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AFEHC : diccionario : GALINDO, Francisco Esteban : GALINDO, Francisco Esteban

Ficha n° 4172

Creada: 04 enero 2016
Editada: 04 enero 2016
Modificada: 02 febrero 2016

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Autor de la ficha:

Julian GONZÁLEZ TORRES

Editor de la ficha:

Iván MOLINA JIMENEZ

Información:

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Publicado en:

ISSN 1954-3891

GALINDO, Francisco Esteban

Un intelectual y funcionario de Estado interesado en modernizar la escuela pública.
Palabras claves :
Pedagogía, Intelectual, Científico,
Cargo o principal ocupación:
Abogado, literato, profesor, intelectual y funcionario de Estado
Nació:
El 12 de marzo de 1850 en San Vicente, El Salvador
Murió:
El 23 de mayo de 1896 en Sonsonate
Padres:

1Alonso Galindo, procedente de las Islas Canarias, y Esmeralda Henríquez, oriunda de Nicaragua.

Resumen:

1 Aunque doctorado en derecho por la Universidad de El Salvador (fundada en 1841), Francisco Esteban Galindo sobresalió más por su pasión por las letras, por su trabajo y por sus escritos en el campo de la educación, la pedagogía y la formación cívica, y por su participación como funcionario en algunos gobiernos durante la época de las reformas liberales salvadoreñas, en el último tercio del siglo XIX.

2 Darío González, intelectual y científico de la misma época, relata que con apenas dieciséis años, Galindo apoyó a la sociedad vicentina denominada “Sociedad de Educación”. Esta sociedad estableció un liceo de enseñanza para niñas y Galindo aceptó el cargo de secretario del liceo. González refiere también que en 1874 el gobierno del mariscal Santiago González nombró a Galindo presidente de la Junta Directiva designada para crear una escuela nocturna de artesanos. La escuela inició labores en marzo. A nivel universitario, Galindo fue designado como profesor de práctica forense, derecho administrativo, economía política y derecho público. Se desempeñó también como profesor de educación media.

3 En 1874, el Poder Ejecutivo aprobó la publicación y la incorporación de la obra Cartilla del ciudadano, escrita por Galindo, en el plan de estudio de las escuelas públicas. Con esta obra, Galindo se sumó a la tradición política decimonónica de crear catecismos políticos para la educación del pueblo (el soberano en el lenguaje político de la época). De hecho, el autor se reconoció heredero del guatemalteco Pedro Molina, autor de la primera cartilla cívica que circuló en Guatemala en el periodo posindependentista. A la fecha predominaba el catecismo católico del padre Ripalda en la formación moral de niños y niñas, por lo que la incorporación de la Cartilla del ciudadano en las escuelas públicas fue un hecho educativo de gran importancia. Con la enseñanza del catecismo político de Galindo, la mente de los niños entró en contacto con un discurso político y moral de corte secular: soberanía del pueblo, lealtad hacia la patria, derechos individuales, felicidad de los hombres en la tierra (en el aquí y en el ahora), entre otros aspectos. Galindo fue un decidido defensor de las libertades modernas y de la separación entre el poder religioso y el poder político.

4 En el contexto del proceso secularizador iniciado en 1871 por el gobierno de Santiago González —influido por las decisiones anticlericales impulsadas en Guatemala por Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios, véase, a manera de ejemplo, el tratado Arbizú-Samayoa de 1872—, Galindo arengó en el ámbito público a favor de expulsar de El Salvador a los sacerdotes jesuitas. El propio Galindo firmó el decreto de expulsión en calidad de subsecretario del Ministerio de Gobernación. El destierro de los curas José Telésforo Paúl y Roberto María Pozo se hizo efectivo el 7 de junio de 1872. En el gobierno del mariscal González fungió también como subsecretario del Ministerio de Instrucción Pública y como subsecretario del Ministerio de Hacienda y Guerra.

