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AFEHC : transcripciones : Palabras pronunciadas por Mons. Rossell Arellano en la misa de los funerales de Carlos Castillo Armas. : Palabras pronunciadas por Mons. Rossell Arellano en la misa de los funerales de Carlos Castillo Armas.

Ficha n° 3813

Creada: 29 noviembre 2014
Editada: 29 noviembre 2014
Modificada: 29 noviembre 2014

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Autor de la ficha:

Julio David MENCHU CRUZ

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Palabras pronunciadas por Mons. Rossell Arellano en la misa de los funerales de Carlos Castillo Armas.

El presidente Castillo Armas es asesinado en la casa presidencial el 26 de julio de 1957, aparentemente por Romeo Vásquez Sánchez, quien laboraba como miembro de la guardia presidencial, mientras el Arzobispo metropolitano Mariano Rossell Arellano se encontraba en Roma en una visita al Papa, él cual al enterarse de la noticia regresa a Guatemala en el avión militar del hijo del presidente de EEUU el mayor John Eisenhower. Se transcribe la homilía pronunciada en la misa de las Exequias del presidente Carlos Alberto Castillo Armas y que fue publicada en el diario el Imparcial el día 31 de julio de 1954. Se respeta la ortografía con que fue trascrita en el periódico.
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Palabras claves :
El Imparcial, Periódico, Funerales, Castillo Armas, Misa
Autor:
El arzobispo Mariano Rossell Arellano
Fecha:
1954-07-31
Texto íntegral:

1Crimen social que afecta a no solo a un hombre, sino a una nación entera, dijo el arzobispo.

2Damos a conocer en seguida, las palabras que pronunció el arzobispo metropolitano, monseñor Rossell Avellano, en la misa pontifical oficiada durante los funerales del presidente Castillo Armas ayer por la mañana. El Ilustre prelado, dijo:

3El Señor nos lo dio, el Señor lo ha quitado, sea bendito el nombre del Señor. Amados hijos en Cristo Nuestro Señor, sólo Dios Nuestro Seño: comprende en toda su magnitud vuestro inconsolable dolor. Sólo El. Únicamente El podrá con su infinita providencia, cerrar esta herida tan honda que la maldad ha abierto en el corazón mismo de Guatemala.

4Pero Dios Nuestro Señor, lo diré una y mil veces, comprende vuestra amargura inconsolable, vuestra tristeza de corazones generosos, porque El, Dios Nuestro Señor a quien veneramos bajo la evocación del santo Cristo de Esquipulas, también fue asesinado por el único cargo de hacer el bien sobre la tierra. Por predicar contra los mercaderes del templo y contra los vicios, por ensenar que todos somos hermano, por divulgar la buena nueva de una nueva vida sobrenatural y divina a la cual todos somos llamados, por haber resucitado muertos, sanar heridos, dar de comer a los hambrientos y haber derramado a manos llenas la incomparable bondad de su doctrina, fue crucificado entre dos delincuente, después de haber sido condenado por aquellos a quien su divina autoridad había encomendado el gobierno religioso de Israel. Fue entregado por uno de sus discípulos, Judas, en quien había depositado su confianza, y su propio pueblo quien tantas veces había salvado, a quien tantas veces habla salvado, lo prefirió a un ladrón.
Nuestro buen Dios, Jesucristo, quien padeció en carne propia el asesinato más inicuo que han visto los siglos, cómo no ha de comprender vuestro dolor, hoy que deploráis este crimen social que no afecta un hombre sino a una nación entera, nuestra bien amada Guatemala que había depositado gran parte de su cariño en quien le salvó de perecer en las garras de un poderlo sanguinario, a quien no supo nunca ser cruel, ni autócrata, ni depredador, y quien en horas difíciles de nuestra vida nacional, supo arriesgar su vida y caer ametrallado en la lucha y sobrevivir providencialmente para encabezar una cruzada en pro de la libertad de Guatemala, vendida por treinta dineros al comunismo dictatorial que habla anegado las cárceles con centenares de victimas las cuales entraron por sus anchas puertas ya para nunca más salir da ellas con vida.

5Este Santo Cristo que preside nuestro profundo duelo, conoce vuestro inconsolable pesar, hoy os ve vuestra infortunada madre, Guatemala que cuando logra con el correr de su historia un gobernante que no implanta cepos, ni torturas, y promueve la justicia, y persigue el vicio, en bien de todos, recibe presto el pesar de verlo amortajado por la iniquidad del crimen. Grande es vuestro dolor pues con la esperanza de verlo, habéis pajado segundo a segundo a depositar, una decoración, un sentimiento de pena sobre los despojos de quien yace sin vida y a quien se debían grandes favores que sólo reveló la muerte misma.

