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AFEHC : diccionario : MORAZÁN, Fancisco : MORAZÁN, Fancisco

Ficha n° 4282

Creada: 27 junio 2016
Editada: 27 junio 2016
Modificada: 13 agosto 2016

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Autor de la ficha:

Catherine LACAZE

Editor de la ficha:

Arturo TARACENA ARRIOLA

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Publicado en:

ISSN 1954-3891

MORAZÁN, Fancisco

Apuntes biográficos sobre un caudillo liberal que fuera presidente de la República Federal de América Central durante casi diez años.
1395
Palabras claves :
República Federal de América Central, Liberalismo, Unionismo
Cargo o principal ocupación:
Jefe de Estado de Honduras, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Presidente de la República Federal
Nació:
el 3 de octubre de 1792 en Tegucigalpa.
Murió:
el 15 de septiembre de 1842, en San José.
Padres:

1José Eusebio Morazán Alemán y Guadalupe Quezada Borjas.

Resumen:

1Escribir la biografía de José Francisco Morazán Quezada no es un ejercicio fácil dadas las pasiones que hasta hoy en día su figura genera. En vida, Morazán fue adorado o aborrecido. Sus victorias militares le confirieron un carisma indudable y, para sus partidarios, era el único caudillo capaz de consolidar la unión y la paz en América Central. Cabe preguntarse en qué medida Morazán puso en escena sus acciones con el fin de justificarlas ante la Historia, facilitando de esta manera su posterior heroización.

2Es generalmente aceptado que Morazán nació el 3 de octubre de 1792 en Tegucigalpa. Pero existen otras versiones que responden a posiciones partidarias y/o patrióticas. Se señaló la ciudad hondureña de Morocelí para el lugar de nacimiento y otros modificaron la fecha. El origen de su familia no es menos polémico: su abuelo habría sido originario de Córcega, lo cual facilitó la comparación con Napoleón, pero otra versión establece que venía de Italia (Roma en particular). Del lado materno, se menciona generalmente una familia criolla hondureña, pero también se creyó que era salvadoreña, lo cual evidencia las apropiaciones locales de la figura.

3Fue poca la instrucción que recibió Morazán. A los 16 años, trabajó en el comercio con su padre en Morocelí y, en 1818, fue empleado por la municipalidad de Tegucigalpa como experto en pesos y medidas. Empezó su carrera política y militar con el proceso independentista centroamericano en 1821: nombrado asistente del alcalde de Tegucigalpa, fue uno de los firmantes del acto de Independencia de la municipalidad. Tegucigalpa se oponía a la anexión del Reino de Guatemala a México, al contrario de Comayagua. Morazán ocupó entonces su primer puesto de comandante militar a la cabeza de las milicias patrióticas, luchando contra el gobernador provincial. Formó parte de la Asamblea Constituyente reunida en Guatemala en 1823 y, al año siguiente, fue nombrado secretario general del gobierno hondureño presidido por Dionisio de Herrera, su tío político. En 1824 se casó con María Josefa Lastiri, hondureña, con quien tuvo una hija Adela (nació en 1828). Fuera de este matrimonio, reconoció a dos hijos: José Antonio Ruiz y Francisco Morazán (nacieron en 1826 y 1827).

4Cuando se declaró la guerra entre liberales y conservadores en 1827, Morazán era presidente del consejo representativo de Honduras. Se opuso a la invasión del estado decretada por Manuel José Arce, presidente de la República Federal, y luchó contra las tropas de José Justo Milla, enviado desde Guatemala. Dionisio de Herrera fue hecho prisionero al igual que Morazán, quien logró escapar. Buscó refugio en El Salvador y en Nicaragua, donde reunió tropas con las cuales venció a J. J. Milla en la batalla de La Trinidad, el 11 de noviembre de ese año. A partir de esta victoria, Morazán fue considerado a escala centroamericana como un caudillo liberal que luchaba a favor de los intereses de las antiguas provincias contra la dominación guatemalteca. En calidad de miembro más antiguo del consejo, Morazán fue designado jefe de Estado de Honduras y en 1828 encabezó un ejército para ayudar al Salvador a detener una invasión de las tropas federales. El 6 de julio tuvo lugar la batalla de Gualcho, que Morazán ganó con el título de general. Fue recibido con gran entusiasmo en la capital salvadoreña en el curso del mes de octubre.

5A la cabeza del Ejército Aliado Protector de la Ley, compuesto por 600 soldados (principalmente hondureños y salvadoreños), Morazán marchó hacia Guatemala en 1829. Su victoria en batalla de Las Charcas, el 15 de marzo, le abrió las puertas de la capital federal, recibiendo el título de Benemérito de la Patria. Este mismo año se decidió el exilio de la élite conservadora de Guatemala, incluido el arzobispo Ramón Casaús y Torres , y la expropiación de sus bienes. Morazán gobernó el estado de Guatemala hasta la designación de José Francisco Barrundia y volvió a Honduras. Su carisma era tal, que fue elegido a la presidencia de la República Federal por voto popular en junio de 1830. Se dirigió hacia Guatemala y asumió sus funciones el 16 de septiembre. Emprendió medidas de corte liberal, secularizando el Estado, pero varias veces tuvo que dejar el mando político y encabezar el ejército para hacer frente a rebeliones en los diferentes Estados.

