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AFEHC : transcripciones : Certificación del cura de Chamula : Certificación del cura de Chamula

Ficha n° 3642

Creada: 06 noviembre 2013
Editada: 06 noviembre 2013
Modificada: 06 noviembre 2013

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Autor de la ficha:

Rodolfo HERNANDEZ MENDEZ

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Certificación del cura de Chamula

El obispo de Chiapas requirió a todos los curas de su jurisdicción eclesiástica que enviaran un informe sobre la situación física de las iglesias de su curato, así como la población de los pueblos y los recursos monetarios con que contaban.
Palabras claves :
Siglo XVIII, Historia eclesiástica, Curatos
Autor:
José de Cuéllar
Ubicación:
Archivo General de Centroamérica, AGCA.
Fecha:
1757-10-22
Paginas:
f. 1-2
Texto íntegral:

1«Gobierno. Sobre construcción de iglesias, 1760. Primer cuaderno que contiene las certificaciones que refieren las precisas urgencias en los reparos de las iglesias parroquiales de indios de este obispado de Chiapa, con distinguida razón del dinero que existe en sus fábricas y por el que va arreglada la cuenta, que en su informe inserta el obispo de Chiapa, en cumplimiento de lo que por S. M. se le manda por su real cédula de este asunto.»

2[f. 1] «Ilustrísimo y Reverendísimo Señor.

3[al margen:] Chamula.

4Fray José de Cuéllar del Orden de Predicadores, Presentado en Teología Expositiva, Calificador del Santo Oficio, Examinador Sinodal, Predicador de la Santa Cruzada y cura doctrinero del partido de Chamula y sus anexos, obedeciendo lo mandado por Vuestra Ilustrísima en su auto de nueve de septiembre de este año de cincuenta y siete, según lo dispuesto por Su Majestad (que Dios guarde) en su real cédula de nueve de enero de este presente año, certifico, en manera que haga fe, e informo a vuestra ilustrísima que esta doctrina, que administro con otro religioso idóneo, se compone de este pueblo de Juan Chamula y otros pueblos anexos que están en la montaña y serranía que llaman Las Coronas, todos de indios sin haber familia ninguna de españoles, mestizos ni mulatos; éste, que es la cabecera, tiene su iglesia parroquial fuerte y sin daño alguno, con toda decencia, altares, ornamentos y todo lo necesario para la decencia del Santo Sacramento, celebración del santo sacrificio de la misa y demás festividades del año. Incluye esta parroquia quinientos parroquianos casados y pobres todos, que viven en casas pajizas, visten pobremente de lana y algodón a su uso, y pasan de sus sementeras de maíz y otras legumbres que siembran con su trabajo anual y de esto comen, y de su producto que venden pagan sus tributos y cortas obvenciones a su parroquia y ministros, por no usar los indios en estas provincias pagar obvenciones ni derechos parroquiales; no hay en todo este distrito hacienda, estancia ni heredad de nadie por ser lugares ásperos y de penosos temperamentos, montes y serranías en que están los pueblos.

5[Al margen:] San Miguel Mictontic.
El primer pueblo anexo de esta doctrina es san Miguel Mictontic; tiene su iglesia parroquial a medio hacer, pues le falta la mitad del tejado y lazería,; y habiéndose hecho la mitad en muchos años a pedazos con las cortas limosnas que me dan en la ciudad, por sermón que voy comúnmente a predicar, no se ha podido acabar ni proseguir, seis años ha, por la suma pobreza de los indios que son cien parroquianos casados, y de éstos muchos viejos, enfermos e impedidos y todos pobrísimos por ser menos sus frutos, y así apenas alcanzan para pagar sus tributos, aunque ahora, con lo mandado por nuestro soberano que Dios prospere y guarde, esperan alivio en no tributar las mujeres para tener menos aflicción en su mucha desdicha, logrando la gran caridad de nuestro Rey y Señor, por quien yo pido a Dios prospere en todo. La fábrica de esta iglesia en la última visita no le quedó nada, porque sólo tiene de caídos un tostón que da el que puede, y no todos, por su sepultura, y esto se gasta en cera, incienso y el aseo de las ropas de altares y ornamentos y otras cosas necesarias a la iglesia, y según la experiencia que tengo y lo que me dicen los oficiales inteligentes; y poniendo cuidado y gobierno, con doscientos y cincuenta pesos podrá acabarse esta iglesia.

6[fol. 1v.] En la parte que está hecha hay tres altares decentes y los precisos ornamentos para celebrar el sacrificio de la misa y decencia del Santo Sacramento y celebración de las festividades del año.

7Los pueblos de San Pedro y San Pablo son igualmente cortos de vecinos y pobrísimos. Tienen sus iglesias parroquiales fuertes y buenas, sus ornamentos necesarios y no hay en ellos especial necesidad en sus iglesias, sino sólo la común que padecen en sus personas, iguales en la desdicha con los referidos en lo antecedente.

