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AFEHC : articulos : Mujeres en pugna: Un acercamiento a los movimientos comunales de Reina de los Ángeles y Luna Park 1974 – 1990 : Mujeres en pugna: Un acercamiento a los movimientos comunales de Reina de los Ángeles y Luna Park 1974 – 1990

Ficha n° 3727

Creada: 26 junio 2014
Editada: 26 junio 2014
Modificada: 22 julio 2014

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Autor de la ficha:

Jéssica ACHOY

Editor de la ficha:

Patricia ALVARENGA VENUTOLO

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Mujeres en pugna: Un acercamiento a los movimientos comunales de Reina de los Ángeles y Luna Park 1974 – 1990

En el artículo se analizan los movimientos comunales de dos barrios del sur de la capital San José, Costa Rica. Se enfatiza en la participación de las mujeres y sus liderazgos para promover acciones que permitieran el crecimiento de las barriadas. Se trabaja el periodo 1974-1990 por ser una coyuntura representativa de la constitución de organizaciones comunales lideradas por mujeres y por las políticas partidistas que llevaron al clientelismo.
Palabras claves :
Movimientos comunales, Liderazgo de mujeres, Reina de los Ángeles, Luna Park, Políticas Partidarias, Clientelismo, Espacio local
Autor(es):
Evelyn Redondo Morales y Jéssica Ramírez Achoy
Fecha:
Marzo de 2014
Texto íntegral:

1

Introducción

2“Las mujeres poseen el poder del subalterno, del dominado.
Desde la especialización en un pequeño ámbito de la vida y del mundo, descubren y despliegan su fuerza”
Marcela Lagarde.

3El siguiente artículo propone analizar los movimientos comunales de los barrios Reina de los Ángeles y Luna Park entre 1974-1990 con el fin de develar, los mecanismos de participación comunal construidos por las mujeres de dichas barriadas. El artículo se divide en tres apartados. El primero, analiza la participación de las mujeres de Luna Park a través del Club de Madres fundado en 1974 y las rupturas a su interior debido a las adhesiones partidarias. El segundo apartado narra el caso de Reina de los Ángeles, un barrio cuyo origen radica en la invasión ilegal de terrenos por parte de “precaristas” que se vieron beneficiados con la política de vivienda digna promovida por los gobiernos de turno. Y por último, se hace un balance comparativo de ambos movimientos en función de la política electoral del periodo.

4 Se parte de 1974, año de fundación del Club de Madres en Luna Park, una asociación alterna a la Junta Progresista1, y se finaliza con la primera administración Oscar Arias Sánchez (1986-1990), con el objetivo de analizar la incidencia de la campaña de donación de bonos de vivienda en la barriada de Reina de los Ángeles. El estudio se concentra en las comunidades de Luna Park y Reina de los Ángeles, barriadas pertenecientes a la división de los barrios del Sur de la capital josefina, pertenecientes a los distritos de San Sebastián y Hatillo2 respectivamente. Una zona caracterizada por su exclusión y pobreza. Ambas localidades se encuentran separadas por el barrio Sagrada Familia.

5Las mujeres de dichos participaron activamente en los movimientos comunales debido a la carencia de servicios; sin embargo, los mecanismos solapados de transgresión  que emplearon,  pusieron en evidencia su liderazgo en dichas  luchas, incluso después de la cooptación  política surgida a raíz de la creación de las llamadas Asociaciones de Desarrollo como se analizará a continuación. A partir de 1983, con la creación del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) y el ya posesionado Partido Liberación Nacional (PLN), estos movimientos se politizaron con ideas partidarias y clientelistas que mutaron los objetivos iniciales por los cuales se habían organizado.

6 Metodológicamente se trabajó a partir de fuentes orales y escritas. Las primeras se derivan de las entrevistas realizadas a mujeres que participaron en dichos movimientos comunales; también se realizaron talleres y visitas a los barrios con el objetivo de recrear la historia que vivieron sus protagonistas. Las entrevistas empleadas se derivan del proyecto de investigación desarrollado en la Maestría de Historia Aplicada de la Universidad Nacional, en el año 2006 en la localidad de Reina de Los Ángeles y el trabajo de campo realizado en la barriada de Luna Park durante el 2008. Asimismo, se hicieron entrevistas a académicos que trabajaron activamente en la comunidad3.

7En cuanto a las fuentes escritas, se hizo una revisión de censos, encuestas a hogares y actas municipales que tuvieran relación con el trabajo desarrollado por estas líderes, por ejemplo, los acuerdos alcanzados por la Municipalidad de San José para obtener terrenos o salones comunales en Luna Park, y en el caso de Reina de los Ángeles, se revisaron mapas de la década de los ochenta, testimonios y estudios realizados por organizaciones no gubernamentales y la Universidad Nacional. Asimismo se consultaron los trabajos de investigadores nacionales que se han dedicado al estudio de la poblemática habitacional, los movimientos comunales, el liderazgo de las mujeres en la instancia local, redes de solidaridad y cooptación política4.

8Entre las principales conclusiones de este trabajo destacan el protagonismo de las mujeres en la esfera de lo local quienes a pesar de la cooptación política ejercida por los partidos mayoritarios: Partido Liberación Nacional (PLN) y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), supieron sacar provecho de dichas alianzas y asegurarse una participación en las comunidades. Sin embargo, dicho clientelismo sí modificó los movimientos liderados por estas mujeres, en particular a partir de 1983, cuando dichas líderes y sus movilizaciones estaban más en función de las campañas políticas de sus partidos y no así de los proyectos y demandas comunales.

Luna Park y el Club de Madres: relaciones entre las vecinas y el movimiento comunal

9La autora Patricia Alvarenga, explica que los movimientos comunales de los barrios populares, en la década del cincuenta y sesenta, se basaron en las necesidades inmediatas de sus habitantes. Problemas relacionados con las cañerías, acueductos, servicios de transportes y electricidad llevaron a diferentes líderes a organizar manifestaciones e incluso huelgas contra el Estado, por las precarias condiciones de las comunidades5.

10Este antecedente es importante de reconocer en el barrio Luna Park, pues desde 1950 tuvo una Junta Progresista muy activa, que trabajaba por obtener el equipamiento urbano que requerían: calles asfaltadas, cañerías, un puente sobre el río María Aguilar y la electrificación. En este sentido, las mujeres también tuvieron una participación relevante, pues eran quienes, debido a las labores domésticas que realizaban, sufrían el desabastecimiento de agua o electricidad.

11La Junta Progresista tenía mucho prestigio en la comunidad, sus líderes eran personas reconocidas por su trabajo. En general, la comunidad apoyaba las labores de la Junta, con el agravante de que quienes la controlaban eran hombres. Difícilmente las mujeres pudieron acceder a los puestos de control o toma de decisiones. Y aunque existió acuerdo sobre los proyectos comunales, las mujeres buscaron espacios para ser reconocidas en la comunidad y también luchar por los proyectos de infraestructura comunal que tanto requerían en sus cotidianidades.

12En 1962 se fundó el primer Club de Madres, con el propósito de trabajar en pro de la niñez y juventud del barrio. Este primer intento no tuvo mucha vigencia, pues con la disolución de la Junta Progresista en 1963, se dejó de tener registro de su labor. Es probable que, al desaparecer la Junta, también concluyera esta idea de participación de las mujeres, que luego se reactivó en 1974.

