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AFEHC : articulos : La celebración de la independencia en Nicaragua en el siglo XIX : La celebración de la independencia en Nicaragua en el siglo XIX

Ficha n° 4179

Creada: 11 enero 2016
Editada: 11 enero 2016
Modificada: 26 enero 2016

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Autor de la ficha:

Chester URBINA GAITAN

Editor de la ficha:

David DíAZ ARIAS

Publicado en:

ISSN 1954-3891

La celebración de la independencia en Nicaragua en el siglo XIX

El festejo de la independencia en Nicaragua entre 1866 y 1895, fue una actividad cívica que tuvo un carácter exclusivo debido a que se realizaba en el salón de Congreso y al cual asistía la elite político-económica. La importancia de esta fiesta cívica fue que comenzó el rescate y la construcción de una celebración que ayudará a la transmisión de un sentimiento de pertenencia nacional y a la consolidación del Estado nacional. Esta tradición cívica no se transmitió a un nivel nacional a todos los sectores subalternos a través del sistema educativo, ni se hizo en oposición a la iglesia católica, más bien contó con su apoyo debido a que esta quería mantener su influencia en la sociedad nicaragüense. Aunque esta celebración no se propagó a un nivel nacional, el solo hecho de festejar la independencia y no a un santo o una virgen constituye a nivel mental un cambio importante. Los contenidos políticos que se transmitieron en estos actos, se pueden dividir en dos períodos, el primero corresponde a los años de 1866 a 1875, donde la independencia había traído la igualdad entre los nicaragüenses, pero estos debían de moralizarse, practicar el patriotismo y el trabajo con el fin de cimentar la estabilidad política. Asimismo, se añoraba la llegada de la unión centroamericana. Entre 1877 y 1895 los discursos conmemorativos del 15 de setiembre añaden conceptos políticos que destacaban el papel “liberador” de la educación. Promovían la unidad nacional y la regeneración étnica de los nicaragüenses, pues se rescata el protagonismo del héroe nacional José Dolores Estrada y de la Campaña Nacional. Asimismo, se exalta el progreso económico y la estabilidad política traída por los gobiernos conservadores. Estas peroraciones sirvieron para manifestar una visión clasista y mantener la forma de dominación imperante.
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Palabras claves :
Celebración restringida, 14 y 15 de setiembre, Unión centroamericana, José Dolores Estrada, Iglesia católica
Autor(es):
Chester Urbina Gaitán
Fecha:
Diciembre de 2015
Texto íntegral:

1

Introducción

2Las naciones constituyen un fenómeno de mitificación y de toma de conciencia, surgido como el resultado de una larga elaboración histórica que puede continuar durante mucho tiempo. La estructuración de una nación gira alrededor de elementos objetivos como el suelo, el grupo étnico, la lengua o la religión1. Sin embargo, es necesaria que la realidad espiritual que la constituya llegue a la conciencia de sí misma. Es decir, que hasta cierto punto la interiorización a un ideal común debe ocurrir de una forma espontánea e irreflexiva, creando cierto grado de homogeneidad mental entre los integrantes de la nación2. Los Estados modernos se encargan de transmitir este sentimiento de identificación colectiva, para mantener unidos a los diferentes grupos sociales que forman la nación. Esto es así, porque la nación se puede considerar un agrupamiento político-social consistente “solo en la medida en que se refiere a cierta clase de Estado territorial moderno, el estado-nación3”.

3Para Eric Hobsbawm: “Las naciones no construyen estados y nacionalismos, sino que ocurre al revés4”. En este sentido debe señalarse que, el festejo de las fiestas patrias en los diferentes países latinoamericanos fue teniendo cada vez más importancia en las últimas décadas del siglo XIX. Los Estados desde el sistema educativo – principalmente a través de la escuela – comienzan a fomentar el amor por la patria. Esto dio origen a los actos escolares, donde se efectuaban rituales con el objetivo de festejar los momentos históricos más relevantes de la sociedad nacional interpretados a la luz del momento5.

4Con respecto a la formación del Estado-nación en Nicaragua, Justin Wolfe ha señalado que, la independencia surgió en medio de ideologías colonialistas, la cual apenas culminó en el establecimiento de una identidad nacional en el país. Más bien, se abrió un vacío de poder. Españoles ricos y ladinos respondieron con luchas de poder violentas, mientras que ladinos pobres y los indios reaccionaron retirándose del control de la autoridad estatal. Por otra parte, la rivalidad entre Granada y León se intensificó por lo que no se pudo ejercer la soberanía sobre la mitad oriental del país, que se sometió al control de los británicos. En este contexto, la idea de una nación nicaragüense encontró terreno bastante inflexible para que se pudiera crear una identidad nacional a partir de los sectores populares. Podían ser parte de la nación nicaragüense pero no iban a tener ningún papel constitutivo en su formación. La mayoría de los nicaragüenses, en lugar de servir como parte del desarrollo narrativo de la nación de las élites, más bien procuraban transformar esa narrativa y sus lugares dentro de ella. La formación de una identidad nacional en Nicaragua en el siglo XIX no fue un proceso que se impuso de arriba hacia abajo, en el que las elites impusieron su proyecto de nación sobre los sectores subalternos. Lo que sucedió más bien fue que las elites y los sectores populares negociaron el significado del Estado y de la identidad nacional desde posiciones de poder desiguales. Aunque las elites utilizaron la coerción directa para crear y mantener el Estado, su utilización prolongada condujo inevitablemente a la negación de la legitimidad del Estado y al aumento de la influencia de identidades colectivas de carácter no nacional6.

5Para Jeffrey Gould uno de los pilares en la construcción de la nación nicaragüense es la noción de que todos sus ciudadanos son mestizos. De 1880 a 1920 la elite proyectaba imágenes de los indígenas como primitivos marginados que bloqueaban el progreso por su ignorancia y sus prácticas derrochadoras en sus propiedades comunales. Estas imágenes a la vez racionalizaban y reflejaban las políticas que llevaron a la expropiación de la tierra y a la cruda explotación del trabajo indígena7.
La formación del Estado-nación en Nicaragua comenzó durante el período de los Treinta Años Conservadores (1858-1893), una vez superada la anarquía política que caracterizó al país en sus primeros treinta y siete años de vida independiente. Este grupo político manifestó su postura excluyente a nivel político en la constitución de 1858, debido a que en ella sólo eran considerados como ciudadanos los que poseían bienes y capitales. Esta Carta Magna solo otorgaba el derecho a votar a 570 personas solamente. Aunque la constitución de 1893 introdujo el sufragio universal, el país estuvo bajo el estado de emergencia durante el periodo de Zelaya y la democracia no logró asentarse como un estilo de vida para los nicaragüenses. Con el ascenso de los liberales en 1893 el país pasó de la República de la oligarquía a la dictadura de las capas acomodadas, y los trabajadores fueron sometidos a nuevas formas de explotación económica8.

