Erreur. problème dans l'exécution de la requête : INSERT INTO _logbots (IP, useragent, action) VALUES ('54.197.130.93', 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)', 'lectureFiche')
Erreur. MySQL proteste : Duplicata du champ 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)-lectureFiche' pour la clef 'agentAction'
AFEHC : articulos : Viajeros, traducciones y autoelogios: el interés por los relatos de extranjeros, Costa Rica, 1871-1944. : Viajeros, traducciones y autoelogios: el interés por los relatos de extranjeros, Costa Rica, 1871-1944.

Ficha n° 3503

Creada: 16 julio 2013
Editada: 16 julio 2013
Modificada: 14 marzo 2015

Estadísticas de visitas

Total de visitas hoy : 1
Total de visitas : 1345

Autor de la ficha:

Ronald SOTO-QUIROS

Editor de la ficha:

Juan Carlos SOLÓRZANO

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Viajeros, traducciones y autoelogios: el interés por los relatos de extranjeros, Costa Rica, 1871-1944.

El presente artículo intenta hacer un primer balance sobre el interés de traducción de relatos de viajeros que visitaron Costa Rica durante el siglo XIX. Antes de ocuparnos de evaluar las imágenes propuestas por los diferentes viajeros de variadas nacionalidades que recorrieron la Costa Rica del siglo XIX, una de nuestras preocupaciones particulares ha sido conocer desde cuándo podemos encontrar la utilización de los trabajos de viajeros como fuentes de referencia sobre el pasado costarricense o desde cuándo aparecen las primeras traducciones más completas realizadas por costarricenses. Pero también, otro objetivo fundamental de nuestro estudio ha sido poder comprender la motivación de estas traducciones. Si persisten preguntas sobre el valor testimonial y el tratamiento de la literatura de viaje como una fuente explotable de datos, el ejercicio de la traducción de los relatos de viajeros y los objetivos de esta tarea nos llevan a comprender que no sólo se trata de conocer un pasado a través de las voces externas y constituir un complemento a las fuentes históricas nacionales sino también y, en muchos casos, asistimos a una estrategia de selección, exaltación y autoelogio de lo nacional.
996
Palabras claves :
Relatos, Viajes, Literatura de viajes
Autor(es):
Ronald Soto-Quirós
Fecha:
Junio de 2013
Texto íntegral:

1

Introducción: “Scripta manent”

2En 1902, el suizo residente en Costa Rica, Paul Biolley, publica su trabajo Bibliografía. Obras publicadas en el extranjero acerca de la República de Costa Rica durante el siglo XIX [1]. El estudio bibliográfico sobre la literatura extranjera sobre Costa Rica incluye 357 referencias de documentos publicados en diversas lenguas (castellano, francés, alemán, italiano, sueco, danés, holandés y latín) y comprende estudios científicos de diversas disciplinas (geografía, ornitología, botánica, entomología, historia, arqueología, etnología, geología, climatología, lingüística, etc.).

3La bibliografía incluye también relatos de viajes a Costa Rica y América Central y documentos ligados a las disputas fronterizas del país. Biolley no olvida mencionar los trabajos de costarricenses como J. Bernardo Calvo, León Fernández, Manuel María de Peralta, el Bosquejo de Felipe Molina y las traducciones en español como las de Manuel Carazo P. y F. M. Iglesias2. En la introducción de dicho estudio, Biolley realiza la primera tentativa de un balance sobre los trabajos de extranjeros que habían escrito sobre Costa Rica. Para Biolley, sin duda, este material es muy importante:

4“No menospreciamos la opinión ajena. Ciertamente entre tantos escritos los hay de todo género: unos injustos, otros simplemente erróneos, otros, quizá demasiado lisonjeros. Los viajeros salen del país que, por algún tiempo les ha brindado la hospitalidad, ya contentos, ya disgustados, según brilló el sol ó estuvo cubierto por las nubes; según tuvieron buena ó mala suerte en sus quehaceres; según su genio sobre todo: optimistas y pesimistas imprimen el sello de su humor á sus escritos.
Mas siempre hay algo que sacar de este cúmulo de ideas. Testigo parcial ó imparcial, el extranjero nos ve y nos juzga con ojo generalmente perspicaz, é importa la manera cómo nos presenta ante el tribunal del mundo. ¿Qué sabemos de los tiempos pasados sino lo que tratamos de averiguar en los libros, en los pergaminos y hasta en las inscripciones lapidarias?
Scripta manent; la pluma del escritor puede convertirse en buril, y los caracteres que traza quedan indelebles3”.

5 Lo que nos importa en este artículo es conocer los trabajos de traducción hechos por los costarricenses entre las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX y poder evaluar el interés que movían dichas publicaciones como también poder percibir algunas de las imágenes que se iban trasmitiendo sobre el país y sus habitantes.

Primeras impresiones extranjeras: “al decir de los más conocidos viajeros y géografos”

6Las impresiones de viajeros extranjeros sobre Costa Rica empiezan a ser traducidas por costarricenses desde los años 1870. Sin embargo, son documentos que son publicados en el extranjero. Uno de los primeros costarricenses en preocuparse por transmitir las ideas de los extranjeros que habían escrito sobre Costa Rica fue el joven Manuel de María Peralta. En 1871, en una comunicación hecha el 27 de enero en la Société de Géographie de Genève y bajo la presidencia del señor H. Bouthillier de Beaumont, Peralta retoma las palabras expresadas por el periodista y empresario francés Félix Belly que indican que Costa Rica es “ “uno de los grandes Eldorados del mundo moderno” (Belly4)”. Hablando del sistema político de Costa Rica, Peralta retoma las siguientes palabras de Belly:

7bq.“ “ sans autre lumière que celle des principes de notre révolution, et presque sans effusion de sang, a résolu pratiquemente tous les problèmes de liberté et d’autorité sur lesquels nous accumulons encore tant de sophismes; où les idées de dictature, d’arbitraire légal, de gouvernement personnel, de prestige de pouvoir et d’inviolabilité administrative, ne sont que des idées de l’autre monde; où la violation du secret des lettres, sous quelques prétexte que ce soit, serait assimilée au vol par effraction et punie des travaux forcés; où les hommes investis d’un mandat public ne se croient pas des demi-dieux, obligés de mener une existence olympienne aux dépens des simples mortels; pour qui, enfin, il n’ya de gouvernement légitime et honnêt que celui de la libre discussion, de la participation incessante du pays à ses propres affaires, du contrôle rigoureux de ses finances, de ses droits toujours respectés et de sa volonté toujours obéie.”1 [1A travers l’Amérique centrale, par M. Félix Belly, tome Ier, page 347. Paris 1867][5].[6] y retoma frases de la obra The West Indies and Central America del inglés Anthony Trollope sobre el clima tan favorable del país para la agricultura7. En la década de 1880, el único documento producido en Europa y en idioma francés por un costarricense es el estudio de José F. de Peralta, doctor en ciencias políticas y administrativas. J. F. Peralta escribe una pequeña obra en diciembre de 1888 titulada La propriété foncière à Costa-Rica y publicada en Bruselas. Probablemente se trata de un trabajo de fin de estudios. Para ilustrar las virtudes de los costarricenses, J. F. de Peralta también se apropia de diversos ejemplos sacados de la obra del francés Félix Belly8: “Un français, M. Belly, qui a été au Costa-Rica pendant l’année 1858, et qui a publié (Paris 1860), un ouvrage en deux volumes (_), ouvrage très favorable en réalité pour les costarriciens[9} ][sic].” J. F. Peralta explica :

8“M. Belly nous parle d’un temps où on ressentait encore les malheurs occasionnés par l’héroique guerre que les costarriciens [sic] soutinrent contre les hordes flibustières de l’américain du Nord William Walker. Aujourd’hui la situation des campagnes s’est améliorée de beaucoup. Le peuple costarricien [sic], si nous pouvons le dire, d’une façon parodoxale [sic] peut-être, est d’un positivisme spiritualiste. Il est très intelligent pour ses affaires et complètement consacré à son travail. M. Belly fait des appréciations si obligeantes et si flatteuses que nous n’oserions point les répeter [sic], puisqu’il arrive à dire que le peuple de Costa-Rica, sorti de l’abandon dans lequel il se trouvait pendant la domination Espagnole, isolé du reste de l’Univers, était un peuple unique dans son genre.
Ce que nous pouvons dire, puisque ce sont des étrangers qui l’on dit premièrement, c’est que le peuple costarricien [sic] est le plus producteur de toute l’Amérique Espagnole. […] Le peuple costarricien [sic] est très indifférent aux questions de petite politique. Il est content pourvu qu’on le laisse tranquillement à sont travail10.”

9Retomando los elogios de Belly, José F. Peralta quiere confirmar la existencia de un pueblo único en Costa Rica que logró pasar del abandono colonial al progreso, un pueblo trabajador a tal punto de ser calificado el “pueblo más productor”. En su recuperación de los trabajos de Belly, José F. de Peralta demuestra el esfuerzo de un costarricense por hacer circular la imagen de un pueblo de calidades positivas.

10Hay un interés de hacer pasar una imagen que se percibe también en los trabajos de difusión internacional alrededor de las exposiciones universales de finales del siglo XIX. Las exposiciones universales son aprovechadas también para recurrir a las imágenes plasmadas por los relatos de viajeros del siglo XIX. En un catálogo con vistas para la Exposición colombina de 1892 en Madrid, Manuel de María Peralta nos dice:

11“Esta población, al decir de los más conocidos viajeros y geógrafos, es una de las más laboriosas y progresivas de América.
Eliseo Reclus dice que “se ha fundido mejor en cuerpo de nación, y que sus progresos no han sido interrumpidos por las guerras extranjeras ni las disensiones civiles,” y la presenta como “la República modelo de la América Central; una de las más prósperas bajo el punto de vista material, no gracias á sus minas, como su nombre parece indicarlo, sino á sus producciones agrícolas.” El carácter moral del pueblo no es menor digno de elogio. Carl Scherzer, sabio austriaco que viajó en el país por cuenta de la Academia de las Ciencias de Viena, alaba el respeto de los costarricenses á la propiedad y á las personas, y dice que una niña podría atravesar sola é indefensa el país de un extremo á otro, ceñida de una diadema de piedras preciosas, sin que nadie osara molestarla. Heillwald, Polakowsky, Bates repiten lo mismo en otras palabras; elogian la cortesía de los habitantes, entre los cuales, gracias á la circunstancia de que casi son todos propietarios, aunque no sea más que de una hectárea de terreno bien cultivado, no existe ni el pauperismo ni la mendicidad. En cuanto al clima, Anthony Trollope lo considera como uno de los más deliciosos de la tierra. Sin los excesos de calor de la India Oriental ó de las Antillas, el europeo conserva su aptitud para el trabajo, la vegetación aún parece más vigorosa y fecunda que en aquellos países. Eliseo Reclus dice: “El clima de Costa Rica es uno de los más salubres de la América Central para el indígena y para el colono extranjero [...].” [...] (1) [(1) Reclus, Géographie Universelle, tomo XVII, Costa Rica][11].[12]).

12En 1894, el Bureau of The American Republics de Washington, publica un folleto de Joaquín Bernardo Calvo seguido por un artículo sobre la participación de Costa Rica en la exposición universal de Chicago13 (1892). En su introducción, Calvo retoma diferentes opiniones muy elogiosas para Costa Rica y sus habitantes expresadas por diferentes viajeros y autores como Thomas F. Meagher, Anthony Trollope, Wilhelm Marr, Elisée Reclus, Félix Belly, Carl Scherzer, H. Polakowsky, William E. Curtis, Frank Vincent, Paul Biolley, John Schroeder y otros que “commend the honesty, laboriousness and good conditions of the people14”.

Traducción y autoelogio: el caso de Curtis y Costa Rica:“A la par de admirables descripciones […] tales errores”

13En Costa Rica algunas traducciones de documentos escritos por extranjeros sobre Costa Rica son ejecutadas hacia los años 1880. En los tomos de 1881 a 1833 de la colección de documentos para la historia de Costa Rica de León Fernández podemos localizar traducciones de trabajos de A. v. Frantzius y G. N. Lawrence sobre los mamíferos y aves de Costa Rica y un estudio del estadounidense (William Gabb) sobre los grupos indígenas en Costa Rica15. Otras veces el material extranjero es vertido directamente en el mismo idioma original. En 1886, un folleto promocional sobre un proyecto de aguas termales cerca de Cartago muestra quizás por vez primera una serie de extractos de autores que habían escrito sobre Costa Rica. Encontramos fragmentos de la obra del alemán Wilhelm Marr, de las obras del francés Félix Belly, del irlando-americano Thomas F. Meagher y de otros autores16. Siendo el objetivo del trabajo, atraer el capital necesario para la empresa programada, los documentos en general muestran imágenes bastantes positivas de Costa Rica.

