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AFEHC : diccionario : CASTILLO VILLAGRA, María Cecilia : CASTILLO VILLAGRA, María Cecilia

Ficha n° 3828

Creada: 30 diciembre 2014
Editada: 30 diciembre 2014
Modificada: 30 diciembre 2014

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Autor de la ficha:

Manuel BENAVIDES

Editor de la ficha:

Christophe BELAUBRE

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Publicado en:

ISSN 1954-3891

CASTILLO VILLAGRA, María Cecilia

Retrato social de una viuda costarricense que supo amasar una buena fortuna por sus cualidades en la administración.
Palabras claves :
Educación, Mujer, Viuda
Casó:

1Francisco de la Fons Vidor el 10 de noviembre de 1763, de quien enviudó sin tener hijos.

Nació:
No se conoce.
Murió:
Hacia 1808.
Padres:

1José Nicolás Castillo y de Margarita Villagra

Resumen:

1

2 Madre del presbítero Florencio Castillo , diputado por Costa Rica en las Cortes de Cádiz. Española criolla, de la tercera generación nacida en Ujarrás, población de la provincia de Cartago, capital colonial de Costa Rica. No se conoce la fecha de su nacimiento. Hija legítima de José Nicolás Castillo y de Margarita Villagra. Casó con Francisco de la Fons Vidor el 10 de noviembre de 1763, de quien enviudó sin tener hijos.

3 Si bien venía de una familia más o menos acomodada, sus bienes no eran muchos. No solo su padre no pudo darle nada para la dote, sino que, por un lado, tenía varias deudas y, por otro lado, lo que quedó debió repartirse entre ocho hermanos. Esta realidad la colocó en una situación económica precaria que, sin embargo, no la amedrentó para usar su ingenio en vistas a amasar cierta fortuna de acuerdo a los métodos que le ofrecía aquella época.

4 Poco a poco fue haciéndose de bienes, de modo que poseía cuatro haciendas de cacao en Matina, en el litoral caribeño de Costa Rica, de las cuales al final de su vida solo una era productiva. Con una capacidad indudable para los negocios y una comprensión de la realidad económica, en 1780 compró una casa en la Villa de San José a donde se trasladó a vivir con sus hijos. Este cambio no fue fortuito pues entendió que el futuro económico se presentaba halagüeño en San José gracias al cultivo del tabaco, pues Costa Rica había sido elegida para abastecer de este producto a Nicaragua, negocio en el que se introdujo doña Cecilia Castillo.

5 Otra forma que usó para obtener bienes fue el de la procreación. Después de enviudar tuvo ocho hijos naturales. Los primeros tres, entre los que se encuentra el padre Florencio Castillo, fueron del cartaginés Manuel González. Si bien no hay un documento legal que lo diga expresamente, se prueba por otra ruta: era común en aquella época que los padres biológicos donaran bienes a sus hijos para su sobrevivencia.

6 No se sabe si de forma voluntaria o si presionado por doña Cecilia, quien no tenía reparó en usar de ese medio como se verá con el caso del padre de sus hijos menores, Manuel González donó cuantiosos bienes a los tres mayores. Por ejemplo, especificando los nombres de los niños, en 1783 hizo las siguientes donaciones:

7“(...) a don Rafael un perol de martillo con peso de ochenta libras en cien pesos, otro perol con peso de cuatro arrobas y diez y ocho libras avaluado en doscientos pesos. Para don Luis junto con una hacienda nueva en el paraje llamado el bejuco del valle de Matina con ochocientos árboles de cacao que aún todavía no frutan habida de la viuda del difunto Ventura Prado nombrada Ramona Quesada, en cantidad de doscientos pesos de cacao. A don Florencio otro perol que pesa trescientas seis libras en cincuenta pesos de plata y un hatillo en el paraje nombrado los Horcones en el cual hay un burro hechor con veinte y cinco yeguas y cien cabezas de Ganado vacuno, lo cual comprendido en dicho hatillo es para los tres dichos niños por iguales partes, y la señal y fierro con que esta lo dicho marcado es para el dicho don Rafael (...)”.

8 Es posible que este personaje cartaginés le haya empezado a dar dinero con anterioridad, pues doña Cecilia compró años antes dos haciendas de cacao en Matina. La primera en febrero de 1778, con el dinero que le dio “cierta persona privilegiada” con la condición de que la donara inmediatamente a Rafael, el único hijo que tenía en ese momento. Curiosamente en 1780, cuando ya había nacido su segundo niño, estaba comprando otra hacienda de cacao, especificando en la escritura que era para sus hijos Rafael y Florencio.

