Erreur. problème dans l'exécution de la requête : INSERT INTO _logbots (IP, useragent, action) VALUES ('54.80.198.222', 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)', 'lectureFiche')
Erreur. MySQL proteste : Duplicata du champ 'CCBot/2.0 (http://commoncrawl.org/faq/)-lectureFiche' pour la clef 'agentAction'
AFEHC : articulos : Capitalismo mercantil y población rural en el Belice de la segunda mitad del siglo XIX: campesinos, rancheros y empresarios rurales en la agricultura comercial : Capitalismo mercantil y población rural en el Belice de la segunda mitad del siglo XIX: campesinos, rancheros y empresarios rurales en la agricultura comercial

Ficha n° 4370

Creada: 07 diciembre 2016
Editada: 07 diciembre 2016
Modificada: 05 enero 2017

Estadísticas de visitas

Total de visitas hoy : 0
Total de visitas : 228

Autor de la ficha:

Ángel CAL

Editor de la ficha:

Mónica TOUSSAINT

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Capitalismo mercantil y población rural en el Belice de la segunda mitad del siglo XIX: campesinos, rancheros y empresarios rurales en la agricultura comercial

Este trabajo analiza la trayectoria del capitalismo mercantil en Belice durante la segunda mitad del siglo XIX. Se concentra en la población rural y su relación con la agricultura comercial principalmente caña de azúcar y banano. Empresas mercantiles invirtieron en la producción de azúcar, ron y banano para el mercado de exportación, tanto al norte como al sur de Belice. Las organizaciones comerciales veían en los mayas, garífunas, refugiados de Yucatán y otros inmigrantes una fuente confiable de mano de obra barata. La élite logró impedir que el campesinado tuviese acceso a la propiedad de la tierra. Sin embargo, la mayoría negoció su acceso a la tierra: alquilaron, ocuparon o hicieron tratos con rancheros o dueños de las plantaciones. Si no podían pagar el alquiler de tierras, los campesinos a menudo huían, abandonaban el terreno o transferían su responsabilidad a otros campesinos. De lo contrario, los campesinos trabajaban como peones en la agricultura comercial en sus ratos libres. En algunos casos, se convirtieron en pequeños empresarios, subcontratando extracción de palo de tinte, arrendando o comprando tierras para producir cultivos comerciales. Los factores que promovieron y favorecieron a nivel productivo y mercantil la agricultura comercial fueron los precios de los productos en el mercado internacional, el crédito y la infraestructura. La intervención del Estado en favor de los pequeños productores tuvo un efecto positivo, pero de corta duración, ya que la producción de azúcar y banano se derrumbó hacia fines del siglo XIX.
1427
Palabras claves :
Capital mercantil, Banano, Milpa, Campesinado, Migración
Autor(es):
Ángel Cal y Juan Ariel Castillo Cocom
Fecha:
Septiembre de 2016
Texto íntegral:

1

Introducción

2 Vinculado a diversos centros de producción y comercio a través del suministro de productos primarios, la mano de obra y el consumo de bienes manufacturados, Belice fue transformado en el siglo XIX por los patrones de las relaciones socioeconómicas generadas por el contacto con la economía regional e internacional. La forma en que los beliceños absorbieron y modificaron las influencias del exterior y la manera en que organizaron sus vidas es una demostración de la participación activa del pueblo en la forja de su propia historia. El campesinado beliceño muestra cómo la población rural ayudó a sostener la exportación de madera y de productos agrícolas en el Belice del siglo XIX. A través de la milpa o agricultura de subsistencia cultivó y cosechó los productos alimenticios necesarios, no solamente para su consumo personal y familiar, sino para contribuir con la alimentación tanto de la pequeña población urbana como al número cada vez mayor de trabajadores. El campesinado subvencionó la economía de exportación a través del precio de sus productos y su trabajo. Los precios de los productos alimenticios locales que producían eran más baratos que los importados. Como trabajadores de temporada aceptaban pagas por debajo del nivel de subsistencia puesto que no eran enteramente dependientes de un salario. Por otra parte, el campesinado resistió las fuerzas que trataban de transformarlo en un proletariado rural. Alquilaban, compraban u ocupaban ilegalmente tierras de la propiedad privada o de la Corona. Huían, se mudaban o se morían. El campesinado logró acceder a la tierra de una manera u otra.