14Sin embargo, uno de los trabajos más interesantes de la época es la traducción de un artículo escrito por el norteamericano William Eleroy Curtis en 1887. El cubano José Martí escribe en 1887 una carta al director de la La Nación (Argentina) con referencia a un artículo sobre este país y Uruguay publicado por William Eleroy Curtis en la prestigiosa revista de Nueva York17, la Harper’s New Monthly Magazine. En su artículo, Martí hace alusión también a otros documentos publicados por Curtis sobre los países hispanoamericanos. Martí se muestra muy crítico sobre la perspectiva asumida por las publicaciones norteamericanas en lo que concierne las repúblicas hispanoamericanas18. Martí considera que Curtis observa de manera positiva algunos comportamientos de los hispanoamericanos, pero observa que Curtis se muestra otras veces un poco despectivo expresándose con un cierto desdén. Martí nos habla de un Curtis sorprendido por las riquezas de la región latinoamericana pero desconfiando de la posible competencia para los Estados Unidos de repúblicas hispanoamericanas como Argentina.

15En el balance, Martí nos comenta sobre Costa Rica: “Precedidos casi siempre por la fama de la riqueza natural del país, se han publicado principalmente en las revistas mensuales artículos miopes sobre Guatemala […], sobre Costa Rica, industriosísima colmena, que inspira cariño por la cordialidad de sus habitantes, de los “hermaniticos”, como en Centroamérica los llaman, y respeto por su laboriosidad19”. Como Martí lo observaba, en las imágenes de Curtis sobre el mundo hispanoamericano, los “hermaniticos” de Costa Rica son descritos como industriosos y laboriosos. El periodista Curtis (1850-1911) publica en el mes de octubre de 1887 un artículo sobre Costa Rica en la misma revista20. Curtis pasa por Costa Rica en febrero de 1885 como secretario de una comisión norteamericana de tres personas escogidas por el presidente Chester A. Arthur y que recorre América Latina con el fin de encontrar potenciales mercados y medios para asegurar las relaciones de Estados Unidos con estos países21. El artículo de Curtis es bastante elogioso con respecto al pueblo de Costa Rica hasta describirlo como el más pacífico e industrioso de América Central, famoso por su gran honestidad y por su gente temperada y amable22.

16Sin embargo, a pesar de esta lista de buenas calidades atribuidas a los costarricenses, algunas observaciones o elementos de la publicación de Curtis molestan enormemente a reputados miembros de la élite intelectual costarricense. La reacción inmediata es la traducción del texto de Curtis al español con “algunas breves notas rectificando los errores más graves que allí aparecen23”. El documento es traducido por Manuel J. Carazo y el trabajo de las notas es de Francisco M. Iglesias. El objeto de la publicación es explícitamente señalado:

17“A la par de admirables descripciones sobre la espléndida naturaleza, clima &.a., de este país y de muy favorables apreciaciones sobre la parte culta de nuestra sociedad y carácter nacional, se encuentran tales errores, tantos conceptos equivocados, y tal confusión en algunos hechos á que se refiere, que no es posible dejar que corran por el mundo, sin la debida rectificación24.”

18Entre las críticas al trabajo de Curtis está la mención de la indolencia como el vicio de nacional en Costa Rica y la palabra “mañana” – aparentemente empleada con frecuencia por los costarricenses – que supuestamente permiten entender el estado de pobreza y de quiebra del país25. Tal reflexión de la parte de Curtis engendra la réplica de Iglesias que evoca una de las supuestas virtudes del costarricense:

19“Más hubieramos agradecido al señor Curtis, que haciendo entera omisión de sus favorables apreciaciones sobre el carácter nacional de los costarricenses, les hubiese reconocido la más relevante virtud que los distingue, y que hasta ahora nadie les había negado, á saber : su activa, su constante, su nunca desmentida laboriosidad26.”

20Iglesias habla de un hecho innegable y jamás desmentido y generalizado: la distinción de Costa Rica como un pueblo trabajador. Sin duda, este intelectual se abriga detrás de las ideas sobre la particularidad costarricense evocada desde la independencia por miembros de la élite nacional como en el marco internacional. La “laboriosidad” está ligada de manera intrínseca al concepto de progreso propio del pensamiento liberal. Este progreso es puesto en duda – según Iglesias – cuando Curtis osa catalogar a Costa Rica como The smallest of American Republics. De hecho, la población de Costa Rica continúa siendo poca con respecto a otros países hispanoamericanos. Costa Rica cuenta 182.073 habitantes en 1883 y 205.751 en 188827. Los intelectuales costarricenses molestos por esta consideración tratan de demostrar la superioridad del país a pesar de su poca población y extensión territorial explicando que

21“… la pequeñez numérica ó la territorial no deben tomarse en cuenta exclusivamente para calcular la grandeza ó pequeñez relativas de un país cualquiera, respecto à otros. Costa Rica es relativamente superior á casi todas la Repúblicas Centro y Sud Americanas, y aun á México mismo, en la unidad de su raza, como lo han reconocido todos los viajeros que la han visitado; y es superior relativamente también, en cuanto à sus consumos y producciones28.”

22La “unidad” (o homogeneidad) de la “raza” y su producción permiten a Costa Rica colocarse en una situación de primer orden jerárquico en el contexto de las repúblicas de América Latina. De esta manera, es más que imperdonable – según la mirada de los encargados de la traducción – de confundir el tipo “racial” de un costarricense con el de otras repúblicas. Un grabado de un “peón” que aparece en el artículo de Curtis29 es criticado y deplorado como un equívoco

23“….pues ese tipo jamás lo hemos visto ni puede verse en este país. El de los marimberos es más exacto y aproximado al tipo de la gente del pueblo, ó de los campos; pero el peón sólo recordamos haberlo visto, y de seguro se encuentra en algunos pueblos indígenas de Guatemala. Sin duda el señor Curtis cambió inadvertidamente los croquis ó dibujos tomados por él en su extensa excursión en estos países. Nuestra raza es mejor en su mayoría, menos mezclada que la de otros pueblos de América, aproximándose mucho á la española, de cuya mezcla con la indigena pura, vienen los signos típicos que la caracterizan30.”

24 “El peón costarricense31” – un hombre con un sombrero, un poncho, sin pantalones, en sandalias y con rasgos muy indígenas – no podía ser un costarricense típico. Sin embargo, el grabado de los “marimberos” parece más apropiado. El grabado muestra dos hombres mejor vestidos: un hombre con una camisa, una chaqueta y un pantalón y otro con una camisa clara, un pantalón y un sombrero; uno tocando la marimba y el otro la guitarra; los dos llevan largos bigotes y uno de ellos parece tener rasgos muy europeos. Estos personajes parecen ser más adecuados para Iglesias para describir el tipo de los costarricenses – al menos el de los campesinos32 -. Paradójicamente el artículo traducido y criticado por estos miembros de la élite costarricense es recuperado integralmente e incluyendo las imágenes en una obra de Curtis sobre las capitales de la América hispanica y publicado un año más tarde33. La misma imagen es utilizada en otra publicación de la casa Harper & Brothers de Nueva York pero ilustrando un empleado de una hacienda en México34.

25Estamos frente a un juego de imágenes externas y internas. La aparición del artículo de Curtis y la respuesta costarricense nos muestran como las élites se preocupan por defender una cierta imagen de los costarricenses y del país.

El interés a principios del siglo XX: “Lo que piensan los extranjeros de Costa Rica”

26El interés de la promoción internacional de un imagen de Costa Rica y sus habitantes es evidente a finales del siglo XIX pero también la utilidad científica parece estar presente hacia los años 1890. El suizo instalado en San José y encargado del Instituto Físico-Geográfico, Henri Pittier, trabaja también en la traducción de textos científicos que conciernen Costa Rica y son publicados en los Anales del mismo instituto. La publicación del informe original de Gabb sobre la región de Talamanca es editado por Pittier en 189435. La estrategia de Michaud y de Peralta, en todo caso, es hacer conocer los aspectos positivos que se puedan atribuirse a los costarricenses y presentados por los extrajeros durante el siglo XIX y principios del siglo XX. En 1908, Henri Pittier es uno de los primeros en hacer un esbozo de la exploración botánica en Costa Rica. En este breve balance Pittier hace constar la importancia de los estudios de extranjeros como Oersted, Wagner et Scherzer, Frantzius, Hoffmann, Valetini, Daser, Streber, Hermann Wendland, Carlos von Seebach, Julian Carmiol, Lehmann, Otto Kuntze, Helmut Polakowsky, John Donnell-Smith, Paul Biolle y Adolfo Tonduz. Pittier exlica en su trabajo:

27“Entre las Repúblicas cuyo conjunto forma Centro-América, ninguna se ha estudiado con tanta detención como Costa Rica. Hemos visto ya que ha sido especialmente favorecida por los exploradores botánicos, y la lista de publicaciones referentes á la flora que acompaña como apéndice á la presente obrita muestra que las cosechas de los referidos coleccionistas han sido objeto de los estudios de muchos especialistas, entre los cuales figuran varias notabilidades científicas36.”

28Esta preocupación de trasmitir los estudios sobre Costa Rica escritos en otras lenguas comienza a sentirse cada vez con más fuerza a principios del siglo XX. En 1903, otro suizo establecido en Costa Rica, Gustave Michaud escribe una carta al director del Boletín de las Escuelas Primarias. La carta es introducida de la siguiente manera:

29“Cada vez que vuelve la prensa norte americana á considerar las ventajas é inconvenientes del canal de Nicaragua, encuentro en los diarios, comentarios, siempre interesantes para mí, sobre el estado político y social de los países vecinos al canal. Los escritores americanos no son por lo general indulgentes para con las Repúblicas españolas : las dos razas difieren demasiado para que puedan siempre entenderse. No he podido, sin embargo, encontrar un artículo que sea desfavorable á Costa Rica. Encontré varios cuyos autores conocían bien hasta los últimos progresos hechos por la República en sus vías de comunicación, en sus escuelas, en sus haciendas. En muchos de estos artículos no faltaban palabras de aprecio y simpatía para el valiente pueblo costarricense. Las ediciones inglesas de las obras de los señores Calvo, Biolley, Villafranca y otros han contribuído poderosamente á tal resultado, pero muy á menudo la obra de un viajero americano era el manantial del cual el redactor sacaba sus informaciones37.”

30 En este caso, el interés particular de Michaud se centra en los norteamericanos y señala a Isaac N. Ford y su obra Tropical America como uno de los autores que gozan de más influencia, o al menos, cuya opinión es más frecuentemente citada. Michaud explica que Ford había recorrido y descrito no solamente las repúblicas de América Central sino también México y la mayoría de los países de América del Sur. Michaud señala que Ford había vivido algún tiempo en las ciudades más importantes de Costa Rica. El suizo traduce algunas palabras de la obra de Ford:

31“Costa Rica, que es la menos poblada de las repúblicas de América Central, es la más adelantada de todas. Tiene un buen sistema escolar y un buen sistema postal. Los telegramas son baratos. Manifiestan sus habitantes un espíritu sumamente progresista en materia de obras públicas y en el desarrollo de riquezas naturales. Costa Rica será uno de los primeros estados que una ambos océanos por un ferrocarril. La población es industriosa y amiga del orden. Progresa cada año y puede considerarse como la comunidad que más promete para el porvenir en esta parte de la América Española. San José es una hermosa y progresista ciudad, alumbrada por la luz eléctrica. Tiene hoteles buenos. La sociedad josefina es culta y reputada por su hospitalidad. ...Puntarenas es el más limpio y el más bonito de los puertos de la América Central38.”

32 La impresión transmitida de Costa Rica en esta traducción parece muy positiva. Michaud encuentra también en el historiador Bancroft otro ejemplo de estos autores norteamericanos que han mostrado una gran estima por Costa Rica. La cita es la siguiente:

33“Los costarricenses son bien formados, inteligentes y afables. Han mostrado que tenían las calidades de los buenos soldados cuando su independencia ó sus derechos fueron amenazados, como durante la guerra que tuvieron contra los filibusteros de Walker. Sin embargo, no puede decirse que sean belicosos. Dice Laferrière que no les gusta gastar sus recursos en guerras ó en material de guerra y que prefieren las artes de la paz39.”

