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AFEHC : transcripciones : Tragica descripcion del lamentable estrago, que ocasionô el terremoto de el dia quatro de Marzo en este año de 1751 : Tragica descripcion del lamentable estrago, que ocasionô el terremoto de el dia quatro de Marzo en este año de 1751

Ficha n° 4256

Creada: 02 mayo 2016
Editada: 02 mayo 2016
Modificada: 02 mayo 2016

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Autor de la ficha:

David Domínguez Herbón

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Tragica descripcion del lamentable estrago, que ocasionô el terremoto de el dia quatro de Marzo en este año de 1751

Se trata de un recuento de los daños sufridos por los principales edificios de la ciudad de Santiago de Guatemala (hoy, La Antigua Guatemala) tras los movimientos sísmicos de 4 de marzo de 1751, denominados Terremotos de San Casimiro. A lo largo del texto, alterna la crónica prosaica con poesías declaratorias en distinta métrica, acabando con un acróstico doble fonético y numérico. Contiene, asimismo, varias reseñas morales, no tanto sobre las causas de los movimientos telúricos, como del comportamiento ejemplar de varios personajes. El documento original formar parte de la colección José Toribio Medina de la Biblioteca Nacional de Chile (MC0042342). El folleto ha sido publicado por Joaquín de Arévalo. El original esta en en buen estado, aunque maltratado por la humedad.
936
Palabras claves :
Terremoto, Daños, Edificios, Historia urbana
Autor:
Tomás de Estrada
Ubicación:
Biblioteca Nacional de Chile, Colección José Toribio Medina, MC0042342
Fecha:
1751
Paginas:
11
Texto íntegral:

1

2[fol. 1]

3Tragica descripcion del lamentable estrago, que ocacionô el terremoto de el dia quatro de Marzo en este año de 1751. en esta Ciudad de Santhiago de Goathemala./

4Hasta quando Goathemala? Hasta quando? dexareis de ser ludibrio de la fortuna? Quando su in constante rueda, cesarà de traeros, tan à mal traer, que si alguna vez os ensalsa, es para con mayor furia abatiros? Hasta quando, por vltimo, infeliz Aurora, vuestros dorados crepusculos durarân lucientes en sus frescos albores, sin que el reververante Phebo los abrase, y el mismo, que amoroso los viuifica, los consuma con su airado, si bien radiante semblante? Pero que mal he preguntado! mexor dirè; Hasta quando Goathemala: dexareis de abusar temerariamente de la paciencia de Dios? Quando vuestro desenfrenado atrevimiento, se hartará de despreciar los abisos, que benigna os dà la Divina Misericordia? Es possible, que no valgan para vuestra emmienda, y que sean nada el amor de Dios, con que os acaricia? Nada el temor del castigo, con que os amenaza? Y que estimeis en nada su benebola Misericordia? Y que por vltimo, en nada reputeis, su airada Justicia? Pues amada Patria mia; no se diga por vos, que segun vuestro Nombre, son vuestros hechos, y os graven para vuestra afrenta, este versillo, que à otros sirviera de Timbre./

5Conveniunt rebus Nomina, saepe suis./

6Ya os acordareis Señores (si à caso hizisteis caso) de que en aquella Descripcion, que con mis siempre mal hilados periodos, recitê de aquel fatal Æquinoctio del Septiembre passado del año de 1749 dixe: (con harto horror lo refiero) que viviessemos con cuidado, no fuera aquella
tribulacion, corrêo adelantado por la posta, que nos viniesse á dar la noticia de nuestra perdicion. O y como quisiera yo que se huviera falcificado! pero quiza para mi mayor confussion lo veo verificado, y tanto: que el discurso deliria, la memoria se confunde, la voluntad se ata, los ojos ciegan, la lengua emmudece, los oidos se embotan, las manos se entorpesen, y el aliento falta; y en fin, ni el alma con sus potencias, ni el cuerpo con sus sentidos, sabran explicar vn apice de lo sucedido: por que no ai memoria para tan tragicos recuerdos, ni entendimiento, que dis-//

7[fol. 2]

8curriendo los dè à conocer, ni voluntad, que quiera experimentar, ni aun la apariencia de tal estrago, ni ojos para ver tales lastimas, ni lengua para explicarlas, ni oidos para escuchar tantos hayes, ni manos para tocar tanta ruina, ni aliento para respirar en tantos ahogos. Pero pues me hallo obligado de las instancias de varios Amigos mios, que ciegos de su passion, me honran diciendo, que dessean ver de mi mal tajada pluma la descripcion, de lo mismo que està escrito por tantos eruditos Uarones, quantos de ello han tratado, y con tal Magisterio, que (sin hipocresia) confiesso ser tal el pudor, que me asiste, à vista de tan doctas obras, assi en verso, como en prossa, que todos han alabado, y yo he estimado como â hijas de tan venerables progenitores, que puedo decir con razon: Promissi quod implere noa possum. Y mas quando sê claramente, que hasta los sin lengua, diràn entre si, que: Facilius est inventis addere. Por tanto, atropellando riesgos, menospreciando chismes, y haciendome desentendido (aunque me apredreen) haré possible, el cumplir con el precepto de decir, lo que ojala nunca se ofreciera en lo que si fuere lato, dispensenme, por el deseo de ser claro: pues si pretendo ser brebe
hallo que: Dum brevis esse lavoro obscurus fio. Y para tan demedida fatalidad, son bien necessarios dilatados paragraphos./

9A que estêmos vigilantes (como tambien entonces dixe) por que ignoramos el dia, y la hora: nos exhorta Christo por San Matheo, en la Parabola de las Uirgines; pero no assi estabamos aquella mañana de el dia 4. de Marzo (segundo Juebes, en que con tierno recuerdo nos re-
presentaba nuestra Madre la Iglesia, la passion y muerte de Nuestro Redemptor) pues quando mas descuidados, y quizà quando mas de pie en los vicios, despreciando protrerbos, tan provechosa memoria, surcabamos al parecer viento en popa, el proceloso pielago de este mundo; quando mas placentero à n[uest]ra vista, se representaba esse refulgente Titan, que poblando triumphante los Celestes alcazares, ocupaba el Emispherio; entonces (O hora la mas funesta, que ha escuchado Goathemala!) á las 8. del dia, quasi á los primeros toques de la campana, conjurada la tierra contra sus havitadores, cansada ya de sufrir sobre sus bastos ombros el peso de nuestras culpas, (que hasta lo insencible se atendia, con repetidas molestias) si no es que diga (permitiendome la venia) que avergonsada como madre nuestra, de que el Cielo tubiesse tan patentes nuestras iniquidades, procuraba vajo la capa de piadosa, ocultarnos tirana en el seno de sus entrañas, ô quiza arrepentida de llamarse Madre de tan ingratos hijos, pretendia expelernos con interior impulso, enagenandonos, y desterrandonos á la eterea Region, para que alli el viento de nuestras vanidades estubiesse como en su centro, ô (lo que es mas cierto) el igneo//

