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AFEHC : transcripciones : Origen y Principio de la Hermandad de los Betlemitas : Origen y Principio de la Hermandad de los Betlemitas

Ficha n° 3962

Creada: 19 mayo 2015
Editada: 19 mayo 2015
Modificada: 20 mayo 2015

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Autor de la ficha:

Alejandro CONDE ROCHE

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Origen y Principio de la Hermandad de los Betlemitas

Primeras constituciones presentadas a la Santa Sede 1663
Palabras claves :
Orden de Belén, primeras constituciones
Autor:
Hermandad de los Betlemitas
Ubicación:
AHAG. Fondo Orden de Nuestra Señora de Belén. Constituciones.
Fecha:
1664
Paginas:
24
Texto íntegral:

1Primeras constituciones presentadas a la Santa Sede

2Origen y Principio de la Hermandad de los Betlemitas
Beatísimo padre. Pedro de San Joseph Betancur ya difunto, clérigo o lego que fue del obispado de Canarias, y muy esclarecido en la misericordia para con los pobres, habiéndose pasado desde la isla de Tenerife (de donde traía su origen) a la ciudad de Guatemala y considerando que las mas veces, muchos pobres que salían de los hospitales convalecientes, y desamparados de toda ayuda humana , sin tener con que cobrar las fuerzas naturales, miserablemente acababan la vida: A estos hospedó primeramente en su casita, y buscando de día y de noche continuada e incesantemente limosnas por las calles y plazas de dicha ciudad, los sustentos hasta tanto que acrecentándose el numero de los pobres que acudían, y no siendo capaz de ello la cortedad de aquel hospicio, y tampoco él pudiendo por si solo satisfacer a la multitud de dichos pobres, confiando tan solamente en la misericordia y providencia de Dios, a cuyo acatamiento dirigía todo, determinó de fundar un hospital grande , y una hermandad , tomando algunos compañeros, por lo cual compró en la ciudad sobredicha el fundo que convenía a la erección del dicho hospital y oratorio, y fundó la convalecencia; y para que produciese más abundantes frutos de misericordia en la viña del señor, tomó algunos compañeros por sus hermanos que, juntamente con él sirviesen a los pobres. Pero poco tiempo después caído en una grave enfermedad, a fin de que la muerte no cerrase la puerta a una obra empezada con tantos trabajos y favores del cielo, deseoso del cumplimiento y de la perpetuidad de ella, otorgó su testamento, debajo de cuya disposición murió, y entre otras cosas determinó y ordenó que el hermano Rodrigo de la Cruz (de cuya caridad y piedad, y suficiencia en orden a tratar las cosas, era noticiosos) hubiese de ser el hermano mayor del dicho hospital, y de la hermandad que abajo se dirá ; y que habiendo hecho él inventario con cuidado por el mismo hermano Rodrigo, y los demás hermanos, de todos y cualesquier bienes que el dicho testador había ganado con las limosnas y sus trabajos, favoreciéndole la clemencia de Dios, estos hubiesen de quedar y pasar al dicho hospital, y a él en adelante tocasen y perteneciesen.

3F 1v. Y porque consideraba que ninguna cosa podía obtener perpetuidad, sino con el amparo de leyes y constituciones, por esto para el feliz gobierno del dicho hospital y de sus hermanos, hizo unos estatutos y constituciones, que con el voto de la sacra congregación de los obispos y reglares fueron por la autoridad apostólica de vuestra santidad aprobadas y confirmadas.

4Entretanto habiendo regado a la noticia de los demás pueblos de esas partes el resplandor de las obras de piedad y caridad que practicaban los hermanos del dicho hospital, desear un los mismos pueblos, que en sus lugares se fundasen semejantes hospitales, y los hermanos sobre dichos viviendo en ellos y ejercitando la observancia de su instituto sirviesen a la pública utilidad, suelo espiritual de los mismos pueblos.

5De manera que siéndose acabado con el consentimiento del ordinario de Guatemala el hospital en la dicha ciudad, y acudiendo con sus reales prendas a esta obra tan santa la serenísima reina gobernadora, luego con semejante consentimiento del ordinario, a los hermanos llamados por el virrey del Perú se entregó en Lima un hospital de comenzado, y ellos en poco tiempo le reducieron en forma de su instituto, le aumentaron de lo necesario para los pobres, y de la ropa necesaria para su limpieza y regalo. Y después asimismo en la ciudad de Trujillo con semejante consentimiento comenzaron de fundar vital de su instituto: como también esperan de erigir otros de aquí adelante para mayor gloria de Dios todo poderoso, y ayuda y consuelo de los pobres enfermos y convalecientes, según las oportunidades de los tiempos y casos. Y así para que se provea oportunamente a la firmeza de este Hermandad al feliz adelantamiento de este santo instituto, para el buen gobierno de los hospitales hasta entonces erigidos, y en adelante en cualquier parte erigidos, y también a fin de prescribir más ciertamente la forma de vivir a los hermanos que ya abrazaron en lo venidero abrazarán F2 La dicha Hermandad, ha parecido que las constituciones y estatutos, como dicho es, aprobados debían hacerse comunes para todos los hospitales, y germanos del Hermandad: y por este efecto han cogido de nuevo debajo del beneplácito de nuestra santidad y de la sede apostólica las mismas constituciones y estatutos, habiendo pero corregido y ajustado algunos de ellos, que tenían menester de distinción y declaración. Y son del tenor siguiente.

6CONSTITUCIONES
Capítulo primero

7El fin de la Hermandad y de su gobierno, y obligaciones en general.

