Erreur. problŔme dans l'exÚcution de la requŕte : INSERT INTO _logbots (IP, useragent, action) VALUES ('54.144.57.183', 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)', 'lectureFiche')
Erreur. MySQL proteste : Duplicata du champ 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)-lectureFiche' pour la clef 'agentAction'
AFEHC : transcripciones : Relacion de los estragos, y rvynas, qve a padecido la Civdad de Santiago de Guathemala, por terromotos, y fuego de sus Bolcanes en este A˝o de 1717 : Relacion de los estragos, y rvynas, qve a padecido la Civdad de Santiago de Guathemala, por terromotos, y fuego de sus Bolcanes en este A˝o de 1717

Ficha n░ 3925

Creada: 11 abril 2015
Editada: 11 abril 2015
Modificada: 18 mayo 2015

EstadÝsticas de visitas

Total de visitas hoy : 0
Total de visitas : 191

Autor de la ficha:

David DomÝnguez Herbˇn

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Relacion de los estragos, y rvynas, qve a padecido la Civdad de Santiago de Guathemala, por terromotos, y fuego de sus Bolcanes en este A˝o de 1717

Portada: Relacion de los estragos, y rvynas, qve a padecido la Civdad de Santiago de Guathemala, por terromotos, y fuego de sus Bolcanes en este A˝o de 1717. Escrivela el Se˝or Licenciado Don Thomas Ignacio de Arana del Consejo de Su Magestad Oydor de la Real Audiencia que en aquella Ciudad reside. Commota est & contremuit terra fundamenta montium conturbata sunt, & commota sunt quoniam iratus est eis, ascendit sumus in ira eius, & ignis Ô facie eius exarsit, carbones succensi sunt abeo. Despues de acabada esta Relacion, se an reconocido algunas erratas, que la presission del tiempo no di˛ lugar ß corregirlas, y assi el curioso Lector podrÓ suplirlas. Con licencia de los Superiores; en Guathemala por el Alferes Antonio de Pineda Ybarra, A˝o de 1717.
Palabras claves :
GeofÝsica, Terremoto, Vulcanismo, PolÝticas P˙blicas, Guatemala
Autor:
Tomßs Ignacio de Arana
Ubicaciˇn:
Biblioteca Nacional de Espa˝a, signatura VE/1464/8
Fecha:
1717
Paginas:
40 ff.
Texto Ýntegral:

1[f. 1] Relacion de los estragos, y rvynas, qve a padecido la Civdad de Santiago de Guathemala, por terromotos, y fuego de sus Bolcanes en este A˝o de 1717.

2Escrivela el Se˝or Licenciado Don Thomas Ignacio de Arana del Consejo de Su Magestad Oydor de la Real Audiencia que en aquella Ciudad reside.

3Commota est & contremuit terra fundamenta montium conturbata sunt, & commota sunt quoniam iratus est eis, ascendit sumus in ira eius, & ignis Ô facie eius exarsit, carbones succensi sunt abeo.

4Despues de acabada esta Relacion, se an reconocido algunas erratas, que la presission del tiempo no di˛ lugar ß corregirlas, y assi el curioso Lector podrÓ suplirlas.

5Con licencia de los Superiores; en Guathemala por el Alferes Antonio de Pineda Ybarra, A˝o de 1717.

6(f. 2, en blanco)

7
(f. 3) Relacion breve de lo acaecido en la Ciudad de Guathemala, desde el dia veinte, y siete de Agosto del a˝o de 1717. hasta oy que se quentan 16 de Octubre del mismo A˝o.

8La Ciudad de Santiago de Guathemala capital del Reyno ˛ Provincia de este nombre, se halla fundada en el centro ˛ Valle de muchos Cerros, que la circundan, que al paso, que agradan la vista con su Armonia se advierten por la experiencia nocivos Ó los havitadores, ay entre ellos tres Bolcanes de fuego, que distan de la Ciudad poco mas de dos leguas, y por elevacion quatro millas con muy corta diferiencia; estos se hallan, Ó la parte del occidente, ay otro Ó la del Sur, que vulgarmente llaman Bolcan de agua, cuya eminencia, y espacioso ambito de sus faldas le haze quanto ameno, y admirable Ô la vista, formidable, y espantoso a las ruinas, que amenaza fundando los havitadores la justificacion de su rezelo en lo acaecido por los a˝os de 1541. en que inundo este monstruo con las bertientes de su zima la Ciudad, que oy mantiene el renombre de viexa por haver este suzeso obligado ß los vezinos ß la nueva fundacion de esta, que havitamos aunque Ô la corta distancia de vna legua.

9El dia pues 27 de Agosto como Ó las seis horas de la tarde empezo Ó mostrar vno de los tres Bolcanes de fuego el que se inclina mas Ô la parte del sur, que segun la aguxa esta en la quarta al surveste, vna llama de fuego que Ó lo que podia percevir la vista Ó la distancia parecia elevarse dos baras con poca diferiencia, y respecto de haverse en otras ocaciones visto el mismo efecto sin causar especial da˝o ß la Ciudad, y ser tan natural en los Bolcanes no hizo fuerza ß los moradores de la Ciudad, para que por eso dexasen de recogerse ß sus horas regulares, con que haviendo empesado el cresimiento del fuego, como ß las onse horas de la noche comenzo Ó causar vna lenta trepidacion en la tierra, y especial ruido ˘ murmullo, que provenia de las puertas, bentanas, aldavas, bastidores, y lo de mas que se hallava pendiente de las paredes, que tremulo todo al movimiento causava en confusa armonia vna espantosa confusion, los primeros, que lo advierten; Dexan el le- (f. 4)

10cho, y azechando por bentanas, puertas, y patios azi la parte del Bolcan; conozen que la boracidad de las llamas, y furia con que se elevava el fuego Ó comunicarse en la region, era el origen de aquel formidable horror, con que vnos medio desnudos, otros sin mas abrigo, que la colcha, ˛ frezada del lecho en que reposaban abrasados con Imagenes de Xpto. [Christo] Crucificado; de Maria Santissima, ˛ las que el acaso pudo en la turbacion ponerles en las manos olvidados
los vnos de los otros, los padres de los hijos, los maridos de las mugeres, y aun algunos de si mismos, salieron por las calles con tan turbadas, y elevadas vozes, pidiendo vnos misericordia, clamando otros Ô los Santos de su devocion, lamentando otros la vltima ruina, y estrago, que esperaban, con que pudieron los mas poseidos del sue˝o, abrir los ojos a mayor horror, y espanto; pues quando se hallaron despiertos Ó los lastimosos ecos de las calles
advirtieron el tremor, y movimiento de las havitaciones, con que sin otro ali˝o, y cuydado que el de los primeros, dejaron disiertas sus casas, y como ß las doze oras, y media de la noche se hallaron las plazas, y Templos tan poblados, que persuadia el numeroso concurso hallarse toda la Ciudad en el recinto de cada vna en la mayor estaba el Illust[rissimo]. y R[everendissi]mo. S[e˝or]. Obispo de esta Diocesi acompa˝ado de los S[e˝o]res. Capitulares de esta Santa Iglesia con el Santissimo Sacramento en las manos exorcisando, y conjurando los espiritus enemigos del linage humano, que parecian hacer guerra por ministerio de la misma naturaleza con especial lizencia del Principe, y autor de ella. Sacaronse Ó la misma plaza las Imagenes, y reliquias de maior veneracion, y culto, que deposita esta Cathedral en lo que el oido podia perzevir del menos preocupado de la turbacion, solo se alcanzaban ecos de contricion: misericordia; confessiones publicas de los pecados; impetraciones de absolucion; Y en fin para maior honra, y Gloria de Dios, exaltacion de la Santa fee, y confussion de la heregia, pareze que a el paso que los demonios vibraban rayos, formaban espantosas visiones sobre los Bolcanes, ocupaban el aire con densas, y obscuras nubes. Y hostentaban, su poder con la Divina permision para conspirarse con – (f. 5)

11tra los moradores de esta Ciudad, se ensendian los catholicos en las vivas llamas de la fee para la oposission, y defenza, pues el mas barbaro, el mas olvidado de su alma, el mas estragado en los vicios, pudiera ser exemplo de edificacion en los fervorosos ardientes efectos, actos de amor de esperanza, que le dictaba su fe; lo mismo que en la maior subcedia, al mismo tiempo en las plazas de los remedios, San Sebastian, Santa Luzia, y en las demas de los Barrios, y centro de esta Ciudad; permaneciendo en esta turbada confucion hasta las cinco horas de la ma˝ana, en que pareze, que la copia de las lagrimas, la tribulacion, contricion, y humillacion de los corazones havian aplacado la ira de Dios, y sosegado los incendios del Bolcan.

12Dia 28. por la ma˝ana, en que la Iglesia celebra la festividad del gran Padre San Augustin, trataron los Alcaldes ordinarios, y Capitulares de la Ciudad con los del Cavildo ecclesiastico de las deprecaciones, letanias, procesiones, y novenas que se debian hazer para satisfacer la justicia Divina, y que suspendiese el azote, que les amenazaba todo este dia ocuparon los moradores de la Ciudad, en confesiones, oraciones y el que menos deuoto en recobrarse de la fatiga de la noche antecedente, pero Ó las seis de la tarde volvieron a ver que el enemigo volcan hazia alarde con vn vistoso obelisco de humo cuya haza parese se fixaba en la esphera; y Ô caidas del Sol fue tal la copia del fuego, que vomitaba; que se percebian arroyos de fuego que precipitados solicitaban las margenes para inundarlas, con que el mas desalentado, el menos temeroso, el mas sagaz, el menos advertido, el ygnorante, el docto, el ni˝o, el anciano, y el mozo; clamaron con desmedidos alaridos al Cielo crezia la confusion, y el horror Ó el paso, que el concurso de los que ocurrian Ó las plazas, y templos, en que habian hallado asilo la noche antecedente, y Ô el mismo se hazia mas formidable el Bolcan, pues Ô mas del fuego, que mostraba, y tremor que causaba en la tierra armo sobre su ambito, y circunferencia vna admirable, y espantosa tormenta de rayos, fusiles, y esquisitas ardientes exsalaciones, que aun en medio de estar los animos tan preocupados del temor, y (f. 6)

13embarasados de la turbacion, no pudieron dexar de advertir, lo irregular de aquellos efectos, sacaronse en esta noche como en la antecedente las Custodias del Sacramento, Ó las plazas, y las demas Imagenes, y reliquias, y lo que causo maior commocion fue que entre otras, que en processiones ocurrian, Ó la plaza maior, vino la de Iesus, con la Cruz Ó cuestas, que se venera, y depossita en la Iglesia de Nuestra Se˝ora de las Mercedes, que entrando por la plaza en procession parece, que conspirado el pueblo querian todos acogerse, ß el asilo de esta, Imagen por asegurarse del imminente riesgo en que peligraban; crecieron en gran manera, las lagrimas, los suspiros, y deprecaciones, y haviendo Ô este tiempo el Illust[rissimo], y R[everendissi]mo. S[e˝or]. Obispo determinado, vestirze de los ornamentos Pontificales, para el exorcismo lo puso por obra y se hizo perceptible, Ô la vista la extincion de las llamas, que se fueron poco, Ó poco mitigando hasta, que Ó las diez horas de la noche poco mas hizieron pausa, y dieron treguas para el descanso; atribuiendo vnos este singular beneficio, Ó la eficacia de los exorcismos, y fee del S[e˝or]. Obispo; otros Ó la presencia de la S[anta]. Imagen de Iesus de las Mercedes, segun la inclinacion de sus piadosos afectos; esta misma commocion, que se advirtio en la plaza maior, hubo en las demas y en los atrios todos de los templos, pero Ô la hora sobre dicha de las diez, poco mas se empesaron, Ô enjugar las las lagrimas, sosegar los sollosos, y serenar los animos, para irse recogiendo, Ó sus casas, y vniendose las familias, que dispersas havian salido en solicitud de refugio con que pasaron el resto de la noche, hasta que Ó las quatro de la ma˝ana les volbio el enemigo ß tocar alarma.