13De la primera versión del Club se tiene registro en las Actas de la Junta Progresista de Luna Park, pues se menciona que la señora Rosita de Navarro se presentó para proponer la conformación de esa asociación; entre sus proyectos estuvo hacer un círculo de estudio con las jóvenes del barrio, donde pudieran “ aprender costura, cocina y otras cosas necesarias para la vida del hogar ”, además, recalcó que tal organización “ cuenta con una directiva compuesta por señoras responzables (sic) acompañadas de un numero (sic) de señoras bastante grande que se tomarán en cuenta como vocales de este Club ”. Al final, la Junta acordó apoyarlas y colaborar con cartas de recomendación que les permitieran gestionar dineros y ayudas para sus planes6.

14La reactivación del Club de Madres se dio en 1974, según lo relata Ana Mata Umaña7, Dinorah Zúñiga se dio cuenta de que en uno de los lotes baldíos del barrio, se iba a construir una sede del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) y que esta institución debía dejar un sector para construir un playground, esto preocupó a un grupo de vecinas por el “ montón de maleantes fumando mariguana y los asaltos ”. Así que se reunieron varias señoras y formaron el Club de Madres con la idea de conseguir el terreno del INA para un Salón Comunal, una biblioteca y una guardería infantil. De esa forma, empezaron a trabajar solicitando donaciones de diferentes diputados y regidores.

15Las mujeres que trabajaron en esta iniciativa vivían en Luna Park, eran casadas y estaban de acuerdo con la dinámica de roles asignada desde el sistema patriarcal. Ellas asumían las labores domésticas como parte de sus “funciones naturales”. Durante la década de trabajo de este Club, en la Junta Directiva se mantuvieron las mismas vecinas. Al parecer, los logros obtenidos como el terreno y materiales para el Salón Comunal, les dieron mucho prestigio en el barrio y la gente siempre votaba para que ellas se mantuvieran en la directiva.

16Algunas señoras que se integraban al Club no duraban mucho tiempo, debido a sus quehaceres domésticos. Sobre el tema, doña Ana afirmaba que muchas mujeres no participaban y ponían al marido de pretexto, para ella y sus compañeras era cuestión de organizar el tiempo, como afirmó en la siguiente cita:

17“Nosotras sacamos cuentas de que de 2 a 4 de la tarde, en dos horas podíamos hacer mucho, y casi siempre a las 2 de la tarde uno está arrecostado haciendo siesta y a las 4 de la tarde uno comienza a hacer comida y cafecito, así que entonces la mujer responsable coge sus dos horitas para lo que sea y no le falla al marido, esa era la opinión de nosotras porque todas teníamos marido8”.

18Esa manera de visualizar el trabajo de las mujeres caracterizó al Club de Madres que no dejó de validar la moral sobre el papel de las esposas.

19Desde el inicio, el Club de Madres estuvo permeado por los “colores políticos”, como afirmó Ana Mata, en la entrevista citada, sobre las integrantes de esa asociación: “Nosotras nos catalogábamos calderonistas9”, y aunque esto no caracterizó las ayudas que recibían, sí encontraron ventajas con los diputados y regidores opositores al Partido Liberación Nacional.

20Hay una particularidad con el Club de Madres hacia la década de los setenta, sus integrantes se declararon “fuera de la política”, es decir, que ellas no iban a trabajar en temas electorales a favor de ningún partido político en específico, pero tenían muy claro que todas sus integrantes eran calderonistas. A la pregunta ¿hubo algún conflicto con los diputados o regidores del Partido Liberación Nacional, esto por ser ustedes calderonistas?, Ana Mata, la presidenta del Club afirmó:

21“Para nada, la política no se mezclaba en ningún momento, éramos un grupo de madres de la comunidad que queríamos levantar un salón comunal, y entonces todos nos ayudaban y nosotros no teníamos color político, aquí venían comunistas, aquí venían de Liberación, aquí venían cortesistas, aquí venían de todos los políticos, nosotros igual visitábamos a todos en la Asamblea, aquí no había color político, era salón comunal para la comunidad10”.

22Con el discurso de que eran madres que trabajaban por la colectividad, fueron recibidas por distintos actores políticos de todos los partidos, y siempre encontraron la admiración y el respaldo de los diputados y regidores. De esta forma, “maternalizaron la política” al justificar su participación y proyectos en los espacios públicos y políticos como extensión de las labores maternas, que llevan a proteger y cuidar de las demás personas.

23En 1975, el diputado Guillermo Villalobos estuvo en la sesión de la Junta Progresista de Luna Park, ahí conoció el proyecto del Club de Madres, el cual recibió muchos elogios: “con ese espíritu de madres que están demostrando la inquietud por los niños y la juventud en general, mucho me han entusiasmado este grupo de señoras por lo tanto estaré ahí dispuesto para hacer todo lo que esté a mi alcance por ayudarles11”.

24Los proyectos alcanzados, como el terreno para el salón comunal, empoderaron a las líderes de la comunidad a seguir trabajando. De hecho, durante la década del setenta, según consta en las actas de la Junta Progresista de Luna Park, las vecinas que integraban el Club trabajaron de forma consecutiva y no se reporta ningún conflicto. Sin embargo, para 1984 las diferencias entre dos de las líderes más reconocidas de la comunidad, llevó a la renuncia de la fundadora del Club.

25En la carta de renuncia, Ana María Mata de Rojas afirma:

26“Luego de brindarles un cordial saludo, me permito comunicarles que muy a mi pesar me veo obligada a presentar la renuncia irrevocable, pues he adquirido algunos compromisos, que considero no me permiten volver a acompañarlas, por lo que les agradezco el buen trato, y demostración de confianza que me depositaron durante el tiempo que compartimos juntas, que Dios las ayude12”.

27La respuesta a esta carta se dio un mes después, con el siguiente mensaje:

28“Estimada compañera: El club de madres de Luna Park hace llegar a su distinguida persona la presente. Haciendo de su conocimiento que debido a los motivos por usted expuestos en su carta, aceptamos su renuncia con profundo pesar, reconociendo los meritos (sic) y dedicación por usted brindados a nuestra comunidad. Trataremos de seguir sus pasos y seguir brindando mejor progreso a nuestra comunidad. No omitimos decirle que cuando sus obligaciones le permitan reintegrarse nuevamente a nuestra directiva las puertas estarán siempre abiertas; y nosotras muy felices de contar nuevamente con su valiosa presencia. Sin más por el momento, deseamos toda clase de bendiciones para usted y su distinguida familia13”.

29Lo revelador de este suceso es el contexto nacional en el cual se enmarcaron las políticas electorales y partidistas de la época. Para comprender esto, es necesario remontarse a 1948, cuando José Figueres Ferrer14 saca del poder, mediante un golpe de Estado, al entonces presidente de la República Teodoro Picado Michalski (1944-1948), por ratificar éste el gane del candidato electoral Otilio Ulate (1949-1953) y opositor de Rafael Ángel Calderón Guardia, como fraudulento. El descontento del partido opositor liderado por José Figueres Ferrer desató un movimiento revolucionario, conocido como la Guerra Civil del 48 y estableció la Junta Fundadora de la Segunda República.

30Rafael Ángel Calderón Guardia, quien ejerció la presidencia durante el periódo 1940-1944, y perdió las elecciones del 48, había establecido en los años cuarenta una alianza con el Partido Comunista y la iglesia Católica a través de la cual impulsaron el Código de Trabajo y las Garantías Sociales en Costa Rica. Sin embargo, durante Guerra Civil del 48, Calderón e integrantes del Partido Comunista fueron enviados al exilio o a prisión, y sus agrupaciones políticas fueron desintegradas. Bajo ese esquema, se consolida el Partido Liberación Nacional (PLN) con el liderazgo de Figueres Ferrer, quien llegó por primera vez a la presidencia en 1953.

