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AFEHC : articulos : La "Gazeta de Guatemala" : portavoz de las ideas ilustradas de la Sociedad Económica de Amigos del País, 1797-1799. : La "Gazeta de Guatemala" : portavoz de las ideas ilustradas de la Sociedad Económica de Amigos del País, 1797-1799.

Ficha n° 3901

Creada: 22 febrero 2015
Editada: 22 febrero 2015
Modificada: 02 marzo 2015

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Autor de la ficha:

José Santos HERNÁNDEZ PÉREZ

Editor de la ficha:

Christophe BELAUBRE

Publicado en:

ISSN 1954-3891

La "Gazeta de Guatemala" : portavoz de las ideas ilustradas de la Sociedad Económica de Amigos del País, 1797-1799.

En la primera mitad del siglo XVIII sólo tres regiones hispanoamericanas tuvieron el privilegio de poseer imprentas y editar periódicos con el nombre de Gaceta, entre ellos destaca la capitanía general de Guatemala que, a pesar de su situación marginal y la escasez de sus recursos materiales, se constituyó en el segundo territorio –después de la Nueva España y antes que Perú- en obtener licencia real para editar la Gaceta de Guatemala. El impreso tuvo la particularidad de haberse publicado en tres periodos del siglo XVIII; no obstante, su papel como difusor de las Luces se reflejó de manera especial en su tercera época, concretamente en 1797 cuando su fundador, Jacobo de Villaurrutia, le atribuyó la función de portavoz de la Sociedad Económica de Amigos del País. El presente trabajo aborda a la Gaceta de Guatemala en su calidad de difusora de la cultura ilustrada. Específicamente se analizarán las ideas, las propuestas y los proyectos reformistas de un singular sector letrado reunido al interior de la Sociedad Económica de Amigos del País para impulsar el desarrollo de Guatemala. En los cinco años que estuvo en funciones, la Sociedad Económica dejó constancia de su labor renovadora en el Reino. Así lo demuestra la Gaceta de Guatemala en cuyas páginas se dio a conocer las diversas actividades llevadas a cabo en el organismo patriótico.
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Palabras claves :
Sociedad Económica, Ilustración, Letrado, Fomento.
Autor(es):
José Santos Hernández Pérez
Fecha:
Diciembre de 2014
Texto íntegral:

1

Antecedentes de Jacobo de Villaurrutia, fundador de la Sociedad Económica de Amigos del País y la Gaceta de Guatemala.

2Entre los emisarios de la Corona que arribaron al territorio guatemalteco, a finales del siglo XVIII, con la designación de ocupar algún cargo público se encuentra Jacobo de Villaurrutia, quien nació en la isla española de Santo Domingo en 17571. Fue hijo de Antonio Bernardino de Villaurrutia y María Antonia López Osorio, quienes viajaron con sus tres hijos (Jacobo, Antonio y Magdalena) a la capital de la Nueva España. Ahí, Jacobo de Villaurrutia inició su formación académica, misma que concluyó en España al interior de las universidades de Alcalá y Toledo. En la primera obtuvo el grado de licenciado en artes, mientras que la segunda le otorgó los grados de maestro en artes y doctor en leyes2.

3Después de estos importantes logros académicos, Jacobo de Villaurrutia se decidió por la promoción de la cultura ilustrada, siendo así que formó parte del grupo de colaboradores de la Real Academia Canóniga-legal de San Juan Nepomuceno de Toledo, la Academia Teórico-práctica de la Purísima Concepción y la Real Academia de Derecho Público de Santa Bárbara, así mismo fundó la Academia de Literatos Españoles de Madrid3. Su contribución al progreso de las Luces, así como los vínculos intelectuales que estableció con los distintos miembros en las academias, son elementos considerados nodales en su ascenso político. Al respecto la estudiosa Sonia Rose comentó:

4El academismo hizo posible al hombre de letras entrar en contacto con otros poetas [y escritores], pero también significó la posibilidad de establecer relación con los notables, quienes facilitarían la obtención de cargos burocráticos o puestos políticos4.

El academicismo, visto como un espacio cultural y de sociabilidad por donde la Ilustración se manifestó en la segunda mitad del siglo XVIII, no fue el único medio utilizado por Jacobo de Villaurrutia para impulsar las Luces en España, sino que existió otro tipo de asociaciones como la prensa escrita. Dedicó sus esfuerzos a impulsar la cultura ilustrada y a extender sus relaciones – como en su momento lo hizo a través de las academias de literatura y derecho – con los ministros del rey. La lista de suscriptores del Correo de Madrid muestra que Villaurrutia convivió con lo más granado de la élite ilustrada española, entre cuyos nombres cabe mencionar a: José Moñino, Pedro Rodríguez de Campomanes, Gaspar Melchor Jovellanos, Juan Vicente Güemes Pacheco, Miguel de la Grúa Talamanca, José Gálvez y Francisco Antonio de Lorenzana, entre muchos más5. Ello fue corroborado por Wenceslao Ramírez de Villaurrutia, quien habló de la estancia y del trabajo de su bisabuelo, Jacobo de Villaurrutia, en España:

5Se ocupó en Madrid por algún tiempo en ampliar sus relaciones, así como también en cultivar las letras, habiendo sido amigo de los principales literatos [y políticos] de aquella época, los Moratines, Iriartes, Jovellanos, Campomanes, Vaca de Guzmán y otros6.