14Dia 29. Domingo Ó las 4. de la ma˝ana empeso, como el primer dia lenta trepidacion de la tierra, tremor de puertas, y bentanas augmentando el pavor la maior fuerza con que en esta ocacion causo los efectos, quiza ocacionado de ser en maior magnitud y abundancia la copia de fuego, que el bolcan lansaba, con que pudieron, aun los mas tibios corazones ensenderse Ó buscar en la misericordia el asilo: por ser la hora acomodada ocurrieron, ß los templos, asegurarse en las tablas de la penitencia, y intimarse con (f. 7)

15Dios en la Eucharistia, ocupandose con tal tropel las mesas, que no abunda mas en los Sagrarios, el juebes santo, con que parece, que apiadada la justicia Divina suspendio el orrible espectaculo del Bolcan, que aunque quedo bomitando algun fuego, y humo desmentia sus horrores la iluminacion de el Sol: en este dia se trato de empesar el novenario de N[uest]rÓ. S[e˝o]rß. del Socorro, que se venera en vna de las Capillas de la Iglesia maior, Imagen, ß quien toda la Ciudad tiene especial devocion, por la singular tradicion, que de ella se tiene, y beneficios, que por su medio se han alcansado; con efecto el mismo dia se empesˇ la novena; lo mismo se executo en el Convento de N[uest]rß. S[e˝o]rÓ. de las Mercedes con la Imagen de Maria S[emper]S[ancta]. de la misma vocacion, y con la de Iesus, y en el Convento de Santo Domingo con la maravillosa Imagen de Plata de N[uest]rÓ. S[e˝o]rÓ. del Rosario. Y en fin en todos los demas Monasterios, templos, y santuarios se hicieron publicas deprecaciones, Ó las Imagenes de mas culto, y especial afecto, y veneracion: en todo el resto del dia no se percibio el fuego del bolcan, por la luz del Sol, que lo impedia, y entrada la noche por permission de la piedad Divina se cerraron los orizontes con densas nubes, y alguna llubia con que aunque se dexaba percevir algun fuego, no era en grado, que pudiese atemorisar; como en las ocaciones antecedentes. Toda esta noche pudieron lograr algun reposo, y sociego los moradores de la Ciudad.

16El dia 30. en que celebra la Iglesia la festividad de la admirable Rosa pervana empeso vno de los mas singulares, y raros efectos, que se han experimentado despues del fuego del Bolcan, y es vn sonido subterraneo con vna tan violenta concussion en la tierra, que assi como el oido percevia los ecos de las concavidades, sentia el tacto quedar la tierra tremula del golpe al modo, que se estremeze la camara de vn Navio al disparar vn ca˝on de crugia Ó este sonido, y tremor le han dado el nombre de tumbo, ˘ retumbo, y assi desde este dia empesaron los tumbos, si bien con gran diferencia, Ô la percepcion de los sentidos en esta tarde salio vna procession general en que se hizo esmero del dolor, la penitencia, pues (f. 8)

se excogitaron tan raras mortificasiones tan absteros, y severos castigos, que aun la vista de los que solo miraban, padecio mucho en los lastimosos objetos, que se le ofrecian; en esta solemne procession se sacaron los Patriarchas todos, los Santos titulares, y Patronos de la Ciudad, y la Imagen de N[uest]rÓ. S[e˝o]rÔ. del Socorro, y vna singular Imagen de Xpto. [Christo] Crucificado, que deposita esta Cathedral, con especial culto en la Capilla de los Reyes; y haviendo buelto con la procession, Ô la Iglesia maior se concluyo con las Letanias, executando lo mismo las mas Parrochias, con las demas Imagenes de su devocion.

17Desde el dia 31. de Agosto, hasta el dia 29 de Septiembre, se fueron continuando las deprecaciones, processiones de penitencia, novenas, de mas culto, y sacrificios, que la devocion junta con el eficaz deseo de satisfacer en alguna parte la Divina justicia pudieron excogitar; desde este dia 31 salio vando para que no rodacen coches, por lo que asimilaba el ruido de su ruedo, Ô el de los tumbos con que se atemorisaban los animos, se dispuso por los Padres Missioneros del Collegio Apostolico anticipar sus missiones assi por la gran cosecha espiritual, que les ofrecia, la buena disposission en que los ciudadanos todos se hallaban, como por que siendo presizo por su instituto ocurrir, Ó la indigencia del tiempo en las necessidades espirituales, confessando, exortando, y predicando, como lo hizieron todos los Ecclesiasticos, regulares, y seculares de (que haviendo por la misericordia de Dios gran copia en esta Ciudad parecian pocos en el conflito, por que cada vno de los moradores quisiera tener consigo vn sacerdote para el consuelo de la mejor disposission, como quien esperaba por instantes la muerte) empeso luego con efecto el Iubileo de las Doctrinas, con la explicacion, y Sermones en algunos de los templos de la Ciudad hasta tanto, que vna tarde estando en la Iglesia maior en sermon de misiones, vinieron dos, ˘ tres tumbos, que continuaron temblor de tierra con que horrorizada la gente, no se podia poner en sosiego, fue preciso dar providencia, Ó que se continuasen en las plazas, y calles los sermones, y en esta conformidad se prosiguieron hasta (f. 9)

18concluir, y en el entre tanto el Bolcan no queria del todo sosegarse porque ya con humo, ya con fuego continuava sus amenÓšas, y los tumbos repetian, de suerte que huvo dia en que se contaron mas de cincuenta, y algunas veces con temblores de la duracion de vna Ave Meria poco mas, y poco menos: conque Ô el paso del asombro crecia la devocion, se multiplicaban las rogaciones, que a la verdad estava la Ciudad hecha vn plantel de oracion, y vn vergel de virtudes, porque no avia Familia, ni Persona, que por illustre, ˛ por plebeia, no apostase exemplos de edificacion, se hallavan los Templos de dia, y de noche, llenos de concurso en continua oracion de Rosarios, Via Crucis, especiales devociones de Maria Santissima, del glorioso San Ioseph, y Patronos de la Ciudad; se hicieron varias procesiones de sangre Ô las Imagenes, por cuio medio ß manifestado la Divina omnipotencia portentosos milagros de su poderosa mano, como fue la Imagen de plata de N[uest]ra. Se˝ora del Rosario que en vn siglo no se havia movido para salir de su casa, Iesus Nazareno de la Merced, Nuestra Se˝ora la Pobre de S[an]. Francisco, San Sebastian, y otras en quienes tiene esta Ciudad especial confianza en su patrozinio; cerraronse las misiones con vna Prosesion de sangre, que causava horror Ó la debilidad de la carne; pues no se descubria otra cosa que pesadas Cruzes, agudas espinas, abroxos, crueles imbenziones de diziplinas, arrastrados por los suelos los Hombres, lagrimas, y humildad; concluiose el novenario de Nuestra Se˝ora del Socorro con vna Prošesion general, como la primera, y con la misma copia de penitencias, que en la antezedente, siendo de especial edificazion, que en todas estas prošesiones, Misiones, y actos publicos, y de piedad, estuvieron siempre asistentes no obstantes sus ocupaziones, y tareas los Se˝ores Presidente, y Oydores, Cavildo Ecclesiastico, y Secular, con sus Alcaldes, y sin embargo de lo peculiar que travaxaua el R[everendissi]mo. Se˝or Obispo, asistio personalmente Ó muchas de estas funšiones, que se continuaron hasta el dia 23. de Septiembre que se cerr˘ con prošesion la novena de Nuestra Se˝ora la Pobre de San Francisco, no hauiendo cesado en todo el tiempo antecedente desde el dia 31. de (f. 10)

19Agosto asta 24 de Septiembre los tumbos, y algunos cortos temblores, que todo se experimentaba vnos dias mas, y otros menos hasta que desde el dia 25. Ó el 29. parece havia zesado en el todo pues aunque se perzeuia algun humo en el Bolcan, ya no havia fuego, tumbos, ni temblores; pero como los efectos de las causas naturales no se preuean, y tambien la malicia humana enfrie el mayor ardor del arrepentimiento, que se tiene ß vista del azote de la Iusticia Divina, en cesando la presencia: se hall˘ esta Ciudad en su mayor sosiego, mas turbada, que nunca con horrores mas espantosos, y formidables.

