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AFEHC : transcripciones : Relación de la erupción del volcan de San Salvador (1658) : Relación de la erupción del volcan de San Salvador (1658)

Ficha n° 3841

Creada: 17 enero 2015
Editada: 17 enero 2015
Modificada: 18 enero 2015

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Autor de la ficha:

Christophe BELAUBRE

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Relación de la erupción del volcan de San Salvador (1658)

La relación de lo sucedido se debe a diversos testigos. El alcalde mayor propone medidas económicas para socorrer la población. Los temblores siguieron varios días y la lluvia de cenizas fue considerable destruyendo varias haciendas matando el ganado. Todos los edificios públicos de la ciudad están destruidos. Hay testimonio del cabildo secular firmado por don Joan Ponce de Leon y de los religiosos. En este caso el testimonio permite estudiar las mentalidades de la población ante este tipo de eventos trágicos. Poco tiempo después hay una reunión del consejo de Real Hacienda para decidir de socorrer los salvadoreños con 1000 pesos.
Palabras claves :
Erupción, Volcán, Alcalde Mayor, Real Hacienda
Autor:
El alcalde mayor de San Salvador
Fecha:
1658-11-03
Texto íntegral:

1DEL ALCALDE MAYOR EN QUE SE DA CUENTA DEL SUSESO1.

2“Muy Poderoso Señor:

3El martes cinco del corriente tube aviso el miserable estado en que se hallava esta pobre ciudad y sus afligidos vesinos, con que dejé la ejecución de buestros Reales mandatos y otras causas que tenía y á las dos de esa noche subí a cavallo y sin parar el miércoles seis, á las dos de la tarde, entré en ésta que tubo nombre de leal ciudad y hallé sus templos y edificios tales, que prometo a Vuestra Ilustrísima tomará de partido el no aver nasido o que buestra Real persona no me vbiera premiado con esta plaza. Y es el caso, señor, que el domingo pasado tres2, desde el amanecer, comenzaron algunos temblores y con el día apretaron, de suerte que a la noche ya no avía yglecia, ermitas, ni conbentos, ni casas de vesinos en que poder parar porque todo estaba por el suelo castigado de la divina majestad; por mis pecados oy señor no beo en dicha ciudad sino es gritos, espantos y alborotos, que párese la confusión y castigo de sodoma, no ay padre para hijo ni marido para mujer, el señor de cielo y tierra en las plazas debajo de malas ramadas sin la decencia devidas, y los temblores apretando y los bolcanes hechando fuego y senisa, de suerte que los ganados se ban a morir a los corrales, donde con fuersa de jente se llevaban a las casas de estancias y obrajes derribadas, y los campos abrasados, y en suma, señor, son recierto más que el de la divina majestad y la buestra, a quien suplico por el oficio que buestra Real persona se sirbió de darme, mire con ojos de piedad y como Rey tan católico y que tanto atiende á las cosas del culto devino y bien de sus basallos, mire la aflición de tantas relixiones y curas y de tantos besinos que con sus personas y haciendas an serbido a buestra Real persona en todo lo que se a ofrecido, sirviendo con buestras alcavalas y demás derechos que eran de ynportancia los de esta pobre provincia, socorriéndolos en esta ocasión con alguna cantidad considerable para que se animen a haser ranchos de paja para selebrar y recojer sus familias, que aunque es verdad señor que tengo librados mandamientos para que cada pueblo de la provincia remitan la tercia parte de los derechos que en cada pueblo vbiere, según el miserable estado en que beo a estos pobres vesinos, perdidas sus casas, sus bienes y sus haciendas cuantiosas de canpo, no abrá quien pueda pagar… (roto)ados yndios que le agan una ramada y será este principio orijen de alguna peste que lo consuma todo; y como persona que a servido a buestra Real persona tantos años en la guerra e visto que buestra Real persona en casos que el enemigo asuela vna ciudad o villa, socorre luego de su thesoro para que se reedifiquen tenplos y casas de los moradores, y pues esto es así señor y la necesidad es tan presisa, que no ay otro remedio que acudir a pedir socorro a las dos majestades: a la devina, por auxilio de balor y paciencia y perdón de pecados, como se hase con conficiones públicas en la plaza y absoluciones generales; a la buestra, señor, se acude con que socorra con el tenporal librando siquiera para lo referido la cantidad que es a cargo del Theniente de buestros Oficiales Reales y el montuo de las Reales provisiones de vesitas de tinta del año pasado de cinquenta y siete3, que aunque esto señor no es equivalente a poder reedificar en bosquejo lo que avía: servirá de algún alivio y estos becinos para en adelante quedarán reconocidos a la merced que de Vuestra Ilustrísima resiben y acudirán por duplicado a buestro Real servicio, y los otros con la concequencia estarán conociendo el ánimo con que Vuestra Alteza socorre a sus basallos. Mucho, señor, me e alargado, si bien quedo corto por ser la causa presente tan larga, Vuestra Altesa berá lo que me ordena que yo como a quien toca ynformé y del daño que adelante fuere susediendo iré dando quenta.

4TOCA AL DONATIBO. Con este suceso, como tengo dicho, dejé la vesita de obrajes y causa del Alcalde don Baltasar y buestro donativo, el qual siendo Vuestra Altesa servido en lo que toca a esta provincia con las fiestas que buestra Real persona manda se hagan por el nacimiento del príncipe mi señor (que Dios guarde), suspenderé para mejor ocasión, porque la presente está de calidad que estos pobres nececitan socorro. Vuestra Ilustrísima mandará lo que fuere servido, cuya Real persona guarde el sielo, felisitamos como emos menester. San Salvador y noviembre 8 de 1658.