8Articulo 1.
Para que los hermanos de la dicha Hermandad tengan siempre en memoria el que sus casas son casas de pan, en las cuales el pan espiritual y material se debía repartir a todo tiempo a los pobres de Cristo, las mismas casas se llamen y sean de la invocación de Nuestra Señora de Belén, y los hermanos Betlemitas. Y ellos han de atender con todo el afecto al ejercicio de todas las obras de misericordia tan espirituales como temporales con todo género de personas, procurando principalmente la salvación de las almas propias, y de la de nuestros prójimos con el continuo ejercicio de todas las virtudes con la vida ejemplar y edificativa; de suerte que los que salieren de los hospitales después de haber recobrado la salud del cuerpo, conozcan también de haber recibido medicina por la del alma por lo cual todos los que entraren en la dicha Hermandad, guardando con verdadera humildad los estatutos que abajo se irán, imiten todos los ejemplos de caridad, humildad, penitencia y demás virtudes dejados con mucho calor de devoción por el dicho fundador para el aumento del culto divino, y salud del prójimo.

9Capítulo segundo
Número y calidades de los que han de ser recibidos

10Artículo 1.

11Para que de la multitud no resulte confusión y aún relajación el número de los hermanos de cada hospital (del cual nunca ha de ser menos de 12) no se acreciente si no es como determinare el hermano mayor según lo pidiere la necesidad. F2v. Luego en dicha Hermandad (Sin que los que hubieren de ser admitidos le den algo) sólo se admitan los que teniendo edad y fuerzas latentes para los ministerios a que se dedican serán libres de toda mala raza de infamia libre sospecha de ella, sueltos de matrimonio, sanos en el cuerpo, y de ningún modo gravados con deudas, pleitos, otras dependencias que puedan ser de molestia, o embarazo, y han de ser procreados de honestos y verdaderamente católicos padres.

12Articulo 2.
Y para que con mayor madureza, y cordura consideren el ministerio arduo y difícil que empiezan antes que los que pidieren el hábito de la Hermandad para servir a los pobres, lo reciban, y vivan con el hábito secular en compañía de los hermanos algunas semanas a albedrío del hermano mayor o prefecto de cada un hospital, y entretanto lean o escuchen con atención los estatutos de la Hermandad, hagan la confesión general de todos sus pecados; y sean examinados por el maestro de novicios (cuyo cargo a de cuidar el hermano mayor o prefecto le provea de sujeto capaz, y que si pudiere ser haya ejercido la prefectura) sobre la institución de la doctrina cristiana, y a los que no la tienen, se la enseñe.

13Articulo 3.
Los votos que han de hacer

14Después de ser probados por el hermano mayor o prefecto en todo género de piadosos y humildes ejercicios, con el consentimiento de los Hermanos Discretos, y con la licencia del Hermano Mayor, vistan el hábito de la Hermandad, y pasado un año de noviciado también con el acuerdo de los Hermanos Discretos capitularmente juntados y por secretos sufragios, hagan en manos del Hermano Mayor o Prefecto el voto simple de castidad, pobreza, obediencia y hospitalidad (la cual se extienda a servir a los pobres y enfermos aunque sea entre los infieles y oprimidos de achaque contagioso: según la forma para ello señalara, o señaladera. Y tres años después de hechos estos votos hagan otro voto de perseverancia, con que sean obligados a vivir por todo el restante de su vida en este Hermandad, y guardar su instituto.
.
F3.
Capítulo tercero

15Del vestido interior y exterior, y de las celdas

16Articulo 1.Titulo que han de llamar, y del Hábito Exterior.
A fin de que la humildad, el menosprecio del mundo, la verdadera pobreza y penitencia de los hermanos se reconozcan de su conversación y hábito más fácilmente, llámense los unos a los otros aunque sea el hermano mayor, de vuestra caridad. Y el hábito que debe ser en todos un informe, exterior sea la túnica de sayal basto de color buriel esto es de lana de somonte Parda, con mangas anchas dos cuartos, ceñida con una correa, y la capilla pegada a la túnica, mediocremente larga y redonda hasta la extremidad que ha de recoger poco, semejante a la que usan los zagales o marineros: la capa corta, que encubra media sotana, también del mismo color y materia. Sombrero largo del mismo color: descalzos de pie y pierna consolas unas C [z]endayas y sobre el lado izquierdo de dicha capa se traiga en una lámina el nacimiento de Cristo.

17Articulo 2. Hábito interior
El vestir interior sea una túnica de estameña del mismo color, sin que ninguno sea permitido vestir camisa de lienzo o angeo si no es con grave necesidad, y con licencia del hermano mayor o prefecto. Y a ninguno les sea permitido raer ni quitar la barba, pero traigan los cabellos bajos. El fin sus hábitos y su andar sean en tal manera humildes y modestos, que muevan a los que ven a la devoción, e imitación de ellos.

18Articulo 3. Ropería de los Hermanos
Deben todos contentarse con sólo un vestido, y porque pueden mudarlo cada quince días, habrá en cada casa lugar destinado para ropería abastecido de todo tipo de vestuario, de que puedan necesitar los hermanos, que con gran cuidado del hermano mayor o prefecto y con su licencia se reparten igualmente. Los hermanos nunca andén a caballo, sino es que según la necesidad les dispense sobre ello el hermano mayor o prefecto.

19Articulo 4. Pobreza en las celdas
A la humildad exterior del vestido corresponde la interior de las celdas (que no se cierren con cerradura) y en ellas no se ha de permitir nada ni de desmatriado, ni de profano ornamento que desdigan de su suma pobreza. Por esto el hermano mayor y los demás superiores acomoden y asienten tan modestamente su celda F3v. Que sea el ejemplar de donde copien los otros hermanos la humildad y pobreza que han de observar en las suyas. Habrá una cama, una mesita, una cruz, un escabel de madera, un candelero, y una pileta de agua bendita de barro tan solamente.

