Erreur. problème dans l'exécution de la requête : INSERT INTO _logbots (IP, useragent, action) VALUES ('54.144.33.92', 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)', 'lectureFiche')
Erreur. MySQL proteste : Duplicata du champ 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)-lectureFiche' pour la clef 'agentAction'
AFEHC : articulos : Los lazos que unen Centroamérica a un puerto africano del Atlántico Sur. Benguela y la Trata de esclavos, 1617-1800. : Los lazos que unen Centroamérica a un puerto africano del Atlántico Sur. Benguela y la Trata de esclavos, 1617-1800.

Ficha n° 3229

Creada: 12 enero 2013
Editada: 12 enero 2013
Modificada: 13 enero 2013

Estadísticas de visitas

Total de visitas hoy : 0
Total de visitas : 1470 (aprox.)

Autor de la ficha:

Mariana CANDIDO

Editor de la ficha:

Rina CACERES

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Los lazos que unen Centroamérica a un puerto africano del Atlántico Sur. Benguela y la Trata de esclavos, 1617-1800.

Este artículo analiza los lazos entre la región comprendida entre Veracruz y Centroamérica y los puertos de Luanda y Benguela, y busca entender las implicaciones del comercio esclavista en Benguela al otro lado del Atlántico que se iniciaron en el siglo XVI y se mantuvieron hasta finales de la era esclavista. De ser un pequeño puerto, Benguela cobró importancia y se convirtió en uno de los principales puertos esclavistas en la costa africana. El comercio alteró sus relaciones sociales y costumbres: desde ampliar el uso de la mano de obra esclavizada hasta inclusive adoptar granos del Nuevo Mundo, como la yuca, en la dieta local. La trata de esclavos transatlántica impuso cambios como lo fue la conformación de sociedades esclavistas en África, similar a las transformaciones impuestas en América. La estrecha interacción con comerciantes extranjeros, llevó a la creación de una comunidad atlántica con fuertes vínculos con Luanda, Río de Janeiro, Cartagena, Lisboa y Veracruz, alianzas comerciales que fueron consolidadas a través de matrimonios con mujeres locales. Así como los centros urbanos en las Américas vieron la expansión de la esclavitud y la llegada de poblaciones foráneas, los habitantes originales de Benguela que emigraron a otras regiones más al sur, alejadas del comercio atlántico, fueron remplazados por inmigrantes, libres y esclavizados, venidos del interior así como por comerciantes europeos y del Nuevo Mundo. En suma, el comercio transatlántico de personas impuso cambios dramáticos a la población local que podía ser esclavizada y enviada hacía las Américas o forzados a adaptarse a la imposición de una sociedad colonial.
Palabras claves :
Esclavitud, puertos esclavistas, Benguela, Africa, Veracruz, Centroamérica
Autor(es):
Mariana Candido
Fecha:
Diciembre de 2012
Texto íntegral:

1

Introducción1

2En las últimas décadas varios estudios han llamado la atención sobre los lazos comerciales y migratorios entre la llamada “región media” de América y el continente africano2. Hoy sabemos que la mayor parte de los africanos que llegaron como esclavos a Centroamérica vinieron de la región conocida por los investigadores como África Centro-Occidental, lo que hoy representa los territorios de Angola, Gabón, Congo, y una pequeña parte de la costa de la República Democrática del Congo. Y que los europeos que comerciaban entre los siglos XVI y XIX llamaban la región de Angola. De los 372.056 esclavos africanos trasladados a la región comprendida entre Veracruz y Cartagena, más de 250 mil vinieron de África Centro-Occidental, la mayor parte de ellos embarcados en los puertos de Luanda y Benguela3. Esos dos puertos fueron abiertos por la corona portuguesa, respectivamente, en 1575 y 1617 con el objetivo de expandir el cristianismo entre los pueblos y obtener cautivos para atender la creciente demanda por mano de obra esclava en las plantaciones de São Tomé y en las regiones de las Américas donde se estaba dando un gran declive demográfico de la población indígena, como fueron los casos del Caribe, Centroamérica y la Nueva España4. Aunque la mayor parte de los esclavos africanos transportados a las Américas en el siglo XVII llegaron al puerto de Cartagena, un gran número fue enviado a Habana y Veracruz, de donde fueron distribuidos a localidades en Centroamérica y el Caribe español5. Los puertos de Luanda y Benguela se convirtieron rápidamente en destino de comerciantes portugueses que controlaban los asientos y monopolizaban el comercio de esclavos para la América española. Aunque Benguela fue fundada en 1617, la aduana se encontraba en Luanda, ubicada 700 kilómetros al norte de Benguela, lo que forzaba a los comerciantes a que pararan en el puerto más el norte para pagar los impuestos.

3A través del comercio, los residentes de Luanda y Benguela establecieron fuertes lazos con el mundo atlántico, principalmente con los puertos de Veracruz y Cartagena en el siglo XVII; los puertos de Bahía y Rio de Janeiro en el siglo XVIII, y Habana en el siglo XIX. Algunos estudios empiezan a desvelar los lazos comerciales entre los tratantes en Angola y los puertos de Centroamérica6. Los comerciantes transatlánticos se vieron atraídos por la compra de prisioneros de guerra disponibles en los puertos de Luanda y Benguela, que podían venderse como esclavos, lo cual atrajo también la atención de la Corona portuguesa. Aunque la compra y venta de personas y la esclavitud no fueron invenciones portuguesas en África Centro-Occidental la constante demanda por cautivos de guerra provocó una serie de transformaciones políticas, desde el colapso y creación de nuevas jefaturas y estados, así como migraciones de poblaciones afectadas por redadas y guerras de captura. Sin embargo, como aquí, la historiografía de Angola minimiza esos efectos7.

La trata de esclavos entre Benguela y Centro-América

4Entre 1580 y 1640 los reinos de España y Portugal estuvieron unidos y fue en ese contexto que la trata de esclavos entre África y las Américas se organizó. Aunque la corona española controlaba la mayor parte de los territorios del Nuevo Mundo, el reino de Portugal, aunque subyugado, logró mantener el comercio en la costa de África bajo el control de sus comerciantes. Benguela fue un componente clave en lo que Philip Curtin denominó el sistema del Atlántico sur que unían las orillas del océano. Cientos de miles de esclavos africanos fueron exportados a las Américas desde este puerto. Su trabajo forzado producía productos baratos que se utilizaban para adquirir más esclavos de la costa de África, así como riqueza apropiada por la élite colonial en los dos lados del Atlántico8.

5Con la disminución de los secuestros y capturas en la región de Senegambia, la opción del reino de Portugal era consolidar su presencia en África centro-occidental, con el objetivo de acelerar el comercio de esclavos. Así, la colonia de Benguela fue fundada en 1617, pero fue desafiado por otras potencias europeas, que no aceptaban el supuesto dominio portugués sobre el comercio de africanos. Comerciantes portugueses, muchos de ellos conversos, disfrutaban de una serie de privilegios en las concesiones de los asientos, lo que garantizaba su control sobre el comercio de esclavos africanos en las plazas españolas en las Américas9. Un año después de su fundación dos barcos salieron del puerto de Benguela con cautivos que serían vendidos a particulares en Luanda10. Esos comerciantes entonces transportaban los esclavos a los mercados en el Nuevo Mundo. En el caso de la América Española, los dos puertos autorizados para el desembarque de esclavos llegados directamente de África eran Cartagena y Veracruz. Desembarcos ilegales, entretanto, eran bastante comunes. Hubo casos de capitanes de navíos negreros que desembarcaban esclavos en Santo Domingo, Campeche, Trujillo, y Jamaica pero los declaraban como muertos11. En la década de 1620, por lo menos 40 navíos arribaron en el puerto de Veracruz, con más de 12 mil esclavos de África centro-occidental. Entre ellos estaba el capitán Antonio Madeira que embarcó 334 esclavos en Luanda y sólo 237 de ellos llegaron vivos a Veracruz. Aunque la posibilidad de que hayan muerto sea posible, hay que tener en cuenta que quizás el capitán Madeira haya vendido esclavos en Puerto Rico, su primer lugar de arribo en el Caribe12. O aún el tratante portugués Antonio Mendes que en 1628 importó esclavos desde Angola hacia Veracruz, de donde probablemente fueron enviados a otros mercados13. Hacendados en Centroamérica compraban esclavos africanos de tratantes en Veracruz o en puertos del Caribe español, sin embargo había también casos de agentes que organizaban su propia expedición, como Cristóbal Aceituno de Guzmán, vecino de la Vila de la Trinidad, en Sonsonate, El Salvador, quien fue a Luanda comprar esclavos y los transportó hacia la capital de Guatemala14. Probablemente parte de esos esclavos eran oriundos de Benguela, pues según Roquinaldo Ferreira, un tercio de todos los esclavos exportados desde el puerto de Luanda entre 1680 y 1720 venían desde alla15. Sin embargo es difícil identificar cuáles serían las personas de Benguela o de Luanda en los registros de navíos.

