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AFEHC : articulos : Un desafío liberal: construir una escuela centroamericana. : Un desafío liberal: construir una escuela centroamericana.

Ficha n° 3169

Creada: 14 octubre 2012
Editada: 14 octubre 2012
Modificada: 16 enero 2013

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Autor de la ficha:

Emilie MENDONCA

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Un desafío liberal: construir una escuela centroamericana.

Al tocar en este número del Boletín de la AFEHC un tema como el de la historia e historiografía de la educación en Centroamérica, no podíamos sino interesarnos precisamente por los intentos de ciertos estados por construir una educación que pase los límites del territorio nacional para ser verdaderamente centroamericana. En este estudio nos interesaremos por el país que mejor conocemos, Guatemala, y nos centraremos más detalladamente en el período liberal, considerado con razón por muchos historiadores como el momento de fundación de la Guatemala moderna. Ésta sin embargo no siempre era vista en aquel entonces como el marco de construcción de una nación concebida mucho más a menudo como centroamericana. Veremos así, mediante el análisis de las leyes, de los programas y libros de texto guatemaltecos, cómo la escuela fue pensada por los pedagogos y políticos guatemaltecos como posible herramienta de “nacionalización”, hasta tal punto que se elaboraron proyectos de unificación de los sistemas educativos centroamericanos, para unificar las mentes y así conseguir la unión. El estudio del Congreso Pedagógico de 1893 y de los Pactos de Washington de 1907 nos llevará sin embargo a cuestionar la voluntad política de unión de los Estados, al parecer decreciente a medida que éstos estuvieron entrando en el siglo XX.
950
Palabras claves :
Educación, Manuales escolares, Centroamericanismo, Nación
Autor(es):
Emilie Mendonça
Fecha:
Septiembre de 2012
Texto íntegral:

1

Introducción

2Al tocar en este número del Boletín AFEHC un tema como el de la historia e historiografía de la educación en Centroamérica, no podíamos sino interesarnos precisamente por los intentos de ciertos estados por construir una educación que pase los límites del territorio nacional para ser verdaderamente centroamericana. En este estudio nos interesaremos por el país que mejor conocemos, Guatemala, objeto de estudio de nuestra tesis doctoral1, y nos centraremos más detalladamente en el período liberal, considerado con razón por muchos historiadores como el momento de fundación de la Guatemala moderna.

3Realizadas o sólo proyectadas, las empresas de modernización del país abundan a partir de 1871: el sistema bancario, la red de correos y telégrafos, los proyectos ferroviarios, la organización del ejército… Modernidad, civilización y progreso son entonces los objetivos de los gobiernos liberales finiseculares. Dentro de esta política del progreso, la escuela ocupa un lugar importante, puesto que ella es el lugar donde se alfabetiza, se inculcan saberes científicos contemporáneos con métodos modernos, se dan nociones de agricultura y manualidades, se forman tanto el cuerpo como el espíritu…

4Lo que pretendemos mostrar aquí es que la escuela es más que el molde del futuro trabajador: también sirve para cohesionar la sociedad del porvenir y, en cierta medida, la nación. Sin embargo, esta última función no aparece claramente definida en la legislación como objetivo esencial del sistema educativo, tal vez por el constante vaivén que pudimos observar en diversos documentos entre una identidad guatemalteca y el sueño de una nación centroamericana refundada2. En efecto, aunque para ciertos historiadores la era liberal, iniciada en 1871 con la llegada al poder de Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios, coincide con el nacimiento de una identidad nacional guatemalteca, favorecida a su vez por nuevas instituciones como la militar o la educativa, no quisiéramos olvidar lo importante que ha sido la identidad centroamericana en estos mismos años. Una identidad cuya omnipresencia en las mentes y espíritus liberales de la época trasluce no sólo en los discursos y en los variados intentos de la élite gobernante por reconstruir la federación, sino también en el ámbito escolar.

5¿En qué medida la escuela guatemalteca refleja el centroamericanismo de los liberales de finales de siglo XIX que la implementaron? ¿Podrá ser la escuela la palanca que lleve a la reconstrucción federal? Al estudiar brevemente en este artículo el vínculo existente entre el ideal centroamericano y la escuela guatemalteca tal y como la concebían los gobiernos de finales del siglo XIX, veremos cómo los liberales guatemaltecos estaban convencidos del “sí” rotundo como respuesta a la segunda cuestión. Después de evocar la presencia del centroamericanismo en el mundo educativo guatemalteco, veremos cómo los pedagogos no se conformaron con intentar difundir su ideal federal en las escuelas, sino que el gobierno liberal promovió tentativas de unificación de los sistemas educativos del istmo.

Una federación sin sistema educativo común

6Antes que todo, nos parece necesario aclarar un hecho: si el proyecto de una educación centroamericana y centroamericanista que emergió a finales del siglo XIX nació de la nostalgia por el período federal, nunca existió en dicho período federal un sistema escolar a escala regional.

7En efecto, si bien la Constitución de la República federal, decretada en 1824, le atribuyó al Congreso la responsabilidad de “dirigir la educación, estableciendo principios generales más conformes al sistema popular y al progreso de las artes útiles y de las ciencias”, la organización bicéfala de la federación, que repartía el poder entre dicho Congreso y cada uno de los Estados, dificultó la implementación de un sistema educativo común3.

8Así en Guatemala la Constitución de 1825 le dio a la Asamblea el cargo de “dirigir la educación popular por los principios generales que establezcan las letras de la federación, promoviendo el progreso de las ciencias, artes y bellas letras”, cuando su Título XIII enteramente dedicado a la cuestión educativa establecía la índole de los diferentes establecimientos por crear, y su repartición por el territorio guatemalteco4.

9Ambas constituciones reflejaban la visión educativa heredada de la Ilustración y desarrollada por intelectuales como José Cecilio del Valle o Pedro Molina. Pero ninguna de las dos entidades – Estado y Federación – consiguió llevar a cabo sus proyectos, consecuencia probable de los disturbios políticos que sufría la región y de la falta de unidad de una entidad política sin materialidad propia (sea económica, intelectual o política), fuera de su geografía5.

10Guatemala tuvo que esperar la llegada de Mariano Gálvez a la presidencia para que emergiese el primer brote de sistema educativo a cargo del Estado. Así, con las Bases del Arreglo General de la Instrucción Pública de 1832 y el Estatuto de Instrucción Primaria de 1835, el Estado tomó las riendas de la escuela pública por primera vez de manera concreta. Si bien la huella de Del Valle o Molina era obvia en la manera como se concebía entonces el papel de la educación dentro de la sociedad, y que los ideales enunciados en la Constitución federal y la Constitución guatemalteca de 1824 y 1825 eran los mismos – formar al pueblo –, la novedad del gobierno Gálvez fue la organización, por primera vez, de un sistema escolar completo.

11Éste quedó dividido entonces en tres niveles, desde la primera instrucción general y para todos, hacia la segunda, que preparaba a los futuros estudiantes para que ingresaran en los estudios superiores o “tercera instrucción”. En otras palabras, el Estado decidió formar al futuro ciudadano encargándose de su educación desde su infancia hasta la adultez, para los pocos que alcanzasen el nivel superior. Además de esta organización de los niveles escolares, las leyes del gobierno Gálvez buscaban uniformizar programas y métodos al establecer la lista de las asignaturas que se enseñaban en las escuelas del país, y querían valorizar y propagar el método lancasteriano, dejando que la Academia de Estudios rigiese el sistema entero, bajo tutela del gobierno6.