20Dia 29 de Septiembre como ß las siete horas de la noche vino vn temblor acompa˝ado de tanto estruendo, y ruido, que causaba la fuerza con que batia los edificios, que parece, que la Divina Misericordia toc˘ Ó huir de las casas, y techos, y salir en busca de refugio Ó plazas, y patios como con efecto lo executaron todos, y Ô breve rato, vino segundo temblor de no menos horror que el primero, con que vbieron de dexar todos los Moradores sus casas porque aun los patios no ofrezian bastante seguridad, se acogieron Ó los campos, y plazas, y luego sigui˘ tan gran terremoto, que aun siendo singular, por el modo de su movimiento que era de abaxo Ô arriba haziendo brollar, y ampollar la tierra lo hizo mas singular en sus horrores, el ver que no podia mantenerse Persona alguna en la tierra porque Ó los parados, ŕ hincados los derrivaba; Ó los que se echavan sobre la tierra, que fueron muchos los sacudia con ta behemencia, que no podian mantenerse a˝adiendose ß esto el sumo horror que causaba la polvareda de los edificios, la confusion de la desordenada vozeria, el ver que el Cielo todo se cubrio de vnas nubes tan densas y negras como si se hubiese enlutado todo el celeste Pavimento, de suerte que parecia hallarse introducidos en vn confuso caos. Se sac˘ de todos los Sagrarios el Sacramento conque no se hallaba en los Atrios de los Templos en plašas, y campos otra cosa que confesiones Ó gritos el que mas alcansaba dimidiaba la confesion dando materia para la Absolucion, Ô otros exortaban los Sacerdotes Ó que (f. 11)

21diesen la materia en general para absolverlos, conque todo era Misericordia; Ego te absolvo, Ego vos absolvo: y al fin concebir todos la vltima ruina, el juizio final de Guathemala, y lo cierto es que aunque se ponderen algunos mayores estragos en las historias no es facil hallar semejante en el cumulo de circunstancias tan singulares, y notables, como las que en este se advirtieron: en la Iglesia del Carmen, se consumio el Sacramento, dando todo el vaso de formas por modo de Viatico Ó los que alli se hallaron preparandose estos con actos de contricion, y absolviendose como en peligro imminente, y articulo de muerte: de ellos muchos avian comulgado por la ma˝ana, y libres del riesgo al dia siguiente confesaron, y comulgaron de suerte, que en termino de veinte y quatro horas recibieron muchos tres veces la Eucharistia: vbo muchas confesiones de mas de treinta, y quarenta a˝os, y vna Persona de crecida edad que en su vida se avia confesado, lo hišo en esta ocacion. Las Monjas de la Concepcion salieron fuera de su clausura, cuia Abadesa librˇ marabillosamente de la ruina de vn claustro que desprendiendose al tiempo que esta pasaba, le sirvio el precipitado techo de suelo para ponerse en cobro, sin mas lession, que vna herida en la mano diestra; las de Santa Theresa golpeaban las puertas de su porteria, para lo mismo, las de Santa Catharina se acogieron Ô su patio donde peligraron cinco, vna Religiosa, y vna criada quedaron muertas luego del golpe, de vna cornija; otra Religiosa vivio solo seis horas, otras dos quedaron tan lastimadas, que no se sabe el estado de sus vidas; esta noche toda se continuo con tan espantosos tumbos, y especial ruido, y mobimiento, que el animo mas sosegado y conforme se hall˘ imponderablemente turbado; oyanse vnas veces los golpes como que se desprendiese alguna maquina grande de la superficie que pisamos, y cayese en alguna profunda cabidad, causando vna vehementisima repercusion; otras veces se percebia como el ruido de la artilleria que hiriendo la tierra en lo lateral, seguia el mismo baiben, otras vezes se sentia vn rumor subterraneo, como el que el mar haze en ˛las encontradas, mobidas de contrarios vientos (f. 12) y con tal repeticion estos golpes que no avia de intermision de vno Ô otro en el que mas media hora, y en algunos el espacio de dos Credos, de suerte que aviendo durado los tres temblores grandes desde las siete hasta las nuebe de la noche con las intermisiones que vbo de vno Ó otro desde las nueve hasta las quatro de la ma˝ana vbo mas de treinta tumbos con movimiento, y ruydo singular, y behemente: no pudieron por esta noche ni conocerse los efectos de los terremotos, ni saverse el termino de sus estragos, y ruinas; aun las familias estaban tan dispersas, y vagas, que en los intervalos que permitian los subterraneos golpes se percebian lamentos de hombres, ni˝os, y mugeres, que lloraban la falta de sus hijos, madres, y maridos: que serÓ de mis hijos decia vno, donde esta mi madre? clamava el otro, ay mi marido! ay mi hermano! y todo en lagrimas, y suspiros; hasta que llegaba el golpe ˇ tumbo, y les hacia deponer esta memoria, y olbidarse aun de ssi mismos: no es menos ponderable circunstancia la del esfuerzo, y valor que quiso la Divina providencia darle al Se˝or Presidente Governador, y Capitan General de este Reyno Don Francisco Rodrigues de Rivas, en vn caso en que se hallaban rendidos, y postrados los animos todos a la conspiracion, que parece avian formado los Elementos, y naturaleza contra el genero humano pues enmedio de la confucion caminando por tinieblas pisando ruinas, abandonando riesgos andaba sacando de entre callejones, y edificios Ó los que peligraban; alentando en las plašas Ô los que desmaiaban, confortando ß los que descaecian; teniendo como tiene el recinto del Lugar con sus barrios mas de dos leguas de circunferencia lo andubo dos veces todo, aquella noche, la primera acompa˝ado de el Licenciado Don Francisco Valenzuela Rector del Collegio Seminario, la segunda del Se˝or Arcediano Don Iuan Feliciano de Arrevillaga; y siendo assi que en todas partes travajaba con la persuasion para el aliento, con las manos para el socorro, parece se hall˛ dotado de vna extraordinaria agilidad, pues siendo assi que andaba a pie con tanta oscuridad, y entre tantas turbas, tan presto como se veya en la Plaša (f. 13) se hallaba en los Monasterios, lo advertian en los campos, de que resultaron efectos proprios de la providencia Divina, a quien se debe atribuir esta singular fortalesa del Presidente si bien que se le deben especiales gracias por haberle elegido Dios por instrumento del alibio y consuelo de la mayor tribulacion aquella noche, los efectos que la luz del dia 30. descubrio de los terremotos y estragos de la noche antecedente fueron lastimosos, y admirables, en la Plaša maior padecio la Cathedral muy considerable ruina porque el cimborrio del antechoro en la crugia del crucero se hizo absolutanente pedasos, cuyos fracmentos quedaron vnos en el suelo, y otros pendientes, la boveda de la entrada a la puerta del Sagrario, que es la del lado siniestro, haciendo frente a la Plaša, quedo toda partida, y el arco de enfrente del Altar del traschoro amenasando ruina, la portada degollada, y la Torre partida, las Casas Episcopales contiguas las dex˘ inavitables; en el Palacio sin embargo de ser fabrica muy fuerte echa a todo arte y costo, padecio ruina de algunos quartos, y paredes que la vna suprimio, y todo el Archivo de vna de las secretarias de Camara el portal de enfrente de el Palacio tiene asoladas algunas casas del centro, y el de enfrente de la Cathedral, quasi todas, porque solo quedaron paradas las dos esquinas, la Yglesia, y Convento de Santo Domingo fabrica tan perfecta en la arquitectura, tan admirable en sus medidas, tan vistosa en sus adornos, que pudiera hacerse lugar entre las mas admirables de la America, y de la Europa, padecio tan lastimosa ruina, que no se si fuera menos, que hubiese quedado del todo por el suelo, porque solo dexo en pie lo que sirve para designios de lo que era, dando vibos al dolor, y sentimiento del estrago; con poca diferiencia padecieron lo mismo los Templos, y Conventos de San Francisco, y la Merced, y con augmento de dolor el de los Misioneros de San Francisco del Collegio Apostolico, porque siendo vna obra del todo cabal, echa Ó esmeros de la piedad, y muy crecidas expensas acabada de estrenar, solo parece se dexo ver para que la lloraran, el Templo de San Pedro, vno sin˘ de los mas hermosos el mas fuerte, que (f. 14)

22tenia la Ciudad por ser solo de vna Nave, trabajado solo para la duracion, y la experiencia avia mostrado, que en tantos temblores, que ha padecido no avia recibido la mas minima lession, en esta ocasion, qued˛ totalmente arruinado: sin dejar en pie otra cosa, que la Portada, y la pared del costado, que cae a su Plašuela, y estos desprendidos amenasando ruina; en este Templo, qued˘ el Sagrario con el Sacramento enterrado: lo mismo padecieron el Templo de Santa Lucia, San Sebastian, y los demas con poca diferencia, excepto el Templo de la Compa˝ia de Iesus, obra a la verdad admirable, y que descuella entre las mas perfectas de esta Arte, que aunque no del todo ilessa fue nada lo que padecio en comparacion de las demas ruinas, porque solo se le partio la Torre, se degollo la Portada Ó los dos tercios de su altura, y vno ˙ otro, fragmento en las cornijas, y choro, pero el Collegio, quedo quasi inhabitable; la Iglesia de Santa Clara, que es mui peque˝a y de arteson, quedo en pie, y buena, pero el Convento de las Religiosas inservible, esto es por lo que mira Ó edificios publicos: en los pribados suponiendo, que los Varrios todos, como son San Francisco, Tortuguero, Santa Lucia, San Sebastian, los Misioneros, Candelaria, Santo Domingo, y los demas, perecieron: los Edificios del centro, labrados ß maior costa, y no menos inspeccion en el arte, y atension Ó lo expuesto del sitio ß semejantes terremotos padecieron en su grado lo mismo, que los Varrios, por que si bien se advierten los cajones de paredes maestras, en pie, y muchas manteniendo aun los tejados, las mas ˘ quasi todas estan inhabitables, y amenasando pernisiosissimas ruinas, no solo para los interiores de ellas, sino aun en las calles, porque ß qualquier movimiento podran desgaxarse las que han quedado desquisiadas, las que menos han padesido, que han querido algunos ponderar de quasi illesas, son tan contadas, que no han de llegar al numero de dies, la que se pone por exemplo de la Arte para lo inexpugnable en los temblores, que es la de Don Bartholome de Galves Corral, fabricada ß fin de Maiorasgo compitiendo los costos de vn caudal, como el de setecientos mil pesos con la industria para (f. 15)

23la duracion, y permanencia, qued˛ de modo, que necesita de vn considerable adereso, y reparo, para su habitacion. No se veya otra cosa el dia 30. por la ma˝ana, que techos por los suelos, calles cerradas con las Paredes, y Casas desgajadas. y aviertas ventanas con quicios, y puertas arrojadas, advirtiendose en todo notables esquisitos, y admirables efectos de los terremotos; pero mayor fue el dolor, y crescimiento de lagrimas quando se empesaron ß hechar menos los que tubieron anticipado sepulchro en la ruina, sin embargo de ser la hora oportuna para averse librado de los Edificios; muchos quedaron enterrados, aun antes de morir, cuio numero a punto fixo no se save hasta ahora; algunos gritaban entre las ruinas, y en lugar de servir sus voces para alcanšar socorro, servian para aviuar los que huian para salvarse; entre otras coses especiales, que se notaron de los que perecieron en la ruina, fue, que iendo vna muger con vna hija suia por vna de las calles le alcanšo vna pared, y la cubrio toda, dejandole solo la cabesa libre para clamar, y dar voces, a que la socorriessen, y con efecto en este dia treinta, la vimos en la plašuela de San Pedro, que le permitio la Divina piedad darle tiempo Ó sus disposiciones, y la hija se mantubo alguno con la vida; y otras muchas maravillas se notaron, que es imposible comprehenderlas, porque los sucesos de cada familia, piden vna larga relacion; en este dia acaecio el maior estrago, la mas imponderable ruina, que hasta aqui avia sucedido; pues solo avia alcansado Ô confundir, Ô turbar, y horrorišar los animos todos de los Moradores, y vltimamente Ó la desolasion de la machina material de la Ciudad, pero en lo formal en lo que constituie Pueblo, y Congregacion civil, nunca en maior vnion, en mas fraterna charidad, y olvidados los odios; perdonadas las injurias, intimados en amor los enemigos, y al fin vnidos todos en charidad, que parecia averse restituido Ô la ley natural desterrandose las machinas Babilonicas, y divisiones politicas; no satisfecha la Iusticia Divina, quiso dilatar el castigo, permitiendo vna voz vaga, de que Guathemala se sumergia irremediablemente ß las once del dia, qual otra Sodoma avia de quedar (f. 16)