6Para Michel Merlet a lo largo del siglo XIX se fue construyendo paulatinamente un sentimiento nacional, favorecido por las transformaciones económicas, y por los sucesos políticos. El impulso al cultivo del café demandó por parte del Estado intervenciones más coordinadas, una verdadera política agraria, la organización de instituciones financieras, la creación de una moneda nacional, y el mejoramiento de las vías de comunicación entre las regiones. Managua adquirió un papel clave por su posición geográfica al estar en el centro de la intersección de la red de caminos, ferrocarriles y vías fluviales que ayudaban al transporte del grano. Todo esto hizo tomar consciencia a la oligarquía de la necesidad de un Estado nacional9.

7Según Frances Kinloch en Nicaragua la derrota de William Walker no se convirtió en una posibilidad de exaltar la imagen de los nicaragüenses como conjunto social. Al contrario, se reconoció la propia inferioridad étnica donde se descubrió el peso de la imagen atribuida a los pueblos del trópico por el pensamiento antropológico ilustrado [las ideas de la degradación de “la raza americana” y su incapacidad para autogobernarse], e incluso la influencia de la tesis sobre la superioridad de la raza anglosajona, esgrimida por los propagandistas del Destino Manifiesto. Empero, la elite política refirió esta inferioridad a los sectores subordinados y se reservó para sí el rol de diseminadores de la civilización europea, aunque después de casi treinta años de transitar en la anarquía la elite política comenzó a perder la esperanza en cuanto a su capacidad para instituir gobiernos estables, lo cual atribuyeron a la herencia cultural española e, incluso, a la sangre de sus ancestros10.

8Iván Molina y Patricia Fumero critican los señalamientos de Kinloch al apuntar que en el surgimiento de la comunidad política imaginada nicaragüense, se enfatizó el vínculo existente, durante el siglo XIX, entre el proyecto canalero y la constante amenaza exterior. Fue en este contexto que se creó en Nicaragua un vocabulario nacionalista y una imagen nacional. Sin embargo, este proceso no giró, únicamente, en torno a la construcción del canal interoceánico. Tal es el caso de la promoción de la Batalla de San Jacinto y del héroe José Dolores Estrada durante el período de estabilidad política de los “Treinta Años Conservadores11” (1857-1893). La Batalla de San Jacinto, junto con el rescate de Estrada, un héroe al que se le adscribieron los valores más tradicionales de las clases subordinadas – la humildad, el valor, la lealtad y el patriotismo – facilitaron el avance del proceso de invención de la nación nicaragüense por parte del Estado12.

9Para Guillermo Fernández, entre 1871 y 1930, se impulsaron desde el Estado en Nicaragua tres concepciones diferentes de lo que era la nación y la patria, y tres interpretaciones distintas sobre el pasado del país, con algunos matices contradictorios entre sí. Estas variaciones en la construcción de un discurso nacional hegemónico sobre el pasado nicaragüense están íntimamente ligadas a los diferentes proyectos políticos, económicos y sociales de nación que se impulsaron en esos años, y al fracaso de cada uno de ellos13. Por otra parte, durante el régimen de José Santos Zelaya (1893-1909) su ministro de Educación, José Dolores Gámez, publicó los libros Catecismo de Historia Patria y Catecismo de Historia de Centroamérica por medio de los que se transmitió a toda una generación de nicaragüenses un doble sentimiento de nacionalidad. Lo jóvenes de la época aprendieron que su patria o país era Nicaragua y su nación, Centroamérica14.

10A un nivel teórico comparto con Wolfe la idea de que, los años trágicos de la “anarquía” – cualquiera que sea su causa— fueron una etapa de desarrollo en la maduración inevitable de la nación15. Esto me lleva a plantear la hipótesis de que el rescate y la celebración del 15 de setiembre durante el siglo XIX en Nicaragua, le permitió a la elite nicaragüense dar un paso importante en la formación del Estado-nación. A diferencia del caso europeo16, esta tradición cívica no se transmitió a un nivel nacional a todos los sectores subalternos a través del sistema educativo, ni se hizo en oposición a la iglesia católica, más bien contó con su apoyo debido a que esta institución quería mantener su influencia en la sociedad nicaragüense. Fundamentado en todo lo anterior, es que el presente artículo tiene por objetivos estudiar la forma de celebración de la independencia en Nicaragua en el siglo XIX y determinar los conceptos políticos que se transmitían en los discursos proclamados para tal fecha. Esta información se obtendrá de los ejemplares disponibles de Gaceta de Nicaragua, Gaceta Oficial y Diario de Nicaragua entre 1866 y 1895.

La celebración de la independencia en Nicaragua 1866-1875: igualdad, moralización, patriotismo, unión centroamericana y trabajo

11Los primeros actos de celebración del aniversario de la independencia en Nicaragua se realizaron en 1866 durante el período político denominado de los Treinta Años Conservadores (1858-1893). Esto debido a que durante los períodos de la anarquía y de la Campaña Nacional (1821-1857) no existió la estabilidad política y la capacidad económica para festejar esta fecha patria17. Estos festejos los costeaba el Poder Ejecutivo y se realizaron en el salón del Congreso donde asistía la elite político-económica, el presidente de la República, su gabinete, los diputados, los jueces, la cúpula militar, los representantes de la iglesia católica, los intelectuales y la burocracia capitalina. La importancia de esta fiesta cívica fue que comenzó el rescate y la construcción de una celebración que ayudará a la transmisión de un sentimiento de pertenencia nacional y a la consolidación del Estado nacional. Aunque esta celebración no se propagó a un nivel nacional, el solo hecho de festejar la independencia y no a un santo o una virgen constituye a nivel mental un cambio importante. Ya en 1878 el historiador Jerónimo Pérez daba a conocer su preocupación con respecto a las diversiones tradicionales que se darían en las fiestas patronales de la ciudad de Masaya18.