31De esta forma las y los costarricenses también estaban divididos en dos bandos: el calderonista y el liberacionista, entonces etiquetados como figueristas. Si bien, el primero no tuvo un partido político que lo agrupara hasta 198315, en el periodo de 1948-1982 hubo partidos de oposición que se aliaron al Calderonismo. La hegemonía del PLN es descrita de la siguiente manera:

32“En los 25 años que van de 1953-1978 la Asamblea Legislativa estuvo siempre bajo el control de dicho partido (Liberación Nacional); el Poder Ejecutivo fue ocupado por liberacionistas durante cuatro períodos (16 años) mientras que una alianza de fuerzas políticas opositoras solo logró alcanzarlo en dos oportunidades (8 años16)”.

33En la comunidad de Luna Park, Ana Mata Umaña era reconocida “calderonista”, mientras que Clara Vargas17 era del Partido Liberación Nacional. Las diferencias partidarias entre ambas, llevó a conflictos comunales que detonaron con la renuncia de Mata en el Club de Madres. Tales conflictos también implicaban una serie de relaciones de liderazgos y feminidades que dividieron el trabajo comunal.

34Aparentemente, las vecinas y vecinos que apoyaron al PLN se organizaban para buscar votos, principalmente durante la contienda electoral. A través del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) se conseguían diarios para repartir entre diferentes personas, también se “embanderaba” el barrio, y en alguna ocasión, la casa de doña Clara fue el centro de control el día de las elecciones. Ella era la encargada de organizar los carros que trasladaban a la gente a las urnas electorales. Según doña Ana había una necesidad de ganar votos para Liberación y entonces con eso “le hacía guerra al trabajo comunal18”.

35Por otra parte, la casa de doña Ana y su esposo Filiberto Rojas nunca se decoró con banderas o sirvió de centro de control para el día de las elecciones, no obstante, fue el asidero de las Juntas Progresistas y el Club de Madres, un lugar donde convergió el calderonismo y los proyectos comunales. De hecho, don Filiberto ayudó a que Jorge Aguilar fuera alcalde de la Municipalidad de San José en la década de los setenta, fue a través de este señor que se gestionó el alcantarillado, asfalto y electrificación del barrio.

36En otro sentido, el Club de Madres liderado por Ana Mata estuvo integrado por vecinas de trayectoria calderonista, cuando se da la renuncia, quienes contestan y aceptan la salida de Mata son otro grupo de señoras, lideradas por doña Clara y que se reconocían como parte del Partido Liberación Nacional19. Estas diferencias partidarias marcaron el trabajo a nivel comunal, pues los proyectos que se desarrollaron estuvieron en función del partido político en el Poder Ejecutivo, o bien, en la Municipalidad de San José.

37También las diferencias se marcaron por los liderazgos y la forma en la que se construían las feminidades de la época. Según relata Ana Mata, nunca hubo un enfrentamiento directo con Clara, mas a través del chisme, la primera se daba cuenta de lo que se decía acerca de su papel en el Club de Madres. Las mismas vecinas eran las emisoras de los comentarios que se hacían entre las líderes del barrio, y fue precisamente uno de esos comentarios lo que llevó a Mata a poner su renuncia irrevocable: aparentemente, doña Clara había afirmado que ella era una dictadora, porque siempre eran las mismas en el Club.

38La tensión por el control del Club de Madres, el liderazgo del barrio y las diferencias partidarias terminaron con una forma de organización de las mujeres, que hasta la fecha es peculiar y las distingue del resto de barriadas. Después de 1983, son otros actores y actoras las que se involucran en la dinámica comunal de Luna Park. Las Juntas Progresistas habían sido desplazadas por las Asociaciones de Desarrollo, como parte de la estrategia estatal para desarticular a las primeras. En esa coyuntura, el clientelismo político adquirió otras connotaciones.

39En conclusión a esta sección, se puede afirmar que la cooptación política del barrio Luna Park se reflejó en los movimientos comunales liderados por mujeres. Algunas de ellas, antepusieron los proyectos de la comunidad a las rivalidades políticas, esto con el fin de solicitar donaciones para realizar los proyectos de bien común; por otro lado, las divisiones políticas, heredadas de la guerra civil de 1948 marcaron los liderazgos de las vecinas, estos conflictos se visualizan en el Club de Madres que tuvo su origen con las partidarias del “calderonismo” y finalizó con las seguidoras del “figuerismo”.

Reina de los Ángeles: construyendo el futuro, construyendo casas

40 El dinamismo que vivieron las barriadas del Sur de la capital durante la década de los ochenta en lo referido a los movimientos pro vivienda resulta sumamente interesante. Como se mencionó, estos barrios se han caracterizado por ser zonas de exclusión económica y segregación social, sin embargo, la vitalidad y capital humano a su interior, lo envidiaría cualquier vecindario de “buena alcurnia”. Precisamente, Reina de Los Ángeles, constituye un buen ejemplo de los movimientos pro vivienda, oportunismo político y protagonismo de las mujeres en el ámbito local durante el periodo.

41 Hacia 1983, cerca del 51 por ciento20 de las familias que vivían en Sagrada Familia lo hacían en casas de alquiler. Éstas eran en su mayoría familias de escasos recursos que no podían costear la renta y mucho menos acceder a vivienda propia. Ésta no era una situación aislada, la problemática habitacional llevó a los gobiernos de turno a declararle emergencia nacional21.

42Entre 1970 y 1990 se establecieron una serie de instituciones y decretos con el fin de proveer de vivienda a las poblaciones más empobrecidas del país. Se crearon, el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS-1971); el Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos (MIVAH-1980), la Comisión Especial de Vivienda22 (CEV-1986) y el Fondo Especial de Erradicación de Tugurios; el Sistema Financiero Nacional para la Vivienda (SFNV-1987) y el Banco Hipotecario de la Vivienda (BANHVI-1987). Estos mecanismos, junto al Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU) fundado en 1954, dotaron al Estado de los instrumentos legales y sistemáticos para dar respuesta a las exigencias de la población.

43Para la década de los ochenta Valverde y Trejos afirman:

44“La escasa atención que recibió el problema de la falta de vivienda durante la primera mitad de la década de los ochenta, propició la formación de numerosos comités de lucha por vivienda, protesta que fue canalizada y capitalizada políticamente por la Administración Arias Sánchez (1986-1990). Lo anterior, gracias a la promesa electoral de construir 80.000 viviendas para las familias de menores ingresos económicos23

45La coyuntura socioeconómica potenció sin lugar a duda, la demanda y descontento de la población. El país se encontraba entonces inmerso en la crisis económica de los años ochenta y los Programas de Ajuste Estructural24 (PAE) que le sucedieron entre 1985 y 1994 para solventar la crisis, no aliviaron la situación sino que la agudizaron con la restructuración del Estado y la reducción del gasto público25. Es en esta coyuntura que se da la creación de organizaciones de carácter comunitario pro lucha de vivienda; tales como Lucha por la Vivienda (FNV), Comité Patriótica Nacional (COPAN) y su contraparte oficial, el Frente Democrático de la Vivienda. Este último creado por el Estado para debilitar la acción de COPAN y dividir a los frentes autónomos. Hacia el periodo de estudio – como señala José Manuel Valverde y María Eugenia Trejos en su investigación – cerca del 10 por ciento de la población se encontraba entonces vinculada a frentes de vivienda26.