5(f) Francisco Dandradebeja.
(Rúbrica)”.

6DEL CAVILDO.
“Muy Poderoso Señor:
El mayor remedio para el castigo de Dios es el arrepentimiento y pedir misericordia; ésta, señor, emos procurado alcansar por medio de sacrificios y otras dilixencias espirituales, con que mediante la misericordia grande de Dios fiamos en que sesarán tantos tenblores y terremotos como desde 3 del corriente an continuado y de suerte que no quedó yglecia, conbento, ermitas, ni casas de los pobres y aflixidos becinos que no esté derribado, y no obstante algunas hasiendas de canpo quantiosas derribadas las casas y obrajes, el ganado muerto con el fuego y senisas de los bolcanes, y mediante ésto, señor, emos procurado el remedio eficas para la. devina majestad y para la de buestra Real persona es suplicarle que como Rey tan católico atienda a este delubio y ruina de una ciudad que en lo antiguo no tiene segunda y la lealtad no le a aventajado otra y en los servicios muy fina, oy señor se be en su plaza el Señor de sielo y tierra debajo de vna ramada, los besinos confesando a boses sus culpas, los sacerdotes confesando y predicando, el fuego asercándose, las senisas consumiendo los pastos y ganados y frutos, y en suma, señor, tal es el miserable estado en que oy se halla esta miserable república, que no ay yjo que se acuerde del padre, ni el padre del hijo, y de que del devino socorro se pretende el de buestra Real persona, a quien suplicamos se sirva de mirar nuestra ruina con atención de Rey tan católico, librando vna cantidad considerable para la reedificación de los tenplos y para que tanbién podan (sic.) los pobres vesinos haser ranchos de paja en que recojerse, que están todos en las plazas y calles a la ynclemencia del tiempo, y que de ello puede resultar alguna enfermedad general en daño de buestro Real aver. Señor: de estas provincias y sus vesinos se sirve a buestra Real persona todos los años con cantidad de alcavalas y otros derechos; esto, señor, suplica esta pobre ciudad; que aunque buestro Alcalde Mayor luego que supo la ruina corrió la posta y bino a ella y a mandado recojer cantidad de yndios para lo necesario, falta el principal para pagarlos; es mucha la miseria en que nos hallamos, las afliciones muchas, sólo el remedio de anbas magestades puede suplirlo. La devina guarde la Vuestra Altesa felises años como estos pobres basados emos menester. San Salvador y noviembre 8 de 1658.
(f) Francisco Dandradebeja. (Rúbrica)
(f) Don Diego de . Bonilla Gil.
(Rúbrica)

7(f) Don Joan Ponce de León.
(Rúbrica)
(f) Don Juan de Bargas.
(Rúbrica)

8DE LOS RELIGIOSOS.

9“Señor:
A tres de noviembre de este presente año de 1658, sucedió en esta ciudad de San Salvador uno de los casos mas espantosos que an sucedido desde su fundación, pues a la una del día quando esta ciudad estaba tan descuidada y los vecinos de ella, vino un temblor horrible y formidable y se fueron continuando otros muchos que obligaron a todos los moradores de dicha ciudad, assí religiosos como vecinos, a desamparar combentos y. casas, y salir por las calles dando gritos y voces pidiendo a Dios misericordia y confesándose a gritos en la plaza pública de esta ciudad a donde todos se recogieron, y allí se confesaron todos los que pudieron con los pocos sacerdotes que allí se hallaron, acción muy cristiana y mucho de ponderar, pues en tanto conflicto y congoja acudieron al remedio de sus almas sin que nadie se acordase de cosa temporal ni de lo que en sus casas tenían. La Iglesia Parroquial y combentos de esta ciudad, en medio de los aprietos referidos, dispusieron xacales y ramadas, lo más desente que se pudo prevenir en plazas y cimenterios, para poner y colocar el cuerpo y sangre de Nuestro Señor Jesucristo y demás imágenes donde oy se está selebrando. El mesmo dia como a las dies de la noche vino otro temblor que abentajó a los demás, tan instantáneo que a durar un credo más pusiera por tierra templos y cassas, pero quedaron de suerte tan arruinados que son inhabitables, pues ni religiosos ni becinos viben oy en sus albergues, si no muy desacomodados en ranchos fabricados de ojas, subjetas a las inclemencias del cielo, subjetos a mil achaques; y desde el mismo punto que sucedió el primer temblor hasta oy siete del corriente no an faltado ni faltan, con que está toda la ciudad con justos temores de mayor ruina, pues un bolcán que tenemos por vecino la amenaza con continuos bramidos que pusieron temor aun en aquellos que más justificadamente viben; visto por esta ciudad la amenaza tan grande que Dios Nuestro Señor nos hace a todos por nuestras graves culpas, a quienes se puede atribuir su justicia y indignación. La justicia mayor de esta ciudad acudiendo a lo que deve hacer en semejantes casos juntó a cabildo, donde presente se hallaron los prelados de los conventos que Vuestra Alteza tiene en esta ciudad, en cuio cabildo se determinó se hiciese una prosession general, en la qual se sacasse el Santíssimo Sacramento del altar y se llevasse desde la ramada que está en la plaza de dicha ciudad, que oy sirve de iglesia, hasta el simenterio del combento de Nuestra Señora de las Mercedes, donde los religiosos de él tienen su altar y en él al glorioso San Estevan, Papa y mártir, patrón jurado por esta ciudad desde el primer terremoto que huvo en dicha ciudad de San Salvador agora 70 años, y mañana, 8 del corriente, se hace dicha procesión
de sangre de niños inocentes.

