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AFEHC : transcripciones : Localización de un pueblo de Xocmoes : Localización de un pueblo de Xocmoes

Ficha n° 4170

Creada: 28 diciembre 2015
Editada: 28 diciembre 2015
Modificada: 28 diciembre 2015

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Autor de la ficha:

Rodolfo HERNANDEZ MENDEZ

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Localización de un pueblo de Xocmoes

El castellano de El Petén y su jurisdicción, Francisco José García de Monzaval, se quejó ante el gobierno superior que su antecesor, Pedro Montañés, permanecía en el presidio de nuestra señora de los Remedios del Petén Itzá a la espera de su hermano José Miguel Montañés, quién, según él regresaría de Guatemala con el nombramiento de restitución al cargo; para lo cual José Miguel había viajado a la capital con suficiente cantidad de dinero para conseguirlo. Entre los documentos de prueba de la deficiente gestión de Montañés, García de Monzaval presentó una certificación del cura de Los Dolores donde se hace referencia a la existencia de un pueblo habitado por Xocmoes, al cual no quiso reducir el ya mencionado Montañés; además de la declaración de un vecino del mismo lugar sobre la existencia de dicha población de indios.
Palabras claves :
Siglo XVIII. Petén. Pueblos de indios.
Autor:
Francisco José García de Monzaval. Pedro Montañés
Ubicación:
Archivo General de Centroamérica, AGCA
Fecha:
1755/08/01
Paginas:
11-15
Texto íntegral:

1«Testimonio de los autos hechos sobre la inquietud que don Pedro Montañés ha hecho en esta provincia, con su demora en ella y pretensión de su gobierno. Año de 1755. Petén.»

2[f. 11] «Digo yo el bachiller Manuel de Santiago y Betancurt, vicario in capite y juez eclesiástico de este presidio y sus reducciones, que certifico a los señores que la presente vieren, cómo es verdad que siendo cura del partido de Los Dolores, de este jurisdicción, en ocasión que los principales de dicho pueblo fueron a explorar la montaña del camino de Cahabon, de la provincia de Verapaz, se internaron de suerte, a mano derecha de dicho camino, que según noticia que privadamente me dio uno de ellos llamado Francisco May, se encontraron con una cerca bastantemente espesa y intrincada de henequén, pita y estacada de un pueblo que, se sospecha por el rumbo, ser de unos indios bárbaros llamados Xocmoes. Y considerando de dichas prevenciones la fuerza y valor que podía acompañarles, se retiraron pusilánimes dichos principales procurando reservar en sí todo lo dicho. Mas como no puede haber secreto, especialmente entre muchos sin que se revele, me lo reveló todo, privadamente como llevo dicho, el mencionado Francisco Mayo. [sic]
En cuya virtud doy esta a pedimento del señor capitán don Francisco José García de Monsaval, castellano gobernador de este presidio del Petén. Hecha en doce de junio de mil setecientos cincuenta y cinco años. Manuel de Santiago y Betancurt.

3[f. 12] En este presidio de Nuestra Señora de los Remedios y San Pablo del Petén Ytzá, en doce días del mes julio de mil setecientos cincuenta y cinco años
Pareció ante su merced el señor gobernador de este dicho presidio, don Francisco Joseph García de Monzaval, y los testigos de asistencia, el escribano de Guerra nombrado, la persona de don Carlos Joseph Vello y Alvarez y declaró que ha oído diferentes veces, en diversas conversaciones, decir a los indios de Cahabon hallarse un pueblo hacia un lado del cerro de Chiacoron, un pueblo con grande vecindario en el que dice el declarante ha oído decir, a dichos indios de dicho Cahabon, suelen ir a tratar con estos pero con la cautela de que nos los consienten entrar; y en particular se lo ha oído a un mayor del referido pueblo de Cahabon, que ignora su nombre, y que esto es lo que sabe. Y lo firmó, con su merced dicho señor gobernador y los testigos de asistencia, y yo el infraescrito escribano de guerra nombrado.
Francisco de Monzaval. Carlos Joseph Bello y Albares. Juan Ortiz de Rosas. Antonio Álvarez de Acosta.
Ante mí, Bernardino Espinoza, escribano de Guerra nombrado.

