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AFEHC : diccionario : ANGUIANO, Ramón : ANGUIANO, Ramón

Ficha n° 3606

Creada: 04 octubre 2013
Editada: 04 octubre 2013
Modificada: 05 noviembre 2013

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Autor de la ficha:

Bernabé FERNáNDEZ HERNáNDEZ

Editor de la ficha:

Christophe BELAUBRE

Información:

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Publicado en:

ISSN 1954-3891

ANGUIANO, Ramón

Análisis del periodo de gobierno del intendente de Honduras (1796-1812), Ramón de Anguiano
Palabras claves :
Luces, Gobierno, Intendente, Guerra
Cargo o principal ocupación:
Luces, Intendente, Gobierno, Bonaparte, Guerra
Casó:

1el 4 de mayo de 1792 en Cádiz con María del Carmen Maestre Cordero (1769 oriunda de San Fernando, Cádiz- 1833 en la Ciudad de Guatemala), hija de Miguel Cristóbal Maestre Fuentes (1732-1779 en Sevilla) y Rosa Cordero Bustamante (1742 en Cádiz), casados en 1767 en Cádiz.

Nació:
el 19 de mayo de 1743 en Granada (España).
Murió:
el 28 de mayo de 1822 en la Ciudad de Guatemala.
Padres:

1Sebastián Anguiano Belorado, militar, y Francisca Ruiz Díaz; ambos de Granada (España).

Resumen:

1En Honduras, al igual que en toda la América Española, la situación internacional creada con la Revolución Francesa de 1789 repercutió hondamente. Hay que tener presente que España desde 1793 estuvo envuelta en guerras europeas hasta la caída de Napoleón en 1814, con tan sólo dos breves períodos de paz. A partir de 1808 ante la ocupación de España por las tropas de Napoleón y la entronización de José Bonaparte, Hispanoamérica replicó guardando fidelidad a Fernando VII y al mismo tiempo tendrán lugar los brotes autonomistas que darán paso al ciclo de la Emancipación. Honduras como territorio y Anguiano como gobernador intendente se vieron inmersos en las consecuencias de esta larga contienda.

2Por su parte, Ramón de Anguiano, ingresó en el ejército en 1759 y tras varios ascensos en el cuerpo de ingenieros, en 1792 fue destinado a Cartagena de Indias (Colombia), y de 1793 a 1795 pasó a Portobelo (Panamá) como gobernador político y militar. A principios de 1795 se le encargó el gobierno político y militar e intendencia de la provincia de Comayagua (Honduras), tomando posesión de su nuevo empleo el 15 de abril de 1796. En 1797, pasó a defender Trujillo donde se encontraba un cargamento de añiles que podía caer en manos inglesas, logrando el envío de tan preciada mercancía a La Habana. Desde Trujillo emprendió la visita de la provincia, tarea que le llevó dos años y que supuso el regreso a Comayagua bastante enfermo. La incidencia del clima de Comayagua repercutió en los años finales de su gestión político-administrativa, residiendo en Guatemala desde 1804. Durante los siguientes ocho años, el cargo de gobernador intendente de Honduras fue ejercido de forma interina, figurando como titular Anguiano. A continuación, como su sucesor, fue designado el brigadier Juan Antonio de Tornos quien tomó posesión del gobierno e intendencia de Honduras el 19 de abril de 1812.

3El impulso que se esperaba dar a Honduras desde 1786 al configurarla como intendencia contaba con elementos que lo favorecían como su enorme potencial económico basado en los recursos naturales. Había factores que lo dificultaban como eran la falta de Propios y Arbitrios para emprender obras públicas, el deterioro urbanístico de las ciudades, la insalubridad del clima de parte de la provincia, la decadencia de la agricultura de exportación – añiles, principalmente – y el declive progresivo de la actividad minera.

