Erreur. problème dans l'exécution de la requête : INSERT INTO _logbots (IP, useragent, action) VALUES ('54.144.33.92', 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)', 'lectureFiche')
Erreur. MySQL proteste : Duplicata du champ 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)-lectureFiche' pour la clef 'agentAction'
AFEHC : articulos : Escritura íntima y confesiones ficticias en la narrativa centroamericana contemporánea. : Escritura íntima y confesiones ficticias en la narrativa centroamericana contemporánea.

Ficha n° 4290

Creada: 08 julio 2016
Editada: 08 julio 2016
Modificada: 11 julio 2016

Estadísticas de visitas

Total de visitas hoy : 0
Total de visitas : 207

Autor de la ficha:

Sergio COTO-RIVEL

Editor de la ficha:

Alexandra ORTIZ WALLNER

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Escritura íntima y confesiones ficticias en la narrativa centroamericana contemporánea.

La literatura centroamericana contemporánea ofrece una importante variedad de propuestas en lo que respecta la expresión de nuevas subjetividades más allá de marcos de reivindicación política o de compromisos comunitarios típicos de la narrativa comprometida de los años 70 y 80. De esta manera es posible identificar actualmente importantes tendencias que privilegian la expresión del espacio íntimo que reproducen a través de la ficción estrategias discursivas propias de las escrituras del yo (tales como la autobiografía y las memorias). Dentro de estas posibilidades podemos mencionar igualmente una necesidad de reposicionar la construcción de la subjetividad dentro de un espacio reivindicativo personal, ya sea ligado a la visibilización de las sexualidades marginales o a otras distintas construcciones del género. Es decir que sería posible diferenciar un desplazamiento de los intereses políticos colectivos a una reivindicación desde lo íntimo, expresada incluso a partir de la corporalidad. En el presente artículo nos interesa profundizar las estrategias literarias y discursivas por medio de las cuales dos escritores centroamericanos (Uriel Quesada y Jacinta Escudos) construyen la ficción literaria utilizando técnicas de la escritura del yo, las cuales ponen de relieve un espacio íntimo y a la vez político que da una nueva visión de la configuración de las subjetividades en la región. De esta manera nos centraremos de manera particular en las novelas “El gato de sí mismo” (2005) de Uriel Quesada y “A-B-Sudario” (2003) de Jacinta Escudos.
Palabras claves :
Uriel Quesada, Jacinta Escudos, Subjetividades, Intimidad, Escrituras del yo
Autor(es):
Sergio Coto-Rivel
Fecha:
Junio de 2016
Texto íntegral:

1

Introducción

2Al preguntarnos por la posición del sujeto y su construcción en la producción literaria centroamericana nos acercamos inevitablemente a una historia de las representaciones y de la subjetividad en la región. Esta pregunta ha sido ampliamente tratada en las décadas pasadas al analizar de cerca los textos que fueron clasificados dentro del género testimonia1
, sus diferentes formas — la gramática del testimonio —, cuestionamientos y posiciones políticas. Al mismo tiempo no podemos perder de vista que esta necesidad de configuración de voces reivindicativas a partir de un sujeto testimoniante no se presenta como una particularidad de la textualidad centroamericana, sino que forma parte de tendencias mayores desde los años 60 en las que podemos identificar un surgimiento importante de la subjetividad y el discurso de la memoria en las producciones culturales2. Más allá de la discusión productiva que ha generado en los estudios centroamericanistas el tema del testimonio y sus contextos políticos, lo que nos interesa es tratar de esbozar las posiciones que ha tomado el sujeto y sus representaciones en los textos literarios más recientes, es decir, en publicaciones que aparecen años después de los compromisos de los conflictos armados en la región y en la coyuntura de los años 2000.

3Para esto haremos primero un breve presentación de este contexto de toma de la palabra en las representaciones de la subjetividad, en especial la influencia que los medios de comunicación como la televisión ha tenido desde los años 70. Luego, nos centraremos en dos novelas centroamericanas, El gato de sí mismo3 del costarricense Uriel Quesada y A-B-Sudario4 de la salvadoreña Jacinta Escudos, con el objetivo de analizar la manera en que ambos textos utilizan las estrategias discursivas de las escrituras del yo para construir la subjetividad de los personajes protagonistas. De esta manera nos acercamos a textos recientes que acuerdan un interés importante a la representación de lo íntimo desde la ficción, mostrando así nuevas perspectivas y posibilidades en relación con este interés creciente por las subjetividades.

Memoria y subjetividad

4Al centrarnos en las estrategias de construcción del sujeto en la literatura contemporánea y su fuerte tendencia hacia el intimismo, es inevitable — como lo hemos mencionado anteriormente — hacer referencia la importante producción testimonial en la región, la cual se desarrolla en un contexto particular de lucha política y de reivindicación de una voz en muchos casos oprimida. No obstante, no podemos dejar de lado el contexto extrarregional en el cual se estaba dando ya un importante reposicionamiento de los valores asignados al hecho de dar testimonio y de centrarse en la puesta en práctica de la palabra para dar en cierta forma cuenta de sí mismo. Dentro de este denominado giro subjetivo5, encontramos importantes variantes en cuanto a la forma de representar al sujeto y sus intereses particulares, ya sean estas luchas políticas de denuncia y reivindicación, como ha sido el caso en el testimonio centroamericano, o la identificación con la intimidad, la subjetividad u otras luchas también políticas pero más relacionadas con lo íntimo, el cuerpo o la sexualidad. Para analizar esta transición en el caso centroamericano, es necesario desde nuestro punto de vista, tomar en consideración no solo la tradición de testimonio como género, sino también la influencia del contexto global en el cual una vuelta hacia lo íntimo y hacia la experiencia personal — muchas veces despolitizada — se operaba ya desde hacía varias décadas.

