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AFEHC : transcripciones : Carta pastoral del arzobispo Ramón Casaus y Torres para facilitar la practica de la vacunación. : Carta pastoral del arzobispo Ramón Casaus y Torres para facilitar la practica de la vacunación.

Ficha n° 3882

Creada: 10 febrero 2015
Editada: 10 febrero 2015
Modificada: 10 febrero 2015

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Autor de la ficha:

Christophe BELAUBRE

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Carta pastoral del arzobispo Ramón Casaus y Torres para facilitar la practica de la vacunación.

Esta carta se publica trás un primero oficio que circuló en octubre de 1814 para pedir a los párrocos de apoyar los médicos en la vacunación. La viruela esta entonces en Chiapas y amenaza de pasar a Guatemala. Ese documento esta conservado en el archivo histórico de la arquidiócesis de Guatemala en la colección llamada "Larrázabal".
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Palabras claves :
Viruela, Vacuna, Párrocos, Carta pastoral
Autor:
Ramón Casaus y Torres
Fecha:
1815-02-23
Texto íntegral:

1Nuestro Ilustrísimo Antecesor el Señor Don Luis de Peñalver, en 4. de Junio de 1804, dirigió a todos los Párrocos la adjunta Cartilla para facilitar la practica la la vacunación y poder discernir la Vacuna verdadera de la falsa1. Encargaba, que penetrados de los sentimientos de humanidad debida á favor de nuestros semejantes instruyesen los Curas a sus feligreses en el contenido de ella; auxiliasen en quanto pudieran al Facultativo que se destinara á su respectiva Provincia é hiciesen, que uno ú otro de cada Pueblo aprendieran el método sencillo y fácil de vacunar, para que de este modo se perpetuase en la feligresía la mas benéfica de las invenciones humanas.

2¿Seriamos Ingratos á un don tan precioso de la divina providencia; con el qual, (si no huviera habido desciudo en cumplir estas prevenciones y las del Reglamento aprobado por su S. M ,) estaría, aun en el tiempo del peligro, precavida y segura la vida de todos los habitantes? ¿ingratos por preocupación y capricho, por indolencia é insensibilidad inhumana á tan singular favor, del Cielo en el descubrimiento de la vacuna, y á la beneficencia y liberalidad de nuestros augustos Monarcas en la remisión y propagación del fluido vacuno a todos sus dominios de cuenta de su Real Erario? Ingratos, digo, a tau grandes beneficios ¿daremos mas lugar á que la peste devoradora de las viruelas, burlándose de las mas activas, y zelosas providencias y precauciones del superior Gobierno, y de las medidas (propuestas á su Excelencia por la Junta Central de Vacuna, saltando de unos en otros Pueblos se vaya introduciendo en varios, llegando á esta misma Capital á consternar y asustar a las almas sensibles? Y ¡ Ojala! que también a dispertar con su horrible aspecto guadaña á las dormidas y preocupadas que han despreciado nuestros continuos avisos! * En primero de octubre ultimo dirigí una Circular impresa, excitando, encargando estrechisidamente a todos los Parrocos, que empleasen su zelo en promover la practica tan saludable como importante, y ya necesaria, de la vacunación, por que en oficio del día antecedente me comunicaba el Excelentísimo Señor Presidente, Governador, y Capitan General Don José de Bustamante hallarse por desgracia la viruela pestilencial en el Partido de las Chiapas y siendo ya íminente el riesgo de ser infestado los Pueblos, debía ser á proporcion activo el zelo de los Curas y demas Ministros del Señor en desterrar las añejas preocupaciones, parecidas á las de los Moros, que no creen haya precauciones contra las pestes. A pesar de todos nuestros esfuerzos, estas preocupaciones no ceden y la peste abanza: las gentes, y mucho mas los Indios, se esconden y aun huyen á los montes, como si la vacunación, don dél cielo, fuese él decreto de su exterminio; y entre tanto la peste de viruelas los persigue, los alcanza en los despoblados, se ceba en ellos, y en castigo de su voluntaria estolidez los sacrifica de un modo cruelísimo, sin darles lugar a los auxilios de nuestra divina Religión, ni á los de la compasiva caridad de sus hermanos.