34 Para Michaud, Bancroft se queda escueto en su apreciación de la forma de ser del costarricense: “Mucho más hubiera podido decir Bancroft acerca del carácter de los costarricenses, pero el célebre escritor nunca prodiga los elogios aún merecidos40.” En todo caso, la intención de Michaud es de saber y transmitir lo que los extranjeros piensan de Costa Rica y en particular de los costarricenses.

35En julio de 1904, la revista española La España Moderna reseña: “Pandemonium es una revista nueva, costarricense; nueva para mí, puesto que hasta ahora no había llegado á mis manos ninguno de sus números. En los recibidos, encuentro algunos asuntos interesantes. En el número de 23 de Abril el Sr. Peralta escribe acerca de Lo que piensan de Costa Rica los extranjeros, tomando por base una carta de M. G. Michaud que publica el Boletín de las Escuelas primarias, de San José (Octubre 190341).” La revista española reproduce algunos fragmentos de los textos de los viajeros presentados en el artículo de Peralta.

36En efecto, Pandemonium cuyo director es en 1904, Ricardo Fernández Guardia, publica este artículo de Manuel María Peralta. El artículo como nos lo señala la revista española es una reacción a la carta dirigida por Michaud a Justo A. Facio en octubre de 1903. En setiembre del mismo año, la misma revista ya ha traducido algunas impresiones de extranjeros y entre estos algunos fragmentos sobre Costa Rica del libro Around the Caribbean and across Panama que viene de ser publicado en Boston por otro viajero norteamericano: Francis C. Nicholas42.

37El artículo de Peralta comienza por tratar de corregir una confusión de Michaud con respecto al autor Bancroft señalando la existencia de dos historiadores del mismo nombre: un George Bancroft, ministro de Estados Unidos en Berlín entre 1868 y 1874 y autor de una historia de los Estados Unidos y; un Hubert Howe Bancroft, autor “de la obra Las razas indígenas de los Estados del Pacífico de Norte América en cinco tomos y de la Historia de los Estados Unidos del Pacífico de Norte América, que cuenta más de veinte tomos, consagrados los tres primeros á la América Central43.” De este último autor que reseña también Michaud, Peralta reproduce un fragmento más amplio:

38“Este es el autor ó mejor dicho el eco de lo [sic] opinión general acerca de los costarricenses, citada de segunda mano por el señor Michaud.
En el tomo III de su Historia de Centro América, página 596, dice Bancroft :
“Los habitantes de Costa Rica son casi todos blancos, los indios son pocos y los negros y meztizos [sic] viven en la costa. Los costarricenses son bien formados. Quizá no hay en ellos tanta varonil dignidad ni tanta gracia feminina como se halla todavía en España, ni el color de sus mujeres puede compararse en lo general, con el de sus hermanas europeas, pero lo que por este lado le falta, compénsalo su forma elegante, la regularidad de sus facciones ojos espléndidos, abundante y sedosa cabellera y la dulzura y afabilidad de sus trato.
“Por lo regular los costarricenses son inteligentes y corteses, moderados, laboriosos, honrados y pacíficos.
“Cuando su independencia ó sus derechos ha estado en peligro, como durante la guerra del filibustero Walker, han probado sus buenas calidades militares, pero no puede llamárseles un pueblo belicoso. No son ambiciosos, aspiran á una moderada independencia, lograda sin excesivo esfuerzo. La indigencia es casi desconocida. Todos los costarricenses son propietarios y aun el más humilde codicia la posesión de un pedazo de tierra.”
Bancroft cita á Laferriérere (De París á Guatemala) en una nota que dice : “Les disgusta (á los costarricenses) malgastar sus recursos en guerras ó armamento, prefieren las artes de la paz y acogen con beneplácito á los que importan la riqueza de otros países44” ”

39Se puede observar que se reproduce la imagen de un etnotipo costarricense. Por otra parte, Peralta continua – como lo había hecho desde los años 1870 – en hablar de los elogios hechos por otros extranjeros europeos durante el siglo XIX sobre Costa Rica y su pueblo, pero su artículo se centra especialmente en la figura de Félix Belly:

40“Entre los europeos que se han expresado con elogio de Costa Rica y de su pueblo debe citarse en primera línea á Carl Scherzer, Oersted, Elisée Reclus y al almirante Aube, ministro que fué de Marina en Francia; pero ninguno lo ha hecho con más entusiamo ni con más cariño que monsieur Félix Belly, en su libro A travers l’Amérique Centrale, y en sus Notas de viaje (1858) obra póstuma publicada por su por su amigo Ch. Potvin en 1889.
Belly dice en esas notas, no destinadas á ver la luz pública :
“Todos los costarricenses son buenos; pero el presidente Mora es el mejor de Costa Rica. He visto llorar á algunas mujeres contando sus actos de bondad para con hombres que le había atacado con violencia. Esta bondad le constituye un carácter aparte, sin equivalente en ningún trono. Así es que le adoran todos ellos que no tienen quejas personales contra todo gobierno. En la intimidad le llaman don Juanito, ó simplemente Juanito. Su mujer se llama Inés y todos los vecinos y amigos la llaman Inesita. Su aspecto es la gracia y la bondad misma.
“En otras repúblicas, como en el Perú, Chile, etc. hay mayor número de hombres superiores é instruidos, pero en ninguna parte de América hay una población más cuerda, más laboriosa, más leal, más honrada y más digna de interés. Hay más seguridad en toda esta república, sin gendarmes y sin autoridades, que en París bajo la protección de una formidable policía” (1). [(1) FÉLIX BELLY. –L’Isthme Américain. ¬– Notes d’un premier voyage (1858). Bruxelles, 1889, p. 94.]
Así se expresaba M. Félix Belly el 11 de abril de 1858, escribiendo su diario en un cuarto del Hotel de San José. No de otro modo se ha expresado en su célebre libro A travers l’Amérique Centrale que Potvin llama el libro de oro de nuestras repúblicas y que Eliseo Reclus, califica “un trabajo de los más preciosos”. Aquí dice Belly que “los costarricenses tienen el sentido recto y la dignidad viril de los pueblos libres, unidos á una cortesía llena de gracia y á la más rara de las calidades españolas, la modestia” (2). [(2) A travers l’Amérique Centrale. Tomo I. p. 353. París 1867.]
Para M. Belly, Costa Rica es la república de Salento y en el fondo, excepto el entusiasmo, su juicio no difiere de los juicios de Reclus y del socialista español Paúl y Angulo, para quien Costa Rica, allá por los años 1874, era la isla de Utopia.
¿Cuál es el reverso de la medalla?
Manuel M. de Peralta45.”

41En esta primeras décadas del siglo XX hay, sin duda, un interés mayor por la información transmitida en los documentos del siglo XIX. En 1917, el libro en inglés de la pareja Calvert incluye ya una descripción de San José de 1840 hecha por Stephens46. En 1918, Ricardo Jiménez Oreamuno traduce un folleto publicado en Nueva York en 1866 por Francisco Kurtze, director general de trabajos públicos, sobre una posible ruta ferroviaria que atravesara Costa Rica. En el prefacio Jiménez Oreamuno nos dice:

42“Nada conozco mejor escrito sobre la geografía de aquella época, entendida la voz geografía en el sentido amplio que le da, digamos, Eliseo Reclús. El retrato muestra a Costa Rica algo mejor de lo que era, así en cuanto a los recursos naturales del país y salubridad de sus climas, como en cuanto al grado de civilización de los pobladores. Si no, veamos por ejemplo, el siguiente pasaje : “[...] Sin disturbios políticos de importancia, de esos que continuamente interrumpen y destruyen el desarrollo de sus vecinas, más grandes y más ambiciosas, Costa Rica ha proseguido, sin desviarse, en su camino de progreso político, social e industrial, lo que le ha valido, entre sus repúblicas hermanas, el apelativo, que no es para ofenderse, de Chile de la América Central. [...] por su población, que pacífica, industriosa e inteligente, merece la consideración respetuosa del pueblo de Estados Unidos”.
El retrato nos idealiza, a qué negarlo; pero no obstante, guarda gran parecido con el original y está pintado con verdadero amor. Hemos sido afortunados con los autores extranjeros que nos han visitado y escrito sobre nuestro país47.”

43Jiménez Oreamuno es consciente de una cierta idealización del país en el texto de Kurtze pero él considera que la descripción hecha guarda similitudes con la realidad costarricense. Es evidente que muchos textos extranjeros se mantienen desconocidos para los costarricenses.

Traducción y popularización en los años 1920: “Traducir todos aquellos escritos.”

44Diferentes autores empiezan a utilizar citas provenientes de los relatos de viajeros. En 1918, el interesante trabajo de Dana G. Mundo sobre las repúblicas centroamericanas se apropia de elementos de los relatos de viaje48. La historiadora nortamericana especializada en América Latina, Mary Wilhelmine Williams, comienza a explotar los relatos de viajes y otros documentos orignales sobre América Central como fuentes en sus trabajos históricos. En 1920, esta autora publica en la The Hispanic American Historical Review un artículo sobre la política eclesiástica de Francisco Morazán y otros liberales centroamericanos y menciona a Henry Dunn, G. A. Thompson, Crowe, Haefkens, R. G. Glasgow, Scherzer, E. G. Squier, Bancroft y Dana G. Munro49. Los costarricenses hacen igual. En 1922, en su defensa de tesis por el diploma de licenciado en derecho, Teodoro Picado menciona la obra Percement de l’Isthme de Panama pour le Canal de Nicaragua (1858) de Félix Belly50. En 1926, Tomás Soley Güell nos indica en su Historia monetaria de Costa Rica que R. G. Dunlop describe en 1846 la vida comercial de Costa Rica y alaba los progresos realizados en Costa Rica desde la independencia51. Soley Güell también explica que Félix Belly en 1858 señala que en Costa Rica “no había ninguna huella de pobres, de mendigos, de esos desheredados de la fortuna que son tan comunes en nuestros caminos de Europa. Los capitales de 50 a 100 mil pesos son comunes aun en los campos, y el más pobre posee una casa, un caballo o un capital de mil pesos52.”

45Sin embargo, los años veinte representan una época de popularización de las traducciones de los viajeros y científicos foráneos y, por ende, de sus apreciaciones. Los números de la Revista de Costa Rica de 1921 comienzan a publicar algunos fragmentos de relatos de viaje. En los números de abril-mayo y julio-agosto son publicadas traducciones personales de Amelia E. Montealegre Rohrmoser del Colegio Superior de Señoritas de las descripciones del país del inglés Anthony Trollope: una traducción de la ascensión al volcán Irazu53 y otra sobre la ciudad de San José de 185854.

46Entre octubre y diciembre del mismo año y en la misma revista, el historiador costarricense Ricardo Fernández Guardia publica algunos fragmentos de los capítulos del relato de viaje de Robert Glasgow Dunlop quien había visitado el país en los años 184055. Fernández Guardia publica igualmente al año siguiente las traducciones de un relato del francés Félix Belly que llega a Costa Rica también en los años 185056. Pero, ¿cuáles imágenes pueden transmitir estas traducciones a los costarricenses de las primeras décadas del siglo XIX sobre sus compatriotas de otra época? Uno de los fragmentos traducidos por Fernández Guardia de la obra de Dunlop nos puede dar una idea: “La población de Costa Rica se calcula en 85.000 habitantes de los cuales 75.000, por lo menos, son blancos. El resto se compone de unos pocos negros que viven cerca del puerto de Matina, en la costa del Nordeste, de mestizos y de sus descendientes que han venido de los otros Estados. Yo no he visto allí un solo indio de pura raza57.” Los costarricenses, o al menos los lectores de la revista, pueden así imaginarse un pueblo “blanco” en su gran mayoría que recordemos que fue uno de los elementos fundamentales difundidos por extranjeros y nacionales de la imagen del costarricense y clave en el discurso nacional.

