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AFEHC : transcripciones : Hoja suelta del sacerdote Juan de Dios Trejos a favor de José Gregorio Trejos como candidato del Partido Unión Católica, 23 de diciembre, 1893 : Hoja suelta del sacerdote Juan de Dios Trejos a favor de José Gregorio Trejos como candidato del Partido Unión Católica, 23 de diciembre, 1893

Ficha n° 4058

Creada: 26 septiembre 2015
Editada: 26 septiembre 2015
Modificada: 27 septiembre 2015

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Autor de la ficha:

Esteban SANCHEZ SOLANO

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Hoja suelta del sacerdote Juan de Dios Trejos a favor de José Gregorio Trejos como candidato del Partido Unión Católica, 23 de diciembre, 1893

El sacerdote Juan de Dios Trejos fue parte del clero costarricense involucrado en la movilización a favor del Partido Unión Católica, fuerza partidista que funcionó entre 1890 y 1894. Dicho documento tiene como punto relevante el uso sistemático de las hojas sueltas para la época como recurso electoral. En este sentido, la Iglesia católica y las alianzas que produjo en este contexto, buscaban una mayor capacidad de negociación con el Estado ante el impulso que en este último existía del liberalismo para generar transformaciones significativas sobre el aparato estatal y la sociedad en general. Este documento permite ver la inserción directa que la estructura eclesiástica tenía en el sistema político en Costa Rica y de los recursos que el incipiente sistema de partidos estaba presentando. En este caso, el sacerdote se dirige a la población de San Marcos de Tarrazú, localidad ubicada al sureste de la capital San José.
Palabras claves :
Clero-política-Partido Unión Católica-Liberalismo
Autor:
Juan de Dios Trejos
Ubicación:
Costa Rica
Fecha:
1893-12-23
Paginas:
1
Texto íntegral:

1
A los vecinos del cantón de Tarrazú

2Don Pedro Pérez Zeledón ha publicado hoja suelta, encaminada a daros consejo acerca de lo que más conviene hacer en el presente debate electoral.
Comienza el consejero por llamar clerical o ultramontano al partido Católico. Siempre los enemigos del catolicismo, entre los cuales debemos contar a don Pedro Pérez Zeledón, han tenido miedo de declarar guerra franca a la Iglesia de Jesucristo, cuya doctrina está admirablemente formulada en el Credo o Símbolo de los Apóstoles. No pudiendo librarse de las grandes verdades que irradian esta doctrina, inventan nombres odiosos, tejen frases irónicas y escogen palabras irrisorias para establecer, sobre la naturaleza del objeto odiado, distinciones y diferencias que nunca han existido. Así sucede con las voces ultramontano y clerical, aplicadas al elemento católico, con el fin de infundir en el ánimo de las gentes sencillas aborrecimiento, ira y rencor contra los sacerdotes.

3Sabedlo, moradores de Tarrazú: el partido que apellidan clerical o ultramontano es exactamente el partido católico. No son los clérigos, no son los ministros de Cristo, no son los sacerdotes, que ofrecen todos los días el Santo Sacrificio de la misa en los altares del Señor, no son ellos los enemigos de la religión que vosotros profesáis; no pueden nunca jamás ser enemigos de su propio ministerio ni de la propia Iglesia a que sirven y obedecen. Los verdaderos enemigos son aquellos hombres que, como vuestro consejero, os hacen la injuria de deciros que “el partido católico es absolutamente nuevo en nuestra patria”, que “no tiene raíces en su historia, ni se armoniza con las costumbres del pueblo costarricense”. Tales afirmaciones son absolutamente contrarias a la verdad. Es una horrible superchería decir que el Catolicismo en nuevo en Costa Rica; es atrevimiento propio de impíos aseverar que no tiene precedentes históricos en nuestra tierra; es sarcasmo que envilece vuestro sentido común, la execrable ocurrencia de que el Catolicismo no se armoniza con las costumbres del pueblo costarricense.

4¡Católicos de Tarrazú!: el Liberalismo si es planta exótica en nuestra patria; es la serpiente que busca nido en los jardines de la Iglesia Católica, de que sois vosotros hijos fieles y obedientes. No os engañéis, el Liberalismo es una grande herejía, que declara guerra de muerte a vuestras creencias católicas: es la negación de las verdades contenidas en el Credo que rezáis todos los días: es la impiedad cruel que ha ordenado que no se enseñe religión en las escuelas, que ha implantado la corrupción del concubinato llamado matrimonio civil, que le ha quitado a la Iglesia los Cementerios en que da sepultura a los fieles difuntos, sobre cuyas tumbas levanta la Cruz y ora por ellos; que prohíbe severamente las procesiones religiosas, al tiempo mismo que permite y fomenta espectáculos y pantomimas inmorales por las calles públicas; que desconoce la autoridad del Supremo Pontífice, suprimiendo los días de fiesta consagrados por la Iglesia, y haciendo trabajar servilmente en ellos a los católicos.

