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AFEHC : avances : Delitos sexuales y sus penas en la provincia de Guatemala, 1578-1752 : Delitos sexuales y sus penas en la provincia de Guatemala, 1578-1752

Ficha n° 3776

Creada: 19 octubre 2014
Editada: 19 octubre 2014
Modificada: 20 octubre 2014

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Autor de la ficha:

Rodolfo HERNANDEZ MENDEZ

Editor de la ficha:

Patricia ALVARENGA VENUTOLO

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Delitos sexuales y sus penas en la provincia de Guatemala, 1578-1752

Este artículo pretende contribuir con el estudio de la sexualidad en la sociedad de la provincia de Guatemala, durante la época colonial. Para ello se realiza un somero análisis de los delitos sexuales comunes de aquel tiempo y la forma en que las autoridades judiciales procedían para esclarecer los casos y emitir la sentencia o pena respectiva. Para tal objeto se estudiaron varios procesos judiciales conservados en el Archivo General de Centroamérica, cuyo contenido manifiesta ciertos aspectos de la vida sexual de una parte de la población durante el siglo XVII y primera parte del XVIII.
1122
Palabras claves :
Penas, Delitos sexuales, Sexualidad, Época colonial
Texto íntegral:

1

Introducción

2A pesar de los esfuerzos realizados por la Iglesia Católica, sería falso afirmar que durante el período colonial en Guatemala, las prácticas sexuales1 de la población se realizaban estrictamente dentro de los límites establecidos por los dogmas cristianos. Esto es, las relaciones sexuales consensuadas eran permitidas en el recinto recatado de la alcoba matrimonial. Las relaciones amorosas íntimas realizadas fuera de este ámbito se consideraban pecaminosas y delictivas y, por lo tanto, sujetas a una pena o castigo, tal y como sucedía con las agresiones sexuales. En este contexto tales esfuerzos legales eran una forma de control social2. Y como tal una manifestación de represión, de relaciones de poder3.

3El problema que se trata resolver y explicar abarca desde la conceptualización de los delitos sexuales hasta el modo prescrito para castigarlos. ¿Qué era un delito sexual? ¿Cómo se procedía para probar la transgresión cometida? ¿Quién o quiénes eran los encargados de realizar estos procedimientos y aplicar la sentencia establecida?

4Se tratará de dar respuesta a estas interrogantes por medio del análisis de algunos documentos resguardados en el Archivo General de Centroamérica, AGCA, que contienen información sobre la transgresión a las leyes que regían la sociedad colonial. Este fondo se conoce como “Actuaciones civiles y criminales” en el cual, para el período de 1535 a 1754, hay 2,158 documentos de procesos judiciales, de ellos aproximadamente 800 son del ramo criminal, de éstos solamente 62 casos4 corresponden a delitos sexuales, que fueron conocidos por las autoridades en el período de 1578-1754, a instancias de la denuncia de los afectados, las víctimas o algún testigo.

Los delitos o transgresiones a las normas jurídicas

5Según el marqués de Beccaria5, durante la época colonial los delitos eran los desórdenes y acciones que se oponían al bien público y destruían la sociedad. Unos años más tarde, el jurista José Maria Álvarez expuso que delito es un hecho ilícito cometido voluntariamente por el cual se obliga, quien lo ejecuta, a la restitución del daño y a una pena6. Agregó que es un acto que no se debe confundir con el pecado, por ser dos cosas realmente diversas, y definió a este último como toda acción contraria a la ley divina, fuera interna o externa7. Pero, ningún pensamiento, aunque pecaminoso, es delito, porque para que lo fuera debía perturbar la tranquilidad pública o la seguridad de las personas8.

6Asimismo, y siguiendo a Álvarez, había delitos verdaderos que podían ser públicos o privados. Los primeros eran dirigidos contra el Estado y dañaban inmediatamente su seguridad y tranquilidad; los segundos eran los que causaban perjuicio, en forma directa, a los particulares sin que por esto dejaran de ser dañinos al Estado. En el Derecho Indiano todos los delitos eran públicos, a excepción del adulterio, en el que solamente podía procederse por pedimento del marido, y del delito de injuria verbal, cuya acusación sólo correspondía al injuriado9.

7Por pena se entendía un mal que se hacía sufrir a los delincuentes para satisfacción y venganza de los delitos que habían cometido. De acuerdo con la pena que se les aplicaba a quienes cometían los delitos públicos, éstos eran de dos clases: i) capitales, cuando al delincuente se le privaba de la vida natural o civil, por ejemplo, la muerte por garrote o el destierro perpetuo. (ii) No capitales, cuando al delincuente se le aplicaban multas o bien alguna deshonra o descrédito de su persona10.

8Por otro lado, un autor más reciente considera que para los teólogos y juristas de aquella época, delito y pecado eran realidades muy cercanas y, en el plano moral, ambas conducían la una a la otra. Y sin considerar que estos conceptos fueran sinónimos tampoco eran diferentes11.