4En su informe de la Visita a la provincia de Comayagua de 10 de mayo de 1804 propuso a la Corona varios proyectos para que España lograra el control político-ideológico de las poblaciones indígenas anexas –xicaques, zambos-mosquitos y payas – y la expulsión de los negros caribes, el traslado de la capital a Santa Bárbara haciendo navegables los ríos Ulúa o Chamalecón, y la creación de cuatro semiaudiencias en el Reino de Guatemala para que Guatemala, Honduras, Nicaragua y Chiapas gozasen de autonomía administrativa y judicial. Asímismo, en este informe de la Visita examinaba de manera crítica y con un elevado realismo las causas generadoras de la situación de penuria económica que atravesaba el territorio hondureño. Entre ellas cabe citar, la conclusión de la cosecha de añil, el fin de la explotación de las minas de plata y el contrabando minero de los británicos de Belice y Jamaica. Con mentalidad lógica y racionalista otras propuestas – como la creación del Banco Nacional de San Carlos – que facilitaran la reactivación económica, tan necesaria para alcanzar el progreso y bienestar demandados por los políticos e intelectuales ilustrados de la época.

5El censo de población de Anguiano de 1801 tiene una gran importancia para la demografía histórica ya que nos ofrece el reparto étnico de la población hondureña en las divisiones administrativas establecidas para las intendencias. En total la población hondureña ascendía a 127.640 habitantes a los que habría que añadir otros, aproximadamente, 88.000 correspondientes a la población indígena no incorporada a la administración española. Sin considerar estos grupos fuera del control colonial, la población mayoritaria estaba compuesta por los ladinos que representaban dos tercios del cómputo demográfico total. En cuanto a los indígenas, Anguiano era partidario de facilitar ejidos a las reducciones, establecer repartimientos, el envío a Guatemala de los jóvenes más inteligentes para aprender técnicas industriales modernas y la formación de reducciones con los payas y xicaques.

6Una plaga de langosta asoló el sur del Reino de Guatemala a partir de 1797 y durante ocho años repercutió negativamente en la agricultura centroamericana. Honduras se vio afectada por esta epidemia desde 1802 y para eludir sus consecuencias desastrosas se tomaron medidas para continuar los cultivos. Por otro lado, la Corona dictó medidas para aplicar exenciones fiscales durante diez años a algunos productos como el añil, cacao, café, azúcar y algodón. El presidente Antonio González Saravia y Ramón de Anguiano mantuvieron una fuerte disputa por discrepancias en la forma de afrontar el desabastecimiento del reino. González Saravia consideraba que había que liberalizar la exportación de granos entre las provincias centroamericanas porque de esta manera los agricultores mantendrían la producción estimulados por una mejora de los precios. Anguiano pretendía fomentar las siembras procediendo a embargos. Por otro lado, para abastecer el puerto de Trujillo propuso el establecimiento de siembras cerca de ese enclave y entregó partidas de dinero para la realización de sementeras por él proyectadas.

7La minería hondureña había conocido una época de esplendor a mediados del siglo XVIII pero a finales de siglo se enfrentaba a graves problemas, sobre todo, el agotamiento de las vetas, la falta de inversiones, el desaprovisionamiento de mercurio y sales, la falta de mano de obra y de maquinaria. Los mineros aspiraban a la restauración de la Alcaldía Mayor de Tegucigalpa – como estaba antes de la implantación de la intendencia-, pues consideraban que era el medio más adecuado para superar la crisis tanto minera como agrícola y comercial. De todos modos, ciertas esperanzas renacieron al finalizar el siglo XVIII al descubrirse las nuevas minas de plata de Opoteca (Honduras), de plata y oro del Tabanco (El Salvador) y de mercurio de Cucuyagua (Honduras). Anguiano mostró un gran interés por el desarrollo de estos nuevos minerales. De hecho, participó personalmente en la extracción de la mina del Tabanco, junto con los hermanos Juan Jacinto y José Antonio Herrera, el escribano público Joaquín Fernández Lindo y el presbítero José Joaquín Beltrán. Diseñó y puso en funcionamiento un ingenio de moler metales que, en teoría, permitía el ahorro en mano de obra y animales de arrastre, pero que en la realidad, no dio resultados satisfactorios. Este invento manifiesta que los ingenieros de la segunda mitad del siglo XVIII aunaban los conocimientos militares a los técnicos, científicos y artísticos.