12No obstante este proyecto detallado y ambicioso que buscaba amoldar la sociedad entera con principios y saberes comunes, la realidad fue decepcionante: el sistema moderno, marcado por la laicidad y orientado hacia la modernización de la sociedad, surtió poco efecto, por falta de recursos materiales y de libertad política. Con un gobierno atrapado entre finanzas insuficientes y una oposición creciente, tan sólo se abrieron unas pocas escuelas, con alumnos ausentes y profesores poco o mal formados para asumir su cargo. Con lo cual esta “planificación total de la educación” descrita por la historiadora Alcira Goicolea7 se quedó precisamente en el estado de un plan que no se pudo llevar totalmente a la práctica. Los conservadores que gobernaron después de Gálvez por treinta años conocieron las mismas dificultades en el campo educativo en el cual poco a poco creció el sector privado y la influencia clerical después del Concordato y de la ley Pavón de 18528.

13Cuando los liberales llegaron al poder en 1871, se encontraron por lo tanto con un sistema educativo casi inexistente y en su mayor parte bajo tutela eclesiástica, y con una federación difunta que volvía a suscitar sus sueños y proyectos.

¿Una escuela guatemalteca centroamericanista?

14Los mensajes dirigidos por el Presidente de la República a la Asamblea al inicio de cada sesión parlamentaria atestiguan lo vivo que seguía siendo el sueño centroamericano en las mentes guatemaltecas en las últimas décadas del siglo XIX. La evocación de las “repúblicas hermanas”, expresión usada cada año por los dirigentes o por sus oradores favoritos, correspondía con el proyecto de « reconstruir la nacionalidad centroamericana, [ que ] es una consecuencia natural del mismo espíritu de adelanto i fraternidad que ha guiado (…) » la acción de Barrios, según los diputados de 18839. El patriotismo centroamericano, considerado como el ideal a alcanzar por la Asamblea Nacional, fuese bajo Barrios, fuese en tiempos de Barillas10 o de Reina Barrios11, impregnaba la política exterior del país, hasta tal punto que el mismo Justo Rufino Barrios decidió tomar las armas en 1885 para realizar la tan deseada unión centroamericana.

15Como bien sabemos, la empresa militar fracasó y acabó con la muerte del líder liberal en el campo de batalla. Lo cual no significó sin embargo la desaparición de la “reconstrucción de la antigua Patria” de las metas de los políticos guatemaltecos12, quienes seguían viendo la federación como la forma idónea de gobierno para la zona centroamericana, no sólo por respetar su unidad geográfica sino también por la respetabilidad internacional que traería, así como el mejor desarrollo económico que permitiría13.

16El flagrante fracaso de la unión impuesta por la fuerza demostró que las letras tal vez funcionarían mejor que las armas para realizar el sueño liberal de federación centroamericana. En este sentido, la educación aparecía entonces como el recurso ideal para inculcar en todas las mentes la idea según la cual no podía haber nación fuera de la federación, como lo atestiguan tanto la prensa como los mismos manuales usados en las escuelas guatemaltecas.
Efectivamente, aunque la referencia a la nación sea casi inexistente en la legislación educativa del período liberal – donde la escuela debía formar una “sociedad” más que una nación14 —, no hay lugar a dudas en cuanto al papel “nacionalizador” dedicado a la escuela tanto por los periodistas y los intelectuales como por los pedagogos.

17Éstos, reunidos en las primeras conferencias pedagógicas organizadas por el Ministerio de Instrucción Pública en 1881, debían, según el Diario de Centroamérica, recibir durante este evento todos los conocimientos que les permitieran

18« ampliar hasta lo posible ideas referentes á la mejora de la nación ; que se esplique sobre todo las ventajas de la unidad, la conveniencia de la unión Centro-Americana, los grandes destinos que en virtud de este hecho les están reservados á los pueblos de Centro-América, ideas también sobre el presente y el porvenir del continente todo ; no descuidar en fin nada de lo que contribuye á fomentar el patriotismo, á que el niño por medio del maestro comprenda y ame ciertos principios que son la salvaguardia de los países y cuya ignorancia hasta hace algunos años ha sido la causa de las amargas vicisitudes que hemos atravesado15».
Para el periodista, no había ambigüedad posible: si para él la escuela y su maestro eran claramente los obreros que forjarían la futura nación y sus miembros, esta nación sólo podía ser centroamericana. De ahí que estas conferencias sirviesen para inculcar el patriotismo y les diesen a los maestros los argumentos e ideas idóneas para justificar y explicar la necesidad de la federación, y evitar así la ruptura federal causada por la ignorancia de tales sentimientos y conceptos en el pasado.

19Sin embargo la legislación es más discreta en cuanto al fomento de una conciencia nacional entre los alumnos. En los programas aparece la enseñanza de la historia y geografía desde el nivel primario, con un cuidado particular por la historia y geografía, a veces descritas como las de Centroamérica. Esta precisión aparece en las leyes de 1875 y 1877 para el nivel primario superior/complementario16, mientras que en 1879 se da desde el nivel elemental la consigna siguiente: « debiendo atenderse de un modo especial á las de Centroamérica17 ». Esta insistencia sobre el conocimiento del área centroamericana sigue en el nivel complementario, puesto que « se ampliarán los conocimientos ya adquiridos sobre geografía é historia : pero de una manera particular se insistirá sobre la geografía é historia de Centroamérica18 », y la volvemos a encontrar en la ley y los programas detallados publicados en 188219. Los programas detallados de 1893 y 1899 mantienen cierta ambigüedad, describiendo la enseñanza de estas mismas asignaturas como « geografía e historia de la patria », sin definir la patria de la que se está hablando20. Sea Guatemala o Centroamérica, esta patria debe ser exaltada, y el patriotismo desarrollado en las mentes y corazones de los alumnos, como lo menciona el mismo programa de 189921. No obstante esta ambigüedad aparente, las indicaciones a los maestros en cuanto al curso de instrucción cívica nos permiten suponer una vez más que se trataba aquí de incentivar el centroamericanismo, puesto que la historia como la geografía o el canto y cualquier otro medio debían ser usados por el docente para « inculcar en los niños las ideas de libertad, igualdad, fraternidad, orden, progreso, unión centroamericana, amor à la patria, amor à la humanidad, amor al trabajo, etc., etc22 ».

20La legislación de finales del siglo XIX es todavía más parcimoniosa cuando se trata de evocar la patria o nación. De hecho, la única mención oficial de un proyecto nacional consta en las leyes orgánicas de Instrucción Pública de 1879 y 1882, entre recomendaciones a los maestros casi idénticas a las que se incluirían más tarde en el Programa de 1899:

21« cuidarán los maestros de inculcar en sus alumnos ideas de libertad, igualdad, fraternidad, orden, progreso, unión centroamericana, amor á la patria, amor al trabajo y, en general, todas aquellas ideas que elevan el sentimiento moral y son la base de una sociedad bien organizada »[23] (subrayamos nosotros).

