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AFEHC : articulos : El mayorazgo de los Ramírez de Aguilar en la Chontalpa oaxaqueña (s. XVI al XX) : El mayorazgo de los Ramírez de Aguilar en la Chontalpa oaxaqueña (s. XVI al XX)

Ficha n° 3818

Creada: 18 diciembre 2014
Editada: 18 diciembre 2014
Modificada: 25 diciembre 2014

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Autor de la ficha:

Laura MACHUCA

Publicado en:

ISSN 1954-3891

El mayorazgo de los Ramírez de Aguilar en la Chontalpa oaxaqueña (s. XVI al XX)

Este artículo representa un avance de investigación acerca de la rama del mayorazgo de la familia Ramírez de Aguilar en la región de la Chontalpa Oaxaqueña. La relevancia de este caso consiste en la permanencia de la propiedad de la tierra vinculada en manos de una misma familia española por casi cuatro siglos, en medio de una región indígena. Esta región se localiza en la costa central oaxaqueña, entre el Istmo de Tehuantepec y Huatulco, comprendida principalmente por los pueblos de Huamelula y Astata. Así, llama poderosamente la atención, la existencia de un mayorazgo rodeado de pueblos de indios en una zona periférica.
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Palabras claves :
Mayorazgo, Familia, Tierras
Autor(es):
Laura Machuca Gallegos y Nahui Ollin Vázquez Mendoza
Fecha:
Septiembre de 2014
Texto íntegral:

1

Introducción

2Este artículo representa un avance de investigación acerca de la rama del mayorazgo de la familia Ramírez de Aguilar en la región de la Chontalpa Oaxaqueña. La relevancia de este caso consiste en la permanencia de la propiedad de la tierra vinculada en manos de una misma familia española por casi cuatro siglos, en medio de una región indígena. Esta región se localiza en la costa central oaxaqueña, entre el Istmo de Tehuantepec y Huatulco, comprendida principalmente por los pueblos de Huamelula y Astata. Así, llama poderosamente la atención, la existencia de un mayorazgo rodeado de pueblos de indios en una zona periférica.

3El mayorazgo Ramírez de Aguilar presenta varios misterios, y lo que más llama la atención es que hasta ahora no habían sido sujetos de algún estudio. Al menos en la recopilación que hace Fernández de Recas1, sólo se menciona el de otra posible rama de la familia: Ramírez de Arellano; con referencia a sus bienes en Puebla y en la ciudad de Oaxaca2. Sin embargo, lo que se aprecia en la documentación es que los apellidos Ramírez de Aguilar fueron muy importantes tanto en Oaxaca y Puebla, en este último poseían ingenios y haciendas. En Oaxaca ocuparon los cargos de alcaldes mayores o regidores del cabildo de Antequera. Nos falta aún contestar varias preguntas como ¿Cuándo se creó exactamente el mayorazgo y cómo se fundó la rama en la región chontal? ¿Cómo se conformó la propiedad territorial del mayorazgo en esa zona? ¿Cuál fue su relación con los pueblos que lo rodeaban?

4 Se advierte que en tan temprana época como 1540 don Luis Aguilar, vecino de Antequera, ya había contraído nupcias con Doña María Ramírez, procreando seis hijos: Cristóbal, Juan, Pedro, Francisco, Catarina y Dorotea, todos con los apellidos Ramírez de Aguilar. Este orden en los apellidos quizá obedeció a que su esposa fue quien aportó el mayor caudal, por lo que su apellido antecedió al del esposo. Como no contamos con el acta fundacional, tenemos la duda si el padre repartió su patrimonio entre los hijos, de tal forma que cada uno creó su propio mayorazgo, pues en la documentación se habla de “tres mayorazgos”, aunque quizá también lo que sucedió es que los esposos sólo fundaron un mayorazgo con tres vínculos.

5Según Sara de León la rama que se instaló en la chontalpa hacía 1566 es la de Juan, quien parece tenía un segundo nombre: Ramón. Al pasar poco más de dos décadas su hermano menor (o quizá un hijo) Pedro obtuvo una merced para estancia de ganado menor y para un potrero en términos de Astata, Huamelula y Pijutla. Ellos dos son los miembros de la familia de quien más temprano se tiene referencia en la región. Así, a lo largo del presente trabajo nos adentraremos en los enigmas y peculiaridades de los mayorazgos de la familia Ramírez de Aguilar buscando poner énfasis en sus propiedades rurales en la región chontal.

La región de la chontalpa baja oaxaqueña y su historiografía

6Sin duda la historiografía sobre la propiedad, la tenencia de la tierra y la vida al interior de los pueblos indios de Oaxaca ha tenido avances vertiginosos en los últimos diez años. Los trabajos de Margarita Menegus, Edgar Mendoza, Luis Arrioja, Yana Yannakakis, David Távarez, Beatriz Cruz López, Peter Guardino, Francie Chassen, Nahui Ollin Vázquez, Laura Machuca, entre otros, testimonian este movimiento3. Al parecer la mayoría de las regiones oaxaqueñas ha sido analizada históricamente, sin embargo hay una micro región entre el Istmo de Tehuantepec y Huatulco que ha pasado casi inadvertida: La Chontalpa. En realidad la bibliografía sobre los chontales es reducida, y sin duda la lista empieza con las referencias que el padre Fray Francisco de Burgoa dejó sobre ellos en su Geográfica descripción que data de 1670 y a quien le debemos la imagen estereotípica del chontal: Salvaje, indómito, inconquistable, no obstante a los chontales de la costa ni los menciono4. Las Relaciones Geográficas del siglo XVI5 y XVIII, o el Cuestionario de Bergoza y Jordán que son unas de nuestras invaluables fuentes para época colonial nada nos informan. Una pequeña descripción del siglo XVIII la realizó Antonio de Villaseñor6. Y sólo para 1818 Murguía y Garlardí dejaría una breve referencia que transcribiremos más adelante.

Después le seguiría el trabajo clásico de Martínez Gracida (de 1910), un artículo de 1960 de Pedro Carrasco sobre rituales y una etnografía de Paul Turner ( Los Chontales de los altos ) de 1972 (en Oseguera, 2006). Tuvieron que pasar varios años para que Alicia y Miguel Barabas hicieran aproximaciones no sólo a la etnografía sino a la historia chontal, sus trabajos datan de 1992 y 1996. También hay una historiadora local Sara de León que se ha dedicado a recopilar material de la región, sobre sale su serie Lo que cuentan los abuelos, de 1993 con transcripciones de entrevistas y de documentos, que ahora resultan una fuente preciada. Recientemente los trabajos de Peter Kröefges desde la arqueología y Danny Zborover desde la antropología, han tratado de reconstruir la historia de este grupo. Kröefges se ha ocupado de la historia temprana al momento del contacto y a Zborover le han interesado más las narrativas sobre la historia de los propios chontales con respecto a su territorialidad. Uno de los trabajos más completos es el de Andrés Oseguera, quien se dio a la tarea de compilar todo el material disperso sobre los chontales, el libro de 2006 resulta ahora una referencia indispensable pues incluye textos que no siempre son de fácil acceso como el de Pedro Carrasco7.

7La Chontalpa oaxaqueña se ha dividido generalmente en dos partes, la Alta o Sierra y la Baja o Costa integrada sólo por dos pueblos: Astata y Huamelula y una serie de pequeños poblados. Astata y Huamelula, de hecho, son pueblos prehispánicos y consta que al menos en Astata había un cacique.