46 COPAN era una organización de tendencia izquierdista surgida hacia 1980 en el seno del Movimiento para Liberación de la Mujer (MLM) y la Organización Socialista de Trabajadores (OST). La mayoría de sus miembros eran mujeres y se habían organizado ante la incapacidad del Estado de responder a las necesidades de la población. Como señala Monserrat Sagot, las integrantes del MLM notaron que una de las más importantes carencias de las comunidades más empobrecidas del país eran precisamente el acceso a vivienda y servicios :

47MLM members discovered that the most important unsatisfied needs among women from the poorest communities were housing and relatives services. People were unhappy with the alternatives proposed by government agencies, and they expressed a willingness to form independent housing committees. In response, OST and MLM began organizing the committees in 197827 (...)”.

48 La beligerancia de estas organizaciones comunales con una marcada influencia izquierdista llamó pronto la atención de los partidos e instancias más moderados. Liberación Nacional, el partido mayoritario, respondió inmediatamente con la creación del Frente Democrático de la Vivienda, precisamente con el “con el propósito de presionar al gobierno de Rodrigo Carazo Odio, rival de ese partido, en la búsqueda de soluciones habitacionales para las familias de escasos recursos y así evitar que la lucha por vivienda fuera capitalizada por COPAN28”.

49En 1985 familias provenientes de Sagrada Familia lideradas por el Comité de Vivienda fundado en 1982 bajo el respaldo del Frente Democrático de la Vivienda, invadieron los terrenos de una finca. El Comité había negociado con la dueña la ocupación de las tierras y aprovechando las promesas del gobierno de turno (Administración Monge 1982-1986) y la contienda electoral29, ejercieron una fuerte presión para que el Estado asumiera al pago y dotara de vivienda digna a los “precaristas”. Los ranchos levantados serían conocidos como el precario Reina de los Ángeles.

50La invasión de los terrenos no fue una acción espontánea e ingenua. Es decir, éstas familias se habían organizado dos años antes a través del Comité y supieron sacar provecho de las promesas políticas del Partido Liberación Nacional y su campaña de los 80 mil bonos de vivienda del entonces candidato a la presidencia Oscar Arias Sánchez. Asimismo el accionar de la propietaria del terreno, la Sra. Isabela Chávez no dejó de ser oportunista30, dado que el PLN sostuvo el negocio de la compra al estar ella entre sus filas. Así lo relata el testimonio recogido por CEPAS:

51“viviendo ahí (…) conocí al grupo que luchaba por vivienda, porque unos vecinos me invitaron a asistir a una reunión que se hacía los viernes, aquí en Sagrada Familia. Eso fue en 1982. Este grupo había sido formado por el Frente Democrático de la Vivienda (…). Nosotros entramos a la finca el 1 de junio de 1985. Yo vine sola esa noche porque mi esposo trabajaba hasta tarde (…) después de la chapia, seguimos ayudando al comité (…) porque no solo trabajamos en esta casa donde vivíamos, sino que teníamos que ayudar a todo el precario. Nos decían que teníamos que hacer un ranchito, que nos dan cierto tiempo porque era importante que el IMAS viera que estaba ocupado cada pedazo31 (…)”.

52Tanto “precaristas” como Liberación Nacional se beneficiaron de sus alianzas. Los unos asegurándose el bono de la vivienda con la invasión de las tierras, y los otros, las elecciones con un electorado agradecido y devoto. Así lo expresó la Sra Vargas:

53“venían a pedir el voto nada más, para Oscar Arias”, el Comité decía, hay reunión con Fernando Zumbado, entonces toda la comunidad se reunía (…) ellos llegaban a pedir el voto, como era el tiempo de las elecciones, que si ganaba Oscar Arias ellos se comprometían a que nos daban la casa32”.

54 Desde que se estrecharon los lazos de dicha alianza, Reina de los Ángeles se tiñó de verde y blanco y se convirtió en refugio de las campañas liberacionistas33. Aquellos vecinos que no apoyaban al Partido, eran criticados y juzgados de “malagradecidos”.

55 A pesar de la clara injerencia del Partido Liberación Nacional en la barriada, lo que hace de Reina de Los Ángeles un caso interesante es la movilización a su interior y específicamente, el rol ejercido por las mujeres. El resultado de dicha dinámica es claro, Reina fue uno de los pocos precarios34 surgidos en la zona que logró constituirse en asentamiento urbano.

56La vida en precario no era sencilla, las familias tenían que construir sus ranchitos de a poco con la ayuda de otros vecinos y familiares. Dependían los unos de los otros para las cosas más elementales como hacer uso del baño, conectarse – ilegalmente- al alumbrado público para tener acceso a electricidad, el cuido de los niños, construir las viviendas, etc. Al respecto anotaban las entrevistadas, Vargas y Marín:

57“había una pila y un sanitario para 10 familias, entonces había que compartir todo eso35

58“(...) aparte de que se vivía pared de por medio, se comunicaban los patios y todo. Si la vecina iba a salir uno le cuidaba (al niño36)”.

59El levantamiento de los ranchos, posteriormente la construcción de las viviendas y la organización de la vida al interior de Reina fue un trabajo en conjunto, sin embargo, recayó mayoritariamente sobre las mujeres. Esto se evidenció en la investigación de campo realizada en el 2006. Las mujeres de Reina jugaron un rol esencial en la conformación de la barriada; organizar al precario requería las mismas “habilidades y destrezas” desempeñadas en el hogar.

60Ellas fueron las encargadas de organizar la vida en común, la presidencia del comité de Vivienda era incluso ejercida por una mujer: Janet Paniagua, fuertemente ligada al partido liberacionista. Las mujeres fueron quienes se dieron a la tarea de hacer colectas de dinero mediante bailes, rifas, concursos; establecieron los horarios para el uso de las pilas de lavado, los servicios sanitarios y la venta de productos de la canasta básica a través del Comisariato37. Este último, constituye un buen ejemplo de su accionar; en él se expedían productos de la canasta básica a precios más económicos que eran distribuidos únicamente entre los habitantes del precario. El Comité de Alimentos se ubicó en el ranchito de la señora Flor Vargas38 quien junto a una vecina se encargaban de movilizar la mercancía, preparar los paquetes de granos básicos y cobrar a los vecinos.

61Ciertamente las tareas ejercidas por las mujeres de Reina, les fueron asignadas o bien, asumidas por ellas, por el Comité y por los organismos no gubernamentales y estales, como una extensión de las que llevaban a cabo en el hogar por el simple hecho de ser mujeres. Esto no es algo nuevo, en el espacio del gobierno local, las mujeres han sido contempladas como agentes de bienestar al considerarse innato ese constructo socio-cultural que las adjudica como “_ser por y para otros_”. Se les naturaliza el sentido de servir y trabajar en función de los otros. Es más eso es lo que se espera de ellas, que velen por la comunidad, que velen por los niños, que sean las que organicen las fiestas, que traigan la comida, que decoren, que se peleen entre ellas; todas actitudes y acciones asignadas a su sexo. Al respecto señala Alejandra Massolo:

62“es común que se perciba y valore la participación femenina únicamente en función de intermediarias de fines de bienestar para otros, y de la eficacia que garantizan en la ejecución de los programas. Predomina una concepción instrumental de la participación femenina asociada a graves problemas sociales como los de la pobreza39”.