22 Vemos cómo la idea de “unión centroamericana” aparece aquí en un largo listado de valores por enseñar, sin que se ponga verdaderamente de realce un proyecto nacionalizador en el que se centraría prioritariamente la acción educativa.
Frente a esta relativa timidez de las leyes, hay que hojear los libros de texto usados en las escuelas del país para convencerse de que la escuela se concebía verdaderamente como un instrumento de nacionalización, entre otras funciones. Sin adentrarnos en un análisis detallado de todos los manuales existentes, que hicimos para nuestra tesis doctoral pero que alargaría demasiado el presente estudio, podemos empezar subrayando la abundancia de manuales dedicados no a Guatemala, sino a Centroamérica24. Ahora bien, Arturo Taracena Arriola y David Díaz Arrias ven la publicación de la Geografía de Guatemala de Francisco Gavarrete como una señal de que ya estaba naciendo la identidad nacional guatemalteca25: sería olvidarse de que la obra se publicó en los últimos años del conservadurismo (primera edición en 1860 y tercera en 1874), y que habría que esperar hasta 1899 para que Salvador Escobar publicara el primer texto de geografía guatemalteca del período liberal26. Entre estas dos publicaciones, no hay señal de ningún libro de geografía dedicado únicamente a Guatemala, mientras que encontramos ni más ni menos que siete manuales de geografía de Centroamérica, entre los cuales el primer manual elegido como oficial por el gobierno: la Geografía de Centroamérica escrita por Roderico Toledo y publicada en 187427.
Yendo más allá de la tapa de los libros, descubrimos que los mismos autores abogaban por la reconstrucción centroamericana, fuese en textos de geografía, de historia, de instrucción cívica o de moral, sin que la lucha por la federación fuera tampoco un elemento presente en el 100% de los manuales que estudiamos — algunos libros de lectura (como la colección de Vela Irisarri), de moral o de geografía física y descriptiva no abogaban ni por Centroamérica ni por Guatemala, sino que proponían contenidos neutros, enfocados en la materia tratada, sin mayor referencia al contexto nacional28.
Los dos autores que a nuestro parecer expresaron mayor convicción en cuanto al proyecto centroamericano fueron el historiador Agustín Gómez Carrillo y el autor y editor Manuel Mejía Bárcenas. El primero, en sus tres manuales de historia de Centroamérica ampliamente difundidos en las escuelas guatemaltecas y reconocidos por el gobierno y la prensa29, lucha con su pluma por la formación de la federación no sólo en sus textos liminares sino que dentro del mismo relato histórico, y lo reconoce abiertamente:

23« No se nos negará que en [ estas páginas ] se erige un altar perpetuo al patriotismo honrado, y que la buena fe resplandece en todas y en cada una de las partes de la narración (…). Propagado en las escuelas y liceos este libro, será infaliblemente un instrumento de unidad al enseñar á las nuevas generaciones centro-americanas á contemplarse unas por su origen, por sus intereses, su destino y porvenir. ¡Ojalá que hayamos contribuido á hacer mas palpable á los hijos de los varios Estados la solidaridad que los enlaza, para que se vean siempre como miembros de una familia común, y que la reconstitución política de la patria, cuando al fin se efectúe, descanse en base sólida, iluminado el nuevo edificio nacional por los vivos rayos del astro bendito de la libertad y de la dicha30! ».
El libro, en palabras del mismo autor, no sólo es una herramienta pedagógica sino también un instrumento ideológico con el cual puede favorecer la unión centroamericana, imposible por la fuerza, como lo demostró la muerte de Barrios.

24Encontramos la misma visión del manual escolar bajo la pluma de Manuel Mejía Bárcenas, autor de un libro de lectura, y editor de otros tres. En su Nuevo Libro Primero de Lectura para uso de las escuelas de la América-Central, Mejía Bárcenas deja claras sus intenciones:

25« Con este libro Iº de lectura comienza la publicación de los textos que me propongo editar para las escuelas de la América Central. Todos estos libros serán escritos por autores centro-americanos, y sus asuntos, en tanto que la índole del libro lo permita, centro-americanos también. Es necesario que el niño comience en la escuela á conocer su propio país, antes que ningún otro ; que conozca su geografía, su historia y á aquellos hombres principales, que de alguna manera han contribuido á su engrandecimiento y á su mejoramiento intelectual, moral y material31 ».

26Con su colección de libros de lectura y de geografía cuya publicación anuncia en este mismo prólogo, Mejía Bárcenas tiene la ambición de « nacionalizar los libros de texto Centro-América32 », con el claro objetivo de nacionalizar las mentes de los jóvenes lectores, desarrollando su conocimiento y su amor por la patria.
Conocer el país para amarlo mejor. Así es como Mejía Bárcenas y Gómez Carrillo (quien también desarrolla en su libro de moral la idea del necesario apego y amor verdadero por la patria33) conciben la función de sus manuales dedicados a los jóvenes centroamericanos.

27Otros se dirigen más a la mente racional que al corazón de sus lectores, como Ramón González Saravia, autor de un manual de instrucción cívica titulado Catecismo político-constitucional, en el cual estudia y explica la Constitución guatemalteca. La misma Constitución refleja la ambigüedad fundamental de Guatemala en cuanto a la creación de una identidad propia o la formación de la antigua Centroamérica, puesto que el Título Primero define la nación guatemalteca antes de que el segundo explique la posible reformación de la federación, a la cual Guatemala se unirá. Para justificar esta posible contradicción, González Saravia pone de relieve las ventajas del sistema federal en cuanto a economía y política, antes de apelar por la unidad natural y cultural de la región:

28« Por consecuencia, es muy lógico y congruente que las repúblicas de la América Central formen una sola nación, ya que ni la situación geográfica, ni el idioma, ni las tradiciones, ni las costumbres, se oponen á la realización de tan bello pensamiento, por tratarse de pueblos que se unifican hasta en sus glorias é infortunios. La unión es la paz perpetua, la renta pingüe, la administración barata, el crédito consolidado, la industria floreciente, el comercio libre, las contribuciones reducidas, la inmigración llegada, el progreso fecundo, el país respetado y el honor limpio34 ».

29Resumiendo el pensamiento de los autores de manuales que tocan el tema centroamericanista: la unión federal sería lo ideal. Después del fracaso militar de Barrios, la escuela apareció como el mejor remedio para conseguir realizar este proyecto, y no sólo por la concepción de programas escolares o manuales que tendieran a desarrollar en las mentes y en los corazones de los futuros ciudadanos el patriotismo centroamericano, sino también, en un grado superior, unificando los sistemas escolares de los cinco estados del Istmo. Una unificación escolar que el gobierno de José María Reina Barrios intentó iniciar con la organización del Primer Congreso Pedagógico Centroamericano de 1893.

El Primer Congreso Pedagógico Centroamericano de 1893

30Evento convocado por el gobierno guatemalteco y la Academia de Maestros de Ciudad de Guatemala, en presencia de pedagogos nacionales y de otros venidos desde las demás repúblicas centroamericanas, el Congreso Pedagógico inició sus sesiones el 3 de diciembre de 1893 en la capital guatemalteca, donde se llevaría a cabo al mismo tiempo una Exposición Escolar Nacional.
Sóstenes Esponda, presidente de la comisión organizadora, no dejaba lugar a dudas en cuanto a los fines perseguidos por la Academia y el gobierno que la apoyaba, como lo muestra el discurso pronunciado ante dicha Academia el 19 de febrero de 1893:

31« Señores profesores: en la conciencia de todos los Centroamericanos está la grandiosidad de la Unión de Centro América, que en vano han querido llevar á cabo sus poderosos ejércitos. Cuantas veces lo han intentado, han sufrido, con mucha sangre derramada, las más terribles decepciones: y es porque su misión en nuestro siglo ha terminado, y hoy los soldados del porvenir somos los maestros que, sin más arma que el libro en la mano, conquistaremos los progresos de la civilización35”.

32Reinventando la tradicional imagen del maestro-soldado de la república, Esponda nos confirma que la élite guatemalteca decidió usar la educación para conseguir la “nacionalización” de las mentes según un molde centroamericano. Y para tal empresa de unificación de los espíritus, no se podía sino unificar el sistema educativo, un proyecto compartido tanto con los pedagogos guatemaltecos como con los centroamericanos que vendrían a participar en el Congreso. Así, Gregorio Aguilar, empleado del Liceo Occidental de Quetzaltenango, respondió en julio de 1893 a la convocatoria:

33“Indudablemente para la consecución de ese encarecido ideal de los centroamericanos, falta un factor moral importantísimo, cual es la unidad de educación que realizada, dará por fruto la unidad de aspiraciones en la generación que tenga la gloria de unir políticamente los cinco girones de la antigua patria36”.