47Los relatos de viaje son también difundidos más ampliamente en una serie de publicaciones del Liceo de Costa Rica y del Colegio de Señoritas, dos instituciones claves de la educación nacional pública costarricense. Uno de los primeros trabajos es el relato que sobre Costa Rica realiza el americano John Lloyd Stephens en su viaje por América Central en la década de 1830. En el documento con el título de “Viajes por la América Central, Costa Rica” y que es traducido por E. Fernández L. en 1921, se presenta un retrato de Stephens, una pequeña biografía de este autor y se traducen los capítulos XVI, XVII y XVIIII de la obra del viajero58. En los datos biográficos de J. L. Stephens que introducen la traducción se explica: “Es sumamente interesante y hay que recordarlo que este caminante, héroe del trabajo, que le dio la vuelta a medio Costa Rica en un mes, intentó visitar las regiones de Sarapiquí y San Juan del Norte para estudiar una vía interocéanica canalera por Nicaragua, no pudiendo realizar el viaje, por nuestro lado, pues las dificultades del tiempo y la carencia de buenas vías de comunicación se lo impidieron./ Con el objeto de dar a conocer a nuestra juventud las impresiones de viaje del señor Stephens, se ha preparado, por experto traductor, el adjunto trabajo, acogido con entusiasmo para ser publicado en la serie de publicaciones del Colegio de Señoritas59.”

48Otra colaboración en esta colección del Liceo de Costa Rica es la traducción de las expediciones en el territorio costarricense de Karl Von Seebach en los años 1860. El documento publicado en 1922 incluye una fotografía e informaciones biográficas del autor suministradas por el profesor alemán Karl Sapper desde Würzburg. El profesor J. Fidel Tristán, director del Liceo de Costa Rica, redacta la nota biográfica; Napoleón Quesada y Ramiro Aguilar también del Liceo y el asistente Fernando Fuentes colaboran en algunos detalles de la publicación del folleto. La traducción del alemán al castellano es ejecutada por la profesora E. v. de Wiepking y revisada por el profesor Tristán60.

49 En 1923, un nuevo folleto es elaborado como parte de la serie del Liceo de Costa Rica e impreso por la casa Trejos Hermanos. Se trata de la traducción del importante historiador y literato Ricardo Fernández Guardia a partir de una publicación de Thomas Francis Meagher sobre su viaje a Costa Rica en 1858. En la nota explicativa de José Fidel Tristán, se puede comprender el interés de esta serie de publicaciones para la comunidad costarricense. J. F. Tristán nos dice:

50“El primer escrito de carácter narrativo que se refiere a Costa Rica, data del año 1827. Fue publicado por Mr. J. Hale en New York y comprende la descripción de su viaje durante 6 meses por las Repúblicas de Nicaragua y Costa Rica. De esa fecha hasta 1840 existen varios escritos que no dejan de tener interés, entre los cuales quizá el de mayor valor es el libro publicado por J. L. Stephens con el título de Incidentes de viaje. Los capítulos que se refieren a Costa Rica, se tradujeron y publicaron aquí en el N.° 6 de las Publicaciones del Colegio de Señoritas. En 1847, publicó R. G. Dunlop, en Londres, sus Viajes en la América Central.
Entre los años 1850 a 1860, nos visitaron varios viajeros y escritores quienes nos han dejado muy interesantes narraciones del aspecto, costumbres y condiciones generales del país en aquella época. Figuran entre ellos Guillermo Marr, Antonio Trollope, F. Belly, F. Solano Astaburuaga y T. H. Meagher. Marr es muy poco conocido entre nosotros. Aunque su libro es de carácter jocoso no deja de contener muchas apreciaciones de relativo valor. En una de las asambleas que se verificaron en el Colegio de Señoritas con motivo del Centenario, la señora E. v. de Wiepking presentó una traducción de los escritos del humorista alemán en la que figuran muchos datos curiosos sobre San José en 1853.
En 1859 y 60 aparecen los escritos de Meagher, una de las mejores y más instructivas narraciones que hasta esa fecha se habían publicado sobre Costa Rica. Aparte de su propio mérito, contiene numerosos grabados que le dan a la publicación un grandísimo valor como documentación histórica.
El bien conocido Historiador y Literato don Ricardo Fernández Guardia se ha dedicado con interés, muy digno de elogio, a traducir todos aquellos escritos, de los cuales, uno póstumo de F. Belly, publicado en Bruselas en 1889, ha visto la luz pública en la Revista de Costa Rica. Mientras estos escritos permanezcan en lenguas extranjeras no formarán parte de nuestra literatura general ; sólo quedarán por un reducido número de personas y por lo tanto nuestros compatriotas no pueden beneficiarse con ellas. Por otra parte, algunas de aquellas viejas y curiosas publicaciones no se consiguen sino a costa de sacrificios y dificultades. Cómo puede la juventud estudiosa deleitarse con su lectura si este oro viejo no llega a sus manos? La propia cultura del país exige que conozcamos más a fondo nuestro pasado. Hay en él muchas enseñanzas que no debemos menospreciar porque su exacto conocimiento puede suministrarnos atinadas indicaciones para el presente y el futuro. Y tanto los que nos dirigen hoy, como la juventud que mañana tendrá en sus manos los destinos de la República, necesitan mejor y más sólida preparación en lo que se refiere al conocimiento detallado del país en todos y cada uno de sus aspectos. Debemos preocuparnos muy seriamente del suelo patrio y conocerlo bien en su pasado. En este sentido la labor del Sr. Fernández Guardia es altamente patriótica y transcendental, para el desarrollo de la cultura general en nuestro país61.”

51J. Fidel Tristán agrega en su nota explicativa:

52“La Dirección del Liceo de Costa Rica ha trabajado ya en el fomento de los estudios patrios y de acuerdo con esta tendencia solicitó del Sr. Fernández Guardia la traducción que había preparado de los artículos de Meagher que con el título de Holidays in Costa Rica, vieron la luz pública en la Revista americana Harper’s New Monthly Magazine correspondiente a los años 1859 y 1860, para publicarla, con la debida autorización del Sr. Ministro de Educación Pública, en la serie de publicaciones con que nuestro Liceo contribuye, ya a difundir los conocimiento del patrio suelo, como a promover otras investigacioens que por desgracia han quedado estancadas. Es a nuestro modo de ver la mejor forma de desarrollar la extensión cultural del Liceo y a ella dedicamos una parte de nuestros entusiasmos.
Sea esta la oportunidad de manifestar al Sr. Fernández Guardia nuestros más sinceros agradecimientos por su muy valiosa colaboración. Sin duda alguna este trabajo será muy bien aceptado, tanto por su valor intrínseco, como por el cuidado y perfección con que ha sido traducido62.”

53 El objetivo es el conocimiento del pasado costarricense a través de los viajeros. Tristán considera que este trabajo de la Dirección del Liceo de Costa Rica tiene como objetivo el “fomento de los estudios patrios”: “en la serie de publicaciones con que nuestro Liceo contribuye, ya a difundir los conocimientos del patrio suelo, como a promover otras investigaciones que por desgracia han quedado estancadas. Es a nuestro modo de ver la mejor forma de desarrollar la extensión cultural del Liceo y a ella dedicamos una parte de nuestro entusiasmo63.”

54Fernández Guardia nos dice en el “Prefacio” que representa una biografía del autor: “Los artículos de Meagher sobre Costa Rica revelan un notable talento de escritor y una fecunda imaginación, a la vez que una índole generosa, entusiasta y buena. Respiran el romanticismo de la época y las nobles ideas de los republicanos europeos de 1848. El estilo es brillante y muy animado, con reminiscencias clásicas y destellos de fino humor anglosajón. La pintura que hace del país es muy amena y los juicios que acerca de él emite están impregnados de mucha benevolencia, lo que revela una ecuanimidad grande: porque Meagher no puede haber dejado de notar la prevención que en aquella época reinaba en Costa Rica contra los Estados Unidos, sentimiento muy explicable a raíz de la sangrienta guerra filibustera y avivado por las amenazas de nuevas invasiones de Walker, apoyadas por intereses norteamericanos64.” Fernández agrega algo más: “Las vistas que ilustran los artículos de Meagher son para nosotros documentos de la mayor importancia. Algunas de ellas se reproducen aquí[65].” El documento reproduce 21 ilustraciones del documento original que incluye 46 grabados66. Fernández Guardia presenta un retrato de Thomas F. Meagher y traduce los tres artículos presentados en el Harper’s New Monthly Magazine sobre Costa Rica : “I. De Puntarenas a San José”; “II. San José” y “III. De San José a Cartago”.

55Dos años más tarde, una nueva publicación de la serie del Liceo de Costa Rica recupera el relato de Anthony Trollope. El traductor es siempre Ricardo Fernández Guardia67. En una nota final del folleto, Tristán indica:

56“Don Ricardo Fernández Guardia ha tenido a bien prstar de nuevo su valiosa colaboración a las publicaciones del Liceo de Costa Rica, obsequiando la traducción del relato que del viaje por nuestro territorio hizo el novelista inglés Antonio Trollope, publicado en 1860 en su libro: THE WEST INDIES AND THE SPANISH MAIN.
La serie de documentos de esta índole que ha preparado el Sr. Fernández Guardia van formando poco a poco un capítulo nuevo de nuestra Historia, al cual desea esta Dirección prestar todo su apoyo por considerar que de este modo cumple el Liceo muy ampliamente con uno de los aspectos que como Institución docente está llamado a desempeñar, contribuyendo además a fomentar entre la juventud la afición y el gusto por los estudios nacionales.
Algunas de las apreciaciones de Trollope pueden ser algo fantásticas, pero su relato está lleno de interés y de no escaso valor histórico68.”

57El historiador costarricense Ricardo Fernández Guardia en la introducción a la traducción sobre la sección sobre Costa Rica en la obra de Trollope nos dice en 1925:

58“En el relato de sus andanzas por estos países, Trollope se propone únicamente divertir al lector. De aquí sus frecuentes exageraciones y no pocas inexactitudes. Juzga de las gentes y de las cosas con notoria superficialidad y a menudo ni es más que el intérprete de opiniones ajenas escuchadas de paso y que adopta sin analizarlas, especialmente cuando son malévolas, impulsado por su índole atabiliaria. No es posible disculpar, aun cuando nos haga reír, la burla despiadada con que respondió en su libro la gentileza del buen señor que fue acompañándole al volcán Irazú, tan sólo por evitarle el tedio de no tener con quien hablar durante la excursión.
Pero no obstante los defectos apuntados, la pintura de Trollope de Costa Rica en 1859 es muy interesante, y muy completa su descripción del cráter del Irazu69.”

Costa Rica en el siglo XIX, de Fernández Guardia: “Suele encontrarse mucho que espigar”

59En los años treinta algunos autores que escriben obras sobre Costa Rica y que a su vez también son traducidos al español como Chester Lloyd Jones continúan utilizando como fuentes los relatos de viajeros, las versiones o los fragmentos aparecidos en estos primeros veinte años70. C. L. Jones señala en su obra de 1935: “In this period when Costa Rica was working itself over the handicap which had surrounded it in the colonial regime occurred the visits of four travellers who have left vivid pictures of the civilization of the time. […] Here the traveller found himself among people contrasting strongly with those of neighboring states71.” Jones se ocupa de dar algunas impresions de las imágenes transmitidas por el americano Stephens, el escocés Robert Glasgow Dunlop, el alemán Wagner Moritz y el francés Félix Belly72. Entre las obras que C. L. Jones cita en su bibliografía se encuentra el trabajo de Ricardo Fernández Guardia73: Costa Rica en el siglo XIX.

60En efecto, esta última obra que se convertirá en una referencia y viene a consolidar la reproducción de las imágenes de Costa Rica producidas por extranjeros durante el siglo XIX74. Dos años antes, Fernández Guardia ya había publicado en Guatemala otra importante traducción: la de la visita oficial del diplomático británico G. A. Thompson a Guatemala en 182575. Los autores de los relatos aparecidos en la nueva obra de Fernández Guardia sobre Costa Rica son: John Hale, John Lloyd Stephens, Robert Glasgow Dunlop, Wilhelm Marr, Ephraim George Squier, Francisco Solano Astaburuaga, Thomas F. Meagher, Anthony Trollope et Félix Belly.