6Otras fuentes, entretanto, informan de la presencia de centro-africanos identificados como Benguelas en Lima y en La Habana entre 1618-1630. En 1618, un Antonio Angola se casó con Isabel “Vanguela” (Benguela) en la catedral de Habana16. Pocos años después, en la década de 1630, entre una lista de esclavos buceadores en Habana estaba un Juan y un Sebastián Benguela17. Sin embargo, no mucho es conocido sobre la presencia de los Benguelas en Centroamérica. Investigación en registros parroquiales quizás apunten más detalles sobre la presencia de centro-africanos, como el caso de Manuel de Morales, un esclavo de Angola, que, en 1671, se casó con una mujer indígena, natural de Escuintla, en Guatemala18.

La consolidación de Benguela en el mundo Atlántico

7La trata de esclavos en Benguela es tan antigua como su fundación. Los recursos humanos disponibles en Benguela, además de los naturales como el cobre, atrajeron la atención de otras potencias europeas. En 1641, por ejemplo, los holandeses invadieron y ocuparon el puerto hasta 1648, desviando la trata para las colonias holandesas en las Américas19. Pocos años después de su expulsión, entretanto, comerciantes portugueses lograron recuperar los lazos con mercados en la América española. En 1652, Baltasar Van Dunen, probablemente un comerciante holandés que se quedó en el puerto después de la expulsión de las fuerzas holandesas, adquirió permiso Real para embarcar esclavos en Benguela por tres años, aunque registros de embarcaciones no hayan sido localizados en los archivos en Portugal o Angola referentes al puerto de Benguela en el siglo XVII20. Entretanto, la existencia de la licencia sugiere que había trata de esclavos en el puerto y algunos de los navíos embarcaron allí esclavos para mercados en el Nuevo Mundo. En 1653, el navío Nuestra Señora del Rosario y el Santo Cristo de San Agustín introdujo 43 esclavos ilegalmente en Habana, la mayor parte de África centro-occidental, incluyendo 16 esclavos Angola y uno Benguela21. Además, en 1666 el Rey Afonso VI de Portugal, en su órdenes al gobernador de Angola, Tristão da Cunha, declaró “en Benguela hay muchos esclavos y marfil que no son aprovechados por la ausencia de residentes con capital suficiente para invertir en la trata22”. Más investigación es necesaria para identificar las redes comerciales y personales de esos tratantes transatlánticos en el Caribe y Centroamérica. Pero, hay evidencia que tratantes portugueses que importaban esclavos africanos de Angola también comerciaban cacao de Veracruz y Maracaibo, plata de Perú, añil de Guatemala, sedas de China, además de redistribuir aceite y cereales, y negociar esclavos en distintos puertos del Caribe y Centroamérica23.

8En 1705 un nuevo ataque desestabilizó el comercio de esclavos en Benguela. Navíos franceses atacaron el puerto, aprehendiendo esclavos, armas, telas y otras mercancías que serían utilizadas para adquirir esclavos. Además, obligaron a las fuerzas coloniales portuguesas a trasladarse tierra adentro y permanecer allí casi un año24. En una economía atlántica en expansión, los mercaderes que provenían originalmente de Portugal participaban en operaciones comerciales con negociantes de diferentes países europeos que visitaban Benguela regularmente. Las alianzas estaban motivadas por las ganancias más que por lealtades nacionales, lo que justificaba la asociación entre comerciantes holandeses y portugueses en la trata, aunque eso fuera condenado por el reino de Portugal25. En Benguela, los comerciantes portugueses, ingleses, holandeses y franceses cooperaban y se oponían a los intentos imperiales por monopolizar el comercio.

9Estas incursiones extranjeras dan cuenta de la importancia de Benguela en el mundo atlántico durante el siglo XVII, aunque fue recién en el siglo XVIII que el puerto se convirtió en uno de los actores principales en el comercio del Atlántico. El hallazgo de minas de oro en San Pablo y luego en Minas Gerais, en la colonia portuguesa de Brasil, creó una demanda continua de mano de obra esclava, mayor que la trata que caracterizaba el siglo XVII26. Además, desplazó las colonias españolas como mayores mercados de esclavos en las Américas. Los tratantes de esclavos rediccionaron la trata hacia los puertos de Brasil para satisfacer la alta demanda. En el interior de Luanda y Benguela, agentes coloniales portugueses seguían organizando expediciones de conquista que resultaban en redadas. Los conflictos entre las fuerzas portugueses y los estados locales generaron un gran número de cautivos en los puertos de África centro-occidental.

10 La mayor parte de los esclavos exportados de Benguela en el siglo XVII era adquirida en “guerras de conquista”, en territorios vecinos al puerto. La población local, conocida por las fuerzas portugueses como Mundombes, o Ndombes, fueron los más afectados en las primeras décadas de contacto. Además existía un comercio con mercados en el interior, donde las personas eran esclavizadas según las leyes locales, a las cuales tenemos acceso limitado27. Ataques a las jefaturas y estados africanos organizados por las fuerzas portuguesas resultaban en la aprehensión de mujeres, hombres y niños que, como cautivos de guerra, podrían ser vendidos a los tratantes en la costa. A finales del siglo XVIII, por ejemplo, 600 personas fueran capturadas en una redada en Kalukembe, un estado ubicado en el altiplano de Benguela. Muchas de ellas fueron forzados a caminar hacia Benguela donde fueron vendidos28. En consecuencia del gran número de cautivos, había esclavos de Benguela en diferentes ciudades brasileñas como Río de Janeiro, São João del Rei y Diamantina, así como en Habana, Cartagena, Lima y Veracruz en los siglos XVII y XVIII29.

11 Sin embargo, la disponibilidad de mano de obra cautiva no era la única peculiaridad de Benguela. Su ubicación representaba un cruce más corto del Atlántico, para aquellos ubicados en puertos brasileños. En la primera mitad del siglo XVIII, los barcos demoraban un promedio de cuarenta y cinco días en viajar de Benguela a Salvador, el principal puerto del nordeste brasileño. Después de 1750, la duración del viaje pasó a ser de cuarenta y un días. Los datos con respecto a la distancia entre Benguela y Río de Janeiro, el mayor puerto esclavista del Nuevo Mundo, solo se encuentran disponibles para la segunda mitad del siglo XVIII. Los capitanes demoraban unos cincuenta días en hacer la travesía hasta Río de Janeiro. En relación a la América Española, un viaje entre Cuba y Benguela tardaba casi 80 días, lo que creaba una serie de problemas para el capitán, pues cuanto más largo el viaje, mayor la mortalidad a bordo30. Para otros puertos en el Caribe español, la información no está disponible. Las goletas empleadas en el Atlántico sur también eran más veloces y requerían una tripulación más reducida que los galeones empleados por los comerciantes portugueses31. En síntesis, el viaje de esclavos entre Benguela y los puertos brasileños era más corto y por ende más provechoso para los tratantes establecidos en Brasil que para los dueños de embarcaciones que partían de Portugal o de otros puertos en las Américas. Sin embargo, esclavos centro-africanos seguían llegando a distintos puntos de la América Española. Y aunque se ha prestado poca atención a la presencia africana en Centroamérica, las recientes investigaciones ha puesto en evidencia que existe información sobre esclavos centro-occidentales en los documentos coloniales32.

12A pesar de la constante perdida poblacional, la población de Benguela logró mantenerse con la llegada de personas provenientes del interior del territorio, así como de Brasil y Portugal. La migración bajo coerción fue la estrategia adoptada por la Corona portuguesa para extender su asentamiento en África centro-occidental, mientras que los convictos del imperio portugués fueron parte de los intentos por suplir la población perdida como consecuencia de enfermedades tropicales y ataques organizados por los gobernantes africanos que se oponían a la presencia portuguesa en el litoral33. Al contrario de las Américas, la población nativa no fue diezmada por el contacto con los europeos. Al revés, eran las enfermedades tropicales, como fiebre amarilla y malaria, que amenazaban los ideales coloniales de los portugueses. Los criminales exiliados eran empleados en las fuerzas militares, realizaban trabajo forzado y pasaron a ser de gran utilidad para el asentamiento. Varios gobernadores de Benguela solicitaron el envío de una mayor cantidad de personas, incluyendo convictos de Brasil, para incrementar la población del lugar. Con el tiempo terminaron quejándose del comportamiento altamente destructivo de esos individuos34. A pesar de ser una colonia portuguesa, la población era mayormente africana. La población local, libre o esclavizada, participaba activamente en el comercio e interactuaba con los visitantes ocasionales y los agentes coloniales.