34El delegado costarricense Juan Fernández Ferraz afirmó lo mismo en su discurso pronunciado meses más tarde en la Sesión Inaugural de diciembre de 1893, puesto que según él:

35“es por medio de la educación primaria y común, por medio de la escuela, como ha de llegarse no muy tarde á la unión efectiva y completa: ella se hará uniformando sentimientos é ideas, acercando intereses, creando y nutriendo afectos cada vez más profundos y sinceros, acortando distancias, destruyendo límites y fronteras, elevando un altar común para el culto de la Patria una, en el templo de la Escuela37”.

36A la imagen del maestro-soldado se suma la metáfora religiosa de Fernández Ferraz, para hacer del maestro el verdadero artesano de la futura unidad centroamericana, objetivo anunciado del Congreso, y perseguido mediante la unificación de la educación centroamericana:

37« Este Congreso tendrá por objeto: 1º discutir los puntos concernientes á la Instrucción Pública consignados en los IX temas adjuntos. 2º Investigar los medios prácticos de unificar la enseñanza en Centro-América; y 3º dar estímulo á la iniciativa particular, á fin de interesar é ilustrar por este medio la opinión pública38”.

38Lógicamente la fusión y sincronización de los sistemas educativos del istmo pasó a formar parte de los nueve temas tratados por los maestros reunidos en Guatemala:

39Tema I: ¿Cuál será el medio más eficaz de civilizar á la raza indígena, en el sentido de inculcarle ideas de progreso y hábitos de pueblos cultos?
Tema II: Si es conveniente y posible la unificación del a enseñanza en Centro-América, ¿cuáles serán los medios prácticos para llevarla á cabo?
Tema III: ¿Será de importancia en Centro América la institución de la escuela de párvulos ó preparatoria á la elemental? Y en caso de ser así, ¿qué sistema puede adoptarse que esté más en armonía con el modo de ser del pueblo centroamericano?
Tema IV: ¿Qué organización conviene dar en Centro América á la escuela elemental para que satisfaga á sus fines individuales y sociales; qué ramos deben enseñarse en ella, y cuál es el tiempo que el niño debe emplear en cursarlos?
1er tema colateral: Higiene de las escuelas centroamericanas.
2º tema colateral: Escuelas nocturnas de adultos
Tema V: Si es conveniente la escuela Elemental superior ó complementaria ¿en qué forma debe establecerse, cuáles deben ser los ramos de enseñanza en ella y cuál el tiempo en que deben cursarse?
Tema VI: ¿Qué importancia debe darse en Centro América á las Escuelas Normales, y cuál debe ser su organización para formar Maestros idóneos? P. 311.
Tema VII: Si la inspección tiene verdadera influencia en la buena marcha y progreso de las Escuelas ¿cuál debe ser esa inspección y qué cualidades deben adornar al Inspector?
Tema VIII: ¿Será de utilidad práctica en Centro América introducir el trabajo manua en las Escuelas? Y si lo es, ¿cuáles serán los medios más eficaces para implantarlo con mejor éxito, y qué clase de trabajo debe adoptarse?
Tema IX: ¿Es bueno ó inconveniente el internado en los Establecimientos de educación? Si no es aceptable ¿qué sistema puede sustituirlo con ventaja?
Tema adicional: Educación de la mujer centroamericana.

40Puede resultar paradójico que los congresistas plantearan el problema de la unificación educativa, cuando todos los temas traídos a su reflexión durante esos días parecían tomar como premisa un sistema ya unificado. Así, la reflexión sobre cuestiones tan diversas como el uso de la escuela normal, la concepción del trabajo manual o la manera de mejorar la higiene de las escuelas centroamericanas se desarrollaron considerando ya la escuela centroamericana como un todo, tal como lo demuestra la segunda pregunta del tercer tema que planteaba el problema de la educación de párvulos y desembocó en la evocación del “modo de ser del pueblo centroamericano”.

41De hecho, en la recopilación de los discursos, debates, dictámenes y conclusiones publicada en 1894 en Guatemala, resulta que la pregunta II apenas se debatió, puesto que la respuesta fue unánime: la unificación no sólo era conveniente, sino absolutamente necesaria, como lo proponía el primer punto de las conclusiones oficiales: “_Es posible, conveniente y aun necesaria la unificación de la enseñanza pública en Centro-América_”.

42Los congresistas, además de insistir en la importancia de la enseñanza científica, que según ellos debía quedarse al margen de cualquier conflicto entre educación laica y religiosa, sugirieron la creación de un pacto o convención que sentase las bases de una futura ley de Instrucción Pública común a los cinco estados, así como la organización de reuniones o asambleas anuales de pedagogos, y la creación de asociaciones de docentes, siguiendo el modelo de la Academia guatemalteca39.

43Estas conclusiones breves no reflejaban sin embargo la complejidad de las reflexiones llevadas a cabo por Juan Fernández Ferraz, Carlos Gagini o Antonio González Saravia, todas ellas publicadas en el volumen de 1894. El costarricense puso de realce, por ejemplo, el necesario respeto de la soberanía de cada república y la diversidad de las condiciones climáticas, económicas y étnicas que diferenciaban las cinco hermanas centroamericanas. En otras palabras, si bien adhería al proyecto de unificación, Fernández Ferraz no olvidaba las posibles trabas de tal plan. Por otro lado, llevó su reflexión más allá de las meras reuniones anuales propuestas en las conclusiones finales para detallar una unificación más completa, desde la organización de las escuelas normales y primarias hasta la unificación de los diplomas, del escalafón de maestros, y de los manuales escolares usados en los establecimientos del Istmo. El pedagogo y político costarricense ideó así una unificación no sólo de intenciones, sino real, que abarcaba al personal y sus herramientas educativas40.

44Gagini se inscribió en la misma lógica al recomendar también la unificación de los manuales, así como la de la legislación y de los programas para conseguir mediante la unificación de la enseñanza la unión política del istmo41. El objetivo, como lo proclamó el guatemalteco Antonio González Saravia, era “instruir à los pueblos en sus comunes intereses” formando una educación nacional, para una nación que no podía ser sino centroamericana42.

45Según estos intelectuales, las luchas fratricidas del pasado no sólo impidieron la creación verdadera de la nación centroamericana, sino que fueron causadas por una educación que enseñó el odio y los celos en lugar del amor y del patriotismo. El remedio, lógicamente, era una “enseñanza uniforme, en que no se tengan en perspectiva negocios propios ó localistas, sino los comunes y verdaderos intereses de todos43”.

46Pese a un escrutinio detallado de la legislación y de los mensajes presidenciales y discursos oficiales guatemaltecos publicados en los años posteriores a este Primer Congreso Pedagógico Centroamericano, no pudimos encontrar ninguna huella de la implementación de esta unificación educativa, por lo menos en Guatemala, país que estudiamos más detalladamente.

47De hecho, sólo fue en el siglo XX cuando se pudieron ver nuevos intentos de convenciones y demás armonizaciones entre los cinco estados, así como textos en los que la educación aparecía de nuevo entre las preocupaciones de los dirigentes centroamericanos. Este repunte de interés desembocó en la firma de los pactos de Washington en 1907.

Los pactos de Washington – 1907

48Bajo tutela estadounidense, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Honduras firmaron una serie de convenios que tocaban diversas áreas políticas, a raíz de un texto fundamental firmado en Washington el 1907: el Tratado de Paz y Amistad. En éste, el tema educativo aparecía desde el segundo artículo, en el cual los Estados se comprometían a “imprimir en la enseñanza popular un carácter esencialmente Centro-americano, en sentido uniforme, haciéndola lo más amplia, práctica y completa que sea posible, y de acuerdo con la tendencia pedagógica moderna44”.