9La comisión de un delito aparejaba necesariamente las infracciones a dos cuerpos legales, la ley del “Hombre” y la ley de “Dios”. En el Derecho Indiano los ordenamientos jurídicos divino y civil frecuentemente se entrecruzan, y una conducta reprochable en la sociedad lo era también en el orden moral. A la moral se destina el perfeccionamiento humano, mientras que el derecho civil tiene por objeto asegurar la convivencia humana. Sin embargo, al derecho no le es ajeno el desarrollo interno del individuo, como ser perfectible, y su crecimiento como ser humano. En el derecho secular la sanción a la infracción de las normas está acompañada de una coacción externa; y la moral, si bien coacciona psicológicamente de los individuos, con la violación de un precepto, no se impone como si fuera una fuerza física y material externa que obligue a su acatamiento. Durante la época colonial el derecho secular estaba estrechamente conectado con los preceptos religiosos y prestaba, por medio de una relación simbiótica, un invaluable servicio a la Iglesia, porque la ley era, “moral cristiana”, moral coercible. Esta simbiosis tuvo sus raíces en el siglo XII, en Europa, con el surgimiento de una mentalidad jurídica en el interior de la religión cristiana, derivada de las tradiciones y textos jurídicos de origen romano, por un lado, y los textos y tradiciones eclesiásticas, por el otro. Tal herencia cultural dual fue el fermento de una nueva concepción de las leyes como instrumento de conducción del orden social determinado por Dios12.

10El control ejercido por la Iglesia Católica para proteger el establecimiento social fue más efectivo que el secular, al combinar formas de sanción y procurar, incluso con el uso de la confesión, la afirmación de su influjo y poder en la conciencia de los individuos. Derecho y religión, pecado y delito, fueron conceptos fundidos y expresados en unas mismas leyes, quedaron monolíticamente integrados para esculpir el orden social futuro pretendido por Dios. De este modo, la ley divina y la ley natural fueron inflexiones de una única y plenaria manifestación legal, expresada a través de la ley humana positiva. La Iglesia, tras el concilio de Trento, oportunamente restableció, revivió y reafirmó los vínculos entre la religión y el derecho, reforzando su posición y teorías, tras la experiencia que había amenazado con desgajarla13.

11En los delitos de lesa majestad, humana y divina, se preservaba la imagen del soberano y de Dios, respectivamente, como entidades abstractas, etéreas y simbólicas que trascienden al individuo que las encarnaba o representaba. En los delitos contra natura, se protegía la procreación. Con el delito de la usura se condenaba el enriquecimiento conseguido por el sólo transcurso del tiempo, el cual es propio de Dios y, por tanto, la ofensa se reconduce en definitiva a él. En el delito de homicidio se protegía el alma, no el cuerpo ni la vida, a tal punto que existe un desarrollo con diversas causales de justificación. Por lo mismo, puede concluirse que, nunca hubo una posición crítica y desfavorable de la Iglesia contra la pena de muerte. El suicidio se recriminaba, en ese orden de ideas, no por la eliminación propia de un individuo de la sociedad de forma voluntaria, sino por cometerse un pecado grave que condenaba el alma14.

12Los argumentos que hace Álvarez sobre este asunto oscurecen la cuestión; arguye que “No se debe confundir el delito con el pecado, por ser dos cosas realmente diversas. Toda acción contraria a la ley divina, sea interna o externa es pecado15.” Esta definición de pecado es bíblica y abarca los delitos. Sin embargo, aclara que un acto interno, que se da en el interior del individuo, que contraviene la ley divina es pecado, pero no es delito; porque no perturba la tranquilidad pública o la seguridad de las personas.

13Durante la época colonial se consideró delito sexual cualquier transgresión de las normas establecidas que regían el comportamiento y ejercicio de la sexualidad patentes en el Derecho Indiano y otros cuerpos legales que estuvieron vigentes en ese período.

Administración jurídica en el Reino de Guatemala

14Es necesario abordar el tema de la administración política y jurídica para conocer las atribuciones generales de los funcionarios reales y, por lo tanto, a quienes de éstos correspondía el conocimiento de las transgresiones a las normas establecidas.

15Durante trescientos años las instituciones castellanas fueron el modelo para la formación de las instituciones que regularon la vida política, social y económica de las diversas jurisdicciones americanas. Estas instituciones operaron en una realidad distinta para la que fueron constituidas, por lo que adquirieron características propias que se derivaron de las especificidades de la relación que existió entre la población aborigen y los nuevos pobladores, así como la diversidad de condiciones geográficas, políticas, sociales y económicas. De esta manera, en Hispanoamérica se conformó un ordenamiento jurídico que se conoce como Derecho Indiano, es decir, un conjunto de normas jurídicas vigentes en América durante la dominación española16.

16El descubrimiento y conquista de América plantearon para la Corona castellana una serie de problemas jurídico-administrativos. El más importante fue la justificación de la implantación, mantenimiento y consolidación de la autoridad real castellana en los territorios descubiertos, del que se desprendieron los vinculados con la administración de justicia, la organización y extracción de la riqueza y la renta, así como de la defensa de las extendidas posesiones17.

17Lo mismo que en Castilla, los funcionarios de gobierno en Indias acumularon y ejercieron potencialmente responsabilidades de gobierno, justicia, hacienda y guerra, a las que se añadieron las vinculadas al patronato de la Iglesia Católica. Además, los aspectos peculiares del mundo americano provocaron cierta “americanización” de las instituciones, por lo que no siempre funcionaron plenamente o de igual manera en cada región. La legislación trataba de poner en funcionamiento una propuesta ideal de gobierno y administración. De acuerdo con las características de cada lugar, “la organización administrativa de las Indias se fue diseñando en función de necesidades prácticas, políticas y económicas. Las funciones de gobierno y justicia estaban interrelacionadas y mezcladas en todos los niveles de la organización socio-política americana18.”