La economía de mercado y el campesinado en Belice

3 La mayoría de la población rural de Belice estaba constituida por campesinos que vivían de la agricultura de subsistencia. La introducción del capital mercantil en el tercer tercio del siglo XVII se centró en la extracción de productos forestales para la exportación de la Bahía de Honduras [Bay of Honduras], pero incluso entonces fue la milpa la que sostuvo la industria forestal. Los campesinos en general acogieron con agrado la perspectiva de un trabajo asalariado como complemento al cultivo de la milpa, como un recurso en momentos de emergencia y como una fuente de dinero en efectivo para otras necesidades. Sin embargo, debido a que el capital extranjero controlaba la industria forestal, incluyendo la importación de productos manufacturados con insignificantes beneficios directos, los campesinos corrían el riesgo de desarrollar “adicción” por productos europeos que podrían obtenerse principalmente a través del trabajo asalariado. En general, los campesinos fueron prudentes en lo referente al trabajo asalariado sobre el cual ejercían poca ventaja.

4La literatura sobre el término campesino es muy amplia1. El uso de la tierra es un factor clave. ¿Es la producción para el mercado de exportación ante todo lo que descalifica a un hombre de campo de la condición de “campesino”? ¿Puede un hombre de campo mudarse dentro y fuera del papel de campesino? Es decir, ¿puede un campesino dejar de ser campesino y, posteriormente, volver a ser campesino otra vez2? El campesino beliceño del siglo XIX se integró plenamente a la economía de mercado local y por extensión a la economía regional y mundial. Su modo de producción no era capitalista en la medida en que el motivo principal de su trabajo en su hogar era la subsistencia, no la acumulación de ganancias para la reinversión. Cada uno de los grupos campesinos administró sus relaciones con la economía de mercado desde la perspectiva de su propio marco cultural. El campesinado de la región bajo estudio incluyó a los mayas de Yucatán, mestizos y mexicanos de ascendencia española del centro-norte de Belice, los criollos (afro-beliceños) de los pueblos ubicados a lo largo de los ríos principales y los garífunas de Stann Creek, Punta Gorda y otros pueblos de la costa.

5El Maya “beliceño” constaba de indígenas mayas, inmigrantes icaiché que se asentaron principalmente en el centro-norte de Belice e inmigrantes Santa Cruz Maya que se establecieron en los pueblos y ranchos del distrito de Corozal. La mayor parte de los mayas del sur de Belice que inmigraron en la última parte del siglo XIX eran Qekchí y Mopán de las áreas Verapaz y Petén de Guatemala, respectivamente. Muchos de los ex-esclavos afro-beliceños recurrieron a la tierra para su subsistencia. Sin embargo, recurrían regularmente a los campos madereros para obtener ingresos adicionales. La mayor parte de los pueblos criollos como Backlanding, Rock Dondo y Río Mullins, establecidos antes o poco después de la abolición de la esclavitud, se localizaban cerca de los campamentos de corte de caoba3. Estos campesinos adecuaron su modo de subsistencia a la industria de la caoba. La industria maderera les dio la bienvenida en sus tierras en la medida en que ayudaron a reducir el costo de la mano de obra y alimentos para los grupos dedicados a la explotación de la caoba. En la Bahía de Honduras, la mayoría de los campesinos garífunas buscaban trabajo por temporada en la industria de la caoba y el palo de tinte.