Cambios en la trata en el siglo XVIII

13Las amenazas externas y la creciente demanda de esclavos africanos en las Américas obligaron a la Corona portuguesa a negociar nuevos contratos con los comerciantes. Al tiempo que la trata era monopolio de la Corona, los comerciantes privados podían solicitar autorización real para navegar a puertos africanos bajo control portugués y adquirir esclavos. En 1711, el Consejo Municipal de Luanda informó que negociantes de Bahía y Río de Janeiro estaban interesados en viajar a Benguela para comprar esclavos35. La solicitud inicial fue seguida de una licencia otorgada al comerciante Antonio Francisco de Oliveira, capitán de la embarcación Nossa Senhora da Monsarrata e Liberdade, para navegar de Bahía a Benguela en 171636. En 1722, comerciantes de Río de Janeiro enviaron un barco para adquirir esclavos en Benguela, a bordo del cual se transportaron 100 pipas de cachaça, y barriles con 500 litros de alcohol destilado de caña de azúcar producidos por mano de obra esclava en Brasil37. Pocos años después, otros comerciantes brasileños mostraron interés en enviar sus barcos cargados de alcohol y otros bienes de consumo producidos en Brasil a cambio de esclavos. En 1725, dos tratantes de Salvador solicitaron permiso real para viajar de Bahía a Benguela. Pretendían navegar directamente a Benguela y regresar a Brasil, sin detenerse en Luanda a pagar impuestos, como era la costumbre. La Junta do Comércio portuguesa, otorgó el permiso a ambos comerciantes para que viajaran y permanecieran en Benguela la cantidad de días que fueran necesarios para realizar negocios. Se suponía que los agentes coloniales apostados allí habrían de cooperar con los comerciantes y facilitarles el negocio, iniciando un contacto bilateral entre las autoridades de Benguela y los comerciantes que residían en Brasil38. Aunque los permisos reales correspondían a la trata entre puertos en la costa de Brasil y Benguela, hay que tener en cuenta que el contrabando y un cierto nivel de ilegalidad existió. A principios del siglo XVII, navíos salidos de Angola con destino a Brasil acababan por irse a Jamaica o Cartagena, donde los precios de los esclavos africanos eran más ventajosos39. Más investigación es necesaria para ver si esclavos exportados desde Benguela se encontraban en otras plazas comerciales en Centroamérica, como en Nicaragua, Costa Rica, Guatemala, Panamá o Honduras. Pero el hecho de que esclavos Mondongos del interior de Angola se encontraban en Omoa a fines del siglo XVIII indica que los lazos entre Centroamérica y África Centro-Occidental se mantuvieron fuertes en el siglo XVIII40.

14 A pesar de la distancia, los comerciantes portugueses también viajaban a Benguela. En diciembre de 1725, el capitán y piloto del barco Nossa Senhora de Todo o Bem, declaró que su intención era navegar hasta Luanda, pero solicitó permiso al capitán de la fortaleza de Benguela para detenerse allí y comprar algunos esclavos. El Consejo de Ultramar ya había autorizado su plan de navegación pero este quería asegurarse de recibir apoyo del capitán y poder permanecer “los días que fueran necesarios para realizar negocios”. No obstante, los impuestos debían pagarse en Luanda, lo cual lo obligaba a navegar hacia el norte antes de cruzar el Atlántico41. La travesía de Portugal a Benguela para traficar esclavos era larga, con un tiempo promedio de navegación de 73 días, casi 30 días más que desde puertos brasileños. Así, los negociantes que residían en Brasil tenían una ventaja sobre los comerciantes portugueses. Además, el uso de la cachaça producida por mano de obra esclava a cambio de nuevos esclavos aumentaba el margen de las ganancias a favor de los comerciantes brasileños42.

15La travesía directa entre Benguela y Brasil fue cuestionada por los negociantes asentados en Luanda. Ellos se quejaban de que las exportaciones de Benguela iban a terminar arruinando sus negocios, dado que los comerciantes itinerantes preferían traer cautivos al puerto de Benguela y evitar a los intermediarios de Luanda. Por los años 1730, los negociantes del Atlántico podían adquirir esclavos en Benguela a un mejor precio43. De esta forma, el puerto de Benguela creció en importancia como puerto esclavista alternativo para los tratantes que no estaban dispuestos a pagar los precios solicitados en Luanda. Si bien legalmente se trataba de una posesión portuguesa, fueron pocos los funcionarios portugueses que alguna vez residieron en Benguela, lo cual la tornaba muy atractiva para los comerciantes que buscaban un control fiscal más laxo sobre sus negocios44. Entre 1700 y 1750, el número de esclavos exportados desde Benguela ascendió a 22.59645. Para satisfacer a los comerciantes de Luanda, el Consejo de Ultramar aprobó una ley en 1760 que prohibía a los capitanes de barcos con destino a Luanda hacer escala en el puerto de Benguela. Se suponía que con esta medida se lograría evitar que los tratantes cargaran sus barcos de esclavos antes de llegar a Luanda. Con todo, los barcos continuaron haciendo escala en Benguela, aduciendo los capitanes que los vientos los forzaban a hacerlo46. Los intentos reales por controlar el comercio mientras se permitía la inversión de comerciantes privados dieron lugar a una serie de irregularidades, siendo el contrabando y la evasión de impuestos unas de las infracciones más comunes.

16 A fines de los 1760, el gobernador de Angola, Don Inocêncio de Sousa Coutinho, designó a tres inspectores para combatir el fraude y la evasión de impuestos en Benguela47. Las medidas también incluyeron la construcción de una fortaleza entre Luanda y Benguela, en Novo Redondo, en 1769, para interceptar el comercio ilegal y las acciones de barcos extranjeros48. El gobierno central de Angola pretendía evitar la internacionalización del comercio que caracterizaba a los puertos de Loango y Cabinda, al norte del río Congo49. Sin embargo, estas acciones no resultaron exitosas. En las décadas de 1760 y 1770, los tratantes ingleses y franceses compraban los esclavos en Benguela50. La participación de comerciantes europeos vino a desafiar el monopolio portugués sobre la exportación de esclavos. En 1790, el gobernador de Angola, José de Almeida e Vasconcelos, el Barão de Moçâmedes, denunció la participación de administradores de Benguela en operaciones de contrabando así como sus conexiones personales con negociantes franceses51. Así, a pesar de la nueva legislación y la designación de nuevos funcionarios coloniales en la segunda mitad del siglo XVIII, los comerciantes extranjeros continuaban haciendo escala en Benguela y llevando a cabo ahí sus negocios. Los negociantes de diferentes nacionalidades y entornos unieron fuerzas para pasar por alto los reglamentos destinados a evitar el comercio y mantuvieron estrechas relaciones a través de las fronteras imperiales52. Entre 1751 y 1800, al menos 305.057 esclavos zarparon del puerto de Benguela, la mayoría de los cuales desembarcaron en Río de Janeiro y Bahía53. El volumen de la trata de esclavos creció exponencialmente durante el siglo XVIII, favorecido por las condiciones locales dominadas por la inestabilidad política y la constante demanda de esclavos a lo largo de la costa. Tal como denunciaron las autoridades en varias ocasiones, el número de esclavos podría ser mayor dado que los forasteros navegaban por toda la costa, intentando comprar personas. Aunque resulta muy difícil cuantificar y explorar la extensión del contrabando, cabe destacar que el mismo operó en Benguela con el apoyo de las autoridades portuguesas motivadas por el rédito personal. Las transacciones con comerciantes extranjeros constituían algo relativamente común en el mundo atlántico a pesar de que las mismas representaban una amenaza para el orden colonial lusofono54.

17Para satisfacer la creciente demanda del comercio atlántico, se instalaron nuevos puestos comerciales hacia el interior de Benguela y más gobernantes africanos fueron sometidos al control de Portugal. Sin embargo, el reducido tamaño del asentamiento colonial y el escaso número de personal militar continuaban siendo un desafío para el imperio portugués. En Luanda y Benguela, la Corona portuguesa se hizo presente con el establecimiento de factorías que tenían jurisdicción para controlar y gravar el comercio. Hacia fines del siglo XVII, se registró el surgimiento de una localidad comercial con la designación de agentes coloniales y la burocracia que caracterizaba al imperio portugués. La Corona apoyó la conquista y ocupación de nuevos territorios. Para reforzar el reclamo en materia de control colonial, durante el siglo XVIII se construyó una iglesia, un hospital y una cámara municipal. La legislación portuguesa prevaleció en el puerto, de forma similar a lo que había sucedido en Luanda, la cabeza del imperio portugués en el continente africano55. Junto con la expansión de la burocracia también se registró una mayor participación de la población de Benguela en la economía del Atlántico.

La trata y las transformaciones sociales em Benguela

18A inicios del siglo XVIII, Benguela era conocida como “la tumba de los blancos”. En 1717, el gobernador de Angola, Paulo Caetano de Albuquerque, describió que el pueblo se encontraba “en un estado miserable, habiéndose reducido el número de soldados a 30 personas como consecuencia de enfermedades, falta de medicación y atención56”. El gobernador aducía que la población se había debilitado debido a las sequías que habían afectado la agricultura, aunque no queda claro cuántos habitantes tenía la localidad. Las mismas sequías que habían provocado estos apremios aparentemente incitaban la violencia y las disputas territoriales en el interior que resultaban en un gran número de cautivos en el puerto57. Algunos especialistas en la historia de Angola argumentan que la trata transatlántica no tuvo un gran impacto en la demografía de las sociedades de la África centro-occidental y que fueron las enfermedades tropicales las que mataron más gente. Mientras las mujeres locales fueron capaces de reproducir a un ritmo mas acelerado para recuperar la pérdida demográfica58. Entretanto, sequías y hambrunas no deben ser disociadas de las redadas esclavistas, que destruían todo, incluso los campos cultivados. Así la población que sobrevivía los ataques, era forzada a abandonar su territorio en búsqueda de protección y comida. Los efectos de la trata fueron dramáticos en Benguela.