18La administración de justicia en Indias fue el resultado de la herencia medieval castellana y de las necesidades planteadas por el gobierno del nuevo orden colonial. Se formaron dos tipos de tribunales, los ordinarios y los especiales. Los ordinarios funcionaron en tres niveles: supremo, que correspondía al Consejo de Indias; superior, concentrado en las audiencias; y los de primera instancia, que variaban según el tipo de ciudad donde residía el juez y el juzgado, la materia y cuantía de los negocios a tratar19.

19En 1569, ya consolidado el régimen municipal, la Corona española mandó que se establecieran administraciones político-territoriales llamadas corregimientos y alcaldías mayores en todo el Reino de Guatemala20.

20De esta manera el territorio de la provincia de Guatemala, fue dividido estratégicamente en diferentes unidades administrativas con el fin de lograr mayor control político y un mejor aprovechamiento de los recursos naturales. Tal organización se dividió en corregimientos y alcaldías mayores, dentro de las cuales estaban las ciudades, villas y pueblos de indios. Al inicio de la época colonial, las ciudades como las villas estaban destinadas a la población blanca; los pueblos de indios eran sitios reservados para los indígenas (sus autoridades y el común) y el cura doctrinero. En la provincia de Guatemala estaba fundada la capital del Reino, la ciudad de Santiago de Guatemala, por ser asiento de la Audiencia real, la máxima autoridad política, con sus funciones ejecutivas y judiciales.

21En cada una de las jurisdicciones administrativas había un representante real que ejercía funciones judiciales, con excepción de los pueblos de indios, tales como los corregidores y alcaldes mayores. Estos representantes reales eran los encargados de impartir justicia en su jurisdicción. En los pueblos importantes había un ayuntamiento de españoles, en donde los alcaldes ordinarios ejercían funciones judiciales.

Procesos o juicios criminales

22Según Álvarez juicio “es un modo legítimo de terminar las contiendas que ocurren entre los hombres, o de probar los delitos para castigarlos21.”

23De acuerdo con la forma de realizarse, había tres clases de juicio: i) Ordinario, en el que se procedía por acción o acusación verdadera y se guardaban el orden y las solemnidades del derecho. (ii) Extraordinario, cuando se procedía sin querella ni acción demandada por alguna parte y se actuaba de oficio. (iii) Sumario, se llamaba el juicio breve y sencillo, sin ningún aparato ni figura común de los juicios22.

24Según los delitos que se trataban de aclarar, los juicios se dividían en: (i) civil, cuando se trataban asuntos de utilidad privada y solamente interesaban a las partes involucradas. (ii) Criminal, cuando se dirigía a la satisfacción de los delitos, por la sola razón de justicia, para ejemplo del público, y para que se impusiera a los delincuentes la pena que merecía su delito, conforme a Derecho. (iii) Mixto, cuando los delitos que se trataban tenía su jurisdicción en los aspectos civil y criminal23.

25En lo relacionado con la forma de llevar un proceso judicial existía mucha similitud entre los tribunales de la Inquisición y los tribunales de jurisdicción real ordinaria24.

Elementos humanos constitutivos de los juicios

26Para efectuar un juicio se necesitaba la existencia de un actor, un reo y un juez. El actor era la persona que pretendía o alegaba algún derecho y quien regularmente accionaba la demanda. El reo era contra quien se pedía alguna cosa y se presentaba la acción y demanda, a la cual respondía y contestaba en su defensa. El juez era la autoridad pública que conocía y decidía el pleito25.

27En el juicio criminal generalmente se aplicaba el proceso inquisitivo26. El sistema procesal inquisitivo partía de la indagación general de la transgresión de la norma, del cuerpo del delito y de la figura del autor, al cual se le debía probar su culpabilidad en una investigación o inquisición especial. Así, el juez tenía que confirmar, en primer lugar, la comisión del delito en su manifestación externa. El problema de la aclaración del caso se resolvía por medio de la confesión del acusado, o bien por la constatación de la culpabilidad del reo por medio de dos o más testigos. Los delitos sexuales eran tratados y conocidos jurídicamente en los juicios criminales, ya fuera por denuncia, querella o de oficio.

Cabeza de proceso y auto de mandamiento de prisión

28La cabeza de proceso era el auto que proveía el juez para la investigación del delito y de los delincuentes. El juez de primera instancia era la autoridad oficial (oidor, gobernador, alcalde mayor, corregidor o alcalde ordinario). En este auto se podía anticipar la prisión del o los acusados27 antes de la sumaria, para evitar la fuga de los posibles delincuentes.

Presentación e interrogación de testigos

29En el desarrollo del juicio criminal el acusado, la parte querellante o acusadora presentaban las pruebas materiales y los testigos. La interrogación la hacía la autoridad oficial, en calidad de juez, o el escribano a cargo del juicio. Se consignaba el nombre, el estado civil, el oficio, la calidad, la vecindad o residencia y la edad, tanto del acusado como de los testigos; lo que se expresaba y ratificaba bajo juramento recibido previamente. Si el acusado era un indio y no sabía el castellano se nombraba un intérprete para realizar el interrogatorio. La interrogación del acusado pretendía que confesara que era el autor del crimen.

