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AFEHC : transcripciones : Carta enviada por el dominico Antonio de Remesal a los inquisidores de México. : Carta enviada por el dominico Antonio de Remesal a los inquisidores de México.

Ficha n° 3718

Creada: 24 mayo 2014
Editada: 24 mayo 2014
Modificada: 24 mayo 2014

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Autor de la ficha:

Adriana RODRÍGUEZ DELGADO

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Carta enviada por el dominico Antonio de Remesal a los inquisidores de México.

A partir de 1572, sólo un año después de erigido el tribunal de la Inquisición en la Ciudad de México, se estableció el comisariato de Guatemala, atendiendo así a las instrucciones del inquisidor general Diego de Espinosa, que ordenaban se proveyera de comisarios a las ciudades cabeza de obispado y los lugares puertos de mar. Para llevar a cabo la aplicación de la justicia inquisitorial en todos los rincones del Reino de Guatemala fue fundamental la actuación de los comisarios del Santo Oficio, personajes que se encargaron de vigilar y ejercer control sobre la sociedad centroamericana, a excepción de los indígenas que quedaron fuera del dominio de la Inquisición. Un comisario del Santo Oficio se encargaba de dar lectura a los edictos de fe, practicar las investigaciones necesarias para la comprobación de los delitos que eran competencia de la Inquisición, recibir denuncias y testificaciones, incautar libros prohibidos, entre otras tareas. Dentro de estos personajes descata uno para el siglo XVII que se caracterizó por su celo inquisitorial, se trata de don Felipe Ruiz del Corral, a quien se le deben los escándalos y juicios más sonados de su tiempo, como por ejemplo los conflictos que tuvo con autoridades civiles y eclesiásticas, en particular con la orden de predicadores por las acusaciones que entabló contra fray Antonio de Remesal y su obra Historia de la provincia de San Vicente de Chiapa. El documento que se presenta a continuación es una de las tantas cartas que Remesal envió a los inquisidores de México explicando la ignominia que estaba sufriendo a manos de Ruiz del Corral. Por estos y otros excesos cometidos por el comisario Ruiz del Corral, el obispo Juan Ramírez de Arellano ordenó su aprensión, sin embargo, a instancias del tribunal de la Inquisición de México, salió bien librado de las acusaciones en su contra, siguiendo con el cargo de comisario del Santo Oficio de Guatemala hasta el año 1634.
Palabras claves :
Remesal, Inquisición, Cartas, Conflicto
Autor:
Antonio de Remesal
Fecha:
1625-07-11
Texto íntegral:

1

2[f.231] Al margen superior izquierdo: Viernes 11 de julio de 1625, en la audiencia de la mañana, [el] señor inquisidor licenciado Gonzalo Mesa Lobo y doctor don Francisco Bazán de Albornoz, se leyó esta petición que fue presentado el contenido y mandaron se ponga con los demás papeles, y se traiga todo junto para que se vea y provea lo que convenga.
Muy ilustre Señor
Remesal

3Presentado fray Antonio de Remesal de la orden de nuestro glorioso padre Santo Domingo, según que de derecho puedo ante vuestra señoría, parezco y digo que por cuanto sin orden de este santo tribunal ni delito mío, don Felipe Ruiz del Corral, teniente de comisario de este Santo Oficio en la ciudad de Guatemala, entrando yo en ella a los 20 de abril de 1621 me arrestó y prendió por su mandamiento librado muchos días antes que yo llegase y por su mandado, Pedro de Lira, familiar del Santo Oficio, lo ejecutó. Y de esta suerte estuve preso pidiéndole muchas veces mi soltura o la causa de mi prisión hasta los 28 de julio en que llegó orden de este santo tribunal que me soltase, y demás de esto mostrandole yo todas las licencias necesarias con que había embarcado cantidad de libros míos que tenía en su poder, no sólo no me los quiso dar, pero aún me embargó y quitó los que yo llevaba conmigo con licencia de este santo tribunal. Y no contento con esto, alborotó y amotinó [a] la ciudad contra mi, con relaciones falsas para que ninguno ley[er]a el libro, haciendo peticiones llenas de incertidumbres estilo suyo, para que mis prelados me castigasen, que por darle gusto me prendieron de nuevo y maltrataron hasta ponerme en peligro de la vida.

4En todo lo cual y en otros muchos malos términos que no refiero, fui notablemente dañado en mi honra y temporalidades, y de ello dí cuenta más de tres años a este santo tribunal, como por auto se me mandó querellandome del enorme agravio y gravisísma injusticia que del dicho teniente de comisario recibí, y hasta ahora estoy recibiendo en infamia y deshonrada mi persona por causa de la dicha mi injusta prisión y descredito de mis libros como embargados y detenidos por el Santo Oficio, con [tí]tulo de heréticos como el público, porque aunque después los han visto en públi[co] por haber dicho que los a de volver a recoger, ninguno los ha querido comprar de todos los cuales dichos daños y agravios, principalmente de haberse hecho información del linaje pa[ra] infamarme si le halla ramando [sic], siendo públicos y manifiestos; hasta ahora no estoy satisfecho porque con su acostumbrada libertad y osadia en que se fia, dice el dicho teniente de comisario que una carta de reprehensión apenas la lee cuando la rompe y deshecho, hecho que es estar yo afrentado y deshonrado todos los días de [f.231v] mi vida y dañado en más de seis mil pesos, que es lo menos respecto otros daños, desconsuelos y tabajos que he padecido.
Por tanto a vuestra señoría pido y suplico, como siempre ausente y presente sin cesar lo he suplicado, me haga merced de mandar ver de nuevo lo de esa mi querella y todo lo en ella contenido y satisfacerme, desagraviarme con demostración y castigo público del dicho teniente de comisario, que en 23 años no a podido presentar un testigo de su limpieza, que como he dicho, sin orden de este santo tribunal ni delito mío, me causo tantos daños en los bienes espirituales y temporales que en ello cumplirá vuestra [señoría] con su estilo y obligación, y yo recibiré merced y recuperación de mi honra. Pido justica etcétera.

5 Fray Antonio Presentado
de Remesal

6Y también para que vuestra señoría, con más certeza le conste de la injusta prisión y embargo de los libros, hago presentación ante vuestra señoría de una carta que recibí en Guatemala, estando preso, del secretario Joan de la Paraya, en que en nombre de ese santo tribunal me dice que al dicho teniente de comisario se le manda me vuelva los libros y [libre]se la carcelería de mi persona.

7Y también a vuestra señoría pido y suplico que habiendose de hacer información de mis agravios y del escandalo que el dicho teniente de comisario con mi prisión y motín del pueblo contra mi causó, se examine al licenciado Joan de Ybarra, oidor de esta Real Audiencia de México, que estaba visitando la de Guatemala y se halló presente a todo y tuvo noticia enteramente del caso con todas sus circunstancias, que desde ahora le presento por testigo, como mayor de toda exe®cion, de más de los que en la querella tengo presentados. Pido justica etcétera.

8Fray Antonio Presentado
de Remesal

9

Fuentes :

Archivo General de la Nación (México), Inquisición, vol. 510 1ª parte, exp. 81, fs. 231-231v.