10Que con aber sido tan espatoso (sic) el terremoto pasado como lo testifican algunos ancianos que oy viben no llegó al estremo que el presente, y pruévase, señor, con que el convento de Santo Domingo de dicha ciudad no llegó a partir y maltratar los arcos de la Iglesia, que son de notable fortaleza, y por no cansar a Vuestra Alteza sólo decimos que el daño hecho al presente no se puede reparar con beynte mil pessos, y más en vna provincia tan esquilmada y pobre por el poco balor de yn solo fruto que tiene que es la tinta añil, de que todos, assí ricos como pobres, se balen para su remedio. Por lo qual a Vuestra Alteza pedimos y suplicamos con humildad y obsequio devido a su grandeza, nos ampare y favoresca como a basados suyos y que estamos debajo de su patrocinio Real, ayudando a esta ciudad tan antigua y tan obediente a su Rey y Señor, para que acudiendo con su continua piedad, dé la limosna que fuere servido para el reparo de tantas quiebras y menoscavos, de que recibirá merced y favor y que reconocerá siempre con el agradecimiento justo. Guarde Dios á Vuestra Alteza como todos sus basados deseamos y hemos menester. San Salvador y 7 de nobiembre del año 1658.

11(f) Francisco de Artabia
(Rúbrica)
Guardián.
(f) Fr. Joan de Quiñonez (Rúbrica)
Superior de Santo Domingo
(f) Fr. Luís Jirón Comendador”.
(Rúbrica)

12DEL CURA DE OPICO.

13“Señor Don Juan Francisco de Esquivel:

14En bre (sic.) doy quenta a Vuestra Merced del subceso de la reventasón del volcán de San Salvador, que dista de este pueblo de Opico media legua, y le aseguro que todo quanto se pudiera encareser quedaré corto ni abrá persona que con palabras ponderativas lo digan; se lo digo a Vuestra Merced que a ssido Nuestro Señor servido de haverme dado su aiuda y auxilio para el consuelo de estas almas; que de día y de noche no sesó vn puncto; que párese y se puede atrebuir a cosa de milagro; aquí tengo a la vista desde el día que reventó el volcán todo el ruido, el estruendo, el fuego, que despide volcanes, y millaradas de piedras, y con todo esto el volcán con un bramido y ruido; tengo señor acogido en este pueblo al pueblo de Nexapa4, y él y éste ayudándolos como puedo, con oraciones rogativas, letanías, missereres, prosesiones y también con algún substento porque no perescan, y con desir que todos los más vesinos se han huido desde el segundo día de la reventasón y me dejaron solo; se dize el rigor, el riesgo, el ruido, las piedras; el volcán todo está lleno de vocas por esta parte; la llama e visto que vaja asia San Salvador, o callejón; hasta la última necessidad haremos la diligencia de huir, y no sé por dónde por que causa lástima enfermos, mugeres preñadas, niños resién nacidos, y con esto ya pasando mucha desdicha, quiera su divina Majestad librarme a mí y a todos del peligro en que estamos. Vuestra Merced uea una breve relación, a que me remito, que es cierta y verdadera, de lo sucedido en este pueblo. Quiera Dios por su infinita missericordia mirarnos con ojos de missericordia y a Vuestra Merced nos lo guarde para amparo de pobres. Opico 8 de noviembre de 1658 años.
Besa La Mano de Vuestra Merced Su Mayor Capellán y Sieruo.
(f) Br. don Nicolás de Alvarado y Vides”. – (Rúbrica)
_
BREVE RELACION DE LA REVENTASON DEL VOLCAN DE LA CIUDAD DE SAN SALUADOR

15“Domingo entre la vna y dos de la tarde, que se contaron tres de este presente mes de nobiembre de mil seissientos y sinquenta y ocho años, huvo tan grandes temblores succesivos, que causaron mucha grima y espanto a los christianos; y estando en medio de este conflicto, dio un trueno o traquido tan grande que no se puede encareser el ruido y estruendo que hizo y sucesivamente se fue continuando este ruido; quando se vido que en el medio del volcán, asia la parte del pueblo de Nejapa, havía reventado levantando tanta humareda que al pareser llegava al cielo despidiendo de sí el humo y lloviendo tanta máquina de arena, que según se conjetura llega esta lubia y ruido más de sinquenta leguas, y esto es acortándose, y continuándose los temblores y lluvia de arena moxada; pues se ve que por la grima y estruendo tan orrible y espantoso dejaron los vecinos todos sus casas y haciendas huiéndose como pudieron, unos a pie y otros en sus cabalgaduras, sin atender a escapar cosa alguna a este pueblo, pidiendo todos a vna el socorro espiritual al Beneficiado, que es el Bachiller don Nicolás de Alvarado y Vides; al qual lo hallaron con todo el pueblo en la plasa del pueblo con todas las ymagenes ante un altar portátil, puesto en él un crusifixo muy devoto, pidiendo con letanías, misereres, misericordia a Dios Nuestro Señor, el qual pueblo, vecinos y cura estubieron toda la noche en vela y orasión; y determinando hacer prosesion del Santissimo Sacramento, se determinó hechar suertes de sanctos para desir la misa a otro día; cupo por suerte la festividad de Nuestra Señora de la Purificación, la qual es festividad de los españoles.