5Es interesante para nosotros cuestionarnos sobre el reposicionamiento del sujeto y de la construcción de las subjetividades en el caso de la literatura centroamericana luego de que, en un marco más global, se haya también asistido a una reubicación del sujeto — después de haber sido borrado sin cesar por el estructuralismo — el cual toma un lugar cada vez más importante desde los años setenta. A este respecto, Anette Wieviorka en su estudio sobre el testimonio y el genocidio, sitúa los eventos de mayo del 68 en Francia como un elemento acelerador de la proliferación de discursos y relatos personales o íntimos que se centran en personajes típicamente marginales6.

6Es en este momento en el que también otro fenómeno mediático comienza a tomar importancia en el ámbito televisivo — medio que toma cada vez más fuerza desde los años 70 de manera general — y se trata de los programas que centran su atención en las experiencias de vida de gente ordinaria, exponiendo así sus problemas y desgracias. La influencia y desarrollo de la comunicación audiovisual en la región centroamericana no puede ser dejada de lado al retrazar la fluencia de discursos que facilitan la emergencia de nuevos sujetos y el espacio que se les acuerda. En este nivel también, el espectador/lector asiste a una especie de práctica discursiva de la memoria, ya no para identificar la verdad de los eventos mayores de la historia, sino para reconfigurar la experiencia personal y dar representaciones de sí mismo en un espacio que les ofrece la puesta en práctica de la palabra.

7En este modelo que comienza a organizarse, el hecho de contar su vida en un espacio televisivo para pedir consejos a un profesional y dando una versión de la historia personal, constituye el objetivo del acto de convertirse en sujetos al contarse. No podemos olvidar que la televisión tuvo también un papel capital en la puesta en circulación y la reconstrucción de la memoria, más allá de estos nuevos formatos, en la toma de consciencia de los alcances del Holocausto en los años 80 gracias a la difusión de una serie televisiva7. En este contexto de fuerte subjetividad a finales de siglo, el ejercicio de la memoria se presenta como una operación inevitable, la cual implica también consecuencias en la forma de contar la historia. Así, la historia como disciplina tuvo que aprender a interrogar a la memoria desde un nuevo ángulo. El sujeto tiene entonces la posibilidad de compartir sus experiencias, de tomar la palabra y de comunicarse, lo cual le permite al mismo tiempo afirmarse como tal.

8El momento contemporáneo de fuerte subjetividad descrito por Beatriz Sarlo se traduce en una proliferación de representaciones del yo en todos los registros puestos a disposición y que abren posibilidades de expresión8. Es así una explosión de la pretendida particularidad personal que se materializa en los formatos más variados que van desde la literatura, pasando por la telenovela, las autobiografías y los testimonios. Los nuevos medios de comunicación se presentan como el lugar privilegiado de las imágenes del yo y como vehículo en aumento de todas las diferencias, semejanzas, reivindicaciones o simplemente la exposición de lo íntimo y de sus características discursivas. Aún si la autobiografía está lejos de ser un ejercicio inventado en el siglo XX, es justamente a partir de la segunda mitad de este que conocemos una importante producción textual ligada a la escritura del yo, ya sea en forma de autobiografías tradicionales, relatos epistolares, memorias, testimonios, etc. A este respecto se pregunta Leonor Arfuch9 ¿cómo se puede leer esta importante cantidad de representaciones en su conjunto heterogéneo?

9Quizá sea precisamente en contrapunto con esa fuerza ciega — y su entropía — que haya que leer la emergencia abrumadora de la subjetividad, esos pequeños relatos que — según algunos — han sucedido a los “grandes relatos” de la modernidad. Declinación de los grandes sujetos colectivos que las conmemoraciones ponen en el lugar de la nostalgia — mayo del 68, el imaginario de la revolución, los ideales de un mundo mejor — y cuya comparación con el presente y su acendrado individualismo depara sin duda decepción10.

10Así entonces, interpretamos esta producción y esta recepción como un ejemplo importante del giro subjetivo y de sus implicaciones en la historiografía literaria; sin embargo, es evidente que el cambio de perspectiva no concierne solamente los textos literarios, sino que se trata de una tendencia ampliamente desarrollada en otras formas de expresión como las artes visuales, el cine, la televisión, los documentales, etc. Tanto la variedad de formatos como el crecimiento exponencial de temas descritos desde el punto de vista de la subjetividad revelan una posición privilegiada de lo íntimo.

11La construcción de un relato del yo en la ficción contemporánea se sitúa en el centro de nuestro análisis. En este sentido, la estructuración discursiva del personaje que busca cómo definirse en la novela, evoca inevitablemente un sujeto que da cuenta de sí, un sujeto que, en la mayoría de los casos busca con dificultad su forma de expresión para responder a un pedido o, más específicamente, a la interpelación que se encuentra en el origen del acto mismo de construcción del sujeto. La interpelación del sujeto, desde un punto de vista nietzscheneano, es el resultado de un sistema coercitivo o punitivo que incita a la palabra11, no obstante, aún si no consideramos que todas las escenas de interpelación ( scenes of address en el análisis de Butler) se originen en un sistema judiciario, el relato del yo resultaría de una dinámica de diálogo entre estos.