20Articulo 5. Libros que han de tener
Ningún libro profano, o de vana curiosidad, ni pinturas, por cualquier pretexto se traigan o se retengan en dichas celdas, de las cuales sean excluidos los seculares de cualquier calidad obrado que sean ser los libros que pueden tenerse han de ser espirituales tan solamente abonados por el hermano mayor o prefecto.

21Articulo 6. No tengan criado en particular.
Y porque haría disonancia que los que profesan de servir a todos, trajese quién los sirviese a ellos, ninguno podrá servirse de criado en particular. Y los que pareciera al hermano mayor ser necesario de tener para el servicio de la comunidad, traigan el hábito de la Hermandad pero sin capilla.

22Articulo 7. No tengan ningún regalo, ni cosas de comer en sus celdas.
No se lleve dentro las celdas de los hermanos ningún regalo, y ninguna cosa de comer de cualquier género que sea; y si algo les puede ofrecido, recíbanlo no para sí, sino para los pobres, con licencia del hermano mayor o prefecto, y denlo al dispensador diputado a disposición del mismo hermano mayor o prefecto: ya que ellos han de aplicar su cuidado que no falte nada a sus hermanos en la enfermedad o salud. En cada hospital señálese alguna sala, donde se reciban los que quisieren ver y hablar a los hermanos.

23Capítulo cuarto

24Ejercicios espirituales de cada día

25Articulo 1. Oración mental.
Todos los hermanos exceptuando a los enfermos y los ocupados en el necesario servicio del hospital, y de los pobres, acudan dos veces cada día a campana tañida a la iglesia, y allí tendrán una hora de oración mental, es a saber por la mañana desde las cinco hasta las seis, y por la tarde desde las seis y media hasta las siete y media; mediten los puntos que se recogieren de algunos libros piados y espirituales, y señalasen. Después de la oración mental por la mañana oigan misa cada día con atención F4. Y devoción el santo sacrificio de la misa, en cuyo principio se comulguen y por la tarde hagan examen de sus conciencias por tiempo de un cuarto de hora.

26Artículo 2. Estación.
A las dos de la tarde todos juntos en la iglesia ante el santísimo sacramento de la eucaristía rezarán siete veces el pater noster, y otras tantas el avemaría, en hacimiento de gracia, por los beneficios recibidos de Dios todopoderoso, y en memoria de los bienhechores temporales, y acabada la lección de un capítulo del libro intitulado contenistus mundi, todos se repartirán a sus ministerios.
Artículo 3. Corona.
A las cuatro y media de la tarde rezarán juntos y devotamente en la iglesia la Corona de la Virgen Nuestra Señora de siete misterios: sin perjuicio siempre de la cura de los enfermos.
Artículo 4. Maitines.
A las doce de la noche se levantarán todos, salvo los que a juicio del hermano mayor o prefecto estuvieren legítimamente impedidos, y juntos en la iglesia la Corona de la Virgen Nuestra Señora de siete misterios: Y en las vigilias de las fiestas de Pascuas de Navidad, de los Reyes, de la Crucifixión, Resurrección, Ascensión, Transfiguración del sagrado cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, de la Santísima Trinidad, y de la Pascua del Espíritu Santo, y también de todas las fiestas de Nuestra Señora, de San Juan Bautista, y de San José, y de los doce apóstoles, de San Francisco, de la aparición de San Miguel arcángel, de la Exaltación de la Santa Cruz, y de todos los santos, rezarán el rosario entero de quince misterios, y después la Estación del Santísimo sacramento por sufragio y refrigerio de las Almas de los Hermano difuntos.

27Capitulo Quinto
Ejercicios espirituales de cada semana

28Articulo 1. Disciplinas.
Tres veces cada semana conviene a saber lunes, miércoles y viernes, acabada la oración mental de la noche habrá disciplina el tiempo que se gastare en rezar el salmo de miserere y el de profundis con oraciones, y se acabará con acto de constricción. F4v.

29Articulo 2. Abstinencia y ayunos.
Continuamente los Hermanos han de comer de abstinencia sin que jamás sea de carne si no es con necesidad licencia del Hermano mayor o prefecto: Y caminando comerán lo que les dieren por limosna. Ayudaran todos los viernes y sábados del año, y todo el adviento desde la víspera de todos los santos hasta la vigilia de Navidad, y los demás ayunos que manda la iglesia, como es costumbre. Y el viernes de la pasión de nuestro redentor ayunen en pan y agua tan solamente.

30Capítulo sexto
Ejercicios de caridad con los pobres enfermos.

31Articulo 1. Obligación de servir a los convalecientes, porque han de estudiar medicina y cirugía.
Siendo como es el fin de intento principal de esta Hermandad el servir a los pobres convalecientes para ellos sean obligados todos los hermanos que no están ordenados de órdenes sacros, aquel estudiar medicina y los que no fueren capaces para ello estudien cirugía; y dondequiera trabajen en el ejercicios de una y otras ciencias por los pobres y enfermos aún de enfermedad contagiosa, y en los hospitales adonde fueren llamados y enviados por el hermano mayor o prefecto.

32Articulo 2. No hayan de salir ni pedir licencia para salir a la calle.
Nunca sea permitido ninguno que sale, ni que pida licencia para salir a la calle, sino que sean enviados del hermano mayor o prefecto, y en este caso han de andar siempre dos por dos.