6El inicio de la Revolución francesa en 1789 y el temor a que sus ideas se expandieran por la Península, fue el motivo principal que encontró la Corona para suspender todos los periódicos no oficiales. Esta fue la suerte del Correo de Madrid, suspendido definitivamente en 1791. Jacobo de Villaurrutia tuvo la fortuna de evadir la censura de las autoridades, ya que en 1787 Francisco Antonio de Lorenzana lo había propuesto para desempeñar el puesto de corregidor y justicia mayor de Alcalá de Henares. Ahí impulsó el desarrollo económico, la industria y la educación. También fomentó la agricultura cuya actuación en el ramo de montes y plantíos, menciona Elisa Luque Alcaide “se le dieron las gracias de parte del rey7”.

7A este reconocimiento se sumaron los miembros del consejo y la intendencia de Toledo, quienes encomendaron a Villaurrutia “desempeñar varias comisiones”. Acto que le permitió ganarse la confianza de José Moñino, quien lo facultó para ciertos “encargos reservados” a pesar – señaló el propio Villaurrutia- “de que no me conocía más que por los negocios de mis empleos8”. El estudioso Pedro Enríquez Ureña se refirió a Jacobo de Villaurrutia como un personaje dieciochesco, “especie de breve copia de Jovellanos9”, cuya actuación en los espacios públicos y las relaciones que sostuvo – en los mismos – con la élite ilustrada española favoreció su designación como oidor de la Audiencia de Guatemala.

Proyecto para fundar la Sociedad Económica de Amigos del País de Guatemala.

8El arribo de Jacobo de Villaurrutia a la capitanía general de Guatemala se verificó el 26 de febrero de 179410. 1794, año en que tomó posesión de su nuevo cargo en la Audiencia de Guatemala, así como haber presentado al gobernador José Domás y Valle el proyecto de establecer la Sociedad Económica de Amigos del País. Dicho proyecto se concretó en el marco de las tertulias patrióticas celebradas en la casa de Villaurrutia, eventos a los que asistieron distinguidos hombres de letras de las principales instituciones de Guatemala, entre quienes figuraron los peninsulares: Antonio García Redondo , Pedro Garcí Aguirre , José Sierra , Juan Ignacio Barrios, Luís Francisco Barrutía y Martín de Barrundia. A este grupo de gran prestigio y peso político se sumó una minoría criolla, entre los que cabe destacar a Ignacio Beteta, José Felipe Flores y José Antonio Liendo y Goicoechea11.

9Este grupo heterogéneo de letrados tuvo como prioridad el contribuir al progreso de Guatemala. Así que su participación y el aporte de ideas fueron cruciales para consolidar el proyecto de fundar la Sociedad Económica de Amigos del País, cuya licencia real se dio a conocer el 17 de mayo de 1794. La real cédula contenía la cláusula que ordenaba a los gestores americanos presentar un documento donde quedaran establecidos los objetivos y proyectos del instituto patriótico, lo cual movió al grupo de letrados a reunirse y presentar ideas para elaborar los Estatutos de la Real Sociedad Económica de Amantes de la Patria de Guatemala12. El documento, remitido a la Corte española para su dictamen, iba acompañado de la petición de Villaurrutia de establecer una Academia de Artes y una Escuela de Matemáticas.

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Estatutos de la Sociedad Económica
Estatutos de la Sociedad Económica
La respuesta, a la solicitud de los representantes americanos, se dio a conocer a través de una real cédula fechada el 21 de octubre de 1795. En este documento, el rey especificaba haber aprobado los Estatutos de la Sociedad Económica y la creación de la Escuela de Matemáticas, más no así la de fundar la Academia de Nobles Artes. Ello, debido – según explicó el monarca- a la falta de “medios, conocimientos, eficacia y aplicación13”, así que en su lugar autorizó el establecimiento de una Escuela de Dibujo. La negativa del rey de erigir en Guatemala una academia de artes como las que proliferaban en Europa fue asimilada con optimismo por los miembros que integraban la Sociedad Económica, siendo así que se dieron a la tarea de planear las actividades a desarrollar en el organismo, el cual quedó bajo la protección del rey Carlos IV. El cargo de vice-protector fue otorgado a José Domás y Valle, el de director a Jacobo de Villaurrutia y el de vice-director al canónigo José Bernardo Dighero .

Establecimiento de la Gaceta de Guatemala en 1797.

11Mientras se proyectaban las actividades de la Sociedad Económica de Amigos del País y se ampliaban las relaciones con otros letrados del reino de Guatemala y fuera del mismo, Jacobo de Villaurrutia, que había palpado personalmente el desarrollo de Europa a través de sus instituciones, proyectó un nuevo plan en el que se propuso establecer nuevamente la Gaceta de Guatemala. Esta tercera edición de la Gaceta, a diferencia de las homónimas editadas en 1729 y 1794, estuvo pensada acorde a las publicaciones ilustradas de España y América, tal y como en su momento lo eran el Correo de Madrid, el Memorial Literario, la Gaceta de Literatura de México y el Mercurio Peruano14. La línea temática de estos impresos, sirvió de ejemplo a Villaurrutia para conferirle a la Gaceta de Guatemala un formato científico. Muestra de lo cual son los artículos y escritos, publicados entre 1797 y 1804, en los que sobresalen temas como: Medicina y Salud Pública; Medicina y Cirugía; Invenciones y Descubrimientos, Agricultura e Industria; Economía y Comercio; Bellas Artes; Educación y Estudios; Crítica Literaria y Poesía15.