19En la primera mitad del siglo XVIII, el Consejo de Ultramar de Portugal designó a varios Capitanes-Mayores para que ocuparan el cargo más alto de la administración. A pesar del aparente intento por regular el comercio de esclavos, muchos de ellos se hallaban involucrados en el negocio. A diferencia de otros lugares del continente africano donde las acciones europeas se limitaban a la costa, en África centro-occidental los comerciantes y los administradores lograron establecerse de forma satisfactoria en el interior59. Los funcionarios coloniales organizaban caravanas, visitaban mercados tierra adentro, adquirían esclavos y se hallaban directamente involucrados en la captura de africanos libres y en su venta en Luanda y Benguela. La política colonial de no pagar un sueldo regular al personal militar de menor rango también contribuyó con las actividades comerciales de los que estaban en el poder. En 1626, el Gobernador de Angola, Fernão Sousa, declaró, “el tesoro real no desea pagar los salarios de los funcionarios. (…) los funcionarios, entonces, deben obtener en Brasil lo necesario para su sustento,” indicando su participación en la trata de esclavos60. En algunas ocasiones, las autoridades desataban la guerra para someter a más personas a la esclavitud y poder así venderlas. En 1727, el capitán de Benguela, la mayor autoridad colonial, fue retirado de su cargo por participar en la captura y venta de varios Mundombes, un grupo que vivía en Benguela y su alrededor. Sin embargo, su sucesor organizó aún más redadas en 1729, teniendo como blanco a poblaciones organizadas bajo gobernantes débiles que no las podían proteger. En esos ataques campos cultivados eran quemados y el ganado aprehendido por las fuerzas coloniales61. Como resultado los Mundombes migraron a territorios hacia el sur, en búsqueda de territorios aislados de los portugueses, donde podrían reorganizarse62.

20Además del personal militar, otros residentes también se hallaban involucrados en actividades relacionadas con el comercio y la esclavitud. En 1727, el cura de Benguela, João Teixeira de Carvalho, fue arrestado y acusado de contrabandear esclavos y de evasión a la corona. Paulo Caetano de Albuquerque, gobernador de Angola, consideró a Carvalho, “el sacerdote más escandaloso del imperio portugués63”. La trata de esclavos constituía la actividad económica más importante del pueblo y la mayoría de los residentes participaban en ella, ya fuera directamente o no. Incluso aquellos que compraban y vendían esclavos indirectamente se beneficiaban del mercado atlántico, vendiendo alimentos y ofreciendo servicios a la tripulación de los barcos esclavistas. Vista como legitima, la captura fue institucionalizada, aumentó la violencia y creó conflictos. La búsqueda por constante cautivos incentivaba los conflictos bélicos.

21Junto con el comercio de seres humanos se produjo la expansión del trabajo esclavo en la localidad. Fueron empleados en la mayor parte de las actividades productivas y cultivaban los campos circundantes al espacio urbano. También eran empleados en el ámbito doméstico donde cocinaban, limpiaban, lavaban y realizaban la mayoría de las tareas del hogar. En las calles, vendían alimentos, agua y realizaban trabajo especializado. Eran herreros, barrileros y peluqueros. En este puerto atlántico, los esclavos se encontraban por todas partes, desempeñándose como ayudantes, sirvientes, soldados y marineros64. Cuando eran empleados como porteros, también cargaban mercancías y pasajeros desde la cubierta de los barcos hasta tierra firme. Asimismo, cargaban equipaje y otras pertenencias de los administradores y sacerdotes tanto por el pueblo como en las expediciones al interior65. La esclavitud y el comercio de personas esclavizadas se convirtieron en un elemento central en la vida de este pueblo. Muchos de los esclavos urbanos habían nacido en hogares de Benguela; adaptados a la cultura portuguesa, hablaban algo de portugués y asistían a la iglesia local66. Así la trata creó nuevas identidades, como la clasificación de la población como cristiana o paganos, ladinos o bárbaros, basado en su relación con el poder colonial. Además instituyó la división de la población entre libres y esclavos, blancos, negros o mulatos. Las transformaciones sociales fueron así profundas.

22La década del 1750 fue un tiempo de reacomodo político en el interior de Benguela y reflejó la inseguridad reinante en torno al puerto. El gobernante vecino de Kabunda se levantó en armas y representó una amenaza para la continuidad del comercio de esclavos. Su ejército atacó a negociantes itinerantes e interrumpió el tráfico. Las tropas de Benguela se dedicaron a controlar las aspiraciones de Kabunda y pronto estalló una guerra entre ambos poderes. Si bien no está claro cuántos soldados coloniales resultaron muertos o capturados, los agentes portugueses capturaron y esclavizaron a por lo menos 660 sujetos de Kabunda, que posteriormente fueron vendidos a comerciantes transatlánticos67. Durante la primera mitad del siglo XVIII, el foco colonial puesto en la protección y las redadas de esclavos evitó la expansión del asentamiento urbano. Hacia la mitad del siglo XVIII, Benguela continuaba describiéndose como un lugar insalubre, poco atractivo para los extranjeros que preferían vivir en el interior, a pesar de las prohibiciones relativas al desplazamiento de blancos y mulatos por regiones alejadas68. Antonio de Vasconcelos, gobernador de Angola, describió a Benguela como “un pueblo miserable”, con escasos habitantes y menos construcciones. Según él, solo había cuatro casas con techos de tejas69.

23La expansión de la trata de esclavos transatlántica en la segunda mitad del siglo XVIII atrajo la atención de las autoridades que residían en Luanda. El gobernador de Angola, Francisco Inocêncio de Sousa Coutinho (1764-1772), intentó imponer un estricto control sobre el comercio y las autoridades de Benguela. Su agenda también incluyó la regulación de un estilo de vida moral y la diseminación del catolicismo. Financió la renovación de la iglesia católica local, Nossa Senhora do Pópulo, y enfatizó la importancia del bautismo y los entierros católicos70. También intentó imponer el casamiento por la iglesia obligatorio para todos los residentes, una medida que al fin no prosperó como lo hubieran querido71. Se creó un nuevo hospital, primordialmente para asistir a los militares de la localidad, dado que el antiguo hospital se encontraba en decadencia y no contaba con doctores ni medicación disponible. Sin embargo desde su fundación hasta el final del siglo XVIII, las autoridades se quejaron constantemente de la falta de doctores y medicamentos72. La población local fue empleada en el hospital como asistentes, como es el caso de Manoel Jorge quien trabajó como mestre, un trabajador calificado, en el hospital de Benguela73.

24 La renovación urbana atrajo más personas provenientes del interior. Comerciantes brasileños también emigraron a Benguela para sacar provecho de la expansión de la trata de esclavos. Sin embargo, Benguela continuó siendo un pueblo pequeño. Los primeros censos y cálculos estimativos de la población datan de fines del siglo XVIII. A mediados de junio de 1796, el gobernador Alexandre José Botelho de Vasconcelos organizó el primer recuento de habitantes. Su enumeración se limitó a los residentes de la localidad y sus dependientes, contándose una población de 1.489 habitantes. La tabulación excluyó a los habitantes de las senzalas vecinas, las áreas residenciales alrededor de Benguela74. Para ese entonces, Benguela era un pueblo que contaba con quince casas de varios pisos, 69 casas con techo de arcilla, y 33 casas con techo de paja. Alrededor del pueblo había 100 senzalas. Además de las senzalas, más de 1.000 chozas de barro y paja albergaban a gran parte de la población excluida del censo. De acuerdo con el censo de 1796, 229 personas libres controlaban a 1.123 esclavos. En las calles de Benguela, los africanos libres trabajaban como zapateros, carpinteros, herreros, albañiles y calafateadores en estrecha colaboración con los comerciantes de esclavos75. Las mujeres libres y esclavas trabajaban como vendedoras ambulantes, quitandeiras, y vendían pescado seco, verduras, guisos y agua a los residentes del pueblo76. Algunas de las tareas especializadas eran realizadas por inmigrantes provenientes de Brasil, como por ejemplo António Botelho da Cruz, un zapatero negro de Río de Janeiro, y los carpinteros João Coelho y João da Matta, ambos mulatos libres77. Dos años después del primer censo, se realizó un nuevo cálculo estimativo de la población. En 1798, la población de Benguela ascendía a 3.023 personas, incluyendo los habitantes de las senzalas en torno al centro colonial. El tamaño de la población esclava no varió demasiado y se calculó en 1.185 personas, la mayoría mujeres. Hacia fines del siglo XVIII, Benguela era un pueblo más pequeño que otros puertos africanos. Luanda, por ejemplo, contaba con 8.013 habitantes en 179878. Comparado con puertos de África occidental, tales como Ouidah o Elmina, Benguela también era más pequeño. En 1793, 7.000 personas vivían en Ouidah79. En Elmina la población se estimaba entre 12.000 y 15.000 personas80. A pesar de su reducido tamaño, la población que vivía en Benguela fue capaz de organizar y exportar a más de 325.000 esclavos africanos durante el siglo XVIII.