6Mediante el consumo de productos importados, el campesinado hizo una contribución significativa a los ingresos del Estado a través de derechos de aduana e impuestos de importación que componen la mayor parte de los ingresos del gobierno4. Por otra parte, las autoridades británicas en el norte de Belice cobraban un impuesto denominado “boleto de residencia” (“ticket of residence”) de $2 dólares por hogar extranjero, pero derogaron el impuesto anual en 1862 para desalentar la emigración5. Los grupos misioneros que llegaron a hacer proselitismo de su versión de cristianismo en Belice presionaron a los campesinos a contribuir con los gastos de la misión6. El pago de estos impuestos en efectivo obligaba al campesino a vender su mano de obra o sus excedentes de cosechas para conseguir ingresos complementarios. A veces se veía forzado a rematar ambas cosas a la vez. La ausencia de mercados en las áreas rurales y la casi total ausencia de caminos y carreteras requerían que el campesino transportase sus productos a la ciudad más cercana. En el norte de Belice, Corozal, Orange Walk y San Esteban tenían ranchos cercanos que también producían cultivos de alimentos para el mercado de la ciudad. Además, muchos “campesinos urbanos” producían sus propios cultivos de alimentos para su subsistencia y para la venta de sus excedentes en el mercado de la ciudad. Muchos campesinos que vivían bastante alejados de un pueblo o rancho viajaban al municipio entre febrero y abril para vender sus cerdos y aves de corral y también para trabajar en los campamentos de madera o ranchos azucareros. Trataban de aumentar el valor de sus excedentes de maíz para poder alimentar a sus animales domésticos y luego enviarlos al mercado7. Aun cuando la ley de la oferta y la demanda no estaba en su favor, acoplaron sus tiempos de contacto con la economía “exterior” con una mínima interrupción de los meses del ciclo de la milpa8.

7Las aldeas a lo largo de la ribera del Río Belice estaban estrechamente vinculadas con la industria de la caoba. Mount Pleasant, Old Jim, Isabella Bank, Backlanding y Rock Dondo estaban habitados por criollos, centroamericanos, mestizos yucatecos y campesinos mayas. En estos asentamientos, los campesinos cultivaban arroz, ñame, plátano, maíz y frijoles; ocasionalmente se empleaban en campamentos de caoba o en ranchos ganaderos9. Las empresas madereras eran dueñas de la mayor parte del ganado vacuno que suministraban los bueyes para sacar los troncos y la carne para alimentar a sus trabajadores10. Los ranchos azucareros y de palo de Campeche o palo de tinte ( Haematoxylum campechianum ) utilizaban mulas para el transporte de carga, mientras que el medio de transporte personal era a caballo11. La industria ganadera pudo haberse convertido en una actividad subsidiaria asociada a la extracción de madera. De manera muy modesta, lo fue, pero sólo en la medida en que la ganadería no interfería con la actividad principal de la caoba y el corte de palo de tinte. De hecho, la producción ganadera no interfirió directamente con la extracción de caoba, pero sí con el ciclo de la milpa. Una parcela situada cerca de un lugar rico en caoba y factible para el corte generaba preocupación en el campesino. Los campesinos en el Río Belice protestaban contra los ganaderos cuyos animales destruían sus cultivos de subsistencia12.

8El consumo de licor, principalmente ron, tuvo un impacto considerable en los campesinos de la costa oriental de América Central, desde la Costa de Mosquitos, también llamada Mosquitia, al sureste de Yucatán. El consumo excesivo de licor durante las fiestas navideñas en las ciudades de Belice, Corozal y Orange Walk propició que muchos trabajadores fuesen enganchados en el sistema de salario anticipado de la Colonia. El exceso de alcohol en Backlanding se convirtió en un gran problema13. Los mayas consumían alcohol en exceso. El licor estaba disponible en “toda la ribera”. Muchos trabajadores mayas habían muerto de embriaguez14. El Colonial Guardian dedicó un extenso editorial sobre el excesivo consumo de alcohol en Belice. Señaló que 55,367 galones de ron arrojaron $41,525.19 dólares en ingresos en 1881. Los 25,132 galones de bebidas alcohólicas importadas y consumidas por las clases adineradas añadieron otros $11,636.60 a las arcas coloniales. El consumo total de 80,499 galones de bebidas alcohólicas para una población de 27,452 personas representó un consumo per cápita de 2.9 galones imperiales15. Eric Swayne observó en 1917, “el impuesto especial sobre el ron es uno de los pilares de la Colonia, y por lo tanto se puede decir que la estabilidad financiera [énfasis agregado] de Belice depende totalmente del ron16“. En este contexto, el ron se convirtió en un poderoso imán para la inmigración: atrajo a unos campesinos que eran reacios a aceptar un trabajo asalariado. Como informó el juez de distrito en 1863, algunos terratenientes no pudieron cosechar dos tercios de su cosecha por falta de mano de obra. El uso de ron en lugar de salarios no sólo redujo el gasto de nómina de los terratenientes sino que los ayudó a captar parte de la población rural de Belice17.