10[fol. 3]

11impetu que en sus lobregos concauos, se introduxo activo, talô tirano los subterraneos campos, como astuto enemigo, disponiendo la mina, para darnos el asalto á los improvidos militantes de la tierra: causa por que ahitada la tierra, se movia como herrante Uaxel, despedido de las borrascosas o las de Neptuno: y mas quando (por nuestra desgracia) tiene Goathemala la perniciosa comitiva de essos mostruosos mongivelos, que cada breve tiempo, nos anuncian nuestra destrucion, y de continuo alla entre si:/

12Illi indignantes magno, cum murmure montis, circum claustra fremunt./

13No de otra suerte la tierra, que dando vn horroroso gemido, con vn formidable empujon, vanbaneó, desquiciô, y trajo al suelo en el breve espacio de vn minuto, las torres mas encumbradas de los sumptuosissimos Templos de esta Ciudad, y de camino, á imitacion de las mayores, cayeron muchas de las menores, que contiguas se inherian en los edificios (tanto puede el bueno, ó mal exemplo, pues hasta en lo insensible, siguen los minimos las huellas de los Superiores) de suerte, que para hacer mas deplorable la ruina, quedaron algunos, no por preciarse de remissas; antes si por acreditarse de humildes, y aun quizâ desconsoladas por hallarse solas, se inclinan à caer: porque quando mas delesnables, quieren dar a conocer su fineza, precipitandose â desplomarse, para ser fieles consortes de las otras, en la suerte de tan lamentable trabajo; el que para explicarlo con alguna extencion, lo dividirê comenzando por
esta Santa Iglesia Metropolitana (si es que el raudal de mis ojos, reprimiendose, me da paso para proseguir la amarga jornada de esta mi trágica descripcion) y en tanto que tu, ô Prudente Lector, preparas el animo para no fallecer en tanta pena, oye estas tristes Endechas, en las que por el sentimiento de mi afecto, se suplirá la notoria confucion de su sentido./

141. Cayô de Goathemala,/
à pesar de si misma,/
de su sobervia fabrica,/
la Maquina pulida./
2. Las Diaphanas Espheras/
poblaba presumida/
qual Icaro al Palacio/
de Apolo ya vezina./
3. Pero ô tirana suerte,/
infausta quanto esquiba!/
que al registrar sus atomos/
al mar se precipita./
4. A un Occeano da penas,/
donde en funebre Pyra/
celebra en caida tanta/
exsequias de su Uida.//

15[fol.4]

16Al horrendo quanto formidable estrepito del terremoto, cayò el Simborrio de la Matriz, quien como tan agigantado en sus medidas (aunque sin desproporcion) divagandose á pedasos por los seis vernegales vezinos â la Torre los apremió fuertemente aforsejando á traerselos consigo, quisa temeroso (como prudente general de tan lucida armada) de que viendose sin cabeza, desamparasen en ocasion menos presisa el puesto ô lo que me parece mejor, los hombros de la Iglesia flaquearon al mismo tiempo, que la cabeza delireaba, y con razon, pues: Dolente capite cætera membra dolent. Quien dixera; pero ni aun imaginara, que en el brevissimo instante de vn minuto, y este no cabal, avia de quedar esse lucidissimo Pantheon tan desolado? Aquel bellissimo Cruzero, que á mi vèr, era emulacion de los siglos? Aquella prespectiba, en que se apuraron los mas pulidos diceños de la arquitectura? Aquellas lineas, y tamaños, tan sin tamaño, y de tan desmedida comparacion? y esta tal, que la maior ponderacion es dejar de ponderarla. Y no me noteis Señores, de hijo apasionado, que devo á Dios, el favor de confessar, quando los conosco mis proprios defectos./

17Esto fue (y no fue poco) lo que en la realidad caiò del material edificio, que cubria el corazon del Santo Templo, y en donde hizo mayor estrago la ruina (quedando con claridad dando muestra, de que le han llegado al corazon à Dios nuestras ingratitudes) aunque ahora se han
cubierto de paja, como la precission ha dado tiempo, para poder tolerar las inclemencias de las aguas, que con aselerados pasos se nos entraron, para darnos con sus continuas lluvias, harto en que entender./

18Esto fue lo en gran medida desteriorado; lo restante de la Iglesia, esto es, las Capillas contiguas la de el Santo Sagrario, &c. estân, aunque bien sentidas, no del todo inhabitables. Por la otra cabezera, está la lucidisissima, quanto costocissima capilla, de la Milagrocissima Ymagen de N[ues]tra. S[eño]ra. con el titulo del Socorro; aquella Madre que en nuestros ma-
iores conflitos, es siempre nuestro refugio; y con mayor propriedad ahora, pues en su sagrada capilla, por ser bien capaz, y estar illessa, se suple la S[an]ta. Iglesia, y los Divinos oficios, y en otro lindero á ella adnexo donde està el Altar del Santo Christo de los Reyes, exercita este Uenerabilissimo Cabildo, sus continuas tareas, en donde, como Canôros Cysnes alternan (à imitacion de los alados Espiritus) en concertado Choro, trinadas alabanzas al Criador. El frontispicio de la Iglesia; como son Campanarios, y Portada, con su notorio sentimiento, mudamente nos dicen, que su intencion, es acabar con la vida; aunque lo mas dañado de de [sic] la cima de la portada, se echô abajo, dandole gusto en concederle lo que tanto deseaba. Y no puedo passar en blanco lo que muchos han adver-//

19[fol. 5]

20tido, y es, que al horrendo estallido, ô commocion de las bovedas internas del Templo, desampararon sus sepulchros muchos cadaveres (ô que terror) quiza pensando que era llegado ya el dia final del Mundo. Pues si este efecto causò el temblor en aquellos aridos, y elados huessos, que en los que tan â lo vivo los experimentamos? O! y no permita la Divina Magestad, que imitemos los vivos, â estos hyertos simulacros! antes si, si ellos por agenas manos fueron llevados, â su funesta mancion, nosotros por nuestro pie corramos presurosos al Jordan de la penitencia, para que alli con pura intencion, limpios de las embejecidas culpas, nos remosemos, como quien comienza à vivir oy de nuevo, previniendonos cautos en el camino de la vida, para llegar seguros â la clara havitacion de la triumphante Jerusalen. Y entre tanto haziendo yo alto, repitirè esta Octava./

21De esse Pantheon Sagrado, en cuyo Templo/
se juzgavan de molde las medidas:/
admirando el estrago, fiel contemplo,/
que si han sido sus Torres demolidas;/
es por querer prudente dar exemplo/
á nustras [sic] cabezas, que desvanecidas/
conozcan de su polvo la inconstancia/
y con el Nosce te ipsum, arrojen su ignorancia./