25 Para mantener un suministro constante de esclavos, los comerciantes de Benguela mantenían contacto con los mercados del interior controlados por gobernantes africanos, algunos autónomos y otros políticamente subyugados a los portugueses. Los comerciantes y agentes de los gobernantes africanos también llegaban en caravanas desde el interior para procurar bienes de consumo importados como ser textiles, armas y alcohol, a cambio de los cuales ofrecían esclavos. La trata transatlántica creó un mercado para ciertos productos de consumo africanos, como la cera, el marfil, el liquen orchilla, la goma de copal y los animales salvajes81. Pero también creó demanda por productos y mercancías procedentes de las Américas, como la harina de yuca o el aguardiente que eran consumidas en la costa y en el interior. A finales del singlo XVIII, soldados coloniales que no recibían salarios regulares eran pagados en pólvora y telas. Eses productos eran intercambiados por esclavos, productos agrícolas, pollos y frutas con la población vecina a los centros coloniales82. En momentos de escasez de mercancía importada de Brasil, las autoridades coloniales compraban pólvora y telas de comerciantes franceses e ingleses que visitaban Benguela, a pesar de ser prohibido83. Para evitar problemas con la administración en Lisboa, los comerciantes de Benguela importaban pólvora en barriles de arroz, yuca o pimienta84.

26 La dependencia en la importación de productos alimenticios fue una constante en el puerto de Benguela. Del siglo XVII al siglo XIX la corona portuguesa se vio obligada a transportar harina de yuca de Brasil, a pesar de la producción local85. La población local, en constante movimiento y bajo constantes ataques, evitaba cultivar terrenos que pudieran ser rápidamente atacados y destruidos en las redadas. Las autoridades de Lisboa exigían el envío de cebras, elefantes, cobre y cualquier otro producto que pudiera ser vendido en los mercados europeos. Toda una gama de productos adquirió nuevos valores económicos y permitió el surgimiento de nuevas elites africanas que no solo controlaban la captura y la venta de esclavos sino también la comercialización de productos importados. Las cuentas, el alcohol, los textiles y el papel adquirieron un nuevo significado en el interior de Benguela y se convirtieron en productos de consumo asociados al prestigio social86. Productos que tenían una vida muy corta, en contraste las personas esclavizadas intercambiadas por esas mercancías se veían obligadas a trabajar toda la vida – o casi toda- en condiciones extremas de explotación en las minas, plantaciones y centros urbanos de las Américas para asegurar ese consumo.

Conclusión

27 Desde su fundación a principios del siglo XVII, Benguela asumió el papel de puerto esclavista, llegando a convertirse en uno de los centros principales del mundo atlántico. Los lazos con la América Española explican la expansión del puerto en el siglo XVII y la presencia de mercaderes europeos que buscaban comprar esclavos y transpórtalos hacia al Nuevo Mundo. Aunque es difícil cuantificar, esclavos salidos del puerto de Benguela fueron vendidos en Habana y Veracruz y posiblemente tuvieron un papel fundamental en la expansión económica en las haciendas de Centroamérica. Más investigación en los archivos de Centroamérica podrían revelar más detalles sobre como esos Benguelas lograron sobrevivir a la travesía atlántica y a las brutales condiciones de trabajo.

28 El arribo constante de personas desde diferentes áreas obligó a la población de Benguela a adaptarse a los recién llegados y de la misma forma, los inmigrantes se adaptaron al pueblo. Siendo más pequeño que otros puertos africanos, unos pocos administradores coloniales y residentes lograron exportar más de 760.000 esclavos. Los conflictos políticos en un interior densamente poblado y la ubicación geográfica de Benguela contribuyeron al incremento del comercio. Además, las corrientes oceánicas favorecieron un tiempo de navegación menor por el Atlántico sur. La participación de negociantes brasileños también garantizó el uso de mano de obra esclava barata para la producción de bienes de consumo a cambio de cautivos. Aunque la mayoría de las personas esclavizadas exportadas desde Benguela en el siglo XVII probablemente llegaron a la América Española, durante el siglo XVIII los mercados brasileños atrajeron al mayor número de mano de obra esclava, consolidando así el comercio bilateral entre las colonias portuguesas. No obstante, las utilidades del comercio atrajeron la atención de tratantes franceses e ingleses, quienes intentaron sacar provecho de las exportaciones de esclavos.

29 Aunque la historiografía minimiza el impacto de la trata en las sociedades del África centro occidental, en ese estudio se demuestra como Benguela se convirtió en una sociedad esclavista que no era diferente de otros centros urbanos en el Nuevo Mundo. Tanto los extranjeros como los lugareños pasaron a vivir de las ganancias de la trata de seres humanos, empleando también mano de obra esclava en tareas productivas y en el ámbito doméstico. Los cambios, entretanto, no estaban limitados a la institución de la esclavitud. Poblaciones fueron desplazadas, nuevas prácticas matrimoniales introducidas y una nueva elite económica emergió. Las mujeres libres y esclavizadas desempeñaron roles económicos fundamentales en el pueblo, controlando ciertas actividades económicas, como la producción y la venta de alimentos. Los africanos residentes en el puerto urbano desempeñaron importantes roles en la transformación de Benguela de pueblo pequeño a uno de los principales punto de embarque de esclavos en la trata transatlántica.

30Notas de pie de página

311 La investigación que posibilitó este artículo fue realizada con el apoyo de la Fundação Luso-Americana y el Comité de Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales y el Programa de Estudios Latino Americanos de Princeton University. Agradezco a Patricia Draper y a Rina Cáceres por la ayuda con el español.

322 Enriqueta Vila Vilar, Hispanoamérica y el comercio de esclavos: los asientos portugueses (Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1977); Rina Cáceres Gómez, Negros, Mulatos, Esclavos y Libertos En La Costa Rica Del Siglo XVII, 518 (Ciudad de Panamá: Instituto Panamericano de Geografía e Historia, 2000); Rina Cáceres Gómez, Rutas de La Esclavitud en África y América Latina (San José: Editorial Universidad de Costa Rica, 2001); Paul Lokken, “A Maroon Moment: Rebel Slaves en Early Seventeenth-century Guatemala,” Slavery & Abolition 25, no. 3 (2004), págs.. 44-58 , Linda A. Newson y Susie Minchin, From Capture to Sale. The Portuguese Slave Trade to Spanish South America in the Early Seventeenth Century (Leiden: Brill, 2007) ; David Wheat, “Afro-Portuguese Maritime World and the Foundations of Spanish Caribbean Society, 1570-1640” (PhD, Vanderbilt University, 2009); Herman Lee Bennett, Africans in Colonial Mexico: Absolutism, Christianity, And Afro-Creole Consciousness, 1570-1640 (Bloomington: Indiana University Press, 2005) ; Lowell Gudmundson y Justin Wolfe, coords, Blacks and Blackness in Central America: Between Race and Place (Durham, N.C: Duke University Press, 2010) y Jane Landers, Atlantic Creoles in the Age of Revolutions (Cambridge, Mass: Harvard University Press, 2010).

333 Esos números representan la trata legal, así que deben ser visto como mínimos, no como números absolutos finales. Para más detalles ver la base de datos Transatlantic Slave Trade Database Voyages (TSTD), disponible en línea, http://www.slavevoyages.org/tast/assessment/estimates.faces En ella Centroamérica es imaginada como el espacio comprendido entre Veracruz y Cartagena, con ambas ciudades incluidas.

344 Para más información sobre la historia de Luanda y Benguela ver Catarina Madeira Santos, “Luanda: A Colonial City Between Africa and the Atlantic, Seventeenth and Eighteenth Centuries,” in Portuguese Colonial Cities in the Early Modern World, Empires and the Making of the Modern World, 1650-2000, coord. Liam M. Brockey (Farnham, Inglaterra: Ashgate, 2008), pág. 252; y Mariana P. Candido, An African Slaving Port and the Atlantic World: Benguela and Its Hinterland (Nueva York: Cambridge University Press, 2013), págs. 31–32.

355 Para más sobre los años iniciales de la trata en América ver Newson y Minchin, From Capture to Sale, págs. 5-30 y Maria Luisa Esteves, “Para o Estudo do Tráfico de Escravos de Angola (1640-1668),” Studia 50 (1991), págs. 79-108 ; David Wheat, “Garcia Mendes Castelo Branco, Fidalgo de Angola y Mercaders de Esclavos en Veracruz y el Caribe a Principios del siglo XVII” en Debates Históricos Contemporáneos: Africanos y Afrodescendientes en México y Centroamérica, coord María Elisa Velázquez (México, INAH, 2011), págs. 85-107.

366 Paul Lokken, “Angolans in Amatitlán. Sugar, African Migrants, and Gente Ladina in Colonial Guatemala,” en Gudmundson and Wolfe, Blacks and Blackness in Central America, págs. 27-35; Antonio García de León, “La Malla inconclusa. Veracruz y los Circuitos Lusitanos en la primera mitad del siglo XVII,” en Redes Sociales e Instituciones Comerciales en el Imperio Español, Siglos XVII a XIX, coord. Antonio Ibarra y Guillermina del Valle Pavón (Mexico, D. F.: UNAM/Instituto Mora, 2007), págs. 41–83; Newson y Minchin, From Capture to Sale y Wheat, “Garcia Mendes Castelo Branco,” págs. 85-107.