convertida en Laguna, ˛ mar muerto, cobrando tal cuerpo esta voz, que Ô breve rato, se hall˘ authorisadÔ con el ascensso no solo de la ignorancia, y vulgaridad, sino de personas de tal grado, que quasi pudieron con el peso de su juicio darle lušes de certidumbre; conque en confusas tropas se veia salir la Gente del Lugar, desquadernadas las familias, desunidas las Congregaciones, abandonando todos sus haciendas, y caudales, olvidando los mas immediatos deudos, y procurando cada vno ordenar solo la charidad Ô salvar el proprio individuo, y llegando Ó corbar tal fuerša esta imaginacion en muchos, que conciviendo no los daria el tiempo lugar Ó ponerse en cobro, sin embargo de estar ya inaiunos recivieron la Eucharistia por modo de Viatico Ó las dies del dia con las disposiciones de vna muerte acelerada, como sušedio en la Parrochia de los Remedios, donde fue su Parrocho Ministro de este Sacramento, sin que pudiessen su doctitud, y letras desvanecer la vivesa del concepto, que formˇ de hallarse todos generalmente en el inevitable peligro, y articulo de muerte, y aun para maior confusion nuestra permitio Dios, se estendiese Ô mas esta turbacion, pues aun, los Ministros de la Iglesia, los mas enclaustrados Religiosos, los mas observantes Regulares, procurando por ley de naturaleša salvar las vidas, dejaron desiertos los claustros, lobregos los Monasterios, y en imponderable desconsuelo, y desamparo ß los que no avian podido seguir la misma senda de refugio; y aun todavia pudieran alentarse los animos Ó la esperanša sino se advirtiera barajado el maior orden, desordenada la maior vnion, desquadernada la pauta de Religiosidad, y obserbancia, la clausura de las Religiosas Esposas de Iesu Christo, (que en Guathemala, sin hacer ofensa en la comparacion, pueden las de regla menos austerÓ ser norma Ó las mas estrictas Recoletas de otras patres) puesta en tan precipitada fuga, y acelerada inquietud, que no bien entendidos los superiores preceptos, ˘ menos advertidos los ordenes para regular la evasion del riesgo, se hallaron ß breve rato ocupados los Campos, authorisadas las Plašas, y hospedadas muchas pajisas chosas de exemplares Religiosas, que muchas aun (f. 17)

24de sus mismos Padres, no se avian permitido Ó vistas, desde que pisaron el retiro de sus Conventos, y oy con notable dolor se vieron rebueltas en la confusion, y atropelladas en vulgares turbas, sin que bastassen los blandos silvos del Pastor, ni sus tiernos lamentos para ordenar el reba˝o, porque hallandose el Illustrissimo Se˝or Obispo aquejado de vna grave ericipela, que ocho dias avia, le tenia con crecidas calenturas en cama, de suerte, que aun en la noche antešedente no vbiera podido salvarse del peligro en las ruinas que amenasaban sus Episcopales Casas, si el mismo Se˝or Presidente no vbiese personalmente ocurrido, ŕ instado ß ponerle en cobro en medio de la Plaša maior, sin otro abrigo, que el de vn Biombo, y vna ligera esterilla de palma, conque agrabandosele el accidente en este dia con la fuersa del Sol, turbas de gente, que ocurrian Ó solicitar consuelo con su vista, fue preciso tomar la providencia de ponerlo en vn Pueblecillo immediato ß las goteras de la Ciudad, nombrado Santa Ines, y como ia poseidos todos del miedo, y la turbacion interpretassen las acciones publicas ß el viso de sus temerosos deseos, creieron, que esta justa, presisa providencia, era seguir el Se˝or Obispo los rumbos de la turbada fuga, conque acabaron de descaecer los pendientes de esta observacion, de rendirse los mas fuertes, y desmaiar los mas prudentes, y sagazes; assi no se veia otra cosa en todo este dia en los contornos de Guathemala, y sus caminos, que turbas de Gente fugitiva, vnos ß pie, otros ß Caballo, segun la conveniencia, que pudo ofrecerles lo impensado del acaso, Ú intempestivo del susto: muchas Personas delicadas, que aun por las calles no sabrian andar sino al pausado ruedo de vn coche, se hallaron en esta ocacion montando bre˝as, y fragosissimos caminos, quales son los de estos Paises, y muchas sin otro alivio, ˛ descanso que el de vn baculo; pare aqui la concideracion, la mas entera severidad, y se ve Ŕra descaecer, ß el veer Religiosas, cuia modestia las contenia, aun para andar en sus ambulatorios, caminando Ó pie por sendas nunca vistas, sin mas auxilio, que el de su mismo temor; otras, a quienes; ˛ la piedad, ˘ el acaso ofrecio la commodidad de ir Ó Caballo, de (f. 18)

25jaron Ô los prudentes, mas que llorar conciderando vnos relicarios de pureša en el traciego de inclinaciones no conocidas, y en medio de su grave dolencia, y crecida fatiga, al Illustrissimo Se˝or Obispo, le lastimaban mas en lo intimo de su coracon los ecos de estas voces, con que se vi˘ precisado Ô dar la mas cuerda providencia, que se pudo en esta angustia, que fue, que las Religiosas, que tubiessen Padres, ˘ hermanos se alvergassen en su compa˝ia, evitando con esto los da˝os de maior necessidad, y con efecto se consiguio en gran parte el fin del santo selo del Se˝or Obispo, pero como no todas podian tener Padres, ˘ hermanos, fueron muchas las, que experimentaron maiores calamidades; Ó el mismo tiempo se iba experimentando en la Ciudad otra plaga, que no se hišo menos lugar, que las antecedentes, pues como penda de los Yndios, y Pueblos comarcanos la provicion de vituallas, miniestras, y lo demÓs, que ocurre al mercado para manutencion de el Lugar, y estos vbiessen desamparado sus Pueblos en precipitada fuga desde la noche antecedente, que sin embargo de su horror, y tenebrocidad, no les fue de impedimento, para que supliendose con luces de encendidas teas dejassen de abandonar los proprios territorios, cuia falta se dio Ô conocer, quando los que se mantubieron en la Ciudad, se hallaron necessitados de bastimento, y procuraron la refaccion; aqui crecieron las angustias, y fueron maiores las congojas, porque aunque se ocurriesse Ó los Pueblos mas immediatos, no se hallaba en ellos Yndio, ˛ Persona alguna, que pudiese dar socorro: pero como la Divina misericordia siempre temple los efectos de la Iusticia, ministrˇ medios en tan extrema necessidad, para que Ó ninguno le faltase lo preciso, siendo en gran parte instrumento de este beneficio la actividad del Se˝or Presidente: hallabanse las calles todas de el Lugar desiertas, y despobladas, en las Plašuelas, y egidos, vna, ˙ otra familia, entregada ß melancolicas imaginaciones, de mas de quarenta mill moradores, que tenia la Ciudad de Guathemala, sin entrar en este numero los Yndios, no se contarian en la tarde de este dia mill, y quinientas, pues en la Plaša maior solo se mantubo el Se˝or (f. 19)

Presidente, y cinco ˛ seis familias; en la Plašuela de San Pedro los Se˝ores Licenciado Don Diego de Oviedo, y Don Thomas de Arana Oidores de aquella Audiencia, con las Religiosas de Santa Clara, que por tener proximo su Convento, se alvergaron en este Sitio en vna chosa de paja con otras dos familias: en la de la Compa˝ia sus Religiosos todos con algunas Personas, que pudo contener la eficacia de su gran šelo: en el Atrio de Santo Domingo algunos Religiosos, y Personas Seculares alentadas del esforšado Espiritu de los Reverendos Padres Maestros Frai Gabriel de Artiga, y Frai Antonio de Artiaga: en el Potrero de los Missioneros Apostolicos; sus Religiosos, con mui corto numero de Personas; en Xocotenango, el Se˝or Doctor Don Phelipe de Lugo Oydor de aquella Audiencia: en cuio sitio fue de grande vtil, como los demas Ministros de aquella Audiencia en los, que ocuparon para las precisas providencias ß el socorro, Ŕ indigencias de la Ciudad, y de la multitud de Gente, que vagaba: en el Campo de la Chacara, avia tambien algunas Personas, pero junto el numero de todas escasamente llegarian Ó el de mill, y quinientas; y como se hallassen situadas en largas distancias se concideraban en maior soledad haciendose mas notable por el silencio, y falta de trassiego en la Ciudad sin otro ruido, que el de los tumbos, que se continuaban, y el de oraciones, y deprecaciones, que se seguian; en esta lamentable noche se dio lugar ß otras no menos melancolicas consideraciones, como era el discurrir, que por falta de bastimentos podrian pereser, assi los que se mantenian en la Ciudad, como los, que se avian salido fuera, por la general ausencia de los Yndios del contorno, pensar, que estando divertidas las fueršas todas de la Ciudad, divididos ß tan largas distancias sus moradores, podrian conspirarse los Yndios para apoderarse de el Lugar, assi por lo, que se debe temer de sus inclinaciones, como por lo que les brindaba la ocacion en los thesoros, y haciendas, que sin otra custodia, que la de paredes caidas estaban abandonadas, y esta consideracion fue la de mas peso entre los prudentes, y se avia ponderado en vna junta general, que se formˇ por la (f. 20)

26ma˝ana, que por haver sido tumultuariamente, y sin legitima convocacion no consta de autos, pero se dio la providencia de que se reclutase vna competente Compa˝ia de Gente pagada para guarnicion de la Ciudad, y seguro del prudente rešelo, que se tenia, si bien no tubo tan prompto efecto como se deseaba, porque en tres dias no se pudieron reclutar mas, que dies, y siete hombres: al fin toda esta noche se pass˘ en funestos discursos, tormentosas imaginaciones, desconsuelos, y lagrimas.