33Articulo 3. Modo de traer los convalecientes.
En lo demás persuadente todos los hermanos de esta Hermandad, que no harán obra más agradable avíos, cuanto es el que según la principal obligación de la profesión, que ejercen con un sencillo militar, y verdadera caridad sirvan a los pobres que caídos en grandes enfermedades, y hallándose en peligro de caer de nuevo en el achaque, necesitan de su ayuda, y singular cuidado, para recobrar las fuerzas y establecer la salud. Para cumplimiento de esta caridad los hermanos en siendo avisados de la comparecencia de los pobres enfermos, luego los traigan en una silla para este efecto prevenida desde los hospitales, casas suyas hasta el Hospital de la Hermandad con sus propios hombros, sin permitir que por otros se traigan. Asimismo en los días de fiesta lleven los pobres enfermos desde sus casas a las iglesias para que oigan la palabra de Dios, y reciban los santos sacramentos de la iglesia. F 5.

34Articulo 4. No se excluye ninguno excepto mujeres.
Y a fin de los convalecientes reciban prontamente y en tiempo el socorro que se les deben los hermanos, el hermano mayor y los prefectos pongan su cuidado en que aquellos se busquen con diligencia por las casas privadas y hospicios de las ciudades y lugares y hallándose luego al punto sean llevados a los hospitales en los cuales sean de admitir todo género de personas de cualquier nación, estado, y condición (pero tan solamente los cristianos y católicos, nobles y plebeyos, libres y esclavos, blancos y negros, sin permitir que se excluye ninguna persona de dichos hospitales, excepto mujeres, que fuera de ellos deben ser socorridas con más largas (que se hubiere y pidiere la necesidad) limosnas y oportunamente por los mismos hermanos, o por otros discretos y piadosos varones.

35Capítulo séptimo
Lo que se ha de observar en las enfermerías con los convalecientes.

36Articulo 1. Obligación del enfermero.
Para que los convalecientes sean servidos con más puntualidad, habrá hermano humilde, paciente, apacible, y que con mucha caridad y cordura grande sepa consolar, contentar, exhortar y corregir a los pobres oprimidos del enfado de los achaques. Señalado enfermero de cada hospital por el hermano mayor, a cuyo cargo estará la superintendencia de las enfermerías, y a quien todos los hermanos han de obedecer en las cosas pertenecientes a su oficio. Habrá diferentes enfermerías aparte para los indios y negros, a fin de que con más comodidad se pueda asistir a los dichos pobres. En llegando al Hospital algún convalecientes, luego el enfermero con su firma apunte en el libro señalado para ello, el nombre y apellido, y la tierra de este tal, asimismo el día y año en que entran en el Hospital.

37Articulo 2. Limpieza de las enfermerías.
Tenga particular cuidado en que las enfermerías y las tropas de ellas estén limpias y aseadas, y las camas bien compuestas, mudando la ropa de ellas cada sábado: Y obre todo lo demás que pueda aprovechar a la salud, regalo y holgura de los convalecientes. Para esto se cumpla con más facilidad y comodidad, acudirán todos los hermanos cada día a las enfermerías a las dos de la tarde recibiendo los mandatos del enfermero, y ayudándole en ajustar las camas, barrer los aposentos, limpiar los vasos, así de comida como medicinales, y todo lo demás que les mandare. F5v.
Articulo 3.
Tenga el enfermero un lugar ajustado, en que ponga y guarde todas las cosas medicinales, y todo lo que necesitan los enfermos, y muchas veces visite, y también las cajas y vasos de estas cosas medicinales, y aplique todo su cuidado a la conservación de ellas, solicitando que con licencia del Hermano Mayor o Prefecto se renueven en tiempo conveniente. Acompañe el médico que visitare los convalecientes, oiga sus ordenes con atención, y con cuidado les ejecute, y no permita que sin licencia del mismo medico salgan los convalecientes, ni que se lleven en los hospitales, frutos, u otras comidas que puedan dañarles; si no que con todo esfuerzo procure que las comidas, y cosas medicinales se compren en el tiempo oportuno de su perfección, y muy bien prevenidas se les ofrezcan. Ni tampoco permita que los que visitan a los enfermos les sean molestos con demasiado ruido de la voz, o le hablen de cosas profanas.

38Articulo 4. Modo de proceder los convalecientes.
Cuide mucho que el modo de proceder los convalecientes sea cristiano y modesto, que ninguno jure, o tenga vicio escandaloso, y si alguno se desmandare, corríjalo caritativamente una y otra vez, y si esto no bastare, dé cuenta al Hermano Mayor o Prefecto, para que con blandura y cortesía lo despida del Hospital, antes que el cáncer de su vicio infecte a los demás.
Artículo 5. Si se les agrave el achaque pasen a otros hospitales.
Si alguno de los convalecientes se le agrave el achaque, o le sobreviniere de que deba ser curado a juicio del médico, dará el enfermero cuenta al hermano mayor, o prefecto, para que el enfermo sea llevado a otro hospital donde le curen hasta que estén en estado de volver al de la Hermandad para la convalecencia.