5 Durante el efímero gobierno de Andrés del Valle (de febrero a mayo de 1876) fue nombrado redactor del Diario Oficial. Sin embargo, debido a intrigas políticas propias de la época, Galindo abandonó el país en 1877, estuvo unos días en Honduras (Tegucigalpa) y luego pasó a residir en Guatemala. Según Darío González, el gobierno de Justo Rufino Barrios le asignó el cargo de inspector de instrucción primaria en el Departamento de Sacatepéquez. En estos años de “ostracismo” — en palabras de Galindo — forjó vínculos de amistad con intelectuales como Lorenzo Montúfar (reconocido en el istmo por su obra Reseña Histórica de Centroamérica, escrita en siete volúmenes), Valero Pujol (español radicado en Guatemala desde 1875, con estrechos vínculos con Rubén Darío y José Martí) y Santos Toruño (reconocido en Guatemala por su labor en el campo de la instrucción pública). A ellos dedicó su obra Elementos de pedagogía, publicada en 1887 y, muy probablemente, escrita durante esos años de “ostracismo”. De su residencia en Guatemala, cabe destacar también su filiación a la masonería. Según el investigador salvadoreño Roberto Valdés, en 1882 Galindo ya pertenecía a la logia “Constancia N° 40”. El dato es revelador porque es probable que su vinculación con la masonería alimentara su pensamiento liberal y secularizante. De regreso en El Salvador, formó parte de la logia “Caridad y Constancia” (en Santa Tecla).

6 Por intermediación de su amigo y exprofesor Darío González, Galindo retornó a El Salvador en diciembre de 1882. Al año siguiente, la Cámara de Senadores, por iniciativa del senador santaneco Teodoro Moreno, convocó a un concurso de obras de pedagogía, con el objetivo de reformar la instrucción pública del país según los principios educativos más modernos. La premiación debía realizarse en septiembre del mismo año (1883). Sin embargo, es probable que debido a la crisis financiera por la que pasaba el gobierno de Rafael Zaldívar (1876-1885), la premiación no se llevara a cabo según lo estipulado por el decreto. La premiación del certamen se realizó hasta el día 23 de mayo de 1886 (bajo la presidencia de Francisco Menéndez, quien arribó al Poder Ejecutivo en 1885, tras el derrocamiento de Zaldívar). Galindo obtuvo el primer lugar por su obra Elementos de pedagogía. El segundo lugar lo ganó David J. Guzmán, por su libro De la organización de la instrucción primaria en El Salvador.

7 El gobierno de Francisco Menéndez nombró a Galindo como Ministro de Fomento y Beneficencia. En diciembre de 1885 lo designó Director General de Instrucción Primaria. Sin embargo, en ambos cargos duró solo algunos meses. Además, fue miembro de la Asamblea Constituyente de 1886. Roberto Valdés afirma que en este contexto Galindo fue señalado por manejos sospechosos en las concesiones de las Minas de Metapán y de la línea ferroviaria entre Sonsonate y Santa Ana.

8 Según reseña Darío González, Galindo participó también en 1888, en San José (Costa Rica), como Ministro Plenipotenciario de El Salvador, en un segundo congreso cuya temática central era la unión centroamericana. Por otro lado, aunque no participó de manera directa, Galindo apoyó la reforma educativa implementada entre 1887 y 1890. De hecho, la filosofía de la educación que fundamentó la reforma y la nueva pedagogía implementada (de raigambre fröebeliana y pestalozziana) estaban contenidas en su obra Elementos de pedagogía. De esta manera se cumplía el objetivo del Poder Legislativo, que en 1883 determinó que la educación nacional se reformara según los fundamentos educativos de la obra que ganara el certamen de pedagogía. El libro de Galindo, junto al de David J. Guzmán, fue enviado a algunos centros escolares para que los maestros aprendieran los fundamentos de la moderna pedagogía. Su obra estaba a tono con los principios educativos que transformaron la escuela pública en la América Latina del último tercio del siglo XIX.

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