61El libro Costa Rica en el siglo XIX reúne trabajos que van de 1825 a 1863. El documento permite – según el mismo Fernández Guardia – comparar la situación del país entre estas fechas y su conclusión es que “podemos sentirnos satisfechos de los progresos realizados por nuestros abuelos en ese tercio de siglo con tan reducidos medios como los que tuvieron a su alcance76.” El trabajo incluye informaciones biográficas sobre los autores y notas a pie de página hechas por Fernández Guardia. La obra incluye también las imágenes que habían sido publicadas en el folleto de 1925 sobre le viaje de Meagher77. Los capítulos de la obra de Wilhelm Marr son ofrecidos al autor por el filólogo José Dávila. Fernández Guardia en la introducción a su antología indica el valor de su trabajo:

62“Los juicios que sobre un país emiten los extranjeros resultan siempre interesantes. El extranjero descubre muchas cosas, buenas o malas, que suelen pasar inadvertidas para el nacional; aunque también es cierto que está expuesto a frecuentes equivocaciones, porque no es posible juzgar con acierto a un pueblo sin conocerlo a fondo, lo que no está al alcance de los que solamente lo observan de paso. Sin embargo, aun en relatos de viaje más o menos superficiales, como son la mayor parte de los que contiene este libro, suele encontrarse mucho que espigar. [...] La mayor parte de las relaciones que figuran en este volumen son hoy muy raras y su reunión ha exigido un trabajo de varios años78.”

63 Fernández es consciente de la imagen idílica que algunos documentos de extranjeros puedan transmitir. Con respecto a la traducción de la parte sobre Costa Rica del texto de Félix Belly de 1867, Fernández Guardia nos dice:

64“De todos los extranjeros que han escrito sobre Costa Rica ninguno lo ha hecho con tanta benevolencia ni de modo tan favorable como Belly. Al calor de su pluma entusiasta nuestro país adquiere proporciones de República de Utopía y sus elogios hiperbólicos nos obligan a exclamar con Argensola: ...¡Lástima grande que no sea verdad tanta belleza!
Bien es cierto que el brillante escritor francés tuvo la suerte de conocer la Costa Rica de antaño tan diferente de la actual, la Costa Rica de los hombres que a mediados del siglo XIX salvaron la independencia de Centro América; pero con todo, no cabe dudar que la miró con cristal de color de rosa. Por otra parte, se comprende fácilmente que exagera las virtudes de la pequeña república americana, para afear tanto más los vicios del gran Imperio francés, al cual combatía después de haberlo servido, como liberal decepcionado. Sea como fuere, debemos los costarricenses honrar la memoria de un amigo devoto de nuestro país, quien no sólo trabajó con todas sus fuerzas por dotarnos de una obra de progreso estupenda, sino también para consolidar nuestra independencia79.”

65En 1935, Teodoro Picado señala el libro de Fernández Guardia como fundamental en los estudios sobre la historia de Costa Rica: “Conveniente parece que los alumnos lean las relaciones escritas por viajeros extranjeros, que aparecen en Costa Rica en el siglo XIX, porque contienen datos preciosos y son invaluables documentos para el estudio del desenvolvimiento de la cultura costarricense80.” En 1939, en su monumental obra titulada Costa Rica : Ayer y hoy, 1800-1939, Alberto Quijano reproduce con la autorización de Ricardo Fernández Guardia, los tres artículos de Thomas Meagher81. La obra de Fernández Guardia será editada varias veces en el futuro82. En 1944, en la obra de los esposos Biesanz, dos norteamericanos que viven en Costa Rica y hacen un estudio sociológico sobre el país, también se utilizan como fuentes los relatos de Hale, Marr, Belly y Trollope que aparecen en Costa Rica en el siglo XIX83. Las traducciones y la utilización de las representaciones de los viajeros permiten explicar y legitimar la realidad contemporánea de Costa Rica en términos políticos, sociológicos y económicos.

Conclusión: “acerca de la tierruca que tánto queremos”.

66La compilación de Fernández Guardia se vuelve la más importante referencia en materia de relatos de viaje y representa también una fuente para los estudios históricos incluso hoy en día. Dos complementos perfectos de esa época para el conocimiento de los extranjeros en Costa Rica y de los documentos extranjeros sobre Costa Rica son los trabajos de Luis Felipe González Flores (1921) y del profesor Luis Dobles Segreda (1928). La historia de la influencia extranjera en el desarrollo educativo y científico de Costa Rica escrita por Luis Felipe González Flores en 1921 será un perfecto instrumento para estos trabajos de traducción. El libro presenta reflexiones sobre la influencia de diferentes corrientes de pensamientos científicas extranjeras en Costa Rica, biografías y referencias bibliográficas sobre las publicaciones producidas por extranjeros sobre Costa Rica84. En cuanto a Dobles Segreda, este autor se da a la tarea de elaborar una serie de libros que incluyen las diversas publicaciones sobre Costa Rica en diversas materias y con explicaciones sobre cada obra. Al estilo de la “Bibliografía” de Biolley, Dobles Segreda publica en 1928 el tomo segundo del Indice bibliográfico de Costa Rica que incluye, por un lado, las obras de filología y gramática y, por otro lado, las de geografía y geología85. Entre los libros reseñados por Dobles Segreda encontramos los diferentes relatos de viaje sobre Costa. Los relatos asumen un papel relevante. Como indica Miguel Obregón Lizano:

67“Así, verbi gratia, es en este libro admirable donde por primera vez he visto en castellano el prefacio y la lista de los capítulos y de los puntos que éstos comprenden, del libro que, entre los escritos por extranjeros, revela mayor cariño hacia nuestro país y sin duda el que más contribuyó a traernos una emigración tan san de cuerpo y alma, tan honorable, como la colonia alemana, la que más cordialmente ha fraternizado con el elemento nacional y solidarizándose con él en momentos de angustia. Bien se comprende que me refiero a la obra de Wagner y Scherzer, en la que éste, como lo hiciera después Félix Belly, habla de nosotros con viva simpatía, estampando en la priemra página del prefacio, que es Costa Rica “el más apacible y feliz de todos los Estados libres de la América Española, y uno de los más bellos y bendecidos países del mundo”, y escribiendo en la última que “sobresale entre los demás Estados Americanos por la dichosa concurrencia de favorables circunstancias, tales como la disposición del territorio en llanuras y mesetas de clima saludable y parejo, la inagotable feracidad y extraordinaria riqueza del suelo, el predomino del elemento blanco de raíz española, los modales dulces y la tradicional hospitalidad del pueblo, y finalmente, lo que apenas si se encuentra en igual grado en algunas partes de Europa o la America sajona, la paz interior, el orden y la seguridad de bienes y personas.
Ganas dan de seguir hablando de este libro, el más interesante de los que se han publicado en la vieja Europa acerca de la tierruca que tánto queremos y cuyos elogios tánto nos envanecen, quizá por juzgarlos merecidos, donde “un clima tan agradable, sano y de eterna primavera, exenta de los bruscos cambios termométricos incubadores de pulmonías, como el que en suerte ha cabido a Costa Rica, facilitan en gran manera el cultivo de los productos de los trópicos al lado de los de climas templados86.”

68Igualmente, con respecto a la obra de Dobles Segreda, Elías Leiva Q. recuerda la importancia del catálogo como una recuperación del olvido sobre lo escrito sobre Costa Rica, especialmente por los extranjeros:

69“Si por alguna cosa el siglo XIX marca un efectivo progreso en el desarrollo de la cultura nacional, es por lo que él representa para el conocimiento del país desde el punto de vista científico. […]
Declarada la independencia de estas colonias, toda la América que había sido antes española comenzó a ser un campo de investigación científica y, como era natural, Costa Rica habría de participar de los beneficios que todas tenían que reportar de la incorporación del continente al movimiento general europeo. Sabios y viajeros célebres recorrieron nuestro territorio e hicieron gran acopio de datos de toda especie, que luego divulgaron profusamente en folletos, en libros y revistas. J. Hale, Dunn, Orlando Roberts y John Galindo, hicieron descripciones de este país que llamaron la atención de los hombres estudiosos de Europa en la primera mitad del siglo XIX.
Preocupados por aquel entonces los europeos de los primeros proyecto de canal por Nicaragua, estudiaron estos países de Centro América por sus aspectos más sobresaliente. Tal hicieron entre otros Belly, Bailly Childs y Squier.
A mediados del siglo llegaron aquí, atraídos por su naturaleza variada y exuberante, los primeros naturalistas dedicándose a las descripciones de nuestra flora, nuestra fauna y nuestra geografía, que eran hasta entonces poco menos que desconocidas. Recuérdese a este aspecto a Warszewics, al danés Oersted y al médico del cuerpo expedicionario de William Walker, el famoso Hoffmann.
La llegada a Costa Rica del sabio Dr. Frantzius señala una época de verdadero interés por nuestros estudios geográficos. Por el mismo tiempo estuvo entre nostoros el geólogo alemán von Seebach, a quien el país le debe mucho por sus excursiones científicas a la cumbre de nuestros volcanes. Más tarde fueron el Dr. Polakowsky, Gabb y Bovallius, para no hablar sino de los principales, Donnell Smith, el Dr. Thiel, Biolley, Pittier y otros, los que vinieron a completar la ya larga lista de tantos esforzados campeones de la ciencia, que han ilustrado al mundo europeo sobre cosas que atañen a esta parte del istmo centroamericano. […]
Pues a salvar precisamente del olvido todo ese material que hoy anda sin utilidad para nadie, esparcido en revistas, folletos, libros y periódicos, viene la obra del ameritado Profesor don Luis Dobles Segreda, obra que desde luego, y sin asombro para nadie, podemos calificar de monumental, por la gran trascendencia que va tener como trabajo de vulgarización científica. […]
La obra del Profesor Dobles Segreda, como lo dijimos, está llamada a salvar del olvido lo mucho que hasta ahora se ha dicho de nuestro país, dentro o fuera de él, por distinguidos autores nacionales o extranjeros87.”

70En 1942, la Imprenta Universal de San José publica el volumen seis de la Biblioteca Patria bajo la dirección de José Francisco Trejos. Se trata de la traducción en castellano del profesor José Dávila de dos importantes documentos del alemán Karl Saper sobre sus viajes a Costa Rica en 1899 y 1924. En las páginas preliminares, J. F. Trejos nos dice: “El Dr. Sapper es el último de la “élite” de los alemanes que han expuesto su saber al estudio de nuestra querida Patria : von Bulow, von Scherzer, Hoffmann, Wagner, von Frantzius, von Seebach, Kurtze, Riggenbach, Thiel, Polakowsky, Schwallbe, Hann, Lehmann, etc., etc88.”.
En la Revista de los Archivos Nacionales son también publicados algunos fragmentos de los diferentes textos de extranjeros que habían escrito sobre Costa Rica. Por ejemplo, la revista había publicado algunas traducciones del profesor José Dávila Solera de los artículos de Moritz Wagner y del alemán Helmuth Polakowsky que vivió en Costa Rica durante los años 187089. El sacerdote e intelectual costarricense Monseñor Víctor Sanabria participa en esta tarea de traducción90.

71Sin embargo, quedan todavía en aquella época importantes trabajos del siglo XIX por traducir. El mismo Fernández Guardia explica en 1929 :

72“De todo lo que escribieron los extranjeros en el siglo XIX sobre Costa Rica, no hay nada comparable a la obra publicada en alemán por lo señores Karl Scherzer y Moritz Wagner; pero es casi desconocida entre nosotros y no se justifica que hasta ahora no haya sido traducida al español y publicada. Por fortuna el señor presidente de la República, don Cleto González Víquez, nos ha manifestado que se propone remediar esa deficiencia, con lo cual prestará a su patria un nuevo y señalado servicio91.”

La gran obra de Scherzer y Wagner era entonces uno de los documentos más importantes que faltaban por ver su versión en castellano. No obstante, la preocupación de Fernández Guardia y el interés de Cleto González Víquez, el libro de estos autores alemanes tendrá que esperar hasta los años 1940 para poder ser leído en castellano –aparte de la introducción traducida por Dobles Segreda en su catálogo de 1928-. En 1944, el libro es publicado como el número uno de la “Biblioteca Yorusti” dirigida por el profesor Jorge A. Lines. Lines es asesorado en su gran trabajo de traducción por el profesor José Dávila Solera y por el doctor Ernesto José Wender92. Los primeros diecinueve capítulos son traducidos por el profesor Dávila, del capítulo veinte al treinta y uno por el doctor Wender y el resto de la obra como también la revisión y corrección de pruebas está a cargo del profesor Lines93. La introducción de la obra también es publicada en la revista de los Archivos Nacionales de Costa Rica94. Lines explica la importancia de la obra de los alemanes Wagner y Scherzer:

73“Esta obra de Wagner y Scherzer escasamente centenaria, es de una raridad bibliológica. Solamente conozco la existencia aquí en el país, del ejemplar que sirvió para efectuar esta traducción, procedente de la biblioteca de la señora Esther de Tristán, viuda de nuestro malogrado maestro el profesor don Fidel. Sin embargo, todas las bibliografías la citan y numerosas publicaciones científicas y literarias, antiguas y modernas, hacen mención de ella o de sus autores. Ante referencias tan notables ya no titubeamos en emprender esta publicación95.”

