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AFEHC : articulos : Marcos, la botarga. ¿Avatar o despedida del Subcomandante? : Marcos, la botarga. ¿Avatar o despedida del Subcomandante?

Ficha n° 3729

Creada: 20 julio 2014
Editada: 20 julio 2014
Modificada: 27 agosto 2014

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Autor de la ficha:

Kristine VANDEN BERGHE

Editor de la ficha:

Christophe BELAUBRE

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Marcos, la botarga. ¿Avatar o despedida del Subcomandante?

Se propone una lectura del comunicado en el que el Subcomandante Marcos anuncia su desaparición de la escena pública, titulado « Entre la luz y la sombra » y pronunciado el pasado 25 de mayo. Al compararlo con comunicados anteriores, se constata que se inscribe más bien en su continuidad, tanto por la forma como por el tratamiento del tema de la representación en las filas zapatistas. En este caso la supuesta despedida y el cambio de identidad serían uno más en la ya larga lista de avatares de Marcos. Al mismo tiempo, sin embargo, hay motivos para pensar que el texto anuncia una verdadera ruptura y que Marcos será reemplazado por un portavoz indígena.
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Palabras claves :
Subcomandante Marcos, Despedida, Indígenas, Representación
Autor(es):
Kristine Vanden Berghe
Fecha:
Marzo de 2014
Texto íntegral:

1

2 El pasado 25 de mayo el Subcomandante Marcos leyó un comunicado titulado “Entre la luz y la sombra”, que luego se publicó en el sitio web Enlace Zapatista y en el que se autocrítica por el papel que desempeñó en la comunicación zapatista, comparando sus apariciones anteriores con las de una botarga o un holograma y donde, al final, promete desaparecer de la escena pública. Así que, el Subcomandante, que había suscitado tantas adhesiones apasionadas y otras tantas críticas despiadadas, se despide. “Cambio decisivo” y “noticia importante”, la despedida se comentó en las primeras planas de los periódicos dentro y fuera de México. ¿Pero es el comunicado realmente tan innovador?

La necesidad de Marcos

3 Sobre el papel desempeñado por Marcos en las filas zapatistas se han puesto en circulación múltiples y sucesivas versiones a veces incompatibles, incluso desde dentro de la guerrilla. Por otra parte, es poco discutible y ha cambiado poco el tamaño de su visibilidad, que ha sido enorme en comparación con la de otros mandos o portavoces zapatistas. Si bien el comunicado de mayo lamenta los daños colaterales de esta prominencia, al mismo tiempo subraya que, en el pasado, era necesaria: los rebeldes precisaban de una figura que pudiera suscitar el interés de los observadores externos, cosa que los indígenas no conseguían. Los medios de comunicación sólo miran lo que está de frente o por debajo de su línea de observación y no para arriba: los indígenas, gigantes, escapaban por lo tanto a su atención mientras un mestizo –Marcos- podía estar en el mismo nivel:

4Acostumbrados a mirar desde arriba a los indígenas, no alzaban la mirada para mirarnos. Acostumbrados a vernos humillados, su corazón no comprendía nuestra digna rebeldía. Su mirada se había detenido en el único mestizo que vieron con pasamontañas, es decir, que no miraron.

5 Ahora que los rebeldes han entrado en una fase distinta y que ya no precisan tanto de la atención de los observadores externos, pueden prescindir del portavoz que hiciera de puente, de ventana, de traductor entre un mundo zapatista interno y otro externo, así razona el reciente comunicado.

