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AFEHC : diccionario : CORTI, Esteban : CORTI, Esteban

Ficha n° 4319

Creada: 11 septiembre 2016
Editada: 11 septiembre 2016
Modificada: 11 septiembre 2016

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Autor de la ficha:

Christophe BELAUBRE

Editor de la ficha:

Eduardo MADRIGAL MUÑOZ

Información:

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Publicado en:

ISSN 1954-3891

CORTI, Esteban

El “discurso de la vida” de Esteban Cortí, quien fue médico en Costa Rica entre 1790 y 1795.
Palabras claves :
Médico, Migración, Inquisición
Cargo o principal ocupación:
Médico
Nació:
el 5 de julio de 1753 en Lomazzo, Milán, Italia
Murió:
en 1825 en Filadelfia, Estados Unidos.
Padres:

1Don Salvatore Cortí, doctor en medicina de la Universidad de Pavia y doña Margherita Rocca

Resumen:

1Bien conocido en Costa Rica, Esteban Cortí o Curtí ha sido estudiado por varios historiadores (por ejemplo Fencés Redish, Manuel Aguilar Bonilla y Franco Fernández Esquivel) e incluso novelistas (como Alfonso Chase), que se esforzaron por relatar la tumultuosa vida de uno de los primeros médicos asentados en dicha parte del Reino de Guatemala. Su vida ofrece un rico recorrido sobre la experiencia de un hombre insatisfecho que apostaba a la migración para llenar así sus esperanzas, un hombre cuya vida seguirá siendo un misterio hasta que dispongamos de más datos para obtener conclusiones convincentes sobre ella.

2El documento titulado, no sin cierta ironía, “el discurso de mi vida”, conservado en el Archivo General de la Nación en México, abre la posibilidad de penetrar el periodo de su infancia y permite “escuchar la voz” del médico. Nos dice Cortí que sus padres murieron cuando era todavía bastante joven por lo que su tío el sacerdote don Pablo Cortí lo crió. Hacia la edad de 14 o 15 años fue enviado a Milán a casa de un boticario llamado Pelegrini, pagado por su tío, y estudió con los jesuitas hasta que partió hacia Pavía. Luego pasó a Milán donde permaneció cuatro o cinco años haciendo varios viajes de su casa a dicha ciudad: una gran movilidad que implicaba ciertas inquietudes sobre sus aspiraciones, inquietudes que se confirmaron después.

3Se graduó de bachiller en medicina en la Universidad de Pavía habiendo sido su maestro el doctor Giovanni Batista Borsieri el cual era bastante famoso por haber contribuido a la erradicación de una epidemia de peste en 1745 en la ciudad de Faenza. Todos estos datos biográficos que los archivos suelen esconder se conocen porque Corti fue apresado en la ciudad de Cartago el 4 de mayo de 1794 por orden del comisario ¿del Santo Oficio? Ramón de Azofeifa. A raíz de dicho pleito, Corti tuvo que escribir el “discurso de mi vida” informando al tribunal del Santo Oficio de México que no había conocido sus abuelos paternos y maternos e ignoraba sus nombres. Dio entonces bastantes detalles sobre sus tíos paternos y maternos; de sus hermanos, en particular de don Ángel Corti, quien era médico y estaba casado con Luisa Gijón, así como de otro hermano, don Gerónimo, que era sacerdote. Los jueces pudieron darse cuenta que contestaba con un mediano grado de instrucción a las preguntas sobre doctrina cristiana. El investigador Manuel Aguilar Bonilla evoca una descripción física de Corti hecha por el secretario de la Inquisición Bernardo Ruiz de Molina: “alto más de dos varas, pelilargo, grueso de cuerpo y bien robusto, blanco de color, frente espaciosa, de facciones abultadas, peli ojo ¿pelirrojo?, barbiceado [sic], nariz aguileña ya ¿y alargada? alargada, ojos negros y un tanto picajoso de viruela”.

4El “discurso de mi vida” nos permite rastrear lo que fueron sus primeros años como practicante de la medicina: embarcó en Génova para Barcelona en 1781 (llegando allí en septiembre) y, ante los Inquisidores, quiso insistir en el hecho que no fue a ningún país que no fuese católico. Se detuvo en esa ciudad ocho o nueve años. Ante el inquisidor Antonio Bergosa y Jordán declaro que “(…) estando para hacer dicho viaje a Madrid llegó de Turín otro medico Ytaliano llamado Pedro Ysuardo , que le facilitó y le entró en deseos de adquirir un grado de la Universidad de Salamanca por la grande fama que tienen y habiendo viajado juntos hasta Madrid, el dicho Ysuardo se pasó a Salamanca, y con el nombre del declarante recibió el grado de bachiller hacía poco más de seis años con el mismo nombre de don Esteban Curti, y con este motivo ha dicho el declarante a algunas personas haver estado en Salamanca y que era graduado en aquella Universidad (…)”. Dicha explicación tan enredada demuestra los pocos escrúpulos de Curtí quien se hacía pasar por un médico graduado en Salamanca con la idea de impresionar la sociedad local de Cartago y facilitar su integración y sus numerosas conquistas femeninas.