74 Lines explica sobre el contenido del documento:

75“La obra de Wagner y Scherzer fue escrita con sobriedad científica, no con visos y alardes literarios. No tenían los « sabios » alemanes aquella disposición humorística e irónica de su despectivo coterráneo Marr. [...] Al hablar de la mujer costarricense, tal como creo que debe ser y ella se lo merece por todo concepto, la colman de elogios ; consideran el país como el más fértil y hermoso del mundo, y al contemplar sus selvas y las bellezas del litoral, quedan simplemente extasiados; alaban al pueblo por su carencia de sangre indígena, pero lo tildan de indolente, flojo, lleno de inercia; de él dicen que tiene pasión por el juego de gallos, pero que es muy sesudo, honrado, probo, piadoso y muy sensual. En fin nos sirven una de cal y otra de arena, pero su opinión es franca y rara vez usan de ironía. Nos pintan estos viajeros aquella Costa Rica primitiva, sencilla, modesta, patriarcal, apenas emergente de la Independencia, ya libre del abandono de la Capitanía General, y propuesta ya desde los albores de libertad, en la formación, de su personalidad social, política, económica. [...] Como cuadro sincero y franco, aunque a veces hiera levemente nuestras susceptibilidades, el libro es de valía. ¡Ojalá dispusieramos de muchos otros como éste que nos describieran la querida Costa Rica de nuestros bisabuelos96!”

76 En esta obra – que por ahora no analizamos – como podemos ver hay un interés marcado de los encargados de la traducción de reproducir ideas de alabanza al país y a sus habitantes – a pesar de sopesar con los defectos – como lo hubo siempre en las diferentes intenciones de traducción de relatos de viajeros o documentos extranjeros en Costa Rica desde los año 1870. Entre los años 1950 y 1970, los estudios sociológicos de costarricenses como de extranjeros sobre Costa Rica y los costarricenses que buscan evidenciar las características de “ser nacional” o una “idiosincracia” costarricense tomaron muchas veces como punto de partida los relatos de viajes. En los años 1970 hubo un renovado interés por nuevas traducciones o nuevas ediciones. Sin embargo, es evidente que si la escritura de un relato de viaje implica toda una estrategia de selección de la parte del autor, la traducción no deja de ser nada inocente y en nuestro caso busca evidenciar los aspectos positivos del país y se convierte en un autoelogio.

77Ronald SOTO-QUIROS
Docente: Université Montesquieu, Burdeos/Investigador: AMERIBER, Université Michel de Montaigne, Burdeos, Francia.

Notas de pie de páginas

781 Pablo Biolley, “Bibliografía. Obras publicadas en el extranjero acerca de la República de Costa Rica durante el siglo XIX. Notas compiladas y ordenadas por Pablo Biolley”, Revista de Costa Rica en el siglo XIX, Tomo Primero, (San José, C.R., Tipografía Nacional, 1902), págs. 363-404.

792 Ronald Eduardo Díaz Bolaños; Flora Julieta Solano Chaves, “ “Bibliografía. Obras publicadas en el extranjero acerca de la República de Costa Rica durante el siglo XIX.” Notas Compiladas y ordenadas por el Prof. Paul Biolley Matthey (1902)”, Diálogos. Revista Electrónica de Historia, Vol. 10, N° 1, (Universidad de Costa Rica, febrero-agosto 2009), pág. 151. < http://historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/2009/vol1/07rdiazfsolanobiblio.pdf Consultado el 25/06/2009.

803 Pablo Biolley, “Introducción”,” “Bibliografía…”, pág. 366.

814 En francés: “ “un de grands Eldorados du monde moderne” (Belly)”. Manuel María Peralta, “Costa Rica”, “Mémoires”, Le Globe, Journal Géographique, Organe de la Société de Géographie de Genève pour ses Mémoires et Bulletin, Tome X, 1871, (Genève et Bale , H. George, Libraire-éditeur, 1871), pág. 26 [págs. 15-30]. Ver sobre la presentación de Peralta frente a la Société: “Séance du 27 janvier 1871, Présidence de M. H. Bouthillier de Beaumont”, Bulletin, [Extrais des procès verbaux des séances de la Société], Le Globe, […] Tome X, 1871, pág. 8.

825 Manuel María Peralta, “Costa Rica”, pág. 20.

836 Manuel María Peralta, Costa Rica: Its Climate, constitution and Resources with a Survey of its present financial position, (London, Printed and Published by Straker Bros. & Co., 1873), págs. 5-6.

847 Manuel María Peralta, Costa Rica: Its Climate, pág. 15-16.

858 José F. de Peralta, La propriété foncière à Costa Rica, (Bruxelles, Imprimerie-Lithographie Ad. Mertens, 1888), págs. 39-40. En la Revista de Costa Rica de 1921-1922, se encuentra la siguiente información: “El Doctor don José Francisco Peralta, autor de este trabajo, publicó en Bruselas una obra escasamente conocida entre nosotros: La propiedad territorial en Costa Rica, escrita en francés. Fué profesor de Economía política en nuestra Facultad de Derecho, y su labor intelectual quedó dispersa en periódicos y revistas. Murió en París, el 4 de diciembre de 1900, a los 33 años de edad.-N. de la D.”, “Apuntes históricos por José Francisco Peralta”, Revista de Costa Rica (publicación mensual), Año II, N°s 4-5, San José, C.R., 12/1921 y 01/1922, pág. 130.

869 José F. Peralta cita: “(_) On peut voir cet ouvrage à la Bibliothèque Royale de Bruxelles”. José F. de Peralta, La propriété foncière à Costa Rica, pág. 39

8710 José F. de Peralta, La propriété foncière à Costa Rica, págs. 39-40. Más adelante en su obra J. F. de Peralta vuelve a transcribir otros pasajes de Belly retratando el campo costarricense y sobre el pueblo costarricense: José F. de Peralta, La propriété foncière à Costa Rica, pág. 45.

8811 “Introducción”, (M.M.P. Madrid, 19/12/1892), Manuel María de Peralta y Anastasio Alfaro, Etnología Centro-americana. Catálogo razonado de los objetos arqueológicos de la República de Costa Rica en la Exposición Histórico-americana de Madrid-1892, Madrid, s.e. (Impreso por los hijos de D. Manuel Ginés Hernández para la Legación de Costa-Rica en Madrid y París hoy miércoles ocho de Febrero, 1893), págs. II-III. En otro catálogo para dicha exposición ya había señalado que el geógrafo francés Reclus indicaba que Costa Rica “se ha fundido mejor en cuerpo de nación, sin que sus progresos hayan sido estorbados por las guerras extranjeras ni las disensiones civiles”. El mismo escritor la presenta como la República modelo de la América Central, una de las más prósperas bajo el punto de vista material./ El clima de Costa Rica añade el mismo geógrafo es uno de los más sanos de la América Central”. “Introducción”, [Madrid, 30 de Octubre de 1892], Cuarto Centenario del Descubrimiento de América. Exposición Histórico-americana. Catálogo especial de la República de Costa Rica. (Madrid, Est. Tipográfico “Sucesores de Rivadeneyra”, Impresores de la Real Casa, 1892), pág. 4 [págs. 3-9]. Ver también: Cuarto Centenario del Descubrimiento de América. Catálogo General de la Exposición Histórico-Americana de Madrid. 1892. Tomo I. (Madrid, Est. Tip. “Sucesores de Rivadeneyra”, 1893), [Sección D. Catálogo de los objetos que presenta la República de Costa Rica á la Exposición Histórico-Americana de Madrid], pág. 4.

8912 Manuel María de Peralta, “Costa Rica”, El libro de los pobres, (San José, C.R., Tipografía de Avelino Alsina, 1908), pág. 196.

9013 J. B. Calvo (compiled and Arranged by). The Republic of Costa Rica: Some Facts and Figures. 1893, Second Edition, Special Bulletin, April, 1894, (Washington, D.C., Bureau of The American Republics, 1894).

9114 Nuestra traducción “[los viajeros] elogian la honestidad, el aspecto laborioso y las buenas condiciones del pueblo”, “Introductory” (Washington, D. C., April, 1894), J. B. Calvo, The Republic of Costa Rica, pág. 10. Las obras citadas por Calvo en su folleto son entre otras : “N. Bolet Peraza, “Las Tres Américas”, vol. I, No. 2, February, 1893”; “Thomas Francis Meagher, “Harper’s New Monthly Magazine”, No. CXVII, February, 1860.”; “Anthony Trollope, “West Indies and the Spanish Main,” London, 1860”; “G. W. Camphius, Report…, 1891”; “Geographie Universelle, vol. xvii, Paris, 1891.”; “M. Felix Belly “Percement de l’Isthmus de Panamá”, Paris, 1858”; “ “Wilhem Marr, “Reise Nach Central Amerika”, Hamburg, 1863, Costa Rica im 1853.” y “Dr. Carl Scherzer, on Central America, London, 1857.”; “ “Dr. H. Palakowsky [sic], “La Flora de Costa Rica,” San José, Costa Rica, 1891”; “ “The Smallest of American Republics,” Harper’s New Monthly Magazine, N° 449, Oct., 1886” de W. E. Curtis; “ “In and Out Central America”, New York, 1890”, de Vincent ; “ “Costa Rica and Her Future,” Washington, D. C , 1889.” de Biolley; “ Costa Rica Immigration Pamphlet”, San José, Costa Rica, 1894.” de Schroeder . Ver: J. B. Calvo, The Republic of Costa Rica, págs. 6-10.

9215 En el tomo primero: A. v. Frantzius, “Los Mamíferos de Costa-Rica. Contribucion al conocimiento de la extensión geográfica de los Mamíferos de América por el Dr. A. v. Frantzius. Traducción del alemán por el Dr. D. Roberto Cortéz”, Léon Fernández, Colección de documentos para la historia de de Costa-Rica publicados por el Lic. Don León Fernández, Tomo I. (San José, C.R., Imprenta Nacional, 1881), págs. 376-442. En el tomo segundo: Geo. N. Lawrence, “Catálogo de las Aves que se encuentran en Costa-Rica. Por Geo. N. Lawrence ]. Traducido del inglés por Don Manuel Carazo. […] [ Tomado de los Annals of the Lyceum of Nautral History. [New York, Vol. IV, April, 1868.]” y A. v. Frantzius, “Distribución geográfica de las Aves costa-ricenses, su modo de vivir y costumbres, por el Dr. A. V. Frantzius. (_) Traducción del alemán por Manuel Carazo. […] [_] [Cab. Journal f. Ornith Jahrgang XVIII, 1869, No. 100.” En: Léon Fernández, Colección de documentos para la historia de de Costa-Rica publicados por el Lic. Don León Fernández, Tomo II. (San José, C.R., Imprenta Nacional, 1882), págs. 307-385; 386-444. En el tomo tercero: William M. Gabb, “Tribus y lenguas indígenas de Costa-Rica” ][Conferencia leída ante la American Philosophical Society de Filadelfia, en agosto 20 de 1875. Traducida del inglés por don Manuel Carazo.” En: León Fernández, Colección de documentos para la historia de Costa-Rica publicados por el Lic. Don León Fernández, Tomo III, (San José, C.R., Imprenta Nacional, 1883), págs. 304-486.

9316 “Foreign Press on Costa-Rica”, En: S. a. Aguas termales de Cartago Costa-Rica. Fuente mineral Caliente 55°. C. ó sea 131° Far. Obsequio á los accionistas, fundadores de esta humanitaria institución. (San José, Costa Rica, Imprenta de José Canalías, 1886), págs. 46-114.

9417 El artículo es: W. E. Curtis, “The Other End of the Hemisphere”, Harper’s New Monthly Magazine, Vol. 75, No. 450, Nov. 1887, págs. 893-910.