12Como se podrá observar en este listado de temas, la difusión de las Luces en Guatemala constituyó una de las partes fundamental del proyecto editorial de la Gaceta que reprodujo discursos, pensamientos y noticias provenientes de instituciones científicas europeas, así como de impresos españoles. Se pensaba en retomar las noticias de las “naciones cultas” para resolver los diversos problemas sociales y económicos que impedían el desarrollo del Reino. En este sentido, la Gaceta de Guatemala, durante su tercera época (1797-1808), se erigió en el principal órgano de la difusión de las Luces en Guatemala, algo que las anteriores ediciones no lograron consolidar en sus páginas y que en cierta forma impulsaron a Villaurrutia a dirigir la publicación:

13Como director de la Sociedad Patriótica deseaba hacerme cargo de la Gaceta porque sin un periódico que difundiese las luces y adelantamientos sería un cuerpo obscurecido e inerte. Y para que no fuese tan despreciable como la que antes se publicaba proporcione que ayudase a su composición D. Alexandro Ramírez, maestro de mis hijos y Secretario del Consulado16.

14El conocimiento que tenía Jacobo de Villaurrutia sobre otras publicaciones americanas, como el Papel Periódico de La Habana y el Mercurio Peruano, cuyos editores resolvieron poner al servicio de las – respectivas – sociedades económicas sus impresos, posiblemente influyó en la decisión de Villaurrutia de atribuir a la Gaceta de Guatemala la función de portavoz de las ideas generadas en la Sociedad Económica. Aspecto revelado a partir de 1797 en que la Gaceta desplegó una intensa labor difusora de las distintas actividades llevadas a cabo en el organismo patriótico cuyos miembros, a través del consenso de ideas, pensamientos y proyectos, aspiraron al desarrollo de la sociedad guatemalteca.

Difusión de las actividades desarrolladas en la Sociedad Económica de Amigos del País.

15Las actividades de la Sociedad Económica se inauguraron a finales del año de 1795 con una convocatoria de los socios de las diferentes provincias del reino de Guatemala. En el recinto continuo al palacio del gobernador, el grupo de letrados discutió las actividades a fomentar, entre las que estaban la agricultura, la industria, las artes, el comercio y, en definitiva, todas las ciencias útiles. En este escenario cabe destacar la colaboración de los expedicionarios José Mariano Mociño y José Longinos Martínez , quienes arribaron a Guatemala entre 1795 y 1796 con órdenes precisas de poner en marcha el proyecto ilustrado de la Corona española, en torno a la instalación de un Jardín Botánico y un Gabinete de Historia Natural. A la par de ello realizaron exploraciones sobre la flora, la fauna y la geografía cuyo examen les permitió descubrir nuevas especies vegetales y animales, así como reconocer caminos terrestres y rutas marítimas hasta entonces desconocidos17.

16En el desarrollo de dichas actividades resultó fundamental la serie de relaciones y vínculos que José Mariano Mociño y Longinos Martínez establecieron con el grupo letrado perteneciente a la Sociedad Económica de Amigos del País. Este sector, difusor de las Luces en el Reino, brindó su apoyo a los expedicionarios para desempeñar de manera efectiva sus empresas científicas. Así, por ejemplo, Jacobo de Villaurrutia envió información relativa al territorio y las principales actividades económicas de Guatemala a Mociño, lo cual permitió al científico novohispano percatarse del estado crítico de la agricultura, especialmente del añil que sostenía la economía de Guatemala y la totalidad de las relaciones comerciales con el exterior.

17La decadencia del añil representó para los miembros de la Sociedad Económica y la Gaceta de Guatemala un elemento prioritario en sus actividades a desarrollar. La contribución de José Mariano Mociño al fomento de este importante ramo económico se centró en la reforma de los métodos tradicionales empleados por los trabajadores en los obrajes, cuyos resultados los envió a la Sociedad Económica a través de una obra titulada: Tratado del Xijilite y Añil de Guatemala. En dicha obra, publicada por la Gaceta de Guatemala, se especificaba la manera en que el botánico novohispano había trabajado intensamente en el beneficio del añil o punto de fermento. Para lo cual sugería la introducción y/o aplicación de la técnica y la tecnología europeas, así como de los conocimientos relacionados con la hidrostática, las matemáticas, el hidrómetro, la física, la botánica y la química18.

18José Mariano Mociño aplicó estos conocimientos científicos en las pilas de cocimiento y batido del añil para determinar de un modo fijo e invariable su “punto de fermento”. Después de observar los resultados sugirió el método a los cosecheros de Guatemala. Así lo refería en la Gaceta:

19El público no puede menos de tomar interés en las tentativas que principian a hacerse, y en sus resultados […] Por otra parte nunca se perderá el tiempo en estos experimentos aunque no se consiga desde los primeros su objeto principal, los cosecheros que los hagan podrán al mismo tiempo tomar algunos conocimientos físicos e hidrostáticos; aprenderán a hacer comparaciones y a discutir sobre la naturaleza y propiedades de la hierba que hace su riqueza19.

20Mediante esta propuesta científica, José Mariano Mociño intentó demostrar la superioridad de la tinta con respecto a la de otras colonias americanas, pues existía la esperanza de volver a introducir el añil en el mercado europeo. Expectativa que no se llevó a cabo debido a que no retomó el estado de florecimiento del siglo XVII. Al respecto José Antonio Liendo y Goicoechea anotaba: “Verdad es que este Tratado del Xiquilite ha llegado puntualmente al tiempo que nuestro azul [tinta de añil] vá acabando de perder la fama que tuvo en otros tiempos20”.