16Luego a otro día, lunes 4 del corriente, abiendo el Beneficiado hecho con toda veneración5 y devoción dicha diligencia, poniendo de su parte toda la sera que pudo cantada y a la misa, y acavada la prosesión, antes de salir de la yglessia, que sería como a las dies, o onse del día, se uido que una nuve congelada de arena se uenía caiendo sobre todo el pueblo y todo el valle del sircuivo de los vecinos de dicho pueblo, y estando el cura, vecinos y todo el pueblo en la plasa espantados y atemorisados del riegor de la uida, convertido el día en tenebrosa noche, se suvió el cura en el púlpito y predicando a sus feligreses assí en la idioma de los yndios como en nuestra lengua, con mucho fervor y esfuerso, trayéndoles muy grandes exemplos y exsortándoles a aiunos, selicios6 y oraciones y otros exercicios devotos; fue tanta la confuncion de sollosos, suspiros, lágrimas y clamores, que saliendo segunda ves el dicho cura en proseción con sus imagines, cantando misereres, letanías por la plasa, que las uelas servían de darles lus, caió tan ynstantáneamente la nuve de arena y humo sobre todos, que no pareció si no que el juicio era llegado; y estando en este conflicto y tan manifiesto peligro de la muerte, todos con grandícimos clamores y lágrimas pedían a Dios misericordia, y volviéndóse todo el gentío christiano a su cura le pidieron por Dios los absoliese porque no acavasen las uidas sin aqueste bien tan grande; y el cura entonces uiendo que todos estaban llenos de senisa y lo tenebroso de la noche y que cassi los podía divisar, ni conoser, exortándoles con valor y esfuerso, hizo se hincaran de rodillas y que hiziesen un acto de contrición, proponiéndoles la enmienda de sus uidas, de tal suerte que aunque pasase aqueste peligro, prometieron no offender más a Dios y esto diciéndolo todos; entonces hecho esto el cura les dijo que pronunciasen qualquier pecado, y haziéndolo assí todos7 les absolvió generalmente y les consedió las indulgencias de la bula. Quien puede dizir aquí lo que passó, pues unos a otros no se entendían, de tan grandes clamores, quien podrá contar los desmaios y confución que huvo. Finalmente, continuando el cura como pído la proseción y siguiéndole todos, hizo el padre vna exclamación muy devota a la virgen sanctíssima sirviese de intersesora a su presioso hijo, y todos guntamente hicados (sic.) de rodillas, y pasándose el cura de delante de la ymagen, se puso de rodillas delante del sancto crusifixo haziéndole otra con todo fervor y eficacia, que duró esto más de dos oras. Puestos todos con las ymagenes venditas delante del volcán, quizo Dios y la Virgen Sanctíssima oyr a su sacerdote y a todos, pues con lágrimas les pedía les diese su amparo; y luego fue sesando el riesgo, y quiso Dios cómo, tan misericordioso, amaneciese el día convertido en noche ya claro8, de que recobrándose el cura y los demás acabaron la prosesión; y saliendo de la yglesia, sin comer muchos, se salieron del pueblo de Opico, muchos huiendo a parages distintos, dejando solo al cura; aquí caían, aquí se levantaban; y el cura siempre con grande valor y ánimo de todo su corazón se quedó faboresiendo su pueblo y animándoles a todos; quando aviendo amanesido, a otro día, haviéndolo pasado muy trabajosamente, vido el dicho Padre y todo el pueblo, con 3 ó 4 besinos, que les asistía venir al pueblo de Nejapa a su socorro y amparo con sus ymagenes, campanas, mugeres y hijos a este dicho pueblo de Opico al socorro del Padre y de los de este pueblo, uiendo de su pueblo por el mucho fuego que bajó del volcán, pues llegó hasta dos o tres tiros de alcauús; luego el Padre con mucho amor los amparó en su pueblo, y resivió sus ymagenes y encargó a sus yndios los albergacen en sus casas, dándoles de su poco vastimento que comer. Hasta aquí se a dicho lo que se a podido. Luego succesivamente vino labrando por toda la falda del volcán, cogiendo para abajo más de dos leguas, dejando las sabanas en mal pais, de tal suerte que llegó a las orillas del río de Nexapa; y de tal suerte que pasó todo el camino real del pueblo de Nejapa para el río y seró el camino; y no parando en esto pasó el fuego el río y vino labrando assia este pueblo de Opico, que ha llegado cassi a la hacienda de Molina assia un parage que llaman Almolonga y otro la Caldera. Dista deste pueblo el fuego y las vocas menos de media legua, y son tan horribles y espantosas, que salen de ellas volcanes de fuego que se encumbran por las nuves despidiendo millaradas de piedra que caen muy lejos; cossa es que no ay ni se halla modo para ponderarlo; el estruendo, al pareser, se oyn (sic.) de muchissímas leguas y con desir que están estas vocas menos de media legua de este pueblo; se dize el espanto, el riesgo y el ruido que ya no se como ay oydos que tal cosa oyan (sic.) y cabesas que tal aguanten: el fuego desde estas vocas fueron labrando el volcán; por la cumbre arriba ya está la llama en la cumbre que se podrá ver de la ciudad de San Salvador; todo esto está que no sé cómo encareserlo, las haciendas todas sircumbesinas perdidas todas, caídas las casas, las sabanas todas asoladas, sin ierba, los ganados y vestias no tienen pasto, con que peresen; milpas, cacagatales y otras sementeras todas perdidas; con que el Padre y Cura de dicho pueblo pereserán de hambre. Hoy está el volcán más grimoso, y mientras más se experimenta con la vista, más prodijos (sic.) se uen, pues no sólo se abrasa la tierra sino que con los terremostos brotan también ríos. Hasta aquí se ha podido de hazer esto. Pasa el caso a otras cosas maiores, Dios nos libre por su ynfinita vondad. Amén.”