9518 “De dos años acá se nota en los periódicos de los Estados Unidos deseo marcado de conocer los países y recursos de nuestra América, que les parece campo necesario, cuando no obligado, para los productos excesivos de las industrias norteamericanas; sin que a estas averiguaciones de riquezas y costumbres haya precedido aquella cordial afición que a nuestros países corteses y caballerescos enamora y nos induce a sacrificar en pago de ella el propio interés; antes bien, nos estudian e historian a meras ojeadas y con mal humor visible, como noble apurado que se ve en el aprieto de pedir un favor a quien no mira como igual suyo. Así es que, siendo en verdad admirable la mayor parte de los pueblos de nuestra América por haber subido, entre obstáculos mortales a su condición presente, de los más oscuros y opuestos orígenes, no pasa día sin que estos diarios ignorantes y desdeñosos nos traten de pueblecillos sin trascendencia, de naciones de sainete, de republicuelas sin ciencia ni alcance, de “pueblos de piernas pobres” – como decía ayer Charles Dudley Warner hablando de México -, “¡escoria de una civilización degenerada, sin virilidad y sin propósito!” ” José Martí, “La República Argentina en los Estados Unidos” ][Un artículo del Harper’s New Monthly Magazine. Nueva York, octubre 22 de 1887], José Martí, Yugo y estrella (Antología), (Quito, Ecuador, Libresa, 2005), págs. 59-60. Aunque el artículo sobre Argentina aparece consignado como un número de noviembre de 1887 es probable que saliera publicado ya en octubre.

9619 José Martí, Yugo y estrella (Antología), págs. 62-64.Ver también Armando Vargas Araya, La huella imborrable: las dos visitas de José Martí a Costa Rica, 1893 y 1894, (San José, C.R., EUNED, 2008), pág. 5.

9720 William Eleroy Curtis (1850-1911) nació en Akron, Ohio y murió en Filadelphia. Curtis había sido periodista, publicista y viajó muchísimo. Visitó varios países de América Central y América del Sur como enviado especial de los Estados Unidos. Curtis fue también el primer director en 1889 del Bureau of the American Republics. Curtis deja su puesto 1893 pero se mantiene hasta su muerte como un leal colaborador de esta institución. Durante la exposición de Chicago fue el jefe de los departamentos latinoamericanos. Allen Johnson; Dumas Malones (ed.), Dictionary of American Biography, Chanfrau-Cushing, Vol. IV, (London, Humphrey Milford, Oxford University Press), 1930, págs. 620-621. Juan Carlos Vargas indica que escribió libros como The Capitals of Spanish America y artículos sobre las repúblicas latinoamericanas en la revista Harper’s New Monthly Magazine y la New England Magazine. En 1884, el presidente Cherster Alan Arthur (1881-1885) lo nombra como Commissioner for the United States to the Governments of Central and South America. Ver: Juan Carlos Vargas, Tropical Travel. The Representation of Central America in the Nineteenth Century. Fascimiles of Illustrated Texts (1854-1895), Edited and with an Introduction by Juan Carlos Vargas, (San José, C.R., Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2008), pág. 17.

9821 J. Valerie Fifer indica: “President Arthur, under the Act of 7 july 1884, a three commission to go to South America ‘to ascertain and report upon the best modes of securing more intimate international and commercial relations between the United States and the several countries of Central and South America.” J. Valerie Fifer, United States perceptions of Latin America, 1850-1930: A “New West” south the Capricorn?, (Manchester/ New York, Manchester University Press, 1991), pág. 138.

9922 “The people are more peaceful and industrious than in the other Central American states, and have the reputation for greater honesty, but less ingenuity, than their neighbors. [...] There has not been a revolution in Costa Rica since 1872 [...] The prisons are empty; the doors of the houses are seldom locked; the people are temperate and amiable, and live at peace with one another”. William Eleroy Curtis, “The Smallest of American Republics”, Harper’s New Monthly Magazine, [New York], Vol. 75, No. 449, October, 1887, pág. 672 [págs. 668-682]. Ver también: William Eleroy Curtis, The Capitals of Spanish America, (New York, Harper & Brothers, 1888), pág. 204.

10023 Carta de presentación de Francisco M. Iglesias al Ministro de Gobernación, Cleto González Víquez, San José, 28 de octubre de 1886. W. E. Curtis, La más pequeña de las Repúblicas Americanas, (traducción de M. Manuel J. Carazo, notas de Francisco M. Iglesias), (San José, Imprenta Nacional, 1887), [pág. II]. Luis Felipe González Flores indica sobre el artículo y su traducción: “Este artículo fué vertido al castellano por don M. J. Carazo y publicado en folleto por don Francisco María Iglesias en junio de 1887. El señor Iglesias le ha agregado notas valiosas que refutan muchas aserciones erróneas del autor aunque haciéndole justicia a su gran talento de escritor.” L. F. González Flores, Historia de la influencia extranjera en el desnvolvimiento educacional y científico de Costa Rica, (San José, C.R., Imprenta Nacional, 1921), págs. 210-211.

10124 W. E. Curtis, La más pequeña ..., [pág. I].

10225 “The national vice is indolence -mañana (pronounced manyannah), a word that is spoken oftener than any other in the language, and means “some other time.” It is a proverb that the Costa-Rican is “always lying under the mañana-tree” and that is why the people are poor and the nation bankrupt.” W. E. Curtis, “The Smallest…”, pág. 672. Ver también: W. E. Curtis, The Capitals of Spanish America, págs. 204-205.

10326 W. E. Curtis, La más pequeña …, pág. 46.

10427 Gilbert Vargas Ulate, Geografía de Costa Rica, (San José, C.R., EUNED, 2006), pág. 153.

10528 W. E. Curtis, La más pequeña ..., pág. 39.

10629 La leyenda de la imagen nos dice “Peon”, W. E. Curtis, “The Smallest…”, pág. 672.

10730 W. E. Curtis, La más pequeña ..., págs. 48-49. Sobre este tema ver : “Introduction”, Juan Carlos Vargas, Tropical Travel, págs. 17-18.

10831 Esta es la referencia en la traducción en castellano: W. E. Curtis, La más pequeña, pág. 48.

10932 W. E. Curtis, The Smallest …, pág. 677.

11033 W. E. Curtis, The Capitals of Spanish America, (New York, Harper & Brothers, 1888), págs. 196-224. Se puede ver la contravertida imagen “A peon” en la página 203 y la de los “marimberos” en la página 215.

11134 En inglés: “A servant at the hacienda”, Thomas W. Knox, The Boy travellers in Mexico. Adventures of two youths in a journey to Northern and Central Mexico, Campeachey, and Yucatan, with a description of the Republics of Central America and of the Nicaragua canal, (New York, Harper & Brothers, 1890), pág. 56. El autor explica en el prefacio: “As in the other “Boy Traveller” volumes, the author is indebted to the liberality of his publishers, Messrs. Harper & Brothers, for the use of engravings that have appeared in previous publications relative to Mexico and Central America, in addition to those specially prepared for this book.”, “Preface” [T. W. K., New York, June, 1889.], Thomas W. Knox, The Boy travelers, pág. VI.

11235 Pittier indica: “Es nuestro deseo que la publicación del informe original del malogrado Prof. Gabb, aunque tardía, sea considerada como un sincero homenaje levantado por el Instituto físico-geográfico nacional á la memoria del sabio cuyo estudios marcan una etapa notable en la historia científica de la patria costarricense.” Enrique Pittier, [Observatorio Nacional, Diciembre de 1893], “Introducción”, William M. Gabb, Informe sobre la exploración de Talamanca verificada duran los años de 1873-74, (San José, C.R., Tip. Nacional, 1894), pág. 8 [págs. 5-8].

11336 “Introducción. Esbozo de la exploración botánica de Costa Rica”, H. Pittier, Ensayo sobre las plantas usuales de Costa Rica, [Administración del señor Lic. don Cleto González Víquez], (Washington, D.C., USA, H. L.. & J. B. McQueen, Inc., 1908), pág. 11 [págs. 1-11].

11437 Gustavo Michaud, “Lo que los Americanos piensan de Costa Rica” [San José], Boletín de Escuelas Primarias, [San José], No. 10, San José, C.R., 01/10/1903, pág. 31.

11538 Gustavo Michaud, “Lo que los Americanos piensan de Costa Rica”, pág. 32.

11639 Gustavo Michaud, “Lo que los Americanos piensan de Costa Rica”, pág. 32.

11740 Gustavo Michaud, “Lo que los Americanos piensan de Costa Rica”, págs. 32-33.

11841 HISPANUS, “Lectura Americanas”, La España Moderna, [Madrid], Año 16°, No. 187, Madrid, 01/07/1904, pág. 147 [págs. 138-154].

11942 Francis C. Nicholas, “Impresiones de un norteamericano en Costa Rica”, Pandemónium, Año II, N° 70, San José, C.R., 22/09/1904, págs. 9-10.

12043 Manuel M. de Peralta, “Lo que piensan de Costa Rica los extranjeros”, Pandemónium. Semanario Ilustrado. Director Ricardo Fernández Guardia, Año III, N° 50, San José, C.R., 23/04/1904, pág. 1 [págs. 1-2.]

12144 Manuel M. de Peralta, “Lo que piensan de Costa Rica los extranjeros”, págs. 1-2.

12245 Manuel M. de Peralta, “Lo que piensan de Costa Rica los extranjeros”, pág. 2.

12346 Amelia Smith Calvert; Philip Powell Calvert, A Year of Costa Rican Natural history, (New York, The MacMillan Company, 1917), pág. 24.

12447 R. Jiménez Oreamuno, “Prefacio del traductor”, F. Kurtze, [ingeniero civil, Director General de Obras Públicas de la República de Costa Rica], La ruta ferroviaria interoceánica a través de la República de Costa Rica. 1866, versión castellana de Ricardo Jiménez, (San José, C.R., Imprenta, Librería y Encuadernación “Alsina”, 1918), págs. 4-5 .Ver también: R. Jiménez Oreamuno, “La ruta ferroviaria interoceánica a través de la República de Costa Rica (_) (Prefacio del Traductor) [...] (_) Esta obra fue traducida por el Lic. Ricardo Jiménez, y publicada en San José en 1918. (Nota de ERV)”, (1919). E. Rodríguez, Ricardo Jiménez Oreamuno. Su pensamiento, (San José, Costa Rica: Editorial Costa Rica, 1980), pág. 210.

12548 Dana G. Munro, The Five Republics of Central America, edited by David Kinley, (New York/London, Toronto, Melbourne, and Bombay: Oxford University Press, 1918), págs. 334-325.

12649 Mary Wilhelmine Williams, “The Ecclesiastical Policy of Francisco Morazán and the Other Central American Liberals”, The Hispanic American Historical Review, Vol. III, No. 2, May, 1920, págs. 119-143.

12750 Teodoro Picado M., Antecedentes de la Guerra Nacional. Apuntes para nuestra historia diplomática. Tesis leída en la noche del 26 de mayo de 1922 por Teodoro Picado h. en su examen previo al conferimiento del título de Licenciado en Leyes, y mandada publicar por acuerdo de la Junta Directiva del Colegio de Abogados, (San José, Costa Rica: Imprenta y Encuadernación Alsina, 1922), pág. 33.

12851 Tomás Soley Güell, Historia monetaria de Costa Rica, (San José, Costa Rica: Imprenta Nacional, 1926), pág. 39.

12952 Tomás Soley Güell, Historia monetaria de Costa Rica, pág. 40. También citado por : Ronny Viales Hurtado, “El régimen liberal de bienestar y la institucionalización de la pobreza en Costa Rica, 1870-1930”, Ronny Viales Hurtado, (ed.), Pobreza e historia en Costa Rica,(San José, Costa Rica: EUCR, 2005), pág. 73 [págs. 71-100].

13053 Amelia E. Montealegre, “Ascensión al Volcán Irazú. Por Antonio Trollope”, “Introducción”, “Datos biográficos”, “América Central-Costa Rica. Volcán Irazú. (Capítulo XIX, Página 235)” [Colegio Superior de Señoritas, San José, Costa Rica, III Año Normal A. 1920. Trabajo personal de la Srita. Amelia Montealegre Rohrmoser. Aprobado 22. XI. 1920. J. Fidel Tristán, Director. Ramiro Aguilar V.-Manuel C. Quesada, Matías Gámez Monge.], Revista de Costa Rica. Publicación Mensual, Año II, No. 8 y 9, San José, C. R., —/04 y —/05/1921, págs. 247-263.

13154 “San José de Costa Rica en 1858. Por Anthony Trollope”, Revista de Costa Rica Publicación Mensual, Año II, Nos. 11-12, San José, C. R, —/07 et —/08/1921, págs. 301-310.