12El 14 de septiembre de 1866, la celebración del 15 de setiembre comenzó en la noche con la iluminación de los dos pisos del edificio del Palacio Nacional. A las 4 de la mañana del 15 hubo una detonación de cañón en honor del día patrio. Por la mañana se celebró una misa y se canto el Te Deum en la iglesia parroquial de Managua, a la que asistieron los integrantes del gobierno, los empleados civiles y militares y la corporación municipal. Una vez terminada esta actividad la asistencia paso al salón del Congreso donde el Ministro de Relaciones Exteriores Dr. Rosalio Cortez dio el discurso conmemorativo a la fecha en estudio. La peroración que se emitió señala que la independencia provocó en Nicaragua la igualdad y el desarrollo, ya que se señala que en el país se dio el desarrollo de las facultades políticas manifestado a través de la ilustración del pueblo, en su comercio, en su industria, en su agricultura, y sobre todo en la disolución de la propiedad, y en el goce de los derechos individuales, donde no existían los privilegios personales, odiosos y contarios a la dignidad del hombre19. Para don Rosalio la independencia significaba la soberanía nacional, la libertad del pensamiento, la inviolabilidad de la conciencia y de la palabra, la muerte del monopolio, la libertad del comercio, la inmigración de todas las razas, la invasión de todas las ideas, la introducción de todas las industrias, en pocas palabras eran: la república, la democracia y el sistema representativo20. Este discurso oculta la realidad política del momento pues los campesinos fueron sometidos a una dura explotación económica durante un período donde el país vivió bajo una democracia censitaria.

13También en 1866 el Subprefecto del distrito de Managua don Indalencio Bravo emitió un discurso en conmemoración del 45 aniversario de la independencia. En él se señala la importancia de la independencia en la formación personal del ser humano. Para don Indalencio la inteligencia y la libertad en el orden moral son los únicos elementos con que se explican el hombre y la sociedad. Como inteligente y libre, el hombre es un ser sociable, como inteligente y libre un ser independiente. Su independencia explica su personalidad; y si se ha de explicar la sociedad por el hombre, la independencia de un pueblo explica su individualidad21. Todo este razonamiento explicaba que: “…Nicaragua en su carácter de Nación ostenta orgullosa en su pabellón tremolante la fuerza de su individualidad y el poder de su soberanía, como un consiguiente de su libertad e independencia22”.

14Dos años más tarde le correspondía a don Anselmo H. Rivas, quien era el Ministro de Gobernación y Guerra, dar el discurso alusivo a la fecha de estudio. El señor Rivas explica que en Nicaragua los primeros desaciertos políticos de su vida independiente determinaron una dilatada serie de desgracias que impidieron su desarrollo y su progreso, y que hicieron que el país se hallara como al principio de la independencia o en retroceso. El desgarramiento social provocado por las frecuentes convulsiones políticas, el cegamiento de las fuentes de riqueza y la desmoralización del pueblo por la influencia de malos gobiernos provocaron que entre la población no se pudiera desplegar el heroico valor y la virtud austera de los hombre que iniciaron la independencia. Para salir de esta situación era necesario tener prudencia, justicia, buena fe y perseverancia23. Nuevamente se repite un discurso donde la moralización era fundamental para salir del atraso político.

15Después del discurso anterior, las peroraciones alusivas al 15 de setiembre se volverán a emitir hasta 1874. Esta vez le tocó el turno de darlo al Ministro de Gobernación el Dr. Francisco Barberena en el Salón del Poder Ejecutivo. Para el Dr. Barberena el pueblo centroamericano tuvo patria hasta el 15 de setiembre de 1821, cuando al sacudirse el dominio español se resolvió a gobernarse por sí mismo y asumir su soberanía. También se hace un llamado a que los centroamericanos se unan para que su raza no fuera absorbida, ante una oleada de inmigración que provocaría la apertura del Canal interoceánico por el istmo de Nicaragua24.

16Otro discurso pronunciado en 1874 fue el del sacerdote P. Abelardo Obregón, cura y vicario de Managua, quien señalaba que la independencia para Nicaragua era un regalo de Dios, un don precioso no concedido a otras naciones, sino después de lágrimas y de sangre, de múltiples desastres y de innumerables víctimas25. La iglesia católica durante los Treinta Años Conservadores fue obligada a someterse a la hegemonía del Estado. En estos años se anuló el pago del diezmo, se declaró libre la observancia del domingo, se fijaron montos para el pago de servicios religiosos y de primacías, la educación se hizo libre, y se ordenó la expulsión de los jesuitas. Pese a la oposición del obispo, la Iglesia fue obligada a vender algunas de sus tierras incultas o sobre las que no tenía título de propiedad26.

17El último texto que se leyó sobre el 15 de setiembre fue el del Ministro de Instrucción Pública, don Anselmo H. Rivas, en el Salón del Congreso. Don Anselmo en su discurso dirigido a los jóvenes y niños presentes en el acto de celebración de la independencia, les decía que en el futuro serían los que regirían los destinos de Nicaragua, y a mejorar la condición de la familia centroamericana, que algún día volverá a formar un todo compacto. A los preceptores de los niños les recordaba su responsabilidad de sembrar la semilla del patriotismo en ellos, porque ellos se encargarían de defender los fueros de la patria. Era necesario que combatieran en sus alumnos los sentimientos de la envidia y de la vanidad27. Este discurso es importante porque a los niños y jóvenes que asistieron a esta celebración se les hace ver la importancia de la defensa de la patria.

18Para 1875 nuevamente le correspondió emitir el discurso referente al 15 de setiembre a don Rosalio Cortez, quien ahora era el Ministro de Gobernación. Para don Rosalio, era enorme la diferencia entre la cifra de los habitantes de Nicaragua y la de los europeos o estadounidenses, entre la cifra del capital nicaragüense y la de esos pueblos. Era una ridiculez querer parodiar a esos pueblos, y torturar a los connacionales para que alcancen un progreso a donde no llegaran sin caer antes desfallecidos de extenuación. Lo que impulsaría a la nación nicaragüense al progreso serían la tolerancia política, la fraternidad, el trabajo constante y la economía pública y privada. Ante esto, el Ministro Cortez afirma que la independencia había puesto en las manos de los nicaragüenses el bien y el mal y que había que saber escoger28. Asimismo, en 1875 el cura P. Abelardo Obregón, pronuncia otro discurso donde hace un llamado a la unión centroamericana: “Si queremos conservar la independencia, preciso es que todos los Estados se unan en una sola nación: los pueblos lo quieren, los diferentes gobernantes de los Estados lo desean, las necesidades públicas lo demandan, i sobre todo lo exige la seguridad, la conservación i la dignidad de la independencia, don precioso de la Providencia Divina que hoy celebramos de una manera aislada i que algún día se oirá victorear con la voz robusta i sonora de la República de Centroamérica29”.