377 Sobre el asunto ver Candido, An African Slaving Port and the Atlantic World. Para los estudios que minimizan los efectos de la trata en África centro-occidental, ver John Thornton, “The Slave Trade in Eighteenth Century Angola: Effects of Demographic Structure”, Canadian Journal of African Studies, vol. 14, no. 3 (1980), págs. 417-427 y Joseph C. Miller, “The Significance of Drought, Disease and Famine in the Agriculturally Marginal Zones of West-Central Africa”, The Journal of African History 23, no. 01 (1982), págs. 17-61.

388 Philip D. Curtin, The Rise and Fall of the Plantation Complex. Essays in Atlantic History (Cambridge: Cambridge University Press, 1990).

399 Cátia Antunes y Filipa Ribeiro da Silva, “Cross-Cultural Entrepreneurship in the Atlantic: Africans, Dutch and Sephardic Jews in Western Africa, 1580-1674”, Itinerario 35, no. 01 (2011), págs. 49-76; Studnicki-Gizbert, “La ‘Nation’ Portugaise. Réseaux Marchands Dans L’espace Atlantique à L’époque Moderne” Annales. Histoire, Sciences Sociales 58, no. 3 (2003), págs. 627-648; Cátia Antunes, Lisboa e Amesterdão 1640-1705: um caso de globalização na história moderna (Lisboa: Horizonte, 2009) y Toby Green, The Rise of the Trans-Atlantic Slave Trade in Western Africa, 1300-1589 (Cambridge: Cambridge University Press, 2011).

4010 Adriano Parreira, “A Primeira Conquista De Benguela,” História, Lisboa 12, no. 128 (1990), pág. 66.

4111 Wheat, “Garcia Mendes Castelo Branco”, págs. 92-100.

4212 Base de datos del Comercio de Esclavos Transatlántico, referencia 29275.

4313 García de León, “La Malla Inconclusa”…

4414 Rina Cáceres Gómez, “In the Frontiers of the African Diaspora in Central America. The African Origins of San Francisco de Omoa,” en Trans-Atlantic Dimensions of Ethnicity in the African Diaspora, coords. David V. Trotman y Paul E. Lovejoy (Londres: Continuum, 2004), págs. 115-137.

4515 Roquinaldo A. Ferreira, “Transforming Atlantic Slaving: Trade, Warfare and Territorial Control in Angola, 1650-1800” (Tesis de doctorado, UCLA, 2004), pág. 85.

4616 Archivo del Sagrado Catedral de San Cristóbal de La Habana, Libro de Barajas: Matrimonios (1584-1622), folio 179r, 25 de noviembre de 1618, disponible en http://diglib.library.vanderbilt.edu/esss.pl Agradezco a David Wheat quién compartió conmigo esta documentación.

4717 Archivo General de las Indias, Contaduria, 1117–18, Caja de La Habana, “Cuentas del mayordomo de esclavos del Rey, 1631–9”. Agradezco a David Wheat por la información y por haber compartido la documentación.

4818 Paul Lokken, “Marriage as Slave Emancipation in Seventeenth-Century Rural Guatemala,” The Americas 58, no. 2 (2001), pág. 175.

4919 Para más información sobre la invasión holandesa en Luanda y Benguela, ver C. R Boxer, Salvador de Sá and the Struggle for Brazil and Angola, 1602-168 (Londres: Athlone Press, 1952), pág. 493; Johannes Postma, The Dutch in the Atlantic Slave Trade, 1600-1815 (Cambridge: Cambridge University Press, 1990), pág. 77; Luiz Felipe de Alencastro, O Trato dos Viventes (San Pablo: Companhia das Letras, 2000); Candido, An African Slaving Port, págs. 67-70.

5020 Esteves, “Para o Estudo do Tráfico de Escravos”, pág. 85.

5121 Alejandro de la Fuente, “Introducción al estudio de la trata en Cuba: Siglos XVI y XVII” Santiago, 61 (1986), págs. 155-208. Una vez más agradezco a David Wheat por compartir esta información.

5222 Arquivo Histórico Ultramarino, Lisboa, Portugal (AHU), Angola, cx. 9, doc. 25, 10 de abril de 1666.

5323 Antonio García de León, “La Malla Inconclusa” ; Rina Cáceres Gómez, “In the Frontiers of the African Diaspora”.

5424 AHU, Angola, cx. 18, doc. 14, Julio de 1705;y Candido, An African Slaving Port and the Atlantic World, págs. 86-87.

5525 García Leon, “La Malla Inconclusa” ; Daviken Studnicki-Gizbert, A Nation Upon the Ocean Sea: Portugal’s Atlantic Diaspora and the Crisis of the Spanish Empire, 1492-1640 (Oxford: Oxford University Press, 2007), págs. 41-66; Francesca Trivellato, “Juifs de Livourne, Italiens de Lisbonne, Hindous de Goa: Réseaux Marchands et échanges interculturels à l’époque moderne”, Annales. Histoire, Sciences Sociales, 58 (2003), págs. 581-603; Christopher Ebert, “Dutch Trade With Brazil before the Dutch West India Company, 1587-1621,” en Riches from Atlantic Commerce. Dutch Transatlantic Trade and Shipphing, 1585-1817, coord. Johannes Postma y Victor Enthoven (Leiden: Brill, 2003), págs. 49-75.

5626 Stuart Schwartz, “The Economy of the Portuguese Empire,” en Portuguese Oceanic Expansion, 1400-1800, coords. Francisco Bethencourt y Diogo Ramada Curto (Nueva York: Cambridge University Press, 2007), pág. 35. Ver además C. R. Boxer, A Idade de Ouro do Brasil: Dores de Crescimento de uma Sociedade Colonial (Río de Janeiro: Nova Fronteira, 2000), pág. 61; Higgins indicó que el auge de la minería del oro en Sabará se registró durante el período comprendido entre los años 1735-1750. Kathleen J Higgins, “Licentious Liberty” in a Brazilian Gold-Mining Region: Slavery, Gender, and Social Control in Eighteenth-Century Sabará, Minas Gerais (University Park, Pa: Pennsylvania State University Press, 1999), pág. 26.

5727 Mariana P. Candido, Fronteras de Esclavización, págs. 163-178.

5828 Arquivo Histórico Nacional de Angola, Luanda, Angola (AHNA), Cod. 441, fl. 59, 15 de mayo de 1798; ver también AHNA,Cod. 442, fl. 59v., 15 de mayo de 1798; y AHU, cx. 88, doc. 3, 15 de mayo de 1798.

5929 Arquivo Nacional da Torre do Tombo, Lisboa, Portugal (ANTT), Tribunal do Santo Ofício, Inquisição de Lisboa, Processo 6478, 6 de diciembre, 1703. Para más casos, ver James H. Sweet, Recreating Africa: Culture, Kinship, and Religion in the African-Portuguese World, 1441-1770 (Chapel Hill: University of North Carolina Press, 2003), pág. 32; Eduardo França Paiva, Escravidão e Universo Cultural na Colônia: Minas Gerais, 1716-1789 (Belo Horizonte: Editora UFMG, 2001), págs. 127, 148, 157; Silvia Brugger y Anderson de Oliveira, “Os Benguelas de São João del Rei: tráfico atlântico, religiosidade e identidades étnicas (séculos XVIII e XIX), Tempo, 13, no. 26 (2009), págs. 177-204. Para ejemplos en las colonias españolas, ver María Elisa Velázquez, Mujeres de Origen Africanos en la Capital Novahispana, siglos XVII y XVIII (México, D.F.: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2006); Bowser, African Slave in Colonial Peru ; de la Fuente, “Introducción al Estudio de la Trata de Cuba”, pág. 205; David Wheat, “Nharas and Morenas Horras: A Luso-African Moder for the Social History of the Spanish Caribbean, c. 1570-1640”, Journal of Early Modern History, 14, no. 1-2 (2010), págs. 119-150.

6030 Base de datos del Comercio de Esclavos Transatlántico. http://www.slavevoyages.org/tast/database/search.faces

6131 Joseph C. Miller, Way of Death: Merchant Capitalism and the Angolan Slave Trade, 1730-1830 (Madison: University of Wisconsin Press, 1988), pág. 368.

6232 Catherine Komisaruk, “The Work it Cost Me”: The Struggles of Slaves and Free Africans in Guatemala, 1770-1825”, The Urban History Workshop, 5 (1999), pág. 4-24; y Jane Landers, “Africans in the Spanish Colonies” Historical Archaeology, 31, 1 (1997), págs. 84-103.

6333 AHU, Angola, cx. 22, doc. 17, 16 de mayo, 1724; AHU, cx. 24, doc. 29, 26 de febrero, 1728; AHU, cx. 23, doc. 97, 3 de abril, 1727. Ver además Timothy J. Coates, Convict and Orphans. Forced and State-Sponsored Colonizers in the Portuguese Empire, 1550-1755 (Stanford: Stanford University Press, 2001); y Selma Pantoja, “Inquisição, Degredo e Mestiçagem em Angola no século XVII”, Revista Lusófona de Ciência das Religiões, 3, nos 5/6 (2004), págs. 117- 136.

6434 A J. R. Russell-Wood, “Patterns of Settlement in the Portuguese Empire, 1400-1800” en Portuguese Oceanic Expansion, 1400-1800, coord. Francisco Bethencourt y Diogo Ramada Curto (Nueva York: Cambridge University Press, 2007), págs. 174-175.