30Cuando el acusado se refugiaba en un convento, se solicitaba la venia o el consentimiento de las autoridades eclesiásticas para que el escribano del juzgado que tenía a cargo la causa, sacara al acusado y le tomara la declaración bajo caución de regresarlo indemne e inmune. Si el reo se oponía a declarar, el escribano consignaba los datos personales de aquel por medio de averiguaciones personales, por medio de testigos que le conocían. Si el acusado citaba a algunas personas en el transcurso del juicio, éstas eran llamadas para ser interrogadas28.

La sentencia

31Dependiendo del lugar dónde se cometía el crimen, el conocimiento de la causa estaba a cargo de las autoridades de los ayuntamientos, en este caso los alcaldes ordinarios para las poblaciones de españoles. Los corregidores y alcaldes mayores, en sus funciones judiciales, conocían los delitos civiles y criminales que se cometían en su jurisdicción. En el caso de un pueblo de indios, el gobernador indio o bien los alcaldes del pueblo remitían los casos a la jurisdicción inmediata superior, ya fuera un corregidor o un alcalde mayor. El tribunal supremo judicial era la Audiencia de Guatemala, con un cuerpo de jueces (oidores) y un fiscal que conocía todos los casos criminales y sus sentencias.

32Cuando una autoridad local, tal como un alcalde mayor, un corregidor o un alcalde ordinario concluía el procedimiento judicial de un caso y emitía una sentencia, el expediente completo era enviado a la Audiencia para que lo revisara el fiscal, quien emitía su veredicto conforme a derecho, que podía ser la ratificación de la pena, su modificación o bien la repetición del proceso o su complemento por errores de procedimiento.

Los juicios criminales de los delitos sexuales

33Las siguientes tipificaciones de los delitos sexuales, considerados crímenes, corresponden al Libro de los principales rudimentos tocante a todos juicios, criminal, civil y executivo, que es un manuscrito anónimo de mediados del siglo XVIII, y permite un acercamiento a la práctica judicial de México. En lo relativo a las sentencias, ilustra la forma en que los juristas y los jueces ajustaron la teoría a las necesidades prácticas, cotidianas, de la sociedad29.

34Aunque este manual fue redactado específicamente para la ciudad de México y sus alrededores es una herramienta útil para el caso del Reino de Guatemala, por cuanto los tipos de delitos sexuales coinciden con los que contienen los documentos de AGCA. El contenido del manuscrito procede de la legislación penal vigente en la época. De este documento se ha sacado la información contenida en el siguiente cuadro.

35Cuadro N° 1

36
Tipo de delito Concepto Formas de probar el delito
Amancebamiento Hombre y mujer solteros que vivían juntos, “en una cama y casa con escándalo en la República y vecindad”. Se procedía por denuncia de parte, o bien de oficio. Para proceder a la prisión se necesitaba la prueba de encontrarlos juntos.
Adulterio Delito cometido por un hombre casado o una mujer casada que tenía relaciones sexuales con otra persona. Se procedía por querella del ofendido, con la prueba de encontrarlos juntos. No se podía proceder de oficio.
Estupro Tener relaciones sexuales con una doncella aunque fuera con su gusto, precede algún engaño. La víctima denunciaba el hecho y declaraba minuciosamente la forma de lo sucedido. Era reconocida por dos parteras y un cirujano. En la prisión se tomaba la declaración del reo y si lo negaba se hacía un careo. Se embargaba los bienes del acusado para el pago de condenaciones.
Estupro inmaturo La víctima debía ser de entre 5 y 11 años de edad. Se procedía igual que en el caso anterior.
Rapto La violación se hacía con fuerza o se hurtaba mujer ajena, de cualquier estado. Si el hecho se daba en el campo y con arma la pena era la pérdida de la vida y la cabeza se colocaba en el lugar donde se cometió el delito. [No se menciona la forma de probar el delito].
Nefando Relaciones homosexuales entre varones. Se procedía por denuncia de haberlos encontrado en el “pecado”. Se examinaba al denunciante y otros testigos. Se tomaba las declaraciones a los acusados en forma separada, si uno negaba el hecho se les careaba entre sí y con el denunciante. Los acusados eran reconocidos por dos cirujanos y un médico. Al que hacía de mujer se reconocía con un instrumento especial. En caso no de disponer de éste, el reconocimiento se hacía con un huevo de gallina, que fuera largo, el cual se le pone en el ojo de atraz, y se sume. Este reconocimiento no se hacía con las estupradas.
Acto bestial Relaciones sexuales con animales. Causa que se hacía de ordinario por denuncia de haberlos cogido en el acto. Se tomaba las declaraciones del denunciante y los testigos. Si el acusado confesaba, y era indio o “asimplado”, se le preguntaba si reconocía la gravedad de su delito y si sabía los mandamientos de la ley de Dios. Si el acusado negaba los cargos se careaba con el denunciante y los testigos. Si era encontrado in fraganti se certificaba con detalle cómo se le halló. Se le quitaba los calzones y se auscultaba el miembro, y al animal la parte. El reo y el animal se enviaban a la cárcel, separados. Si el acusado tenía bienes, se le embargaban.
Incesto Acto carnal en primer grado: padre con hija; hermano con hermana; abuelo con nieta. En segundo grado: tío con sobrina carnal, primos hermanos, cuñados, padrastro con entenada. Tercer grado: primos segundos o terceros y parientes fuera de los mencionados. De afinidad: relaciones sexuales entre compadres parientes de la mujer o del hombre; padre e hijo con una mujer de alguno de ellos; dos hermanos o primos con una mujer. En estas causas debía comprobarse las relaciones sexuales y el parentesco que hubiera entre los acusados; esto se consideraba como el cuerpo del delito y su gravedad.