La celebración de la independencia en Nicaragua 1877-1895: educación, rescate de la Campaña Nacional y progreso

19En 1877 el Ministro de Gobernación Lic. Agustín Duarte, argumenta que el país estaba en la senda de la regeneración, poseía una legislación que armonizaba con la justicia y con el sistema representativo. La instrucción difundiría en las masas, la luz indispensable para seguir sin vacilar en el camino del bien y para que no prestaran atención a instigaciones que, con el falso pretexto de conducirlas a un fin laudable, tienden a extraviarlas y a colocarlas en inminente peligro de llegar a la relajación de los vínculos sociales30. Para brindarles a los nicaragüenses una prosperidad completa era indispensable la cooperación de todos los ciudadanos, en el sentido de fortalecer el orden, de afianzar el verdadero respeto a la ley y de honrar el trabajo31.

20En la alocución del señor Duarte es necesario detenerse en dos aspectos: el llamado al respeto al orden y la ley y el trabajo de los nicaragüenses. Sobre el primer punto, se sabe que el uso de la fuerza, como instrumento en las luchas políticas, se mantuvo durante el período conservador. Con la excepción de Evaristo Carazo (1887-1889), todos los presidentes nicaragüenses, desde Tomás Martínez a Roberto Sacasa, debieron enfrentar revueltas armadas de diversa intensidad32. El presidente Pedro Joaquín Chamorro (1875-1879), fundador del Partido Conservador, debió hacerle frente a una cantidad importante de rebeliones33.

21Con respecto al aspecto laboral, la escasez de mano de obra fue un problema fundamental en la economía. Para Delgado, en su afán de terminar con éste inconveniente, los conservadores dictaron leyes que obligaban a los campesinos a cumplir con sus contratos y a pagar sus deudas de trabajo. La legislación emitida en éste sentido, recrudeció el trabajo forzoso y con ello se fortalecieron las formas pre capitalistas de trabajo34. Para Collado el aumento a las invasiones a las tierras comunales así como la compulsión para que los indígenas trabajaran gratuitamente en la construcción de caminos, líneas telegráficas o para que se engancharan en las fincas ocasionó importantes levantamientos indígenas en 188135. Jeffrey L. Gould ha señalado que en la época de la rebelión indígena de Matagalpa en 1881 nació el mito de “la Nicaragua Mestiza”: un discurso oficial que describe a este país como uno étnicamente homogéneo donde el elemento indígena es desvalorado36.

22En los actos oficiales de celebración de la independencia de 1878 se tiene que, el 14 de setiembre en la madrugada, la música marcial dio toques de diana en la capilla donde yacían los restos del General José Dolores Estrada. Al mismo tiempo una detonación de cañón fue hecha como saludo a vigésimo segundo aniversario de la Batalla de San Jacinto. A las 12 del mediodía el Cuerpo Militar visito al Presidente de la República don Pedro Joaquín Chamorro. A las siete de la noche los edificios públicos fueron iluminados. Luego se efectuó una exhibición de fuegos pirotécnicos que duró hora y media. Posteriormente, los miembros de la municipalidad de Managua y gran concurrencia municipal recorrieron las calles capitalinas junto a una orquesta, vitoreando la memoria de José Dolores Estrada y de sus soldados. El paseo duró hasta muy avanzadas horas de la noche, no obstante la fuerte lluvia que caía. El uso que el gobierno de don Pedro Joaquín Chamorro hace de la figura de José Dolores Estrada y de la Batalla de San Jacinto pretende echar mano de dos elementos identitarios de unidad nacional, con los cuales apaciguar los alzamientos políticos en su contra.

23El día 15 fue saludado en la mañana con salvas de artillería. A las 12 del mediodía los miembros del gobierno y la burocracia y vecinos notables de la capital, se dirigieron del Palacio Nacional a la iglesia parroquial para asistir al solemne Te Deum. En la iglesia pronunció un discurso referente a la fecha que se festejaba, el cura don Atilano A. Lozano, oriundo de México. Una vez concluido el Te Deum la concurrencia se dirigió al salón del Congreso, donde se procedió a la lectura del Acta de independencia y el discurso oficial. Pese a que el discurso oficial lo pronunció el Ministro de Gobernación Lic. Agustín Duarte, también tomaron la palabra el Prefecto del departamento de Managua don Francisco D. Avilés, el Juez de Primera Instancia Lic. Pascual Fonseca, el Secretario Municipal de Managua don José Godoy, el miembro de Partido Conservador don Juan M. Arce, el padre Atilano Lozano y el encargado de la redacción de la Gaceta Oficial. Finalizado el acto la concurrencia pasó a tomar un refresco. En la tarde se realizó el paseo militar encabezado por el Presidente de la República que concluyó en un simulacro de batalla en la plaza principal. En la noche se dio un suntuoso baile en el Palacio Nacional, durando hasta las 3 de la mañana del día siguiente37.

24En 1878 nuevamente el Lic. Duarte emite el discurso oficial de éste año, haciendo énfasis de que los problemas de Nicaragua y de Centroamérica se resolverán con trabajo:

25“Un poco mas de buen sentido, de abnegación i de trabajo, i eso bastará para que los elevados propósitos que hoi formemos estingan la fuente jeneradora del mal, i para que podamos realizar las promesas de la fortuna, desarrollando el poder productor que aun se conserva latente en nuestros trabajados pueblos…Procediendo así, lograremos que no se repitan los frecuentes estravios que han convertido el rico suelo de la América Central en campo de batalla, i acercarnos poco á poco á la deseada perfeccion; hasta que lleguemos á tener la dicha de decir con la gran República: este pueblo es la encarnacion de la Libertad i del Trabajo38”.

26Para 1880 el discurso del 15 de setiembre lo dio el Subsecretario del Ministerio de Gobernación don Agustín García. En su reflexión don Agustín resalta que el atraso de Nicaragua se debía a los errores políticos, a las divisiones y a las luchas fratricidas. Todo esto había impedido que se explotaran las inmensas riquezas naturales del país. Sin embargo, se acota que el país se estaba desarrollando por la existencia del telégrafo, del ferrocarril, las carreteras nacionales, el sistema postal, la educación, las instituciones públicas y la eventual construcción de un canal interoceánico39. Acerca de lo expuesto por el señor García debe señalarse que, acompañando al proceso de consolidación estatal, el relativo crecimiento de la economía mediante la exportación de ganado y añil y el desarrollo del café, exigían innovaciones como el tendido de vías férreas y líneas telegráficas, la apertura de tierras baldías y la generalización del trabajo forzoso. Todo esto fue posible porque existía un Estado promotor de la agricultura40.