5Según sus propias declaraciones, en Madrid se hospedó en la casa del Conde Grepi su paisano, conociendo allí a don Juan Zendo caballero del hábito de Santiago, prior y comendador de un convento de religiosas en Barcelona. El Conde Grepi, vinculado con el movimiento de la ilustración en España, había sido comisionado para reclutar en Italia pintores que debían participar a la expedición de Alejandro Malespina y era el protector de este último.

6Desde España Cortí vino a desembarcar a Cartago porque “tenía el ánimo de probar fortuna y mejorar su suerte”. Hábil y oportunista, se había hecho amigo de don José de Vázquez y Téllez (1751-1834) al saber que este era nombrado gobernador de Gata en Cartagena. Este gobernador lo tomó en calidad de familiar y médico. Antes de cruzar el Atlántico, volvió a Barcelona para recoger sus pertenencias y se quedó allí otros cinco meses practicando la medicina. El tal Ysuardo pasó también a América en calidad de criado del gobernador. Se detuvieron 25 días en Cádiz antes de embarcarse en un barco mercante de diez y seis cañones que hacía viaje a Cartagena junto con otro barco. La navegación duró 45 días. Permanecieron sin embargo poco tiempo en Cartagena porque Vázquez Téllez fue nombrado para servir el mismo cargo en Cartago, Costa Rica, por lo que tomaron otro barco inglés, que en cinco o seis días los dejó en el puerto de Matina. Llegaron en noviembre de 1790. Vivió entonces en la casa de doña Francisca Corral antes de mudarse a una casa separada. Cuenta que solía comer en la casa del gobernador.

7Tras la denuncia hecha en su contra ante el comisario local de la Inquisición, fue arrestado por el alcalde don Joaquín de Oreamuno y conducido a León de Nicaragua, donde una enfermedad lo mantuvo inactivo por cinco meses. Esta primera “enfermedad” iba ser seguida por varias otras, las cuales, según varios testigos de la Inquisición, eran pretextos para eludir las providencias del Santo Oficio. De hecho, como médico que era, Corti estaba en buena posición para fingir hábilmente una enfermedad. En la ciudad de Guatemala se detuvo solamente doce días. Tras otra estancia de tres días en Oaxaca para visitar al Señor Ortiz, cuñado del señor Juan Bautista de Irisarri que estaba en Guatemala, llegó a la ciudad de Guatemala.

8 En cuanto a la conversación que tuvo en la ciudad de Villanueva y que provocó su arresto el médico dice lo siguiente: “(…) presumen que sea por una conversación que tuvo en Villanueva a presencia de don Juan Zavala, Don Manuel Marchena y don Francisco Echeverria y no acuerdo que hubiese otros y habrá años o más, sin poder expresar tiempo, mes pero si que fue por la noche después de cenar y de haber bebido todos alegremente estando el declarante (…) hablando todos acerca de la relajación de los Franceses, y diciendo todos que eran malos, malísimos y hablando de la predestinación dixo el declarante que Dios había hecho mal en criar a Adam y a Heva sabiendo que habían de pecar y esto lo dijo por haber oído años pasados en Barcelona a un artillero francés que servía el Rey de España (…) pero el declarante aunque lo dijo no creía interiormente lo que decía, sino que lo refirió sin creencia interior por mera habladuría y por parecer más instruido (…) dixo que los Apóstoles eran de oficio bajos y humildes como carpintero uno y otro pescador y cosa semejante y esto lo refirió también por haberlo oído del incidado ¿indicado?Artillero pero no por desprecio a los Apóstoles (…) que en la misma concurrencia hablando de milagros contó el declarante que dicho Artillero francés le havia oído decir que no se deben creer todos los milagros (…)”. Aparentemente esta noche fue rica en discusiones porque el médico Cortí habló también de los frailes Soto y Borola que vivían amancebados en Cartago con niños suyos, y esto lo dijo porque era notorio a pesar de que estos frailes predicaban la castidad. También se habló del vicario de la Inquisición Ramón Azofeifa y de su concubina doña Rafaela Corral, con quien tuvo siete hijos… recordó además una visita que había hecho a una mujer enferma de Cartago cuyo cuarto estaba lleno de flores que apestaban y objetos por pedir ayuda a los santos y que ese día dijo que todo eso era suficiente para matar a la enferma y había que quitar todo del cuarto así como a la gente que estaba allí, pues “bastaba con la fe del santo”. Según Cortí la denuncia pudo venir de don Manuel Marchena, cuñado del gobernador, porque tuvieron enemistad por la relación que se estableció con una de las hermanas Corral. Entre su propia actitud bastante libertina que podía molestar “las buenas costumbres” de algunos sectores reaccionarios, su afán de denunciar los miembros del clero más asentados y pudientes de Costa Rica y sus ideas políticas, sobraban las razones para abrir un pleito inquisitorial…