12Convertirse en sujeto al contarse parece ser una máxima para la construcción de un idea o una imagen de sí; sin embargo, esto concierne directamente el pasaje por la palabra en la construcción de un relato en apariencia coherente. No interesa entonces saber de qué manera en los textos contemporáneos encontramos una estética y una estructura textual que lleva al sujeto que habla en el relato a dar cuenta de sí mismo, de su construcción como sujeto en la narración. Además, si consideramos que las interpelaciones desde un punto de vista político y comprometido como se podía encontrar en los textos clásicos del testimonio de la región han dejado de tener fuerza productiva, nos interesa saber cuáles son las nuevas búsquedas de la configuración de identidades narrativas.

Escrituras íntimas

Autobiografía del exilio

13La novela del escritor costarricense Uriel Quesada, El gato de sí mismo , fue publicada por primera vez en 2005 y fue recompensada por el premio Aquileo Echeverría de novela el mismo año en Costa Rica. La novela desarrolla una historia de relativa simpleza en lo que concierne el nivel de los acontecimientos, sin embargo el lector debe reorganizar la información de la diégesis a medida que avanza en la lectura, puesto que la historia contada por Germán Delgado, personaje principal, se sitúa entre la realidad y la fantasía. Germán regresa a Cartago, ciudad en donde creció y se encuentra su familia, luego de varios años de vivir en Guanacaste, ya que su padre se encuentra enfermo. La particularidad de la novela se encuentra en la presentación de los acontecimientos, ya que encontramos variaciones importantes respecto de la voz del narrador protagonista, el cual se desdobla en distintas voces. El gato de sí mismo puede ser leído como una forma de texto autobiográfico en el que Germán Delgado trata de construir su subjetividad, para convertirse poco a poco en sujeto al escribirse. Gracias a relatos diversos entre los que encontramos antiguos reinos europeos mezclados con la vida sencilla de Cartago, escenas reinterpretadas de películas clásicas o de serie B, el narrador logra embellecer su realidad al aportar los colores sorprendentes de la fantasía. Así entonces, en la imaginación del narrador y en su presentación discursiva, él es “Germán El Gado”, heredero de la familia real de Cartago, con todo el peso paródico que esto implica.

14La novela se presenta desde el inicio como una forma de exploración de la subjetividad en la metáfora de la exploración geográfica del espacio urbano. Esta dimensión es propuesta desde el epígrafe, cita a partir de la cual se toma el título del texto, extraída de un libro de Julio Cortázar dedicado a la ciudad de Paris: “Temeroso y exaltado a la vez, el viajero entra en la ciudad con pasos de gato en territorio ajeno. Gato de sí mismo embarcándose en su propio salto, afelpado sigilo de aventura y deriva allí donde todo es nuevo, donde todo es otro12 ”. El siguiente proviene de un poema de Konstantinos Kavafis llamado “La ciudad”: “No encontrarás otra tierra, otro mar/ la ciudad te perseguirá” y el último, un fragmento de la canción del grupo español Mecano, Hawaii Bombay: “Y al untarme bronceador/ Me pregunto / ¿Cuándo podré ir a Bombay?”. Los tres fragmentos insisten en la idea del viaje y del viajero — tema recurrente en la obra de Quesada —, la exploración del la ciudad y la marca que esta deja en el sujeto. El relato puede ser leído a partir de esta clave de exploración dada en el paratexto, la cual hace eco directo con la idea de construcción subjetiva del personaje narrador.

15El universo fantástico de Germán constituye así una autobiografía ficticia a partir de un ejercicio de introspección indispensable para esta forma textual, con el objetivo de organizar un relato que mantiene esta coherencia reveladora de la personalidad. Así entonces, podemos ver toda una serie de autorepresentaciones del personaje principal quien se construye desde diferentes prismas:

16Me preguntan mi especialidad y yo contesto con cuidado, sospechando que algunas de esas personas son adversarios travestidos, bromistas deseosos de tomarme el pelo. “Yo soy autobiógrafo y loador de reyes”, digo […] “Desciendo de la casa El Gado en línea directa de los Habsburgo, los Borbones, los Romanov y de todos los Felipes: el Atrevido, el Bueno, el Hermoso, el Largo, el Magnánimo y el Noble13 ”.

17La novela toma la forma autobiográfica para apropiarse de esta forma de escritura del yo cargada de un fuerte sentido en la literatura occidental de base cristiana. Germán retraza una serie de eventos de su vida para explicarse frente a un “tú”, no divino sino deseado, ya que el narrador protagonista se presenta también como un sujeto enamorado y más aún, un sujeto abandonado. Germán toma así una práctica reflexiva para comprenderse y para justificarse frente a ese tú constantemente evocado: Íñigo, narratario dentro del relato. En esta estructura, el narratario toma la posición del carácter sagrado propio de la confesión y se intercambia por un ideal de amor carnal que el protagonista desea recuperar.

18Íñigo es llamado constantemente por el narrador a lo largo del relato, y es precisamente el deseo de encontrarlo que se presenta como otra forma de interpelación a la palabra íntima: Germán se explica desde el lugar del sujeto que ha sido doblemente abandonado, primeramente a causa de la muerte de su madre y en seguida por la partida de su amante:

19Vos me enseñaste tantas cosas, pero sobretodo que también eras efímero. Acataste prontamente la orden de marchar a San Josesburgo, sin darme una dirección ni un teléfono. Vos, mi segunda experiencia de ruptura y abismo, te fuiste después de estrechar mi mano, en vez de darme uno de aquellos abrazos que me rescataban de mi eterno naufragio. Te alejaste jurándome que la vida volvería a cruzar nuestros caminos. Sin embargo yo ya estaba cansado de apostarle al destino, Íñigo14.