21Por su parte, José Longinos Martínez llegó a Guatemala hacia 1796. El primer contacto que estableció en el Reino fue con el capitán general José Domás y Valle, letrado a quien entregó los documentos que lo acreditaban como miembro de la expedición científica. Al poco tiempo de instalarse en la capital guatemalteca, Longinos Martínez fue invitado por el director de la Sociedad Económica, Jacobo de Villaurrutia, para mostrarle el funcionamiento de las actividades a desarrollar. Este hecho le permitió entrar en contacto con los diferentes miembros del organismo patriótico a quienes presentó el proyecto de crear un Gabinete de Historia Natural.

22Dicho proyecto fue enviado, con la documentación que explicaba los fines utilitarios que se pretendían alcanzar con la instalación del Gabinete de Historia Natural, al gobierno de la península para su aprobación. El estudio inicial del proyecto corrió a cargo de Casimiro Gómez Ortega, figura responsable de las expediciones en Ultramar y de gran influencia política en la Corte del rey, quien otorgó licencia a Longinos Martínez. Este permiso fue ratificado por Carlos IV a través de la real cédula de 1796 que establecía la instalación del Gabinete en Guatemala.

23La noticia fue comunicada a la Sociedad Económica que se encargó de realizar un balance de los primeros gastos que requería la empresa científica, mismo que de acuerdo al secretario de la Sociedad Económica, Alejandro Ramírez , rebasaba las expectativas económicas. Pese a ello, Villaurrutia logró que José Domás y Valle autorizara albergar al Gabinete de Historia Natural en la sala de armas contigua a su palacio de gobierno, así como que algunos socios aportaran valiosas sumas de dinero21. Longinos Martínez, por su parte, se ofreció a cubrir los primeros gastos de su obra científica, lo cual permitió que el 9 de diciembre de 1796 iniciaran formalmente las actividades del Gabinete de Historia Natural22.

24Dentro de las actividades más importantes desarrolladas en el Gabinete estaban la creación de núcleos humanos de vocación científica y la formación de discípulos. Estas labores fueron iniciadas por José Mariano Mociño con los estudiantes Antonio María Larrave y Pascasio Ortiz de Letona . Ante la inminente partida de Mociño, tocó a Longinos Martínez continuar la obra del científico novohispano. En función de ello, Longinos dirigió sus esfuerzos a concretar la instrucción de los referidos discípulos (Larrave y Letona) en lo tocante a las ciencias naturales, ya que pretendía consolidar un grupo de estudiantes para que se hicieran cargo de dar continuidad a la labor de investigación, una vez que él se viera en la necesidad de abandonar el Reino.

25En el campo de la agricultura y la industria, la Gaceta de Guatemala dio a conocer el decreto de la Corona que establecía la concesión de tierras realengas a los labradores que quisieran cultivar lino, cáñamo o algodón, así como la exención del pago de alcabala y diezmo por un periodo de diez años23. Esta medida llegó en plena crisis de los cultivos que sostenía la economía guatemalteca, ante lo cual Jacobo de Villaurrutia sugirió la diversificación de la agricultura, especialmente a partir del fomento del algodón y el lino cuya materia prima, por un lado, permitiría sustituir al cacao y el añil en el mercado internacional y, por el otro, ayudaría a sustentar el trabajo de los artesanos.

26Bajo este entendido, es importante destacar el rol asumido por la Sociedad Económica de Amigos del País, ya que logró aprovechar el contexto generado por la guerra hispana-inglesa (1796-1802) al impulsar la industria popular. A través de la Gaceta de Guatemala, el organismo patriótico recomendó a los agricultores centrar sus esfuerzos en el fomento del lino:

27El país que habitamos nos ofrece para la industria popular cuantas ventajas nos son inimaginables: la actual guerra ha excitado la industria de los fabricantes de tejidos de algodón, por lo que, en nada por ahora debe pensar la sociedad y el gobierno como en el cultivo del lino24.

28Esta cita nos permite conocer la importancia que adquirió el lino y el algodón en Guatemala a finales del siglo XVIII, cultivos que ante la crisis del cacao y el añil se llevaron todas las atenciones. Ello se puede observar en la persona de Antonio de San José Muro, socio de méritos de la Sociedad Económica y miembro de la orden de Belen, quien impulsó la extensión del cultivo del algodón entre la comunidad de su parroquia. Por su parte, Jacobo de Villaurrutia promovió la fundación de una Escuela de Hilanzas, donde además de instruir a los indios en las utilidades de los tornos, se les repartió, como premio a su esfuerzo, estímulos económicos y herramientas de trabajo. Asimismo se realizaron algunas series de concursos con la finalidad de incentivar a los artesanos y agricultores a desarrollar sus actividades bajo nuevos métodos y técnicas de cultivo.

29Ejemplo de lo anterior fue el acto público celebrado por la Sociedad Económica el 21 de febrero de 1797, evento difundido por la Gaceta de Guatemala que anunció premiar, con 25 pesos y un telar a la española, al tejedor que hiciera la mejor muselina que comúnmente se utilizaba para hacer “naguas25”. Otros premios anunciados fueron para los tejedores que presentaran tres piezas de cotonías finas “bien trabajadas y mejor blanqueadas”, así como para el agricultor que acreditara haber plantado mayor número de árboles de algodón de china en cuyos casos se otorgarían 50 pesos al primer lugar26.

30Estos casos se constituyen en una muestra de las distintas formas utilizadas para fomentar la agricultura y la industria en Guatemala. Eso generó resultados inmediatos en trabajo de los textiles, particularmente en los de hilado y tejido que se beneficiaron – como ya se mencionó- con la Escuela de Hilanzas. Los gastos invertidos en diversas actividades promovidas por la Sociedad Económica contribuyeron al cierre de la Escuela de Hilanzas en 1798. Ello, sin embargo, no impidió a los miembros del organismo patriótico continuar fomentando la industria de los tejidos. Las actas públicas celebradas por la Sociedad Económica, entre junio y diciembre de 1798, dan cuenta de ello al señalar que varios socios proveyeron de tornos, cardas y algodón a tres escuelas particulares establecidas en distintos puntos de la capital guatemalteca, donde el socio Antonio Garcia Redondo certificó la destreza de las alumnas al concluir la enseñanza.