6535 AHU, Angola, cx, 19, doc. 21, 26 de setiembre, 1711.

6636 Ferreira, “Transforming Atlantic Slaving: Trade,” 79. Ver además, C. R. Boxer, O Império Marítimo Português (San Pablo: Companhia das Letras, 2002), págs. 167-173; Laura de Mello e Sousa, Desclassificados do Ouro. A Pobreza Mineira no Século XVIII (Río de Janeiro: Graal, 1985).

6737 José C. Curto, “Luso-Brazilian Alcohol and the Legal Slave Trade at Benguela and its Hinterland, c. 1617-1830,” en Négoce Blanc en Afrique Noire: L’évolution du commerce à longue distance en Afrique noire du 18e au 20e siècles, coords. H. Bonin y M. Cahen (Paris: Publicaciones de la Société française d’histoire d’outre-mer, 2001), pág. 356.

6838 AHU, Angola, cx. 22, doc. 58, 25 de enero, 1725; AHU, Angola, cx. 22, doc. 64, 20 de marzo, 1725; y AHU, Angola, cx. 22, doc. 158, previo al 22 de diciembre, 1725.

6939 Wheat, “Afro-Portuguese Maritime World”, pág. 92.

7040 Cáceres Gómez, “In the Frontiers of the African Diaspora”, pág. 130.

7141 AHU, Cod. 546, fl. 2v, 2 de diciembre, 1725.

7242 Herbert S. Klein, “The Trade in African Slaves to Rio de Janeiro, 1795-1811: Estimates of Mortality and Patterns of Voyages”, Journal of African History, 10, no. 4 (1969), págs. 538-540; y José C. Curto, Álcool e Escravos: O Comércio Luso-Brasileiro do Álcool em Mpinda, Luanda e Benguela durante o Tráfico Atlântico de Escravos (c. 1480-1830) e o seu Impacto nas Sociedades da África Centro Ocidental (Lisbon: Vulgata, 2002).

7343 AHU, Angola, cx. 24, doc. 36, 17 de abril, 1728; y AHU, Angola, cx. 27, doc. 159, 22 de diciembre, 1734. Acerca del mejor precio de los esclavos en Benguela, ver David Birmingham, Trade and Conflict in Angola (Oxford: Oxford University Press, 1966), págs. 140-141; y Miller, Way of Death, págs. 222-225.

7444 Ver Mariana P. Candido, “Merchants and the Business of the Slave Trade at Benguela, 1750-1850”, African Economic History 35, no. 1 (2007), pág. 10; Ferreira, “Transforming Atlantic Slaving”, págs. 75-77; José Curto, Enslaving Spirits: The Portuguese-Brazilian Alcohol Trade at Luanda and Its Hinterland, C. 1550-1830 (Leiden: Brill, 2004), pág. 94 y Joseph C. Miller, “Paradoxes of Impoverishment in the Atlantic Zone” en History of Central Africa, coords. David Birmingham y Phyllis Martin (Londres: Longman, 1983), págs. 260-262.

7545 Para el cálculo del número estimado ver David Eltis y David Richardson, “A New Assessment of the Transatlantic Slave Trade” en Extending the Frontiers: Essays on the New Transatlantic Slave Trade Database (New Haven: Yale University Press, 2008), págs. 1-60; y Mariana P. Candido, Fronteras de Esclavización. Esclavitu. Comercio e Identidad em Benguela (México, D. F., El Colegio de México, 2011), págs. 34-37.

7646 AHNA, Cod. 81, fl. 121-122v, 31 de enero, 1779.

7747 J. C. Feo Cardoso de Castello e Branco e Torres, Memórias Contendo a Biographia do Vice Almirante Luiz da Motta Feo e Torres (París: Fantin Livreiro, 1825), pág. 263 y José Joaquim Lopes de Lima, Ensaios sobre a statistica d’Angola e Benguella e suas dependencies na costa Occidental d’Africa ao sul do Equador (Lisboa: Imprensa Nacional, 1844), xxxiv-xxxvi.

7848 AHU, Angola, cx. 59, doc. 29, 16 de mayo, 1769; AHU, Angola, cx. 59, doc. 44, 1º de agosto, 1769; AHU, Angola, cx. 59, doc. 57, 6 de setiembre, 1769; AHU, Angola, cx. 59, doc. 73, 28 de noviembre, 1769; AHU, Angola, cx. 61, doc. 14, 14 de mayo, 1776; AHU, Angola, cx. 61, doc. 18, 17 de junio, 1776; y AHU, Angola, cx. 123, doc. 67, 22 de diciembre, 1811.

7949 Acerca de Loango y Cabinda, ver Phyllis Martin, The External Trade of the Loango Coast, 1576-1870 (Oxford: Clarendon Press, 1972); y Filipa Ribeiro da Silva y Stacey Sommerdyk, “Reexamining the Geography and Merchants of the West Central Africa Slave Trade. Looking behind the numbers” African Economic History, 38.1 (2009), págs. 77-105.

8050 Joseph C. Miller, “Central Africa during the era f the Slave Trade,” en Central Africans and Cultural Transformations in the American Diaspora, coord. Linda Heywood (Nueva York: Cambridge University Press, 2001), pág. 29.

8151 Instituto Histórico Geográfico Brasileiro, Río de Janeiro, Brasil (IHGB), doc. DL347, 30.01, 9 de enero, 1800, “Comerciantes de Benguela reclamando da presenca de navios franceses;”AHU, Angola, cx. 75, doc. 35, 15 de agosto, 1790. y ANTT, Ministério do Reino, mç 605, cx. 708, diciembre de 1791.

8252 António de Oliveira de Cadornega, História Geral das Guerras Angolanas, 1680-1681 (Lisboa: Agência-Geral das Colónias, 1972), 2, 137, 163 y 164. Ver además Elias Alexandre da Silva Corrêa, História de Angola (Lisboa: Ática 1937), 1, pág. 276; AHU, Angola, cx. 53, doc. 76, 30 de octubre, 1769; AHU, Angola, cx. 59, doc. 29, 16 de mayo, 1769; AHU, Angola, cx. 70, doc. 56, 11 de noviembre, 1785; AHU, Angola, cx. 73, doc. 44, 12 de octubre, 1788; AHU, Angola, cx. 75, doc. 35, 15 de agosto, 1790; AHU, Angola, cod. 1627, 15 de abril, 1791; AHU, Angola, Cod. 1628, fl 103, 17 de noviembre, 1791; AHU, Angola, Cod. 1630, fl 44v., 20 de noviembre, 1793; AHU, 1631, fl 63v, 18 de marzo, 1795; ANTT, Erário Régio, L. 4197, fl. 19, 10 de enero, 1800. Acerca de similitudes con otros casos en otros puertos del Atlántico, ver Silvia Marzagalli, “Establishing Transatlantic Trade Networks in Time of War: Bordeaux and the United States, 1793-1815,” Business History Review 79, no. 4 (2005), págs. 811-844; y David Hancock, “The Emergence of an Atlantic Network Economy in the 17th and 18th Centuries: The Case of Madeira,” en Diogo R. Curto y Anthony Molho, coords. Commercial Networks in the Early Modern World (Florencia: Instituto Universitario Europeo, 2002), págs. 18-58.

8353 Base de datos del Comercio de Esclavos Transatlántico: http://www.slavevoyages.org/tast/database/search.faces

8454 Antunes, Globalisation in the Early Modern Period; Ebert, “Dutch Trade With Brazil”, págs. 49-75; Studnicki-Gizbert, “La “Nation” Portugaise”, págs. 627-648.

8555 António Manuel Hespanha y Catarina Madeira Santos, “Os Poderes num Império Oceânico” en História de Portugal, O Antigo Regime, editado por António Manuel Hespanha, vol 4 (Lisboa: Estampa, 1993), pág. 401; y Santos, “Luanda: A Colonial City”.

8656 Ralph Delgado, O Reino de Benguela: do Descobrimento à Criação do Governo Subalterno (Lisboa: [s.n.], 1945), págs. 374 y 379.

8757 Joseph C. Miller, “Angola Central e Sul por volta de 1840”, Estudos Afro-Asiáticos, no. 32 (1997), 25. Ver además, Joseph C. Miller “The Significance of Drought, Disease and Famine in the Agriculturally Marginal Zones of West Central Africa”, Journal of African History, 23, no. 1 (1982), págs. 22-23.

8858 Thornton, “The Slave Trade in Eighteenth Century Angola”, págs. 417-427; y Miller, “The Significance of Drought, Disease and Famine”, págs. 17–61.

8959 Para referencias acerca de cómo operaba el tráfico de esclavos en otros lugares, ver James F. Searing, West African Slavery and Atlantic Commerce: The Senegal River Valley, 1700-1860 (Cambridge: Cambridge University Press, 1993), págs. 27-58 ; Paul E. Lovejoy, Transformations in Slavery: A History of Slavery in Africa (Cambridge: Cambridge University Press, 2000), págs. 68-90; y Robin Law, Ouidah: The Social History of a West African Slaving ‘port’ 1727-1892 (Athens, Ohio: Ohio University Press, 2004), págs. 126-138.

