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AFEHC : transcripciones : El anti-Hidalgo, carta primera : El anti-Hidalgo, carta primera

Ficha n° 3932

Creada: 17 abril 2015
Editada: 17 abril 2015
Modificada: 27 julio 2015

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Autor de la ficha:

Mario CIFUENTES

Publicado en:

ISSN 1954-3891

El anti-Hidalgo, carta primera

Esta carta (fol. 1-5) es la primera de una serie de 16 cartas que se publicaron en el Diario de México entre el 3 de noviembre de 1810 y 4 de mayo de 1811. Las cartas se publicaron sin firma pero, algunos años más tarde, Carlos Maria Bustamante reveló que Ramón Casaus y Torres era el autor. Sólo se dice que el autor es un doctor mexicano que actúa para denunciar el presbítero Miguel Hidalgo.
1210
Palabras claves :
Carta, Hidalgo, Folleto, Diario de México
Autor:
Ramón Casaus y Torres
Fecha:
1810-11-03
Texto íntegral:

1CARTA PRIMERA

2De un Dr. mexicano al Br. D. Miguel Hidalgo Costilla, ex-Cura de Dolores, ex-
Sacerdote de Cristo, ex-Cristiano, ex-Americano, ex-Hombre, y Generalísimo – Capataz de Salteadores y Asesinos.

3Conversion de tu infeliz alma: Degradación y Horca.

4Baxo estos títulos y dictados que tanto mereces, te dirige sus justos votos un individuo de ese Claustro que honras llamándolo: quadrilla de ignorantes. Para hablar contigo, debiera saber en que eres sabio, y qual es el lenguage que entiendes mejor, y el estilo que mas te pica y hiere. Mas confiésote que yo no sé lo que tu sabes1; si alguna o ninguna de las ciencias que por tu antiguo titulo de Bachiller aprenderías para lograrlo; ó alguna ó ninguna mas humilde y llana de las que podrían servirte de adorno. Ignoro si ahora serás teólogo, canonista, ó nada; si habeas leído la sagrada Escritura, que sacrílegamente desprecias y niegas; ó si los Cánones sagrados, que escandalosamente violas y atropellas. Se me oculta también, si has dado en veinte años alguna ojeada a los Santos Padres y Doctores de las Iglesia, a los Expositores de la Biblia, y a los Autores de la Moral cristiana, pues blasfemas de aquellos, e insultas a estos con tu conducta y máximas abominables. Se, que no has saludado nuestra , sabia Legislación que nada entiendes de política que eres peregrino en la historia, y que no has leído jamás un buen filosofó. El poco uso del breviario, habrá hecho que olvidases en este largo periodo de años las lecciones y máximas del espíritu divino, la doctrina de la Iglesia y los exemplos de los santos allí contenidos El manejo sacrílego, e irrisorio del misal, no habrá dexado en tu mente, profana, vestigio alguno de las sentencias de nuestro adorado redentor y maestro, de las de sus apóstoles, ni del espíritu contenido en las tiernas oraciones y augustas ceremonias con que se celebra el incruento sacrificio: La burla interior con que habrás administrado los sacramentos, borradas tendrá de tu endurecida alma las sublimes ideas de la gracia que confieren, y la noción de estos mismos vicios que te dominan. El abuso del ministerio de la divina palabra ha puesto el sello a tu espantosa ignorancia, y por grados te ha ido .reduciendo; al estado de estupidez y barbarie, en que puede hallarse el cafre ó caribe más idolatra y sanguinario, que solo vee dentro de sí la imagen del robo y asesinato, que solo siente impulso para cometerlos, y que con sangre humana se saborea y deleita solamente como. tigre avezado á beberla.