37Fuente: Construcción propia del texto de manuscrito analizado por Cutter, Libro de los rudimentos, págs. 37-39.

Delitos sexuales en la provincia de Guatemala

38En esta parte presentamos varios delitos, los llamados “contra la castidad”: adulterio, estupro e incesto30.

39En términos generales en el Reino de Guatemala existió un discurso sobre la sexualidad muy alejado de las prácticas sexuales de la población. La legislación, la predicación eclesiástica desde el púlpito, la enseñanza de la doctrina cristiana y la confesión constituían ese discurso que establecía normas y se fundamentaba en el concepto de la castidad, opuesto a la libertad del ejercicio de los deseos de la carne y centrado en el matrimonio.

40Es muy significativo el panorama del imaginario de la época que los testigos dieron a conocer en sus interrogatorios durante los procesos criminales para aclarar la participación de los actores en los delitos sexuales.

41Los siguientes casos ilustran los procedimientos judiciales y algunas manifestaciones de la vida cotidiana de la población de la provincia de Guatemala en el período de 1609 a 1752.

Adulterio

42El adulterio era considerado como delito público, definido como el comercio carnal con mujer casada, sabiendo que lo es31. La pena establecida por el derecho castellano y de Indias por este delito era la muerte para ambos por parte del marido de la mujer, entregados a éste por el juez, más la apropiación de los bienes de ambos. El marido no podía perdonar o castigar solamente a uno de los dos. Sin embargo no podía disfrutar de los bienes si los mataba por decisión propia. La ley de Partida imponía la pena de muerte para el hombre; la mujer sufriría azotes y claustro en un monasterio, con la pérdida de la dote32 y las arras33, a favor del marido, y si ella huía de casa perdía también los gananciales34. Esta pena no era aplicada como se ve en el siguiente caso.

43En mayo de 1689, Simón, el zapatero, estaba mal habitado y reincidente con Juana Ramírez, viuda, con la que había tenido hijos. El denunciante dijo que por esa relación, Simón daba mala vida a su mujer, María de Alfaro. Simón fue apresado y Juana puesta en uno de los beaterios de la ciudad de donde se fugó, por lo que se ordenó el embargo de sus bienes de lo que quedó del inventario de los que había dejado su difunto marido. Por no ser reincidente, Simón fue condenado a pagar 10 pesos de multa, 8 para los escribanos de la ronda y 2 para los pobres de la cárcel. A Juana se le prohibió recibir a Simón en su casa, con el apercibimiento de ser enviada a un beaterio en Sonsonate, en caso de desobediencia. Ambos fueron condenados al pago de las costas procesales, por mitad35. Este podría ser un caso especial, por el hecho de que la mujer era viuda.

Estupro

44Era el delito que se cometía cuando un hombre “corrompía a mujer virgen o viuda honesta, aunque no sea con fuerza36.” La pena que debía imponerse al agresor era la confiscación de la mitad de sus bienes, si era español; en caso contrario debía ser azotado públicamente y desterrado por cinco años. Sin embargo, estas penas tampoco se aplicaron. Regularmente se obligaba al agresor a que diera dote a la mujer o bien que se casara con ella, y se le añadía otra pena arbitraria, según el criterio del juzgador. Por una cédula real posterior se ordenó que los acusados de estupro no fueran apresados y podían dar fianza; si no lo podía hacer, se le dejaba en libertad pero sin poder salir de la ciudad y con la obligación de presentarse ante las autoridades cada cierto tiempo37.

45Un caso que aclara un poco el procedimiento para castigar este tipo de delito es el proceso judicial que se formó contra el “indio ladino” Francisco Saxquiap, quien con violencia “desfloró” a Manuela Rosales, india de nueve años de edad. Sajquiap, hacía 3 meses que estaba detenido cuando ofreció casarse con la víctima para reparar el daño. En su defensa dijo que había sido con consentimiento de ella; el juez prohibió el casamiento y lo pospuso hasta que Manuela tuviera la edad suficiente para decidir si quería hacerlo. Fue condenado a 100 azotes y a servir como esclavo por 1 año, ganando 36 tostones; 20 para la curación de Manuela Rosales y el resto para el pago del tributo y su vestuario. El juez fue el teniente de corregidor de Totonicapán y Huehuetenango38.

Incesto

46El incesto era otro delito contra la castidad. Se cometía cuando había relación sexual normal entre parientes consanguíneos o de afinidad hasta el cuarto grado. Incluía los ayuntamientos de varón con su comadre o con religiosas profesas39. A este delito se le imponía la misma pena que al adulterio40.
Caso. Pedro Cardona, un indio tributario de San Juan Atitán, Totonicapán, fue condenado a recibir 100 azotes en las calles de este pueblo, desterrado del mismo a una distancia de 20 leguas y obligado a trabajar como esclavo en la casa de otra persona durante dos años. Este caso fue conocido de oficio por el corregidor de la jurisdicción. Los testigos interrogados dijeron que el reo mantenía relaciones sexuales con su entenada desde hacía mucho tiempo, pues ésta había parido dos hijos, uno nacido muerto y el otro fue “desaparecido” por Pedro. La entenada les había dicho a los testigos, en varias ocasiones, que el padre de las criaturas era su padrastro. Se afirmó que Cardona estaba “amancebado con su entenada Magdalena41”.