39Articulo 6. Ejercicios de los convalecientes.
Todos los convalecientes que estuvieren para levantarse, han de hoy y misa cada día ahora competente, a cada 15 días confesar, a lo menos en todas las fiestas de nuestra señora comulgarse. Habiéndose levantado, y vestido los que estuvieren para ello, alabarán y adorarán todos el santísimo sacramento y puestos de rodillas rezarán con el F6. Enfermero a honra de San José siete veces el pater noster, y otras tantas avemaría, y recibirán de los hermanos el desayuno y después dirán un pater noster y avemaría; lo que harán por el tiempo que estuvieren en los hospitales cada día después del almuerzo, comida y cena por los bienhechores, y en honra de la divina Providencia.
Articulo 7. Comida.
A la hora conveniente para comer acudirán los hermanos, a quienes le mandare el hermano mayor o prefecto, andar de comer a los pobres, y echará un hermano haciéndose la bendición, y los hermanos por sus manos harán y repartirán los platos a los convalecientes. Guárdese silencio mientras comen los pobres atendiendo todos a la lección de algún libro espiritual que se les ha de leer. Acabada la comida y dadas las gracias a Dios, se les cierre las puertas para que descansen, y no se abran hasta las dos de la tarde.
Articulo 8. Corona y cena.
A las cinco de la tarde a toque de campana los convalecientes acudirán a la Iglesia, y con el enfermero u otro señalado en su lugar rezarán de Rosario o Corona de nuestra señora por los bienhechores vivos y difuntos. Luego vuelvan a las enfermerías, a donde guardando el mismo orden que se tuvo para el almuerzo y comida, los hermanos les servirán las cena, después de la cual y dadas las gracias a Dios, los han de descalzar, y despojar y acomodarlos en sus camas.
Articulo 9. Modos de curar los hermanos.
Si alguno de los hermanos enfermare, avisará luego al hermano mayor es, se les es enfermero para que el médico reconocido el achaque trate del remedio, y todo el tiempo que durase le asistirán los demás con mucho amor y cuidado, de manera que no le falte cosa alguna, aplicando el principal a la salud y buena disposición del alma; y caso que el achaque sea peligroso, se disponga muy prevenidamente para que no muera sin todos los sacramentos de la iglesia, y en muriendo se sepulten en el hospital. F6v.

40Capitulo octavo
De otras distribuciones y advertencias para la buena observancia

41Articulo 1. Haya solo una puerta.
Los hospitales deben tener solo una puerta a la calle, y ha de estar continuamente cerrada, con asistencia de un hermano, que ha de ser portero señalado por el hermano mayor o prefecto, y ha de ayudar a asistir puntualmente para abrir y cerrar la puerta a los que llamaren y tocaren la campanilla. Y en dando las doce del día, entregará las llaves al hermano mayor o prefecto, y a las dos de la tarde irá por ellas para acudir a su oficio hasta las siete que entonces volverá a entregar dichas llaves, y a las cinco de la mañana irá por ellas para asistir con tiempo a la portería.
Articulo 2. No entren mujeres.
No se permita, sino con ocasión urgentísima que en los hospitales entren mujeres, y las que por razón de parentesco quisieren ver algún convaleciente, podrán hacerlo en la portería.
Articulo 3. Silencio en el refectorio.
Después de comer los enfermos, todos los hermanos a son de campana acudirán al refectorio, y guardarán el silencio, dando mientras comen alguna refección al alma, atendiendo a la lección espiritual sírvanse los unos a los otros; y no haya en los lugares más preeminencia que la que diere el orden con que fuere llegando, salvo los sacerdotes, los cuales han de tener los primos lugares, y bendigan la mesa, y después de ellos los hermanos mayor y prefectos.

42Artículo 4. Lección de las constituciones.
También las presentes constituciones para que por ignorarse no acontezca el que se falte en el cumplimiento de ellas, léanse en público refectorio en el principio de cada me, y no pudiéndose en una vez acabar su lección, acábese otras veces siguientes. F7.

43Artículo 5.
Mientras se come, el hermano mayor o prefecto con cuidado reconozca si falta algo a alguno de los hermanos, y al instante se lo mande dar por el ministro de la mesa; entretanto e l quien faltase algo, aguarde con paciencia y modestia, hasta que el desuelo del hermano mayor o prefecto, y el cuidado del ministro supla esta falta. Todos los amigos de la pobreza sean contentos de lo que se les da en comunidad, y aunque falten las cosas que el censo desea, alaben a Dios, que es el dador de lo necesario. Ninguno tenga algo de comida particular.

44Articulo 6. Sirvan a la mesa por turno.
Todos por turnos sirvan humildemente a la mesa, repartiendo en tal manera los días de la semana entre ellos, que empezando desde el hermano mayor o prefecto en fin de la semana todos hayan tenido el cargo de servir a la mesa, y de lavar los vasos en la cocina.

45Articulo 7. Actos de humildad mientras se come.
En tiempo del comer con licencia del hermano mayor o prefecto, para acrecentar la humildad, hagan en el publico refectorio algunos actos de ella, es a saber, besar los pies, comer en tierra, o de rodillas o pedir limosna a los hermanos.

46Articulo 8. Cena.
En la cena guarden el mismo orden que guardaron en la comida, después dela cena digan el responso con la oración infra escrita de la santísima Verónica por las almas del purgatorio, es a saber: Deus qui.
Articulo 9. Rato de quiete después de comer y cenar, y en el año.
Después de comer y cenar tendrán un rato de conversación familiar, y entre sí hablarán de cosas espirituales y provechosas para el alma, o por lo menos indiferentes, y después de tal holgura, se tocará a silencio que se ha de guardar exactísimamente desde mediodía hasta las dos de la tarde, y de las nueve de la noche hasta las cinco de la mañana, ni se omita el silencio entre día, sino en cuanto pidiere el cargo y ministerio de cada uno. Algunas veces entre el año el hermano mayor o prefecto permita a sus hermanos alguna honesta holgura para que de este corto descanso saquen mayor fervor de trabajar. F7v.

47Articulo 10.
Y a fin de que se promueva a la limpieza de las Iglesias, hospitales, y enfermerías muchas veces así el hermano mayor y prefecto con cuidado limpio las Iglesias, hospitales y enfermerías de toda sociedad.