8 A pesar de su carácter agreste, estos pueblos tuvieron presencia española temprana: Astata fue encomienda de Juan Bello, la cual pudo disfrutar él y su hija desde 1528 hasta 1566. Por otro lado, Huamelula fue encomienda de 1528 a 15318. De hecho, en la costa central oaxaqueña, después de 1540 la tierra de los pueblos iba siendo cercada por ganado mayor y menor, que los españoles solicitaban a sus autoridades, en aquellas tierras alejadas y poco propicias para la agricultura9. La región de la costa central oaxaqueña se caracteriza por una topografía accidentada, de los siete grupos de suelo sólo tres son idóneos para la actividad agrícola: el 80% de la superficie no es cultivable10, principalmente en el área que va de Tonameca hasta la desembocadura del río Copalita, en la parte alta, por ello muchas de las estancias otorgadas se localizaron en el área de la chontalpa baja.

9Cuadro 1: Pueblos de indios en la costa central de Oaxaca, 1742

10
Nombre Descripción Familia
San Pedro Huamelula Capital de la jurisdicción, refiriendo a la sede de la alcaldía mayor y cabecera de república 230
Santiago Aztatla República y cabecera de gobierno 30
Santa María Huatulco Cabecera 44
San Pedro Pochutla Cabecera 50
Santa María Tonameca No lo registra (sólo se refiere: pueblo) 36
San Miguel (del Puerto) República 54
San Pedro- República 25
Santa María Xuchitepec República 34
San Miguel Chongo Pueblo 24
Tlacolula Cabecera 116
San Miguel Acatepec Pueblo 35
San Juan Elotepec República 29
Zapotlán República 62

11Fuente: Villaseñor y Sánchez, op. cit., 1992, págs. 391-394.

12En los primeros años de la década de 1550 la costa central oaxaqueña quedó circunscrita a la jurisdicción de la alcaldía mayor de Huatulco, la cual incorporó el corregimiento de Pochutla-Tonameca (ca. 1542), extendiéndose a la chontalpa baja con los pueblos de Huamelula y Astata hasta llegar a Mazatán y para 1591 se le anexó el corregimiento de Suchitepec. Así continuó sin mayor cambio hasta 1786 cuando fue rebautizada, con lo que ello implicó, como la subdelegación de Huatulco-Huamelula (véase mapa 1).

13En la costa central oaxaqueña, después de la segunda mitad del siglo XVIII Huamelula se había constituido como sede del poder español al residir allí el alcalde mayor, asimismo era cabeza de doctrina del área chontal de la costa, concentrando el poder político y económico de la provincia. Con lo anterior Huamelula logró desplazar en importancia la antigua sede provincial del puerto de Huatulco de siglos anteriores. La decadencia de dicho puerto trajo consigo un reajuste de las relaciones geopolíticas de los pueblos de indios, que para estos años comprendía a trece comunidades (véase cuadro 1). En general, fuera de Huamelula y Tlacolula, éstas eran cabeceras o repúblicas pequeñas en términos demográficos diseminadas en un terreno agreste, pero con extensiones territoriales considerables.

14Por otra parte, tras las incidencias del puerto la presencia española fue mínima, sólo se puede pensar en los funcionarios de la Corona. Para 1752 el alcalde mayor decía que la provincia seguía siendo de trece cortas poblaciones dispersas en distancia de más de cincuenta leguas de áspero terreno y montes, que contaban con una población, según su última tasación, de 970 indios tributarios, sin ninguna familia española y las que se hallaban de pardos libres, mestizos y ladinos llegaban a 2011. El número de pueblos permaneció prácticamente inalterable en los censos oficiales hasta 182412. Es claro, entonces, que tampoco existió un embate de la propiedad española en contra de la indígena. Al concluir el periodo novohispano e instaurarse un gobierno republicano, los pueblos de la Costa central que abarcaron parte de la Sierra Sur de Oaxaca se dividieron en cuatro Distritos políticos: 1) Pochutla; 2) Yautepec; 3) Tehuantepec y 4) Miahuatlán. Esta nueva organización fragmentó las jurisdicciones que se habían mantenido desde la instauración del proyecto de la Corona en la primera mitad del siglo XVI —con cambios menores en esos siglos, los más claros con las reformas borbónicas.

Las mercedaciones en la costa, el caso de Pedro Ramírez de Aguilar

15El otorgamiento de mercedes fue una de las formas clásicas de obtener y/o regularizar la ocupación de tierra por parte de los españoles. En términos generales, en sus inicios, la merced fue una donación graciosa de un bien realengo, la tierra en este caso, ya sea desde premiar la gestión ejemplar de un vasallo relevante o el pago de un compromiso13. Con el paso del tiempo, tras una Hacienda Real mermada, fueron apareciendo otras vías para hacerse de la tierra, como las ventas o las composiciones. Por ejemplo, a través de estas últimas se podía legitimar la ocupación de la tierra obteniendo un título, independientemente que se hubiera hecho de manera legal o ilegal, tras un pago (no siempre módico) a la Corona14.

16Mapa 1: Provincia de Huatulco-Huamelula, 1786

 Provincia de Huatulco-Huamelula
Provincia de Huatulco-Huamelula

Fuente: En base a Peter Gerhard, Geografía Histórica de la Nueva España, 1519-1821, 1984, pág. 127.

17En el valle de Oaxaca los indios y sus pueblos perdieron muy pocas tierras, así lograron contener la instalación de estancias de ganado por parte de los españoles15. En la sierra Norte, lo fragoso de sus tierras y el debacle demográfico fueron motivos suficientes para que los españoles que vivían ahí se interesaran más por el comercio o la minería16; en cambio en Tehuantepec la situación fue otra. Hernán Cortés inició la introducción de ganado porcino en 1526, en la siguiente década se amplió a todo tipo de ganado. Le siguieron los dominicos; al mismo tiempo que los particulares y los mismos pueblos de indios17. Un incremento de la actividad ganadera en el Istmo se dio para la década de 1580, en lo que Judith Zeitlin ha llamado como el ranching boom18. La forma en que los distintos grupos indígenas de la región (zapotecas, huaves y zoques) trataron de sortear los avatares de la introducción de ganado en sus respectivos nichos fue variada: “Como hemos visto, sólo la actividad ganadera generó verdaderas ganancias a los marqueses del Valle. Los indígenas tampoco permanecieron ajenos a la irrupción ganadera y en lugar de aislarse, supieron adaptarse al nuevo modelo económico que ofrecían los españoles, participando ellos mismos de él19”.

18Ya desde 1540, el virrey Antonio de Mendoza reconoció y otorgó sitios de estancia para ganado mayor y menor20 en nombre del Rey. Anteriormente era el cabildo español el que daba la autorización para el uso de las tierras para ganado; siempre bajo la fórmula de no hacer perjuicios a terceros. Compromiso que no se cumplió pues generalmente los animales pastaban en las tierras fértiles de los pueblos de indios21. La tierra mercedada no era propiedad de quien la solicitaba si no sólo podía recibir el usufructo del ganado que allí tuviera. Al llegar al ocaso del siglo XVI en algunas regiones fueron tantos los sitios de estancia de ganado que ya no era tan redituable y muchos, los más pobres, vendieron sus mercedes a los más ricos quienes acapararon (también bajo el despojo) las estancias y a la larga, tras empezar a sembrar en ellas, pronto fueron logrando el reconocimiento de la propiedad de sus tierras con pagos módicos a la Corona.