17AUTO EN QUEMANDA DAR SOCORRO.

18“En la ciudad de Guattemala en onze días del mes de nobiembre de mili y seiscienttos y zinquenta y ocho años, los señores Presidente y Oydores de la Real Audiencia que en esta ziudad reside, en quienes está el Gobierno Superior de estas provincias, Doctor don Pedro Nuñez Melián9 y Licenciado don Juan Francisco de Esquibel y Larraza10, Oydores, habiendo visto las cartas que a este Gobierno Superior escribieron el Maestre de Campo Francisco Andradabexa, caballero del avito de Cristo, Alcalde Mayor de las provincias de San Salbador, el Cavildo y Regimiento de la ziudad de San Salbador y los prelados de las hordenes de la Madre de Dios, de las Mercedes, de Santo Domingo y San Francisco, de los conventos fundados en aquella .ziudad, en que dan quenta de la ruina que en ella y su contorno an cavsado tenblores y teremotos de tierra que sobrebinieron a los tres del presente mes y año, deribando los templos, conventos y cassas de los vecinos y la que a cavsado en haciendas de campo, assí los tenblores como el fuego y arena que echó de ssí un bolcán que rebentó cerca de la dicha ziudad, y el desconsuelo en que se pondera están sus vecinos y moradores e ymposibilidad en que se hallan de poder hacer ranchos en que recojerse y sus ffamilias por la pérdida de sus cassas y haciendas, y lo que se pide y suplica zerca de que en consideración de necesidad tan precisa sean socorridos de la Real Hacienda con una considerable cantidad para hazer ranchos en que se recoxan, librándola en lo que tubiese a su cargo el Teniente de Oficiales Reales de esta Corte que asiste en la dicha ziudad de San Salbador y en las condenaciones de la tinta del año passado de seiscientos y zinquenta y siete y lo demás que dichas cartas reffieren. Dixeron que aunque las necesidades en que oy se halla Su Majestad son muchas por las muchas guerras y que se están deseando los mayores acresentamientos de su Real haber, atento aser este casso tan yregular y que siempre esta ffaboresiendo y honrando y ayudando a sus basallos, mandaban y mandaron que por aora sean socorridos los vezinos de la dicha ziudad de San Salbador con dos mili ttostones, los quales el Teniente de Oficiales Reales que en ella reside, de lo perteneciente a la Real Hacienda de su cargo, dé y entregue a dicho Alcalde Mayor, el qual con asistencia de dicho Theniente e ynterbención de los prelados de los comventos de aquella ziudad, reparta entre los vezinos más pobres a cada vno conforme su ffamilia y la necesidad que tubiere, y de la dicha cantidad pague a los yndios que vbiere llamado y llamare para los ranchos y otras cosas debotas y públicas que dice se están haciendo, el jornal que justamente se les debiere y no los saque de más de ocho leguas en contorno de la dicha ziudad, y se dé despacho para que el dicho Teniente de Oficiales Reales lo cumpla, con el qual y R. . . (roto) de dicho Alcalde Mayor, los Oficiales Reales de esta Corte se lo reciban en quenta, y assí lo proveyeron, mandaron y rubricaron.
(Hay dos rúbricas).

19Ante mí
, (f) Antonio Martínez de Ferrera.
Díose Despacho para (Rúbrica)
el Teniente.

20“Señor:
Con los autos lo de suso proveyeron los Señores Presidente y Oidores de esta Real Audiencia, en quien está el govierno superior de estas provincias, Doctor Don Pedro Melián y Licenciado Don Joan Francisco de Esquibel y Larraza, Oidores, en Guatemala en veinte de noviembre de mil seiscientos y sinquenta y ocho años.
(f) Antonio Martínez de Ferrera.
(Rúbrica)
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“De dios Nuestro Señor a Vuestra Alteza tan cumplida salud i gusto como este su capellán i servidor desea, la mía aunque no cumplida está mui dispuesta a el servicio de Vuestra Alteza, ocupación en que me exercitará como en singular felicidad y dichoso empleo de ella.

21Está escrito, Señor, por dar quenta a Vuestra Alteza cómo a tres de el corriente reventó un bolcán de fuego sercano a la siudad de San Salbador, en la qual an echo tanto estrago los tenblores causados de la violencia de el fuego, que la á arruinado i aniquilado, derribando algunos templos i maltratando los demás, de suerte que es necesario hacerlos de nuebo, represento a Vuestra Altesa esta nececidad para que con su acostumbrada piedad socorra la de la Yglesia parochial, que no es la que menos daño á resivido, pues es necesario según me an sertificado (que yo no la e uisto por estar enfermo) hacerla de nuebo. Que Dios a Vuestra Altesa muchos y felices años con toda prosperidad. San Martín 8 de noviembre de 1658.