48Articulo 11. Visita de las cárceles y de otros hospitales.
Aunque las ocasiones de ejercer el amor para con el prójimo en los hospitales de la Hermandad, continuadamente abunden, con todo eso, porque encendida caridad no conoce descanso, y siempre traba nuevos fomentos a su ardiente celo; y pues el título de misericordia con que se califica la dicha Hermandad, no admite ninguna excusación del ejercicio de los actos de misericordia y sería v desconveniente el cerrar la caridad de los hermanos y entre las augustas paredes de los hospitales: por eso el hermano mayor y cada prefecto, tomando por su compañero a uno de los hermanos, todos los jueves visiten las cárceles, y los auspicios de pobres enfermos de aquellas ciudades y lugares donde hay hospitales, y en cuanto pudieren alivien y consuelen a los pobres y enfermos con palabras, consejos, obras y limosnas. Y cuando sea lícito a los hermanos según los tiempos y sus empleos, no permitan de ser privados del mérito de sepultar a los difuntos, sino que aconteciendo la muerte de alguno, dos de los hermanos caben la tierra del cementerio o abran las sepultura, traigan el cuerpo del difunto a la iglesia, y los sepulten.

49Capítulo 9. Del gobierno de la Hermandad y de cada hospital.
Articulo 1. Elección del hermano mayor.
Porque la ciudad de los Reyes es cabeza del Reino y para la siguiente elección más ajustada de otra cualquiera cada nueve años los hermanos profesos o señalados de residencia, que en el tiempo de hacerse la elección se hallare en el Hospital de la Hermandad de la misma ciudad de los Reyes, capitularmente juntados , y entonces invocado el favor del espíritu santo, procedan por votos secretos a la elección del nuevo hermano mayor: (y de no poder ser nombrado por hermano mayor sino el que hubiera pasado seis años desde el día de los votos hechos). Y luego publiquen la elección. Con esto pero no se entienda hecho ningún perjuicio a la superioridad del Hospital de Guatemala, pues ha de ser siempre cabeza de la Hermandad después de elegido y publicado como queda dicho, el hermano mayor, tome razón y cuenta de la administración de su antecesor, y del mismo reciba los libros y todos los papeles del Archivo; y acabados los nueve años de su oficio dé también razón y cuenta de la administración a su sucesor canónicamente elegido, y entréguele fielmente todos y cualquier F8. Libros y papeles: excepto el caso de muy apretada necesidad no pueda ser de nuevo elegido sino tres años después de acabado el oficio.

50Articulo 2. Haya Archivo.

51El hermano mayor guarden el Archivo y encerrado las escrituras de fundación, los inventarios de la sacristía, y de las enfermerías, libros de cuentas, y demás papeles que pertenecen a la Hermandad y sus hospitales. Y del dicho Archivo no pueda debajo de cualquier pretexto, color, motivo, causa, o razón sacar ni quitar, ni tampoco permitir que se saquen y quiten los inventarios, libros o papeles originales hasta ahora opuestos, y que se pusieren de aquí adelante en cualquier tiempo venidero, en el mismo Archivo, ni las letras apostólicas que se despacharen sobre la confirmación de las presentes constituciones, so pena de excomunión Latae sententiae, en que al instante incurran el hermano mayor, y los demás que lo contrario hicieren, sin que sea menester otra declaración.

52Articulo 3. Elecciones de cuatro consultores.

53Después de elegido del hermano mayor, asimismo se elijan cuatro hermanos que han de llamarse consultores, de cuyos pareceres use el hermano mayor en resolviendo las dificultades que acaecieren en el gobierno de la Hermandad y de sus hospitales; pero sus votos han de ser deliberativos tan solamente, no decisivos, sino es en caso de de [admitirse] algún hermano. Y aconteciendo la muerte del hermano mayor, tenga sus veces el más antiguo de los consultores, hasta que se proceda a la elección de otro hermano mayor, lo que se ha de hacer entre diez días.

54Articulo 4. Superioridad y jurisdicción del hermano mayor.

55Luego el hermano mayor sea superior de toda la Hermandad, y de todos sus hermanos y hospitales hasta ahora erigidos, y en lo venidero erigideros; y en su poder que de toda la autoridad y jurisdicción de nombrar y elegido (como abajo se diga) a los prefectos y superiores de ellos, y de enviar y transferir F8v. cualesquier sus hermanos de uno al otro hospital a su voluntad. Todos los hermanos obedezcan humildemente el hermano mayor en orden a aceptar los oficios y demás cargos, y en todo lo demás que el mandare para la regular observancia y buen gobierno de la Hermandad.

56Articulo 5. Expulsión de díscolos.

57Y si algún hermano hubiere malas costumbres, o fuere desatinado o escandaloso, o no fuere a propósito para el servicio de los pobres, o no quisiere conformar su vida y costumbres con el instituto de la hermandad, y avisado caritativamente algunas veces, se mostrare incorregible, sea despedido, con entregarle letras patentes, las cuales no han de contener ninguna causa ni otra cosa que pueda disminuir su buena fama.

58Articulo 6. Castigo de las faltas.

59Si algún hermano hiciere algún delito contra los estatutos de la hermandad, por el cual deba ser castigado, el hermano mayor o prefecto le cargue la penitencia o pena igual a la culpa, pero con tal caridad que el culpado reconozca sea habérsela puesta la pena para corrección de sus costumbres, no por odio o venganza. Y el hermano a quien se hubiere cargado alguna penitencia, recíbala humildemente, ni con pretexto de su inocencia intente el huirla o echarla de sí, antes bien, aunque juzgue no ser en ninguna manera culpado, sufra y ejecute con todo rendimiento la tal penitencia.

60Articulo 7. De los Prefectos y de su oficio.

61Cada trienio todos los hermanos de cada un hospital, que hubieren hecho los votos, a cerca el principio del tercer año del hermano prefecto júntese capitularmente, y por secretos sufragios elijan tres hermanos a la superioridad del hospital, y los propongan al hermano mayor para que él señale uno de ellos, o también otro aun no propuesto que le pareciere suficiente para ser prefecto de cualquier hospital, con el parecer aun de los consultores: Como así mismo señalará otros cuatro hermanos que han de llamarse Discretos, y con F9. Su consejo deben asistir al hermano prefecto en el gobierno del hospital. Y puedan los hermanos de un hospital pedir por el prefecto de él a un hermano de otro cualquiera. Nadie pueda ser elegido o señalado por prefecto, si no es tres años después de hechos los votos, ni pueda algún hermano nombrarse de nuevo por prefecto, si no tres años después de acabado el oficio.