20El discurso articulado por Germán toma elementos constituyentes del género con el fin de crear la ilusión discursiva de vínculo entre el personaje ficticio como narrador de sus propias memorias. Este no elucida completamente un yo que se explica a través de las memorias y de las experiencias vividas, como es el caso general de la autobiografía centrada en la noción de sujeto, sino que confunde las representaciones propias de la identidad del personaje al mostrar una crisis profunda en las situaciones no resueltas, las frustraciones y sobretodo el rechazo ocasionado por su homosexualidad15.

21El yo de Germán es siempre otro a través del relato (“Car je est un autre” como lo expresa Rimbaud en su carta a Paul Demeny). Asistimos así como lectores a la emergencia de los pensamientos del narrador que traen a la vez recuerdos y fantasías para construir personajes o personalidades que reinterpretan su propia realidad. Podemos encontrar un ejemplo particular de esta multiplicidad del yo en el momento en el que Leandro Amador, un amigo de la familia, explica a Germán la agresión que sufrió su padre en la calle. Durante esta explicación, Germán se deja llevar por sus pensamientos y comienza a desdoblarse en otros “Germanes”:

22Entonces siento algo dentro de mí que se desgarra: las arcadas me agitan, la mirada se torna gris y borrosa por un segundo, abro la boca tratando de atrapar aire a bocanadas, estoy a punto del soponcio cuando otro Germán Germanóvich se desprende de mi cuerpo. Ese Germán se levanta y estira alto y bello cual mancebo renacentista, sacudiéndose con presteza las palabras de Leandro Amador16.

23Ya no somos dos Germán Germanóvich sino tres, pues acabo de desdoblarme en uno contraje de pajarita, cuyo suave dejo polaco me advierte que ahora soy Jozék Teodor Korzeniwsky […] Yo solo sé que estoy pariendo otro Germán, llamado el segundo. Éste se levanta del piso y bosteza desinteresado17.

24Si el desdoblamiento del personaje de Germán se basa en las referencias de la cultura popular y en las imágenes cargadas y kitsch de la realeza, igualmente son parodiados por el protagonista personajes femeninos. Esta estética se relaciona con un cuestionamiento de género típico de la sensibilidad gay desarrollada en particular a partir de los años 60 y 70 definida a partir del concepto de camp18. Este espacio paródico recreado por el protagonista en su representación, por ejemplo de una película de Nazis en la que él encarna a Marlene Dietrich, concuerda con la estética camp en la representación del cliché de la diva. No podemos olvidar aquí la relación con Molina, protagonista de la novela El beso de la mujer araña de Manuel Puig, quien se identifica fuertemente en la representación de las divas de las películas contadas su compañero de celda. Germán utiliza un procedimiento narrativo similar al contar en su relato autobiográfico historias que se introducen una dentro de la otra para expresar a través de ellas su subjetividad reprimida por largo tiempo.

25El marco discursivo de la forma autobiográfica permite a Germán dar cuenta de sí mismo a partir de una interpelación que se dibuja poco a poco a lo largo del relato y que podemos considerar múltiple. En otras palabras, la fuerza que empuja el narrador a hablar no se manifiesta en una sola y única interpelación ligada por ejemplo a la ley o a un aspecto judiciario, como lo define Nietzsche19, sino también en un acto fuerte en relación con la subjetividad marginal: el hecho de salir del armario. El relato de Germán organiza de alguna forma una liberación después de años de vida escondiéndose a causa de la vergüenza. Germán cita las palabras de su padre de la siguiente manera: “Te hice muchas advertencias y creí que ibas a corregirte, pero seguís en la boca de toda la ciudad, avergonzándonos a tu hermano y a mí”, y “Andate, no volvás hasta que hayás cambiado20”. El rechazo paternal constituye entonces la interpelación principal que lleva al personaje a hablar, por lo cual, el regreso a casa tiene un peso fuerte dentro del relato al abrir la escritura autobiográfica del personaje.

26Judith Butler en su estudio sobre la capacidad preformativa de las palabras21 se interroga sobre el poder hiriente que puede residir en el discurso, y de forma particular en la injuria como acto constituyente del sujeto. Para Butler, la ofensa que se revela en el enunciado tiene un efecto sobre el sujeto, el cual es muchas veces descrito de forma física, como si la acción ejercida por la palabra tuviera una repercusión directa sobre el cuerpo, como en la expresión “palabras que hieren”. En ese sentido podemos decir que el sujeto se hace reconocible a partir de la injuria al situarse en una posición de subordinación.

27Como podemos ver, el discurso que se estructura alrededor del espacio personal e íntimo del protagonista comienza a mostrar una fuerza política y reivindicadora en la medida en que la construcción de la subjetividad en el relato pone de manifiesto un espacio de represión y de discriminación. Germán debe construirse y decirse a sí mismo a manera de respuesta directa a un sistema que se ve expresado claramente en la palabra paterna y en la expulsión del hogar22. La fuerza preformativa en el sujeto de la palabra paterna lleva al protagonista a reelaborar la realidad de la expulsión por ejemplo, en la medida en que esta lo coloca directamente en una situación de agresión:

28Mientras comíamos, el silencio hacía el recuento de los cargos contra mí: Os han visto con los fondillos al aire bajo el entarimado de la plaza de toros y entre las rocas sueltas de las ruinas de la gran parroquia. Os han sorprendido mirando a otros jovencitos con lascivia y provocación. Os han escuchado bufar de placer en varios hogares respetables. Os han delatado vuestros mismos compañeros de actos contra natura, quienes accedieron a firmar confesión al pie del potro, la horca y la hoguera. Os acusamos, por lo tanto, de amar fuera de las normas sanitarias, eclesiásticas, morales, legales, literarias, musicales y poéticas. Os acusamos de atentar contra la volunta de Dios, de la naturaleza y del Rey, y tal crimen se paga con la muerte o el destierro. ¿Tenéis algo que decir a vuestro favor, Hermann Wilde23 ?