27Los actos de festejo de la independencia de 1884 comenzaron en la mañana del día 14, con la visita que el cuerpo militar capitalino le hizo al presidente de la República. En la noche se realizó en la plaza principal una exhibición de fuegos artificiales que duró cerca de dos horas. Especialmente causó agrado, la figura de una locomotora que corría de un punto a otro, despidiendo luces de diversos colores al mismo tiempo que imitaba el toque de la campana y el silbido de una de verdad. El día 15 se realizó el acto oficial pronunciando el discurso en nombre del gobierno, el Subsecretario del Ministerio de Gobernación el Lic. Bruno H. Buitrago. Posteriormente, en otro de los salones del Palacio Nacional, se leyeron los discursos del General Dr. Ramón Sárria, de don Gregorio C. del Valle y una inspirada composición poética del joven Felipe Ibarra. También tomó la palabra el poeta Rubén Darío quien improvisó unas estrofas relativas a la ocasión.

28Enseguida se procedió a la distribución de premios a los alumnos de todas las escuelas de Managua. Este acto fue presidido por el Ministro de Instrucción Pública, Lic. Francisco Castellón. En esta actividad también pronunció un discurso en nombre de la municipalidad, el Alcalde Primero don Luis E. López. A las cuatro de la tarde comenzó el paseo Militar, encabezado por el Ministro de la Guerra, Coronel Joaquín Elizondo, terminando a las seis en la plaza principal con un simulacro de batalla. Para este año se sabe que el aniversario de la independencia se estaba celebrando en la mayor parte de las poblaciones del país41. En el discurso del señor Buitrago se apunta que, a pesar de las guerras fratricidas, el país había experimentado durante el período conservador ciertos avances debido al telégrafo, el ferrocarril, las escuelas, las leyes sabias, el honor y la propiedad. Si Nicaragua quería seguir avanzando debía de vivir en paz42. Debe aclarase que no existen pruebas de que en este año la celebración de la independencia se celebrara en todo el país. Las rebeliones y alzamientos políticos durante el período conservador señalan que este no era un grupo homogéneo y que el uso de la fuerza no había desparecido en la vida política.

29Las fiestas del aniversario patrio de 1885 iniciaron a las 4 de la mañana del día 14 de setiembre, con la diana que la Banda Marcial tocó ante la tumba del General José Dolores Estrada. Al mismo tiempo un cañón saludaba con salvas el comienzo de las fiestas. A las 6 de la mañana se izó la bandera nacional, haciendo la artillería los honores de la ordenanza, y adornando la capital con miles de banderas y colgaduras que ostentaban los colores nacionales. A las doce del mediodía el Cuerpo Militar pasó a saludar al Presidente de la República don Adán Cárdenas. A las 4 de la tarde el cuerpo de artillería hizo ejercicios de tiro al blanco. Lo más significativo de estas celebraciones fue que a las 5: 30 de la tarde, se dio un magnifico banquete en honor de los veteranos de la Batalla de San Jacinto. A las 7: 30 se dio una recepción oficial en la Mayoría General donde una inmensa muchedumbre se aglomeraba a las puertas. Seguidamente se quemaron juegos pirotécnicos, concluyendo la fiesta con un paseo que salió a las 10 de la noche del Cuartel de Artillería. El día 15 la Banda Marcial tocó una diana en la casa del presidente. Un cañón emitía cada treinta minutos detonaciones de salva. A las 12 del mediodía se cantó en la Iglesia parroquial un solemne Te Deum. A las 12: 30 del medio día el Presidente y sus ministros ingresaron al Salón del Congreso donde se dio el discurso oficial por parte del diputado J. D. Rodríguez. Posteriormente, se ofreció un refresco a los concurrentes a este acto y al pueblo. A las 5 pm, se efectuó el paseo militar y por la noche hubo un gran baile en el Palacio Nacional43. Es en este año que el pueblo capitalino es hecho partícipe de la celebración del 15 de setiembre.

30Con respecto a la alocución del diputado Rodríguez, éste explicaba que en la búsqueda de la libertad no se tomó en cuenta el estado intelectual del pueblo, sus hábitos, sus costumbres, sus necesidades y sus vicios. Esto trajo como consecuencia las pasiones, las rivalidades y las ambiciones. El espíritu del trastorno político solo se retiraría por la luz de la instrucción y del bienestar, hijo del trabajo. Solo con estas condiciones podría cimentarse en el país la libertad. Para alcanzar el anhelado engrandecimiento nacional el gobierno debía fomentar la felicidad de los ciudadanos y garantizar la seguridad. Los ciudadanos, en cambio, debían sostener las instituciones y el gobierno44. Lo expuesto en este discurso expone una visión de clase y pretende ocultar las fuertes divisiones a los interno del grupo conservador, alegando que era el pueblo el culpable de esto. Anteriormente se ha hablado del carácter elitista del poder de los conservadores. La mayor parte de la población nicaragüense vivía en condiciones de analfabetismo, miseria y aislamiento y no tenía acceso al poder. Este discurso legitima las abismales diferencias sociales y económicas creadas por los conservadores, poniendo como remedio a la crisis del pacto oligárquico el uso del trabajo forzado entre los campesinos. El trabajo era la panacea del cual se derivaban la educación y el bienestar, elementos indispensables para que Nicaragua fuera un país libre. Según se nota, la “pertenencia colectiva” que se promueve como un destino compartido carece de la percepción necesaria por parte de los sectores dominados, debido a que carecen de una verdadera integración física, social y cultural, especialmente entre los sectores campesinos45.

31Sobre los festejos de 1886 no se da mucha información46. Esta vez el discurso lo dio el Dr. Tomas Ayón, quien aparte de explicar el proceso histórico que llevó a la independencia, refiere que el solo el gobierno constitucional en que la voluntad del pueblo ejerce su poder soberano, responde perfectamente a los derechos del hombre. Los próceres de la independencia habían dejado al país dos grandes beneficios: la emancipación de España y la democracia47. Al año siguiente la reflexión oficial la dio a conocer el Lic. Pedro González, donde argumenta que el desarrollo del país proviene desde 1858 con la llegada al poder de los gobiernos conservadores que habían consolidado las libertades públicas, ensanchado la instrucción popular y construyendo nuevas vías de comunicación48.