49Es interesante notar que, si el Congreso Pedagógico de 1893 dio lugar a interesantes debates y reflexiones sobre gran diversidad de temas, que seguramente han influido en las reflexiones de 1907, no conllevó realizaciones prácticas en cuanto a la unificación real de los sistemas educativos, mientras que los Pactos de Washington abrieron la vía para verdaderos convenios internacionales sobre educación que incluso desembocaron en innovaciones concretas.

50En efecto, de este tercer artículo del Tratado de Paz y Amistad nacieron más acuerdos y convenciones en los meses y años siguientes. Así, un proyecto de Instituto Pedagógico Centroamericano vio la luz inmediatamente después por una convención de 1907, y empezó a cobrar realidad en 1909. En 1910, la Asamblea Legislativa guatemalteca aprobó la convención firmada en El Salvador en febrero del mismo año, dando así el visto bueno para la organización y construcción del edificio destinado a hospedar este Instituto Pedagógico45.
Con la creación de dicho establecimiento, los gobiernos centroamericanos pretendían formar una nueva generación de docentes, impregnada por métodos didácticos modernos y, sobre todo, por el ideal centroamericano, tal y como se puede leer en la Convención de 1910 “relativa a la aprobación de Planos, presupuestos y formas de pago de la construcción y equipo” del Instituto:

51“tal fundación significa la unificación de tendencias y aspiraciones de la Instrucción Pública de Centro América, base sobre la cual deberá descansar la unión moral y material de las cinco Repúblicas46”.

52La idea no ha cambiado desde 1893: al unificar la educación, tarde o temprano se unirá Centroamérica. La Convención firmada en 1911 por los cinco estados no podía ser más explícita al respecto, por el mero hecho de ser titulada “Convención para la unificación de la enseñanza primaria y secundaria en Centro América”, concretando de esta manera el proyecto soñado por los pedagogos reunidos en el Congreso Pedagógico de 1893. En efecto, el objetivo seguía siendo el mismo:

53“la unificación de la enseñanza primaria y secundaria bajo un sistema común y con principios idénticos, ha de ser la base más sólida para el acercamiento y fusión de las cinco Repúblicas de Centro América, y para la unificación de sus ideales y aspiraciones47”.

54Para conseguir tal objetivo, los cinco gobiernos tenían que designar delegados para que se reuniesen en un congreso pedagógico previsto para diciembre de 1911 y trabajasen en la armonización de los sistemas educativos y programas, con el fin de que se llevase a cabo la unificación en 191248. En otras palabras, se quiso implementar lo que aconsejaban los congresistas de 1893 con sus deseos de crear academias de maestros y de organizar congresos.
Además de estos ambiciosos planes, los cinco gobiernos también firmaron, en ese mismo mes de enero de 1911, otra convención destinada a la creación de tres instituciones educativas profesionales. Así, conforme a los deseos expresados en el artículo 3 del Tratado de 1907 respecto al fomento de la industria y de la agricultura centroamericana, los estados acordaron crear en El Salvador una escuela práctica de agricultura, en Honduras una escuela de minería y mecánica, y en Nicaragua una escuela de artes y oficios; tres escuelas cuyos gastos estarían repartidos entre los cinco estados firmantes49.

55Al no haber estudiado la historia educativa de dichos países, no podemos atestiguar la implementación de estos tres establecimientos ni evaluar su funcionamiento. Lo que sí podemos hacer acerca del Instituto Pedagógico creado en estos mismos años, un Instituto cuyo desarrollo se planteó de la misma forma, o sea repartiendo los gastos entre los cinco estados (según la convención de 1910, cada gobierno aportaría 60.000 dólares para financiar la construcción de los edificios cuyos planes estaban incluidos en el texto oficial50). Sin embargo, las informaciones que encontramos apuntan hacia un perecimiento rápido del Instituto construido en Costa Rica, puesto que el establecimiento, enmarcado en los Pactos de Washington de 1907, desapareció como tal al mismo tiempo que dichos pactos se estaban quedando sin efecto.

56Lo mismo pasó con el proyecto de unificación, puesto que ni en la legislación, ni en la prensa guatemalteca se encuentran huellas del Congreso que hubiera debido concretar la unificación de programas y sistemas, con lo cual sólo podemos asumir que no se llevó a cabo como inicialmente se había previsto.

Últimas señales de centroamericanismo

57Pensamos que el proyecto de unificación de los sistemas educativos centroamericanos conoció vaivenes conforme la política exterior de los cinco estados estuvo evolucionando. En Guatemala, el período de gobierno de Manuel Estrada Cabrera correspondió con una disminución de las voluntades centroamericanistas a medida que este Señor Presidente estuvo desarrollando su política nacionalista y poniendo de realce la identidad guatemalteca, exaltada por ejemplo en las fiestas escolares mejor conocidas como Fiestas de Minerva.

58La oposición creciente al dictador, lógicamente, se apoyó en el centroamericanismo como punto de unión frente a un todopoderoso líder que había dejado a un lado la política regional durante buena parte de su gobierno. Vencido el autócrata, los nuevos dirigentes reavivaron los proyectos de unión: el 7 de marzo de 1921 la Asamblea examinó el proyecto de Pacto de Unión elaborado en Costa Rica en enero del mismo año, y el gobierno acordó organizar con los otros cuatro del istmo una celebración grandiosa del centenario de la independencia51. Iba quedando patente la vivacidad del centroamericanismo, ya que pocos meses después Guatemala, El Salvador y Honduras hasta emitieron una Constitución Política de la República de Centro-América, en la cual se trataron las cuestiones de nacionalidad, ciudadanía, deberes y obligaciones de los habitantes, modo de gobierno, etc.
En cuanto al sector educativo, sólo aparecía evocado por el artículo 35 de dicha Constitución. En él se declaraba la libertad de enseñanza, la obligatoriedad de la educación primaria y la gratuidad de las escuelas públicas — características ya existentes en varios estados. No se hablaba sin embargo de unificar estos sistemas educativos ya existentes (¿tal vez porque Costa Rica y Nicaragua no firmaron esta Carta Magna?), sino que sólo se mencionó de manera algo borrosa la fundación de establecimientos de enseñanza secundaria y de escuelas normales financiadas por la Federación, los estados y los municipios52 – un elemento ya presente en el Pacto de Unión de 192153. Como si, llegados ya a la segunda década del siglo XX, los sistemas educativos existentes, las identidades nacionales que iban construyendo y los valores que estaban transmitiendo estuvieran ya demasiado arraigados y sólidos para que los gobiernos centroamericanos tuviesen verdadera voluntad de unificar sus escuelas y sus destinos.

59Basta ver cómo en Guatemala los ideólogos, intelectuales e historiadores estuvieron construyendo una identidad guatemalteca en esos mismos años, para llegar a pensar que dicha identidad ya estaba demasiado elaborada y fuerte para que los liberales del siglo XX pensasen en sustituirla por una pertenencia identitaria centroamericana. La producción de algunos manuales escolares dedicados a Guatemala54, la creación del Panteón Nacional en 192555, de una Academia de Geografía e Historia en 1923, la elaboración de una historia nacional que se fundamentaba en la recuperación y valorización del pasado indígena precolombino56 son otros tantos elementos de la identidad colectiva construida por Antonio Villacorta y demás intelectuales, que coinciden con el kit nacional definido por Anne-Marie Thiesse en su famoso estudio La creación de las identidades nacionales[57]. Si bien los manuales escolares y los discursos oficiales todavía traducen cierta vacilación entre el apego por Centroamérica y la edificación nacional guatemalteca, no cabe duda de que, como lo afirmó un periodista del _Diario de Centro-América en 1926 en un artículo titulado “Campaña Nacionalista”, “nacionalizar es obligación primaria” del Estado58. Alabando el trabajo del entonces ministro de Educación Antonio Villacorta respecto a los yacimientos arqueológicos del país, la prensa revelaba la construcción de un patrimonio nacional guatemalteco.