29Germán transforma la voz del padre al personificarlo en el rey don Luis y darle un carácter solemne a la condena. El rey establece una lista que retoma punto por punto los comportamientos contrarios a la moral de la casa y subraya su carácter vergonzoso. Aunque la descripción hecha por el narrador presenta un efecto cómico en la parodia, las acusaciones logran el exilio del personaje. El juicio contra Germán es finalmente comparado al organizado contra Oscar Wilde por la misma razón, al llamarlo “Hermann Wilde”, ambos vistos como parias. Este evento es, de cuerdo con nuestra opinión, el elemento detonante en el texto de la voluntad del narrador de liberar su palabra para configurar así su subjetividad al retomar desde el inicio los enunciados que lo han constituido como sujeto subordinado. Es en este sentido que el relato de Germán se centra en la experiencia íntima para reconstruir su subjetividad a través de la palabra, lo cual implica una posición fuertemente política en relación con las representaciones del género y la sexualidad.

El diario de Cayetana

30La cuestión de la interpelación, tan enraizada en la filosofía moral, se revela de gran productividad en lo que concierne las escrituras de lo íntimo. El cuestionamiento directo del sujeto que habla, que desea dar representaciones de sí, parte muchas veces de la palabra del otro o de la obligación implícita en la figura del otro. El caso de Germán Delgado representa claramente esta posibilidad en la construcción narrativa, en la medida en que esta crea un discurso ficticio a partir de la base de la escritura del yo. Es precisamente esta base en la forma de diario íntimo y de autobiografía fragmentada que nos interesa en la novela de Jacinta Escudos, la cual retrata un personaje principal que escribe al mismo tiempo su propia novela en los papeles incompletos y fragmentarios sobre su vida, su cuerpo y su proceso de escritura.

31A-B-Sudario, tercera novela de la escritora salvadoreña, fue publicada en 2003 luego de ser recompensada con el Premio centroamericano de novela Mario Monteforte Toledo con el título Memorias del año de Cayetana, lo cual presenta desde su primera denominación la inscripción de la novela en un género particular de las escrituras del yo: las memorias. Podemos ver entonces una negociación del contrato de lectura que implica — en los dos casos analizados — una variante de las escrituras del yo utilizada para estructurar la ficción en la novela, la cual se centra en la vida de Cayetana, una escritora que se retira para dar rienda suelta a la escritura.

32Esta primera voluntad que organiza el texto, la de escribir una novela, lleva a Cayetana a realizar un ejercicio de puesta en práctica de la palabra que la hace concentrar su atención no solamente en sus pensamientos e ideas, sino también en los recuerdos de su infancia y en el la observación de su propio cuerpo. La narración de estos elementos se organiza como una asociación de ideas que la protagonista identifica primero como una función singular de la memoria24.

33De todas las posibilidades narrativas que ofrece la novela, es la voz de Cayetana la que prima como narradora protagonista. Por esta razón, los otros personajes que gravitan alrededor de ella no adquieren una dimensión suficientemente profunda. Lo que nos interesa aquí es ver de qué manera un relato estructurado de esta forma caracteriza la subjetividad de la protagonista en una posición que además no le permite la identificación con un lugar en particular. Cayetana — así como Germán en la novela de Quesada— se desplaza en lugares genéricos o poco reconocibles, lo cuales, particularmente en el caso de Escudos, tratan de escapar de todo tipo de identificación. Cayetana vive en dos países ficticios que pueden ser correspondidos con las realidades centroamericanas gracias a las características generales presentadas en el texto25. En ambos países, Cayetana se mueve continuamente entre las ciudades de Sanzíbar y Karma Town, de manera que el relato pone en juego la problemática del exilio y el apego a ciertos espacios de vida que pueden definir la subjetividad:

34piensa en volver
siempre piensa en volver.
pensar en volver es nunca estar “aquí”.
¿qué es “aquí”?
¿este lugar donde malvive?
¿este lugar donde nunca dejarán de señalarla con el dedo con el dedo y llamarla “extranjera”?
este lugar.
¿y “allá” es mejor?
no lo sabe.
no podrá saberlo hasta no vivirlo.
siempre piensa en ello. en regresar.
pero las visitas al país le han demostrado algo muy claro: el lugar al que quiere regresar ya no existe.
al país al que quiere regresar es al de la infancia. ese lugar de recuerdos que se revuelven entre hiel y azúcar, entre fascinación y asco, entre odio y nostalgia26.

