Erreur. problème dans l'exécution de la requête : INSERT INTO _logbots (IP, useragent, action) VALUES ('54.161.73.123', 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)', 'lectureFiche')
Erreur. MySQL proteste : Duplicata du champ 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)-lectureFiche' pour la clef 'agentAction'
AFEHC : diccionario : ROBLEDO DE ALBURQUERQUE Y GÓMEZ, Francisco de : ROBLEDO DE ALBURQUERQUE Y GÓMEZ, Francisco de

Ficha n° 3626

Creada: 31 octubre 2013
Editada: 31 octubre 2013
Modificada: 08 noviembre 2015

Estadísticas de visitas

Total de visitas hoy : 0
Total de visitas : 308

Autor de la ficha:

Christophe BELAUBRE

Editor de la ficha:

Jorge H GONZALEZ ALZATE

Información:

El campo "Fuentes" esta en acceso restringido e reservado a los colaboradores del diccionario biográfico centroamericano

Para colaborar contactar los editores

Publicado en:

ISSN 1954-3891

ROBLEDO DE ALBURQUERQUE Y GÓMEZ, Francisco de

Principales etapas de la vida de Francisco de Robledo, oidor de la Real Audiencia de Guatemala entre 1786 y 1803 quien finalizó su carrera en Madrid como Consejero de Indias.
Palabras claves :
Oidor, Oficial Real, Ilustración, Real Audiencia
Cargo o principal ocupación:
Asesor en Nueva Granada, oidor en Guatemala (1786-1803), Fiscal del Crimen de México (1803-1810)
Casó:

1El 8 de junio de 1778 en Moniquirá (Colombia) con Rita Alvarez del Casal (1756 – ?), hija legítima de Manuel Bernardo de Alvarez (1700 en Madrid -1774), Fiscal de la Audiencia de Bogotá, y de doña María Josefa del Casal y Freiria (1717 en Orotava, Tenerife – ?), casados el 2 de julio de 1738 en Bogotá.

Nació:
El 13 de marzo de 1747 en Antequera, Málaga.
Murió:
El 19 de noviembre de 1818 en Madrid.
Padres:

1Licenciado Luis José Robledo de Alburquerque Zayas (1714-1786), Alcalde Mayor de Almendralejo, Extremadura, y Micaela Gómez de Santos (1708-?)

Resumen:

1
Aunque no contamos con datos precisos sobre su familia, la cual era originaria de Antequera, es probable que su padre sea el oficial real que aparece, según el periódico Mercurio histórico y político, nombrado como corregidor de Letras, cuya cabecera era la villa de Estepon. La familia era, en todo caso, suficientemente acomodada como para pagar los gastos de estudios de Francisco en el colegio de San Miguel de la Ciudad de Granada “con una beca de leyes”. En esa institución obtuvo el grado de bachiller en cánones y después de haber ejercido el tiempo correspondiente en la jurisprudencia fue investido el 4 de octubre de 1768 como abogado de la Real Audiencia de Sevilla.

2Según Mark A. Burkholer y David S. Chandler, dentro del grupo de magistrados americanos, los que tenían antecedentes como tenientes asesores solían tener características muy definidas. Este fue precisamente el caso con Francisco Robledo, quien inició su carrera americana como asesor letrado en el Reino de Nueva Granada en 1775, a la edad de 32 años. Aunque la corta edad puede sugerir que se trataba de un hombre joven sin mayor experiencia, esto no era del todo el caso, puesto que Robledo ya para entonces contaba con experiencia substancial en el servicio público. Por ejemplo, en 1767, por comisión del alcalde mayor de la Ciudad de Ronda, había efectuado la visita de la Real Fábrica de Hoja de Lata denominada San Miguel. Más tarde, el 28 de julio de 1774, había sido nombrado alcalde mayor de la villa del Ferrol, Graña y sus jurisdicciones y el año siguiente había iniciado su gestión como subdelegado de dichas villas. Sus años de servicio demostraron plenamente su seriedad y su profesionalismo.