22Vmilde cappellán y servidor de Vuestra Altesa que besa la mano Vuestra.
(f) Maestro Don Diego de Brizuela.
(Rúbrica)

23‘Muy Poderoso Señor:
Póngase con los autos. Lo de suso proveyeron los señores Presidente y Oydores de esta Real Audiencia, Doctor don Pedro Núñez Melián y Licenciado Juan Francisco de Esquibel y Larraza, en Guatemala en veinte y ocho de no¬viembre de mil y seiscientos y cinquenta y ocho años.
(f) Antonio Martínez de Ferrera.
(Rúbrica)

24“El socorro que Vuestra Alteza fue servido dar a los pobres vezinos de esta ciudad a sido como de su católica yntensión, Dios como quien es acresentará a Vuestra Alteza obra tan piadosa, de que buestros leales vasallos quedamos reconosidos para más bien servirle y mayores esperanzas en lo de adelante, para mejorar la ruina de esta Yglesia y que esta ciudad quede en su primer lustre, para que la asistamos a las hordenes de Vuestra Alteza, a quien Nuestro Señor guarde felises años con asensos de mayores Reinos y Señoríos. San Salbador 25 de nobiembre de 1658.
(f) Don Diego de Bonilla (Rúbrica)
(f) Francisco Dandradebeja.
(Rúbrica)

(f) Don Joan Ponce de León. (Rúbrica) Ante mí, (f) Juares (Rúbrica) (f) Don Juan de Bargas. (Rúbrica)

25CERCA DEL SOCORRO MANDADO HAZER.
“Muy Poderoso Señor:
Los Jueces Oficiales Reales de esta Corte y sus provincias, decimos que por carta que hemos recevido de nuestro Theniente de la provincia de San Salvador nos abisa Vuestra Altesa fue servido de librar mili pesos de a ocho reales, para se rrepartiesen a los vecinos pobres de la ciudad de San Salvador para ayuda a algunos reparos de sus casas, por la gran ruina que en aquella ziudad a auido por los temblores y rebentazón de bolcán, la cual cantidad se pagase por el dicho nuestro Theniente de los efectos de su cargo y parece señor que no señalándose bolsa de que se pueda hazer precediendo para ello junta de hacienda y que en ella se determine de qué afectos se an de librar hablando con nosotros, por que la cantidad de la administración de dicho nuestro Theniente son de diferentes bolsas, que causaría embargo el darla de ella por la satisfación que después se a de dar a cada género, por lo qual: Suplicamos a Vuestra Alteza se sirba de proveer lo que más combenga, en esta razón pedimos justicia, etcétera.

26(f) Don Agustín Matute.
(Rúbrica)

27(f) Don Damian de Ochayta.
(Rúbrica)

28“Llévese a junta de hacienda.

29“En Guathemala, en veinte y siete de noviembre de mili y seiscientos y cinquenta y ocho años, ante los señores Presidente y Oidores en quienes está el Govierno Superior de estas Provincias, Licenciado don Joan de Esquibel, oydor que se halló solo, se leyó esta petición y a ella se proveio: Llévese a junta de hacienda.
(f) Antonio Martínez de Ferrera.
(Rúbrica)

30JUNTA DE HACIENDA.

31“En la ciudad de Guathemala en veinte y ocho días del mes de noviembre de mil y seiscientos y cin¬quenta y ocho años, los señores Presidente y Oidores en quien está el Govierno Superior de estas provincias, Doctor don Pedro Melián, del Consejo de su Magestad, su Oydor más antiguo de esta Real Audiencia, y el Licenciado don Joan Francisco de Esquivel y Larraza, del Consejo de Su Magestad, Oydores, y los Oficiales de la Real Hacienda de esta Corte, Capitán Agustín Matute, Thesorero, y don Damián de Ochaita, Contador, y Licenciado Martín Diéguez, Abogado de esta Real Audiencia, Fiscal nombrado para los negocios de ella, estando juntos en el quarto del dicho señor Doctor don Pedro Melián, aviendo visto los ynformes hechos por el Alcalde Mayor y Cavildo11 y Religiones de la ciudad de San Salbador y lo proveído por este Govierno y lo pedido por los dichos Oficiales Reales, para cuio efecto se mandó hacer esta junta, aviendo conferido la materia todos vnánimes y conformes acordaron se mandasen dar los dichos mil pesos de a ocho reales, por ser para una obra tan pía propia del servicio de Dios, ya que Su Magestad manda se acuda con todo desbelo y cuidado de quelesquiera efectos de Real Hacienda, los quales remitan los Oficiales Reales de esta Corte, para lo qual se les dé el despacho con ynserción de esta junta, y ansí lo proveyeron y rubricaron.
(Hoy dos rúbricas).
Ante mí,