31Aquí cabe destacar que varias de las actas públicas fueron publicadas en la Gaceta de Guatemala, en cuyas páginas se anunció haberse realizado varios tejidos de algodón con los hilos existentes de la escuela antigua: “En este ramo se adelanta cada día y los tejedores dan prueba constante de su aplicación en fuerza de los premios que se les han ido adjudicando27”. Asimismo fue importante la renovación de la técnica empleada por los artesanos, labor que correspondió a los siguientes socios de la Sociedad Económica: Antonio García Redondo, Francisco Nájera y el arzobispo Juan Félix de Villegas. Estos hombres de Luces compraron siete obras impresas donde se especificaba la mejor forma de hilar, instruir y perfeccionar el trabajo de los artesanos, al tiempo que se ocuparon en redactar el ensayo titulado Instrucción para el cultivo y beneficio del lino.

32El documento, publicado en un Suplemento de la Gaceta de Guatemala, explicaba la técnica que debía utilizarse para sembrar la semilla del lino, para lo cual se imprimieron varios diseños (imágenes) de los instrumentos acostumbrados en Europa para procesar la planta y poner el lino en estado de hilarse. Asimismo se señaló que los autores de las instrucciones tomaron como punto de referencia los artículos de “Lino y Cáñamo” de la Enciclopedia y del Diccionario de Historia Natural de Valmont de Bomare28.

33La introducción de tecnología europea complementó la tarea de los miembros de la Sociedad Económica. En la Gaceta de Guatemala se dieron a conocer varias propuestas concernientes a la renovación de las herramientas utilizadas en la industria. Muestra de lo cual es el escrito redactado por el “Agrónomo”, quien consideró inconveniente emplear el instrumento llamado “agramadera”. En sus viajes por Castilla, España, el articulista observó que los trabajadores utilizaban “bancos” más sencillos que los de este Reino, por lo que propuso a la Sociedad Económica realizar las instancias convenientes para conseguirlos29.

34En función de ello, Jacobo de Villaurrutia sugirió comprar en el extranjero, con dinero obtenido en rifas de alhajas y donaciones, dos tornos de hilar. El encargado de dicha adquisición fue Juan Letona, quien viajó a Inglaterra para negociar la compra de los tornos de hilar. Letona regresó a Guatemala con las nuevas “maquinas”; sin embargo, Villaurrutia – a quien hemos visto multiplicarse en la mayoría de las actividades de la Sociedad Económica- consideró que los tornos eran inadecuados para desarrollar el trabajo de hilar y tejer, por lo que decidió fabricar uno que, en palabras de Elisa Luque Alcalde, era más simplificado y rápido que los comprados en Inglaterra30.

35En materia laboral, la Sociedad Económica propuso reformas para erradicar el monopolio de los gremios y la influencia de éstos en la sociedad artesanal. La Gaceta de Guatemala abordó el tema aludiendo a los gremios como organismos encargados de llevar a cabo las disposiciones del gobierno de la Península en torno al fomento de la industria y el comercio. Sus miembros, investidos con privilegios particulares y con ordenanzas económicas fabriles, tenían la obligación de velar por el trabajo de los artesanos y protegerlos de la tiranía de los gremios. Asimismo debían mejorar las costumbres de sus asociados, agruparlos por oficios, repartirles herramientas de trabajo y proveerles de cierta instrucción para mejorar la calidad de las manufacturas31.

36En teoría estas funciones de los gremios prometían elevar la producción y calidad de las manufacturas, así como mejorar el nivel económico de los artesanos y aumentar el comercio con la Península. Tales expectativas en la práctica no se cumplieron. Por el contrario, los gremios se convirtieron en aliados del Ayuntamiento en el ejercicio del monopolio de los oficios, las materias primas, la producción manufacturera y las herramientas de trabajo. Esto impidió la libertad y el desarrollo de la industria y el comercio, al tiempo que provocó desempleo, ociosidad, mendicidad, dispersión y atraso tecnológico entre los artesanos, quienes trabajaban en condiciones precarias y con obsoletos instrumentos32.

37Con el fin de terminar con el monopolio y la tiranía de los gremios, la Sociedad Económica planteó su organización con base en un nuevo reglamento redactado por Jacobo de Villaurrutia. El escrito titulado Código Gremial, probablemente inspirado en las ideas de Pedro Rodríguez de Campomanes y Melchor Gaspar de Jovellanos, establecía la organización de los gremios por oficios y grados. El reglamento fue discutido en el marco de la IV Junta de la Sociedad Económica, donde sus miembros hallaron conveniente imprimirlo al considerar que su autor (Villaurrutia), con un estilo conciso y enérgico, prescribía las reglas que debían guiar a los gremios para establecer una jurisprudencia de su ordenamiento33.

38Los medios a través de los cuales la sociedad guatemalteca podía acceder a un mejor nivel de vida, fue otro de los problemas que enfrentó la Sociedad Económica. Para ello, promovió un concurso en el que se ofrecía una medalla de oro al autor que lograra exponer, en una obra escrita, las mejores alternativas para cambiar las condiciones de vida de los individuos. En un acto celebrado para el efecto, Jacobo de Villaurrutia y una comisión evaluadora premiaron a los mejores trabajos, los cuales coincidieron en que la educación era la base más sólida para alcanzar un mejor nivel de vida y acceder a los círculos sociales donde se movía la minoría letrada.

