág. 151.

185115 Calvo, “Algo sobre la Educación en Costa Rica”, en América. Revista mensual científica, artística, literaria, industrial y comercial Vol. III, Año II (Nueva York: diciembre de 1909), pág. 458.

186116 Ver por ejemplo: Lowell Gudmundson, “Aspectos socioeconómicos del delito en Costa Rica:1725-1850”, en Revista de Historia Año II, N° 5, (julio-dic. 1977), págs. 101-148 y Mayela Solano Quirós y Carlos Naranjo Gutiérrez, El delito en la provincia de San José. 1870-1900 (Un intento de análisis histórico-social del delito) (Tesis de licenciatura en Historia, UNA, Heredia, C.R., 1989).

187117 Ver un resumen en: María de los Ángeles Acuña, “Provincia de Costa Rica: la construcción de los mestizaje, 1690-1821”, X Congreso Centroamericano de Historia, UNAN, Nicaragua, del 12 al 15 de julio de 2010, Memoria digital del Congreso, Historial colonial, en: http://hcentroamerica.fcs.ucr.ac.cr/Contenidos/hca/cong/mesas/x_congreso/colonial/mestizajes-costarica.pdf (consultado el 20/07/2012).

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Para citar este artículo :

Ronald Soto-Quirós, « La difusión del etnotipo costarricense: los Apuntamientos de J. B. Calvo, del texto educativo a la propaganda internacional. », Boletín AFEHC N°54, publicado el 04 septiembre 2012, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3168

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