13255 Robert Glasgow Dunlop, “Fragmentos de la Historia de Centro América de 1821 a 1846 por Robert Glasgow Dunlop. Traducido del inglés por Ricardo Fernández Guardia. Capítulo V.”, Revista de Costa Rica (Publicación mensual), Año III, No. 2, San José, C.R., —/10/1921, págs. 63-64; “Capítulo VI.”, Revista de Costa Rica (Publicación mensual), Año III, No. 3, San José, C.R., —/11/1921, págs. 65-70 ; “Capítulo VII [concluye]”, Revista de Costa Rica (Publicación mensual), Año III, Nos. 4-5, San José, C.R., —/12/1921 et —/01-1922, págs. 93-98.

13356 Félix Belly, “El istmo americano. Notas de un primer viaje en 1858. Por Félix Belly (Traducción de Ricardo Fernández Guardia)”, Revista de Costa Rica (Publicación mensual), Año III, No. 7, San José, C.R., —/03/1922, págs. 182-186; San José, C.R., Año III, Nos. 8-9, —/04/1922 et —/05/1922, págs. 197-203; Año III, Nos. 10-11, —/06/1922 et —/07/1922, págs. 241-250.

13457 Robert Glasgow Dunlop, “Fragmentos de la Historia de Centro América de 1821 a 1846 por Robert Glasgow Dunlop. Traducido del inglés por Ricardo Fernández Guardia. Capítulo VII”, Revista de Costa Rica (Publicación mensual), Año III, Nos. 4-5, San José, C.R., —/12/1921, pág. 98.

13558 J. L. Stephens, Viajes por la América Central, John Lloyd Stephens, Costa Rica, 1841, (Colegio de Señoritas, Publicaciones, Serie A N° 6). (San José, C.R., Imprenta Nacional, 1921).

13659 “Datos biográficos” (Colegio de Señoritas, San José, 26 de mayo de 1920), J. L. Stephens, Viajes por la América Central, John Lloyd Stephens, pág. 8.

13760 “Volcanes situados al norte de las tierras altas de Costa Rica”, Karl von Seebach, Karl von Seebach y sus estudios sobre Costa Rica, (San José, C.R., Imprenta Lehmann (Sauter & Co.)), 1922 (Liceo de Costa Rica, Publicaciones, No. 9), pág. 31.

13861 J. Fid. Tristán, “Nota explicativa” (Liceo de Costa Rica, 06/01/1923), Liceo de Costa Rica. Thomas F. Meagher, Vacaciones en Costa Rica por Thomas Francis Meagher. Traducción de Ricardo Fernández Guardia, (Liceo de Costa Rica, Serie A No. 10), (San José, C.R, Tip. Trejos Hnos., 1923), , págs. V-VI.

13962 J. Fid. Tristán,, “Nota explicativa” (Liceo de Costa Rica, 06/01/1923), Liceo de Costa Rica. Thomas F. Meagher, Vacaciones en Costa Rica, pág. VII.

14063 Thomas F. Meagher, Vacaciones en Costa Rica, pág. VII.

14164 Thomas F. Meagher, Vacaciones en Costa Rica, págs. XI-XII.

14265 Thomas F. Meagher, Vacaciones en Costa Rica, pág. XII.

14366 Véase “List of Illustrations”, Harper’s New Monthly Magazine, Vol. XX, December, 1859, to May, 1860, New York, Harper & Brothers, Publishers, 1860, págs. VI-VII. Las imágenes son de su compañero de viaje: Meagher: Ramón Páez.

14467 Anthony Trollope, Las Indias Occidentales y el continente español (Costa Rica) por Anthony Trollope. Traducción de Ricardo Fernández Guardia. San José, C.R., Tip. Trejos Hnos., 1925, (Liceo de Costa Rica, Publicaciones, Serie A. N° 12.)

14568 En cursiva en el documento. J. Fid. Tristán, “Nota”, (Dirección del Liceo de C.R.,19/01/1925), Anthony Trollope, Las Indias Occidentales y el continente español (Costa Rica).

14669 “Prefacio”, Anthony Trollope, Las Indias Occidentales y el continente español (Costa Rica), pág. IV.

14770 Véase algunos ejemplos en: Chester Lloyd Jones, Costa Rica and Civilization in the Caribbean, (University of Wisconsin Studies in the Social Sciences and History, Number 23[...]7 Robert Glasgow Dunlop, “Fragmento de la historia de Central América de 1821 a 1846” in Revista de Costa Rica, año III, San José, 1921, págs. 93-98. Wagner Moritz, Die Republick [...] Leipsig, 1856. From an excerpt published in Luis Dobles Segreda, Indice Bibliográfico de Costa Rica, vol. II, págs. 169-81. Félix Belly, “El istmo americano, notas de un primer viaje en 1858” in Revista de Costa Rica, año III, San José, 1921, pp. 182-250.” En: C. L. Jones, Costa Rica and the Civilization …, págs. 113-118.

14873 Ricardo Fernández Guardia, Costa Rica en el siglo XIX, (San José: 1929). C. L. Jones, Costa Rica and Civilization …, pág. 170.

14974 Algunos trabajos recientes han abordado las traducciones hechas por Fernández Guardia en Costa Rica en el siglo XIX. Sin embargo, se trata de trabajos que centrándose en el aspecto traductológico presentan importantes errores de apreciación y contextualización. Ver: Jeannette Soto Segura, Un traductor desconocido: Ricardo Fernández Guardia. Un estudio histórico-traductológico de su obra, Trabajo de graduación para aspirar al grado de Magíster en Traducción Inglés-Español, (Heredia, Universidad Nacional, 2011).

15075 G. A. Thompson, Narración de una visita oficial a Guatemala viniendo de México, Traducción de Ricardo Fernández Guardia [Correspondiente de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala], (Guatemala, Tipografía Nacional, (Biblioteca de la Sociedad de Geografía e Historia), [Septiembre de] 1927).

15176 “Introducción” [R. Fernández Guardia, San José de Costa Rica, enero de 1929], Ricardo Fernández Guardia, [Traducciones, datos biográficos y notas], Costa Rica en el siglo XIX, (San José, C.R., Editorial Gutenberg, 1929), pág. 7.

15277 J. Soto Segura expresa erróneamente: “Todos los dibujos fueron realizadas [sic] por Meagher, según lo expone Fernández Guardia en la introducción”. En un cuadro comparativo del apéndice del estudio, Soto Segura repite la idea: “Todo los grabados que se usan en el documento traducido corresponden a los realizados por Meagher”. Otra equivocación de Soto Segura es hablar de traducción de los “capítulos I, II y III” de Meagher. Si la autora se hubiese volcado hacia el original hubiera podido constatar que solamente hubo tres artículos escritos sobre Costa Rica por el autor y en una revista. Ver Jeannette Soto Segura, Un traductor desconocido, págs. 48 y 96.

15378 “Introducción” [R. Fernández Guardia, San José de Costa Rica, enero de 1929], Ricardo Fernández Guardia, [Traducciones, datos biográficos y notas], Costa Rica en el siglo XIX, [1929].

15479 Ricardo Fernández Guardia, Costa Rica en el siglo XIX, [1929], pág. 459.

15580 Teodoro Picado M., “Estudio de Historia Patria”, A. Angelini de Libera,(ed.), República de Costa Rica. Su historia y su desenvolvimiento cultural, agrícola e industrial, (San José, C.R., Imprenta Gutenberg, 1935), pág. 276 [págs. 273-276].

15681 Alberto Quijano Quesada, Costa Rica ayer y hoy, 1830-1939, (San José, C.R., Editorial Borrasé Hermanos, 1939), págs. 677-766.

15782 Se mencionan ediciones en 1970, 1975, 1985 y 2002. Ver Jeannette Soto, Un traductor desconocido, pág. 29.

15883 John and Mavis Biesanz, Costa Rican Life, Second Printing, (New York, Columbia University Press, 1945), págs. 36, 106, 164, 172 y 255.

15984 Luis Felipe González Flores, Historia de la influencia extranjera en el desenvolvimiento educacional y científico de Costa Rica, (San José, C.R., Imprenta Nacional, 1921).

16085 Luis Dobles Segreda, Indice bibliográfico de Costa Rica, Tomo Segundo, (San José, Costa Rica, Imprenta Lehmann (Sauter & Co.), 1928).

16186 M. Obregón L., “El tomo de geografía y geología”, Luis Dobles Segreda, Indice bibliográfico de Costa Rica, págs. VII-VIII. Extrañamente la transcripción dada por Obregón del prefacio de la obra de Wagner y Scherzer no es la misma que la misma de Dobles Segreda presentada en su libro: Luis Dobles Segreda, Indice bibliográfico de Costa Rica, págs. 170 y 177.

16287 Elías Leiva Quirós, (Cartago, Junio de 1928), Dobles Segreda, Indice bibliográfico de Costa Rica, págs. XII-XVI.

16388 José Francisco Trejos, “Palabras preliminares”, Karl Sapper, Viajes a varias partes de la República de Costa Rica: 1899 y 1924, traducción del alemán por el profesor José Dávila, (Biblioteca Patria. La publica José Francisco Trejos, IV) (San José, C.R., Imprenta Universal, 1942), pág. 6.

16489 Algunos ejemplos de Polakowsky: H. Polakowsky, “La república de Costa Rica en Centroamérica, 1877” , “Estación naval alemana en Costa Rica”, Revista de los Archivos Nacionales, Tomo III, Nos. 1-2, Enero-febrero, 1943, págs. 40-56; 56-64 ; “El Ferrocarril de Costa Rica”, Revista de los Archivos Nacionales, Tomo VII, Nos. 3-4, Marzo-abril, 1943, págs. 216-222. De Wagner: Moritz Wagner, “La provincia de Chiriquí (Fragmento)”, Revista de los Archivos Nacionales, Tomo VII, Nos. 3-4, Marzo-abril, 1943, págs. 228-239; “Bosquejo físico-geográfico de la provincia de Chiriquí en Centroamérica, por el Dr. Moritz Wagner, 1863.” Revista de los Archivos Nacionales, Tomo VII., págs. 239-271.

16590 H. Polakowsky, “La América Central y el Canal de Panamá” [Traducido del alemán por Mons. Víctor Sanabria M.), Revista de los Archivos Nacionales, Tomo XI, Nos. 1-2, Enero-febrero, 1947, págs. 4-22; “El Canal de Panamá”, Revista de los Archivos Nacionales, Tomo XII, Nos. 1-2, Enero-febrero, 1948, págs. 5-16; “ El Canal de Panamá”, Revista de los Archivos Nacionales, Tomo XII, Nos. 3-4, Marzo-abril, 1948, págs. 122-140.

16691 “Introducción”, R. Fernández Guardia., Costa Rica en el siglo XIX, ][1929], pág. 7.

16792 Moritz Wagner; Carl Scherzer, La República de Costa Rica en Centro América, Traducción del alemán por el Profesor Jorge A. Lines, asesorado por el Dr. Ernesto J. Wender y el Prof. José Dávila Solera, (Publicación No. 1), (San José, C.R., Biblioteca Yorusti, 1944).

16893 “La “Publicación No. 1” ”, M. Wagner; C. Scherzer, La República de Costa Rica …, pág. VII.

16994 “Algunas consideraciones histórico-políticas. Centroamérica.-Contrastes entre el antiguo mundo.-El movimiento en el Occidente.-El futuro. Introducción de la obra La República de Costa Rica en Centroamérica, por Wagner y Scherzer. 1853-1854.” [M. W. Traducción del alemán por el profesor Jorge Lines. Año 1944. Pás. 11-25], Revista de los Archivos Nacionales, Tomo VIII, nos. 9-10, Set.-Oct., 1944, págs. 459-474.

17095 M. Wagner; C. Scherzer, La República de Costa Rica …, pág. VII.

17196 M. Wagner; C. Scherzer, La República de Costa Rica …, págs. IX-X.

172

Para citar este artículo :

Ronald Soto-Quirós, « Viajeros, traducciones y autoelogios: el interés por los relatos de extranjeros, Costa Rica, 1871-1944. », Boletín AFEHC N°56, publicado el 04 marzo 2013, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3503

Comentarios

Normas de uso

Esta es la opinión de los lectores de la AFEHC, no de la AFEHC No está permitido verter comentarios injuriantes. Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema. Una vez aceptado el comentario, se enviará un correo electrónico confirmando su publicación.

¿No tienes una cuenta todavía?
Puedes crear una

Como usuario registrado usted podrá publicar de forma inmediata comentarios con su nombre.