39El hecho de que la mayoría de los participantes concibiera a la educación como el principal factor para salir del estado de ignorancia y miseria, era sintomático del elevado índice de analfabetismo que se observaba entre la sociedad guatemalteca – y posiblemente en el resto del imperio español-. Por ello, el arquitecto José Sierra, director de la Escuela de Matemáticas y socio de la Sociedad Económica, recomendó instruir a los artesanos en los principios de su arte. Creía que estudiando las teorías que los habían formado, éstas podían servir para manejar con destreza las técnicas y herramientas introducidas en el Reino por la Sociedad Económica de Amigos del País. Al respecto la Gaceta de Guatemala señaló: “déseles noticias de las maquinas que dan mayor perfección a su arte en otras naciones; promuévase la enseñanza de la industria repartiéndose tornos y aún comprándose las primeras hilanzas34 […]”.

40El gobierno de la Península, por su parte, notificó a las autoridades que lo representaban en Ultramar establecer escuelas de primeras letras para indios. En Guatemala la Gaceta difundió el bando del gobernador José Domás y valle que especificaba lo siguiente:

bq. Por las Leyes y repetidas Reales Cédulas está mandado y recomendado como merece el establecimiento de escuelas de primeras letras, en que los Indios aprendan la doctrina Christiana, la lengua española, y a leer, escribir, y contar. Deseando la Real Sociedad Patriótica de Guatemala contribuir a el logro de tan sabias y justas disposiciones de nuestros piadosos soberanos, ofrece el premio de una medalla de oro de tres onzas y patente de Socio de merito al que con una Memoria manifieste con más claridad y precisión las utilidades del establecimiento general de dichas escuelas, las dificultades que lo impiden, y medios o arbitrios para que vencidas éstas se pueda lograr el intento, poniéndose Maestros a propósito y de las circunstancias necesarias35.

41La cita señala la celebración de un concurso donde los participantes debían abordar las utilidades de las escuelas y las causas que impiden su establecimiento; sin embargo, la Gaceta de Guatemala, en sus ediciones posteriores, no hizo alusión a dicho concurso, sólo a iniciativas – llevadas a cabo por los párrocos de pueblos de indios- de fundar escuelas públicas en diversas partes del Reino, en las cuales se trataría de formar hombres virtuosos que en un futuro pudieran contribuir al progreso de la agricultura, las artes, la industria y el comercio. Paralelamente, hubo quienes decidieron instruir de manera particular a los indígenas en los oficios. Tal fue el caso del intendente y corregidor de Chiquimula, Tomás Mollinero, quien manifestó su interés por abrir una escuela en su comunidad para instruir a los indios en algún oficio bajo la tutela de maestros hábiles. El proyecto comprendía el examen de los jóvenes estudiantes para reconocer sus inclinaciones, función que estuvo a cargo del mismo Mollinero, quien presenció cómo muchos de ellos querían ser sastres, herreros, pintores, carpinteros, albañiles o coheteros36.

42El destierro de los vicios y la mendicidad – llamados también “males sociales”- sin lugar a dudas fue una de las tareas más difíciles que enfrentó la Sociedad Económica. En ello coincidió José Antonio Liendo y Goicoechea, quien a través de la obra: Medios de destruir la mendicidad arremetió contra la mendicidad transeúnte y alojada en los hospicios. Aunque el escrito no fue publicado íntegramente en la Gaceta de Guatemala, el editor dio a conocer algunos párrafos en los que se mencionaba que la mendicidad era uno de los vicios añejos e inseparable de las sociedades, por lo que abolirla enteramente resultaba difícil37. Ante lo cual, Goicoechea propuso aplicar una dura política que planteaba la expulsión de “ciertas categorías” de mendigos de sus pueblos de origen, medida que evitaría o por lo menos reduciría los desórdenes morales, sociales y de salud ocasionados por la mendicidad.

43Otro tipo de actividades que impulsó la Sociedad Económica de Amigos del País fueron las artes y las ciencias. En tal sentido es posible destacar nuevamente la iniciativa de Jacobo de Villaurrutia por promover, ante la Corte española, el establecimiento de una Academia de Artes y una Escuela de Matemáticas. Sin embargo – como lo mencionamos anteriormente- el monarca sólo autorizó la instalación de la Escuela de Dibujo, misma que entró en funciones en 1795 bajo la dirección del grabador de la Casa de Moneda y socio distinguido de la Sociedad Económica, Pedro Garci Aguirre.

44Es importante subrayar que desde el inicio, Jacobo de Villaurrutia y Pedro Garci Aguirre tuvieron problemas económicos para solventar las actividades de la Escuela de Dibujo. En ello tuvieron que ver los gastos invertidos en la renta del edificio, así como en maestros y premios otorgados a los alumnos, factores que obligaron a Villaurrutia a solicitar el auxilio económico de los miembros de la Sociedad Económica. De acuerdo con ello, el regidor del Ayuntamiento Juan Payés y Font, el maestro Isidoro Soto y los eclesiásticos Antonio Carbonel y Francisco Vilches aportaron valiosas sumas de dinero y materiales utilizados por los alumnos38. La oportuna intervención de estos ilustrados rindió frutos al cabo de unos meses, en los cuales se observaron avances significativos de los estudiantes en pintura, escultura, dibujo y grabado. Las actas de junio a diciembre publicadas por la Gaceta de Guatemala confirman lo dicho: “Continua en el mejor estado la escuela de Dibujo con 77 discípulos asistentes, aunque pudiera tener 300 si fuese de más extensión la casa39”.