22En el Templo, y Convento, del Estrellado Firmamento del Patriarcha Santo Domingo, tiene mucho, que admirar vna Christiana consideracion; porque con ser tan constante su Torre, y las demás piezas de tanta magnitud, en cuyo adorno han gastado, sus legitimos Hijos el thesoro, que se infiere, à primor, y hermosura, que en si encierra: no cayò cosa notable, y buelvo à decir, que hay mucho, que admirar; porque quien verà esse Simborrio, tan cruelmente herido,
por todas partes, y que se mantuviesse: que no convide con David â todas las Criaturas, del Cielo, y la Tierra, à alavar â su Criador, por su indecible misericordia? Pero con justa causa se detuvo; pues se manifestaba alli Dios, mas claramente, con estar patente, en las Aras, el
Augustissimo Sacramento del Altar, por la dicha, que (aunque, indignos) logramos los Goathimaltecos, del Santo Jubileo Circular; si bien despues se ha determinado, derrivar lo arruinado, para repararlo, como mejor se pueda, y en interin vayan estas
Redondillas://

23[fol.6]

24Domingo, si la eminencia/
de tu Templo, no cayô/
fue por que la sustentô/
el gran Dios con su presencia./
Ten siempre defensa tal/
para sus sobervios muros,/
que assi tus Hijos seguros/
vivirân, de tanto mal./
Supuesto, que aunque hayga daños,/
que reparar con desvelo;/
si huviera vajado al suelo/
no subiera, en pocos años./

25La Iglesia del Seraphin humano Nuestro Padre San Francisco, solo sirve su Espectaculo, de oprimir, los corazones mas ensanchados: por que, que importa, que esté parada? si del pulpito, al arco del choro, lastima tanto, la lastima, que ocassionô el fracaso; que solo el llanto puede ser Eloquente Rhetorico, que con vivas demostraciones dê â conoscer; à aquella desfigurada Uelleza? Y lo mismo, y aun mas, experimentaron en sus Celdas, sus Colendissimos Hijos, quienes temerosos, como Hombres, las han dexado, trasladandose á otras menos arriesgadas, por el peligro, que se admira de las otras, en sus desencajadas piezas, y por no importunar à su modestia, concluyo diciendo./

26Mucho peligro amenasa,/
vuestro Cielo Seraphines/
pues viendo; lo que Serâ/
por el Fin, temblando gime./
Llagas tantas, quantas vocas,/
en sus heridas resiste,/
aunque ocultarlas pretenda;/
su dolor no lo permite./
Yo bien sè, que diera en tierra/
por ser de Hijos tan humildes;/
pero con amor constante,/
tolerando se reprime./
Y pues, que no falleciò/
en este lance terrible:/
cred, que Uestro Santo Padre/
de pie con vosotros vive./

27El Collegio de essos Apostolicos Ministros, y Luzes del Mundo, el segundo Convento de Francisco, de Propaganda fide, de Missioneros de Christo Crucificado: es vna Imagen, en que mientras mas se esparce la vista, mas se multiplican los horrores, atendiendo á aquel desquadernado Libro; en que se assentaron, con letras de tantos Materiales nombres de tantos piadosos Uarones, quantos concurrieron, â su redificacion [sic], despues, de aquella otra tragedia, que vieron mis antecesso-//

28[fol. 7]

29res, en el año de 17. viendo aquél hermoso Templo; sin Campanas, pues cayendo, del susto quedaron atonitas, sin lenguas, para siquiera con clamores explicar, lo que palparon; sin Choro para orar los Reverendos PP. sin Iglesia para los Divinos Oficios; pues del todo por su aspero Seño, se ha hecho intratable, y por vltimo, ni âun Casa, en que morar, pues quedò tal, que aunque tenga, algunas piezas buenas, tienen estas tan malas Compañias, que se teme, que con su escandalo las perviertan. O incomprehensibles juizios del Altissimo! que en sus escojidos descargara, con mas rigor, el brazo de su Justicia? Pero quedese el percibirlo, allà para su increada Sabiduria; que à mi me lleva la atencion, aquel Siervo suyo Religioso donado, que estando (como fue notorio) esperando en el Choro el toque del Relox, para llamar à la Communidad: interin daba la hora, rezô el Santo Rosario, el que acavado, notando, que aun tardaba la campanada, prosiguio en otras devociones, à las que no dio fin: por que viniendo el Terremoto, saliô el huyendo, á su parescer, para el Claustro; pero se engañô; por que en vez de inclinarse â salvamento, cojiô para la puerta de la escalera del Campanario, por la que queriendo subir (por que ya no le ofrecia otro paso el despedasado Choro) no pudo, por ser ya todo caydo, y assi se mantuvo, el venturoso Religioso, entre el caracol (entonces Donado de Maria, por su Zelosa devocion) hasta, que por dentro las mismas ruynas, con escala supuesta descendió, no sin mucha admiracion, de los que le juzgaban sepultado juntamente con las Campanas; las congojas, que alli pasô El las contarâ, como mas immediato testigo./

30Con la mexor Comodidad, que el tiempo y sitio han ofrêcido, formaron, los Padres, su Iglesia en la Sacristia, y en otra pieza interior, el Choro, por ser de las mexores, que por la piedad Divina les quedaron sanas, y por â hora [sic] solo se entiende en dessocupar la Iglesia de Retablos, y del mayor, que comenzado à dorar, quedó fustrado [sic] el deceo de tanto devoto, y particularmente de quien todos saben, á quien por Cabeza, de tan respectuoso Cuerpo consagro estos

31ACHROSTICOS://

32[fol.8]

33Reprimid de los ojos/
Esos raudales/
Conteniendo el solloso/
O Santos Padres:/
Levantad el Espiritu,/
En este trance/
Contemplando de Dios/
Tantas piedades:/
Incomprehensibles juicios, que á los hombres,/
Ocultos los admira todo el Orbe./
Recordar de las glorias lo passado;/
Es abrirle la puerta al sentimiento/
Con que veloz cresciendo, es su tormento/
Ocassion, que conduce à mas cuidado/
Llega nuestra aflicion à triste estado/
Engolfandose al mar, donde sosobra/
Con que el prudente juizio (pues os sobra)/
Tome el cierto camino para el Puerto,/
Impetrando de Dios para el acierto,/
Operarios devotos para la Obra./