6Como buenos y agradecidos ciudadanos hemos llorado a quien detuvo aquella frenética corriente de sangre y de muerte que se llama comunismo y buscó nuevas sendas al porvenir patrio. Pero aunque agobiados por el dolor, no olvidemos como cristianos, que creemos en la doctrina de Jesucristo Nuestro Señor, sé que nuestro buen amado amigo de ayer en la tierra, el presidenta Castillo Armas, no ha muerto del todo, ahí yacen sus despojos pero él vive, y confiemos en la divina misericordia que habrá de tener en su sagrado seno su alma que inspiró las gestas gloriosas que lodos hemos visto no hace tres años. No podía pasar en silencio la iglesia de Guatemala al benemérito presidente que nunca se avergonzó de visitar como lo hacen los más fervientes católicos año con año el santuario da Esquipulas y que rompió con la sectaria tradición de aquellos regímenes que no só Síre, de la misa pro difuntos, pero sería estéril sólo pensar castigar sólo el crimen y no poner sobre aviso para atajar la calza que provocó dichos crímenes y otros semejantes. Mientras haya en Guatemala una escuela sin Dios, un hogar sin Dios, una vida social sin Dios, esta escuela, y ese hogar y esa sociedad formarán esbirros y criminales que se ocuparán de asesinar y perseguir a los héroes, a los hombres de bien. En vano lloraréis sobre este ilustre féretro si mañana no empuñáis las armas del derecho para que se respete al hombre, que ha sido a imagen y semejanza de él mismo. Si hoy entronizáis la vida cristiana en vuestros hogares, y la justicia social para con vuestros hermanos, en la vida del campesino y del obrero.

7Nuestro llorado héroe soñó hacer de Guatemala una democracia en el sentido autentico de la palabra, una democracia basada en la educación para el respeto y cultivo de la dignidad de la persona humana. Uno de sus últimos actos fue defender la dignidad humana de los guatemaltecos cuando se vio amenazada por un antro social extranjero con apariencia de recreación, en realidad centro de vicio y el cual de motu proprio mandó cerrar, no importándole la gran cauda de intereses que había por quienes hacen lucro del juego y del vicio. Tampoco dudó destituir a funcionarios que aprovecharon el puesto para el lucro Indebido o para el abuso contra subalternos. Por haber luchado tan de verdad contra el crimen y contra la explotación humana. Bien pudiera haber esclarecido al morir vuestro presidente, muero por haber amado la justicia y odiado la iniquidad.

8Lloramos pues, no a una persona solamente sino a un ideal que vemos ultrajado en la muerte de esta persona. Pero no olvidéis que si hasta loa cabellos de nuestra cabeza están contados y si no se mueve la hoja del árbol sin la permisión de Dios y que Dios todo lo permite pera bien de los que le sirven y le aman, este suceso trágico habrá de redundar en pro de nuestra amada patria Guatemala.

9Cesad pues en vuestro llanto, nuestro libertador vive, os pido en nombre de Dios y por el cariño que le profesasteis en vida que levantéis a lo alto vuestros corazones para depositar vuestras plegarias por él en el mismo corazón sacratísimo de Jesucristo y mediante nuestra universal mediadora la bienaventurada siempre Virgen María, para que El ilumine hoy más que nunca vuestros pasos a fin de que vos otros y vuestros hijos puedan realizar en Guatemala el empeño noble de quien dio su vida por Guatemala. Y así como antaño supisteis surgir frente si peligro comunista, como un solo corazón y un solo espíritu, ante el Santo Cristo de Esquipulas, que recorría Guatemala, os pido hoy que unamos nuestros esfuerzos para luchar por la causa de la iglesia, amenazada nuevamente no sólo por los poderes del comunismo, sino por los tradicionales enemigos de Guatemala. Que si ayer no más segaron la vida de un digno gobernante hoy mismo o mañana no dudarán de expulsar a sus prelados como tantas veces lo han hecho o darles la muerte al estilo por todos conocida.

10Ojalá que Dios Nuestro Señor no permita que la muerte de vuestro amado presidente no señale para la iglesia de Guatemala una nueva era de calvario y de persecución…

11Estamos preparados y unidos en los ideales puros de nuestro cristianismo. No sacrifiquéis a las ambiciones personales o al odio la unión que nos hará fuertes, si fuertes son nuestros ideales. Digamos al Señor en esta hora de prueba, aquellas sapientísimas palabras del santo Job cuando perdió todos sus bienes y sus mismos hijos: “El Señor me lo dio, el Señor me lo ha quitado” bendito sea el nombre del Señor.

12El Señor nos ha quitado al valiente adalid contra el comunismo, pero no os ha quitado el ideal que a él mismo le animó en esa lucha. La muerte de este gran paladín de Guatemala sólo significa que hoy más que antes debemos seguir en la lucha ya que el enemigo como tantas veces os lo hemos dicho no ha salido de casa, pues hasta la de casa le han servido a maravillas al asumir tal decisión criminal y réproba. No es sólo el comunismo quien dio muerte a vuestro presidente, esta vez tenia aliados.

13Luchemos y oremos para que- nuestra patria se vea libre plenamente de ese plan enemigo que hoy aflige a toda la humanidad, el comunismo, y todos los sistemas de injusticia social que hoy conducen.

14Señor y padre nuestro Jesucristo, tú que riges los destinos de las naciones, mira a nuestro pueblo acongojado ante la Iniquidad que despoja nuestra patria de sus buenos hijos, tú conoces nuestra pena y sabes nuestra amargura y contemplas la angustia de esta gente sencilla que os ha suplicado por el alma de quien en vida fuera un gobernante recto, sin dobleces y sin tacha. Toma nuestras penas, Señor, en expiación de nuestras culpas y lleva al seno de los elegidos a quien murió a manos de la iniquidad. Tú nos lo diste y nos lo quitaste, danos el espíritu firme para luchar por su causa, pues fin ti ¿qué podemos hacer?

15Señor, salva a Guatemala una vez más como ya tantas veces la has salvado, tu Infinita bondad, la infinita bondad de vuestro Corazón. Recibe Señor el holocausto de nuestra pena y da a quien conservamos gratitud por el bien que le hizo a Guatemala, una profunda resignación cristiana.

16Tomado del imparcial: 31 de julio de 1954, pagina 1 y 2.