32Los festejos patrios de 1888 comenzaron el 14 de setiembre a las ocho de la noche, con unos juegos pirotécnicos en la plaza principal, después varios músicos dieron serenatas por toda la ciudad, en medio de una fuerte lluvia. Luego hubo una velada en el Club Social. El 15 por la mañana hubo una reunión en el Palacio Nacional a la cual asistieron el Presidente de la República don Evaristo Carazo, acompañado de sus ministros y varios empleados públicos. Luego se trasladaron a la Iglesia parroquial para la celebración del Te Deum de rigor. El Prefecto de Managua tuvo la idea de llevar a ese acto a las niñas de las escuelas managüenses. Estas tenían en las manos banderitas con los colores nacionales, la mayor parte bordadas por ellas mismas49. Esta identificación de la celebración de la independencia entre los escolares no se repitió en los años posteriores. Aunque desde la década de los ochenta del siglo que aquí se estudia, se estableció la gratuidad de la educación primaria, esta medida no se observada rigurosamente. Hasta los años treinta del siglo XX, cerca del 70% de la población en edad escolar se encontraba en el analfabetismo, siendo esta cifra mayor en las zonas rurales50.

33En este año el discurso lo expresó el Lic. David Osorno quien a un nivel general señaló lo mismo que su predecesor51. En las fiestas de la independencia de 1889 se repitió lo mismo que en los años anteriores, resaltando el hecho de que el día 15 en la ciudad de Chinandega se llevó a cabo una exposición departamental de productos agrícolas, artísticos e industriales, además de otras fiestas ordenadas por las autoridades y vecinos52. Según se nota el festejo de la independencia en Chinandega aparte de celebrar la independencia nacional promovía también la identidad agrícola que el Estado desarrollaba. En 1889, le tocó la oportunidad de emitir el discurso oficial al Ministro de Gobernación Dr. D. Modesto Barrios, quien resaltó la gesta heroica de José Dolores Estrada. Sin embargo, la emancipación del pueblo nicaragüense estaba incompleta debido a que debía liberarse de otras servidumbres, sobre todo de las pasiones políticas53.

34Los actos y las alocuciones oficiales de 189054, de 189255, 189356 y de 189757 no aportan nada nuevo. Sin embargo en la diatriba de 1895 leída por el Dr. José Madriz al referirse a las diferencias entre anglosajones y latinos en América, afirmaba que: “Por qué no usamos de la libertad como los americanos del norte? Por qué éstos, que tuvieron menos motivos para desear y declarar su independencia, saben ser más libres que nosotros? No busquemos la causa de la diferencia en la sangre que circula en nuestras venas; no nos envilezcamos con la idea de que somos esencialmente inferiores á otros hombres…La causa eficiente de nuestros males está en la defectuosa educación que recibimos de la Madre Patria. Los americanos del norte habían aprendido á ser libres bajo el régimen colonial: Inglaterra fue para ellos madre y maestra: lección objetiva, enseñanza practica les dió, y educó hijos en vez de formar esclavos58”. Asimismo, afirma que el gobierno debe de cuidar al pueblo: “hay que aliviarlo de su yugo…el día que se ilustre no será más víctima del amo y del sacerdote59”. Durante el gobierno de José Santos Zelaya (1893-1909) se dio un fuerte apoyo a la educación primaria, ya que al concluir su período había un total de 643 escuelas primarias. En relación a las 193 que había en 189460. Asimismo Zelaya impulsó una serie de medidas del marco jurídico institucional de la Revolución Liberal con la Constitución de 1894 y la promulgación de códigos y leyes que ordenaron el funcionamiento estatal y social y establecieron la separación entre la Iglesia y el Estado. Introdujo el derecho de propiedad y seguridad individual, la educación laica y gratuita, y se crearon instituciones gubernamentales que facilitaron las gestiones para la producción y el comercio, y la conformación de un ejército moderno. Además, del voto universal de los varones, directo y secreto. Empero, durante su mandato el país vivió en estado de sitio por lo que obtuvo poderes absolutos y gobernó como dictador, lo que hizo que las medidas democratizadoras se quedaran en el papel61.

35Con el fin de comparar la celebración de la independencia en Nicaragua con respecto al resto de los países centroamericanos, se tiene que en Costa Rica entre 1899 y 1921 la fiesta escolar fue el ritual más importante de la fiesta conmemorativa de la independencia en éste país, principalmente porque transmitió un sentimiento de pertenencia nacional entre los escolares a un nivel nacional. Después del centenario de la independencia el ritual nacionalista también transmitió la observación de prácticas saludables de vida. La fiesta escolar del 15 de setiembre fue el mejor medio para propagar y asentar la práctica del canto del Himno Nacional. Por el contrario, en países como El Salvador y Guatemala, la fiesta del 15 de setiembre tenía la ambigüedad de ser una conmemoración centroamericana y no local hasta entrado el siglo XX62. Sin embargo, Carlos Gregorio López apunta para el caso salvadoreño que en el plano oficial, para finales del siglo XIX, en El Salvador se había avanzado considerablemente en la institucionalización de las fiestas patrias. Aunque estas aún dependían de la iniciativa estatal, algunos sectores sociales se estaban apropiando de ellas; como los artesanos y obreros. Estos fueron muy receptivos al discurso liberal y retomaron valores asociados a la educación, la moral, el trabajo y el ahorro, juntamente con una disposición al civismo63.

Conclusión

36El festejo de la independencia en Nicaragua entre 1866 y 1895, fue una celebración que tuvo un carácter exclusivo debido a que se realizaba en el salón de Congreso y al cual asistía la elite político-económica. Su centro de celebración fue la ciudad de Managua, centro neurálgico y coordinador de la economía agrícola nacional, aunque al final del período de estudio otros centros económicos importantes del país comienzan a festejar esta fecha patria, promoviendo también la identidad agrícola que el Estado desarrollaba.

37Los contenidos políticos que se transmitieron en estos actos, se pueden dividir en dos períodos, el primero corresponde a los años de 1866 a 1875, donde la independencia había traído la igualdad entre los nicaragüenses, pero estos debían de moralizarse, practicar el patriotismo y el trabajo con el fin de cimentar la estabilidad política. Asimismo, se añoraba la llegada de la unión centroamericana. Entre 1877 y 1895 los discursos conmemorativos del 15 de setiembre añaden conceptos políticos que destacaban el papel “liberador” de la educación. Promovían la unidad nacional y la regeneración étnica de los nicaragüenses, pues se rescata el protagonismo del héroe nacional José Dolores Estrada y de la Campaña Nacional. Asimismo, se exalta el progreso económico y la estabilidad política traída por los gobiernos conservadores.