32(f) Antonio Martínez de Ferrera.
(Rúbrica)
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“Señor:
Considerando ser conbeniente ynformar a Vuestra Alteza el estado de estos fuegos, daños que an causado y van continuando en haciendas y pueblos de yndios de esta jurisdicción, y para mejor ynformar procuré berlo todo con artos riesgos: a dies del corriente salí de esta ciudad y en mi compañía el Capitán Lucas Delgado y Thesorero Francisco Martines de la Pena, y otras personas: dicho día llegué al pueblo de Casaltepeque, cinco leguas de esta ciudad, y hallé su Yglesia, siendo nueva, muy maltratada, los indios aflijidos, el fuego media legua de él y es sierto vbiera llegado según la derrota que tomó o no valerse los yndios de la reliquia de un santo Cristo milagroso que tiene el dicho pueblo, que luego que vieron el fuego que venía derecho a él, todos juntos sacaron dicha reliquia y con letanía se fueron para él, llevando por guía y estardarte la ymagen referida, obró Dios milagro, pues al punto retrosedió de su curso el fuego y cojió para el pueblo de Nejapa, al qual sercó y por espacio de ocho leguas en contorno le dejó sitiado por todas partes con tanta vorosidad (sic), que en poco tiempo fundó un mal pays, que según su apariencia si estubiera blanqueado se paresiera a la más lusida y torreada ciudad del mundo, no entró en el pueblo si vien está despoblado por no poderse avitar ni tener sitio para ello; siguió su curso el fuego para el pueblo de Opico, que dista dos leguas de él y ocho de esta ciudad, athemorisó los yndios y dueños de las hasiendas sircunbesinas, y estando para despoblarle permitió la divina magestad que vna legua de dicho pueblo, para el poniente, rebentase un serró grande en agua y con tal violencia, que en más de una legua de tierra llana hiso una inundación asta serca del dicho pueblo de Opico, que estubo el agua ocho y diez estados de alto y todo lo que en aquella parte era montaña muy alta dejó sólo los troncos tan secos, de quien no le a visto antes jusgará que a muchos años no a ávido allí árboles y yerva, viéronse muchas bestias muertas y otros animales: el principio de este fuego fue su rebentasón arriba, en un serró que está junto al bolcán grande, rebentó domingo tres de nobienbre pasado de las onse a las dose del día con tenblor grande, y en la cunbre de dicho serró rebentó luego una boca grande echando mucha senissa que asta oy continúa, que llega asta tal villa y muchas leguas a la mar: dicha boca de fuego tiró por el serró abajo y como una legua poco más, a las dose de la noche, dicho día rebentó otra que causó el terremoto en esta ciudad, y con ésta se abrieron otras seis bocas grandes sin muchas pequeñas y (de) todas sola a quedado la que causó el terromto, es confusión el berla, echa de sí tanta máquina de fuego y piedra para ariba que paresen aves remontadas por la rejión ensendidas, que pone espanto y mayor los bramidos que yncesantemente está dando, causando con esto ordinarios tenblores, vnos maiores que otros; las bocas que se apagaron son tan orrendas, que llegado a la orilla no ay vista que se atreva a mirar su profundidad, todo es asufre y otros colores varios: además del mal payz que su distancia ocupa, al pareser ocho leguas, a dejado toda la tierra llana, tan llena de serros de piedra y senisa arojada de dichas vocas, que el más vaqueano no asierta a salir de aquellos países; anse perdido yntotun la hasienda del Capitán don Alonso Gutierres, que con dies y seis mil pesos no se restaura el daño de ella; la de Juan Lucas, Pedro Lucas, Francisco Díaz Cotiño, la de Estevan Martin, don Pedro de Alarcón, Agustín de Torres, la mayor parte de la que fue de don Gonzalo de Alvarado, la de quiagualo, todas cuantiosas, sin las estanzuelas de los pueblos de yndios, cuio daño para ellos a sido muy considerable, además del que resebieron en sus pueblos, cacaguatales, algodones, milpas y otras sementeras, que todos estos pueblos son de esta jurisdicción y sus nombres los siguientes: Nejapa, despoblado y perdido de todo punto; Casaltepeque, perdidos sus frutos; Opico, lo mismo; Sacacoio cubierto de senisa el pueblo y perdidos sus senbrados; Tepecoio, de la misma suerte; Atheo, Atenpa, Tarnitepeque, Xaiacatepeque, Comasagua, Santiago Tamanique, Cacaluta, Cuisnagua, Xicalapa, Teotepeque, Mi Cata, Capotan, Xiltiupa, Cuscatán, todos estos pueblos, señor, están cubiertos de senisas y sus frutos perdidos y ganados muertos y los miserables yndios sustentándose de limosna y los de Nejapa agregué al pueblo de Casaltepeque. En ynterin que Vuestra Alteza otra cosa mande al daño, según noticia e tenido pasó a Sonsonate y algunos pueblos de su jurisdicción y las senisas muchas leguas a la mar, Vuestra Alteza como quien con tanta atención mira el útil de sus basallos y de estos pobres yndios, será servido ver esta causa piadosamente y librar estos aflejidos de tributos por algunos años; sólo, señor, me muebe proponer estas necesidades, ver tantas desdichas, como Dios a sido servido por mis pecados linbiar sobre esta pobre ciudad; y últimamente el río de Nejapa que es caudaloso con la mucha piedra, según opiniones, ba a buscar unas aguas que están en la hasienda de don Blas Nuñez de Gusmán, que están de dicho mal pais para el sur y es con tanta fuerza que peleando el fuego con las aguas serró el río y ariba hiso represa de una laguna muy grande y anegó y consumió vn obraxe y la estancia de los yndios de Nejapa, y a pocos días que rebentó junto a la hasienda de Atapasco por su curso con tanta cantidad de agua y tan caliente que es ynposible pasarlo, con que se me an serrado los caminos e mandado buscar vn paraje a propósito para haser puente para que no pare el comercio; todo, señor, es confusión y temores, que no ay quien se acuerde de otra cosa que de pedir a Dios misericordia; y anque (sic) en este conflicto agradecidos a la merced y socorro resevido de Vuestra Alteza de los mil pesos que fue servido librar a los vesinos, que se an rrepartido por los más necesitados para ayuda de haser ranchos en que recojerse, de que daré quenta, y aunque dicho socorro fue grande, es mayor el número de los necesitados pues no alcanzó a muchos y el daño tan conciderable que con cien mil pesos no se restaura, y Vuestra Alteza a principiado a socorrer estos aflixidos que tan pobres y descarriados se hallan, se a de seruir continuar en socorrerles con alguna cantidad equivalente que mediante él puedan bolver a poblar ciudad, que tanto ynporta a vuestro Real aver y seruido de vuestra Real persona, que guarde la divina majestad felises años como sus basallos emos menester. San Salvador y 18 de Diciembre de 1658.

33(f) Frandsco Dandradebeja.