34La Yglesia del Doctor de los Doctores, Lumbrera mayor, y Aguila Caudalosa de la Yglesia, el Gran Padre San Augustin, es vn lastimoso Objeto, en que con gran furia se cevô el Terremoto, y demoliendolo de suerte, que de toda ella no quedó abitable, aun la menor pieza; y aunque es cierto, que no cayó de ella cosa notable; esso mismo dà motivo â mas temor, por el riesgo, que denota, (segun està desquiciada) si llega á precipitarse si bien es verdad, que ya la industria de algunos practicos ha ideado el destruirla, con el mejor arbitrio, que ha podido, para escusar el mayor daño. Del Convento, aunque no cayeron, sino fueron dos Claustros; con todo los otros dos, que quedaron, estan como si huvieran faltado, pues no se pueden ocupar sin mucho riesgo; no obstante esto, en el lienzo vajo, del mas pasable, se suple, con harta incomodidad, la Iglesia, y Choro; los Reverendos Padres se han acomodado, con el tiempo, viviendo juntos, en dos Celdas vajas, que les quedaron, menos malas. Dios por su infinita misericordia provea, lo mas oportuno â tanta miseria, la que no me detengo en explicar; por que à todos es manifiesta, y assi quexandome, de los rigores, de la fortuna diré este/
SONETO//

35[fol. 9]
Fortuna adversa, quando pararás/
de tus Exes la Rueda sujetando?/
Si victoria consigues, ya triumphando,/
que pretendes hacer? á donde vas?/
Si vencer es tu intento di que mas/
anhelas alcansar, de quien luchando,/
por tierra entre tus brasos sosobrando/
Rendido se te ofrece, con la paz?/
Mas si siempre la vida es cruda guerra/
mientras el suelo ocupa el ser humano;/
poco me admira ver, que tu en la Tierra/
tus armas muestres: si te dá la mano,/
esta traidora, que en su seno encierra,/
fuego tan cruel, ô viento tan tirano./

36Por tanto; en esta ocassion muestrese el afecto piadoso concurriendo con ardoroso zelo, á la precissa redificacion de tan santa obra, para que assi salga nuestro deceo vencedor de la fortuna: y assi por modo convocatorio và esta Decima/

37Si las Voces siempre explican/
del Concepto la intencion;/
las Obras con mas razon,/
los affectos testifican:/
Claro se verà si aplican;/
en tiempo, tan indigente;/
el Indicativo ardiente,/
de su amor; que yo asseguro,/
que lograrán de futuro/
el Galardon del Presente./

38La Mariana familia, de esta Santa Provincia, de Nuestra Señora de las Mercedes, padesció notable ruina; por que, aun sin temblor podía haver caydo su Iglesia: cauza por que con prudente acuerdo se trataba antes de destruirla para liberarse de los sustos que en sus mal
halladas piezas insignuaba; y assi en la mitad, que paresciô menos dañada, se formó la Iglesia, interin se construia, lo principal, que con muchos augmentos ostenta (aun en la Cuna) lo que serà en cresciendo; Pero ó dolor! aqui era mejor callando dejarlo, para no transitar por pielago de tantas amarguras; mas, á pesar de mi sentir, proseguiré diciendo, que el vistosissimo throno, que en el arco principal suponia por Altar mayor; cayó de suerte vajo de los toscos terrones: que//

39[fol. 10]

40es impossible juntar una pieza, con su compañera; y ojalâ en esto solo parara, pero pasô mas allà la irreverencia, de la tierra (no digo bien) se extendiò à mas la audacia de nuestros pecados, à que? A vltraxar, y pisar con sus immundos pies, á la Madre del Soberano, á Maria Santissima de las Mercedes, la que entregô no menos, que su Sagrada cabeza, al cruelissimo Martirio, de tantas piedras por añadir â sus blazones de Redemptora, este otro glorioso Timbre; Pero no quedô solo en esto: Pues en que mas? O Santo Dios! aqui retirandose medrosas las palabras remiten al llanto sus vezes: pues que ha sucedido? Que? La Magestad increada de los Cielos, estâ sepultada en la nada de la tierra, El Author de todo lo criado, sujeto â la estrechissima, y lóbrega masmorra de tantos fracmentos: Assi fue; por que la Custodia del Tabernaculo Superior, y el Uaso de la caja del deposito, cayeron, tan embueltas entre el Throno, y piedras, que con harta dificultad, se pudieron desentrañar, de aquel cuerpo de terrones. Aqui fueron las copiosissimas y amargas lagrimas de los fidelissimos Hijos de Maria; Aqui la compassiva lastima, de tantos devotos Christianos; Alli los lastimados hayes de tanta piadosa Matrona, al vêr al Omnipotente Dios tan ajado entre las piedras al contemplar, al Iman de nuestros affectos, su Santissima Madre de aquella suerte maltratada; pero permitiò Dios, que aunque el Sagrado Uaso, y Custodia se desarmaron; con todo, las Sacras hostias se mantuvieron dentro, que por el contrario llorara Goathemala su mayor infelicidad. De lo adnexo á la Iglesia, como son Capillas, como la de la Sacratissima [sic] Imagen de Jesus Nazareno; nada cayò: por que (Ecce Miraculum) alli estaban celebrando dos Sacerdotes, el incruento Sacrificio de la Missa, y quiso la Divina Magestad, que essemptos escaparan: incomparable quilate, de la fineza de su benignidad! Ahora tienen los Reverendos PP. su Iglesia en la Sachristia, haviendo antes acomodadose con gran trabajo en la Porteria (como lo hizieron los Padres Missioneros, y Augustinos.) hasta tanto, que Dios determine lo mexor. Del Convento digo, que con ser la fabrica tan excelente; oy está tal que lo que tiene de bueno, es no poder estar peor, excepto el Noviciado, y algunas seldas apartadas, en que viven los Padres. Con que cerrando este punto, vayan estas QUINTAS/

41Tierra yâ de tus Ualanzas/
has desconsertado el fiel:/
pues aunque quieta descanzas;/
como has dado en ser, tan cruel:/
frustras nuestras esperanzas./
En que te ha ofendido, nescia,/
el que siempre te sustenta,/
para que audàz en su Iglesia,/
menosprecies desatenta,/
la prenda, que mas aprecia?//

42[fol. 11]

43El ser Madrastra seuera,/
con los hombres, es tu oficio/
y en ellos bien hecho fuera;/
pero estiendes tu perjuizio,/
al que te hizo; O ingrata fiera./
En fin tu seño grosero;/
ningun lauro ha conseguido:/
pues aunque estê hecha terrero,/
la Iglesia; està prevenido/
contra tu esfuerzo, vn Cordero./