19 En la provincia de Huatulco desde de 1542, se inició el proceso de mercedación para sitios de ganado a españoles, vecinos de Antequera, de Puebla y la ciudad de México; proceso que siguió toda la segunda mitad del siglo XVI22. Como en Tehuantepec, estas tierras no se pueden equiparar en tamaño y recursos a las grandes haciendas del centro y norte de la Nueva España: “Más bien deben llamarse ranchos o estancias de ganado, que utilizaban mano de obra esclava negra y mulata, de planta, y temporalmente india, no autosuficientes y cuyas ganancias variaban enormemente23”.

20Mapa 2: Huamelula, Astata y Pijutla, 1589

 Huamelula, Astata y Pijutla
Huamelula, Astata y Pijutla

Fuente: AGN, Mapas, planos e ilustraciones, de Tierras, vol. 2676, exp. 59.

21Para el caso que aquí nos interesa, encontramos a Pedro Ramírez de Aguilar solicitando en agosto de 1589 una estancia de ganado menor en términos de Astata, en un lugar llamado Malpaso (que en el documento se lee en lengua chontal: Malnaselles), y un potrero en términos de Huamelula y Pijutla (_Gualacin_, según la inspección24). Tras realizar las averiguaciones el alcalde mayor del puerto de Huatulco, Bernardino de Santoyo, y al no afectar a un tercero, otorgó los sitios solicitados. Los indios decían: “estar contentos y que el dicho don Pedro Ramírez poblase y que de ello daban beneplácito25…” La ratificación fue dada al siguiente año por el virrey Luis de Velasco, el mozo, bajo las condiciones establecidas en la materia26 (véase mapa 2).

22Sin embargo, los terrenos llamados Malpaso no entraron a los bienes vinculados por el mayorazgo, pues hacia 1670 ya era una Hacienda llamada Mal Paso, y pertenecía a un señor llamado Domingo de Noriega. Se sabe que un tal Francisco Pacheco había dejado a su muerte acaecida en 1668, la hacienda de San Nicolás Malpaso a Domingo Noriega en calidad de su albacea, para que vendiera dos sitios de estancia para el pago que debía de dicha hacienda “la cual ha pagado en virtud del poder del cap. Manuel Sosa que dio como albacea de Mariana de Villalobos, su mujer”. El sitio se remató en 3050 pesos en Francisco Pereyra, pero la hacienda quedó en poder de Domingo27. Según Sara de León, las extensiones del mayorazgo y de la hacienda eran casi iguales28. Cuando Noriega murió en 1709, los de Huamelula hicieron todos los trámites necesarios para comprarla, en la cantidad de 2500 pesos, 500 pesos como enganche y el resto a pagar en dos años, con los debidos intereses29. Para no perder el control de estas tierras pasaron a formar parte de la Cofradía del Rosario, por eso la hacienda sería mejor conocida como del Rosario.

El mayorazgo Ramírez de Aguilar y su rama chontal

23El mayorazgo se ha definido como: “Una vinculación civil perpetua, por virtud de la cual se realiza una sucesión en la posesión y disfrute de los bienes según las reglas especiales de la voluntad del testador o fundador y, en su defecto, por las generales de la ley establecida para los regulares30”. Es decir, los mayorazgos se fundaban para preservar el patrimonio de una familia, estableciendo que un vínculo no podía ser subdividido, generalmente sólo lo heredaba el primogénito, aunque la formas de sucesión podían ser variadas, quien a su vez administraba la propiedad dando una pensión a su demás parentela. Es decir, el titular no podía disponer de los bienes vinculados para venderlos, donarlos o gravarlos con censos, a título individual; sólo podía administrar las rentas que producía el vínculo, ya que sólo contaba con el dominio útil31. Asimismo, según Fernández de Recas los mayorazgos eran regulares e irregulares, en los primeros la sucesión recaía en un solo heredero, los bienes eran inalienables e indivisibles entre los fundadores, en los segundos todo dependía de la voluntad del fundador32. Bermudez Gorrochotegui que ha trabajado el mayorazgo de la Higuera en Veracruz afirma que las particularidades de los mayorazgos novohispanos a diferencias de los castellanos, es que no reprodujeron derechos señoriales: el dominio eminente sobre un territorio, derecho de rentas o tributos y jurisdicción civil o criminal, todo ello propio de la nobleza feudal33.

24Hasta ahora no hemos localizado la escritura de fundación del mayorazgo Ramírez de Aguilar, o sus propiedades rurales y urbanas. Esto significa que ignoramos en qué términos exactos nació y si fue regular o irregular34. Como muy bien lo indica Bartolomé Clavero en su clásica obra “En los mayorazgos, todas las reglas ceden a la voluntad del fundador” y como él mismo lo indica las combinaciones pueden ser infinitas, pues cada uno establecía el “régimen perpetuo, sucesorio y patrimonial”, con sus restricciones35. Esperando encontrar alguna vez esa acta, por lo pronto nos ha tocado hacer las primeras reconstrucciones.

25La formación del patrimonio hispano en Indias puede visualizarse desde cinco variantes: a) las formadas por acaparadores de grandes propiedades mediante sus buenas relaciones con las autoridades Reales, b) los fundados por la alta jerarquía eclesiástica, c) las propiedades creadas a partir la actividad minera, d) aquellas que se favorecieron por los capitales que se crearon con el comercio, las industrias o la consolidación de los prestamos, e) Por último, se crearon propiedades de los funcionarios reales, que al inicio se fortalecieron con los elementos de la sociedad conquistadora36.

26Siguiendo este esquema Luis Aguilar se ajusta al primer punto, pues crea su mayorazgo gracias a un mecanismo algo sui generis de la época en la que un personaje podía fundar un mayorazgo, mientras esperaba la ratificación Real. Pensemos en qué era Antequera en época tan temprana como 1540 y, más aún ¿cuáles eran las perspectivas qué podían tener los aún pocos españoles que vivían ahí? En principio: indios y/o tierras. Sus opciones eran solicitar una encomienda o un mayorazgo. Bartolomé Clavero y Guillermo F. Margadant ya han estudiado estas dos opciones que tenían los españoles para hacerse de un título. Destaca que la encomienda era una donación del rey, en cambio el mayorazgo se formaba con bienes propios, de ahí que sólo se necesitara ratificación real, pero no permiso para fundarlo. Además, a la larga las encomiendas desaparecieron y los mayorazgos continuaron37. Debe recordarse que Luis de Aguilar hizo su fortuna gracias a su matrimonio por conveniencia y al parecer la idea de fundar el mayorazgo provino de la propia familia de la novia, quizá temiendo que los bienes se dilapidaran. Dada las coyunturas en las que se movía, esa era su mejor opción.

27Cabe recordar que eran tres los hermanos a quien se les dotó de bienes del mayorazgo: Cristóbal, Juan Ramón y Pedro. Un expediente del AGN de principios del siglo XVIII elaborado a partir del pleito de sucesión entre el descendiente de la línea de Pedro, Fernando Ramírez de Aguilar, y María Ramírez, de la línea de Cristóbal, se da cuenta que don Luis Aguilar sí obtuvo licencia Real para dichas fundaciones, pero no así de la forma en que se organizaría.