27Dia primero de Octubre fue creciendo la confussion con las vagas noticias, y vošes, que corrian entre los, que estaban en la Ciudad, y los de fuera, ia de que el Bolcan de agua avia por vna de sus faldas avierto brecha para inundar el Lugar dando cuerpo para este susto algunas quebradas ca˝erias, que vnidas en su curso formaron vn nunca visto crecido arroio; ya de que el fuego tenia minada la Ciudad, y que los tumbos, y golpes, que se oian eran de el mar, que se avia entrado por sus cavidades, ˘ cavernas, con que ß visos del temor percebian los sentidos, que se pisaba en vago, que se blandia la tierra, que sonaba Ó hueco, que se oia el murmullo de las aguas de el mar, y entre tanta confucion, sin faltar el despertador de los tumbos, daba tambien sus aldabadas la necesidad de alimento; ocurren al mercado, no hallan socorro, solicitan tiendas, lonjas, ˇ pulperias, y solo hallan las armašones oprimidas de la ruina, buscan pan, y no ay hornos, arina, ni quien lo fabrique, contentanse con mais aun los paladares mas delicados, y aun no lo alcanšan; conque fue precisa la providencia de compeler a un vecino vendiesse vna porcion de mais, que se supo tener guardada para su provicion, Ó que concurrio el S[e˝o]r. Obispo prestando, el que tenia para sus limosnas; tambien salio de orden del S[e˝o]r. Presidente el obligado de la Ciudad acompa˝ado de otras dos Personas de calidad Ó ejecutar por sus Personas el matar las reses para el abasto, siendo preciso dispensar en este dia la lei natural el precepto de la Yglesia, hasta, que quiso la Divina misericordia, que fuessen poco Ó poco entrando algunos Yndios con bastimentos efecto de eficaces diligencias de los Se- (f. 21)

28Se˝ores Ministros, que se hallaban en los contornos, que ß mas de aver sido mui conducente su assistencia en los parajes donde se hallaron, fueron de total alivio Ó los, que quedaron en la Ciudad para el socorro, que necessitaron; en este dia se ejecut˛ vno de los actos mas heroicos, que pudo dictar la constancia de la fee Catholica, y fue, que aviendo el Se˝or Thesorero de esta Santa Yglesia Don Ioseph de Alcantara noticiado al Se˝or Presidente como se hallaba el Eucharistico Sacramento enterrado en las ruinas, del Temblo de San Pedro, promoviendo Ó que se le auxiliase Ó sacarle como era devido con toda veneracion, y culto, fue la respuesta tomar el mismo S[e˝o]r. Presidente vna barra en el hombro diciendo; Ó sacar el Santissimo Sacramento; con cuia vnica diligencia, se movieron los animos de muchas Personas, con especialidad los Se˝ores Licenciado Don Diego Antonio de Oviedo, y Ba˝os, y Don Thomas de Arana, con vn ašadon al hombro, el Secretario de Camara Don Manuel de Lexarza, y Don Salvador Cano Procurador de esta Audiencia, que acompa˝aron al Presidente; y al Thesorero Don Ioseph de Alcantara, los Se˝ores Doctor Don Ioseph Varon de Berrieza Dean, y Doctor Don Iuan Feliciano de Arrevillaga Arcediano de la misma Yglesia; y siguiendo esta comitiva en forma de prosession, llegaron Ó la puerta de la casa de hospitalidad de San Pedro, para tomar la menos arresgada entrada al Templo, y preparandose todos con la se˝al de la Cruz, y la invocacion del Altissimo misterio del Sacramento, entraron por vno de los claustros de la Casa, y por la puerta mediana del costado del Templo hicieron inspeccion el S[e˝o]r. Presidente, y el S[e˝o]r. Dean, y teniendo este por imposible la entrada sin conocido peligro de las vidas, le pidio el Presidente absolviesse Ô los que se determinassen Ô entrar, y disponiendose todos con actos de contricion, con ardentissimo fervor y lagrimas recivieron la absolucion: el Templo tenia el lienšo de el costado derecho inclinado ya asia la Plaša, y desquiciado de la pared maestra de la cavecera, la portada desprendida, el Cimborrio de el Altar mayor aunque tenia la maior parte en el suelo vajo cuios fragmentos estaba su (f. 22)

29preso en astillas el Retablo, tenia aun pendientes algunas fracturas de magnitud, vnas en el costado de la cassa, y otras en la pared de la plaša amenašando Ô caer sobre el mismo lugar, en que era presiso cabar, y apartar terrones para la exhumacion de el Sacramento, no estando en menos riesgo lo demas del Templo de suerte, que el ambiente, ˘ las pisadas bastaban ß desgajar las pendientes piedras, y fracturas, como lo mostr˛ luego la experiencia, conque el mas sereno, y fuerte animo, qued˘ lleno de horror, y despavorido, pero pudo mas el aliento del catholico zelo de los que entraron sacrificando animosos sus vidas por el culto de la Eucharistia; entraron pues, y aviendose descubierto despues de algunos golpes el pixis trastornado se arroj˛ entre las piedras, y terrones, el Arcediano Don Iuan Feliciano de Arrevillaga, y tomando el vaso por el pie procuro meter la mano Ó la copa para, que las formas no quedassen subterradas, y sacado fuera se advirtio vna maravilla espantosa, porque estando el vaso buelto para la tierra, perdida la cupula, Ú hijuela, que podia substener las formas, se hallaron estas, que eran solo tres, en el fondo de el vaso sin averse vertido, ni entradole terron alguno, sino vnos menudos fragmentos, que le introdujo el mismo Don Iuan Feliciano al sacarle, y para certificarse mas en lo maravilloso del suceso se requirio el vaso, y las formas por si alguna humedad, ¨ otro accidente, ˘ causa natural vbiese impedido la caida de las formas, y no aviendose hallado, y conocido ya por efecto maravilloso, se aumentaron las lagrimas, ternura, y devocion conque sacaron al Se˝or Sacramentado al claustro, de donde despues de vna humilde, y profunda adoracion se llev˛ en procesion devota hasta la Cathedral, donde continuandose el esfuerso, que auia querido Dios communicarles entraron olvidados del peligro Ó depositar el Sacramento: solemnisandolo con himnos, deprecaciones, y oraciones, consiguiendo los que assistieron se les repartiesen con grandissima veneracion aquellos menudos fragmentos, que se introdujeron en el vaso sagrado: obserbando vn herege pretestante, de nacion Yngles, que Ô la sason se hallaba en la Ciudad, tan (f. 23) admirables efectos producidos de la fortalesa, y constancia de la fee catholica, logr˛ en tan oportuna ocasion el auxilio para clamar por el agua del Baptismo, reduciendose, y convirtiendose Ô nuestra Santa fee, por cuio logro da gustosa la magnanimidad catholica quanto la Ciudad Ó padecido, sacrifica sus ruinas todas, y angustias, ofrece en jubilos los estragos todos sin reservar aun las vidas de los moradores; estos continuaron la noche en los mismos pensamientos, imaginaciones, discursos, y fatigas, que la antecedente.

30Dia dos se continuaron las mismas calamidades, y fatigas entre tumbos, y temblores, aumentandose los sustos, y sobresaltos con vna voz difundida de, que el dia de San Francisco era la vltima ruina de Guathemala, y aun que no se pudo averiguar el origen de ella, quiso la supersticion, ˘ alguna sugestion diabolica vestirla con capa de revelacion para hacerse lugar en los animos mas piadosos, concurriendo, ß authorisarla algunos accidentes, conjeturas, y verificados recelos, conque aun los mas considerados, que en ancoras de la prudencia mantenian el juicio sin šošobrar en tan inquieto mar de confusiones, peligraron en naufragio de menos cuerdos, asensos para mas lamentables da˝os: diose por asentado, que el suceso del dia de San Miguel 29 de Septiembre, avia sido prenunciado en la misma forma, que se prenunciaba el futuro de San Francisco; conque aviendose verificado aquel prenuncio, parecia temeridad despreciar este, maiormente dandose ß entender provenian de vn mismo oraculo; concurrio el que el Reverendo Padre Ministro Provincial de San Francisco, mand˘ con precepto de obediencia Ó las Religiosas de Santa Clara saliessen de Guathemala para el Pueblo de Comalapa, que dista nueve leguas, donde el se hallaba, y lo que este Prelado cuerdamente ejecut˛ por la maior decencia, observancia de distribuciones, y recogimiento de las Religiosas, interpret˘ el temor principio de certidumbre Ó el fatal prenuncio, dandole mas fuerša los, que quieren saber mas de lo que conviene, con la promesa que decian aver hecho Christo vida nuestra Ó Santa Clara (f. 24)

31de que no pereceria Ciudad, en que vbiesse Monasterio suio, y que el permitir Dios, que saliessen las Religiosas era, para que se cumpliesse la infausta ruina de Guathemala, sin detrimento de la promesa; conque los ignorantes, y vulgares, que oien estas crišis sin mas averiguacion, que la del eco, anticiparon lagrimas ß el infausto, (que esperaban) dia de San Francisco; y lo que mas es, los cuerdos de mas asentada sinderesi, vacilaron, y aun prestaron assenso Ó melancolicas consequencias; congeturaban otros, que siendo el dia de San Francisco la conjuncion de Octubre, podia ser efecto de causas naturales el prenuncio, adelantando algunos el juicio, Ó que el Demonio podia ser author de los pronosticos para iludir algunas almas vanamente confiadas, y para castigo de todos por Divina permision: entre estos juicios, rumores, discursos, y conversaciones funestas no šesaban las politicas, y gubernativas providencias de los superiores, porque el Se˝or Presidente ocurria a la distribucion de bastimentos, en que se emplearon personalmente los Se˝ores Licenciados Don Diego Antonio de Oviedo, Ba˝os, y Don Thomas de Arana, sin que fuesse de reparo la authoridad de sus empleos para ponerse en habito menos decente en los publicos mercados Ô regular el precio, y repartir mais, platanos, y otros frutos, y miniestras, que ocurrieron aunquo no en la copia, que necessitaba la Gente de el Lugar; rašon por que se hišo indispensable esta ocupacion; salio en este dia el Presidente Ó procurar la exhumacion de algunos Cadaveres, que se hallaban sepultados de las ruinas, para que se les diese Ecclesiastica sepultura, llebando consigo para esta diligencia Ó el Licenciado Don Thomas de Arana, al Comissario General de la Caballeria Don Ioseph de las Asturias, y algunas otras Personas, que le acompa˝aron, dejando prevenido al Se˝or Licenciado Don Diego de Oviedo, de que si por accidente peligrase su vida, ˇ se impidiese de suerte, que no pudiese proseguir el Govierno, lo mantubiese para que no cesassen las presisas providencias, de que necessitaba la Ciudad, y Ô el mismo tiempo, de semejantes, ŕ incesables tareas, se hallaban fatigados los demas Se˝ores Minis- (f. 25)

tros de aquella Audiencia en los parages, que residian, ya en dar la provicion precisa Ó los muchos, que en ellos se alvergaban; ya en solicitar Yndios para los ministerios, que necessitaban los Moradores de la Ciudad, y ya ocurriendo por sus Personas ß esta en los casos, que se ofrecian; por su parte el Illustrissimo S[e˝o]r. Obispo ocurria Ô las necessidades espirituales, y temporales, ß el socorro de las pobres Religiosas, que no tubieron mas abrigo, Padre, ˛ Deudo con quien alvergarse, por lo que le fue preciso vajarse al Campo de la Chacara, donde sin embargo de los accidentes, que le aquejan, havita en vna chosa, ˛ rancho formado de pieles, ˛ cueros de toro, sin otro abrigo, ni adorno, y en la tarde de este dia esforsando con extraordinarios alientos, pass˘ en vna silla ß la Plaša de San Pedro Ô fortalecer, y corroborar los animos de las Religiosas de Santa Clara, para que se mantubiessen en la Ciudad, porque ya andaba el rumor, de que se iban, alentandolas Ó que se armassen con actos de conformidad, para qualquier contratiempo, resignandose con la Divina voluntad; pero ß el tiempo, que estaba el Se˝or Obispo en estos exhortos lleg˘ la orden de el Provincial Prelado de las Religiosas, para que se partiessen luego ß Comalapa, conque suspendiˇ la interposicion de su authoridad, notandolo todo el temor para aumentar desconsuelos, grande fue el que en esta noche tubieron los pocos, que se mantenian en la Ciudad de conciderar el desamparo, que padešian con la inevitable ausencia de las Religiosas Claras, assi passaron la noche en multiplicadas lagrimas, que las antecedentes.