8Debido a las guerras europeas, el tráfico comercial de la península con la América Hispana quedó paralizado. La metrópoli promulgó varias disposiciones para impedirlo e impulsar el comercio interamericano (1765, 1768 y 1778) pero que, en realidad, se convirtieron en una puerta abierta al comercio libre. El comercio extranjero, gracias a la reglamentación de neutrales y al contrabando, se hicieron con el control del comercio exterior de las provincias hispanoamericanas. En Centroamérica escasearon los géneros y el mercurio, mientras que los añiles se hallaban almacenados ante las escasas ventas en el extranjero. El intercambio con los Estados Unidos aparecía como la gran solución para dar salida al añil y recibir otras mercancías en contrapartida pero el Consulado de Guatemala se oponía en defensa del monopolio que le vinculaba a Cádiz. A pesar de estos obstáculos, ante la ausencia del abastecimiento español, los norteamericanos lograron introducir sus productos en los puertos de Omoa y Trujillo por vía directa o bien a través de La Habana.

9En estas circunstancias de depresión económica y de insuficiencia del aprovisionamiento de artículos básicos, Anguiano presentó una propuesta de suministros y concesión de créditos que garantizara la manutención de la población hondureña y reactivara los sectores económicos. Su propuesta se encaminaba a que la Corona enviase un navío al Reino de Guatemala con ropas y mercancías diversas por cuenta del Banco Nacional de San Carlos con el objeto de establecer un almacén en las capitales de provincia, o sea, Guatemala, Comayagua, León, Ciudad Real, San Salvador y Cartago. Insistía en que – sin perjudicar al libre comercio – se abasteciera a Centroamérica. La instalación de dicho banco permitiría que se otorgaran créditos a la agricultura y a la minería, el rescate de los metales preciosos extraídos y también la compra de la producción agrícola a precios justos.
Asímismo, consideraba que la situación de miseria y retraso cultural de la región requería un programa de reformas que sacara partido a sus numerosos recursos naturales, incidiese en el bienestar de la sociedad y aumentara los ingresos de la Real Hacienda. Después de tres siglos de dominio español, Anguiano evidenciaba que este Reino es el más atrasado de todos, y con un análisis lleno de crudeza y realismo sentenciaba que es impensable variar el orden presente para mejorar. Indagando en las raíces de tan perentorio estado para emprender las reformas necesarias, concluía que la causa era la falta de un apoyo fuerte que lo fomente y sobre todo la falta de buenos maestros. Precisamente estos aspectos entraban en contradicción con los ideales de educación y progreso defendidos por los políticos ilustrados españoles y aplicados por funcionarios de la Corona como el gobernador intendente Anguiano.

10Por otra parte, el gobernador intendente de Honduras llevó a cabo una lucha implacable contra el comercio ilícito que se desplegaba por los británicos de Belice y Jamaica con la costa norte hondureña. En este tráfico mercantil clandestino estaban involucrados varios comerciantes de Omoa y Trujiillo que contaban con la connivencia y participación directa de funcionarios de Trujillo como el comandante Manuel Fernando Dambrine y el receptor de alcabalas Juan Ortiz de Letona. Anguiano separó de sus cargos a estos dos funcionarios pero sus medidas fueron revocadas por el presidente González Saravia en atención a que como presidente era superintendente y, por tanto, asumía las funciones y competencias previstas para el intendente en la Ordenanza de 1786. Pero en 1806, el comercio ilegal había adquirido tal gravedad que González Saravia solicitó a la Corona el traslado a otros puestos de los empleados corrompidos y de Dambrine su retiro de la vida profesional.
Aunque Trujillo y la Costa de los Mosquitos dependían directamente de la Capitanía General de Guatemala, el intendente de Comayagua reclamaba la facultad de intervenir en los casos de justicia, policía y hacienda, reconociéndole González Saravia este derecho pero reservándose la causa militar y el movimiento de entrada de barcos. Sin embargo, Anguiano siguiendo la Ordenanza de Intendentes de Nueva España de 1786 disputó al capitán general de Guatemala su jurisdicción en los procesos de contrabando, el nombramiento de cargos municipales y la expedición de títulos de tierras. González Saravia estimaba que las pretensiones de Anguiano eran ilegales y criticó duramente las actuaciones emprendidas por el gobernador intendente de Honduras en estos territorios. Finalmente, la Corona declaró en 1806 que el conocimiento absoluto de todos los asuntos de Trujillo y los establecimientos de la Costa de los Mosquitos correspondía al capitán general de Guatemala. Las disputas mantenidas entre González Saravia y Anguiano reflejaban dos actitudes contrapuestas en la solución de los grandes problemas que padecía Centroamérica. La Capitanía General defendía unas directrices económicas de corte liberal mientras que la Intendencia de Honduras apostaba por el intervencionismo económico dada la situación de emergencia de un territorio situado al borde de la ruina. Pese a estas diferencias, queda evidenciado el esfuerzo de las autoridades del Reino de Guatemala para centralizar, racionalizar, cortar la corrupción y mejorar el sistema de gobierno, de acuerdo al Despotismo Ilustrado de los Borbones españoles.