5Te conocí antes como á un escolástico sombrío, taymado y sofista; orgulloso siempre quando pisabas la arena literaria; y siempre mordaz y de mala fe quando manejabas las armas de la escuela. Algunos desde entonces auguraron de ti que serías perverso, si hallabas circunstancias que ofrecieran la impunidad al desfogue de tu soberbia luciferina. Yo pensé con equivocación, que en el cieno de la lascivia se apagasen los fuegos que traslucían estar devorando tu corazón fementido, rencoroso y propenso à odiar y dañar. Creí que la pasión de los brutos embotase todos los aguijones de tu ambición y orgullo, y que en los brazos de Venus espirarias temprano,sin poder pasar al bando opuesto de Marte, arrebatando sus rayos y furores, para derramar sangre de los que aborrecías ya entonces. Mas vemos por fin reunidos en tu persona y conducta los extremos de todos los vicios, y las contradicciones mas espantosas de las pasiones humanas, y para que nada falle al diseño de un monstruo de nueva ralea, vemos la hipocresía mas astuta, eludiendo las pesquizas vigilantes de los zelosos atalayas de Sión y de Jerusalén, del santuario y del trono, como tortuosa serpiente que se oculta para esparcir su veneno.

6Mirándote ya (con asombro y escándalo de la religión, con vergüenza y pena inexplicable de nuestra patria, y con daño incalculable de nuestros hermanos, tanto de los que persigues como de los que seduces, y con mayor perjuicio, aun de estos miserables que no penetran tus miras ulteriores) mirándote digo, sin máscara de disimulo al frente de los rebeldes forajidos, enarbolar el estandarte de la impiedad, del crimen y de la muerte, nos obligas a todos a empujar la pluma contra tus delirios y errores, y la espada contra tus atentados y atrocidades inauditas.

7Una y otra arma quiero manejar contra ti, para confundirte, y borrar tu nombre de sobre la tierra que profanas y contaminas. Si en tu edad medio decrépita eres hombre para medir tus fuerzas, y para manifestar si hay denuedo en un traidor, que se cerca noche y día de una turba de carniceros y toreadores para asegurar su existencia proscrita; sal al campo orgulloso gigante, Goliat blasfemo, que yo iré á ti con el cayado y con la honda, te derribaré en tierra al primer golpe, cortaré con tu mismo alfange morisco tu cabeza altiva y petulante, daré tu cuerpo por pasto á los tigres y aves de rapiña tus semejantes, y haré verte á ti y á los tuyos, que hay Dios en Israel, este Dios fuerte y justiciero de quien te quieres reír y burlar impunemente. Iré ¿y solo yo? ¿no irán volando todos los americanos de todas clases y castas, á lavar en tu sangre la mancha que quieres echar sobre nuestra fidelidad, religión y nombre? ¿No lo desean todos, desde el mayor hasta el mas pequeño de quantos componen en el pueblo de Abraham la herencia de Jacob, la tribu predilecta de Benjamin, del hijo último, y del mas tiernamente amado de Dios y de su Iglesia, de nuestro rey y de nuestra madre valiente, leal y generosa la España? El espíritu heroyco y sagrado de esta circula en nuestra sangre; y lo que ella ha hecho y hace para contener y escarmentar al mayor de los monstruos del mundo antiguo, lo haremos también para sofocar, confundir, exterminar á su émulo y secuaz, al primero y último de esta raza, que ha abortado en este nuevo mundo. Tú, como otro Ismael fiero, y padre de gentes feroces, vagamundas, rencillosas, entregadas á robos y violencias, quieres ser fundador de iguales hordas de salvages rapacísimos. Tú has levantado del mismo modo las manos contra todos, has puesto las tiendas de campaña frente á frente de tus hermanos: pues las manos de todos se alzen contra ti. Todos juren no dexar las armas hasta desagraviar al cielo y á la tierra, insultados por este ismaelita, que intenta turbar, desunir y perder la familia del padre de los creyentes, y acabar con la escogida descendencia de su hermano Isac, en quien el Señor acumula sus bendiciones. Si: uno es el clamor y juramento de estos habitantes, que ha resonado de mar à mar y hasta los últimos linderos de este imperio; cada qual exclama: no descansaré un momento hasta que sea arrancada y hecha trozos la lengua de este Nicanor, que ha blasfemado de Dios y de su madre; y basta que esa su mano sea clavada enfrente del templo mismo à quien amenazó; del templo augusto de la Reyna de GUADALUPE, cuyo nombre excelso y consolador ha escarnecido y blasfemado, para autorizar sus rapiñas y sacrilegios, sus heregias y matanzas. Sea pública, sea general, sea terrible la satisfacción que dé al orbe nuestra justicia irritada y nuestra lealtad y religión tan indignamente ofendidas.