9Según el testimonio del sargento Domingo Tomé a quien el Comisario del Santo Oficio de Guatemala Antonio Alonso Cortés encargó de llevar al médico Corti en la Ciudad de México para ser enjuiciado : “ (…) que en todo el dilatado viaje ha notado en don estevan una conducta regular en lo cristiano, y en lo político, por que ha venido con mucha sumisión y humildad, que trahia consigo rosario y el oficio Parvo de Nuestra Señora y uno y otro se lo ha visto rezar varios días, que ha oído misas todos los días de fiesta que les han cogido en el camino y viene mui confiado en su inocencia (…)”. Era entonces de edad de 44 años, de estado soltero.
Fue puesto en la cárcel N° 16, en junio de 1796, y reconocido culpable de herejía, blasfemia y escándalo pocos meses después. Se le sentenció al destierro en los presidios de África el 24 de marzo de 1798 por ocho años. El documento final del 22 de diciembre de 1796 que tiene 88 capítulos pedía que Cortí estuviese puesto “a cuestión de tormento y que se haga tantas veces que necesario hasta tanto que confiese”. Ignoramos si Cortí tuvo que pasar por la tortura aunque es probable, pero lo cierto es que su salud (no tan mala como solía pretenderlo) y su constitución física le permitieron sobrevivir. Su abogado, el licenciado Pablo de Heras, pidió la absolución de todos los cargos. Sin embargo, Corti fue condenado al destierro y enviado en una prisión en África por ocho años. La sentencia fue leída en Guatemala, en Nicaragua y en Cartago, para desengaño de los incautos. En enero de 1798 los alcaldes de la cárcel señalaron que Cortí se hallaba gravemente enfermo: el médico José Francisco Rada dijo que “padece graves dolores reumáticos, principalmente en las articulares la que con el tiempo se degenera en gota”. En marzo de 1798 se había recuperado siendo recluido en el monasterio de Carmelitas de Puebla. Poco tiempo después fue trasladado al Hospital de San Pedro de la ciudad de México y puesto bajo la responsabilidad del doctor en medicina Ignacio Domenech, siendo su expulsión imposible debido a la guerra que cortaba las relaciones marítimas con España. Durante su periodo de reclusión en el convento carmelita, y según palabras del Comisario del Santo Oficio de la Habana, sus conocimientos de medicina le atrajeron “aplauso popular” y un gran apoyo de las elites criollas, que buscaron por todos los medios posibles evitar que se cumpliese la sanción inquisitorial.

10Se embarcó hacia Veracruz en marzo de 1800, en el navío San Pedro Alcántara y fue puesto en una celda del convento de La Merced de donde, hacia finales de 1802, no le fue tan difícil escaparse, seguramente por el apoyo que recibió en la isla de unos cómplices tanto en el convento como en la sociedad habanera. Sus habilidades y su extraordinaria capacidad para eludir las leyes condujeron a ciertos investigadores a pretender que Cortí era miembro de la masonería, tal cosa sin embargo sigue siendo hoy en día una pura especulación. Según el historiador Ricardo Fernández Guardia, Corti murió en Filadelfia, al parecer, de muerte natural, a la avanzada edad de 72 años.

11Según los investigadores Udo Grub y Rafael Obregón Loria, Curtí fue el padre de don Joaquín de Iglesias, nacido en Cartago el 7 de noviembre de 1794, cuya madre fue doña Juana María Vidamartel, conocida como Juana María Iglesias Sotomayor. Esta señora pertenecía a una pudiente familia y era prima hermana de Benito Carrillo y Vidamartel, padre de don Braulio Carrillo, un detalle historiográfico que hace decir a Alfonso Chase que Corti fue “el progenitor de las familias de más copete en nuestro país”.

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