45A diferencia de la Escuela de Dibujo, la de Matemáticas no logró alcanzar el mismo florecimiento a pesar de la actividad reformista promovida por José Antonio Liendo y Goicoechea. Este ilustrado, que en 1782 había sido propuesto para renovar los estudios en la Universidad de San Carlos, introdujo en las aulas de la Escuela de Matemáticas las ciencias exactas y físicas40. Los aportes, realizados por Goicoechea, al parecer resultaron insuficientes para que la Escuela de Matemáticas se salvara de su ruina, pues existieron otros factores externos que impidieron su desarrollo entre los que se encuentran, según la Gaceta de Guatemala- el poco interés de los alumnos, la falta de recursos económicos y la nula o poca promoción de premios a los estudiantes41.

46A lo anterior se sumó la mala organización de la administración, ya que en el lapso de un año el recinto educativo tuvo cinco directores. El primero fue José Sierra, seguido por Antonio Liendo y Goicoechea, Mariano López Rayón y Joaquín Galve. Finalmente, cuando la escuela estaba por cerrarse, el cargo de director recayó en Miguel Larreinaga, quien poco pudo hacer para incentivar a los estudiantes, puesto que – como lo señala la Gaceta de Guatemala – “al poco tiempo se aburrieron y dejaron al catedrático solo42”. Situación por demás desfavorable para la Escuela de Matemáticas que se vio en la necesidad de clausurar sus actividades a los pocos meses de haberse creado.

47En el momento que la Sociedad Económica vivía su mayor florecimiento se suspendió por la real orden del 23 de noviembre de 1799. Entre los motivos que ocasionaron tal acontecimiento se destaca la actuación y planteamientos del religioso Antonio de San José Muro. En el marco de un concurso patrocinado por la Sociedad Económica, donde se tuvo por objeto central la incorporación del indio a las costumbres españolas, Muro – quien en anteriores escritos había criticado al gobierno español por pretender “cambiar las cosas en el pie que las ha hallado”- mostró su oposición al pensamiento reformista de la Sociedad Económica. Ello entre otras cosas, y a decir del mismo religioso en su obra, por la intromisión del organismo patriótico en la reforma de los hábitos y costumbres de los indios:

48Querer en trage español a los Indios, darles cama, y mejorarlos de habitación es meterlos en necesidades que no conocen; y son perniciosos los que quieren introducirles modas. Un coton les cirve de camisa, chaqueta y armados: unos calzones sencillos cubren sus piernas y un sombrero de palma la cabeza43 [...].

49El atrevido comentario de San José de Muro llegó a oídos del rey, quien inmediatamente ordenó cesar toda actividad de la Sociedad Económica. A pesar de que el monarca no especificó las causas, el apoderado de la Sociedad Económica en la Corte, Martín Roxas, dejó entrever que la memoria escrita por el religioso y asistente general de la religión Betlemítica (Antonio Muro) en torno al hecho de que los indios vistan y calcen a la española, fue la que ocasionó “la desgracia en que la sociedad había caído44”.

Conclusión:

50En este trabajo, como se pudo observar, la Sociedad Económica de Amigos del País, fundada por Jacobo de Villaurrutia, se constituyó en uno de los espacios modernos de sociabilidad por donde se fomentaron las Luces en Guatemala. El papel de la Gaceta de Guatemala en la difusión de las actividades promovidas por el instituto patriótico resultó fundamental. En ella, homogenizaron las diversas iniciativas ciudadanas públicas y privadas relacionadas con el desarrollo de la cultura y la economía, así como el compromiso social que posibilitó la consecución de la “pública felicidad” como parte nodal del ideario político emanado de la sociabilidad ilustrada del siglo XVIII.

51Notas de píe de página

521 Véase a Elisa Luque Alcaide, La Sociedad Económica de Amigos del País de Guatemala, (Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1962), pág. 71, y Ruth Wold, El Diario de México, primer cotidiano de la Nueva España, (Madrid: Editorial Gredos, 1790), págs. 11-12.

532 Elisa Luque Alcaide, La Sociedad Económica, pág. 70.

543 Véase a Elisa Luque Alcaide, La Sociedad Económica, pág. 72, y Ruth Wold, El Diario de México, pág. 11.

554 Sonia V. Rose, “Hacía un estudio de las élites letradas en el Perú virreinal: el caso de la Academia Antártica”, en: Carlos Altamirano (director), Historia de los intelectuales en América Latina. La ciudad letrada, de la conquista al modernismo, (Argentina: Katz Editores, 2008), pág. 86.

565 Véase “Lista de los señores suscriptores a este segundo tomo del Correo de Madrid”, en: Hathitrus Library Digiral,
http://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id*njp.32101015585654;view*1up;seq=13 , consultado el 16 de febrero de 2015.

576 Catherine Poupeney Hart, Jacobo de Villaurrutia , in Diccionario Biográfico Centroamericano, (Christophe Belaubre y Stephen Webre eds.), 2009.

587 Elisa Luque Alcaide, La Sociedad Económica, pág. 74.

598 Elisa Luque Alcaide, La Sociedad Económica, pág. 74.

609 Pedro Enríquez Ureña, “Apuntamientos sobre la novela en América”, en: Obra crítica, Edición de Emma Susana Speratti Piñero, Prólogo de Jorge Luis Borges, (México: F.C.E., 1981). Citado en Salvador Méndez Reyes, Las Élites criollas de México y Chile ante la independencia, (México: CESIM, 2004), pág. 100.