8Mientras expias tu atrocidad ¡ó monstruo! Quisiera que hallasen en ti cabida las armas de la razón para tu desengaño, y las de la revelación para remedio de tu desventurada alma. Esto me obliga á escribirte aunque estés excomulgado,porque busco tu salvación; y quando en tu pecho obcecado y empedernido no hagan mella mis reflexiones, tal vez serán útiles y saludables á tus seducidos secuaces, ó servirán al menos para vindicar el honor americano, y consolar la piedad estremecida y escandalizada de todos los fieles habitantes de nuestro suelo afortunado. Sondearé tu malvado corazón y tus intenciones perversas, los motivos viles que te impelen, y los fines diabólicos que te propones. Haré ver quan contrario es este infernal proyecto tuyo á la razón, á la justicia, á la humanidad, á la religión, á la política, á la civilidad, á la moral, á la filosofía, á las bellas letras y á las nobles artes, al comercio y minas, á la agricultura, á las manufacturas, á la población y al crédito nacional en todo sentido.

9¡Oxalá veas al natural tu retrato, y el abismo en que has caído, para que salgas con fruto de tu alma, á expiar en un patíbulo el cúmulo de todos los absurdos y atentados imaginables!

10Notas de pie de páginas

111 Llama la atención el tono muy agresivo de la carta y el uso sistemático del “tú” para menospreciar Miguel Hidalgo y Castilla. Véase una excelente análisis de dichas cartas en Mariana Ozuna Castañeda, “Corresponderse: Límites y alcances del género epistolar en México (1810 y 1811)”, Revista de literatura hispánica: No. 71, Article 13. (2015), pág. 231.
Disponible in http://digitalcommons.providence.edu/inti/vol1/iss71/13 . Es interesante señalar que la autora ha trabajado con un ejemplar del Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de México (Miscelánea 326 de la Colección 239 Lafragua). Consta de 158 páginas mientras que el folleto que hemos utilizado para transcribir las cartas segunda y tercera tiene 109 páginas. El ejemplar de la autora carece de la carta decimocuarta, y en la numeración se salta la página 38. Nos dice también que “El folleto posee una portadilla con el título como se ha indicado, en seguida aparecen las cartas organizadas en cuadernillos, cada cuadernillo repite el título “El Anti-Hidalgo”, en cada uno hay cierto número de cartas que se suceden orden de la primera a la decimosexta”.

12

Fuentes :

Mario Cifuentes, “Fray Ramón Casaus y Torres: una revisión documental y bibliográfica (1765-1844)”, Tesis de licenciatura inédita, Guatemala, 2014, pág. 322-324. El autor ha utilizado la versión siguiente para hacer su transcripción:
http://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id*yale.39002085763556;view*plaintext;seq*13;page*root;size*100;orient*0

Andrés Laguna Parra, “Ramón Casaus. El Anti-hidalgo. Fidelidad a España en Tiempos de la insurgencia”, Quéretaro, Universidad Autónoma de Queretaro, en particular el capítulo 2.

Carlos María de Bustamante, Cuadro histórico de la revolución mexicana, Tomo 1, (México: Fondo de Cultura Económica, 1985), pág. 63.