44Para ahora, señores, he menester toda vuestra atencion, preparaos, para oyr la tragedia mas lamentable, que en los anales del tiempo han escripto, los historiadores de esta Corte: Escuchad, lo que se debia insignuar, con sangrientas lagrimas, (y aun estas fueron corto indice, de tan lastimoso sucesso;) pero oydlo, de una vez: Cayò el Sagrado templo de la Compañia de Iesvs (O dardo el mas agudo, que ha penetrado los corazones, de los de Goathemala!) Ya en estas breves razones, os he dicho, que vino à tierra, la Joya de mas estima, que en el Americano Imperio, se havia descubierto, la Pieza mas agraciada, que el buril en tantos años havia labrado, el Non plus vltra de las Vellezas, el Epilogo de todas las hermosuras, y Cumulo, de todas las artificiales ideas. Aquel Templo, â cuya vista, todos los lucimientos se recataban vergonsosos, por no poder igualarlo; Y esta no es suposicion, ya, lo sabeis, que aun en el mismo Goathemala no han conseguido hazerle, otro semejante, con el original presente, por tanto, no jusgaba temerariamente, quien pensaba que pudiera ser vaciada, tales eran sus medidas, tan cabales en la longititud [sic], tan iguales en la altitud,
y conformes en la latitud; que, á mi ver, no tenia, vn ladrillo de mas; pero ni una pequeña piedra de menos; hecho por ultimo, â la numerosa costa, del thesoro, que ya sabeis (y por sino [sic] lo habeis oydo) trecientos, y setenta mil pesos, solos fueron suficientes para edificarla: inferid ahora, que seria bastante, para el adorno, que cada dia se descubria en sus Altares, y estos en estos tiempos multiplicados? Yo bien sé, que no faltarà, quien diga, que como (aunque indigno) fui algun tiempo alimentado, con la leche de la doctrina, de tan Santa Madre; por esso alavo mis madejas, y que nadie habla mal de su caza &c. Pero haciendome sordo â las objeciones de la critica, digo que cayô el simborrio, y como fiel compañero de tantos años reusaba desamparar la amable Compañia de las otras piezas dando varias vueltas (quizà en su penzamiento) hasta que sacando fuerzas de su misma fragilidad se precipitó; pero no solo: pues los otros vernegales, aun siendo tan soldados, no tuvieron animo, para ver muerto á su Capitan, y quedar vivos; assi fue, pues con incomparable estruendo cayeron juntos con el, la vobeda del Presbiterio, la nave de Nuestra Señora de la Congregacion,//

45[fol. 12]

46haciendo menudos pedasos su lucidissimo throno, y el de Señor San Joseph, que como de tan amante Esposo, no permitió eximirse del trabajo. De la nave de emmedio [sic], todo cayò atropellando su furia, el admirable Retablo de Maria Santissima del Milagro. En el Altar Mayor sucedio lo mismo; que en la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced; ô Santo Dios! pues tambien aqui concintiò la Divina Magestad quedar entre las piedras; pero por nuestra felicidad, no se rompio algun Uelo: Aqui fue lo requintado de la pena de tanto Catholico Concurso, y principalmente de los R[everendissi]mos. Hijos de Loyola, quienes con intrepido
valor menospreciando riesgos, desestimando la Uida, y no haciendo caso de la muerte entraron à desenterrar los sagrados Uasos, para colocarlos en el Altar del General; pero con que lagrimas? Conciderelo quien con viva fè sabe amar, que à mi me faltan palabras, para explicarlo. Los dos Retablos connexos en el Cruzero, se maltrataron en gran modo, y no menos el mayor del que como aterrado ô fugitivo saliô por la puerta, del Camarin, el Gran Padre San Ygnacio, (cosa al parescer increible) pasando mucho trecho, hasta dar sobre la mesa de los Calizes en la Sacristia. Por vltimo de toda la capacissima Iglesia solo quedô havitable, lo que ocupan, el Choro, y Campanarios, con algunas piezas immediatas, de las naves de los lados, devajo de lo qual, se acomodô la Iglesia, para exercitar los Reverendos PP. Sus Apostolicos ministerios en tanto, que Dios misericordioso embia el mejor consuelo. Del Collegio todo quedò bueno; con que siendo este vn tosco vosquexo de todo; darè el vltimo toque con mucho tiento corriendo las lineas con estas Endechas, que con vivos colores, de mi
amor, estampê en el lienzo de mis ojos./
Castillo inexpugnable,/
Emulacion del tiempo,/
hermosura sin par,/
mapa breve de vn Cielo./
Maravilla del Orbe,/
y de este fiel Compendio,/
Verbi gratia de todos,/
quantos se admiran Templos./
Faltò ya tu firmeza,/
y en su fragil despeño,/
afirmô la inconstancia/
de todo lo terreno./
Confuso labirinto,/
es todo quanto vemos,/
en toda tu velleza/
(contradictorio extremo)/
Avatidos tus muros,/
se quexan con lamentos;/
pero al ayre sus ayes/
esparcen sin remedio:/
Puesto que por sus torres,/
mirando el campo abierto/
lastimeros nos dicen,/
que echô el rigor el resto.//

47[fol. 13]

48Con Rethorico llanto/
regando todo el suelo,/
pecho en tierra nos muestran/
su justo sentimiento./
Implorando el alivio/
en tanto desconsuelo;/
por que assi de los Hombres/
se ablande el duro pecho,/
Y aplicando sus fuerzas/
les den algun consuelo,/
que siendo esto, lo mas,/
serâ el dolor ya menos./

49De la casa de los Pobres, y assylo de desamparados; la Iglesia y convento, del Patriarcha San Juan de Dios: poco dirè, por que querer declarar por menudo todo lo sucedido, era alargar mucho mas mi narracion; con que en breve digo, que Iglesia, Convento, y Enfermerias; están muy vecinas à los vmbrales de la muerte, de tal manera, que los Enfermeros estuvieron, en los Claustros, interin se diò alguna traza de componer lo desteriorado, para suplir en tanto que se cura, con algún costo de toda su dolencia, y assi entre parentesis de enfermedad, y convalescencia, van estas Coplas./

50Enfermedad incurable/
es aquella en buena fé:/
pues para que el Cuerpo sane/
ha de volver â nascer./
Por los organos internos,/
fuè tan voraz en crescer/
la fiebre, que en el principio/
hizo crysis de vna vez./
Dando tan poca esperanza/
llegandose á conoscer/
que por el pulso indicaba/
la intencion de su revez./
De suerte que deshauciado [sic]/
el Templo, al fuerte bayben/
con vn mortal parosismo/
rendido se deja vêr./
Desgranandose â pedazos/
desde la Corona al pie:/
por que dice, que tal vida/
es Cruz de su padescer./

51Los Hijos del charitativo Zelo del U[milde] Hermano Pedro de San Joseph, los RR. PP. de Bethlen, experimentaron lo mismo, que los antecedentes, pues las Iglesias de ambos Conventos quedaron sin campanarios, el vno por que se tratò de derribarlo por el riesgo que amenasaba; y el otro por que el segundo temblor, de que breve dirè, lo acavó de destruir;
El Convento no convalescerà facilmente, sin que se le aplique mucha sustancia, y mientras hay, quien se la ministre vaya esta Decima./