8El pueblo de Santa María Magdalena se compone de ciento y cincuenta vecinos, todos indios pobrísimos con la misma penuria que los ya dichos, tienen su iglesia parroquial cuya capilla mayor está buena y fuerte, con altar decente, ornamentos necesarios. Y en ella se celebra la misa y hay decencia para el Santo Sacramento, pero el cuerpo de la iglesia está por caer paredes y tejado, y según la experiencia que tengo y consulta que he hecho varias veces con oficiales inteligentes, poniendo cuidado y gobierno en gastos, podrá con trescientos pesos repararse y quedar buena; pero es tal la pobreza de los indios parroquianos y tan ningunas mis facultades que no he podido hacer nada, ni hallo arbitrio para costear materiales y alarifes. A la fábrica de esta iglesia, en la cuenta de la última visita, le quedaron de caudal cien pesos, pero como los caídos son pocos y los precisos gastos de sacristía y ornamentos son continuos, no queda nada para fabricar la iglesia.

9El pueblo de Santa Marta se compone de cincuenta vecinos indios pobrísimos, que con sólo el fruto del maíz pasan y pagan sus tributos. Tienen iglesia parroquial cuya capilla mayor es de tejado en que hay altar y retablo decente en que se celebra la misa y para la decencia hay los ornamentos necesarios, pero el cuerpo de iglesia está de paja cubierto, y las paredes a medio hacer, y aunque es iglesia pequeña, según los pocos vecinos no se ha podido fabricar por no haber para materiales y oficiales, pues para ello serán necesarios trescientos pesos, y la suma pobreza y cortedad de los vecinos parroquianos no puede tenerlos, pues apenas alcanzan para sus tributos y así no hay arbitrio para este gasto de iglesia, cuya fábrica no tiene más caudal que ochenta pesos, según la cuenta de la última visita, que se gasta en los necesarios de iglesia y no queda para fabricar obras.

10El pueblo de Santiago es cortísimo. Se compone de cuarenta vecinos indios pobrísimos por no tener frutos, sino sólo maíz. Su iglesia parroquial se cayó y se ha levantado de paredes de adobe a costa de mis limosnas de sermones que predico en la ciudad; está cubierta de paja, y por la pobreza suma de los parroquianos, que no pueden ayudar, no se ha proseguido a hacerla, pero tiene su altar decente y ornamentos precisos para la misa y decencia en lo posible del Santo Sacramento. He consultado alarifes inteligentes y me han dicho que obrando en esta iglesia con parsimonia, y siendo como es pequeña según lo corto del pueblo, se podrá hacer con trescientos y cincuenta pesos para cuyo gasto ni hay posible ni arbitrio en este pueblo por lo muy corto y pobre que es. Y de caudal de fábrica en su última visita no le quedó ni un real, y así está del todo imposibilitado para hacer su iglesia parroquial, ni yo por más que lo desee tengo posible para hacerla.

11[fol. 2.] El último anexo de esta doctrina es el pueblo de San Andrés, fundado en lo alto de la montaña; se compone de doscientos vecinos, indios casados, pobres todos, que viven, pasan y visten con la misma miseria que los otros sin más fruto que el maíz y apenas pueden pagar sus tributos; tienen iglesia parroquial, la cual ha veinte y cinco años que se cayó por ser de paredes débiles de adobe, y aunque en este largo tiempo se ha hecho la capilla mayor y algo de la iglesia pagando yo oficiales con las limosnas de mis sermones de la ciudad, ha ocho años que no se prosigue por no haber cómo costearla. Y aunque a la fábrica le quedó setenta y cinco pesos en la última visita se han gastado en componer ornamentos, y en lo que hay hecho de teja se celebra la misa; hay tres altares y todo lo necesario para la decencia del Santísimo Sacramento y celebración de festividades del año. Y habiendo consultado inteligentes oficiales, que he traído de la ciudad, me dicen ser necesarios cuatrocientos pesos, teniendo parsimonia en gastos, para hacer esta iglesia; los que absolutamente no hay arbitrio en este pueblo de adquirirlos por lo muy pobre de los parroquianos y no haber frutos sino maíz, que se coge poco por lo recio y frío del temperamento y mala tierra, y así los indios son muy pobres y aún les falta para sus tributos y andan siempre alcanzados y debiendo a la real caja. Mas ahora con lo mandado por Su Majestad, que Dios guarde, tendrán alivio pagando sólo los hombres, de cuyo bien están todos dando muchas bendiciones y alabanzas a nuestro Soberano, a quien Dios prospere.

12Todo lo cual certifico y juro, in verbo sacerdotis, ser así verdad como llevo referido y es público y notorio a cuantos transitan por estos parajes. Y para que conste donde convenga y a Vuestra Ilustrísima le sea patente hago el presente informe y certificación firmada de mi mano y nombre, en veinte y dos días del mes de octubre del año de mil setecientos cincuenta y siete.
Fray José de Cuéllar, presentado y doctrinero de Chamula.»

Fuentes :

AGCA., A1,11(1), Leg. 11, Exp. 143. fol. 1v.-