6 Ahora bien, no es la primera vez que los zapatistas y el Subcomandante lamentan el papel desempeñado por éste en la comunicación de la guerrilla. Ya en un comunicado del 17 de noviembre de 1994 reconocieron que los “excesos protagónicos” de Marcos amenazaban con disminuir la credibilidad del EZLN y unos meses después declararon haber hecho esfuerzos por corregirse:

7La necesidad de un traductor entre la cultura indígena zapatista y la cultura nacional e internacional provocó que la obvia nariz, además de estornudar, hablara y escribiera. Todos ustedes estarán de acuerdo con que lo hizo y en demasía. Habló y habló y, por momentos, pudo parecerles a muchos que el EZLN era sólo esa evidente nariz. Fue éste un error que tardamos en ver y que reconocimos en la celebración del 17 de noviembre de 1994. Pero no nos quedamos en reconocer este protagonismo que fue, no pocas veces, contraproducente a la justa causa que nos anima. Durante todos estos meses, los compañeros del Comité se han preparado intensamente para llevar, en su voz, la voz de todos, y para que esta voz sea escuchada y entendida por todos ustedes. Los protagonistas reales serán ahora los protagonistas formales. La nariz pronunciada volverá a estornudar más y a hablar menos (comunicado del 11 de mayo de 19951).

8 De manera global, se puede decir que esta promesa no se ha cumplido, ya que el Subcomandante ha seguido siendo el portavoz más visible, la persona a la que escuchaban los observadores y a la que miraban los medios de comunicación. El que se repita la autocrítica casi veinte años después significa que los propios zapatistas reconocen este hecho.

9 De ahí que, aunque el comunicado parezca augurar una ruptura, también pueda considerarse como un avatar en un largo proceso de trial and error en las filas zapatistas en cuanto a la imagen y el papel de Marcos ante públicos externos: sería entonces un episodio más en un proyecto que se viene anunciando desde hace mucho tiempo, y que consiste en intentar que Marcos se haga menos visible en la escena pública a favor de los (sub)comandantes indígenas.

Los nombres de Marcos

10 Si el Subcomandante ha tenido tanta visibilidad durante tantos años, no sólo ha sido por su papel de mediador entre los indígenas y los periodistas, simpatizantes e intelectuales sino también porque se ha convertido a sí mismo en un tema recurrente. Al hecho de que su figura haya sido objeto de numerosos comunicados zapatistas, hay que añadir que Marcos se ha creado distintos alter ego en sus textos de ficción. Recordemos que, para ganar corazones por la causa, a veces incluía en sus comunicados políticos breves cuentos que se podían leer como alegorías de la lucha zapatista. Algunos de ellos se separaron de su marco político original y, al convertirse en colecciones de relatos – como Relatos de El Viejo Antonio (1998) o Don Durito de la Lacandona (1999)- fueron a parar a la sección de literatura de las librerías2. A pesar de ser muy distintos, los relatos sobre el pequeño escarabajo anti-neoliberal y aquellos sobre el anciano maya comparten una serie de rasgos relevantes. Así, siguiendo una tradición literaria bien arraigada –Don Quijote y Sancho Panza; Holmes y Watson; Kim y El Lama…- ambos personajes suelen aparecer con un compañero, un narrador en ‘yo’ cuyas características –tiene la nariz tan grande como Cyrano de Bergerac y es un fumador empedernido3 – no dejan lugar a dudas: son dobles del Subcomandante que, de esta manera, se convierte en otro personaje de sus cuentos así como también de la novela que escribió con Paco Ignacio Taibo II, Muertos incómodos (2004) y del largo poema en prosa erótico Noches de fuego y desvelo (2007). El guerrillero, ‘traductor’ y autor Marcos por lo tanto aún se hace más presente y acrecienta su visibilidad al aparecer como narrador y personaje.