63En la experiencia de campo se notó efectivamente que no hubo una ruptura con el esquema patriarcal, tampoco se cuestionó. Ese no era en todo caso la aspiración de estas mujeres. Ellas consideraban que ese era su deber como esposas, como madres, como buenas vecinas. Estaban deseosas de colaborar, y más importante aún, de proveer para sus familias. Muchas de ellas no tenían opción alguna, eran mujeres cabezas de hogar. Así lo comentó el Sr. Bustamante:

64“el papel de los hombres en el precario fue fundamental, cuando era la construcción (…) fuimos nosotros los que lo construimos. Y claro habían muchas mujeres aquí que parecían hombres trabajando y todo, porque ellas eran solas, y querían tener su casita (…) entonces ellas también ayudaban, jalando arena, jalando “blocks”, mujeres con sacos de cemento al hombro41”.

65Reina de Los Ángeles fue concebida a través de los ojos de las mujeres, fueron ellas quienes dieron forma al barrio, sin embargo, si bien fueron utilizadas por los intereses liberacionistas, éstas supieron aprovechar los espacios que les fueron asignados para posicionarse. Como lo expresa Marcela Lagarde: “_las mujeres poseen el poder del subalterno, del dominado. Desde la especialización en un pequeño ámbito de la vida y del mundo, descubren y despliegan su fuerza_”.

66Las mujeres de Reina estaban ávidas de aprender, de ser y hacer algo por sí mismas, de accionar, de crear, de reinventarse en otros espacios más allá del hogar. El espacio local se convirtió precisamente en su campo de acción. Así lo relató Guiselle Marín cuando comentaba su experiencia en los cursos de capacitación impartidos por el PDSU :

67“yo tengo como veinte títulos de todo lo que aprendí (...) en el curso de salud nos íbamos todas las señoras hasta las que los maridos eran “celositicos”, que son bien machistas, entonces la mujer salía a escondidas, cogía la hora que sabía que el marido no estaba y se iba a los cursos, aquí muchas señoras aprendieron costura y todo42”.

68

69Ellas proveían para sus familias pero lo hicieron también para sí mismas, los espacios de socialización locales les posibilitaron actuar en el espacio público, salir del encierro doméstico y adueñarse de sí. Sin embargo, sus movilizaciones estuvieron marcadas por la adhesión al partido Liberación Nacional, y hasta la fecha muchos de los proyectos se ven truncados si no logran el apoyo de dicha afiliación o bien, siguen a la espera del cumplimiento de promesas durante campañas electorales, una tras otra.

Cooptación política de los movimientos comunales

70 Una de las hipótesis con las que se trabajó este artículo fue que los partidos políticos tradicionales, cooptaron los movimientos comunales liderados por mujeres, a través del clientelismo político para obtener votos. La dinámica de las comunidades así lo demuestra, aunque hay matices en cuanto a cómo se dio ese clientelismo43.

71En el contexto de la época, desde la década de los setenta el Partido Liberación Nacional estaba muy bien posicionado en la esfera política nacional, pues sumaba un electorado que le permitía no solo acceder a la presidencia, sino contar con la mayoría de diputados en la Asamblea Legislativa. La legitimidad de este partido tiene sus raíces en la Guerra Civil de 1948. Desde entonces la población costarricense se dividió en dos bandos, y eran los “figueristas” quienes tenían la ventaja. No obstante, hubo otro sector que quedando al margen, no dejó de identificarse con el “doctor”, como le decían a Rafael Ángel Calderón Guardia, y esperaron su regreso del exilio, y como muestra de lealtad, lo colocaron como la segunda fuerza electoral en las elecciones de 1962.

72Esos sentimientos de rivalidad, generados a raíz de los acontecimientos de 1948 se traslaparon a los barrios. Los partidarios y partidarias de las distintas tendencias aprovecharon las regalías que los políticos de su partido les dieron en cada una de las contiendas electorales. En algunas ocasiones, éstas fueron para beneficio propio, en otras ocasiones a favor de las comunidades.

73El clientelismo político se fue construyendo en función de las necesidades básicas de las comunidades, y tuvo como base a las personas que se identificaron con uno u otro partido. Como se vio en los apartados anteriores, las mujeres fueron las representantes de los partidos en sus comunidades, ejerciendo liderazgos en la búsqueda de votos a cambio de ciertos privilegios.

74Para el caso de Luna Park, sus filas se tiñeron dependiendo del partido político en el poder. Tanto las Juntas Progresistas y Club de Madres obtenían la ayuda que requerían, aunque eso nunca invalidó el hecho de que se buscara obtener beneficios con los políticos del partido contrario. Esta barriada, se distinguió porque sus actores estuvieron relacionados con las primeras fases del calderonismo y el figuerismo.

75En el caso de Reina de los Ángeles, las mismas necesidades de la comunidad les llevaron a buscar alianzas que garantizaran su acceso a la vivienda, y aprovechando esas carestías, Oscar Arias logró articular y cooptar el movimiento precarista en función de sus intereses electorales. Para la década del ochenta, la adhesión al Partido Liberación Nacional tenía matices muy distintos al experimentado por las integrantes del Club de Madres de Luna Park; la lealtad estaba en función de lo que Arias había ofrecido: las viviendas.

76En uno de los recorridos que se realizaron en el barrio Reina de los Ángeles, una de las beneficiadas con el bono de vivienda tenía la foto del expresidente Arias a la entrada de su casa y afirmó: “ les presento a mi papa ”. Su afiliación al PLN denotaba el sentimiento de gratitud por el bono de vivienda obtenido en los ochenta. Arias significaba su casa y por ende, le está agradecida y le apoya. Esta historia se repite en la mayoría de hogares de esa barriada, que es reconocida en la actualidad como liberacionista, y donde los conflictos por pertenecer al partido opositor pueden significar la pérdida de regalías.

77En estas barriadas, las principales líderes de la Comunidad, Janet Paniagua, en Reina de los Ángeles y la representante en Luna Park Clara de Alvarado, ayudaron evidentemente al PLN a construir un tejido electoral, que le sirvió de base en la década de los ochenta y les permitió gobernar durante dos períodos consecutivos.

78La cooptación política de los movimientos comunales de los barrios del Sur se basó en el clientelismo que se pudo generar a raíz de la manipulación del electorado. En el caso de Luna Park, se encontraron ejemplos de canastas básicas donadas para obtener el voto de las personas. Para Reina de los Ángeles, fueron viviendas, aunque estas fueran solo cajones con cuatro baldosas, y al final, no resolvieran los problemas de pobreza de la comunidad.

79Resultó muy interesante analizar la forma en las que dos diferentes barrios consolidaron los movimientos comunales, y cómo las mujeres se apropiaron de estos, para garantizar un espacio de convivencia mejor. Sin duda, los partidos políticos supieron hacer lectura de la importancia de la esfera local y lograron adherirlas a sus intereses partidarios garantizando los votos que les permitieron competir en la política nacional.

Conclusiones

80El objetivo de este artículo consistió en visibilizar el protagonismo de las mujeres en la esfera de lo local más allá del clientelismo y oportunismo político experimentado en dichas barriadas. Lo anterior, ante la necesidad de realizar una historia inclusiva, donde se valoren los aportes de ambos géneros. Es apremiante documentar cómo se desarrollaron esos liderazgos y proyectos de trabajo con la finalidad de romper con esos esquemas que confinan el estudio de las mujeres ya sea a gestas trascendentales o bien, a hazañas “tradicionalmente de hombres” pero ejercidas por mujeres. Desacreditarlas en los roles que ejercen en la vida cotidiana, conlleva asimismo a la negación de sus aportes.