62Articulo 8. Arca de las limosnas para gastos.

63Para que el prefecto pueda pagar los gastos del hospital que son necesarios, y que estén a su cargo las limosnas en un arca de tres llaves, de las cuales una quede en poder del hermano prefecto, y las otras dos las tengan los dos hermanos discretos más antiguos. Y de dichas limosnas tome el hermano prefecto con los dos hermanos discretos más antiguos, la cantidad necesaria para los gastos de cada semana, habiendo de administrar fielmente la hacienda de Cristo y de sus pobres. Y cualquier hermano prefecto acabado su oficio ha de dar cuenta de dicha su administración a su legítimo sucesor, o a quien tuviere para ello poder del hermano mayor.

64Articulo 9. Colectores de limosnas.

65Siendo que dicha hermandad para mayor gloria de Dios, ni sus hospitales poseen benes temporales, ni rentas anuales, y consintiendo toda su dote y sustentamiento en la providencia divina, y en la piedad y limosna de los fieles cristianos; nómbrese por el hermano mayor o prefecto, dos o más hermanos de los de cada hospital, para que anden por las calles publicas de las ciudades y diócesis pidiendo y cogiendo las limosnas para el sustento y gastos del hospital, y de los pobres que viven en el. Pero los colectores de estas limosnas sean hombres señalados en la modestia y buenas costumbres y a todos den ejemplo de la piedad, caridad y mansedumbre, y demás virtudes que continuamente se ejercen en su hospital. F9v. No han de entrar en ninguna casa, si no fueren llamados para que entren por las personas, a quienes deben obedecer. Pidan con modestia la limosna por amor de Dios, y todo lo que se les den, lo reciban como procedido de la divina providencia. Y cada día en anocheciendo entreguen las limosnas menudas al hermano mayor o prefecto, si fuere trigo en el silo del hospital, y si fueren maravedíes se pongan en el arca señalada, y el todo lo asienten distintamente cada día, y con especialidad en su libro. También el hermano mayor o prefecto de cada hospital envíe los hermanos a buscar y pedir fuera de las ciudades y diócesis las limosnas, y estos procedan con mucha puntualidad y cuidado en su misión, según la forma que les prescribiere el hermano mayor o prefecto. Y en tal licencia que se les debe conceder en escrito, el hermano mayor o prefecto declare con distinción que los tales colectores son hermanos de esta hermandad de la misericordia, y diga por cual razón son enviados, y señale el tiempo que podrán detenerse fuera de los hospitales por razón de la misión, exhortando todos en Cristo para que les den ayuda. En llegando los dichos colectores en algún lugar, muestren al rector de la iglesia parroquial de ello, o a su vicario, o a los ministros de la justicia seglar (si fuere menester) la licencia de dicho hermano mayor o prefecto. Y en caso que en algún lugar sean mal vistos, o impidiéndoseles pedir limosnas, o las que hubieren cogido se las quiten, o controviertan; Entonces los dichos colectores den a ver que ellos son discípulos y secuaces de Cristo, y con singular paciencia y humildad, sin quejas ni labores luego salgan de tal lugar y vayan a otro. F10.

66Artículo 10. Puedan tener rentas.

67Por cuanto pude acontecer el que por la razón de mucho concurso de los pobres, o por las calamidades de las ciudades y lugares donde los hospitales están ya fundados, y se fundaren en adelante, o por otros accidentes, o por que se disminuye el fervor de la caridad de los vecinos, y naturales de los obispados no se reciban limosas iguales a los grandes gastos que hacen los hospitales, a fin de que en tiempo de cualquier publica calamidad, la hermandad pueda siempre igualmente asistir y socorrer a los pobres: Pueda admitir y poseer bienes raíces con licencia del hermano mayor, y gozar y percibir las rentas anuales de ellos.

68Articulo 11. Haya escuela de niños.

69A los niños de las ciudades, y lugares donde la hermandad tuviere hospitales, se les enseñe a leer y escribir, y los alimentos de la fe católica en una sala separada por uno de los hermanos entendiente de la doctrina cristiana.

70Capitulo decimo
Sufragios y oraciones por nuestros difuntos y bienhechores

71Articulo 1. Sufragios por los hermanos.

72Siendo como son los hermanos pobres, y no pudiendo dejar limosnas para celebrar misas por sufragio de sus almas, cada año, el día de la conmemoración de los difuntos, en cada uno de los hospitales se ha de cantar solemnemente el sacrificio de la misa con la vigilia y sepultura para todos los hermanos difuntos de la hermandad. Y ten en cualquier hospital díganse treinta misas por el alma de cada hermano difunto: Pero aquella casa a donde sucediere la muerte de él, a más de las treinta, celébrense otras ocho misas comunes, y otra solemne de corpore presenti. F10V. Y ten todos los hermanos por espacio de un mes inmediato después de la muerte de su hermano, apliquen en sufragio de aquel alma todos los Rosarios y coronas, que rezaren, y los ayunos y penitencias que sufrirán, las indulgencias que ganaren, y todas las obras que harán de piedad, exceptuadas las que son obligados ofrecer a Dios para los bienhechores vivos y difuntos. También los mismos hermanos apliquen para los mismos bienhechores las coronas y rosarios que rezaren cada día a media noche en la iglesia, y la oración que dijeren allí mismo cada día ante el santísimo sacramento de la eucaristía después de comer a las dos de la tarde, y los ayunos y disciplinas de todos los viernes: y así mismo todos los convalecientes apliquen todos los rosarios, y más oraciones que también rezaren en los hospitales.