11 Al escenificarse a sí mismo, el Subcomandante se ha convertido en un practicante de un género literario actualmente muy en boga, la autoficción, que implica, según la definición propuesta por Manuel Alberca4, que haya identidad onomástica o sugerida entre autor, narrador y personaje dentro de un discurso que se presenta como ficción. Ahora bien, aparte de ‘reproducir’ al autor en la ficción, el género autoficcional le permite a éste reinventarse bajo más de una forma. Es lo que ha hecho Marcos, que, como un camaleón, se ha disfrazado de ropajes distintos, de un cuento para otro, de un libro para otro, presentándose ora como un discípulo (del Viejo Antonio), ora como un mando (del indígena Elías en Muertos incómodos), ora como machista incorregible, ora como defensor de los derechos de la mujer, ora como hombre, ora como caballo (en Noches de fuego y desvelo). Cuando nos fijamos en los contextos en los que aparecen estos distintos yo y en los públicos a los que se destinan, no podemos sino constatar que el Subcomandante a menudo ha adaptado su figura a las necesidades del momento, a los interlocutores del día, a las exigencias de la lucha5. En el comunicado de mayo esta práctica es criticada por el propio Marcos quien compara sus apariciones anteriores con las de una ‘botarga’ o de un ‘holograma’.

12 Después del comunicado “Entre la luz y la sombra” y de las posdatas que lo siguen, habituales en los textos de Marcos, se añade una parte que es anunciada por la frase “se escucha una voz en off”: Marcos se convierte en el Subcomandante Insurgente Galeano que toma la palabra. Se trata de un homenaje póstumo al maestro zapatista José Luis Solís López al que se conocía como el Galeano, un apodo que era un homenaje al escritor uruguayo, un simpatizante de la guerrilla. Querido y respetado entre los zapatistas, el joven maestro murió asesinado el 2 de mayo de este año: “Pensamos que es necesario que uno de nosotros muera para que Galeano viva”. Hasta cierto punto, estos nuevos calificativos –botarga, holograma- y el nuevo nombre – Galeano – se ubican en la continuación de las numerosas identidades pasadas de Marcos y pueden considerarse un avatar en una larga serie de ropajes con los que ‘el Sup’ se ha vestido.

Los estilos de Marcos

13 En 1996, El País publicó un texto de Mario Vargas Llosa en el que criticó la frivolidad con la cual las demandas de los zapatistas fueron traicionadas en encuentros entre Marcos y zapatizantes extranjeros:

14Leo, en un despacho de prensa ( El País , 5-8-96) que los indígenas de la zona ‘asistieron, silenciosos y ocultos con pasamontañas, a sesiones de poesía erótica, declamaciones teatrales, explicaciones sobre los métodos de okupación de viviendas y reuniones energéticas’. No me extraña nada que estuvieran silenciosos; apostaría que bostezaban bajo sus máscaras, en aquellas sesiones, divertidas, tal vez, para la señora Mitterrand, mi amigo Régis Debray y los turistas revolucionarios ávidos de experiencias fuertes y exóticas (sin duda, las tuvieron), pero incomprensibles y hasta obscenas desde la perspectiva de quienes afrontan problemas básicos de supervivencia6.

15 Usando la forma de la novela satírica, el diplomático mexicano Edgardo Bermejo Mora vehiculaba otra crítica en Marcos’ Fashion o cómo sobrevivir al derrumbe de las ideologías (1996) al inventar una historia de amor entre el Subcomandante y una manager de la empresa Benetton: la imagen de Marcos y la atracción que ejerce desvirtúan los objetivos de los indígenas ya que permiten que el proyecto del EZLN sea recuperado dentro de la lógica del mercado y del neoliberalismo7. Estos reparos los compartían otros grupos armados, como el Ejército Popular Revolucionario cuyos líderes se referían a los zapatistas en términos de “guerrilla lite” (sic) y de “guerrilleros poetas8” y ETA que, cuando rechazó la propuesta de Marcos de buscar juntos una solución al conflicto armado en el País Vasco, le escribió:

16También queremos dejarle claro que no está en nuestros objetivos formar parte de ningún tipo de pantomima’ u ‘opereta’ para poder ganar el favor de las portadas de los periódicos internacionales, las páginas web o ser un motivo para la próxima camiseta de moda en la Gran Vía madrileña9.