34(Rúbrica) i
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El Fiscal dize que a uisto la carta del Alcalde Mayor de San Saluador de diesiocho de disiembre del año pasado de sinquenta y ocho i demás autos consernientes al contenido de dicha carta como Vuestra Alteza lo mandó, y dize el Fiscal que Vuestra Alteza podrá servirse de mandar que el dicho Alcalde Mayor remita con toda brevedad a Vuestra Alteza relación de la forma en que hizo la distribusión de los mil pesos que se le entregaron para el socorro de los vecinos de dicha ciudad y a qué vecinos socorrió y quántos quedaron por socorrer y que hecha la dicha relación con juramento, se bueluan estos autos a el Fiscal para responder en forma a la primera petición de dicha carta. Y en quanto a la segunda petición de ella en razón de reservar de tributos a los indios de los pueblos que an padesido por la reventazón de el bolcán, dize el Fiscal que Vuestra Alteza puede servirse hordenar al dicho Alcalde Mayor que con la mejor prov(idencia) a que pudiere ynforme a Vuestra Alteza qué pueblos son los que an padesido y qué género de calamidad a tocado a cada vno y la vesindad de tributarios que cada vno de los dichos pueblos y que géneros de tributos eran los que pagauan, y cuáles de dichos tributarios eran de Vuestra Real Corona y quáles y quántos eran de encomenderos, y quiénes son los tales encomenderos, y remitida la dicha provanza e ynforme se dé vista de ella a vuestro Fiscal, y esto dize por ahora.

35Guatemala Enero 13 de 1659.
(f) Christoval Calancha Valenzuela.
^ (Rúbrica) *
“Vistos y pasa con el señor don Pedro en 14 de enero de 1659.

36“El Alcalde Mayor de San Saluador dé quenta con toda distinción de la distribuzión de los mili pesos que se libraron y los yndios de los pueblos que se contienen en su vltima carta, justifiquen su pretenzión en conformidad de las Reales Cédulas para que se probea lo que conbenga.

37“En 18 de henero, señores Presidente don Pedro y don Juan. Lo de suso proveyeron los señores Presidente y Oidores de esta Real Audiencia, don Martín Carlos de Meneos, caballero del auito de Santiago, Presidente, y Doctor don Pedro Melián y Licenciado don Juan Francisco de Esquibel, Oydores, en Guatte- mala en diez y ocho de henero de mili y seiscientos y cinquenta y nuebe años.

38(f) Antonio Martínez de Ferrera”.
(Rúbrica)

39Notas de pie de páginas

401 Este documento esta reproducido en base a la transcripción publicada en Boletín del Archivo General de Centro América, Segunda Epoca, Vol. 1, N° 5, pág. 31-44 y el documento original esta en AGCA, A1.3.1, Leg. 1, Exp. 2, Fol. 7.

412 Esta fecha esta confirmada por otros testimonios como el Boletín Extraordinario del Gobierno de San Salvador pero el cronista Ximenez que se basa en testigos oculares da la fecha del 30 de septiembre 1659. Humbolt, Kluge, Ennery y Hirth dan la fecha de 1656. El volcán de San Salvador se llama también Quezaltepeque significando en Nahualt montaña de Quetzales. Véase Jorge Lardé y Larín, El Salvador, inundaciones e incendios erupciones y terremotos, Vol. 5 de la Biblioteca de Historia Salvadoreña (San Salvador; Dirección de Publicaciones e impresos, 2000), pág. 375-376.

423 El producto de esas multas era cobrado por los oficiales reales cuando se daban cuenta durante sus visitas que los indígenas estaban empleados en los obrajes de añil.

434 Las lavas formaron el inmenso cheyre (malpais) de Quezaltepeque, arrasando la ciudad indígena de Nejapa. Véase Jorge Lardé y Larín, El Salvador, inundaciones, pág. 376.

445 En el manuscrito están testadas las palabras “la fiesta”. [Nota presente en el Boletín del AGCA]

456 Saco o vestidura áspera que se usaba antiguamente para la penitencia.

467 En el manuscrito original la palabra “todos” está entre líneas.[Nota presente en el Boletín del AGCA]

478 En el manuscrito original las palabras “ya claro” están entre líneas. [Nota presente en el boletín del AGCA]

489 Doctor Pedro Melián y Núñez de Luna Miembro de la Audiencia Gobernadora encargada después de la muerte del Conde de Santiago de Calimaya el 28 de marzo de 1657 hasta el 6 de enero de 1659. Fue fiscal del Crimen electo de México 26 de agosto de 1638, fiscal de lo Civil de México (nombrado el 7 de marzo de 1640) 1641-1654, fiscal de lo Civil electo de Lima 23 de mayo de 1654. Véase AGCA, Informaciones Personales, Merecimientos y servicios de Melián, 1660, A 1.29.5 Leg. 1.751 fol. 333v. Nació en las Islas Canarias y falleció el 25 de marzo 1659 en Santiago de Guatemala. Se caso el 29 de diciembre de 1621 en la Ciudad de México con María de Espíndola Bondinar y Arana, nativa de la Ciudad de México, hija legitima de Leonardo de Espíndola Bondinar y Mencía de Arana y Aguilar, casados 28 de diciembre de 1603 en la Ciudad de México. Véase Udo Grub, Diccionario geneálogico, pág. 62.

4910 Se trata del licenciado Juan Francisco de Esquivel y Carrasquilla (antes Fiscal de la Audiencia, nombrado el 11 de abril de 1658) 1658-1660 (trasladado a Fiscal del Crimen de México). Es natural de Malagá en España y falleció el 8 de febrero de 1678 en Sevilla.

5011 En el manuscrito original está testada la palabra “eclecias” [Nota presente en el boletín del AGCA]