52O Bethlen no en vano sientes/
de la tierra los horrores,/
si renovan los dolores/
en tantos convalecientes;//

53[fol. 14]

54y en ti se vên mas crescientes;/
pues aunque tu heroyco Zelo/
les solicite el consuelo/
para aliviar su dolencia;/
cara es la convalescencia/
si no lo remedia el Cielo./

55La Iglesia, y Casa de los Padres de la Congregacion de San Phelipe Neri, quedò tan firme, como antes, y en testimonio de ello, puede recitar esta Quarteta./

56El sumo poder de Dios/
me ha otorgado tal firmeza/
que siendo siempre de Xpto/
soy de Fortaleza Escuela./

57De essos Claustros de Uirgines, dirè por abreviar, que la Iglessia de las Monjas de la Immaculada Concepcion, bolverá à servir, si se saca de cimientos; El Convento està en miserable estado, y en lo descubierto no avian visto sus Uenerables Madres, tal inclemencia en sus Celdas, y muros; ahora se trata de su reparo, teniendo la Iglesia, y Choro, en el campo, que ofresce lo estricto de vna sala junto del Choro, que era antes Uajo. El de la Inclita Martyr Santa Catharina, no dio, que decir: por que en silencio ha sufrido los golpes de la fortuna.

58Y lo mismo acontesciô en Santa Clara, el Por que? Dios lo sabe. La Iglesia de la Mystica Doctora, descubrio de nuevo las crueles sicatrizes, con que la ofendiô el Temblor, que llaman de Señor S[an]. Miguel (de que ya he hecho mencion) en el Convento no acontesciô cosa reparable. Las Hijas de Francisco, las Monjas Capuchinas, recivieron, no menos cruel cuchillada de la tirania del Terremoto; pues el empinado Simborrio de la Iglesia, se canzò en breve (al fin como mundano) descubrir à quien no merescia mirar, desamparando el puesto, que havia prometido guardar, lastimando en gran modo, algunos Altares proximos; y aunque el mayor se vio amenazado de la vobeda del Presbiterio (que se mantuvo por milagro) no se lastimò; que entonces huviera tenido mas motivo la compassion: pues en su Cofre guardaba
el mayor Thesoro, de los Cielos, y de la tierra. De parte del Convento adentro, me dicen, que cayô lo mas de la Emfermeria, en la que estaba (como ya havais oydo) vna Monja tullida, que no pudiendo antes moverse por si propria; entonces el susto (no digo bien) Dios le dio alas,
para que volando se ocultasse vajo de vna cama, hasta que despues â//

59[fol. 15]

60costa de gran trabajo la sacaron, por lo que debe ella, y nosotros cantar eternamente las misericordias del Señor. Por vltimo, Yo à todos cinco Conventos, les cantarê estos versos, que si vàn de pie quebrado

61serâ por tratar de caydas./
1. Acervissimas heridas/
padesciô la Concepcion,/
y las tiene el corazon/
Concebidas./
2. Solo las de Catharina/
entonan Hymnos, contentas:/
por que se miran essemptas,/
de la ruyna/
3. Y no fueron menos raras/
las finezas del Criador,/
manifestando su amor,/
â las Claras./
4. Tambien se nota entereza,/
(aunque se mire vlcerada)/
en la Iglesia reparada,/
de Thereza./
5. No fue assi en las Capuchinas;/
pues que crueles y sañudas,/
se mostraron mas agudas,/
las Espinas./

62Las Iglesias, de los Beaterios de Santa, Rosa y Bethlen, como nuevas, y aun sin estrenar, quedaron muy buenas, la de las Beatas Indias aunque tienen algunas cissuras estâ habitable; De sus Conventos, no pudo menos, que desmoronarse, algo aunque no tanto, como en los yá citados. El Collegio de Niñas estâ horroroso, de suerte, que se haze precisso vajarlo, para que suba; su Iglesia està menos dañada, con que no aviendo mas que decir, leansen estas Quartetas./

631. Bien aventuradas soys/
en esse Iardin de Beatas/
y en flor vistes las Espinas/
Rosas en essa manaña [sic]./
2. Y Uos, que de Cayetano,/
comtenplais [sic] la ensendida escua/
de amor de Dios: con razon,/
fuisteis Bien aventuradas./
3. Uosotros tambien que de Indias/
sois Joyas tan agraciadas:/
en concertadas, cadencias/
repetid debidas gracias./
4. Y vos Niñas las que en ojos [sic]/
os diô la tierra alterada:/
Uolved los Ojos â Dios,/
en tormenta tan amarga./
5. Porque assi se vea en las Indias/
Rosas; que en Bethelen sembradas,/
son las Niñas de los Ojos,/
de aquel a quien glorian Cantan.//

64[fol. 16]

65La Iglesia Parroquial de San Sebastian, por su senectud, bien pudo inclinarse asu [sic] Centro; mas se mantuvo fuerte; pero no lo Uolverà â contar otra vez: por que sino [sic] se renova, ha de ver para que nació. Y pues, por dicha, mia, en ella recivi, la agua del Santo Baptismo; En Confirmacion de mi gratitud, Vaya este Eco./

66Sea en sus obras Uerdadero/
él Esmero/
Que tribute con ardor/
ámor,/
Mostrando en la adversidad/
piedad:/
Por que assi à esta Enfermedad/
aplicandole tal Cura,/
se verâ como procura,/
Esmero, Amor, y Piedad./

67De las demas Hermitas (exceptas las tres de Nuestra Señora de los Dolores, y la del Hospital de Señor San Pedro) digo, que la de Santa Lucia; aviendose descompuesto se vió maltratado, lo que antes tanto Lucia, haciendose precisso, sacar á la Milagrosa Ymagen de la Santa, y los otros Santos al patio, y ayi en vn corto rancho se suplió la Iglesia, vajo las inclemencias de los elementos, hasta que se proveyò componer lo arruinado./

68El Santuario de S[an]. Lazaro, con ser nuevo, fue participante del mismo trabajo; Y siendo viva Imagen de su Abogado, manifiesta sus llagas, por mover á compassion, con tanta lastima. No està menos, sino en sumo grado, la Iglesia de N[ues]t®a. S[eño]ra. del Carmen; aquel Relicario de Goathemala, que en adorno, y pompa se llevaba las atenciones; y oy està tal, que justa mente [sic] puede ser exemplo de las vellezas, si antes en sus perfecciones, ahora en su deformidad, y quexandose desengañada, cantarles esta Quintilla./

69Hermosuras, las que exsalta/
prodiga Naturaleza,/
poniendo en cumbre tan alta:/
si es Tierra vuestra velleza,/
ved como por Tierra falta./