9Por otro lado, algunos patrones como Bernard Cramer and Co. se dieron cuenta de que el alcoholismo podría ser muy perjudicial para los intereses de la compañía. La empresa prohibió el consumo de alcohol en las tierras que habían sido arrendadas a los maya Qekchí del sur de Belice. En este contexto, José López, un contratista de palo de Campeche, prohibió la venta de licor en su finca. Los mayas de Santa Clara de Icaiché prohibieron el consumo de bebidas alcohólicas en la capital. Los terratenientes de Orange Walk se sumaron también a la campaña de persuadir a un magistrado local para prohibir la venta de licor al por menor en la ciudad18. Lo que salvó a los campesinos del norte no fue la restricción del consumo de alcohol, sino el colapso de la industria azucarera a mediados de 1880 que tuvo el efecto de disminuir severamente la disponibilidad de mano de obra asalariada.

10Otras condiciones también dieron forma a la relación entre campesinos y no campesinos. Las exacciones eclesiásticas eran “voluntarias”, como en el caso de Belice, o de carácter obligatorio como en Yucatán. La fagina requería trabajo comunal en la construcción y reparación de carreteras y puentes. Los salarios se pagaban mitad en especie y mitad en efectivo. Los campesinos estaban en situación de desventaja cuando realizaban negocios en la economía de mercado19. El campesinado contribuyó en sus comunidades rurales con su mano de obra o con su trabajo cultivando la tierra para producir alimentos. Sin embargo, a cambio de su trabajo recibían bienes. La cuestión era diferente en las transacciones entre aquellos que no eran campesinos.

11Los campesinos beliceños fueron relegados al peldaño más bajo de la sociedad. Tenían poca influencia sobre: a) los mecanismos de Estado que distribuían los recursos de la sociedad, b) el poder legislativo que promulga las leyes y c) la forma en que éste se encargaba de hacerlas cumplir. La baja condición social de los campesinos mayas, garífunas y mestizos era “justificada” por motivos de su “tardía” llegada a la colonia de la Corona Británica. Por otra parte, los campesinos eran percibidos como irrelevantes para la economía extractiva por su renuencia a unirse a la fuerza de trabajo de tiempo completo y porque culturalmente no eran anglosajones.

Los campesinos se transforman en productores comerciales a pequeña escala o subcontratistas de palo de Campeche

12 Varios campesinos se unieron a la clase de los pequeños productores de caña de azúcar y del plátano. Esta transformación no es del todo sorprendente. Económicamente, es evidente la ventaja de la agricultura comercial sobre la agricultura de subsistencia cuando el precio del producto es favorable en el mercado internacional. Por otra parte, la agricultura comercial podría ser adaptada a la vida de los campesinos. El sistema de cultivo de la milpa era flexible. La rotación de tierras, incluso plantar caña de azúcar, podría hacerse de la misma manera como se hacía al preparar el terreno para la siembra del maíz20. Por otro lado, no había la opción de mudarse a una nueva parcela cada dos o tres años pues implicaba un modo diferente de tenencia de la tierra y también de vida. La cosecha de los cultivos era diferente. En la industria del banano, la calidad del fruto tenía que cumplir con una norma establecida por los consumidores; en la caña de azúcar, la cosecha tenía que coincidir con el procesamiento de la cosecha en azúcar o ron21. Como el tiempo era un elemento fundamental, el campesino tuvo que recurrir al trabajo asalariado que requería avances en dinero efectivo y bienes. El nuevo agricultor, por lo tanto, tenía que acercarse a las empresas mercantiles que arrendaban tierras, otorgaban créditos avanzados y compraban el cultivo.