81Negarlas como protagonistas de su propia historia, así el espacio de acción comprenda un par de cuadras, un barrio o las paredes de su hogar; o bien reducirlas a simples “mecanismos” utilizados por otros actores sociales y políticos, contribuye a silenciarlas. Los testimonios recopilados en ambas barriadas evidencian, precisamente, que estas mujeres no eran ingenuas amas de casa o marionetas de los intereses de distintos actores políticos. Ellas se encontraron y reinventaron en los espacios de acción comunales. El Comité de Vivienda y El Club de Madres se convirtieron en válvulas de escape de la rutina del hogar y en espacios de acción.

82 Bajo la insignia de lucha y bienestar común, muchas de ellas rebasaron los límites de la figura patriarcal representada por el marido, la pareja y dirigentes de los organismos estales y se hallaron así mismas superadas. Algunas de ellas lo hicieron a la luz del día, como fue el caso de las líderes del Comité de Vivenda en Reina y el Club de Madres en Luna Park; otras lo hicieron a escondidas. Al estilo gramsciano, esperaron a que ese otro que le impone un rol, saliera de casa, de la comunidad, de la curul presidencial, para asistir entonces a los cursos, las reuniones, marchas, al salón comunal, etc. y fragmentaron el paradigma y expandieron su campo de acción de una manera solapada que tomó por sorpresa a los hombres de la comunidad y representantes de las instituciones estatales.

83Las mujeres de Reina y Luna Park supieron sacar provecho de los espacios de participación otorgados y éstos les dieron paso a nuevas experiencias más allá del hogar. Los testimonios de estas mujeres giran sobre el protagonismo que tuvieron ellas y sus vecinas. La vida giraba en torno a las actividades desarrolladas por ellas. Las mujeres dirigían la comunidad aunque no fuese de forma oficial.

84Es claro que distintos grupos políticos e intereses partidistas manipulan ese constructo social que le asigna a las mujeres como “innato” la tarea de velar por los suyos y su comunidad. Sin embargo, la participación de las mujeres en el ámbito de local ha puesto en evidencia que su accionar en las comunidades constituye una de las reivindicaciones femeninas más relevantes. Como se señaló, la participación de estas mujeres en sus comunidades les brindó la oportunidad de reinventarse frente al otro y de caminar sobre territorios “vedados”. Es decir, crear nuevas formas de convivencias, a pesar de que éstas no rompieran necesariamente los roles tradicionales.

85La década de los ochenta marca la participación de las mujeres en los movimientos comunales, en el sentido, de que el clientelismo político y las luchas electorales modificaron los liderazgos femeninos que se habían construido. El espacio de trabajo comunal había sido cercado por los gobiernos de turno a través de las Asociaciones de Desarrollo, las cuales tuvieron objetivos electorales y clientelistas que opacaron las formas de trabajo comunitario. En ese sentido, los partidos políticos supieron hacer uso del capital político construido por las mujeres, y en alguna medida, convertirlo en votos. De esta forma, la participación de las mujeres daría un giro, para empezar a ser protagonistas de los procesos electorales y de las luchas comunales, pero teñidas con colores políticos.

86Los autores, Evelyn Redondo Morales y Jéssica Achoy Ramírez , son egresadas de la Maestría en Historia Aplicada de la Universidad Nacional de Costa Rica.

Notas de pie de página

871 En Costa Rica las Juntas Progresistas fueron organizaciones de carácter comunal que se ocuparon de las necesidades inmediatas de las comunidades. “ Para 1928, mediante decreto de ley (...) se formaron las Juntas Patrióticas Progresistas (...) algunas de estas organizaciones por su trabajo directo con las comunidades se independizaron del poder estatal, formando las Juntas Progresistas (...). Con la Guerra Civíl de 1948, y el anticomunismo exacerbado de la época, las organizaciones de izquierda fueron prohibidas; sus partidarios encontraron entonces, en las Juntas Progresistas un espacio para trabajar dentro de las barriadas ”. En 1967 con la creación de la Dirección Nacional de Desarrollo de las Comunidades (DINADECO), las Juntas Progresistas fueron desplazadas por las Asociaciones de Desarrollo, las cuales recibían presupuesto estatal. Jéssica Ramírez Achoy, “¿Politizando la maternidad o maternizando la política? Ciudadanía y participación política de las mujeres de los barrios del Sur de San José 1950-1980”, Revista de Historia, Enero-Diciembre N. 63-64, (2011), págs. 120-121. Para profundizar el tema de las Juntas Progresistas se puede consultar: Jorge Cayetano Mora, “Movimiento de Juntas Progresistas: Primera etapa del desarrollo comunal en Costa Rica”, Escuela de Planificación y Promoción Social (Universidad Nacional, Heredia: 1985: inédito).

882 Según los datos del Censo de Población y Vivienda del 2011, la provincia de San José posee una población de 288 054 habitantes. El distrito con mayor número de habitantes es Pavas, el cual alberga un 25 por ciento (71 384 habitantes), seguido por Hatillo con un total de 50 511 habitantes, el cual representa un 18 % de la población josefina y es el distrito más densamente poblado con un total de 11 829,3 por kilómetro cuadrado. El distrito de San Sebastián por su parte alberga el 14% de la población josefina, unos 40 065 habitantes. Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), Censo 2011, Cuadro 1. Costa Rica: Indicadores demográficos según cantón y distrito.

893 Este es el caso de Alberto Quiñones quien fue parte del Proyecto de Desarrollo Social y Urbano (PDSU) de la Universidad Nacional de Costa Rica y quien trabajó durante la década de los ochenta en la comunidad de Reina de los Ángeles.

904 Montserrat Sagot, “Demandas sobre la representatividad democrática y cuotas de participación política en Costa Rica”, en Revista de Ciencias Sociales , N° 130, (2010), págs 29-43 y su artículo: “The Struggle for Housing  in Costa Rica . The transformation of women into Political Actors”, en Ilse Abshagen Leitinge, The Costa Rican Women’s Movement: A Reader, (University of Pittsburgh, 1997), págs. 198-207. Asimismo, el libro de Patricia Alvarenga, De vecinos a ciudadanos: movimientos comunales y luchas cívicas en la historia contemporánea de Costa Rica, (EUCR- EUNA, San José, 2005). El trabajo de Jéssica Ramírez Achoy, “¿Politizando la maternidad o maternizando la política? Ciudadanía y participación política de las mujeres de los barrios del Sur de San José 1950-1980”, Revista de Historia, N° 63-64, (Enero-Diciembre 2011), pág. 119-137. También Evelyn Redondo Morales y Jéssica Ramírez, “Redes de solidaridad en una barriada popular josefina. Un estudio sobre construcción identitaria y movilización comunal en el Barrio Reina de Los Ángeles (1982-2006)”, en Diálogos Revista Electrónica de Historia. Número especial, (2008), págs. 1088-1112. Asimismo, el trabajo de José Manuel Valverde y María Eugenia Trejos, “Diez años de luchas urbanas en Costa Rica (1982-1992)”, en Revista Ciencias Sociales, N° 61, Septiembre, (1993), págs. 7-16. Y por último, José M. Cerdas Albertazzi y Patricia Badilla. “Movimientos pro vivienda en San José́: una clientela movilizada (1980-1990)”, Revista de Historia, N° 67, (Enero – Junio 2013), págs. 122-156,.