70La Hermita de la Cruz del Milagro, antes de finalisarse pensô acabarse, y si estâ parada, es el Milagro. El Santo Calvario, La Igle-//

71[fol. 17]

72sia Parrochial de Nuestra S[eño]ra. de los Remedios, con la Hermita, que se està fabricando de Señor San Joseph, y las otras siete Iglesias Parrochiales de Indios; ninguna puede blasonar de sana: pues poco, ô mucho, para todas huvo según les convenia. Los dos Palacios, las dos Casas de Collegiales, de harto aliño necessitan. La Regia Universidad, perdió de sus fortalezas vna Sala; Solamente las Casas de Cabildo de este Nobilissimo Ajuntamiento, paresce (por Divina providencia) que no sintieron tal temblor./

73Querer mas por extenso explicar lo sucedido, fuera llenar muchos mas pliegos, y al fin no acabara de decir: por que es dificillimo [sic] contar el numero sin numero de todas las Casas caydas, y por caer: pues al vêr essos Uarrios de San Sebastian, y San Geronimo, cada vno es vna efigie de Troya, y assi por cada calle, no se ven, sino horrores, y compassivas lastimas, y solo se conoscen algunas Casas, por los citios; los suspiros, y alaridos de los pobres, son imponderables: por que consideran, en que ya las aguas están en casa, y ellos por su escacez no pueden defenderse de sus rigores, durmiendo en patios, y calles, expuestos al aspero semblante de la Luna, que á muchos causô pessimas fluxiones, y como les diô en cara sus luzes, ha dado en rostro con el beneficio./

74No obstante tanta inclemencia, nos ha puesto Dios en el Govierno, tales Cabezas: que nunca puede llamarse mas feliz Goathemala, que quando mas desventurada; publiquenlo todos los beneficiados, que si quienes han hecho el bien, lo ocultan con gallarda modestia; es por que no es de pechos nobles jactarse de sus hazañas./

75Aqui pusiera Yo, punto final â mi Descripcion; pero me falta vna singular circunstancia; y es el caso, que ya sabeis, por haverlo oído de personas fidedignas, que informadas de hombres veridicos, que lo palparon, lo han predicado, y escrito. Es pues la verdad, que aquella mañana, a la misma hora, en que contribulados todos, con el horrendo Terremoto, exclamabamos misericordia à Dios N[uest]ro. S[eño]r. y assi mismo, con copiosas lagrimas, impetrabamos el auxilio de Maria Santissima; y todos le deciamos: Monstra te esse Matrem; la piadosissima Señora dolorosa de nuestras aflicciones, se volbió à su Hijo Crucificado, como diciendole: Monstra te esse illorum fratrem.

76Bien claro lo dio á entender la Señora; pues en varias Imagenes suyas al pie de la Cruz, se notò con particular cuidado, que la Santissima Virgen de los dolores, se volviô á su Hijo Crucificado, rogando por Goathemala. Dichosa Ciudad, que para sus maiores conflictos, tiene
tan piadosa Abogada! y desdichada, si no corresponde, en quanto//

77[fol. 18]
pueda tan incomparable beneficio! O, y como creo, de la piadosa intercession, de esta Soberana Reyna, que aquellas seis personas, â quienes, por compassion llamamos Miserables, por haver perecido entre las ruinas: havran entrado, en el numero, de los felizes: pues desde luego les convino tan desastrado fin para llamarse Bienaventurados./

78Todo lo dicho hasta aqui, sucediô con el Terremoto de las ocho del dia; y quando aterrados, con el terrible susto primero, aun no creyamos, lo que aviamos visto, cada qual contando, como lo havia pasado, dando à Dios gracias, por haver librado de la muerte, aunque todos
desconfiados de la serenidad, y sociego de la Tierra; aviendo pasado sinco horas, de nuevo acometiô otro Temblor, que si pequeño en su duracion inquietô mas nuestros animos, assi estabamos llenos de afliccion: quando á las dos de la tarde, vino otro con tal furia, que entonces si murieron nuestras esperanzas: pues auque [sic] el primero no tuvo semejante, con todo este tercero nos renovó todos los horrores: pues entonces se descubriô, lo que no se havia advertido en muchas de las Casas arruinadas. Entonces crescieron, los ahogos, las aflicciones,
y congojas; Pero Dios atendiò á ellas: pues ya no hubo mocion notable; aunque no han faltado algunas pequeñas, y no de corto tamaño la del dia 17. del mismo mes, á las dos de la mañana, que harto recuerdo fue de lo pasado./

79En medio de todos estos tragicos sucessos, no se olvidaron los Reverendos PP. Missioneros, de su Apostolico Zelo, quienes anteponiendo el remedio espiritual, de toda la Ciudad, á todos sus trabajos, dispucieron el dia 20. vna Procession, en la que salieron tantos rigores de penitencia, que cada vno se acreditô enemigo declarado de su cuerpo, y tal fue la copia de gente, que ocupô dies, y seis quadras; El que no tubo Cruz, que llevar, echô sobre si vna pesada piedra, de las mismas arrojadas por el Temblor; Y que acuerdo tan acertado! Como
diciendole à la tierra, que si ella se hallaba tan molestada de tolerar sobre si los muros de la Iglesia, no faltaban Atlantes Catholicos, que en sus brazos los sustentassen.

80Y no fueron solos estos Reverendos PP. los que tan santa, y devotamente acordaron: pues ya antes del dia nueve, como Hijos de Augustino, los Reverendos PP. Hermitaños, havian hecho otra Procession, que si no tan grande en el numero de Penitentes, no fue menos rigido su aspecto; Pero, O Santo Dios! como sufris tanto? No faltaron Zoylos mordazes, que murmuraran de vna accion tan Christiana, diciendo, que aquellas eran Frayladas, &c. allà tendran la res-//

81[fol. 19]

82puesta en el severo Juizio de Dios./ Siendo las lagrimas la cosa, que mas presto se seca, aun todavia se mantenian recientes, en las mexillas de los Goathimaltecos, llorando su desgracia cada instante, que en sus deterioradas Casas, se les representaba, en las breves mociones que experimentaban, aquel inexplicable estrago del dia quatro de Marzo; assi en liquidos raudales demodstraban [sic] su sentir, quando al mes cumplido, à quatro de Abril Domingo de Ramos, sobrevino vn copiosissimo torbellino de agua, tan colmada de granizo, que juzguê viendo tan imponderable multitud, que tambien allâ en la Region Eterae [sic] havia temblado, y que desquiciados los nevados muros, se precipitaban desamparando sus Celestes Moradas: tanta fue (sin hyperbole) la abundancia de nieve, y como los mas Techos estaban con vocas abiertas, tragaron tanta agua de nieve, que fue mucho, que pasmados no cayessen, ya que heridos se mantenian. Todos, en fin, tocamos Ramos: pues, por que [sic] Dios lo permitiô, ha conseguido nuestra desgracia, la Palma; pero aunque sea assi, espero en la Divina Clemencia, que no cantarà Victoria./