73Articulo 2. Salgase con campanilla a encomendar las almas.

74Uno de los hermanos de buena vida, y caridad se elija por el hermano mayor de cada hospital, o por el prefecto: El cual acompañándole otro hermano, siguiendo las hoyas laudables del dicho fundador desde la puesta del sol todas las noches de lunes y sábados, ruegue y pida a son de campanilla, y a voz alta el sufrago para las almas del purgatorio, y la conversión de los que se hallan en pecado mortal, andando por las calles publicas de las ciudades y lugares, donde la hermandad tiene y tuviere hospitales: Y suplique a los sacerdotes, que quizá topare, quiera rezar un responso, y la dicho oración de la Verónica por las almas del purgatorio y por los pecadores.

75Articulo 3.

76Finalmente el hermano mayor y los prefectos que por tiempo serán, procuren con todo cuidado, para que no dejen ni omitan las demás piadosas industrias, que instituyó en dicho fundador para el alivio de dichas almas.

77Articulo 4.

78Todas estas constituciones (menos los votos que deben guardar los hermanos por el tiempo que se detuvieren en la hermandad) no obligan a pecado mortal a sus transgresores: Pero F11. Para los hermanos los debe obligar a su inviolable observancia el amor de Dios, la caridad del prójimo, y el deseo de la salvación de sus propias almas.

79Siendo pues así (Padre Santo) que acudiendo con su real favor a esta obra tan santa y grata a Dios la serenísima princesa doña María Ana, reina de las Españas e Indias, y regente que es de ellas, y de los señoríos y principados del serenísimo príncipe don Carlos Rey, asimismo de las Españas e Indias, su hijo con el celo eficaz de los ordinarios de aquellas partes, y el aplauso de los pueblos a quienes se le acrecienta el consuelo espiritual; De este instituto tan santo y necesario para el sustento de los pobres convalecientes, e instrucción de ellos, y de los niños, han resultado hasta ahora en aquellas partes muy abundantes frutos a la república cristiana, y se espera han de resultaren delante de día en día, mayores bienes y conveniencias , mediante el favor de la divina providencia; y mucho más si el instituto y estatutos susodichos para que tengan mayor firmeza, y se guarden uniformemente y con mayor puntualidad por todos los hermanos de la Hermandad) fueren fortalecidos con el amparo de la confirmación apostólica, y patrocinio de vuestra santidad, y asimismo se rindiesen comunes a toda la dicha Hermandad, se calificasen con gracias, y se amparasen con privilegios. Por eso suplican a vuestra santidad el susodicho Rodrigo hermano mayor (el cual a fin de alcanzar la presente confirmación ha venido por su persona desde tierras tan distantes y remotas a la Curia romana, adonde de presente se halla, habiendo pasado por tantos peligros y dificultades de un camino tan largo y de tanto trabajo:) y los demás hermanos de este Hermandad, devotos de vuestra santidad, se sirva de abundar, aprobar y confirmar con autoridad apostólica el instituto de dicha Hermandad F11v. Y las constituciones, ordenaciones y estatutos arriba declarados y todo lo que de ellos legítimamente ha resultado y resultare, con suplemento cualesquier aún sustanciales defectos.
Y para que los que tienen prerrogativa de letras y de otras buenas prendas, con mayor gana procuren de entrar en dicha Hermandad; también se sirva vuestra santidad de declarar, que los hermanos después de hecho los votos como va dicho con licencia del hermano mayor, y consolas las dimisorias de lo ordinario en cuya diócesis están de familia los que desean promoverse a los órdenes, puedan hacerlo aún al presbiterato de la Hermandad y, pero con esta condición que ellos conformando sus vidas y costumbres (en cuanto se lo permite el grado presbiteral) con su instituto y con la misma uniformidad de los demás hermanos mar en el traje, abril, Comida observancia: y que si después de tal promoción a los órdenes se despidieron de esa Hermandad, o se fueren de ella quiere en suspenso del ejercicio de los mismos órdenes, hasta el con usted por la fe del ordinario que ellos tienen por otra parte con que puedan cómodamente vivir, según la disposición del sacro concilio tridentino. Asimismo se dice de conceder a los oradores, y a los demás que en adelante fueren hermanos de la dicha Hermandad, el que ganen indulgencia plenaria y remisión de todos sus pecados el día de su entrada en dicha Hermandad, como también el día de su muerte si en ella murieren, y aún todas las demás gracias e indulgencias que se hallan concedidas a los que llevan el cíngulo de san Agustín, que ellos también lleva. Y que puedan celebrar cualesquier fiestas aprobadas por la Santa Sede apostólica, y los rezos de la semana santa: con eso que las limosnas que en aquellos tiempos dieren los fieles, hallan empleadas asimismo para F12. Socorro de los pobres convalecientes. Y atento la pobreza de la misma Hermandad (cuyos hermanos viven de Limosnas) fueron libre y lícitamente sepultar a los susodichos cristianos y hermanos que murieren en sus hospitales, y celebrar y cantar (cómo va dicho) misas para las almas de dichos difuntos, sin pagar ningún los derechos parroquiales.
Con el decreto irritante todo lo que se hiciere el contrario. Sin embargo de las constituciones y ordenaciones apostólicas, y de cualesquiera estatutos y costumbres aún reforzados con juramento de la dicha Hermandad vitales, y de todas las cosas que son el contrario y con las demás cláusulas, decretos y derogaciones, que pueden y parecieren ser convenientes para validación, y fuerza de esta confirmación, declaración, concesión e indulto. Et Deus.