Amancebamiento

47Como se mencionó en el cuadro anterior, el amancebamiento consistía en la convivencia marital de un hombre y una mujer solteros, “en una cama y casa, con escándalo en la República y vecindad42”.

48Caso. En 1743, en la ciudad de Santiago de Guatemala fue apresado el español, originario de las Islas Canarias, don Tomás Gerónimo de la Vega, de 53 años de edad, de oficio amanuense y de profesión capitán de infantería por nombramiento real. Desde hacía 14 años, Tomás vivía “escandalosamente amancebado con doña Antonia de Azañón”, también española, con quien había procreado varios hijos. Uno de los testigos, que era Contador de los Tribunales, declaró que desde hacía mucho tiempo “don Tomás de Zapata se mantiene en esta ciudad amancebado pública y escandalosamente con doña Antonia de Azañón, hasta vivir y morar juntos en una sola casa. Ha oído decir que el acusado es casado en dichas Islas y que aún vive su mujer.” El juez, el abogado de la Audiencia de Guatemala, lo dejó en libertad para que buscara ayuda médica y curara su enfermedad43. Poca importancia se le dio al delito. Si en caso él hubiera sido casado, el juicio debió ser por adulterio.

Ilícita amistad

49Las relaciones sexuales informales de una pareja, es decir, fuera del matrimonio se conocían como “ilícita amistad”. Esta práctica aparece como un delito en los documentos de archivo que hemos analizado, y considerado como sinónimo de amancebamiento o adulterio. El Dr. Álvarez no lo mencionó en su obra.

50El siguiente caso nos ilustra en qué consistía. Por una demanda hecha contra Andrés Espinoza, éste fue apresado por tener amistad ilícita con la española Lorenza de Alarcón. Los tres testigos interrogados dijeron que acompañaron al capitán Francisco de Fuentes y Guzmán, alguacil mayor de Corte, cuando hacía su ronda y sorprendieron al señor Espinoza con Lorenza en casa de ella, en la ciudad de Santiago de Guatemala; agregaron que esa relación amorosa existía desde hacía más de dos años. El acusado indicó que en otra ocasión había sido apresado por la misma relación y que no se habían casado por no contar con testigos y ser forastero, pues era vecino de la ciudad de Los Ángeles, en Nueva España. El juez, el alcalde del Crimen de la Audiencia de Guatemala, los condenó al pago de 12 pesos y las costas procesales, con la prohibición de estar juntos en público o en secreto, en caso contrario Andrés sería enviado a realizar trabajos forzados a la fortificación del Golfo Dulce44.

Pecado bestial

51Este delito muchas veces se confunde con el pecado nefando, que hacía referencia a la práctica de relaciones sexuales entre dos varones.
El delito de “pecado bestial” se aclara con el proceso criminal contra Pedro Velasco, indio de 15 años de edad del pueblo de Chalchitlán, en la jurisdicción de Totonicapán, y “la mula llamada Pastora por haber cometido el pecado nefando”, tal como se expresa en el título del proceso. Uno de los testigos dijo que “andaba buscando las mulas de su amo cuando le encontró encaramado en las ancas de una de ellas, teniendo eceso carnal y que le vido que tenía fuera de las caraguales sus vergüenzas”… En su defensa el acusado dijo que sólo quería subirse a la mula para buscar un caballo que se le había perdido. Posteriormente confesó ser cierto lo que dijo el testigo “y que el diablo le había engañado”. Después agregó “que sólo había querido tener eceso, pero no lo tuvo”… Se ordenó secuestrarle sus bienes y apresar a la mula; ambos fueron conducidos a la cárcel de Huehuetenango y al acusado se le nombró defensor. El corregidor de Huehuetenango y Totonicapán, en su calidad de juez local de primera instancia, determinó que el expediente de la causa se debía enviar a la Audiencia de Guatemala y entregar a los presos a la cárcel de corte. El acusado fue condenado a tormento, al que fue sometido en dos ocasiones, y al no lograr su confesión se le colocó en el “potro” y se le echó agua por la boca con un embudo en varias ocasiones y se le presionaba el abdomen45.

Consideración general

52Dado el carácter incipiente y preliminar de la investigación que generó este pequeño trabajo, solamente se hace referencia a la fuente de primera mano.
Los documentos correspondientes a los juicios criminales no están clasificados en el AGCA de una manera sistemática, por cuanto podemos encontrar uno o más juicios criminales entre varios documentos de otro tipo de temática; o bien están clasificados en otro rubro. Asimismo, la inclemencia del tiempo, la poca durabilidad de los soportes y la manipulación inadecuada de los mismos, los han deteriorado en algunas de sus partes.
Un registro incompleto es una realidad histórica desgarrada, que no permite, en nuestro caso, conocer las vicisitudes de los actores de los procesos criminales y, por lo tanto, su interpretación y reconstrucción completa.