35Como podemos ver en la cita precedente, el personaje de Cayetana, a pesar de sentirse extranjera, desplaza la cuestión del regreso de un lugar hacia lo espacio-temporal representado en la infancia, en los recuerdos. Esta noción concuerda con la idea de cronotopo propuesta por Bajtín en la indisolubilidad del espacio y del tiempo27. Dicho de otra manera, el cronotopo del regreso en la novela funciona como representación de la infancia de la narradora, la cual reflexiona sobre su posición y su relación con un aquí y un allá que comprende una visión subjetiva ligada estrechamente a su pasado. El regreso de Cayetana a su país implica en sí mismo una introspección aterradora que la lleva a una infancia marcada por el exilio “ella tiene esa historia pendiente. ese país pendiente, esas calles esas gentes, esas historias pendientes de vivir, a solas con su libertad de adulta. vivir su vida de niña ahora en su cuerpo de adulta28”. Escudos sitúa así la acción en un espacio a la vez difuso y comparable con Centroamérica, una acción anclada en la realidad y nutrida constantemente por el recuerdo de un tiempo desvanecido. La reflexión de Cayetana se basa en una dialéctica que pone en relación el espacio de vida y su propia identidad. A pesar de que la descripción de espacio se mantiene somera, esta construye su relación con los dos países a partir de la ruptura producida en la infancia. Así entonces las memorias de Cayetana no constituyen una práctica típica en la estructuración de la memoria como relato de vida, sino como un cuestionamiento de su propia subjetividad.

Este desencadenamiento de recuerdos se inicia con el intento de suicidio a los 15 años, año caracterizado por ella como el año de la nausea. La referencia a Sartre es aquí evidente, no solo a partir del título de su novela ( La Nausée, 1938 ), sino también como una referencia a la práctica de escritura íntima de la protagonista comparada con la del personaje principal de la novela de Sartre, Antoine Roquentin. Podemos ver el paralelismo con el personaje sartreano, el cual se aísla en la escritura íntima por medio de la cual constata la imposibilidad de justificar su existencia. Para Cayetana, el año de la náusea implica por un lado el inicio de la escritura al comenzar su diario íntimo, y del otro, el momento en el que más ha deseado renunciar a su existencia:

36por lo tanto, en ese exacto instante de la niña sobre el fregadero, cuchillo en mano, papá sentado a unos pasos, recuerda La náusea (la náusea también le baja como un espíritu, con la única diferencia de que éste es verde, y en efecto, ama a Sartre como ama a los cuchillos, porque en él ha descubierto la palabra exacta de todo lo que ha sido su vida: una NÁUSEA).
La tranquilidad está en el borde de un cuchillo, se esconde allí mientras la verde náusea-duende la mira a los ojos y le dice : pruébalo29.

37La narradora vuelve entonces sobre los momentos que marcaron su vida y que le han dado las claves para determinar su subjetividad. Es el caso del fracaso en su intento de suicidio y el patetismo que esto implica. Sin embargo, la formación del sujeto de la protagonista no parece efectuarse precisamente en el momento de la experiencia, sino, en la medida en que Cayetana vuelve gracias a la escritura sobre esos acontecimientos, es decir, cuando hay un proceso de reflexión posterior que pasa obligatoriamente por el papel.

38Un ejemplo claro de este proceso de escritura de la protagonista en el que vemos la construcción de memorias fragmentarias, es cuando hace referencia a otro momento determinante de su infancia, luego de un viaje familiar en Europa. Al regresar a casa, la niña se dirige a un sillón que nadie utiliza y se desencadena una reflexión que la lleva a una consciencia de sí misma y con ella de la propia muerte:

39tiene los guantes en la mano, el abrigo abierto.
intuye que ese momento, aquel sentarse en el sillón donde nadie se sienta, significa algo. sabe que lo
siente por primera vez, algo que no tiene nombre, algo que es pariente de la tristeza.
ahora, casi 30 años después, aquella imagen es como una escena de película antigua cuyo título o argumento ya no recuerda, ahora puedo decirle a la niña que aquello que sintió tan intensamente (tanto que no lo ha podido olvidar en años y años de naufragio) eran 2 cosas: soledad y angustia30.

40Ambas palabras, soledad y angustia, son asociadas a los recuerdos más lejanos de la protagonista. En seguida, el significante de la angustia vuelve constantemente en las memorias de Cayetana; nuestra lectura en relación con la subjetividad de la protagonista es que justamente este estado melancólico funciona en la novela como su motor o fuerza organizadora de la escritura del yo. Dicho de otra manera, Cayetana emprende el trabajo de la escritura íntima con el objetivo de comprender la pérdida del yo que se expresa en la melancolía. ¿Es la escritura misma un mecanismo dedicado a disminuir el sufrimiento del sujeto? De cualquier manera, Cayetana se entrega a la escritura de una novela que no logra terminar, sin embargo, avanza en la escritura íntima que se expresa en el ejercicio de la memoria. Por esta razón consideramos que este rasgo característico de la protagonista determina directamente la necesidad imperiosa de escribir, un estado descrito por Freud31 de la siguiente forma:

41Psychiquement, la mélancolie se caractérise par une humeur profondément douloureuse, un désintérêt pour le monde extérieur, la perte de la faculté d’amour, l’inhibition de toute activité et d’une autodépréciation qui s’exprime par des reproches et des injures envers soi-même et qui va jusqu’à l’attente délirante du châtiment32.

42Las tendencias suicidas de Cayetana así como su necesidad de aislamiento concuerdan con el análisis hecho por Freud del estado melancólico, el cual es también identificado con una pérdida del yo sufrida por el sujeto. La escritura de la memoria se expresa entonces en la protagonista como la necesidad de recuperación de sí a través de la reelaboración y la reinterpretación de los recuerdos lejanos y recientes. No se trata entonces de una autobiografía en el sentido clásico del término, sino de un trabajo sobre sí mismo por medio de la escritura.