Algunos datos dispersos sobre los Ramírez de Aguilar de Antequera

28Hay información dispersa de las tres ramas cuyos detalles sería muy largo referir aquí, sin embargo no está de más hacer un acercamiento somero. El regidor del cabildo de Antequera don Luis Ramírez de Aguilar en 1680 gestionó dejar de ejercer su cargo ¡por haber descuidado su patrimonio38! El virrey en 1701 no autorizó su solicitud pero le concedió la licencia para resolver sus asuntos y que no desempeñara comisión alguna39.

29Mapa 3: Distribución de la propiedad española en la chontalpa baja

 Distribución de la propiedad española en la chontalpa baja
Distribución de la propiedad española en la chontalpa baja
Fuente: Sara de León Chávez (coord.), Lo que cuentan los abuelos, III, 1993, pág. 14.

30Otra de las ramas era la de Félix Ramírez de Aguilar quien murió en 1714, “en suma pobreza de bienes libres” para heredar a su único hijo Fernando Ramírez de Aguilar, al punto de que su entierro fue costeado por Don Juan Francisco Gutiérrez, alcalde ordinario del cabildo de Antequera. Fernando en ese tiempo era menor de edad y no podía administrar su hacienda. Para ello su madre, Ana María de Angulo había dispuesto que su hermano, don Henrico Buenaventura de Angulo, canónigo magistral de la catedral de la ciudad, fungiría como su “tutor, curador y administrador” de sus bienes, proceso que se reconoció ante Luis Ramírez de Aguilar en su calidad de alcalde ordinario de la ciudad el 12 de diciembre de 1714. Así, a Fernando se le entregaron 6 casas y una tienda cerca de la plaza mayor. Su tío don Henrico hizo varias mejoras a este patrimonio40.

31 El 12 de octubre de 1726 María Ramírez de Aguilar entabló un juicio contra Fernando Ramírez de Aguilar y Angulo por la sucesión de dichos vínculos. El argumento de Fernando era que las líneas primarias de Cristóbal y Juan se habían extinguido, por lo cual él era el único descendiente legitimo de Pedro en quien recaía el tercer vínculo. Pero María Ramírez de Aguilar buscó disputar la sucesión para entregarla a su hijo Cristóbal.

32 María descendía de una rama lateral del primer vínculo, el de Cristóbal. Pero al ser mujer el fallo tendió a favorecer al “varón de varones”. Así lo argumentó el quinto testigo de don Fernando, lic. don Francisco Antonio de Hurtado (clérigo presbítero del obispado), quien dijo que aunque doña María Ramírez era más inmediata en el parentesco, no es de la línea de los varones como lo es don Fernando, esto pues la línea masculina se extinguió con la muerte del maestre de campo don Luis Ramírez de Aguilar41. Por ello, al finalizar el siglo XVIII sólo existirá un mayorazgo o vínculo que integró a los otros dos.

Su presencia en la Chontalpa

33 Tenemos varias ideas acerca de cómo pudieron instalarse en la Chontalpa. La primera opción, y la más fiable es la que refiere Sara de León, quien tuvo acceso a varios documentos del archivo parroquial de Huamelula, hoy inexistentes. Según su versión para 1566 el segundo hijo de Luis Ramírez de Aguilar, Juan Ramón, fue quien estableció la rama de su mayorazgo en la región chontal, a su muerte heredó el vínculo a su hijo Marcos. El murió sin sucesor por lo que su vínculo se incorporó al del hermano mayor, que para esas fechas ya estaba en manos de un tal Luis Ramírez de Aguilar, quien lo heredaría a su hijo Nicolás.

34Gracias a dos relaciones de méritos, una dejada por el licenciado Luis Ramírez de Aguilar (cura) en 1654 y otra por el regidor Luis Ramírez de Aguilar en 1689, que se confrontan con el pleito de sucesión, ya referido, es posible reconstruir el devenir del mayorazgo y algunas de sus propiedades en Oaxaca42. También sabemos que en 1625 don Luis Ramírez de Aguilar, hijo de Cristóbal (poseedores del primer vínculo43) contaban con un sitio de estancia de ganado mayor poblada en términos de Huamelula, nombrada Reymundo44.

35 Por otra parte, en la segunda mitad del siglo XVII quedó registrado el inicio del proceso de compra-venta y algunos pleitos por las propiedades entre españoles e indígenas45. El 20 de noviembre de 1670 Pedro Ramírez de Quiñones46 —nieto del referido Cristóbal y Ana Zarate— vecino de Antequera y “estante” en la villa de Jalapa del Marqués, vendió por 550 pesos de oro común, al capitán Domingo Noriega tres sitios de estancia para ganado mayor. Los dos primeros se encontraban en términos de la jurisdicción de Huamelula: 1) “Acachiapa” y 2) “Telasunte”. El tercero se localizaba en la jurisdicción de Suchitepec (Ayutla). Pedro Ramírez Quiñones había heredado estas propiedades de su padre don Juan Ramírez de Quiñones, quien a su vez obtuvo los dos primeros del lic. Joseph Gómez, beneficiado del partido de Huatulco (puerto) y Francisco Pacheco, su hermano. La tercera propiedad le fue heredada por Cristóbal Ramírez de Aguilar, su abuelo.

Finales de la época colonial y siglo XIX

36 Después de estos acontecimientos no aparece información sino hasta fines del siglo XVIII. Un documento de esta época nos define así los límites del mayorazgo: “que yo el dicho don Luis Ramírez de Aguilar tengo dicho a ellos que los sitios que quedan dentro de estos linderos y mojoneras que se expresan antes son Tapanalá, San Pedro sitio de Sta. Ma. Boquerón, estancia de Goamelula47…” Además se daba el lujo de arrendar tierras a los habitantes de Huamelula y recibía una parte de sal cuando cuajaban las salinas.

37De hecho, fue en 1790 que Luis Ramírez de Aguilar hizo reconocimiento formal de sus “tierras pertenecientes a mi mayorazgo en esta ciudad y del mar del sur, con los vecinos de los pueblos de San Pedro Guamelula y Santiago Astatla como más largamente consta por mis títulos y mercedes que obran en poder mío48” En las primeras décadas del México independiente las jurisdicciones políticas se modificaron, pero la figura del mayorazgo de los Ramírez aún permaneció varios años en la mente de los chontales, quienes habían pagado el arrendo de parte de esas tierras. Un recuerdo que no obedeció a los nuevos referentes jurídicos, pero que a esas tierras se les siguió llamando del “mayorazgo”.

38Siguiendo el marco legal, los mayorazgos duraron por lo menos las primeras décadas del siglo XIX. El 27 de septiembre de 1820 se da una ley de desvinculación, que al parecer no se aplicó en Nueva España. Fue hasta el 7 de agosto de 1823 que se ordenó que sólo subsistiera por una mitad de los bienes vinculados y que la otra mitad se desvincularía al morir el titular. En teoría los mayorazgos al menos en España desaparecieron definitivamente entre 1836 y 186249. De hecho, el presidente Ignacio Comontfort en el art. 75 del Estatuto Orgánico Provisional de la República Mexicana, del 25 de mayo de 1856, indicaba que “Se prohíbe la erección de mayorazgos y de toda vinculación que tenga por objeto establecer la sucesión hereditaria de ciertos bienes por derecho de primogenitura50”. Lo cual puede ser un buen indicador que los mayorazgos todavía siguieron funcionando en la primera mitad del siglo XIX. Tal fue el caso de la Chontalpa oaxaqueña, aunque la figura jurídica ya no existía propiamente, siguió tal cual con los mismos Ramírez de Aguilar al menos hasta 1875. Hemos encontrado otro caso similar en Veracruz, con el Mayorazgo de la Higuera, el cual se fundó en 1606 y existió al menos hasta 187951.