60Pensamos que para estos años ya había emergido o mejor dicho ya estaba naciendo una nación guatemalteca, apoyada en una independencia política y una vida económica e intelectual propias. Si esta identidad nacional había sido concebida tal vez como nación de sustitución en los tiempos en que los liberales estaban soñando con Centroamérica, acabó construyéndose, mal que bien, hasta afirmarse como la única existente frente a una Centroamérica que se estaba quedando definitivamente como un ideal que no podría cobrar realidad.

Conclusión

61La escuela, en mente de los políticos, intelectuales y pedagogos guatemaltecos de finales del siglo XIX, tenía como objetivo, entre otros, el de servir de molde para los futuros patriotas centroamericanos que trabajarían por la reconstrucción de una federación vista como la forma política idónea para el istmo. Si este objetivo aparecía de manera muy discreta entre la legislación educativa de esa época, los manuales escolares que pudimos estudiar detalladamente en estos últimos años, y que citamos de manera parcial aquí, no dejan lugar a dudas respecto a la voluntad de sus autores de refundir la federación, dejando semillas en las jóvenes mentes para una futura reunión de los cinco Estados.
Sin embargo, pese a la obvia convicción de los intelectuales guatemaltecos de fin de siglo en cuanto a la necesidad de construir o reconstruir la nación centroamericana usando la escuela de herramienta, escasean las políticas comunes. Tanto el Congreso Pedagógico Centroamericano de 1893 como los proyectos nacidos de los Pactos de Washington de 1907 tuvieron pocos efectos prácticos reales, fuera de la construcción del edificio destinado al Instituto Pedagógico Centroamericano instalado en Costa Rica. Si estos eventos y convenios atestiguan la voluntad y el interés común de los políticos y pedagogos centroamericanos por la unificación de los sistemas educativos con el fin de unificar las conciencias centroamericanas, la implementación casi nula de dicha unificación nos lleva a interrogarnos sobre la sinceridad de estos proyectos.

62En efecto, resulta interesante observar que, pese al repunte de centroamericanismo convocado para destituir a Estrada Cabrera y favorecido por el centenario de la independencia, la unificación de los sistemas educativos ya no estaba entre las preocupaciones de los líderes centroamericanos y faltaba en la lista de sus prioridades al inicio de los años 1920.

63Nuestras investigaciones sobre el caso guatemalteco nos llevan a pensar que este abandono del proyecto de unificación educativa fue causado por el desarrollo paralelo de un sistema educativo nacional cada vez más fuerte y de una identidad guatemalteca que iba cobrando cada vez mayor consistencia, hasta encontrarse lo bastante fuerte como para que la unificación de los sistemas educativos ya no fuera una prioridad entrados ya en los años 1920.

64Suponiendo un destino paralelo al caso guatemalteco para los demás estados – tal suposición necesitaría nuevos y detallados estudios -, podríamos conjeturar que cada Estado ha ido construyendo, mediante la escuela y otras instituciones y medios de comunicación (servicio militar, prensa,…) una identidad propia que, a estas alturas, ya no se podía incorporar a un “todo” centroamericano: cada una de las repúblicas centroamericanas ya tenía en los años 1920-1930 su escuela, incubadora y reproductora de su propia identidad.

65Notas de pie página

661 Tesis defendida en diciembre de 2011 en la Universidad de Tours (Francia), realizada bajo la dirección de Jean-Louis Guereña: Emilie Mendonça, “Construction du système éducatif et émergence de l’identité nationale au Guatemala, 1875-1928 » (Tesis de doctorado, Université François-Rabelais, Tours, 2011).

672 Algunos trabajos en curso ponen de realce la importancia del ideal centroamericanista en el pensamiento político de finales de siglo XIX. Podemos citar a Xavier Cuenin, quien está desarrollando una tesis de doctorado bajo la dirección de Thomas Calvo, titulada “Imaginer l’Amérique centrale et construire des nations 1821-1921. Le rôle de l’imaginaire centraméricain dans la construction des nations centraméricaines », y ya dio a conocer parte de sus investigaciones – ver Xavier CUENIN, « La conmemoración del centenario del nacimiento de Morazán y las ambigüedades de la construcción nacional en Guatemala”, en Diálogos. Revista electrónica de historia número especial dedicado al 9º Congreso Centroamericano de Historia (Historia política, de las Relaciones Internacionales y geopolítica) (2008), disponible en línea: http://historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/2008/especial2008/articulos/06-politica/91.pdf

683 Constitución de la República federal de Centroamérica, en Luis Mariñas Otero, compilador, Las Constituciones de Guatemala (Madrid: Instituto de Estudios Políticos, 1958), págs. 260 y ss.

694 Constitución del Estado de Guatemala, en Mariñas Otero, compilador, Las Constituciones de Guatemala, págs. 329-330.

705 La idea de una unidad únicamente geográfica de Centroamérica se encuentra por ejemplo en el siguiente trabajo del francés Jean Piel: Jean Piel, « ¿Fuera el Estado del Estado? ¿Afuera la nación? El Quiché oriental frente al Estado-Nación guatemalteco de 1821 a 1970 », en Arturo Taracena Arriola y Jean Piel, editores, Identidades nacionales y Estado moderno en Centroamérica (San Salvador: Flacso, 1995), págs. 181-203.

716 Carlos González Orellana, Historia de la educación en Guatemala (Guatemala : Editorial Universitaria, 1996) (6a ed.), págs. 190-207.

727 Ver la contribución de Alcira Goicolea: Alcira Goicolea, “La educación” en Jorge Luján Muñoz, director, Historia general de Guatemala (Guatemala: Asociación de Amigos del País, 1993), vol. 4, pág. 782.

738 Véase el interesante trabajo de Marta Adela Asturias Castellanos de Águilar, “Educación de Guatemala en la época de los 30 años” (Tesis doctoral, Universidad del Valle de Gautemala, 1897). La investigadora analiza las evoluciones de la situación educativa guatemalteca durante el gobierno de los treinta años, demostrando que en lugar de efectuar una marcha para atrás, el gobierno conservador mantuvo hasta 1852 el sistema tal y como lo encontró cuando cayó Gálvez. El Concordato y la Ley Pavón sólo reforzaron la presencia privada y eclesiástica en ese sector, sin que disminuyera el interés de los gobernantes por la cuestión educativa.

749 Mensage que el Jeneral Presidente de la República de Guatemala J. Rufino Barrios dirige a la Asamblea Nacional Lejislativa al abrir sus sesiones ordinarias del cuarto año del primer período constitucional, el día 1º de marzo de 1883 (Guatemala : Tipografía El Progreso, 1883).

7510 Mensaje presentado á la Asamblea Nacional Legislativa, por el ciudadano Manuel L. Barillas, General de División y Presidente de la República de Guatemala, el día 1º de marzo de 1888, publicado en El Guatemalteco, Diario oficial de la República de Guatemala en la América Central nº 28 (2 de marzo de 1888), págs. 1-2.

7611 José María Reina Barrios evoca la patria centroamericana y su posible unión en sus mensajes a la Asamblea de 1895, 1896 y 1897.