3Tenía, sin embargo, la desventaja de haber llegado a América sin haber tomado estado, lo que representaba siempre un problema para la Corona debido a los fuertes lazos con la sociedad local que se estrechaban al momento del matrimonio por medio del compadrazgo. Es por ello que tradicionalmente, y especialmente bajo los monarcas Borbones, a los funcionarios reales no se les permitía forjar ningún tipo de vínculo con la sociedad donde administraban justicia. Esto probablemente explica porqué Robledo no permaneció muchos años en Colombia ya que al poco de su arribo a Santa Fé de Bogotá se había casado con doña Rita Alvarez, hija de un oficial real que había sido fiscal de la Audiencia de Santa Fé. El matrimonio había fusionado dos familias asociadas estrechamente al servicio del rey: una tía de Robledo se casó con el gallego Nariño Vásquez (Contador mayor), otra con un miembro de la pudiente familia del Casal (Oidor), otra con López Duro (Contador) y por fin otra con de la Revilla (Oficial mayor de cuentas reales). ¡Entre abril de 1774 y marzo de 1779, Robledo despachó nada menos que 4.454 negocios! Este celo administrativo le valió tan buenos informes que la Real Sociedad Vascongadas de Amigos del País quiso nombrarle socio literato el 21 de noviembre de 1777.

4Es interesante señalar que Robledo se mantuvo sin empleo entre septiembre de 1779 y diciembre de 1784, fecha en la que se anunció su nombramiento a la Real Audiencia de Guatemala. Se le asignaron 1.000 pesos anuales “hasta que se verificase su colocación en un empleo correspondiente a sus méritos”. Otro detalle que nos parece extraño es el hecho que tuvo un niño llamado Luis en 1779 y sólo hasta el año de 1787 tuvo el segundo hijo, cuando Robledo ya estaba radicado en Guatemala. ¿Dónde estuvo y qué hizo durante ese largo periodo? La documentación hasta la fecha consultada no nos permite aún responder a esa pregunta.
Los registros bautismales nos informan que al asentarse en la ciudad de Guatemala, Robledo ya contaba con conexiones en los círculos sociales de la capital. Por ejemplo, una de sus niñas fue apadrinada por el cura Diego José de Morga, quien conocía desde mucho tiempo antes la familia de su esposa (Morga bautizó personalmente otros de sus niños). A partir de entonces y hasta 1796, le nacieron a un ritmo natural siete niños más. Por otra parte, Robledo había conocido en Bogotá a Juan Félix de Villegas y a Manuel Antonio del Campo y Rivas: « (…) compadre y amigo antiguo del señor Francisco Robledo y había sido rector del Señor don Manuel del Campo en el colegio seminario de Santa Fé de Bogotá, lo qual era notorio y conservaran la intimidad consiguiente en el trato (…)». ¡Y no es todo! El fiscal de la Audiencia, Sebastián de Talavera, consideraba que el Marqués de Aycinena se beneficiaba de los lazos de amistad que mantenía con el oidor Manuel de la Bodega : « apasionadísimo de dicho Marquez » y « (…) Es mui inclinado al Marques teniéndole este mui grato por haberle suplido, o pagado catorce mil pesos, que trajo de empeño tomado en los cinco Gremios de esa Corte, de que hasta el día es deudor a dicho Marquez (…)». Talavera añadía que Robledo seguía los consejos del oidor de la Bodega porque ambos eran muy amigos. Esa red relacional estaba bajo la influencia intelectual del oidor Jacobo de Villaurrutia quien supo aliarse con estos hombres claves y de tal manera logró impulsar la difusión de las Luces en el Reino de Guatemala en la década 1790-1800. Como lo vamos a ver al estudiar el impresionante catálogo de sus actividades administrativas y sociales, no cabe duda que Robledo constituyó un elemento clave en la red de apoyo del oidor Villaurrutia.