39Mapa 4: Distribución de las tierras en 1906

Distribución de las tierras en 1906
Distribución de las tierras en 1906

Fuente: “Astata y Huamelula en conflicto por límites desde antiguo” en AGEO, Adjudicaciones, leg. 76, exp. 1, 1875.

40Desafortunadamente le perdemos la pista al mayorazgo toda la primera mitad del siglo XIX. El 16 de febrero de 1875 ante notario se hizo referencia a una de las clausulas del testamento de Juan Ramón Ramírez de Aguilar (redactado casi 20 años antes) ante sus familiares: doña Ana y doña Juana Ramírez de Aguilar, doña Francisca Ramírez viuda de Marcucci, doña Ignacia Ramírez de Ramírez, doña Susana Sandoval, viuda de Juan Ramón y vuelta a casar (ambas con autorización de sus maridos don Manuel Guendulain y el lic. Rafael Ramírez, respectivamente) y el lic. Justo Benítez consorte de doña Consuelo Gómez Palomino. El objetivo de la reunión era nombrar un representante que pudiera deslindar y amojonar los terrenos conocidos con el nombre de mayorazgo, pues tenían intención de venderlos al pueblo de Huamelula: “que poseen en límites de los pueblos de Hamelula, Santiago Astata, Zapotitlán y San José Sulchitepec, de esta jurisdicción los dos primeros, y los últimos de la de San Carlos Yautepec; cuyos terrenos que, constan de ocho sitios de ganado mayor, uno de menos y dos caballerías que adquirieron sus antepasados por diversas mercedes y concesiones que de tiempo inmemorial les hicieron los virreyes de la Nueva España52.”

Apéndice: las tierras de “mayorazgo” a fines del siglo XIX y principios del XX

41Mientras estos eran los planes de la familia Ramírez de Aguilar otra cosa sucedía en los pueblos. El 22 de abril de 1863 y siguiendo los lineamientos de la ley del 24 de noviembre de 1862, el ayuntamiento de Astata confirmó sus mojoneras, se encontraban presente el ayuntamiento de Huamelula y Diego Ortega como apoderado del mayorazgo Ramírez. En 27 de noviembre de 1872 habrían incluso llegado a un acuerdo motivado por la adjudicación de los herederos de un tal Pedro Castellanos, hasta que en 1906 hubo un diferendo:

42Se convino el año de 1872 en que quedarán para ejidos de Astata los terrenos que quedan al poniente de la línea trazada por el Boquerón, Magroma, El Puntiagudo y el Guapote. Que el día 22 de febrero último (1906) el vecindario de Huamelula, acompañado del presidente municipal en persona comenzó a abrir un carril que partiendo del cerro ventura pasa a un kilometro aproximadamente arriba del lugar donde se juntan los ríos Huamelula y Santa María para ir a terminar como a tres cuadras del paraje el Boqueron53.

43Los de Astata decían que lo anterior significaba que sus terrenos quedarían comprendidos en los de Huamelula. Estos últimos afirmaban que no había constancia de ningún acuerdo, sólo uno de marzo de 1875 en que se estableció como línea divisoria el Boquerón y Cerro Ventura, ya vimos anteriormente que la familia Ramírez había mandado amojonar. Pero al parecer habían sido los del Mayorazgo quienes habían abierto la brecha. Don Ramón Ramírez de Aguilar había vendido a cuatro representantes de Huamelula sus terrenos, comprendiendo incluso el fundo legal de Astata. No hemos encontrado el acta de venta, por eso no sabemos ni la fecha ni las condiciones exactas. Nos inclinamos a pensar que Juan Ramón Ramírez hizo la promesa y sus herederos en 1875 se encargaron de llevarla a cabo. De hecho, los compradores de los terrenos se reunieron en la “Sociedad Agrícola de Huamelula”. Los de Huamelula sitiaron Astata y les cerraron el paso a un “aguaje”, única fuente de agua del pueblo.

44Lo anterior dio pie a una serie de eventos violentos: extracción de ganado, destrucción de propiedades, quema de una cerca. La cosa llegó a tal punto que hasta se pidió ayuda de la fuerza federal. Los de Huamelula se preparaban para algo mayor pues se sabía que habían comprado armas en la vecina Pochutla para atacar a Astata. Las autoridades trataron de controlar a ambas partes, con el argumento que el verdadero causante de todo el embrollo era los dueños del Mayorazgo, al haber vendido más tierra de la que se debía.

45Se decidió que el jefe político de Tehuantepec realizara unas diligencias de amojonamiento entre las tres partes: Astata, Huamelula y la Sociedad Agrícola de Huamelula, la cual tuvo lugar el 24 y 25 de julio de 1907. Sobre todo los de la Sociedad no estuvieron de acuerdo con varios límites pero decidieron no impugnar en ese momento “por tratarse simplemente de la división territorial entre los pueblos54”. “De estas diligencias se ve que los mojones que demarcan la jurisdicción municipal de los referidos pueblos, se establecieron de cal y canto en los lugares conocidos con los nombres de “Portillo Polé ó Anona”, “El Boquerón”, “Nacxoma”, “Carro Puntiagudo ó Tepehuaje” y “ Carro Ventura” mismos puntos que menciona la resolución de gobierno”. No obstante la lucha con la Sociedad Agrícola de Huamelula por las tierras del Mayorazgo quedaban pendientes, pero esa es ya otra historia.

Consideraciones generales

46 Hasta aquí, hemos mostrado algunas de las incidencias familiares de los Ramírez de Aguilar indicando las distintas vías posibles de cómo se fue consolidando una propiedad rural vinculada a su mayorazgo. A lo largo del periodo novohispano los tres mayorazgos o los tres vínculos de un mayorazgo de la familia se consolidaron en una sola propiedad al quedar sin línea que sucediera en las dos primeras ramas. Las condiciones fisiográficas de la región, la cercanía de agua y tierra fértil son factores que contribuyeron a su formación, aunado a que se trata de una región que después del auge del puerto de Huatulco, en el último cuarto del siglo XVI, se encontró sin una presencia hispana de manera permanente, abriéndose un sin fin de posibilidades a quien osara internarse por esos territorios. Si bien la documentación consultada nos muestra que los mayorazgos o vínculos de esta familia, al igual que muchos otros en territorio novohispano, al correr los años sufrieron crisis por una mala administración, el poder de la propiedad vinculada permitió que pudieran sobrevivir. La evidencia documental de conflictos legales, en este periodo, entre los Ramírez de Aguilar y las repúblicas de indios por la tierra muestran una nula contraofensiva de los pueblos ante la propiedad vinculada. De hecho, los de Huamelula rentaron partes de estas tierras en censos redimibles, lo que mostraría una paulatina recuperación poblacional y un primer momento de preocupación por amojonar los limites de las tierras del mayorazgo en 1790. No obstante, con este último mecanismo, al finalizar el periodo novohispano las tierras del mayorazgo se consolidaron dentro de un marco legal de antiguo régimen, es decir, tierras privadas pero vinculadas.