4[f. 13] Muy Ilustre Señor.
Señor: debo informar a Vuestra Señoría que de el pueblo de San Andrés de esta jurisdicción a el de Civalchen primero, de la provincia de Yucatán, hay cien leguas despobladas cuyo desamparo quita el tráfico de aquella provincia con esta, mayormente en tiempo de lluvias, por los muchos lagos que se hacen en el camino, por ser bajas sus tierras, a que se agrega los muchos árboles que los vientos echan por tierra que lo ciegan, de modo que se confunde la senda. Apertura que se dificulta y hace ponderoso su trabajo, por lo dilatado y sin escala.

5[al margen:] Guatemala y julio 29 de 1755. Pase esta carta y instrumentos que incluye al señor don Domingo López de Urrelo, para la providencia que en sus asuntos se deba dar. Arcos. El decreto de arriba proveyó y firmó su señoría el Muy Ilustre Señor don Alonso de Arcos y Moreno, caballero del orden de Santiago, mariscal de campo de los reales ejércitos de Su Majestad, de Su Consejo, presidente de esta real audiencia, gobernador y capitán general de este reino. En Guatemala, en veinte y nueve de julio de mil setecientos cincuenta y cinco años. Domingo Antonio Ortiz.

6El [f. 13v.] remedio que he pensado para reparar ese mal (y conseguir el fin de que no sea más el deterioro del corto comercio de esta desdichada provincia, que está reducida a la venta de ambas especies de ganados mayores, libertar de escollos a los que de allí vienen a dar el pasto espiritual) es poblar en el intermedio he fijado el paraje más a propósito; empresa que sin licencia y orden de Vuestra Señoría no puede moverme a ninguna determinación.
Este pueblo se puede poblar con indios nativos de la provincia de Yucatán que, hostigados de los pesados yugos de particulares, desertan de sus pueblos y dispersos vaguean por los montes. Al presente tengo

[f. 14] «recogida una familia; para que tenga efecto aplicaré todo celo y esmero y cuanto alcanzaren mis cortas facultades, valiéndome de el más vivo arbitrio, a fin de este establecimiento [sic] y de el ahorro de la Real Hacienda, si no se excusa el gasto de el sínodo, que ha de gozar el ministro evangélico que los ha de asistir. En este pensamiento se logra el redimir de la perdición a los enunciados indios, alivio a los pasajeros, beneficio a este común y extensión a la provincia, en que se hace servicio a entrambas majestades. Sobre cuyo asunto, Vuestra Señoría me mandará lo que fuere de superior agrado.

7A Nuestro Señor ruego que la importante [f. 14v.] vida de Vuestra Señoría los muchos años de /ilegible/.
Presidio del Petén y julio 12 de 1755 años.

8Muy Ilustre Señor.
A los pies de Vuestra Señoría, su más atento /ilegible/ y súbdito. Francisco Joseph García de Monzaval.

9Muy Ilustre Señor Presidente don Alonso de Arcos y Moreno.

10Vistos: En [f. 15] consideración a lo expuesto en esta consulta, y de lo que resulta de los testimonios que acompaña operados sobre la inquietud que ocasiona don Pedro Montañés, por su estada en los ánimos de los moradores de el presidio de El Petén y de los demás naturales de aquellos pueblos, y sobre la restitución hecha por el susodicho Montañés a Su Majestad, de la piragua bajo de protesta, líbrese despacho al castellano gobernador actual del expresado presidio y provincia de El Petén, para que conforme a lo expuesto en su citada consulta proceda a recoger las familias que fueren necesarias para la formación de el pueblo en el paraje que pretende, y teniéndolas juntas y aseguradas, dé cuenta a este Superior Gobierno para dar las providencias que convengan para su establecimiento; y notifique al mencionado don Pedro Montañés que, luego incontinenti, salga de aquella jurisdicción y territorio, pena [f. 15v.] de quinientos pesos aplicados en la forma ordinaria. Y por lo que pueda convenir, se tenga a buen recado, por la oficina, el cuaderno de el testimonio perteneciente a la predicha piragua. Licenciado López de Urrelo. Arcos.

11Lo cual proveyó y firmó su señoría el muy ilustre don Alonso Fernández de Heredia, [sic] caballero de el orden de Santiago, mariscal de campo de los reales ejércitos de Su Majestad de su Consejo, presidente de esta real audiencia, gobernador y capitán general de este Reino, con parecer del señor licenciado don Domingo López de Urrelo, oidor de dicha real audiencia. Guatemala y agosto primero de mil setecientos y cincuenta y cinco años. Domingo Antonio Ortiz.

12Libróse en 2 de agosto de 1755 años.»

Fuentes :

AGCA., A2.1, Leg. 4, Exp. 76, folios 11-15.