915 Patricia Alvarenga, De vecinos a ciudadanos...,  Capítulo 5.

926 Actas Junta Progresista Luna Park, 5 de noviembre de 1962, folios 314-315.

937 Las fundadoras del Club de Madres de la década de los setenta fueron: Ana Mata Umaña (presidenta), Dinorah Zúñiga, Amelia Picado y Nohilyn Vargas.

948 Actas Junta Progresista Luna Park, febrero de 1975, folio 486.

959 El “calderonismo” es un término utilizado entre las personas partidarias del Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, expresidente de Costa Rica y opositor del fundador del Partido Liberación Nacional José Figueres Ferrer. Calderón Guardia fue enviado al exilio tras perder la guerra civil de 1948, donde triunfó el movimiento de Figueres.

9610 Entrevista a Ana Mata Umaña, casa de habitación, Luna Park, 4 de junio de 2014.

9711 Actas Junta Progresista Luna Park, febrero de 1975, folio 486.

9812 Carta de renuncia, 16 de abril de 1984. Propiedad de Ana Mata. Documento Inédito. El subrayado es nuestro.

9913 Carta de aceptación de la renuncia, 16 de mayo de 1984. Propiedad de Ana Mata. Documento Inédito. El subrayado es nuestro.

10014 José Figueres Ferrer principal líder del Partido Liberación Nacional (PLN) ejerció la presidencia de Costa Rica durante los periodos 1948-1949, 1953-1958, 1970-1974.

10115 En este año se funda el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), reivindicando la figura de Calderón Guardia y convirtiéndose en la agrupación política que gobernará el país, junto al PLN, durante tres décadas más.

10216 Héctor Pérez Brignoli, Historia del Partido Unidad Social Cristiana, (San José, Instituto Costarricense de Estudios Políticos, 1999), pág. 23.

10317 Clara Vargas o Clara de Alvarado. Un dato curioso es que las integrantes del Club de Madres, generalmente firmaban las cartas con el apellido de sus esposos, aunque en las comunidades se les reconociera a través del apellido de sus padres.

10418 Entrevista a Ana Mata, casa de habitación, Luna Park, 4 de junio de 2014.

10519 La nueva Junta del Club de Madres estuvo compuesta por: Clara de Alvarado, Sonia Montoya A., Elvia Jiménez Rojas, Éricka Herradora, Ennie C. De Corazzaari, Laura Stillen G.

10620 Los datos provienen del Informe de Evaluación del Proyecto de Desarrollo Social Urbano. Universidad Nacional, Facultad de Ciencias Sociales, Unidad Coordinadora de Extensión, UNICEF. Sagrada Familia, Octubre de 1988. Inédito.

10721 En 1984, el Gobierno declaró emergencia nacional “ la necesidad de solución integral al problema de vivienda popular, basados, en que a la fecha no se había cubierto el déficit; el aumento en los costos de materiales de la construcción y las altas tasas de financiamiento para la vivienda ” (Valverde 2005) (…) Hacia 1986, se promulga el decreto 17270-P mediante el cual se declara estado de emergencia la Erradicación de Tugurios y el otorgamiento a sus ocupantes de una vivienda digna ”, Vivienda y Asentamientos en Precario en la GAM ( Gran Área Metropolitana o GAM comprende las conurbaciones de San José, Cartago, Heredia y Alajuela ). Programa Estado de la Nación. Undécimo Informe Sobre El Estado De La Nación En Desarrollo Humano Sostenible, (2005), pág. 5. Tomado de: http://www.estadonacion.or.cr/files/biblioteca_virtual/011/vivivenda_y_asentamientos_en_precario_en_la_gam.pdf . Consultado en Junio de 2014.

10822 En 1992 se declararon institucionales la Ley de Emergencias y la Comisión Especial de Vivienda (CEV) y se decreta en 1998 la ley 7794, la cual “ establece que las municipalidades deben utilizar el procedimiento de licitación pública o remate para traspasar la propiedad a las familias de escasos recursos. Esta ley básicamente elimina la posibilidad que las municipalidades desarrollen proyectos de vivienda. Los terrenos municipales que estaban destinados para proyectos de vivienda, solo podrían optar por el Bono Familiar de la Vivienda a través de una donación del terreno al BANHVI (…). Esto último se fundamenta en el artículo 48 de la Ley 7052 ”, op. cit., pág. 7.

10923 José Manuel Valverde, María Eugenia Trejos y Minor Mora S, Integración o disolución sociocultural. El nuevo rostro de la política social, (San José: Editorial Porvenir, 1993), pág. 116.

11024 Los programas de Ajuste Estructural (PAE) constituyen una serie de regulaciones y directrices neoliberales impuestas por el Banco Mundial para la concesión de los Préstamo de Ajuste Estructural (SAL).

11125 En retro-perspectiva la receta neoliberal aplicada en las últimas tres décadas ha agudizado la pobreza e incrementado la brecha social, así lo evidencia el siglo XIX: Informe Estado Nación del 2013: “ Los resultados del análisis de 2013 indican que los niveles de segregación en la GAM aumentaron en el período intercensal (2000-2011) y que la pobreza sigue siendo uno de los factores que inciden en esa situación, que se manifiesta sobre todo en las áreas metropolitanas de San José y Heredia ”, Equidad e integración social XIX, Informe Estado de la Nación, 2013, pág. 92.

11226 “ _fue tal el desarrollo organizativo experimentado por estas organizaciones que, según un estudio realizado a mediados de la década, aproximadamente el 10% de la población urbana del Área Metropolitana de San José – unas diez mil familias- estaba ligada a frentes de vivienda_ » . José Manuel Valverde y María Eugenia Trejos, “Diez años de luchas urbanas en Costa Rica (1982-1992)”, en Revista de Ciencias Sociales, N° 61, (Septiembre, 1993), págs. 7-16.

11327 Montserrat Sagot, “The Struggle for Housing in Costa Rica . The transformation of women into Political Actors”, en: Ilse Abshagen Leitinge, The Costa Rican Women’s Movement: A Reader, (University of Pittsburgh, 1997), pág. 201.

11428 José M. Cerdas Albertazzi, y Patricia Badilla, “Movimientos pro vivienda en San José: una clientela movilizada (1980-1990)”, Revista de Historia, N° 67, (Enero – Junio 2013), págs. 127. La cursiva es nuestra.

11529 El candidato presidencial para el periodo 1986-1990 Oscar Arias Sánchez ganó precisamente las elecciones logrando el apoyo de las clases populares con su campaña de los bonos de vivienda. Para el cierre de su administración, se habían otorgado, según cifras oficiales, 85 821 soluciones de vivienda. La Nación 18 de Abril 1990 :12 A, Citado por: Marianella Cubero en “El problema de Vivienda y la intervención del Trabajo Social”, Revista Ciencias Sociales, N° 56-87, (Junio 1992), pág. 80.

11630 Entrevista a Alberto Quiñones, Oficina de la OIT, 19 de mayo de 2006.

11731 Si tengo que hablar yo hablo. Testimonios de mujeres que luchan por vivienda. (San José: CEPAS, 1987), Fragmento del testimonio de Flor Vargas Campos), pág. 11, pág. 42.