5Gracias a Dios, es muy alto el sentido común de los Costarricenses; gracias a Dios, no sois vosotros masas ignorantes para dejaros vencer de los engaños del Liberalismo, que os predica don Pedro Pérez Zeledón.

6¿Sabéis, buenos vecinos de Tarrazú, por qué está el Clero metido en política?-¿Sabéis por qué lo maldicen los liberales? Porque ese Clero, en nombre de la Iglesia, reclama la enseñanza del Divino Maestro en las escuelas; porque ese Clero, en nombre de la Iglesia, alza su voz contra el sacrílego latrocinio de los Panteones Católicos, perpetrado por Gobiernos liberales. Mientras el Liberalismo no rinda cuentas de las nefandas usurpaciones que le ha hecho a la Iglesia Católica, el Clero tiene necesariamente que estar con el cayado en la mano, rodeando el rebaño y emitiendo fuertes y altas voces para que el Liberalismo devuelva a Dios lo que le ha quitado a Dios, devuelva a la Iglesia lo que le ha robado a la Iglesia; ya que esta Iglesia ha estado siempre pronta, y nadie puede acusarla de lo contrario, a dar al César lo que es del César.
El partido Liberal es una novedad perniciosa en Costa Rica, es asqueroso andrajo de herejías antiguas, amorosamente recogido por el oficioso consejero de vecinos de Tarrazú.

7¡Tarrazuseños!: ninguno de los gobernantes de Costa Rica, anteriores a don Próspero Fernández, infirió vejámenes y atropello a la Iglesia. Por eso no hubo necesidad de que el Clero y los Católicos levantaran voz contra ellos. ¡Paz y gratitud a don Juan Mora Fernández, a don Braulio Carrillo, a don Juanito Mora, al doctor Montealegre, a don Jesús Jiménez, y a otros que respetaron la Iglesia, no ultrajaron sus instituciones, no pusieron manos violentas sobre sus ministros, no desconocieron sus sacramentos, y procedieron conforme el espíritu de ella, respetando las arcas nacionales. Esto demuestra que en el pasado de Costa Rica no pudo anidarse la víbora liberal.

8Desde el año de 1884 hasta hoy el Estado ha usurpado dominios de la Iglesia; ha tomado posesión de lo que nunca le ha pertenecido, de lo que jamás, en ningún tiempo, ha sido propietario. El elemento liberal es, pues, yerba venenosa, sembrada en el campo católico por secretos enemigos, extranjeros los más de ellos.

9¡Tarrazuseños!: vuestro consejero no os dice la verdad, cuando asegura que las personas afiliadas al partido católico gimen bajo el peso del engaño y de la mentira. Están afiliadas a la Unión Católica, porque ya ven con plena evidencia los secretos, artificios, mañas y astucias del Liberalismo, ya lo contemplan desunido, ostentando sus horrores, ante la historia patria y la conciencia pública.

10¡Tarrazuseños! Vuestro Moisés los quiere guiar por mal camino cuando os habla de la libertad de cultos, que es un absurdo ofensivo a la naturaleza humana, y calla maliciosamente sobre la tolerancia de cultos, cuyo modelo más perfecto es la Iglesia Católica.

11No es verdad que la porción social que rinde la adoración del Liberalismo, sea la más culta y rica de la sociedad. Hace mucho tiempo sueñan en esto los liberales, sin advertir que humildes inteligencias, de ellos desconocidas les exceden de ilustración, juicio y raciocinio, y que si sus nombres no suenan pomposos y altivos por el ámbito de la República, es porque la herejía liberal, cuando domina, pone grande empeño en negar a los Católicos los dones de Sabiduría, Consejo, Entendimiento y Ciencia que Dios les ha dado.

12¡Tarrazuseños! La continuación del imperio liberal en nuestra patria sería perenne manantial de desórdenes, trastornos y revoluciones. Si deseáis de veras salvar el país, venid a la Unión Católica, y elegid por candidato para Presidente de la República al distinguido ciudadano, recto magistrado y patriota esclarecido, Licenciado DON JOSÉ GREGORIO TREJOS.

13Cartago, Diciembre 23 de 1893

14Presbítero Juan de Dios Trejos.

Fuentes :

Archivo Nacional de Costa Rica, Culto no. 343, f. 1.