43Es claro en este tipo de escrituras íntimas que una de las características más sobresalientes es su carácter fragmentario, el cual pone en evidencia la parcialidad del sujeto cuando este toma la palabra. Las memorias de Cayetana subrayan claramente esta tendencia, especialmente en la medida en que no hay un resultado concreto en relación con el trabajo sobre sí mismo. Se trata evidentemente de un ejercicio que no se termina en la diégesis de la novela, de la misma forma en que la protagonista no logra terminar con su existencia. Al final del texto, luego de una sobredosis que no llega a ser mortal, la narradora exclama “solo espero que cuando La Muerte regrese por mí no se arrepienta de nuevo. que me lleve de una vez, rápido. Y espero no caer de nuevo en el torpe sentimentalismo de pensar que la vida no es tan mala, después de todo33”.

Conclusiones

44El ejercicio de la introspección como forma típica o característica de la definición del sujeto resulta ser un vínculo importante entre los dos textos analizados anteriormente, de manera que la reelaboración de la práctica autobiográfica se impone como modelo de configuración del sujeto que se expresa en el relato. Gemán y Cayetana organizan su proceso de subjetivación en la medida en que pueden contar su propia experiencia y el sujeto que resulta de esta es un sujeto roto, herido y altamente fragmentado. De la misma forma, podemos ver que el discurso íntimo se organiza como una respuesta a la interpelación del sujeto, demanda que viene de estructuras sociales que ejercen un poder y en ciertos casos una violencia sobre el mismo. Mientras Cayetana debe justificar su existencia en la escritura de ficción hasta convertirla en un proceso de exploración corporal, Germán, por su parte, debe responder a las exigencias y a la violencia del discurso heteronormativo que le exige un comportamiento determinado y sobretodo una normalización.

45Al hacernos la pregunta de la construcción del sujeto por medio de la puesta en escena del espacio íntimo, vemos de qué manera estos textos contemporáneos dejan de lado cualquier intento de afirmación de la verosimilitud del discurso íntimo, que sea este considerado como autobiográfico o testimonial, de coherencia o simplemente de verdad. De esta manera nos enfrentamos a una narrativa que continúa una ya importante tradición de la subjetividad contemporánea en la región, esta que ha producido una importante cantidad de textos en Europa y América desde el final de la Segunda Guerra Mundial y que ha sido ampliamente confirmada por nuevos medios y nuevas formas discursivas en la puesta en práctica de la palabra íntima. Este momento de fuerte subjetividad no parece dejar de ser productivo en la región después de las prácticas testimoniales politizadas sobre las cuales se ha centrado la atención de la crítica por largo tiempo. Estas se transforman no solamente en las narraciones noveladas o más íntimas de las luchas o de la revolución34, sino también en la necesidad de reposicionar la experiencia del sujeto, sus condiciones de formación, de interpelación y de identificación. ¿Es acaso posible interpretar esta diferenciación de las practicas escriturales del testimonio centroamericano y de las escrituras del yo en general como una forma de crisis de la función que este ocupaba en las décadas pasadas? Desde nuestro punto de vista la respuesta a esta pregunta requiere un análisis más amplio de la narrativa contemporánea y de sus nuevas formas de expresión, sin embargo, podemos ver en muchos casos, como los analizados anteriormente, la evidencia de un desplazamiento del discurso de la subjetividad que coloca al sujeto y sus intereses íntimos, personales o más directos y cotidianos como primera interpelación y puesta en práctica de la escritura del yo.

46Finalmente, no podemos dejar de lado otro aspecto que puede aparecer en estos textos contemporáneos y es que no hay necesariamente una despolitización de la escritura del yo en el discurso íntimo. Es decir que las luchas revolucionarias no son las únicas reivindicaciones posibles — las cuales dicho sea de paso, hacen referencia en muchos casos a un sujeto plural — en este tipo de expresión. Sino que podemos identificar, como es el caso en los textos analizados, un posicionamiento de resistencia o de oposición a reglas opresivas desde la puesta en evidencia del cuerpo (como lo hace Cayetana) o del dolor causado por la injuria de una sociedad homófoba (en el caso de Germán). Lo personal y lo íntimo son espacios altamente politizados35 que se prestan para una revaloración de los sistemas de poder y de violencia objetiva como la identifica el filósofo Slavoj Žižek36. En este sentido, la construcción del espacio íntimo en las nuevas subjetividades continúa con una tradición cuestionadora de las realidades centroamericanas y de sus identidades e imaginarios desde otras estrategias estéticas y discursivas que privilegian la visión fragmentada del yo y su inestabilidad, así como la fragilidad de sus combates e intereses.

47Notas de pie de páginas

481 A este respecto ver, por ejemplo, los estudios de Werner Mackenbach relacionados con la frontera entre ficción y testimonio para el caso de las literaturas centroamericanas: véanse “Entre política, historia y ficción. Tendencias en la narrativa centroamericana a finales del siglo XX”, en Istmo. Revista virtual de estudios literarios y culturales centroamericanos no 15 (2007), y “Realidad y ficción en el testimonio centroamericano”, en Istmo. Revista virtual de estudios literarios y culturales centroamericanos no 2 (2001).

492 Véase Annette Wieviorka, L’ère du témoin (Paris: Plon, 1998).

503 Véase Uriel Quesada, El gato de sí mismo (San José: Editorial Costa Rica, 2005).

514 Véase Jacinta Escudos, A-B-Sudario (Guatemala: Ediciones Santillana, 2003).

525 Véase Beatriz Sarlo, Tiempo pasado. Cultura de la memoria y giro subjetivo, una discusión (Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2005).