38Estas peroraciones también sirvieron para manifestar una visión clasista y mantener la forma de dominación imperante. Durante el siglo XIX la mayor parte de la población nicaragüense vivía en condiciones de analfabetismo, miseria y aislamiento y no tenía acceso al poder. Estos discursos legitimaron las abismales diferencias sociales y económicas creadas por los conservadores, poniendo como remedio a la crisis del pacto oligárquico el uso del trabajo forzado entre los campesinos. El trabajo era la panacea del cual se derivaban la educación y el bienestar, elementos indispensables para que en Nicaragua se asentara la libertad. La iglesia católica – dentro de su papel de institución subordinada al Estado – también participó en la celebración de la independencia emitiendo dos discursos, en el primero señalaba que esta era un regalo de Dios y en el segundo promovía la unión centroamericana.

39Notas de pie de páginas

401 Michel Seymour, “On redefining the Nation”, en Nationalism and ethnic conflict: philosophical perspectivas, Nenad Miscevic ed., (La Salle III: Open Court. 2000); Montserrat Guibernau, Nations without States, (Cambridge: Polity, 1999); T. K. Ommen, Citizenship, Nationality and Ethnicity, (Cambridge: Polity, 1997); y A. A. Malek, “Sociología del desarrollo nacional: problemas de conceptualización”, en La dialéctica social, (México: Siglo XXI, 1975), págs. 127-129.

412 Francisco Murillo Ferrol, Estudios de Sociología Política, (Madrid: Tecnos. 1972), págs. 187-191; E. J. Sieyes, ¿Qué es el Tercer Estado?, (Madrid, Alianza, 1989), págs. 7-14 y 143; y Liah Greenfeld, Nationalism. Five Roads to Modernity, (Cambridge (Mass.): Harward University Press, 1992), pág. 18.

423 Eric Hobsbawm, Naciones y Nacionalismo desde 1780, (Barcelona: Editorial Crítica, 1991), pág. 18.

434 Eric Hobsbawm, Naciones y Nacionalismo desde 1780, pág.18.

445 Ernest Gellner, Nations and Nationalism, (Ithaca: Cornell University Press, 1983), pág. 34; Lilia Bertoni, “Construir la nacionalidad: Héroes, estatuas y fiestas patrias, 1887-1891”, en Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. E. Ravignani, Nº 5, Buenos Aires, FCE, (1992); Gustavo Blázquez, “El Juramento, perdón… la promesa a la Bandera de los Argentinos. Actos escolares y violencia sémica”, en VI Congreso Argentino de Antropología Social, Mar del Plata, 2000. Para Pèter McLaren los rituales son productos culturales, una vez que son parte de un sistema cultural más amplio de la sociedad. A un nivel general, se trata de actividades sociales organizadas, aunque se vivan como extraordinarias, tienen que ver con la perfomance, donde el público forma parte del proceso y se piensa que cumplen alguna función social, ya que encuadran relaciones sociales. Para más información véase: Peter Mc Laren, La Escuela como un perfomance ritual, (México: Siglo XXI, 1995).

456 Justin Wolfe, The Everyday Nation-State: Community and Ethnicity in Nineteenth-Century Nicaragua, (Lincoln: University of Nebraska Press, 2007), págs. 7-9.

467 Jeffrey L. Gould, “Y el buitre respondió: “aquí no hay indios”— la cuestión indígena en Nicaragua occidental, 1920-1964”, en Mesoamérica, Vol. 16, no. 30, Antigua: CIRMA, (1995), pág. 327. También véase: Justin Wolfe. “Those that Live by the Work of Their Hands: Labour, Ethnicity and Nation-State Formation in Nicaragua, 1850-1900” Journal of Latin American Studies 36, Núm. 1, (2004), págs. 57-83.

478 Michel Merlet, “El siglo diecinueve en Nicaragua. Auge y derrota de la vía campesina (1821-1934)” en Ponencia presentada en el Simposio Las sociedades agrarias centroamericanas, Escuela de Historia de la Universidad Nacional de Costa Rica, Julio de 1990, pág. 4.

489 Michel Merlet, “El siglo diecinueve en Nicaragua”, pág. 4.
fn10. Frances Kinloch Tijerino, “La idea de nación en la Nicaragua de 1858”, en Memorias del IV Simposio Panamericano de Historia, (México: Instituto Panamericano de Geografía e Historia, 2001), pág. 198.

4911 Iván Molina Jiménez y Patricia Fumero Vargas, La sonora libertad del viento. Sociedad y cultura en Costa Rica y Nicaragua (1821-1914), (México D.F.: IPGH, 1997), pág. 14.

5012 Iván Molina Jiménez y Patricia Fumero Vargas, La sonora libertad del viento, pág. 27.

5113 Guillermo Fernández Ampíé, “Variaciones de la idea de nación y patria en los textos escolares de Historia de Nicaragua. 1871-1930: El arduo camino en la construcción del sentimiento de nacionalidad nicaragüense”, en Diálogos (2008), pág.1017, disponible en http://escuelahistoria.fcs.ucr.ac.cr/contenidos/articulos/2008/especial2008/articulos/04-Cultural/46.pdf consulta realizada el 28 de setiembre de 2014.

5214 Guillermo Fernández Ampié, “Variaciones de la idea de nación y patria en los textos escolares de Historia de Nicaragua. 1871-1930”, pág. 1026.

5315 Justin Wolfe, Contra la corriente nacional: ideologías posindependistas de la formación del estado e identidades políticas locales, 1798-1858 , en Boletín AFEHC no. 43, (2009), consulta realizada el 28 de setiembre de 2014. Además véase: Frances Kinloch, Nicaragua: Identidad y Cultura Política (1821-1858), (Managua: Banco Central de Nicaragua, 1999).

5416 Eric Hobsbawm y Terence Ranger (eds.), La invención de la tradición, (Barcelona: Crítica, 2002).

5517 Alberto Lanuza Matamoros, Estructuras socioeconómicas, poder y estado en Nicaragua, de 1821 a 1875, (San José: Tesis de Grado, Universidad de Costa Rica, 1976).

5618 Chester Urbina Gaitán, “Diversiones públicas y Estado en Nicaragua 1877-1936”, Anuario de Estudios Centroamericanos, no. 41, (San José: EUCR, 2015). págs. 147-158, disponible en http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/anuario/article/view/21844/22034 consulta realizada el 18 de diciembre de 2015.