17 Desde posiciones ideológicas distintas, estas observaciones apuntan a que el EZLN mediante su principal portavoz usa un estilo y un tono inadecuados para representar las demandas y las sensibilidades de los rebeldes indígenas. La crítica se entiende por cuanto en determinada época y en numerosos comunicados de Marcos el tono era algo ligero y dominaba cierto humor cool lo cual hacía que el mensaje perdiera a veces claridad. Se instauraba así una curiosa tensión entre la forma y el fondo, entre el estilo y los propósitos de la lucha, que no eran ni son nada cool, ligeros o confusos. Para decirlo con los términos utilizados por Gilles Lipovetsky en su ensayo La era del vacío, el fondo es el de la lógica revolucionaria anterior a 1968 mientras que la forma – el estilo algo desenvuelto y las bromas de tipo adolescente- hace pensar en cierta ligereza posmoderna que diluye la oposición entre lo serio y lo no serio10.

18 Ahora bien, también en cuanto a este aspecto, es decir su tono humorístico y juguetón, el comunicado de mayo se integra en una tradición. Volvemos a encontrar la ironía tan típica de cierto Marcos del pasado: “En fin, no me hagan mucho caso, como se ha demostrado en estos 20 años, yo no sé nada de medios”. Tampoco se abandona el humor ligero, los juegos de palabras como en esta excusa que atenúa la autocrítica: “ ‘Es de humanos el herrar’, dejo el herrero”. Al comparar a su personaje con una botarga, Marcos continúa burlándose de sí mismo como cuando se presentaba como un chapucero en la selva en los relatos de el Viejo Antonio o cuando se convertía en un Sancho Panza que no se atrevía a bajar de la ceiba en los cuentos de Durito. Otras marcas de Marcos que siguen caracterizando su discurso son cierta poetización que resulta del uso de la repetición casi a modo de letanía y de una serie de figuras retóricas entre las cuales destacan la anáfora y la aliteración11. Pero en todo el comunicado es el final, la despedida dentro de la despedida, que remite más al aspecto cool de los comunicados anteriores: siete postdatas se siguen una tras otra, incluyen lengua popular y hablada, bromas y alusiones para entendidos. Por lo tanto, tampoco en cuanto a la forma el comunicado es tan novedoso como puede parecer a primera vista.

¿Una ruptura?

19 Sin embargo, a pesar de los parecidos entre los comunicados anteriores del Subcomandante y el presente, puede que algo haya cambiado de verdad. Un cambio de nivel, cierta gradación hacen pensar que detrás de lo semejante se esconde una diferencia mayor. El hecho de que Marcos no haya aparecido en público después de 2009 y que el Subcomandante Moisés confirmara hace poco el rumor de que estaba enfermo –cosa que Marcos ahora desmiente-, apoyan desde fuera la impresión que produce “Entre la luz y la sombra” en el lector. En primer lugar, el comunicado no anuncia la reducción de la visibilidad de Marcos sino su desaparición: no sólo el Subcomandante ya no hablará sino que ya ni siquiera estornudará. En la práctica, así anuncia, el Subcomandante Moisés ha tomado el relevo. Por esto, la figura de la botarga y del holograma, más que ser otro avatar en una serie de figuras bajo las cuales Marcos se presentaba, parece anunciar su salida definitiva de la escena. Al final del texto el mestizo desaparece para ceder la palabra y convertir en portavoz simbólico al indígena muerto Galeano que de esta manera viene a acompañar al portavoz vivo, el indígena Moisés.