3Si la voz débil de este su Pastor, que de corazón los ama en Jesú christo y para Jesu christo, no es bastante, a que repitiéndola V. en el Pulpito se disipe tan perniciosa preocupacion y resistencia, dígales que nuestro amado y benéfico Soberano el Señor Don Fernando VII y nuestro Santisimo Padre Pio VII, al regresar feliz y gloriosamente a sus respectivos Tronos y Cortes, como una de las primeras y mayores muestras de su sabiduría y beneficencia paternal, han mandado se observe y entable la vacunación, descuidada aun en los Pueblos cultos de la Europa, en estos seis años ele turbulencias, guerras y calamidades espantosas, que parecían hacer aborrecible la vida y despreciable el medio mas sencillo y feliz de asegurarla a la séptima parte dé los que nacieran bajo tan infaustos agüeros Conformandose pues con los deseos é intenciones bienhechoras del Rey y del Papa, quando una época de paz y de buen orden brinda con la felicidad mas alagüeña á los que viven ya libres de zozobros, y a quantos nazcan en este tiempo venturoso, procuremos estender este beneficio de la vacunación, sin desdeñarnos dé practicarla por nuestras propias manos; pues si ellas están consagradas á Dios, es en beneficio de los Pueblos, y no será pequeño el que se les dispense, si viendo que la practican los Sacerdotes del Altisimo en estas circunstancias de un grave riesgo de infección general, se pierde el horror y aversión infundada de muchos ; y hasta los mismos Padres y Madres llegan á aprender el modo de vacunar con aguja á sus hijos, por que de este modo con tan loable exemplo se decidirán insensiblemente a practicar por si una operación simple fácil, que no es dolorosa, y y cuyos efectos aseguran la vida y la hermosura de sus hijos, según se explica en la pág. 188. el celebre Autor del tratado histórico practico de la vacuna, traducido por el Señor Don Francisco de Balmis &c. que fué el embiado por S. M, para establecerla y perpetuarla en la America y Asia2.

4Por fin; recuerdo á V. que en el mismo Reglamento para propagación y estabilidad de la vacuna en el Reyno de Guatemala3, en el numero 78 se de¬claro, qué los Curas deben explicar a sus feligreses, ya en el pulpito, ya en conversaciones y platicas, la eficacia maravillosa del fluido vacuno para preservar de viruelas pestilentes, &c. y que en el numero 82- se previene, que se atenderá en las testimoniales que pidieren de sus méritos el especial, que hayan contraído en la vacunación ; y lo mismo en las provisiones de curatos y beneficios Eclesiásticos, como que serán estos hechos unos irrefragables documentos de su buen zelo e ilustración, y de su caridad para con sus semejantes.

5Me persuado de las virtudes y prendas que realcen en el Venerable Clero de mí Diócesi, que V. desmentirá tan ventajoso concepto, sino que llenaría completamente una de las mas sagradas obligaciones de Padre, Pastor y Maestro de sus respectivos Feligreses.

6Beneficentiae… nolite oblivisci (ad Hebr, 13. v. 16) No os olvidéis de la beneficencia llegará sin duda. Esta practicada heroicamente en la vacunación llegará sin duda á desterrar uno de los mayores males, que siglos ha afligen á la humanidad y arrebata en flor la séptima parte por lo menos de los nacidos. El orden de San Antonio Abab se estableció para conbatir los progresos de un mal horroroso y pestilente, llamado, el fuego de San Auton; y con su continuo zelo y trabajo llego á librar de tal plaga á la tierra. * A quien pues se dedique por caridad, sin interés alguno, a enseñar y practicar, con acierto la vacunacion y á conservar siempre el fluido vacuno, concedo en cada acto caritativo 80. días de Indulgencia.

7Con este fin dirijo de nuevo la antigua Cartilla de vacunar. Haga V. que esta nuestra Circular se lea por tres Domingos consecutivos en la Iglesia; y después tres veces en cada un año, poniéndose razón de haberle cumplido exactamente. Al mismo tiempo haga V. que los fieles agradezcan este gran bien de la Vacuna al Soberano Autor, de todos los bienes, que se nos representa en el sagrado libro del Eclesiástico. (c. 34. y. 20.) iluminan, oculos, dans sanitatem, et vitam, et benedictionen alumbrandonos los ojos, dándonos sanidad, y vida y bendición”.

8Dios guarde á V. muchos años. Palacio Arzobispal de Goatemalaa, a 23 de Febrero de 1815.

9Notas de pie de páginas

101 Sobre esta carta cricular véase Agustín Estrada Monroy, Datos para la historia de la Iglesia en Guatemala, (Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, 1974), pág. 193. Cita la fuentes siguiente: Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guatemala, Gobierno eclesiástico de Guatemala, Tomo 1, folios. 261-262.

112 Se trata del Tratado histórico y práctico de la vacuna: que contiene en compendio el orígen y los resultados de las observaciones y experimentos sobre la vacuna, con un exámen imparcial de sus ventajas, y de las objeciones que se le han puesto, con todo lo demas que concierne á la práctica del nuevo modo de inocular / por Louis Jacques Moreau de la Sarthe…; traducido por Francisco Xavier de Balmis e impreso en Madrid en 1803.

123 Mario Rodríguez, El Experimento de Cádiz en Centroamérica (1808-1826), (México: Fondo de Cultura Económica, 1978), págs. 37. Documento que se ubica en AGCA, A1. 38, Leg. 1745, Exp. 11716. Véase a John Tate Lanning, Dr. Narciso Esparragosa y Gallardo, (Caracas: Publicaciones de la secretaria general de la decima conferencia intermamericana, 1953), pág. 49.

13

Fuentes :

AHA, Colección Larrazábal, Tomo II (1811-1823), Carta pastoral del 23 de febrero de 1815.