32Dia tres, les amanecio con el dolor de ejecutarse la partida de las Religiosas Claras, las que tubieron bastante, que ofrecer Ó su Esposo, no solo en dejar su Convento, en turbar el Orden de sus distribuciones, sino en mui graves incommodidades, que padecieron en el camino, iendo muchas ß pie por bien fragosas, y empinadas sendas; Ô estas siguio gran parte de las Personas, que se mantenian en Guathemala, solo con el consuelo del asylo, y refugio de esta Santa Communidad, los que quedaron ß mas de este tormento, y el de continuarse la inopia, escaces, y calamidades (f. 26)

33de los dias antecedentes, tubieron el de esperar por instantes los efectos del fatal prenuncio, ˇ de la Ecliptica conjuncion, seg˙n conjetura de algunos; no cesaron en este dia las providencias de los Superiores aplicandolas como pedia la comun, y general indigencia, y aunque los tumbos, y cortos movimientos, de la tierra causaban nuevos sobresaltos; pudieron pasar el dia con el consuelo de hallarse libres, quando en cada tumbo concebian ser el vltimo instante de las vidas, hasta que ß las once horas de la noche vino vn tan formidable, y espantoso temblor, que sin esperar sus efectos, se echaron muchos Ó morir, creiendo ser ya el vltimo fatal estrago, renovaronse las lagrimas, avivaronse los afectos, crecian los sollosos; vnos desmaiaban, alentaban otros con ardientes espiritus de fee y actos de conformidad, descaecian aun los fuertes, y afirmabanse los debiles con actos de esperanša; hagase en mi la voluntad de Dios, decian vnos, tragueme no solo la tierra, sino el infierno si es gusto suio: si Dios conmigo, quien contrami? esclamaban otros, si Dios me quiere salvar, importa poco, que se conjure contra mi el poder de todo el infierno; y otros finalmente se postraban rendidos pidiendo Ó Dios misericordia: el temblor en la duracion fue maior, que los del dia 29 de San Miguel, pero en la qualidad del movimiento no les igual˛, porque si bien hišo ondear la tierra perciviendose el baiben semejante ß el de vna corta embarcacion, que cavešea con las olas del mar; como no llegasse ß mover de abajo, ß arriba; no fue de tanta violencia, y assi demostr˘ la experiencia, que aun los paredones, y edificios lastimados de los temblores antecedentes, no padecieron nueva conciderable ruina; socegose el temblor, aplacose la confusion de la voceria, y cerenaronse un tanto los animos para poder embueltos en sollosos, lagrimas, y suspiros pasar el resto de la noche.

34Dia quatro dedicado Ó la celebridad del Seraphico Padre San Francisco, se continuaban las plagas de los antecedentes juntas con el sobresalto de la mas fatal ruina, que esperaban, Ó que no dio poco crecimiento, vn temblor, que vbo Ó las quatro de la (f. 27)

35ma˝ana, pero como no solo las conjeturas, sino aun la humana sabiduria sea estulticia para los altissimos arcanos del juicio Divino, el dia mas apacible, el de menos fatigas, el mas šereno, y el de menos horrores fue el dia de San Francisco, porque si bien no faltaron algunos tumbos; como ya la continuacion, y experiencia, de no causar especial da˝o, los avia hecho sino espernibles, menos temibles; no se padecio nueva inquietud, ni sobresalto; y aunque algunos menos confiados mantenian aun Ô las onše de la noche sus temores rememorando para apoiarlos las infaustas kalendas de Iullio Cesar, por no aver pasado el dia de San Francisco, quando advirtieron, que en toda aquella noche no avian experimentado novedad, y que les alumbraba la liz del dia cinco falsificando el fatal prenuncio, que avian esperado, empesaron ß respirar con tales alientos, y Ó llenarse de tan crecidos consuelos, que qual si vbiessen sido restituidos del sepulchro Ô nueva vida, assi se daban vnos, Ô otros los parabienes con demostraciones de el jubilo, que les rebosaba: en este dia cinco se presentˇ en el Superior Govierno por el Illustrissimo Se˝or Obispo, y su Benerable Dean y Cavildo consulta sobre translacion de la Yglesia Cathedral, y ß consequencia de la Ciudad, ß Lugar mas seguro, proponiendo los medios para ello; y aviendose decretado, se convoc˘ junta general para el siguiente dia seis; en el mismo dia šinco empesaron Ó entrar en la Ciudad muchos de los, que se avian retirado Ó los contornos, vnos Ô registrar el estado en que se hallaba, otro Ô veer el que tenian sus casas, y alajas, cobrando algunos, aunque pocos, aliento an de morar en la Ciudad, formando para ello havitaciones de esteras, ˘ paja, en que no vbiese tanto peligro en los estragos de temblores; los Yndios se fueron restituiendo en este dia Ô sus Pueblos, con que empess˘ ya Ó abundar la copia de bastimentos en los mercados, y por consiguiente, empesaron Ô ser menos las calamidades, pero fueron conociendo las, que avian sido de menos concideracion debiendolo ser de grande, por lo nocivo, y perjudicial, que eran Ó la salud, como no averse desnudado en tantos dias, y noches, aver dormido sin abrigo, y en los hu-(f. 28)

36medos suelos de Campos, y Plašas, de que iban ya resultando algunas enfermedades, y lo que era de mas pena, no poderse aplicar remedio, que escusasse tan notable da˝o, conque se hacian maiores las aflicciones.

37Dia seis avia ya abundancia de mantenimientos, alguna mas Gente en el Lugar, pero mucha iba sacando lo, que podia de sus bienes para trasladar, Ó otro su havitacion, continuabanse los tumbos con algunos temblores, considerabanse las grandes, Ú irreparables incommodidades, y en medio de todo se dio lugar Ô la junta general, que se form˛; y congreg˘ en la Plaša maior, Ô que assistieron los Se˝ores Presidente, y Oidores; el Illustrissimo Se˝or Obispo, su Benerable Dean, y Cavildo con todos sus Capitulares, oficiales Relaes, Alcaldes ordinarios, y Ayuntamiento, y los Prelados todos de las Religiones; donde se trat˛ el punto de la translacion pulsandose, y confiriendose las dificultades, que por vna, y otra parte versaban; y porque la decicion era dificil, y el Lugar de ninguna conveniencia, se resolvio el que todos los legitimamente convocados, diessen sus pareceres fundados por escripto, exepto los Se˝ores Ministros de la Audiencia, que estos se reserbaban para con vista, y peso de los demas, dar lo consultivo al Se˝or President: en Acuerdo para la vltima determinacion de lo mas conveniente al servicio de Dios, del Rey, y vtil de la causa publica: con esta determinacion se cerr˘ la junta, y desde este, hasta el dia quince sin otra novedad, que lo acaecido en el dia 9 que se solemnišaba en la Yglesia maior ß honrra, de San Dionisio, Abogado de terremotos, y jurado Patron de la Ciudad, que con vn temblor, que sobrevino comensada la funcion fue preciso acelerarla, por la gran turbacion, de la poca gente, que asistia, excusandose el Sermon, y abrebiando lo posible, continuacion de tumbos, algunos temblores, y otro prenuncio de ruina para el dia de Santa Theresa, que no se hišo tanto lugar en las aprehenciones por la fallencia del primero, se lo podremos dar ß los convocados de la junta para fundar sus pareceres, exornar sus dictamenes, y discurrir sobre la resolucion; y tambien ß los Dipu- (f. 29)

tados, que por auto del Se˝or Presidente nombr˛ la Ciudad para, que indagassen, ŕ inquiriesen la inclinacion, y animo del Comun del Pueblo.

38Dia quince dedicado Ó la celebridad de la Doctora Santa Theresa, se juntaron en Acuerdo los Ministros de la Audiencia, en vna chosa de paja en la Plašuela de San Pedro para veer, regular, y examinar los pareceres, que por escripto se avian dado, y dar el conveniente consultivo para la resolucion: para cuio acierto avian precedido muchas oraciones, deprecaciones, y Misas del Espiritu Santo; empesaron pues Ó reconocer los autos por la respuesta, que el Fiscal de Su Magestad en vista de todos avia dado, que se reducia, ß que los Tribunales se mudassen Ô Lugar seguro en vn Pueblo comarcano, para que sin riesgo tubiessen curso los despachos, providencias de justicia, y Govierno, y se diese quenta Ó Su Magestad sobre el punto de translacion de Ciudad: los pareceres estaban divididos en dos partes, la vna de que no convenia la translacion de la Ciudad; lo primero, porque la rašon del riesgo era mui general, y que sin embargo de aver comprehendido, y comprehender Ó muchas Ciudades, no por eso se avian mudado, ni deliberado translacion, como se verificaba en las imminencias, y estragos del Etna, y lo padecido en Catania, que no obstante se mantiene sin novedad; los asombros de el Besubio, que no hÔn sido bastantes ß mover de sus Situaciones los contornos de la Campa˝a de Roma; con otros muchos semejantes exemplares de Bolcanes, como son los de las Islas terceras Canarias, Hecla de Yrlanda &c. y que mucho menos podia ser motivo los temblores, y terremotos, pues aviendo causado estos iguales, ˛ maiores ruinas en las ciudades de Lima, Quito, Guaiaquil, y Oaxaca, no por eso se avian mudado; y que aun las inundaciones padecidas en Mexico Capital del Reyno de la Nueva Espa˝a no aviendo sido bastantes Ó tomar la resolucion de transladar aquella Ciudad; conque parece debia mantenerse la de Guathemala sin novedad, siguiendo el exemplo de tantas, que en semejantes, y maiores peligros se mantenian procurando Ópiadar (f. 30)

Ô la justicia Divina, porque esta adonde quiera, que fuesemos nos auia de alcansar sin dejar lugar Ó donde poder huir, aun quando fuese dable subirse Ó el Cielo, ˘ bajarse Ó el Ynfierno, como lo ense˝a el Psalmista Rey en el Psalmo 138. versiculo 10. quo ibo a spiritu tuo? & quo a facie tua fugiam? &c. y que el pensar, que el suelo de Guathemala no era firme por estar lleno de cavernas, y oquedades, era vn discurso contemptible, y vn miedo meramente panico, siendo mas de ponderar, veer hombres prudentes incurrir en la notada estulticia, de matarse por no morir, pues la translacion, ˘ mudada de la Ciudad no traia consigo otra cosa, que muchas hambre, fatigas, congojas, perdidas, enfermedades de contado sin esperanša de sosiego, ni conveniencia, y que el mantenerse, solo proponia rešelos de lo, que no podia causar tanto da˝o; y adelantando mas este discurso proponian la sumptuosidad, de los Templos, que aunque lastimados, seria mas facil restituirlos ß su antiguo ser, que fabricarlos de nuevo, en otra parte; la maquina de edificios, šensos, Capellanias, y aniversarios, que mudandose, quedaba todo perdido, y quedandose, aunque con algunas expensas tendrian la misma vtilidad, que antes; de este parecer se hallaron veinte, y tres votos en los autos, incluiendose quatro Communidades, que fueron la de Santo Domingo, la Compa˝ia de Iesus, los Misioneros del Collegio Apostolico, y la de Religiosas de Santa Theresa.