6En las elecciones presidenciales de la República Federal de 1834, los votos favorecieron al hondureño José Cecilio del Valle quien murió antes de asumir su cargo. Esta elección puede revelar una cierta oposición a la política de Morazán, pero finalmente fue de nuevo llamado a este puesto. Tras otra revuelta contra las autoridades federales en el estado de El Salvador, Morazán transfirió la capital de la Federación a San Salvador. Asumió sus funciones de presidente el 2 de febrero de 1835 y prosiguió su política liberal introduciendo reformas en la Constitución federal. La lucha de hegemonía entre las élites locales, los problemas financieros y las pretensiones de las potencias extranjeras no facilitaron la elaboración de un proyecto verdaderamente centroamericano. El mismo Morazán creó una red política y económica en torno al comercio de la caoba en Honduras en asociación con una compañía inglesa.

7Desde los años 1830, circularon poemas glorificando Morazán y un pueblo guatemalteco fue incluso bautizado “San Miguel Morazán”. Pero en estos mismos años también apareció una historiografía contraria a su figura, escrita por adversarios políticos y militares, tales como Manuel José Arce, Manuel Montúfar y Coronado, y Alejandro Marure. Los tres autores lo consideraban responsable del estado de guerra y del fracaso de la unión centroamericana a causa de sus ambiciones personales, de su indiferencia hacia la voluntad popular y de su encarnación de los “odios” de las provincias hacia Guatemala. Sin duda los actores políticos tenían consciencia de vivir un periodo histórico determinante, el que podría después ser considerado como el mito de origen de la patria (centroamericana y/o local). Las acciones tenían entonces que ser justificadas ante la posteridad.

8En el mes de junio de 1837 surgió una sublevación de la población campesina e indígena del oriente de Guatemala. La encabezaba el caudillo Rafael Carrera , quien tomó las armas para rebelarse contra las reformas anticlericales y la política liberal desarrollada por Morazán y por el jefe del Estado guatemalteco Mariano Gálvez. El 1 de febrero de 1838, Carrera tomó la ciudad de Guatemala y separó el estado de la Federación. Morazán rechazó la propuesta de un gobierno dictatorial ofrecido por las élites guatemaltecas, las cuales decidieron entonces aliarse a Carrera. El mando presidencial de Morazán se acabó el 1 de febrero de 1839 y, de hecho, la República Federal fue disuelta. Carrera ocupó la ciudad de Guatemala y puso a Mariano Rivera Paz a la cabeza del estado. En julio, Morazán fue electo jefe del estado de El Salvador, pero se fomentó una rebelión reclamando su dimisión. También tuvo que afrontar las tropas de Francisco Ferrera que tenía a su esposa e hija como rehenes. Fueron liberadas tras la victoria de Morazán en San Pedro Perulapán.

9La derrota militar de Morazán frente a Carrera el 19 de marzo de 1840 extendió la influencia del caudillo guatemalteco a escala centroamericana. Empezó una campaña de “diabolización” de Morazán en cuanto enemigo de la religión, opuesto a Carrera, calificado de “caudillo adorado de los pueblos” porque defendía la fe católica (existe otra polémica sobre si Morazán era masón; en 1942, fue declarado Benemérito de la masonería hondureña al mismo tiempo que se oficializaba la versión estableciendo que era católico). Morazán decidió exiliarse a Panamá y luego a Perú, y redactó documentos justificando sus acciones como el Manifiesto de David y sus Memorias. Tras haber recibido varias llamadas, volvió a América Central a principios del año 1842. Llegó a El Salvador donde reunió tropas y se dirigió hacia Costa Rica para derrocar al gobierno autoritario de Braulio Carrillo. El “Pacto del Jocote”, firmado con Vicente Villaseñor, enviado del jefe de estado para impedir la invasión, le abrió las puertas de Costa Rica sin combatir. Recibió el título de “Libertador” y fue electo jefe del estado costarricense. Los preparativos de una guerra para reconstruir la Federación, entre otras medidas, generaron descontento y rápidamente surgió una revuelta calificada de popular dirigida por Antonio Pinto. Morazán pensó encontrar refugio junto a su amigo Pedro Mayorga, pero fue entregado a los rebeldes.

10Morazán fue fusilado en San José, sin previo juicio, el 15 de septiembre de 1842, día del veintiún aniversario de la independencia de Centroamérica. Dijo a Villaseñor, quien iba a ser fusilado a su lado: “Querido amigo, la posteridad nos hará justicia”. De pie, con los ojos abiertos, él mismo dio la orden de disparar, subrayando su serenidad ante la muerte. Se le dejó tres horas para escribir su testamento dónde se identificó con el ideal unionista, reconoció sus errores, perdonó a sus enemigos e incitó a la juventud a seguir su ejemplo. La puesta en escena de su muerte como un sacrificio para el bien común facilitó después su comparación con Cristo, aunque se celebró entonces la “caída del tirano”. A escala de Centroamérica, se justificaba el fusilamiento según el derecho de insurrección de los pueblos contra un gobierno injusto. Se difundió una imagen de anti-héroe, en particular desde Guatemala, pero sus partidarios refugiados en El Salvador, los Coquimbos, no abandonaron la lucha y se empeñaron en crear una “contra memoria” heroizando a su jefe difunto. Morazán había pedido que su cuerpo fuera repatriado a El Salvador, lo que se realizó en 1849, primer paso de su proceso de heroización. A lo largo del tiempo, su imagen encarnó el ideal unionista y hasta hoy en día también es héroe nacional hondureño.

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