536 “Es en cierto sentido una democratización de los actores de la historia que quiere que se le dé ahora la palabra a los excluidos, a los indefensos, a los sin voz. En el contexto de los años postsesentayocho, era también un acto político: Mayo del 68 había sido una toma de palabra enorme; ciertamente este momento debía inscribir el fenómeno no solo en las ciencias humanas, sino también en los medios de comunicación masiva — radio y televisión — al interesarse cada vez más en el hombre ordinario” [La traducción es nuestra]. Véase Annette Wieviorka, L’ère du témoin, pág. 128.

547 Wieviorka señala también el éxito de audiencia que tuvo la serie Holocausto en Estados Unidos y posteriormente en Europa al final de los años 70. Este programa revalorizó el ejercicio del testimonio al recoger los recuerdos de las víctimas.

558 Véase Beatriz Sarlo, Tiempo pasado, pág. 22.

569 Véase Leonor Arfuch, “Sujetos y narrativas”, en Acta sociológica n° 53, Número especial Narrativas vivenciales, subjetividades y ciencias sociales, septiembre-diciembre, México, UNAM, (2010), págs. 19-41.

5710 Véase Leonor Arfuch, “Sujetos y narrativas”, pág. 21

5811 “Comenzamos a dar cuenta de nosotros mismos solamente porque hemos sido interpelados en tanto seres que, gracias a un sistema judiciario y punitivo, pueden dar cuenta de sí mismos” (Nuestra traducción). Véase Judith Butler, Le récit de soi (Paris: PUF, 2007), pág. 10.

5912 Véase Julio Cortázar, París: Ritmos de una ciudad (Genève: Rotovision, 1981), s. p.

6013 Véase Uriel Quesada, El gato de sí mismo, págs. 301-302.

6114 Véase Uriel Quesada, El gato de sí mismo, pág. 72.

6215 Para ampliar sobre el tema ver: Didier Eribon , Réflexions sur la question gay (Paris: Fayard, 1999).

6316 Véase Uriel Quesada, El gato de sí mismo, pág. 373.

6417 Véase Uriel Quesada, El gato de sí mismo, págs. 175-178.

6518 Véase Moe Meyer, “Reclaiming a discourse of Camp”, en Meyer, Moe (ed.), The Politcs and Poetics of Camp (New York: Routledge, 1994).

6619 Véase Judith Butler, Le récit de soi , pág. 39.

6720 Véase Uriel Quesada, El gato de sí mismo, pág. 61.

6821 Véase Judith Butler, Le pouvoir des mots. Discours de haine et politiques du performatif (Paris: Éditions Amsterdam, 2004).

6922 Véase Edwige Kosofsky Sedgwick, Epistémologie du placard , (Paris: Éditions Amsterdam, 2008).

7023 Véase Uriel Quesada, El gato de sí mismo, pág. 59.

7124 Véase Jacinta Escudos, A-B-Sudario, pág. 213.

7225 Léase, por ejemplo, “ese vuelo absurdo entre Sanzíbar y Karma Town dura apenas 26 minutos y en el que las aeromozas tienen que repartir comida y los pasajeros comérsela en menos de lo que el avión sube, se estabiliza y vuelve a bajar […] siente el avión bajar mientras termina en el café y se mete en la cartera la mermelada, la sal, la pimienta, la servilleta, los cubiertos, el panecito y todo lo que pueda llevarse de aquella bandejita. luego entretendrá a sus invitados con toda una colección de cucharitas con el logotipo de la línea aérea de mayor prestigio en Centro América.” Véase Jacinta Escudos, A-B-Sudario, pág. 238.

7326 Véase Jacinta Escudos, A-B-Sudario, pág. 53.

7427 Véase Mikhaïl Bakhtine, Esthétique et théorie du roman (Paris: Gallimard, 1978).

7528 Véase Jacinta Escudos, A-B-Sudario, pág. 54.

7629 Véase Jacinta Escudos, A-B-Sudario, pág. 217.

7730 Véase Jacinta Escudos, A-B-Sudario, pág. 222-223.

7831 Véase Sigmund Freud, Deuil et mélancolie (Paris: Éditions Payot et Rivage, 2011).

7932 Véase Sigmund Freud, Deuil et mélancolie, pág. 45.

8033 Véase Jacinta Escudos, A-B-Sudario, pág. 269.

8134 Como ha sido el caso de autores como Sergio Ramírez o Gioconda Belli.

8234 Como ha sido el caso de autores como Sergio Ramírez o Gioconda Belli.

8335 Véase Carol Hanisch, “The Personal is Political”, en Firestone, Shulamith, Notes From the Second Year: Women’s Liberation, major writings of the radical feminist (New York: Radical Feminism, 1970), http://www.carolhanisch.org/CHwritings/PIP.html

8436 Véase Slavoj Žižek, Violence, six réflexions transversales (Capítulo I, págs. 8-58) (Paris: Au diable Vauvert, 2012).

85

Para citar este artículo :

Sergio Coto-Rivel, « Escritura íntima y confesiones ficticias en la narrativa centroamericana contemporánea. », Boletín AFEHC N°69, publicado el 04 junio 2016, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=4290

Comentarios

Normas de uso

Esta es la opinión de los lectores de la AFEHC, no de la AFEHC No está permitido verter comentarios injuriantes. Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema. Una vez aceptado el comentario, se enviará un correo electrónico confirmando su publicación.

¿No tienes una cuenta todavía?
Puedes crear una

Como usuario registrado usted podrá publicar de forma inmediata comentarios con su nombre.