39Por el contrario la otra parte era de sentir, que convenia el que se mudase la Ciudad Ô Lugar mas seguro, fundandolo, lo primero por el riesgo de la situacion de la Ciudad, pues estando, como estÓ en el centro, de tantos šerros, que la circumvalan siendo tres de ellos Bolcanes de fuego, que por elebacion distan mui poco mas de vna legua, y por los ambages de tierra poco mas de dos; y el Bolcan, que llaman de Agua sin distancia alguna, pues ß su mismo pie empiesa la Ciudad; con que aseguraban ser sitio por su naturaleša dispuesto Ô inundaciones de vertientes, Ô las que le podia causar el Bolcan de Agua, como avia acaecido el a˝o de 1541 Ó las injurias de los Bolcanes de fuego, y que en la ocacion presente (f. 31)

40pudiera aver sucedido lo mismo, que el a˝o de 41 si como el Bolcan de agua se derrumb˘ ašia la parte de la costa lanšando crecidissimos rios de lodo, que llegaron Ó inundar los Pueblos de Mixtan, y Masagua, lo vuiera hecho por la parte del Norte, que es el asiento de la Ciudad, y si como avia estado el viento favorable en las ocaciones, que el Bolcan ha vomitado fuego, y cenišas, conque Ó inundado los campos hasta la Provincia de San Antonio Suchitepeque, vuiera sido adverso cogiendo la Ciudad Ó Sotavento, vbiera indubitablemente perecido, y que el exemplar de el Besubio, Etna, Islas terceras, Canarias, y los demas no eran de el proposito, porque Ô mas de saberse los espantosos, y horribles estragos, que Ôn causado, Ó que no era prudencia exponerse; si se avia omitido la translacion, avia sido por falta de sitio, como se experiment˛ en la Isla del Tenerife; pero que en Guathemala por la misericordia de Dios tenian muchos en que escoger, que en la de San Iorge no avia quedÔdo persona alguna de hecho; de el Besubio se avian procurado retirar lo bastante; Ó mas de que si vn Bolcan solo se hacia temer tanto, no solo de vna Ciudad, sino de vn Reyno entero, con los justissimos fundamentos, que se percebian de las historias, con quanta mas rašon deberia temer vna pobre Ciudad, que tiene, no vno, sino quatro Bolcanes ensima? maiormente quando los grandes terremotos, y ruinas, que Ó padecido provienen por la rašon de el sitio, como lo Ó mostrado la experiencia en todos, y evidenciado en los presentes, pues solo Guathemala es la del estrago, y los contornos de sus Bolcanes, que aunque en otras partes distantes se aia sentido el movimiento de la tierra, ha sido sin da˝o alguno, y solo en Guathemala se halla disposission para ruinas, confirmando este discurso con lo acaecido en los terremotos del dia 29 pues aviendo sido estos tan violentos y formidables, no pasaron de los contornos de Guathemala; y solo parece fue general el de la vispera de San Francisco, de que inferian, que los temblores, y terremotos de otras partes llegaban, y hacian efecto en Guathemala; pero los de Guathemala no pasaban de alli, atribuiendolo todo al sitio, y disposicion del suelo; (f. 32)

y que quando no fuesse, como es evidente ser, por la vecindad de los Bolcanes, los terremotos, estos eran suficiente motivo Ó la translacion, sinque sirviese de obstaculo la paridad de Lima, Quito, Oaxaca &c. porque estas Ciudades an padecido, vna, ű otra ruina en dos Siglos, y no era prudencia abandonarlas por vn acaso, pero en Guathemala se avian padecido desde el a˝o de 41, aca nueve ruinas totales; conque ya no se devia estimar por acaso, sino por disposission, y naturaleša de el suelo, y seria temeridad exponerse Ô vivir en tanto riesgo, y šošobra, pues si como avian sido los terremotos de San Miguel ß prima noche dando lugar Ó ponerse en cobro, vviessen sido a la media, avrian salvado muy pocos las vidas, y que no era del caso el exemplar de la inundacion de Mexico, porque alli tubieron el medio de el desague para asegurarse en lo futuro, pero que en Guathemala no avia otro, que quitar la vecindad de los Bolcanes, y esto era imposible sin la translacion, y que lo que se traian sobre ser inevitables los castigos de la ira Divina sin que se pueda dar lugar de refugio, era mui cierto, y fee catholica, en los casos de directa volicion, pero no en los de mera permission seguidos de la anuencia del Author de la naturaleša ß las causas segundas, cuios efectos sin milagro no se podian suspender, y era mas conforme ß rašon poner los medios naturales de la fuga para evadir el riesgo, que esperar milagros quando no es facil merecerlos; y que en semejantes casos la fuga parece estaba aprobada del mismo Dios, como se inferia de la del Saluador Ó Egipto, de Maria Santissima Ó Efeso, y en terminos terminantes traian el caso de Santa Theresa, que en vn terremoto le dixo el Se˝or, que porquÚ no huia; el de los Religiosos Dominicos, ß quienes previno vna Ymagen de Christo Crucificado diciendo; fugite fratres Ó choro, quia chorus rruit; y otros semejantes exemplos, y tradiciones, y que las dificultades, que se pulsaban en la translacion eran mas faciles de vencer, que las de mantenerse, porque con los costos, que pedia la reedificacion, se podia fundar en lugar mas seguro vna Ciudad proporcionada, siendo mas facil, que los animos se alentaran ß gastar con la esperanša [f. 33] de permanencia, que no con vna quasi moral certidumbre de ruina, teniendo por mas seguro, que se perdiessen quatro millones, que podia importar lo que la Ciudad tenia en pie, que no gastar dos que se an regulado por precisos para reedificios aventurandolo todo con las vidas; y otras muchas rašones, y fundamentos conque apoiaron este dictamen los que siguieron esta parte, que fueron el Illustrissimo Se˝or Obispo con su Benerable Cavildo; los Alcaldes ordinarios, y Ayuntamiento por la Ciudad, los Diputatos de el Comun de el Pueblo; las Communidades de San Francisco, la Merced, la Concepcion, Santa Catharina (aunque su Prelada estÓ en contrario) y ß mas de esto quarenta y vn votos de particulares, en cuia inspeccion, conferencia, y regulacion estubieron los Ministros de la Audiencia, toda la ma˝ana de este dia quince, determinando por vltimo dejar la resolucion para el dia dies y ocho, que asignaron para poner la ultima mano en este negocio por lo que les tocaba: en esta noche como ß las onše horas de ella con poca diferencia vbo un tumbo tan violento, que a lo que se percivio parecia haver herido Ó la tierra con vn ariete bajo la superficie continuando segundo golpe, no tan intenso como el primero.

41Dia 16 se contaron dies tumbos con algunos temblores, en este dia empeš˘ el susurro, y murmuracion de el Vulgo sobre el punto de translacion de Ciudad imputanto ß conveniencias, y fines particulares los motivos, y fundamentos, de la parte que se inclinaba Ó mantenerse en ella, rememorando historias; decian vnos, que en semejante caso por atenderse Ó que el Regidor Ovalle no perdiera vna corta conveniencia se avia expuesto la Ciudad Ô tantas ruinas como avian padecido, y experimentado los antepasados, y actuales, y que con la misma atencion Ó hora de vno, ˙ otro individuo querian exponer Ó mas fatal ruina, ß los presentes, y venideros; otros notaban de timidos Ô los, que avian dejado la Ciudad, y deseaban su translacion, pero como eran tantos menos en numero los que, querian mantenerse, que los que deseaban trasladarse, no sonaba tanto esta, como la antecedente murmuracion, hasta este dia era el animo escribir, porque en el sin otro [f. 34] apunte, que el de la viva imagen de lo padecido se tom˘ la pluma para expresar algo de lo que aun en la imaginacion no tenia bastante lugar; pero ya que las largas moras de la prensa conceden dilatoria para veer la resolucion del Acuerdo, tendremos el dia dies, y siete con esta espectacion, y continuacion de tumbos.