7712 Reina Barrios evoca por ejemplo la « reconstrucción de la antigua Patria », en Mensaje del presidente de la republica de Guatemala á la asamblea nacional legislativa en 1897, publicado en Diario de Centro-América nº 4541-4547 (3-10 de marzo de 1897).

7813 Tanto los mensajes presidenciales como algunos escritos y discursos oficiales se refieren a estas diversas ventajas de la unión. Véase por ejemplo: Lorenzo Montúfar, “Discurso pronunciado en la sesión del 24 de noviembre de 1879, en la Asamblea constituyente, en apoyo del artículo 6º del proyecto de constitución”, en Lorenzo Montúfar, Discursos del doctor Lorenzo Montúfar (Guatemala : Talleres Sánchez & De Guise, 1923), págs. 37-42. Encontramos otros ejemplos en la “Memoria de los actos del gobierno con que el presidente de la república, jeneral J. Rufino Barrios, da cuenta á la Asamblea nacional, instalada el 11 de setiembre de 1876 », en Mensaje y memoria que el presidente de la república de guatemala, Generla don J. Rufino Barrios dirije á la Asamblea Nacional Constituyente instalada en 11 de setiembre de 1876 (Guatemala : imprenta El Progreso, 1876), pág. 2; y en la _ Contestación del Presidente de la Asamblea Nacional Legislativa al Mensaje del Presidente de la República General Manuel L. Barillas_, publicada en El Guatemalteco nº48 (30 de marzo de 1889), págs. 2-4.
Steven Palmer también subraya las distintas motivaciones de la unión en Steven Palmer, A Liberal Discipline : Inventing Nations in Guatemala and Costa Rica, 1870-1900 (Nueva York: Colombia University, 1990), págs. 140-170.

7914 « El objeto de las escuelas es formar hombres sanos de cuerpo y espíritu, con las aptitudes morales é intelectuales para ser ciudadanos dignos de una sociedad republicana y libre » (subrayamos nosotros), Ley Orgánica De Instrucción Pública Primaria, 1875, Título III, cap. 1. art. 21 y 22, en Recopilación de las Leyes emitidas por el Gobierno Democrático de la República de Guatemala desde el 3 de junio de 1871 hasta el 30 de junio de 1881 (Guatemala : Tipografía El Progreso, 1881), vol. 1, págs. 319-340. Y en 1879 y 1882: « formar hombres con la suficiente instrucción y moralidad para ser dignos de una sociedad republicana y libre », Decreto nº254 Ley Orgánica y Reglamentaria de Instrucción Pública, 1879, art. 10, en _Recopilación de las Leyes emitidas por el Gobierno Democrático de la República de Guatemala desde el 3 de junio de 1871 hasta el 30 de junio de 1881 (Guatemala : Tipografía El Progreso, 1881), vol. 2, págs. 358-413; Decreto nº288 Ley Orgánica y Reglamentaria de Instrucción Pública, 1882, art. 10, en _Recopilación de las leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala (1881-1883) (Guatemala : Tipografía Nacional, s.f.), págs. 281-329.

8015 “Las conferencias pedagójicas” en Diario de Centro-América nº1208 (4 de octubre de 1884).

8116 Véanse Ley Orgánica de Instrucción Pública Primaria, Decreto nº131 del 2 de enero de 1875, en _Recopilación de las leyes, vol. 1, págs. 319-340, art. 26 y 34 ; Ley General de Instrucción Pública, decreto nº179 de 7 de abril de 1877, en Recopilación de las leyes, vol. II, págs. 86-94, art. 7.

8217 Ley Orgánica y Reglamentaria de Instrucción Pública, Decreto nº254 de 13 de diciembre de 1879, en Recopilación de las leyes, vol. II, págs. 358-413, art. 21.

8318 Ley Orgánica y Reglamentaria de Instrucción Pública, 1879, art. 34.

8419 Programa detallado para la enseñanza en las escuelas primarias de la República, conforme a los dispuestos por la Ley de Instrucción Pública de 23 de Noviembre de 1882, ó instrucciones para su ejercicio (Guatemala : Tipografía La Unión, 1882).

8520 « indicaciones a los maestros » ; « geografía e historia del país », Programa detallado para la enseñanza en las escuelas primarias de la República (Guatemala : Tipografía Nacional, 1899), pág. 17.

8621 Programa detallado, 1899, págs. 21-22.

8722 . Programa detallado, 1899, pág. 22.

8823 Ley Orgánica y Reglamentaria de Instrucción Pública, 1879, art. 11, y Ley Orgánica y Reglamentaria de Instrucción Pública, 1882, art. 11.

8924 Proponemos al respecto, en nuestra tesis de doctorado, una bibliografía de manuales escolares que esperamos sea completa.

9025 Arturo Taracena Arriola, Etnicidad, estado y nación en Guatemala, 1808-1944 (Antigua de Guatemala : CIRMA, 2002), págs. 80-82; David Díaz Arias, La Invención de las Naciones en Centroamérica, 1821-1950 , en Boletín AFEHC nº15 (diciembre de 2005).

9126 Francisco Gavarrete, Catecismo de geografía de la República de Guatemala, para el uso de las escuelas de primeras letras de Guatemala (Guatemala : Imprenta La Paz, 1860), 100 págs. Francisco Gavarrete, Geografía de Guatemala (Guatemala : Librería y Papelería de Emilio Goubaud, 1874 (3a ed.)), 128 págs.
Salvador Escobar, Geografía de Guatemala. Libro destinado a servir de Texto en las Escuelas y Colegios de la República (Guatemala : Tipografía Nacional, 1899), 56 págs.

9227 Roderico Toledo, Geografía de Centro-América (Guatemala, 1874), 271 págs.

9328 Los libros a los que aludimos aquí son los siguientes:
José María Vela Irisarri, Serie de libros de lectura. Libro primero. Con grabados por los artistas guatemaltecos Mateo Ayala y Daniel Roche (Guatemala : Tipografía El Progreso, 1884), 94 págs; Serie de libros de lectura. Libro segundo. Precedido de una carta dirigida al autor por el señor Doctor Don Fernando Cruz (Guatemala : 1889), 198 págs.
Salvador Escobar, Geografía descriptiva (Guatemala : Librería y Papelería de Antonio Partegás/Tipografía de Arenales, 1886 (2ª ed.)), 156 págs.
Natalia Gorriz de Morales, Compendio de geografía descriptiva (Tegucigalpa : Tipografía Nacional, 1904), 504 págs.
Vicente Rivas, Curso de geografía política y descriptiva, destinado a los alumnos de los Institutos y Escuelas Normales (Guatemala : Tipografía G. Arguedas, 1913 (6ª ed.)), 230 págs.
Rafaela del Águila, Nociones de morales escritas para los niños (Guatemala : Tipografía y Encuadernación Nacional, 1893), 94 págs.

9429 Agustín Gómez Carrillo, Estudio histórico de la América Central (Guatemala : Imprenta de P. Arenales, 1883 (2a ed.)), 226 págs. ; Compendio de historia de la América Central (Madrid : Librería de la Viuda de Hernando y Cía, 1892), 284 págs. ; Elementos de la historia de Centro América (Guatemala : Tipografía La Unión, 1893 (3a ed.)), 143 págs.
El gobierno manda comprar 2.100 ejemplares de los Elementos por acuerdo de 12 de abril de 1888, en Recopilación de las leyes, vol. VII, pág. 62, y los inventarios conservados en AGCA, B, leg. 35022 a 35047 atestiguan la presencia de los trabajos de Gómez Carrillo en la mayoría de las escuelas provistas de libros. En cuanto a la prensa, podemos citar por ejemplo los artículos del Diario de Centro-América : “Historia de Centro-América”, en Diario de Centro-América nº4277 (7 de abril de 1896) y “La historia de la América Central”, en Diario de Centro-América nº4095 (24 de agosto de 1895).