53Cuadro N° 2

54
Año Acontecimiento Lugar
1578 Sentencia por amancebamiento Izalco.
1584 Juicio por ilícita amistad Santiago de Guatemala
1590 Juicio por bigamia Santiago de Guatemala
1594 Autos de oficio contra un jugador y amancebado Santiago de Guatemala
1596 Proceso criminal por vagancia y amancebamiento Autos San Antonio Zapotitlán
1599 Autos por amancebamiento Santiago de Guatemala
1603 Autos por amancebamiento Santiago de Guatemala
1609 Autos por amancebamiento Santiago de Guatemala
1616 Autos criminales por pecado nefando Chalchitlán, Aguatlán, Totonicapán
1623 Querella por amancebamiento Santiago Atitlán
1623 Autos por amancebamiento Santiago de Guatemala
16623 Autos por amancebamiento Santiago de Guatemala
1633 Juicio por pecado nefando Jutiapa, Chiquimula
1666 Proceso por amancebamiento Santiago de Guatemala
1667 Proceso por concubinato Santiago de Guatemala
1670 Proceso por amancebamiento Amatitlán
1676 Acusación de adulterio Santiago de Guatemala
1681 Juicio por amancebamiento Santiago de Guatemala
1681 Autos por adulterio Santiago de Guatemala, barrio de Candelaria
1684 Autos criminales por ilícita amistad Santiago de Guatemala, Sonsonate
1686 Testimonio de causa de adulterio Santiago de Guatemala
1687 Juicio por relaciones ilícitas Santiago de Guatemala
1689 Demanda por amancebamiento Santiago de Guatemala
1690 Autos criminales por rapto de mujeres y abigeato Santiago de Guatemala
1690 Autos criminales por actos carnales con menor Santiago de Guatemala
1690 Autos criminales por estupro Santiago de Guatemala
1690 Demanda por amancebamiento Chiquimula
1691 Demanda por ilícita amistad Santiago de Guatemala
1692 Demanda por desfloración. Estupro Santiago de Guatemala
1693 Demanda por ilícita amistad Santiago de Guatemala
1698 Demanda por estupro Totonicapán
1700 Averiguación sobre amancebamientos San Cristóbal Totonicapán
1703 Acusación por estupro Chiquimula
1707 Acusación por estupro y violación Chiquimula
1710 Acusación por incesto Totonicapán
1711 Acusados por amancebamiento Salcajá
1713 Acusación por estupro Santiago de Guatemala
1715 Acusación por encubrimiento de adulterio
1730 Acusación de incesto Totonicapán
1730 Acusación de estupro
1730 Acusación por amancebamiento San Gaspar Vivar, Corregimiento del Valle
1731 Acusado de violación
1733 Ejecución por adulterio Santa María de Jesús, Quetzaltenango.
1735 Demanda por concubinato o amancebamiento Santiago de Guatemala
1737 Demanda por violación Mixco
1741 Demanda por amancebamiento Santiago de Guatemala
1742 Demanda por robo de menor Santiago de Guatemala
1743 Demanda por amancebamiento Santiago de Guatemala
1743 Demanda por incesto Verapaz
1744 Autos y diligencias practicadas por adulterio y homicidio Santiago de Guatemala
1744 Preso por violación solicita libertad bajo fianza Santiago de Guatemala
1746 Proceso por amancebamientos, vago, estafas, heridas y ladrón. Santiago de Guatemala
1747 Denuncia por solicitud de amores y violación de una mujer Santiago de Guatemala
1747 Demanda por amistad ilícita Santiago de Guatemala
1750 Demanda por estupro Totonicapán
1751 Demanda por Asesinato Santiago de Guatemala
1751 Demanda por ilícita amistad Santiago de Guatemala
1752 Demanda por amancebamiento Santiago de Guatemala
1753 Demanda por concubinato o amancebamiento Santiago de Guatemala
1753 Demanda por amistad ilícita Santiago de Guatemala
1753 Demanda por amistad ilícita, malos tratos y venta de chicha Santiago de Guatemala
1754 Demanda por insultos, bofetadas, cuchilladas y secuestro de una mujer Santiago de Guatemala

55FUENTE: Construcción propia en base a los documentos consultados en el AGCA.

56notas de pie de página

571 El diccionario de la Real Academia Española, DRAE, define la sexualidad como una propensión del individuo al placer carnal, un apetito sexual, y como las condiciones anatómicas y fisiológicas de cada sexo. En este trabajo se considera la sexualidad como uno de los aspectos del ser humano que están presentes durante toda su vida, e incluye el sexo, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Véase: Historia de la Sexualidad. http://historiadelasexualidad.blogspot.com [10 de junio de 2014].

582 Oscar Guasch Andreu, “Para una sociología de la sexualidad”, Revista Española de Investigaciones Sociológicas, N° 64, (1993), págs. 105-121. Este autor considera que el sexo es una actividad social, sujeta a una normativa definida en espacios, tiempos, modos y maneras. Las conductas sexuales son conductas sociales… pág. 107.

593 Michel Foucault, Historia de la Sexualidad I: la voluntad de saber, (México: Siglo XXI, 1998).

604 Véase el cuadro N° 2. Del fondo documental de los “juicios criminales” se realizó el trabajo siguiente: Rodolfo Hernández Méndez, (Coord.) Espacios geográficos de la criminalidad: los juicios criminales en la provincia de Guatemala, 1569-1750. (Guatemala: Dirección General de Investigación-Escuela de Historia, USAC, 2009). Inédito. Fueron analizados 231 documentos.

615 César de Bonesana, Marqués de Beccaria, De los delitos y las penas. Facsimilar de la edición príncipe en italiano de 1764. (México: Fondo de Cultura Económica, 2000), pág. 226.

626 José María Álvarez, Instituciones de Derecho Real de Castilla y de Indias, tomo IV. (Guatemala: En la Imprenta de D. Ignacio Beteta, 1819), pág. 1-5. Véase Christophe Belaubre, José María Álvarez in Diccionario Biográfico Centroamericano (Stephen Webre y Christophe Belaubre editores), http://www.afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action*fi_aff&id*629 .