11832 Entrevista a Flor Vargas Campos, Reina de los Ángeles, 10 de mayo de 2006.

11933 En el 2005, en plena contienda electoral nuevamente el candidato a la presidencia Oscar Arias, optó por el electorado de Reina ofreciendo la misma fórmula que en el 86 le hizo con el poder, ésta vez ofreciendo soluciones de vivienda para los hijos de los fundadores del precario: “ vino Zumbado y Laura Chinchilla vino del gobierno (…) si ganaba Oscar Arias iban a comprar un lote para los hijos de los que vivíamos aqui ”. Entrevista Vilma Ramos Ventura, Reina de los Ángeles, 10 de mayo de 2006.

12034 Hacia 1987 la población en precario se estimaba en 62 552 habitantes. En 2004 se contabilizaban 133,500. Cuadro Evolución de la Población en precario en la GAM 1987-2004. Fuente: FUPROVI con datos del MIVAH, 1987, 1991, 2002, 2004. Programa Estado de la Nación. Undécimo Informe Sobre El Estado De La Nación En Desarrollo Humano Sostenible. (2005). Pág. 64. Tomado de : http://www.estadonacion.or.cr/files/biblioteca_virtual/011/vivivenda_y_asentamientos_en_precario_en_la_gam.pdf . Consultado en Junio de 2014.

12135 Entrevista a Flor Vargas Campos, casa de habitación barrio Reina de los Ángeles, 6 de abril de 2006.

12236 Entrevista a Giselle Marín, Casa de habitación Reina de los Ángeles, 5 de mayo de 2006.

12337 El Comité de Alimentos, conocido como el ABC fue un proyecto impulsado por el Proyecto de Desarrollo Social y Urbano de la Universidad Nacional (PDSU).

12438 Actualmente en su propiedad se localiza la pulpería del barrio atendida por su marido.

12539 Alejandra Massolo, “El espacio local: oportunidades y desafíos para el empoderamiento de las mujeres. Una visión latinoamericana”. Revista Páramo del Campo y la Ciudad . Revista Cuatrimestral, Año 2, N°6,. (Diciembre 2004). Págs 17-23. Tomado de: http://qacontent.edomex.gob.mx/idc/groups/public/documents/edomex_archivo/cieps_pdf_paramo6.pdf#page=17 . Fecha consulta: Junio de 2014.

12640 Entrevista a Luis Enrique Bustamante Mora, casa de habitación, Reina de los Ángeles, 6 de abril de 2006.

12741 Marcela Lagarde, Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas. SEXUALIDAD- CENDOCCIDHAL, 2001.

12842 Entrevista a Giselle Marín, Casa de Habitación, Reina de los Ángeles, 5 de mayo de 2006.

12943 Como señala González “ _el clientelismo genera una dialéctica entre el líder , y sus seguidores, en la medida en que aquél permita a éstos lograr el acceso a recursos escasos de orden económico. No obstante, estos recursos no son siempre cuantificables ni inmediatos; están sometidos a la economía del don y contradón , y a la tensión histórica.” Véase José Antonio González, El clientelismo político: perspectiva socioantropológica, (Barcelona: Anthropos Editorial, 1997), pág. 23.

Bibliografía

130______________. “Demandas sobre la representatividad democrática y cuotas de participación política en Costa Rica” . Revista de Ciencias Sociales 130: 29-43, 2010.

131Actas Junta Progresista Luna Park, febrero de 1975.

132Alvarenga Venutolo, Patricia (2005). De vecinos a ciudadanos: movimientos comunales y luchas cívicas en la historia contemporánea de Costa Rica. EUCR- EUNA. Capítulo 5.

133Asamblea Legislativa. “Ley de Emergencias y la Comisión Especial de Vivienda (CEV), número 7052.

134Badilla Gómez Patricia y José M. Cerdas Albertazzi: Movimientos pro vivienda en San José: una clientela movilizada (1980-1990) Revista de Historia N° 67, Enero – Junio 2013.

135Cubero, Marianella. “El problema de Vivienda y la intervención del Trabajo Social”. Revista Ciencias Sociales 56. 79-87, Junio 1992.

136Entrevista a Ana Mata, casa de habitación, Luna Park, 4 de junio de 2014.

137Entrevista a Flor Vargas Campos, Reina de los Ángeles, 10 de mayo de 2006.

138Entrevista a Giselle Marín, Casa de habitación Reina de los Ángeles, 5 de mayo de 2006.

139Entrevista Vilma Ramos Ventura, Reina de los Ángeles, 10 de mayo de 2006.

140Entrevista a Luis Enrique Bustamante Mora, casa de habitación, Reina de los Ángeles, 6 de abril de 2006.

141FUPROVI con datos del MIVAH, 1987,1991, 2002, 2004. Undécimo Informe Sobre El Estado De La Nacion En Desarrollo Humano Sostenible. Tomado de : http://www.estadonacion.or.cr/files/biblioteca_virtual/011/vivivenda_y_asentamientos_en_precario_en_la_gam.pdf

142Gobierno de Costa Rica (2013). XIX Informe Estado de la Nación. San José.
González, José Antonio. El clientelismo político: perspectiva socioantropológica. Anthropos Editorial, Barcelona 1997.

143Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC). Censo 2011. Costa Rica: Indicadores demográficos según cantón y distrito.

144Lagarde, Marcela (2001) Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas. SEXUALIDAD- CENDOCCIDHAL.

145León, Ana (1997). Estrategias de superviviencia en barriadas pobres urbanas de San José. Colsultoría. Inédita.

146Massolo, Alejandra. “El espacio local: oportunidades y desafíos para el empoderamiento de las mujeres. Una visión latinoamericana.” Desarrollo Humano e Institucional en América Latina 10 (2003).

147Pérez Brignoli, Héctor (1999). Historia del Partido Unidad Social Cristiana. Instituto Costarricense de Estudios Políticos, San José.

148Ramírez Achoy, Jéssica. “¿Politizando la maternidad o maternizando la política? Ciudadanía y participación política de las mujeres de los barrios del Sur de San José 1950-1980”. Revista de Historia. Enero-Diciembre N. 63-64, p. 119-137. 2011.

149Redondo Morales Evelyn y Jéssica Ramírez. “Redes de solidaridad en una barriada popular josefina. Un estudio sobre construcción identitaria y movilización comunal en el Barrio Reina de Los Ángeles (1982-2006)”. En: Diálogos Revista Electrónica de Historia. Número especial. Pp. 1088-1112, 2008.

150Sagot, Monserrat . “The Struggel for Housing in Costa Rica . The transformation of womens into Political Actors”. En: Ilse Abshagen Leitinge (1997) The Costa Rican Women’s Movement: A Reader. University of Pittsburgh,

151Undécimo Informe Sobre el Estado de la Nación En Desarrollo Humano Sostenible. Tomado de : http://www.estadonacion.or.cr/estado-nacion/informe-actual .

152Universidad Nacional (1988). Informe de Evaluación del Proyecto de Desarrollo Social Urbano. UNA, Facultad de Ciencias Sociales, Unidad Coordinadora de Extensión, UNICEF. Sagrada Familia. Inédito.

153Valverde José Manuel, María Eugenia Trejos y Minor Mora S. (1993). Integración o disolución sociocultural. El nuevo rostro de la política social. Ed. Porvenir, San José.

154Varios autores (1987). Si tengo que hablar yo hablo. Testimonios de mujeres que luchan por vivienda. CEPAS, San José.

Para citar este artículo :

Evelyn Redondo Morales y Jéssica Ramírez Achoy, « Mujeres en pugna: Un acercamiento a los movimientos comunales de Reina de los Ángeles y Luna Park 1974 – 1990 », Boletín AFEHC N°60, publicado el 04 marzo 2014, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3727

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