13La mayoría de los campesinos no pudieron transformarse en agricultores comerciales ni en subcontratistas de palo de Campeche; tampoco las empresas mercantiles le adelantaron crédito a cualquiera. Las excepciones fueron notables: Micaela Mai, de Santa Cruz Río Hondo, y Francisco Pat, de Hololtunich. Pat arrendó de la empresa mercantil Phillips y Compañía el rancho Mumble Pegg estableciendo así una calificación crediticia favorable con la empresa mercantil. Pat consiguió algunos de sus trabajadores de las aldeas mayas cercanas a San Pedro. El empresario maya sub-arrendó algunas de las tierras a los mayas, utilizando su control de este recurso para presionar a los aldeanos de Chunbalché a trabajar para el22. Tres años más tarde, nos encontramos con Pat comprando equipos de procesamiento para la elaboración de azúcar23. El antiguo campesino se volvió empresario, había comprado tierras y había llegado a un acuerdo con los icaiché mayas que reclamaban el área24.

14El rancho de Pat no era diferente al de los inmigrantes yucatecos y mestizos blancos del norte de Belice. En 1876, cuando murió, el rancho de Pat se había convertido en un pequeño pueblo a las orillas del Spanish Creek. El rancho tenía catorce cabañas donde se alojaban las familias que empleaba Pat. El rancho producía caña de azúcar y procesaba el jugo en azúcar y ron25. El ex campesino todavía producía maíz, sin embargo, su producción era para el consumo de sus trabajadores y sus familias, caballos, mulas y aves de corral. Por lo tanto, el caso de Pat demuestra que un campesino podía salir del status de campesino para mudarse a la categoría de pequeño empresario rural. Pero la tenencia de la tierra y la estructura de crédito limitaban el acceso a este modo de ganarse la vida a sólo unos pocos campesinos.

Los campesinos, la tenencia de la tierra y el Estado

15 Todos los grupos campesinos se asentaron en el norte-centro de Belice con excepción de los garífunas, algunos criollos y los mayas del sur. No fue coincidencia que la legislación en materia de tierras de 1855 y 1861 haya validado los títulos de propiedad de los grandes terratenientes en aquellos sectores de la Colonia. La intervención de la Oficina Colonial en Londres impidió la enajenación de las tierras al sur del Río Sibún (Sibun River26). En el sur, los garífunas y los mayas ocuparon tierras de la Corona, las mismas tierras que los inmigrantes blancos del sur de los Estados Unidos de América querían para la producción de caña de azúcar. En combinación con la industria bananera que se desarrolló en la década de 1880, sobrevino una moderada fiebre por acaparar tierras fértiles de la costa del sur de Belice a mediados de los años 1860. Preocupado por el descontento de los campesinos del norte de Belice como arrendatarios de los grandes terratenientes, el nuevo gobernante de la colonia de la Corona27, W. W. Cairns, instituyó un “sistema de reservas de tierras” para los garífuna y mayas del sur en 187228. Cairns pronto cambió de opinión. Calculó mal la superficie necesaria para las reservas ya que sólo tenía una vaga idea del número de garífunas y mayas afectados por la Ordenanza de 1872. El vicegobernador dio marcha atrás, afirmando que él no tenía “… ninguna intención de crear o ampliar cualquier asentamiento de estas personas [garífunas y mayas] en los términos establecidos en las Ordenanzas29“. Los que se establecieron en tierras de la Corona después de la aprobación de la Ordenanza, fueron etiquetados como ocupantes ilegales, puesto que la ley colonial prohibía a extranjeros poseer tierras en pleno dominio; los invasores sólo podían aspirar a regularizar sus contratos con el Departamento de Agrimensura (Survey Department30).

16Fiel a su palabra, Cairns hizo poco para aplicar la Ordenanza. El intento del administrador Henry Fowler de aplicar la ley en 1884 se encontró con una fuerte oposición. El editor del Colonial Guardian acusó a Fowler de inducir a los mayas de Guatemala a migrar a Belice31. Por otra parte, los propietarios del capital, como Bernard Cramer y Co., estaban más interesados en una mayor y sumisa oferta de trabajo. El gobernador Roger Goldsworthy asignó reservas para garífunas y mayas pese a la oposición local. Según el Colonial Guardian, el sistema de reservas “discrimina” a favor de los garífunas que “… eluden la mayor parte de los deberes de un buen ciudadano … son poco progresistas y son los contrabandistas más grandes y eficaces32“. En segundo lugar, el Colonial Guardian lamentó la destrucción de valiosas maderas por el sistema de cultivo maya (milpa)[33].