9 Doña Cecilia trabajó con estos bienes invirtiendo en comprar y vender casas, comprar tierras en Guanacaste, comprar y vender esclavos. Además, tuvo una botica en el centro de la ciudad de San José, aparte de la exportación de tabaco que ya se mencionó.

10 Esta mujer completó sus recursos económicos con la herencia del padre de sus hijos menores, el fraile franciscano Juan Luis de Soto, quien fue el delegado de la Inquisición de México en Costa Rica. Este fraile vivió en la casa de doña Cecilia Castillo y al morir le heredó sus bienes, hecho que da lugar a una faceta de la vida de esta española criolla en la que muestra que no se amedrentaba ante nadie. En 1795, los religiosos franciscanos de Cartago le pusieron pleito para recuperar esos bienes que por las constituciones de su orden le pertenecían. Doña Cecilia les contestó la demanda en la cual incluía dejar el asunto en paz y ella les pagaría cuatrocientos pesos, lo que finalmente aceptaron los hermanos franciscanos para poner a salvo “el honor de un religioso difunto”.

11 Esta mujer comprendía los mecanismos para ascender en aquella sociedad en varios campos, pues buscando colocar a sus hijos en la estructura social, ocupó sus bienes en darles educación, la cual facilitó a todos en la ciudad de San José contratando maestros a nivel privado. Fruto de este esfuerzo el hijo mayor, Rafael fue sacerdote manteísta, y el tercero, Luis, fue maestro de escuela y leguleyo. La única hija que sobrevivió, Petronila, sabía leer y escribir. El segundo de ellos, Florencio, fue sacerdote y pudo ir a estudiar al seminario de León, Nicaragua. Es en quien se prueba más claramente el sustrato educativo que había recibido en su país natal, pues en pocos años realizó lo que correspondía en el mencionado seminario para graduarse de bachiller en filosofía y en derecho canónico. Gracias a esta educación jugó un papel muy importante en las Cortes de Cádiz en lo referente a la formación de la Constitución de 1812 y otras leyes, además de la defensa de los indios y de los afrodescendientes, así como ocupando los principales cargos en la dirección de aquel Congreso. El hermano menor que sobrevivió a los ocho que tuvo doña Cecilia, Demetrio, también fue enviado al seminario de Nicaragua en 1808 bajo la responsabilidad de su hermano Florencio, y curso los estudios para ser bachiller en filosofía y en derecho civil. Junto con su hermano Florencio, basados en esta educación, pudieron jugar un papel de mucha importancia en el Estado mexicano de Oaxaca y en la capital de México al momento de la independencia y en la consolidación del federalismo.

12 A pesar de que doña Cecilia venía de una familia de moderados recursos que habitaba en Ujarrás, población de desplazados poblada especialmente por mestizos y afrodescendientes con unos pocos españoles, supo colocar a su parentela en la élite josefina trasmitiéndoles también su carácter. La esposa de su hijo Luis inició un proceso legal a su esposo para sustraerles la administración de los bienes familiares debido al problema de alcoholismo que padecía. Su nieta, hija de Luis, Juana Josefa, fue la esposa del primer Jefe de Estado de Costa Rica. Petronila Castillo, la única hija de doña Cecilia que le sobrevivió, puso demanda de separación ante la Iglesia frente a un esposo que la agredió físicamente. Después de lo cual tuvo dos hijas con Mariano Montealegre, personaje de envergadura en la historia de Costa Rica, por ejemplo, en el campo del tabaco y del café. La descendencia de doña Cecilia Castillo en San José se asoció vía matrimonio con familias poderosas en el campo político y económico como los Mora, Fernández, Escalante, Dent, Quirós, Millet, De Vars y otros.

13 Su parentela en México siguió la misma ruta, pues además del papel del padre Florencio Castillo y de Demetrio Castillo, la descendencia de este último recorrió los caminos del periodismo, la literatura, la política y las leyes. Entre ellos el que más se destacó fue José María Castillo Velasco, abogado de profesión, diputado constituyente en 1856-1857, fiscal de la Corte Suprema de Justicia, Secretario de Gobernación de Benito Juárez en 1871, entre otros muchos cargos. Florencio María Castillo Velasco fue literato, periodista junto con su hermano José María, político y mártir de la lucha contra los franceses en México.

14 No se conoce la fecha de la muerte de doña Cecilia Castillo, pero por su mortual se tiene la seguridad de que fue en el año 1808.

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