9530 Gómez Carrillo, Estudio histórico de la América Central, pág. 8.

9631 Manuel Mejía Bárcenas, Nuevo Libro Primero de Lectura para uso de las escuelas de la América-Central (Oakland, California : Pacific Press Publishing Company/Manuel Mejía Bárcenas, c1895), pág. III.

9732 Mejía Bárcenas, Nuevo libro primero…, pág. iv.

9833 Agustín Gómez Carrillo, Elementos de moral. Con arreglo al sistema de Mabilleau para uso de las escuelas de Centro-América (Guatemala : Tipografía La Unión, 1887), Primera Parte, págs. 1-40.

9934 Ramón González Saravia, Catecismo político constitucional (Guatemala, 1882) págs. 25-26.

10035 Primer Congreso Pedagógico Centroamericano. Primera exposición escolar nacional, instalados en la Ciudad de Guatemala en Diciembre de 1893, bajo la protección del señor General José María Reina Barrios, presidente constitucional de la República (Guatemala : Tipografía y Encuadernación Nacional, 1894), pág. 6. Documento disponible en internet: http://archive.org/details/primercongresope00guat .

10136 Primer congreso pedagógico…, pág. 55.

10237 Primer congreso pedagógico…, págs.. 104-105.

10338 Primer congreso pedagógico…, pág. 9.

10439 Primer congreso pedagógico…, pág. 287.

10540 Desarrollo de los nueve temas por el Dr. D. Juan f. Ferraz, en Primer Congreso pedagógico …, págs. 319-339.

10641 Trabajo del señor don Carlos Gagini sobre los temas II, VI, VIII y IX, en Primer Congreso pedagógico …, págs. 339 y ss.

10742 Tema II. Contestación del Lic. don Antonio González Saravia al Presidente de la comisión organizadora del Congreso Pedagógico Centroamericano, en Primer Congreso pedagógico…, pág. 379.

10843 Primer Congreso pedagógico…, pág. 383.

10944 Tratado general de Paz y Amistad (Washington, 20 de diciembre de 1907), en _Recopilación de las leyes de la República de Guatemala, 1908-1909. Contiene este volumen las disposiciones emitidas desde el 15 de marzo de 1908 hasta el 14 del mismo mes de 1909. Coleccionadas por don Felipe Estrada Paniagua (Guatemala : Tipografía Nacional, 1910), vol. XXVII, págs. 379-380.

11045 Convención para el establecimiento de un Instituto Pedagógico Centro-Americano, en Recopilación de las leyes de la República de Guatemala, 1908-1909, págs. 381-383; Convención relativa á la aprobación de Planos, presupuestos y formas de pago de la construcción y equipo del Instituto Pedagógico Centroamericano, en Recopilación de las leyes de la República de Guatemala, 1910-1911. Contiene este volumen las disposiciones emitidas desde el 15 de marzo de 1910 hasta el 14 del mismo mes de 1911 (Guatemala: Tipografía Nacional, 1912) , vol. XXIX, págs. 335-336.

11146 Convención relativa á la aprobación de Planos, presupuestos y formas de pago de la construcción y equipo del Instituto Pedagógico Centroamericano, en Recopilación de las leyes de la República de Guatemala, 1910-1911…, pág. 335.

11247 Convención para la unificación de la enseñanza primaria y secundaria en Centro América, en Recopilación de las leyes de la República de Guatemala, 1911-1912. Contiene este volumen las disposiciones emitidas desde el 15 de marzo de 1911 hasta el 14 del mismo mes de 1912. Coleccionadas por el Lic. Don Juan Mata C (Guatemala : Tipografía Nacional, 1913, vol. XXX), págs. 409-410.

11348 Convención para la unificación de la enseñanza primaria y secundaria en Centro América, art. 1 a 4.

11449 Convención para el establecimiento, en 1912, de tres instituciones Centroamericanas, en Recopilación de las leyes de la República de Guatemala, 1911-1912. Contiene este volumen las disposiciones emitidas desde el 15 de marzo de 1911 hasta el 14 del mismo mes de 1912. Coleccionadas por el Lic. Don Juan Mata C (Guatemala : Tipografía Nacional, 1913), vol. XXX, págs. 412-413.

11550 Convención relativa á la aprobación de Planos, presupuestos y formas de pago de la construcción y equipo del Instituto Pedagógico Centroamericano

11651 Convenio para la celebración del primer centenario de la Independencia de Centro-américa, Pacto de unión de Centro-américa, celebrado en San José de Costa Rica, el 19 de enero de 1921, en Recopilación de las leyes de la República de Guatemala, 1918-1919. Contiene este volumen las disposiciones emitidas desde el 15 de marzo de 1918 hasta el 14 del mismo mes de 1919 (Guatemala : Tipografía Nacional, 1925), vol. XXXIX, págs. 1210-1211. Los decretos de aprobación por la Asamblea de estos convenios : Decretos de la Asamblea Legislativa nº 1089 y 1090, en Recopilación de las leyes de la República de Guatemala,1921-1922. Contiene este volumen las disposiciones emitidas desde el 15 de marzo de 1921 hasta el 14 del mismo mes de 1922. Coleccionadas por don Rosendo P. Méndez (Guatemala : Tipografía Nacional, 1926), vol. XL, págs. 39-40.

11752 Decreto nº4 de la Asamblea Nacional Constituyente : constitución política de la República de Centro-América, en Recopilación de las leyes de la República de Guatemala,1921-1922, págs. 243 y ss.

11853 _ Pacto de unión de Centro-américa_, art. 5-h.

11954 Aunque se sigan publicando manuales de geografía e historia centroamericana, se publican por primera vez en más de veinte años libros específicamente centrados en la República: José Víctor Mejía, Geografía descriptiva de la República de Guatemala (Guatemala : Tipografía Sánchez y de Guise, 1922); Antonio Villacorta Calderón, Elementos de historia patria. Libro primero desde los orígenes hasta 1821 (Guatemala, s.f.), Elementos de historia patria. Ajustados al programa vigente para los alumnos de las escuelas elementales de la República. Libro 2do (Guatemala : Tipografía Sánchez y De Guise, 1929 (5a ed.)).

12055 Decreto nº888 de 20 de febrero de 1925, en Recopilación de las leyes, vol. XLIII, pág. 117.

12156 Cabe mencionar al respecto varios acuerdos y contratos firmados por el Estado y arqueólogos extranjeros que le garantizan al Estado guatemalteco la recuperación y preservación de las ruinas mayas exploradas. Véanse Acuerdos de 6 y 18 de julio de 1921, en Recopilación de las leyes, vol. XL, págs. 463 y 479. En la misma perspectiva de preservación e incorporación del pasado indígena a la historia nacional, podemos citar la creación de un Museo Arqueólogico, por acuerdo de 2 de noviembre de 1921, en Recopilación de las leyes, vol. XL, pág. 555, así como la clasificación como “monumento nacional” de todas las ruinas mayas conocidas y la creación de la Dirección General de Arqueología, Etnología e Historia, por decreto nº791 de 14 de julio de 1922, en Recopilación de las leyes, vol. XLI, pág. 48.

12257 Anne-Marie Thiesse La création des identités nationales. Europe XVIIIe-XXe siècle (Paris : Seuil, 1999).

12358 « Campaña nacionalista”, en Diario de Centro-América nº13282 (11 de junio de 1926).

124

Para citar este artículo :

Emilie Mendonça, « Un desafío liberal: construir una escuela centroamericana. », Boletín AFEHC N°54, publicado el 04 septiembre 2012, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3169

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