17La mayoría de los terratenientes, a diferencia de la Corona, preferían arrendar sus tierras que venderlas. Si vendían, lo hacían en grandes extensiones más allá del alcance de los campesinos. En el norte de Belice, los arrendamientos anuales eran tan lucrativos que los propietarios preferían los acuerdos a largo plazo34. Por supuesto, el Estado prohibió a los refugiados poseer tierras. Solamente los yucatecos ricos, como Manuel Jesús Castillo, eran elegibles para la naturalización. Al igual que los ciudadanos británicos, llegaron a ser relativamente grandes terratenientes35. La mayoría de los refugiados arrendaban tierras de las empresas mercantiles.

18La tenencia y uso de la tierra son buenos indicadores de la relación entre los grupos de campesinos y la economía de mercado. Por ejemplo, los mayas de Yaloch en el lado guatemalteco de la frontera abandonaron su pueblo (donde no pagaban renta del suelo) y se trasladaron a territorio británico para tener más acceso al trabajo asalariado estacional, productos importados más baratos (al evitar intermediarios del Petén) y un mercado para sus excedentes de cultivo y aves de corral. Las compañías propietarias de tierras les dieron la bienvenida a los campesinos maya de Yaloch e incluso les ofrecieron el préstamo gratuito de parcelas siempre y cuando “… el pleno dominio de las tierras permanezca en la compañía36“. Como milperos, los maya de Yaloch utilizaban una parcela una vez cada dos o tres años para después trasladarse a tierras más fértiles. Trabajar la tierra de esa manera en el territorio británico sin el pago de alquiler y sin gravámenes excesivos resultó atractivo para los campesinos de Yaloch37.

19Hemos reiterado que la política de la Corona consistía en desalentar la venta de tierras a los pequeños propietarios. Las tierras estatales eran inaccesibles, situadas muy lejos de los principales asentamientos y mensuradas a cuenta del comprador se vendían en $5 dólares por acre. Estos obstáculos parecían insuperables en la ausencia de un mercado local. Por la década de 1870, aun con todos estos obstáculos, se hizo evidente a los funcionarios coloniales de la Corona que la agricultura comercial planteaba una alternativa viable a la economía de la colonia. La influencia de los gobernadores de otras colonias inglesas como Sir Peter Grant de Jamaica podría haber tenido algo que ver con el cambio en la política de tierras del Estado local38. Fred Barlee redujo el precio de las tierras del Estado a $1 dólar por acre y estandarizó la cuota de registro y agrimensura a $639 dólares. El efecto fue un aumento en el número de propietarios de pequeñas tierras en el cultivo del plátano40. Sin embargo, los esfuerzos de Barlee para persuadir a los terratenientes a vender parcelas en pequeños lotes de tierra a precios razonables fracasaron41.

20¿Por qué los campesinos sin tierra del norte de Belice no se desplazaron al sur con la reducción de los precios de la tierra y los costos de mensuración? Trabajar la tierra para la subsistencia era mucho más que una actividad económica para el campesinado de Belice. Un cultivo comercial como el banano requiere de la economía de dinero en efectivo para proporcionar al productor una forma de ganarse la vida. Los cultivos de la milpa, por otro lado, no necesariamente requerían de un mercado para el campesino y el sustento de su familia. Otro factor importante fue la estrecha relación que se desarrolló entre el cultivo de la milpa y el cultivo de la caña en pequeña escala en el norte de Belice. Aunque generalmente en desventaja comercial, un campesino, con 100 libras de maíz en la espalda, podría conseguir un poco de dinero en efectivo del patrón de un rancho para solventar alguna emergencia. Además, el campesinado buscó activamente empleo en los ranchos y campamentos de madera especialmente cuando estas actividades no interferían con el ciclo de milpa. La proximidad de Yucatán y en especial la disponibilidad de tierras fértiles en el lado mexicano del Río Hondo, era otra de las razones por la que los mayas del norte de Belice eran reacios a mudarse hacia el sur de esta colonia. Hasta que se prohibió en territorio mexicano la práctica de rentar tierras para la milpa a los cruso ob o a los icaiché, la mayoría de los campesinos que vivían en la ribera del Río del Hondo le alquilaban tierras a los mayas de Yucatán42. Además, con el Río Hondo cerca, los jornaleros asalariados razonaban que si las cosas no salían bien en territorio británico, con cruzar el río estarían fuera de alcance de las autoridades británicas43.