20 En cuanto a la forma del comunicado, se puede hacer un diagnóstico parecido: no obstante las huellas que anudan con ciertos textos anteriores de Marcos – bromas, autoderrisión…- , el tono dominante del comunicado no es ni muy ligero ni globalmente cool o irónico y, además, se distancia explícitamente no sólo de la exagerada visibilidad del Subcomandante sino también de cómo éste se expresaba en el pasado. En este sentido uno tiene la impresión que se trata de un genuino esfuerzo de parte de Marcos por calibrar los resultados del personaje que se construyó a su medida en el que incluso se puede leer cierto desprecio hacia el uso de la palabra y un elogio simultáneo de la acción. Así, en distintos momentos el comunicado suena a testamento. Que sea el definitivo o que sigan otros, por los antecedentes de Marcos, es difícil predecirlo en forma contundente. Sea como fuere, si no se tratara de un avatar en la construcción discursiva del Subcomandante; si, al contrario, fuera su despedida definitiva, sólo podemos esperar que sea porque, efectivamente, la labor de las décadas pasadas ha permitido que una nueva generación de indígenas esté preparada para tomar el relevo y asegurar de esta manera que las iniciativas zapatistas sigan beneficiándose de la visibilidad que Marcos logró darles, aunque tal vez no siempre de la manera más feliz o adecuada, como él mismo lo reconoce en “Entre la luz y la sombra”.

21La autora, Kristine Vanden Berghe, es catedrática de Literaturas españolas e hispanoamericanas en la Universidad de Lieja (ULg). Sobre el EZLN ha publicado numerosos artículos así como los libros Narrativa de la rebelión zapatista. Los relatos del Subcomandante Marcos (Iberoamericana/Vervuert, 2005) y Las novelas de la rebelión zapatista (Lang, 2012). Con Anne Huffschmid y Robin Lefere ha editado EL EZLN y sus intérpretes. Resonancias del zapatismo en la academia y en la literatura (UACM, 2011). Es también miembro del Grupo de Mexicanistas de la Universidad de California.

22Notas de pie de página

231 En EZLN, Documentos y comunicados 2 (México: Era, 1995), págs. 333-334.

242 Sobre la ficción escrita por Marcos pueden consultarse Juan Pellicer, “La gravedad y la gracia : el discurso del subcomandante Marcos”, en Revista Iberoamericana, LXII (1996), págs. 199-208 ; Kristine Vanden Berghe, Narrativa de la rebelión zapatista. Los relatos del Subcomandante Marcos. Col. Nexos y diferencias 13 (Madrid/Frankfurt : Iberoamericana/Vervuert, 2005).

253 Como es sabido, la pipa es uno de los atributos sistemáticos de Marcos. Sobre el tema, el dibujante vasco Javier de Isusi ha publicado el cómic La pipa de Marcos (Bilbao: Astiberri, 2004).

264 Véase su estudio fundacional para la literatura autoficcional en español El pacto ambiguo. De la novela autobiográfica a la autoficción (Madrid : Biblioteca Nueva, 2007).

275 Véase Vanden Berghe, Narrativa, pág. 96.

286 El País (11 de agosto de 1996), pág. 9.

297 He estudiado esta y otras novelas sobre el EZLN en otra ocasión : ver Kristine Vanden Berghe, Las novelas de la rebelión zapatista, Hispanic Studies : Culture and Ideas vol.49 (Oxford : Peter Lang, 2012).

308 Véase Guillermo Correa y Julio César López, « El comandante José Arturo analiza el país y explica al EPR », en Proceso, 1032 (11 de agosto de 1996), pág. 22.

319 La Jornada, (6 de enero de 2003) (http://www.jornada.unam.mx/2003/01/06/014n1pol.php?origen=index.htm fecha del consulta: el 27 de junio de 2014).

3210 Gilles Lipovetsky, L’ère du vide. Essais sur l’individualisme contemporain (Paris : Gallimard, 1983).

3311 Un análisis de las figuras de estilo utilizadas por Marcos se encuentra en la tesina de licenciatura inédita de Evodio Jarquín, Los textos del Subcomandante Marcos y las funciones comunicativas de la lengua (análisis). (Tesis para obtener el título de licenciado en lengua y literaturas hispánicas, UNAM, México, 1998).

Para citar este artículo :

Kristine Vanden Berghe, « Marcos, la botarga. ¿Avatar o despedida del Subcomandante? », Boletín AFEHC N°60, publicado el 04 marzo 2014, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3729

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