637 José María Álvarez, Instituciones, pág. 2, n. 1.

648 José María Álvarez, Instituciones, pág. 2.

659 José María Álvarez, Instituciones, págs. 7-8.

6610 José María Álvarez, Instituciones, págs. 246-247.

6711 Francisco Tomás y Valiente, “El Proceso Penal” Historia 16, Nº Extra 1, 1986 (Ejemplar dedicado a: La Inquisición), págs. 15-28.

6812 Andrés Mauricio Vela Correa, De las instituciones penales y los juicios criminales en la colonia neogranadina, 1718-1810, (Santa Fe de Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana. Fac. Ciencias Jurídicas, Depto. Filosofía, 2000). Véase también, Francisco Tomás y Valiente, “El Derecho Indiano”, en Manual de Historia del Derecho Español, (España: Tecnos, 2004), págs. 325-345.

6913 Andrés Mauricio Vela Correa, De las Instituciones penales.

7014 Andrés Mauricio Vela Correa, De las Instituciones penales.

7115 José María Álvarez, Instituciones, pág, 2, nota 1.

7216 Antonio Dougnac Rodríguez, Manual de Historia del Derecho Indiano (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1994); Tomás y Valiente, “El Derecho Indiano”.

7317 Gustavo Palma Murga, (Coord.), La Administración Político-Territorial en Guatemala, una Aproximación Histórica, (Guatemala: Escuela de Historia, IIHAA, USAC., 1993), pág. 13-14.

7418 Gustavo Palma Murga, La Administración, pág. 33.

7519 Gustavo Palma Murga, La Administración, pág. 34.

7620 F. J. Quesada S, Estructuración y Desarrollo de la Administración política-territorial de Guatemala, en la Colonia y la época independiente, (Guatemala: Editorial Universitaria, 1983), pág. 50.

7721 José María Álvarez, Instituciones, pág. 268.

7822 José María Álvarez, Instituciones, pág. 268.

7923 José María Álvarez, Instituciones, pág. 268-269.

8024 Charles R. Cutter (Transcripción y estudio preliminar), Libro de los Principales Rudimentos tocante a Todos Juicios, Criminal, Civil y Executivo. Año de 1764, (México: Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM., 1994), pág. 13. Véase http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/2/618/1.pdf

8125 José María Álvarez, Instituciones, págs. 269-270.

8226 Francisco Tomás y Valiente, “El Proceso Penal”. Se llamaba así por el carácter indagador de la primera fase y no por referencia al usado por la Inquisición. Los delitos seguidos por el Santo Oficio fueron los que atentaban contra la doctrina Católica, tal como afirmar que el amancebamiento no era pecado.

8327 En la cárcel de Corte, la cárcel de ciudad para el caso de la ciudad de Santiago de Guatemala, o bien un lugar improvisado como tal que existía en todas las poblaciones.

8428 Charles R. Cutter, Libro de los rudimentos, pág. 13.

8529 Charles R. Cutter, Libro de los rudimentos, pág. 10.

8630 José María Álvarez, Instituciones, págs. 250-256. Agregamos otros delitos que no fueron analizados por Álvarez.

8731 José María Álvarez, Instituciones, pág. 250-251. Según este autor, de acuerdo con el derecho canónico, era suficiente que cualquiera de los “delincuentes” fuera casado. Para el “derecho civil” era necesario que la mujer fuera casada con otro. pág. 251, nota al pie.

8832 DRAE: caudal que con este título lleva la mujer cuando se casa, o que adquiere después del matrimonio.

8933 DRAE: donación que el esposo hacía a la esposa en remuneración de la dote o por sus cualidades personales.

9034 DRAE: Bienes gananciales, los adquiridos por el marido o la mujer, o por ambos, durante la sociedad conyugal, en virtud de título que no los haga privativos del adquirente, sino partibles por mitad.

9135 Archivo General de Centro America (AGCA), Ciudad de Guatemala, A1.15, Leg. 4124, Exp. 32675, 5 fs.

9236 José María Álvarez, Instituciones, pág. 254-255.

9337 José María Álvarez, Instituciones, pág. 255-256.

9438 AGCA, A1.15, Leg. 2890, Exp. 26628, 1698. Demanda por estupro.

9539 José María Álvarez, Instituciones, pág. 253.

9640 José María Álvarez, Instituciones, pág. 254.

9741 AGCA, A1.15, Leg. 2890, Exp. 26609, 1682. “Causa fha contra Pedro de Cardona indio del Pueblo de Sn Joan Atitan – Criminal de ofizio de Justicia por el Capn. Dn Antonio Balero del Corral Correxor del partido de Totonicapa.”

9842 Charles R. Cutter, Libro de los rudimentos, pág. 37.

9943 AGCA, A1.15, Leg. 4167, Exp. 33027, 13 folios. Año 1743. “Contra Tomás Zapata, originario de las Islas canarias, por suponerse amancebado con doña Antonia de Azañón.”

10044 AGCA, A1.15, Leg. 4118, Exp. 32619, año 1666.

10145 AGCA, A1.15, Leg. 4100, Exp. 32507, 1616. Autos por tener relaciones sexuales con una mula. La cárcel de Corte era la situada en la ciudad de Guatemala bajo la jurisdicción de la Audiencia.

102Lic. Rodolfo Hernández Méndez.
Guatemala, 17 de junio de 2014.