42Dia 18 se juntaron en la misma conformidad, que el dia 15 los Se˝ores Ministros de la Audiencia, y despues de aver ponderado por vna, y otra parte, los fundamentos para la translacion, ˘ manutencion de la Ciudad, a˝adiendo algunas consideraciones de mas fuerza, que no apuntaron los pareceres particulares, como el que la vnion moral, y congregacion politica de los Moradores, que era lo que formalmente constituia Ciudad, era imposible conseguirla manteniendose en el sitio, que se hallaba, y que debiendose Ó esto la principal atencion no solo por ser esta Ciudad caveša, y llave de todo el Reyno, sino porque era la vnica que tenia en respecto, y sujesion Ó todas sus Provincias, y la gran multitud de Yndios que las havitan, hallandose actualmente, como se hallaban dispersos, y vagos por varias partes los moradores de ella, era prešiso elegir medio para la reunion, se˝alando parage seguro donde pudiese conseguirse, pues no era dable reducirlos Ô la havitacion de Guathemala; consideraban tambien que concurrian las rašones, que el derecho previene para translacion, como eran el imminente riesgo, inevasible por otro medio, la desercion de la maior parte de los Vecinos, que segun el exeso se pudieran decir de quasi todos, y el poder mejorar de lugar; y lo que se hašia tambien digno de ponderar, que manteniendose la Ciudad en el mismo sitio necessitaba de mas de cien mill pesos todos los a˝os para reedificios, regulando las futuras ruinas, que se debian temer, por las padecidas preteritas, pues en ciento, y setenta, y seis a˝os se avian experimentado nueve, que al importe de dos millones vna con otra, eran 18 los costos de reedificar en todo este tiempo, lo que devia tenerse mui presente, como lo que se atenuava la vecindad en estos acasos, y se avia experimentado en las ocaciones de semejantes ruinas, y se estaba actualmente experimentando [f. 35] en esta, por los muchos que se iban Ô avecindar Ô otros Lugares; pero sin embargo de estas consideraciones no determinˇ el Acuerdo dar parecer para translacion de la Ciudad, estimando este punto por de mera regalia, y assi lo dio para que en el interin, que Su Magestad mandaba lo que fuese mas de su Real servicio, se pusiessen los Tribunales en vn Pueblo cercano, que ofreciese seguridad donde se diese expediente ß los negocios, y despachos, permitiendo lo mismo ß el Cavildo Ecclesiastico, y Aiuntamiento de la Ciudad, para que se consiguiese el fin de la reunion, que tanto se deseaba de los vecinos; proponiendo por su parte el Acuerdo, el Pueblo de Chimaltenango, por juzzarle del proposito, segun las noticias conque se hallaba; en este dia tenemos Ó los moradores, assi los que se hallaban dentro, como fuera de la Ciudad esperando la resolucion del Acuerdo para disponer cada vno segun ella, lo conducente Ó su havitacion; esperaban tambien ß el mismo tiempo la resulta de las diligencias, que el Se˝or Presidente avia mandado hacer, en orden Ó certificarse de los estragos causados del Bolcan, y estado de los contornos de Guathemala, y sentian no se tubiese presente en el Acuerdo la noticia de esta exploracion, por lo que podia conducir ß lo que se determinasse; no consiguieron en este dia saber lo resuelto, porque queriendo el Se˝or Presidente dar mas tiempo Ó deliberacion de tanta gravedad, dilat˘ para otro dia el termino de su vltima decision.

43Dia 19 solo se veian corros, susurros, conversaciones; preguntas, ir, y venir ß Palacio, entrar, y salir los de fuera, Ó fin de saver lo determinado; ya se rugia el parešer del Acuerdo, y vnos lo aplaudian, otros no aprobaban el sitio de Chimaltenango, y cada vno conforme ß su inclinacion, ˇ conveniencia, queria elegirlo persuadiendose, Ó que aquella interina providencia era darle permenente assiento Ó la nueva Ciudad, que aspiraban; cada tumbo que en este dia se percebia, era nuevo estimulo Ó los deseos de transladarse, no consiguieron en este dia saber la determinacion del S[e˝o]r. Presidente, porque aunque ya la avia tomado, no vbo tiempo para su judicial notoriedad.

44[f. 36] Dia 20, por la ma˝ana se hišo notorio el auto del Govierno Superior, cuia decision, no conforme Ô el consultivo parecer del Acuerdo, fue de que se mantubiessen los Tribunales en la Ciudad, y se hiciese saber ß el Se˝or Obispo, y ß el Ayuntamiento; publicose luego Bando para que viniese Ô noticia de todos, con otras gubernativas providencias como limpiar, y ensanchar calles, y otras que aunque se tienen por inexequibles, y estiman imposibles en la practica, eran correspondientes Ô los buenos deseos, y zelo del Se˝or Presidente, con que empesaron Ó animar los alientos, y descaecer los animos de los que esperaban trasladarse, aunque algunos determinaban sin embargo mudar residencia, y vecindad, siguiendo la misma determinacion, los que se hallaban ya fuera de la Ciudad; hišose gran lugar en este dia la murmuracion que siempre se mantiene de šenšurar las determinaciones del Govierno publico, y acciones de los Superiores, fomentandose mas con la resulta, que en este dia vbo de la exploracion que se avia mandado hacer de los Bolcanes, y contornos de Guathemala; porque se supo, que el Bolcan de fuego no avia permitido se estampase huella, aun en sus faldas por la banda del Sur, defendiendo la entrada con profundas barrancas, crecidas pe˝as, abundante copia de cenisas, y estancos de lodo, manifestandose Ô la vista por aquella parte avierto desde el pie Ó la cumbre; cortada, ˘ tajada la punta de su figura piramidal; que el Bolcan de Agua se avia avierto por tantas partes, derrumbado tales promontorios, vertido tal copia de agua, que ß mas de aver hecho correr crecidissimos raudales de agua llena de barro, ˘ barro liquidado, conque Ô mas de llevarse con la fuerza de su impulso los mas gruesos, y elevados arboles, crecidos troncos, y piedras amenaš˘ vna fatal nunca vista inundacion, Ô el Pueblo de Escuintla cavecera, de aquel partido, dejando despoblados los de Mixtan, y Masagua de la misma jurisdicion, parecia ser todo delesnable, ˘ desgajarse por todo su circuito, como que fatigado este monstruo, ˘ Gigante de los montes de la lucha, y combate, que avia padecido en los terremotos, queria esparcirse en la tierra para cobrar nuevos alientos, conque temian [f. 37] los de Guathemala la parte, que era preciso cupiese Ó la Ciudad de los miembros, ˇ fragmentos de aquel horrendo jayan; tubose tanbien la noticia de aver entrado el mar hasta la Barra de Histapa tres leguas ß dentro de la Playa en que dexˇ copiosa multitud de peces muertos, como que olvidado de la Lei procuraba traspasar los terminos, y dilatar los espacios de su dominio; buen asumpto Ó los profanos, para que en tablas del osio contumido estilo Ú inflados periodos pinten vanas descripciones de vna tisbada batalla entre Deidades de la ciega Gentilidad, pero mejor lo dirigian los timoratos, y cuerdos de Guathemala para considerar, que no solo los vivientes, y vegetables, sino aun las piedras, y elementos se conjuraban contra los hombres para vengar los agravios echos al Criador por la culpa, siendo instrumentos de la Divina justicia, con cuia consideracion sesarÓ el murmurar, y no pasarÓ Ó las voluntades la discordia de los entendimientos en la variedad de pareceres sobre trasladarse, ˘ mantenerse.

45Desde el dia 20 al 28 en que estamos no ai novedad digna de consideracion, continuanse algunos tumbos, dejase ver algunas veces humo en el Bolcan, mantienense los moradores en Plašas, y Campos sin otra havitacion, ˘ alvergue, que el de vnas mal formadas chosas de paja; las Religiosas de Santa Clara perseberan en Comalapa, de las demas de los otros Conventos estan algunas en sus Monasterios, pero la maior parte en el Pueblo de los Dolores, sobre cuio punto esta el Se˝or Obispo trabajando con zelosa actividad, y al fin todos con el desconsuelo grande de no concevirle termino al menos en mucho tiempo Ô los trabajos, penas, ŕ incommodidades que se padecen.

46Este es vn corto dise˝o, vn rasgo, ˛ linea subtil de lo que en Guathemala se ß visto, y experimentado, porque exediendo los sucesos a las voces, la realidad ß la ponderacion, no ai pluma que los escriba, lengua que los parle, ˘ concepto que los comprehenda, pues nada bastarÓ Ô explicar la espantosa obstentacion del fuego de el Bolcan, el terror de los animos, y sobresalto de los corašones; no abrÔ hyperboles, que alcancen Ó rayar en la verdad, [f. 38] para significar el tremendo dia de los terremotos, la violencia conque la tierra se sacudia, el espantoso ruido de los, que se postraban edificios, la contucion, que padecieron los sentidos todos en tan no esperada, y grande tribulacion; no ay eloquencia, que pueda delinear los estragos, ruinas, trabajos, fatigas, y calamidades, que se experimentaron, no abrß concepto capas de abarcar, lo que los ojos informaban, en funestas representadas especies, pues si se atendia Ô la hermosa artificial machina de la Ciudad, antes adornada de sumptuosos magnificos Templos, vistosos fuertes edificios, nibeladas, y limpias calles, y al fin de vn primoroso exemplo de la architectura, solo se veian humilladas las sobervias torres, abatidos los mas encumbrados Chapiteles, desordenadas las armoniosas reglas de la estructura, y toda en fin lastimoso despojo de subterraneos espiritus; y su huiendo la vista de tan lamentable objecto se extendia Ó los Campos, solo percevia abortos, deviles enfermos arrastrados, muertes, fatigas, y lagrimas; si al oido pedia informe, solo hallaba lamentos, quejas, alaridos de hombres, ni˝os, y mugeres; si se volvia al centro de la Ciudad entendia hambre, inopia, desnudes, desconsuelos, y sobresaltos, llegando mas Ô lo intimo del corašon, que en medio de tantas aflicciones daba sus asaltos la malicia Ó robos, latrocinios, y otros insultos, que aun el proferirlos en tan tremendo caso, parece delicto; pudiera templarse el dolor Ó el veer la activa eficacia de vn Presidente, acompa˝ado del M[aest]ro de Campo D[on]. Ioseph Augustin de Estrada, y sus dos hijos en las funciones, y ministerios que se han ponderado; el santo zelo de vn S[e˝o]r. Obispo, Ó el vŕr Ministros Superiores en mui humilde havito aplicados Ô serviles ministerios; Ó el oficial R[ea]l. Don Manuel de Fari˝as, que Ó mas de cumplir exactamente con las obligaciones de su intendencia, se ocupaba en repartir personalmente mais, y otras miniestras Ô los que necessitados se mantenian en la Ciudad, pero como exedian en tanto grado las aflicciones ß los consuelos; las fatigas Ó el descanso, los tormentos Ó la tolerancia, no pudieron los sentidos estampar otra Imagen para el concepto, que de espinas, dolores, tribulaciones, y confusion, siendo la maior no alcansarse el termino de tanta pena, pues aun las futuras se hacen sensibles en la actualidad de las aprehensiones.

47Deus nostri misereatur.

48[f. 39, en blanco]

49[f. 40, en blanco]

Fuentes :

Tomßs Ignacio de Arana, Relacion de los estragos, y rvynas, qve a padecido la Civdad de Santiago de Guathemala, por terromotos, y fuego de sus Bolcanes en este A˝o de 1717, Antigua Guatemala, Antonio de Pineda Ibarra, 1717.

Transcripciˇn paleogrßfica de tradiciˇn latina a cargo de David DomÝnguez Herbˇn, para la web de la Asociaciˇn para el Fomento de los Estudios Histˇricos en CentroamÚrica (AFEHC), basada en el ejemplar digitalizado que se preserva en la Biblioteca Nacional de Espa˝a, signatura VE/1464/8 http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id*0000085249&page*1 .

Ediciˇn digital con etiquetado TEI/XML por el autor de esta transcripciˇn en la Colecciˇn “Tellurica Goathemalensis” de la Biblioteca Digital del Pensamiento Novohispano, proyecto digital dirigido por el Dr. Ernesto Priani Saisˇ en la Facultad de FilosofÝa y Letras de la Universidad Nacional Autˇnoma de MÚxico http://bdpn.unam.mx/books/a5e1de4c6e5169eea4737db8d8f5710f .