47A su vez, este ejemplo nos presenta la convivencia de diferentes tipos de derechos de dominio en el periodo novohispano entre una propiedad particular y las propiedades comunales de la repúblicas de indios de Huamelula y Astata; así como de las formas en que podían pasar de un régimen a otro, estando sujetas a su marco legal regulatorio. En este sentido, al llegar el siglo XIX los cambios en la legislación evidencian la crisis de los censos, el surgimiento de las sociedades agrícolas con la intención de hacer frente al proceso de desamortización y la forma de un reordenamiento de la propiedad.

48 Con todo, al final de este ejercicio queda por explicar el origen y fundación del mayorazgo, de encontrar este dato muchas dudas serían resultas. Pero como suele pasar en el oficio de historiar, mientras esto sucede habrá que dejar hechas las preguntas.

Archivos y abreviaturas utilizadas

49AGN Archivo General de la Nación, México, D.F.
AGEO Archivo General del Estado de Oaxaca
AHNO Archivo de Notarías de Oaxaca
Archivo de Notarias del Estado de Puebla
CDAMHSLC Colección de Documentos del Archivo Municipal de San Pedro Huamelula, Oaxaca, Sara de León Chávez

Fuentes consultadas

50Artís Espriu, Gloria, Familia, riqueza y poder. Un estudio genealógico de la oligarquía novohispana, México, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 1994.

51Bartolomé, Miguel Alberto y Alicia Mabel Barabas, “Historia chontal”, Historia Étnicas, núm. 5, inah-Centro Regional de Oaxaca/ Conaculta, Oaxaca, 1992.

52Bartolomé, Miguel Alberto y Alicia Mabel Barabas, La pluralidad en peligro. Procesos de transfiguración y extinción cultural en Oaxaca. (Chochos, chontales, ixcatecos y zoques), México, Instituto Nacional Indigenista/ Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1999.

53Bermudez Gorrochotegui, Gilberto, El mayorazgo de la Higuera, Xalapa, México, Universidad Veracruzana, 1987.

54Burgoa, Francisco de, Geográfica descripción, vol. 2, México, Talleres Gráficos de la Nación, (Publicaciones del Archivo General de la Nación: 26), 1934.

55Chance, John K., La conquista de la sierra. Españoles e indígenas de Oaxaca en la época colonial, México, Instituto Oaxaqueño de las Culturas/Fondo Estatal para la Cultura y las Artes/Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 1998.

56Chevalier, François, La formación de los latifundios en México, México, Fondo de Cultura Económica, 1982.

57Clavero, Bartolomé, Mayorazgo. Propiedad feudal en Castilla (1369-1836), Madrid, Siglo XXI, 1974.

58Fernández Dávila, Enrique y Susana Gómez, “Arqueología de Huatulco”, en Marcus Winter, (comp.), Lecturas históricas del estado de Oaxaca, vol. I, Época prehispánica, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia/Gobierno del Estado de Oaxaca, 1990.

59Fernández de Recas, Guillermo, Mayorazgos de la Nueva España, México, Instituto Bibliográfico Mexicano, 1965.

60Gerhard, Peter, “Descripciones geográficas (pistas para investigadores)”, en Historia Mexicana, vol. XVII, núm. 4 (1968), págs. 618-627.

61Gerhard, Peter, Geografía histórica de la Nueva España, 1519-1821, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1986.

62Kröfges, Peter C., Sociopolitical Organization in the Prehispanic Chontalpa de Oaxaca, Mexico, Ethnohistorical and Archaeological Perspectives, tesis de doctorado, Nueva York, State University at Albany, 2004.

63Kröfges, Peter C., “¿Arqueología de la Cultura chontal o arqueología de la Chontalpa?”, en Andrés Oseguera (coord.), Historia y etnografía entre los chontales de Oaxaca, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2006, págs. 41-60.

64Kröfges, Peter C, “La historia de la chontalpa de Oaxaca según fuentes españolas e indígenas del periodo colonial”, (2006ª).

65León Chávez, Sara de (Coord.), Los que cuentan los abuelos. 4 vols. Centro Coordinador Indigenista San Pedro Huamelula/ Instituto Nacional Indígena, 1993.

66Machuca, Laura, “Haremos Tehuantepec”. Una historia colonial (siglos XVI-XVIII), Oaxaca, México, Culturas Populares-Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Secretaria de Cultura-Gobierno de Oaxaca/Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social/Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, A.C, 2008.

67Margadant, Guillermo F, “El mayorazgo novohispano, producto natural de un zeitgeist, y anatema para el siguiente”, en Anuario Mexicano de Historia del Derecho, vol. XI-XX, 1999-2000.

68Martínez Gracida, Manuel, Historia antigua de la Chontalpa oaxaqueña, México, Imprenta del Gobierno Federal, 1910.

69Murguía y Galardí, José María, Apuntamientos estadísticos de la provincia de Oaxaca den esta Nueva España, ed. Facsimilar, Oaxaca, EDAMEX, 1991.

70Peña, José F. de la, Oligarquía y propiedad en Nueva España (1550-1624), México, Fondo de Cultura Económica, 1983.

71Peset, Mariano y Margarita Menegus, “Rey propietario o Rey soberano”, en Historia Mexicana, vol. XLIII, núm. 4 [172], abril-junio 1994, págs. 563-599.

72Oseguera, Andrés (coord.), Historia y etnografía entre los chontales de Oaxaca, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2006.

73Perez Picazo, María Teresa, “Mayorazgo y desvinculación en el municipio de Murcia, 1750-1850” en Historia, instituciones, documentos, Universidad de Sevilla, Departamento de Historia Medieval y Ciencias técnicas Historiográficas, 1989, pp. 289-304.

74Solano, Francisco de, Cedulario de tierras. Compilación de legislación agraria colonial (1497-1820), México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1984.

75Taylor, William, Terratenientes y campesinos en la Oaxaca colonial, Instituto Oaxaqueño de las Culturas/Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, 1998.

76Turner, Paul, Los Chontales de los Altos. Trad. De Carmen Viqueira de Palerm. México, SEP. (SEpSetentas, 119), 1972.

77Vázquez Mendoza, Nahui Ollin, Huatulco, Oaxaca: Un análisis de sus Títulos Primordiales a partir de su historia, territorio, economía y estructura sociopolítica novohispana, Tesis de maestría de la Facultad de Filosofía y Letras: Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2013

78Vázquez Mendoza, Nahui Ollin, Pueblo a orilla del mar: Huatulco en el siglo XVI, Oaxaca, México, Culturas Populares-Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Secretaria de Cultura-Gobierno de Oaxaca/Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, A.C, 2014.

79Villaseñor y Sánchez, Joseph Antonio de, Theatro americano. Descripción general de los reynos y provincias de la Nueva España y sus jurisdicciones, México, Trillas, 1992.

80Zborover, Danny, Kingdom on Cloth: Cartographic-Histories and the Curious Case of the Lienzo de Tecciztlan y Tequatepec, tesis de maestría, Leiden University, 2002.

81Zborover, Danny, “Narrativas históricas y territoriales de la Chontalpa oaxaqueña”, en Andrés Oseguera (coord.), Historia y etnografía entre los chontales de Oaxaca, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2006.

82Zborover, Danny, “El Proyecto de Arqueología Histórica de La Chontalpa, Oaxaca”, FAMSI, 2007, Disponible en http://www.famsi.org/reports/05038es/index.html .

83Zborover, Danny, “Identidades faccionales en ‘narrativas territoriales’ de la Oaxaca Colonial. Un enfoque desde las montañas Chontales”, en Sebastian van Doesburg, (coord.), Pictografía y escritura alfabética en Oaxaca, Oaxaca, IEEPO, 2008.