83Dia quatro, de marzo fue el temblor, y dia quatro de Abril, el Aguasero; conque [sic] à la verdad, Guathemala, te ha cavido en suerte, echar Quatros, y assi te jusgava yo perdida, sin tener â quien pedirle vn corto Uarato para poder hacer Resto; pero no fue assi: porque sin dexarse rogar, este Nobilissimo, Leal, y siempre franco Ajuntamiento compadescido (no porque estê de ganancia; sino por no haver perdido) han Repartido su Caudal, entre los necessitados: pues, como sabedor, de las notorias probrezas [sic], en que se hallan essos Sagrados Conventos; hà exercitado su piedad, socorrerlos, y protegerlos, en quanto sus fuerzas han valido: Diciendo en sus obras, esta Noble Ciudad, lo que en otra Ocassion, la Reyna de Cartago, à los naufragos Troyanos./

84Non ignara mali, Miseris subcurere disco./

85Y assi devemos todos Repetirle las gracias, como entonces Eneas y los Reconoscidos Caballeros à Dido, diciendo la/
In freta dum flubij current, dum montibus Vmbrae/
Lustrabunt convexa, Polus dum sidera pascet:/
Semper honos, nomen que tuum, laudes que manebunt./
A su generosa accion se debe, el que con gran fervor, se estè trabajando en desocupar las Iglesias, y derrivar, todo lo dañado, â cuyo exercicio assiste personalmente, toda la Nobleza, sin excepcion//

86[fol. 20]

87de dignidades, toda la Plebe, chicos, y grandes, Hombres, y Mugeres, las que aplicando sus femeniles fuerzas, exercen, lo mismo, que vn Peon, procurando en sus demonstrativos deceos, con sudor de su Rostro, sangre de sus venas, y aun con sus mismos nobles Corazones, hazer vna finissima mescla, para reparar los Templos, centro de sus cordiales devociones, grangeandose con esto, el Galardon merescido en la Eterna bienaventuranza./

88Y no se me note por descuido, el haver callado los elogios, del que debe ser primero; como lo es en el Govierno de este opulentissimo Reyno: pues Ya de mejor pluma queda (como es justo) ensalsado; fuera de que no quiero mortificar, con mis toscos vorrones, â su
heroyca humildad./

89Por vltimo (por que no se me quede gota en el tintero) pondrè aquí lo que me contô vna persona veridica (y valga lo que valiere la noticia) Dixome pues, que el dia del temblor, estando à la misma hora, en la falda, de esse Uolcan de agua, vn hombre de campo repastando
vna partida de ganado; sintiendo, con el estruendo de los montes, el tremendo balance, de la tierra, se levantô medroso (aun conosciendo el poco riesgo) pidiendo miscericordia al Todo poderoso [sic]; assi estaba compungido, admirando, el confusso labirinto del polvo, que deter-
minaba en la Ciudad, sin distinguir, por largo espacio, ni el mas empinado Obelisco, quando inopinadamente, le acaeciô otro, para el, mas pavoroso conflicto; y fue, vêr vajar de aquellos encumbrados riscos, tanta multitud y diversidad de Animales, fieras de Uarias especies,
desabrigando sus cuevas, asustados de tal suerte, que sin atender, â alo [sic] que siempre solicitan (que es tener, en quien saciar su crueldad, para alimentarse) solo buscaban anciosos el refugio, en el tendido llano, de los campos; pero que despues cobrados del susto, vueltos en su acuerdo (si acaso lo tiene quien se precia de bruto) hallandose con menos miedo ascendieron todos en comun, al monte, cada vno, á ocupar su desamparada havitacion. Aunque este fuera Apologo, Señores, es muy moral simil de nuestros brutales desacuerdos: Por que [sic], que importa, que acosados del Terremoto, saliessemos fugitivos de las funestas grutas de las culpas, descendiendo del monte de nuestras iniquidades, al Ualle de la

90Misericordia, implorando con viva fè el Divino auxilio? si despues (y quiza muy luego) sin cuidado alguno, subimos imprudentes â ocupar la Cueva, que haviamos desabrigado? para vivir sin sobresaltos (mejor dirè) para morir entre mayores congojas. Assi lo he experimentado Yo, y bien pudiera, sin escrupulo, proseguir diciendo: pues no me encargô el el [sic] secreto, el escandalo; pero temo incurir [sic], en la//

91[fol. 21]

92nota, que daré, de quererme hazer Predicador, de lâs Gentes, sin haver antes examinado mis depravadas execuciones./

93Esta es, Señores (como tambien las otras) la verdad de todo el caso: dispensadme, en premio de mi trabajo, lo dilatado de la Historia, y confussion de su estilo: pues, aunque yo quisiera excusarlo, no puedo mas; y quien de todo corazon confiessa su pecado, bien digno es del perdon, si arrepentido promete, la emmienda; y assi interin haceis la intencion de absolverme, oyd esta

94Decima, y tres quartetas, conque [sic] acavo./
Pienzo haver dicho hasta aqui,/
quanto senti del Temblor:/
pero no dirè en rigor,/
lo que en su rigor senti:/
puesto, que fue para mi,/
tan terrible, tan tremendo,/
tan fuerte, tan estupendo,/
y tan sin comparacion:/
que jamas dare razon;/
aunque mas estê diciendo.//

95[fol. 22]

96Mi intento ha sido hallar si1000 [sic, por simil]/
A este estrago, y en300 [sic, por entre siento]/
Restringien12 [sic, por Restringiendose] el Guarismo/
Se confunde poco 10tro [sic, por diestro]/
Otro no encuentro b8rno [sic, por bochorno]/
Que le semeje, y aun 100 [sic, por siento]/
A mi ver, que desde ent11s [sic, por entonces]/
Todos son 50 [sic, por sin cuenta] ceros/
Reconoscan60dos [sic, por Reconozcanse sentados]/
Obedientes; que en su a100 [sic, por asiento]/
De termi90joso [sic, por termino ventajoso],/
Este, â quien tributan 10mos [sic, por diezmos]./

971751./

98Suma/
O[mnia]. S[ub]. C[orrectione]. S[anctae]. M[atre]. E[cclesiae]. A[postholicae]. R[omanae]./
Escrita por Thomas de Estrada, ê Impressa con las licencias necessarias en la Imprenta de Joachin de Arevalo, calle abajo de S[an]. Borja y oy la de Jhs. M[ari]a. y J[ose]ph, año de 1751.

99

Fuentes :

http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0042342.pdf