6110 Elisa Luque Alcaide, La Sociedad Económica, pág. 74.

6211 Manuel Rubio Sánchez, Historia de la Sociedad Económica de Amigos del País, (Guatemala: Editorial Academia Centroamericana de Guatemala, 1981), pág. 4.

6312 Véase Estatutos de la Real Sociedad Económica de Amantes de la Patria, in http://archive.org/stream/estatutosdelarea00soci/estatutosdelarea00soci_djvu.txt , consultado el 16 de febrero de 2015.

6413 Manuel Rubio Sánchez, Historia de la Sociedad Económica, pág. 5.

6514 Véase Prospecto de Ampliación de la Gaceta de Guatemala, tomo I, imprenta de Ignacio Beteta, 1797, pág. 4.

6615 Gaceta de Guatemala, tomo V, imprenta de Ignacio Beteta.

6716 Elisa Luque Alcaide, La Sociedad Económica, pág. 121.

6817 Arturo Taracena Arriola, La expedición científica al reino de Guatemala (1795-1802). José Mariano Moziño un ilustrado americano, (Guatemala: Editorial Universidad de Guatemala, 1983), pág. 1.

6918 Gaceta de Guatemala, número 98, tomo III, lunes 18 de febrero de 1799, pág. 8.

7019 Gaceta de Guatemala, número 37, tomo I, lunes 16 de octubre de 1797, pág. 295. Véase también Gaceta de Guatemala, número 108, tomo III, lunes 27 de mayo de 1799, pág. 38.

7120 Arturo Taracena Arriola, La expedición científica al reino de Guatemala, pág. 50.

7221 Véase Informes de la Junta Pública de la Real Sociedad Económica de Amantes de la Patria de Guatemala, celebrada en 12 de diciembre de 1796, Guatemala, Imprenta de Alexo Mariano Bracamonte 1797, págs. 17-18.

7322 Arturo Taracena Arriola, La expedición científica al reino de Guatemala, pág. 21.

7423 En el artículo “Economía política”, la Gaceta de Guatemala dio a conocer la real orden de la Corona emitida el 9 de mayo de 1795. En ella, el rey concedía “gracias” del mayor estímulo a sus habitantes para sembrar lino, cáñamo, café, añil, así como fabricar todo tipo de tejidos. Otorgó libertad de derechos en la extracción e introducción de estos productos en España, al tiempo que exentó de la media anata a las fábricas y telares. Gaceta de Guatemala, número 95, tomo II, lunes 7 de enero de 1798, pág. 388. Otros números relacionados con el mismo tema son: Suplemento a la Gaceta de Guatemala, número 57, tomo II, lunes 16 de abril de 1798; y Gaceta de Guatemala, número 330, tomo VII, lunes 21 de noviembre de 1803, págs. 431-432.

7524 Gaceta de Guatemala, número 162, tomo IV, lunes 23 de junio de 1800, pág. 282.

7625 Gaceta de Guatemala, número 3, tomo I, lunes 27 de febrero de 1797, pág. 28.

7726 Gaceta de Guatemala, número 145, tomo IV, lunes 24 de febrero de 1800, pág. 174.

7827 Gaceta de Guatemala, número 107, tomo III, lunes 3 de junio de 1799, pág. 41.

7928 Véase Suplemento a la Gaceta de Guatemala, número 57, tomo II, lunes 16 de abril de 1798.

8029 Gaceta de Guatemala, número 64, tomo II, lunes 4 de julio de 1798, págs. 132-133.

8130 Elisa Luque Alcaide, La Sociedad Económica, pág. 107.

8231 Gaceta de Guatemala, número 36, tomo I, lunes 9 de octubre de 1797, pág. 282.

8332 Héctor Samayoa, Los gremios de artesanos en la ciudad de Guatemala (1524-1821), (Guatemala: Editorial Piedra Santa, 1978), pág. 141.

8433 Gaceta de Guatemala, número 84, tomo II, lunes 22 de octubre de 1798, pág. 291.

8534 Gaceta de Guatemala, número 136, tomo III, lunes 23 de diciembre de 1799, pág. 160.

8635 Gaceta de Guatemala, número 47, tomo I, lunes 25 de diciembre de 1797, p. 376. Véase también Gaceta de Guatemala, número 101, tomo III, lunes 11 de marzo de 1799, págs. 19-20.

8736 Gaceta de Guatemala, número 86, tomo II, lunes 5 de noviembre de 1798, pág. 299.

8837 Gaceta de Guatemala, número 50, tomo II, lunes 26 de febrero de 1798, págs. 9, 11 y 12.

8938 Elisa Luque Alcaide, La Sociedad Económica, pág. 114.

9039 Gaceta de Guatemala, número 107, tomo III, lunes 3 de junio de 1799, pág. 41.

9140 Manuel Rubio Sánchez, Historia de la Sociedad Económica, pág. 5.

9241 Gaceta de Guatemala, número 112, tomo III, lunes 8 de junio de 1799, pág. 61.

9342 Véase nuevamente el número de la Gaceta de Guatemala 112, tomo III, pág. 61.

9443 Christophe Belaubre, Antonio San José Muro in Diccionario Biográfico Centroamericano, (Christophe Belaubre y Stephen Webre eds.), 2005.

9544 Elisa Luque Alcaide, La Sociedad Económica, pág. 58.

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Para citar este artículo :

José Santos Hernández Pérez, « La "Gazeta de Guatemala" : portavoz de las ideas ilustradas de la Sociedad Económica de Amigos del País, 1797-1799. », Boletín AFEHC N°63, publicado el 04 diciembre 2014, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=3901

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