5Sirvió el empleo de juez general del real derecho de tierras por lo que tuvo la responsabilidad de administrar los fondos que provenían de la venta y composición de las tierras realengas. Fue comisario del papel sellado, asesor de la Real Hacienda en todo lo relacionado a los asientos de tabaco, pólvora y naipes y después asumió la asesoría de la subdelegación de correos. Recibió, en 1791, una comisión de parte del presidente de la Audiencia, Bernardo Troncoso, para organizar los barrios de la nueva ciudad de Guatemala, tarea que asumió plenamente al elaborar una descripción de cuarteles y barrios acompañada de instrucciones a los alcaldes que se publicó por el impresor Ignacio Beteta. La lectura atenta de este documento revela mucho acerca de las cualidades administrativas del juez Robledo. Propuso una organización que se basaba en la colaboración intensa entre los nuevos alcaldes de barrio con el fin de facilitar la intervención gubernamental en cualquier parte de la ciudad en caso de necesidad (artículo 53). Conocedor de un experimento que se había hecho poco tiempo antes en la ciudad de México y en Madrid, Robledo implementó una legislación adecuada a la realidad social vivida por la población urbana: por eso pedía a los alcaldes de barrios de llevar a cabo un padrón de la población de cada barrio sin tomar en cuenta el origen étnico de los individuos (artículo 12) considerando entonces que tales criterios habían perdido su utilidad y validez. Una real cédula aprobó posteriormente el trabajo realizado por Robledo. Varios documentos dan cuenta de su adhesión al espíritu reformador y su sensibilidad al ideario de las Luces: por ejemplo, desarrolló una política hospitalaria junto con el médico José Felipe Flores para reemplazar a los religiosos de San Juan de Dios que estaban a cargo de dichas instituciones con un personal secular mejor formado. Cuando el presidente de la Audiencia Bernardo Troncoso quiso fomentar el teatro en la ciudad, Robledo aceptó formalmente el cargo de juez protector del Coliseo. Y no fue ésta la única tarea social que asumió Robledo puesto que siguió de cerca la iniciativa de Manuel Vicente Muñoz fundador de una nueva escuela para niñas en el pueblo de Pinula ubicado a una legua de la capital. Se convirtió oficialmente en el “protector de la Casa-Escuela de Pinula”. Más tarde en 1795 fue elegido protector de la escuela y enseñanza de niñas del barrio de la Ermita. Entre las medidas adoptadas para luchar contra la embriaguez, defendió la imposición de una hora de cierre a las nueve de la noche para las tabernas. Siguieron asimismo otros encargos administrativos: por ejemplo, en octubre de 1792 fue electo superintendente de la Real Casa de Moneda y el año siguiente fue director de la Junta del Montepío político. Volvió a ser nombrado en 1793 protector del Hospital General, de las cárceles y fue presidente de la Junta de diezmos. Después de la decisión tomada por la Corona de cerrar la Sociedad de los Amigos del País de Guatemala, Robledo fue el único oidor que se acercó a Villaurrutia para asistir a una última reunión el 14 de julio de 1800. Como socio nato de dicha Sociedad, Robledo había multiplicado sus iniciativas para buscar fondos que sostuvieran el sistema de lotería.

6 A pesar de todo eso, Robledo intentó en 1798 conseguir la plaza de fiscal del crimen de México alegando padecer una enfermedad crónica, “continuos ataques y dolencias”, “fiebre periódica según el médico de su esposa José Antonio Córdoba” y la necesidad de vivir en una ciudad donde el clima fuera menos “variado”. Por esos años ya gozaba de recomendaciones muy positivas del presidente de la Audiencia José Domás y Valle quien, por ejemplo, pidió un aumento de sueldo para Robledo (de 100 a 300 pesos anuales) por el trabajo realizado en la asesoría de la subdelegación de correos. Obtuvo el puesto de fiscal en 1803, radicándose por siete años en la capital de la Nueva España antes de ser nombrado al Consejo de Indias en 1810 durante el convulsionado contexto político ocasionado por las abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII y la imposición de José Bonaparte en el trono de España. Al parecer no se incorporó inmediatamente al Consejo de Indias debido a su supresión el 21 de septiembre de 1810 por el Consejo y Supremo Tribunal de España y las Indias. Quedan por investigar más a fondo los últimos años de su vida.

Comentarios

Normas de uso

Esta es la opinión de los lectores de la AFEHC, no de la AFEHC No está permitido verter comentarios injuriantes. Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema. Una vez aceptado el comentario, se enviará un correo electrónico confirmando su publicación.

¿No tienes una cuenta todavía?
Puedes crear una

Como usuario registrado usted podrá publicar de forma inmediata comentarios con su nombre.