84Zeitlin, Judith, “Ranchers and Indians on the Southern Isthmus of Tehuantepec: Economic Change and Indigenous Survival in Colonial Mexico”, en Hispanic American Historical Review, vol. LXIX, 1989, págs. 23-60.

85Notas de pie de páginas

861 Guillermo Fernández de Recas, Mayorazgos de la Nueva España, (México: Universidad Nacional Autónoma De México, 1965), págs. 343-346.

872 Por ejemplo, el 5 de enero de 1680 Don Alonso Ramírez de Arellano era poseedor del vínculo y mayorazgo que fundó su bisabuelo Don Felipe Ramírez de Arellano, casado con Doña Juana de Aguilar, pero los apellidos correspondían a la realidad de esa familia, situación distinta a la familia Ramírez de Aguilar. Véase Archivo de Notarias del Estado de Puebla, Notaría 3, caja 139, ff. 21r-22v.

883 Véase Margarita Menegus Bornemann, La Mixteca Baja: Entre la Revolución y la Reforma. Cacicazgo, territorialidad y gobierno, siglos XVIII-XIX, (Oaxaca: Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, 2009); Edgar Mendoza García, Municipios, cofradías y tierras comunales. Los pueblos chocholtecos de Oaxaca en el siglo XIX, (México: Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca / Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social / Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco, 2011); Luis Arrioja Díaz, Pueblos de indios y tierras comunales, Villa Alta, Oaxaca: 1742-1856, (Zamora: Colegio de Michoacán, 2011); Yanna Yannakakis, El arte de estar en medio. Intermediarios indígenas, identidad india y régimen local en la Oaxaca Colonial, (Zamora: El Colegio de Michoacán, 2012); David Tavárez, Las guerras invisibles. Devociones indígenas, disciplina y disidencia en el México colonial, (México: CIESAS, UABJO, Colmich, UAM-Iztapalapa, 2012); Beatriz Cruz López, Pueblos en movimiento. Conflictos y poder en el Valle de Tlacolula, Oaxaca, durante la época colonial, (México: Colmich y Fideicomiso “Felipe Teixidor y Monserrat Alfau de Teixidor”, 2012); Peter Guardino, El tiempo de la libertad. La cultura política en Oaxaca, 1750-1850, (México: Colmich, UAM-Iztapalapa / UABJO / El Colegio de San Luis / H. Congreso del Estado de Oaxaca, 2009); Francie R. Chassen-López, Oaxaca: Entre el liberalismo y la revolución. La perspectiva del sur (1867-1911), (University Park: Penn State University Press, 2010); Nahui Ollin Vázquez, Pueblo a orilla del mar: Huatulco en el siglo XVI (1522-1616), (Oaxaca, México, Culturas Populares-Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Secretaria de Cultura-Gobierno de Oaxaca/Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, A.C, 2014); Laura Machuca, Comercio de sal y redes de poder en Tehuantepec en la época colonial, (México, Centro de Investigaciones Publicaciones de la Casa Chata, 2007).

894 Para una visión crítica al respecto véase Peter Kröfges, “¿Arqueología de la Cultura chontal o arqueología de la Chontalpa?”, en Andrés Oseguera (coord.), Historia y etnografía entre los chontales de Oaxaca, (México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2006), pág. 41-60; “La historia de la chontalpa de Oaxaca según fuentes españolas e indígenas del periodo colonial”, (2006ª), hs. 5-8.

905 Existen indicios que Huamelula envió su “Relación Geográfica” del siglo XVI a España, dos inventarios, uno de 1583 y otro ca. 1630 la enlistan. No obstante hasta la actualidad dicha información se encuentra desaparecida. Véase Peter Gerhard, “Descripciones geográficas (pistas para investigadores)”, en Historia Mexicana, vol. XVII, núm. 4 (1968), pág. 621.

916 Antonio de Villaseñor y Sánchez, Theatro americano. Descripción general de los reynos y provincias de la Nueva España y sus jurisdicciones, (México: Trillas, 1992), págs. 391-394.

927 Manuel Martínez Gracida, Historia antigua de la Chontalpa oaxaqueña, (1910); Paul Turner, Los Chontales de los Altos, (México: SEP, 1972); Miguel Alberto Bartolomé, y Alicia Mabel Barabas, “Historia chontal”, Historia Étnicas, núm. 5, inah-Centro Regional de Oaxaca/ Conaculta, Oaxaca, 1992 y La pluralidad en peligro. Procesos de transfiguración y extinción cultural en Oaxaca. (Chochos, chontales, ixcatecos y zoques), México, Instituto Nacional Indigenista/ Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1999 ; Sara de León Chávez, Los que cuentan los abuelos, (1993); Peter Kröefges, “¿Arqueología de la Cultura chontal”, (2006); “La historia de la chontalpa de Oaxaca”, (2006ª), y Sociopolitical Organization in the Prehispanic Chontalpa de Oaxaca, Mexico, Ethnohistorical and Archaeological Perspectives, tesis de doctorado, Nueva York, State University at Albany, 2004; Danny Zborover, Kingdom on Cloth, tesis de maestría, Leiden University, 2002 ; “Narrativas históricas y territoriales de la Chontalpa oaxaqueña”, en Andrés Oseguera (coord.), Historia y etnografía entre los chontales de Oaxaca, (México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2006), “El Proyecto de Arqueología Histórica de La Chontalpa, Oaxaca”, FAMSI, 2007, disponible en http://www.famsi.org/reports/05038es/index.html e “Identidades faccionales en ‘narrativas territoriales’ de la Oaxaca Colonial. Un enfoque desde las montañas Chontales”, en Sebastian van Doesburg, (coord.), Pictografía y escritura alfabética en Oaxaca, (Oaxaca: IEEPO, 2008).
.

938 Sara de León Chávez, Los que cuentan los abuelos, (1993), III, pág. 8.

949 Estancia, en una acepción básica designa el punto en que al fin se detienen el hombre y el rebaño nómada. “La fortuna de la palabra estancia implica el nacimiento de ciertos derechos sobre los lugares designados por ella. Al principio su sentido no siempre es preciso, pero muy pronto, empleada sola, denota un sitio destinado al ganado”. François Chevalier, La formación de los latifundios en México, (México: FCE, 1982), págs. 121-122.

9510 Enrique Fernández Dávila y Susana Gómez, “Arqueología de Huatulco”, en Marcus Winter, (comp.), Lecturas históricas del estado de Oaxaca, vol. I, Época prehispánica, (México: Instituto Nacional de Antropología e Historia/Gobierno del Estado de Oaxaca, 1990), pág. 490.

9611 Antonio de Villaseñor y Sánchez, Theatro americano, págs. 391-394; AGN, Subdelegados, Vol. 34, Exp. 13.

9712 Véase Luis Arrioja Díaz, Pueblos de indios, pág. 136, quien presenta un cuadro de los pueblos de indios en Oaxaca de 1792 a 1824 y no hay modificación en la costa.

9813 Francisco de Solano, Cedulario de tierras. Compilación de legislación agraria colonial (1497-1820), (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1984), pág. 16.

9914 Mariano Peset, y Margarita Menegus, “Rey propietario o Rey soberano”, en Historia Mexicana, vol. XLIII, núm. 4 [172], (abril-junio 1994), pág. 583.

10015 William Taylor, Terratenientes y campesinos en la Oaxaca colonial, (Oaxaca: Instituto Oaxaqueño de las Culturas/Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, 1998), págs. 92-98.