5719 Gaceta de Nicaragua (22 de setiembre de 1866), pág. 293.

5820 Gaceta de Nicaragua (22 de setiembre de 1866), pág. 293.

5921 Gaceta de Nicaragua (22 de setiembre de 1866), pág. 293.

6022 Gaceta de Nicaragua (22 de setiembre de 1866), pág. 293.

6123 Gaceta de Nicaragua (19 de setiembre de 1868), pág. 298.

6224 Gaceta de Nicaragua (19 de setiembre de 1874), pág. 306.

6325 Gaceta de Nicaragua (19 de setiembre de 1874), pág. 307.

6426 Benjamin Teplitz, “The Political and Economical Foundations of Modernization in Nicaragua. The Administration of Jose Santos Zelaya, 1893-1909” (Tesis doctoral, Howard University, Ann Arbor, University Microfilms International, 1974), pág. 77.

6527 Gaceta de Nicaragua (19 de setiembre de 1874), pág. 308.

6628 Gaceta de Nicaragua (18 de setiembre de 1875), pág. 375.

6729 Gaceta de Nicaragua (18 de setiembre de 1875), pág. 375.

6830 Gaceta de Nicaragua (18 de setiembre de 1877), pág. 339.

6931 Gaceta de Nicaragua (18 de setiembre de 1877), pág. 340.

7032 Antonio Esgueva Gómez, Conflictos y paz en la Historia de Nicaragua, (Managua: Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica-Universidad Centroamericana, 1999), pág. 25-29.

7133 Esteban Escobar, “El libro del mes: Biografía del General Pedro Joaquín Chamorro” en Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano, 92: 19 (1968), págs. 24-26, 32-40 y 56. También véase: Hugo Vargas, “La República Conservadora: ¿Un mito en la historiografía nicaragüense?”, en Diálogos, 1: 9, (2008), págs.1-17 consultada realizada el 28 de setiembre de 2015.

7234 José Salomón Delgado, “Unidades de producción más importantes durante el período de los 30 años conservadores (hacienda tradicional y la mano de obra)” en Anuario de Estudios Centroamericanos, Núm. 1, (San José: Universidad de Costa Rica, 1974), pág. 162.

7335 María del Carmen Collado H., “Liberales y conservadores de Nicaragua ¿falsos estereotipos?” en Secuencia, Núm.11, 1988, pág.73.

7436 Jeffrey L. Gould, El mito de “la Nicaragua mestiza” y la resistencia indígena, 1880-1980 (San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 1997), págs. 16-24.

7537 Gaceta Oficial (Martes 17 de setiembre de 1878), pág. 308.

7638 Gaceta Oficial (Martes 17 de setiembre de 1878), pág. 306.

7739 Gaceta Oficial (18 de setiembre de 1880), págs. 330-331.

7840 María del Carmen Collado H., “Liberales y conservadores de Nicaragua ¿falsos estereotipos?” pág. 72.

7941 Gaceta Oficial (20 de setiembre de 1884), pág. 283.

8042 Gaceta Oficial (20 de setiembre de 1884), pág. 282.

8143 Gaceta Oficial (19 de setiembre de 1885), págs. 275-276.

8244 Gaceta Oficial (19 de setiembre de 1885), págs. 273-274.

8345 Sergio Bagú, “Tres oligarquías, tres nacionalismos”, en Cuadernos Políticos, núm. 3, (1975), pág. 16.

8446 Gaceta Oficial (18 de setiembre de 1886), pág. 307.

8547 Gaceta Oficial (18 de setiembre de 1886), pág. 307.

8648 Gaceta Oficial (17 de setiembre de 1887), pág. 468.

8749 _Gaceta Oficial (19 de setiembre de 1888), págs. 474-475.

8850 W. W. Cumberland, Nicaragua: investigación económica y financiera, (Managua: Colección Cultural Banco de América, 1978), págs. 41-47.

8951 Gaceta Oficial (19 de setiembre de 1888), págs. 473-474.

9052 Gaceta Oficial (18 de setiembre de 1889), págs. 570-571.

9153 Gaceta Oficial (18 de setiembre de 1889), pág. 569.

9254 Gaceta Oficial (17 de setiembre de 1890), págs. 303-304.

9355 Gaceta Oficial (17 de setiembre de 1892), págs. 1-3.

9456 Gaceta Oficial (17 de setiembre de 1893), pág. 3.

9557 Gaceta Oficial (17 de setiembre de 1897), págs. 1-2.

9658 Diario de Nicaragua (18 de septiembre de 1895), pág. 2.

9759 Diario de Nicaragua (18 de septiembre de 1895), pág. 3.

9860 Isolda Rodríguez Rosales, La educación durante el liberalismo, Nicaragua: 1893-1909, (Managua: HISPAMER, 1998), pág. 136.

9961 Hubert Herring, A History of Latin America From the Beginnings to the Present (New York: Alfred A. Knopf, 1962).

10062 David Díaz Arias, La fiesta de la independencia en Costa Rica, 1821-1921, (San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2007); David Díaz Arias, “Pequeños patriotas y ciudadanos. Infancia, nación y conmemoración de la independencia en Costa Rica, 1899-1932”. en Araucaria, vol.13, núm. 25, (2011), págs. 86-107; David Díaz Arias, La invención de las naciones en Centroamérica , Boletín AFEHC, núm.15 (4 de diciembre del 2005), consulta realizada el 28 de setiembre de 2014 ; David Díaz Arias, “Construcción de un Estado moderno: Política, Estado e Identidad Nacional en Costa Rica, 1821-1914”, en Serie Cuadernos de Historia de las Instituciones de Costa Rica, núm. 18, (San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2005); y David Díaz Arias, “Entre la guerra de castas y la ladinización. La imagen del indígena en la Centroamérica liberal, 1870-1944” en Revista de Estudios Sociales, Universidad de los Andes, Colombia, 26, (2007), págs. 58-72.

10163 Carlos Gregorio López Bernal, La patria en el corazón”: Las celebraciones de la independencia en El Salvador (1824-1916) en Boletín AFEHC, núm. 12, (4 septiembre del 2005), consulta realizada el 28 de setiembre de 2014.

102

Para citar este artículo :

Chester Urbina Gaitán, « La celebración de la independencia en Nicaragua en el siglo XIX », Boletín AFEHC N°67, publicado el 04 diciembre 2015, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=4179

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