11Desde 1799 surgió en Tegucigalpa un movimiento ciudadano que agrupaba a las principales fuerzas económicas y sociales y solicitaba el restablecimiento de la alcaldía mayor, suprimida en 1788 al agregarse a la Intendencia de Comayagua. Esta petición contaba con el apoyo del presidente José de Bustamante – que había sucedido en 1811 a Antonio González Saravia como capitán general de Guatemala – y la oposición de Anguiano, del gobernador interino Carlos Castañón y del Ayuntamiento de Comayagua. Anguiano consideraba que la reposición de un alcalde mayor supondría para la provincia la aparición de tres mandos con demarcaciones territoriales distintas: la costa del Caribe dependiente del capitán general de Guatemala, la Alcaldía Mayor de Tegucigalpa bajo la autoridad de su justicia, y la Intendencia de Comayagua gobernada por un intendente. La separación fue aprobada en 1812, probablemente para evitar las agitaciones favorables a la emancipación. Otra solicitud de Tegucigalpa, la concesión del título de ciudad – logrado al acceder Honduras a la independencia – tampoco contaba con la aprobación de Anguiano argumentando que carecía de población, riqueza, eclesiásticos y conventos poblados, e incluso tenía problemas de abastecimiento de maíz. De hecho, en el Informe de la Visita de 1804, hacía hincapié en que Tegucigalpa era un partido pobre, tenía unos propios limitados, la minería y la producción de añil habían decaído, y sólo la extracción de sal en la costa sur ofrecía cierto beneficio económico.

12En los meses centrales de 1813 se celebró la residencia de Ramón de Anguiano y sus inmediatos colaboradores. En sentencia del licenciado Pantaleón Isidro del Águila, dada en Comayagua el 3 de septiembre de 1813, se declaró que tanto Anguiano como sus asesores José Mariano Valero y Antonio Norberto Serrano Polo, como los gobernadores interinos Francisco Ortiz, Juan Cacho, Joaquín OrtIz de Letona, Eusebio Silva, José María Piñol y Carlos Castañón eran fieles ministros y buenos jueces.
Anguiano ascendió a brigadier de infantería en 1816 aunque con antigüedad del año anterior. Por encargo del presidente Carlos de Urrutia elaboró en 1818 la Descripción del Reyno de Guatemala, que ofrece una visión geográfica de la región centroamericana en el momento previo a la independencia de España. En 1819, contando setenta y seis años, recibió el cargo de brigadier de cuartel en Guatemala. Fue encargado del gobierno de la Audiencia, delegado por el presidente Urrutia durante su enfermedad entre el 5 de junio de 1819 y el 9 de julio de 1820.

13El historiador hondureño José Reina Valenzuela – al hablar de Comayagua en el tránsito del siglo XVIII al XIX – señala los planes del gobernador intendente Anguiano para fomentar la vida económica de la provincia, describiéndolo de la siguiente manera: Anguiano, hombre de recto criterio, fue un gran funcionario. Por su parte, el historiador costarricense Carlos Meléndez Chaverri comenta que el espíritu crítico, analítico y práctico de Anguiano queda evidenciado en muy diversos documentos de su gobierno, lamentablemente ignorados por las autoridades muchos de ellos.

14Anguiano con sus proyectos y realizaciones demostró el acierto histórico de la implantación de las intendencias en Centroamérica, adelantando los ideales de autonomía en relación a Guatemala que serían la base de la futura Honduras independiente.

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