10116 John Chance K. , La conquista de la sierra. Españoles e indígenas de Oaxaca en la época colonial, (México: Instituto Oaxaqueño de las Culturas/Fondo Estatal para la Cultura y las Artes/Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 1998), pág. 145.

10217 Laura Machuca Gallegos, _Haremos Tehuantepec, una historia colonial (siglos XVI-XVIII), (Oaxaca, México: Culturas Populares-Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Secretaria de Cultura-Gobierno de Oaxaca/Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social/Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, A.C, 2008), pág. 55.

10318 Judith Zeitlin, “Ranchers and Indians on the Southern Isthmus of Tehuantepec: Economic Change and Indigenous Survival in Colonial Mexico”, en Hispanic American Historical Review, vol. LXIX, (1989), págs. 23-60.

10419 Laura Machuca, Haremos, pág. 65.

10520 Los sitios para ganado mayor median generalmente 3 mil pasos (17.49 km2) y para ganado menor 2 mil pasos (7.76 km2). Véase Laura Machuca, Haremos, pág. 61.

10621 “Casi con independencia de la Corona, las autoridades locales y más tarde los virreyes se vieron poco a poco obligados a reconocer una noción de pasto común mucho más flexible, que, en realidad, iba a preparar la repartición del suelo entre los criadores de ganado.” François Chevalier, La formación de los latifundios, pág. 121.

10722 Véase Nahui Ollin Vázquez, Pueblo a orilla del mar, págs. 146-169. Cabe señalar que es te proceso no fue privativo de españoles: Pochutla obtuvo en 1593 una estancia de ganado menor en calidad de propios (AGN, Mercedes, vol. 18, exp. 876). Asimismo sucedió con la estancia de ganado menor de Diego Pacheco, que se asumió como “indio natural y principal” de Huatulco, misma que se otorgó en términos de dicho pueblo (AGN, Mercedes, vol. 18, exp. 1003).

10823 Laura Machuca, Haremos, pág. 65.

10924 Véase AGN, Tierras, Vol. 2676, Exp. 59. El mandamiento para que se realizará la inspección y comprobar que no se hiciera daño a terceros se remitió al alcalde mayor del puerto el 29 de agosto; el 12 de noviembre el alcalde mayor recibió la misiva y se dispuso a cumplir las diligencias el primer domingo de diciembre en presencia de gobernadores, principales y demás naturales del pueblo de Huamelula, Astata y la estancia de Pijutla. El mismo 12 de noviembre el alcalde mayor nombró a su escribano, por no haber real ni publico, cargó que ocupó Diego Rendon.

11025 AGN, Tierras, vol. 2676, Exp. 59

11126 AGN, Mercedes, vol. 16, Exp. 236.

11227 Véase CDAMHSLC, Libro de datos 1590-1672 [3.1], ff. 7-9.

11328 Sara De León, Lo que cuentan los abuelos, (1993), IV, pág. 10.

11429 Sara De León, Lo que cuentan los abuelos, (1993), IV, pág. 16.

11530 Felipe Sánchez Román, citado por Fernández de Recas, Mayorazgos de la Nueva España, (1965), pág. XII.

11631 Véase Guillermo F. Margadant, “El mayorazgo novohispano, producto natural de un zeitgeist, y anatema para el siguiente”, en Anuario Mexicano de Historia del Derecho, vol. XI-XX, (1999-2000), págs. 227-229.

11732 Guillermo Fernández de Recas, Mayorazgos, pág. XII.

11833 Gilberto Bermudez Gorrochotegui, El mayorazgo de la Higuera, (Xalapa: México, Universidad Veracruzana, 1987), pág. 153.
fn34. Como ya se mencionó, Fernández de Recas sólo da cuenta del mayorazgo de la parentela de los Ramírez de Arellano en Puebla.

11935 Bartolomé Clavero, Mayorazgo, págs. 232-233.

12036 Véase José F. de la Peña, Oligarquía y propiedad en Nueva España, (México: Fondo de Cultura Económica, 1983), págs. 182-186.

12137 Clavero, Mayorazgo, págs. 181-207 y Guillermo F. Margadant, “El mayorazgo novohispano, producto natural de un zeitgeist, y anatema para el siguiente”, en Anuario Mexicano de Historia del Derecho, vol. XI-XX, (1999-2000).

12238 AGN, Oficios Vendibles y Renunciables, Vol. 5, Exp. 4.

12339 AGN, General de Parte, Vol. 18, Exp. 341.

12440 AHNO, Libro 24, Joseph Manuel Albarez de Aragón, 1714-1724, 60 ff.

12541 AGN, Tierras, vol. 449, exp. 4.

12642 Véase AGN Indiferente Virreinal, Caja 3045, Exp. 4, 1654; AGN, Oficios Vendibles y Renunciables, Vol. 5, Exp. 4, (1702). AGN, Tierras, Vol. 449, Exp. 4 (1727).

12743 Cristóbal Ramírez de Aguilar —del que sabemos gracias a las relaciones de méritos aludidas— quien fue regidor de Antequera, se casó con doña Ana Zárate Quiñones, sobrina del primer obispo de Antequera Juan de Zárate.

12844 AGN, Tierras, Vol. 485, Exp. 1, (1712).

12945 Los expedientes corresponden al Archivo Municipal de Huamelula, hoy desaparecidos pero que se conservan gracias a la Mtra. Sara de León Chávez. Este material que se encuentra en microfilm tiene varias fojas ilegibles, por lo desgastado de la tinta y papel, haciendo que su lectura sea entrecortada. Aun así, se puede exprimir información valiosa.

13046 Este personaje fue alcalde mayor de la jurisdicción del puerto de Huatulco en los primeros años de la década de 1660, fechas relevantes por la rebelión en Tehuantepec. A su vez fue este alcalde quien mandó repoblar el pueblo de Huatulco en estos mismos años, pues había quedado despoblado por los ataques piratas de años anteriores, indígenas que llegaron de la jurisdicción de Miahuatlán. Véase Nahui Ollin Vázquez Mendoza, “Huatulco, Oaxaca: Un análisis de sus Títulos Primordiales…” Tesis de maestría, 2013.

13147 Documento de 1790, Sara De León, Lo que cuentan, III, pág. 13.

13248 Citado por Sara De León, Lo que cuentan, III, pág. 11-12.

13349 Margadant, “El mayorazgo novohispano”, pág. 252. María Teresa Perez Picazo, “Mayorazgo y desvinculación en el municipio de Murcia, 1750-1850”, (1989), pág. 300.

13450 Véase http://www.ordenjuridico.gob.mx/Constitucion/1856.pdf . Consultado el 12 de mayo de 2014.

13551 Gilberto Bermudez Gorrochotegui, El mayorazgo.

13652 “Astata y Huamelula en conflicto por límites desde antiguo” en AGEO, Adjudicaciones, Leg. 76, Exp. 1, f. 48-50, (1875).

13753 “Astata y Huamelula en conflicto por límites desde antiguo” en AGEO, Adjudicaciones, Leg. 76, Exp. 1, f. 18, 3 de abril de (1906).

13854 Ibid., f. 126.

139

Para citar este artículo :

Laura Machuca Gallegos y Nahui Ollin Vázquez Mendoza, « El mayorazgo de los Ramírez de Aguilar en la Chontalpa oaxaqueña (s. XVI al XX) », Boletín AFEHC N°62, publicado el 04 septiembre 2014, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3818

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