9060 AHU, Angola, cx. 2, doc. Doc. 103, 16 de julio, 1626.

9161 Pascoal Leite de Aguair, Administração Colonial Portuguesa no Congo, em Angola e em Benguela (Lisboa: Sociedade Histórica da Independência de Portugal, 2006), 1, págs. 125.

9262 Mariana P. Candido, “Slave Trade and New Identities in Benguela, c. 1700-1860,” Portuguese Studies Review, 19, 1-2 (2011), págs. 43-59.

9363 Delgado, Reino de Benguela, pág. 246.

9464 Para el trabajo esclavo en Benguela, ver Fronteras de Esclavización, págs. 205-231. Para el uso de esclavos en el servicio militar, ver AHU, Angola, Cx. 88, doc. 8, 10 de junio, 1798 y como marineros ver Mariana P. Candido, “Different Slave Journeys: Enslaved African Seamen on Board of Portuguese Ships, c. 1760-1820,” Slavery and Abolition, 31, no. 3 (2010), págs. 395-409. Situación semejante pasaba en otras localidades, como en Guatemala, donde esclavos africanos ocupaban una série de actividades urbanas. Ver Robinson A. Herrera, “Por Que No Sabemos Firmar”: Black Slaves in Early Guatemala,” The Americas, 57, no. 2 (2000), págs. 247–267; Lokken, “Marriage as Slave Emancipation in Seventeenth-Century Rural Guatemala”; Cáceres Gómez, Negros, Mulatos; y Bennett, Africans in Colonial Mexico.

9565 AHNA, Cod. 517, fl 56v, 7 de enero, 1796; y Feo Torres, Memórias Contendo a Biographia, pág. 303.

9666 Linda Heywood, “Portuguese into Africa: The Eighteenth-Century Central African Background to Atlantic Creole Cultures”, en Central Africans and Cultural Transformations in the American Diaspora, coord. Linda M. Heywood (Cambridge: Cambridge University Press, 2002), pág. 95.

9767 AHU, Angola, cx. 40, doc. 72, 22 de enero, 1756; AHU, Angola,. Cx. 40 A, doc. 130, 20 de abril, 1756. Ver además, AHU, Angola, cx. 43, doc. 106, Previo al 23 de octubre de 1760.

9868 AHU, cx. 42, doc. 65, 22 de mayo, 1759. Ver además, Delgado, Reino de Benguela, págs. 246-247.

9969 AHU, Angola, cx. 45, doc. 58, 28 de junio, 1762.

10070 Heywood, “Portuguese into Africa” 99; y Delgado, Reino de Benguela, pág. 281.

10171 Delgado, Reino de Benguela, págs. 283-284.

10272 Torres, Memórias Contendo a Biographia do Vicealmirante, 263; AHU, Angola, cx. 36, doc. 7, 16 de marzo, 1748; AHU, Angola, cx. 78, doc. 16, 23 de enero, 1793; AHU, Angola, cx. 82, doc. s/n. 15 de junio, 1795; AHU, Angola, cx 88, doc. 46, 28 de marzo, 1798; AHU, Angola, cx. 103, doc. 55, 23 de marzo, 1802; AHU, Angola, cx. 120, doc. 31, 15 de junio, 1809; AHU, Angola, Correspondência dos Governadores, Pasta 1, 23 de marzo, 1835; AHU, Angola, Cod. 472, fl 127 v., 18 de noviembre, 1761; AHNA, Cod. 446, fl. 57, 15 de enero, 1816; AHU, Angola, cx. 78, doc. 13, 24 de noviembre, 1792; AHNA, Cod. 441, fl 2v, 27 de julio, 1796; AHNA, Cod. 442, fl. 205, 14 de abril, 1802; AHNA, Cod. 442, fl. 106V 22 de julio, 1802; AHNA, Cod. 446, fl. 9, 21 de setiembre, 1814; AHNA, cod. 447, fl. 104V, 8 de febrero, 1820; y AHNA, Cod. 449, fl. 4v, 29 de junio, 1824.

10373 Arquivo do Arçobispado de Luanda, Luanda, Angola, (AAL), Livro de Batismo de Benguela, 1794-1806, fl. 46, 23 de mayo de 1796.

10474 AHNA, cod. 441, fl. 19, “Mapa das pessoas livres e escravos, e casas de sobrado, térreas, de telha e de palha, de que se compõem a cidade de Benguela em 15 de junho de 1796.” Una copia de este censo también se encuentra disponible en los ANTT, Ministério do Reino, mç 604, cx. 707, 15 de junio, 1796.

10575 IHGB, DL32,02.02 y IHGB DL32,02.03, 20 de noviembre, 1797.

10676 D. Miguel António de Mello, “Relatório do Governo de D. Miguel António de Mello,” Boletim da Sociedade de Geografia de Lisboa, 5a serie, 8 (1885), 552-3. Por más información acerca de las quitandeiras ver Selma Pantoja, “A Dimensão Atlântica das Quitandeiras,” en Diálogos Oceânicos. Minas Gerais e as Novas Abordagens para uma História do Império Ultramarino Português, coord. Júnia F. Furtado (Belo Horizonte: UFMG, 2001), 45-68; y Selma Pantoja, “Women’s Work in the Fairs and Markets of Luanda”, en Women in the Portuguese Colonial Empire: the Theater of Shadows, editado por Clara Sarmento (Newcastle Upon Tyne: Cambridge Scholars Publishing, 2008), 81-93. Acerca del rol de las mujeres como productoras de alimentos ver además José Carlos Venâncio, A Economia de Luanda e Hinterland no século XVIII : um estudo de Sociologia Histórica (Lisboa: Estampa, 1996), págs. 63-70.

10777 IHGB, DL32,02.02 e IHGB DL32,02.03, 20 de noviembre, 1797.

10878 José C. Curto y Raymond R. Gervais, “The Population History of Luanda during the Late Atlantic Slave Trade, 1781-1844”, African Economic History, no. 29 (2001), pág. 47.

10979 Law, Ouidah, pág. 73.

11080 Harvey M. Feinberg, Africans and Europeans in West Africa: Elminans and Dutchmen on the Gold Coast during the Eighteenth Century (Filadelfia: The American Philosophical Society, 1989), págs. 83-85.

11181 Para rutas comerciales de larga distancia en África centro-occidental antes de la llegada de los portugueses, ver Jan Vansina, “Long-Distance Trade Routes in Central Africa”, Journal of African History, 3 (1962), págs. 375-90. Para la expansión del comercio legítimo en el siglo XIX ver Mariana P. Candido, “Trade, Slavery and Migration in the Interior of Benguela. The Case of Caconda, 1830-1870,” en Beatrix Heintze y Achim von Oppen, Angola on the Move (Frankfurt au Main: Verlag Otto Lembeck, 2008), págs. 70-76.

11282 AHU, Angola, cx. 89, doc. 25, 25 de octubre de 1798.

11383 AHU, Angola, cx.62, doc. 42, 22 de mayo de 1779; y AHU, Angola, cx. 76, doc.8, 3 de febrero de 1791.

11484 AHU, Angola, cx. 62, doc. 88, 12 de noviembre de 1779; AHU, Angola, cx. 63, doc.3A, 12 de enero de 1780; AHU, Angola, cx. 63, doc. 7, 22 de febrero de 1780 y AHU,Angola, cx. 71, doc. 60, 15 de noviembre de 1786.

11585 AHU, Angola, cx. 8, doc. 45, 23 de septiembre de 1664; AHU, Angola, cx. 79, doc. 12, 20 de julio de 1793; AHU, Angola, cx. 79, doc. 17, 7 de agosto de 793; y Nielson Bezerra, “Mosaicos da Escravidão: Identidades Africanas e Conexões Atlânticas no Recôncavo da Guanabara (1780–1840),” Tese de doctorado, Universidade Federal Fluminense, 2010, capítulo 4.

11686 Curto, Enslaving Spirits, págs. 365; Ana Paula Tavares y Catarina Madeira Santos, “Uma Leitura Africana das Estratégias Políticas e Jurídicas. Textos dos e para os Dembos,” en Africae Monumenta. A Apropriação da Escrita pelos Africanos (Lisboa: IICT, 2002).

117

Para citar este artículo :

Mariana Candido, « Los lazos que unen Centroamérica a un puerto africano del Atlántico Sur. Benguela y la Trata de esclavos, 1617-1800. », Boletín AFEHC N°55, publicado el 04 diciembre 2012, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3229

Comentarios

Normas de uso

Esta es la opinión de los lectores de la AFEHC, no de la AFEHC No está permitido verter comentarios injuriantes. Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema. Una vez aceptado el comentario, se enviará un correo electrónico confirmando su publicación.

Comentario enviado el Friday 28 de June de 2013 por

AFEHC : articulos : Los lazos que unen Centroamérica a un puerto africano del Atlántico Sur. Benguela y la Trata de esclavos, 1617-1800. : Los lazos que unen Centroamérica a un puerto africano del Atlántico Sur. Benguela y la Trata de esclavos, 1617-1800., es algo genial. Me encanta vuestra web. alarmas http://www.seguridad100.com

¿No tienes una cuenta todavía?
Puedes crear una

Como usuario registrado usted podrá publicar de forma inmediata comentarios con su nombre.