21Los campesinos que permanecieron en el norte de Belice, suscribían acuerdos sobre contratos de trabajo y arrendamiento de tierras con el propietario de éstas. A cambio de estar disponible para trabajar durante períodos específicos del año (la cosecha de la caña de azúcar, por ejemplo) al campesino y a su familia se les dio el “privilegio” de vivir en el rancho o en las inmediaciones de los campamentos madereros del patrón, donde tenían acceso a sus milpas. Los registros no dicen nada sobre los detalles de estos arreglos hechos generalmente de forma oral44. Es probable que la mayoría de los campesinos criollos que vivían en los pueblos de la ribera también hayan entrado en arreglos similares. Si fallaban todas las anteriores formas de tenencia de la tierra, el campesino tenía dos opciones: ocupar terrenos ilegalmente o trasladarse a la ciudad. Para los terratenientes, la invasión de sus tierras era mucho más que una simple molestia. Las empresas mercantiles se enardecían cuando los milperos destruían árboles valiosos. Además, los ocupantes ilegales representaban una pérdida de posibles trabajadores y también de ingresos por alquiler de tierras. Esto era especialmente delicado en una época en que la agricultura comercial parecía tomar fuerza como una alternativa viable o complemento a la industria de la madera. El Estado cede ante la presión de los terratenientes y promulga en 1862 el “Acta para Prevenir Delitos contra la Propiedad” que tenía como objetivo “… impedir el mal común de la ilegal ocupación de tierras45“.

22Once años más tarde, el “problema” de la ocupación ilegal de tierras había quedado impune. El Agrimensor General hizo un llamado para que un agente judicial de la Corona procesara y enjuiciara a los ocupantes ilegales de las reservas garífuna y maya. El funcionario del gobierno estimó una pérdida de $1,800 dólares anuales por concepto de arrendamientos para las arcas del Estado46. Tres años después, el funcionario de gobierno continuaba quejándose de los invasores de tierras estatales particularmente en Río Mullins. Sin embargo, informó que casi todos los pobladores de Manatee habían comprado sus pequeñas parcelas47. Unos pocos campesinos en el sur de Belice aprovecharon la oferta atractiva de tierras propiedad de la Corona ofrecidas a precios bajos. Sin embargo, los escasos datos sugieren que la compra de tierras y subsidios a campesinos fue insignificante. Un análisis de los censos de 1881 y 1891 sugiere una población de campesinos sin tierra de 82.1% en el último año48. En 1871 la British Honduras Company y la Young, Toledo y Co. poseían cada una alrededor de un millón de acres (404,686 hectáreas) de terreno. Un estudio de la tierra de los distritos del norte en 1886 mostró que cinco propietarios poseían casi toda la tierra; la British Estate and Produce Company (BEC) era propietaria de un millón de acres49. El Informe Colonial de 1889 no indica los terrenos en poder de los 46 propietarios que tenían cada uno más de una milla cuadrada de tierra. El patrón de concentración de la tierra establecida en los distritos del norte y centro de la Colonia fue duplicado en el sur.

23La política de tierras del vicegobernador Austin como la de W. W. Cairns pretendía atraer inmigrantes blancos. Al igual que sus contrapartes en América Latina los funcionarios de la Corona Británica en Belice comulgaban con la filosofía positivista que consideraba al campesinado no blanco como un obstáculo para el desarrollo económico50. Sin embargo, los funcionarios coloniales de Belice, a diferencia de sus colegas en otros países, estaban conscientes que la Guerra de Castas de la península de Yucatán se había originado por problemas agrarios, con tendencias a extenderse a Belice debido al descontento entre los campesinos sin tierra de los distritos del norte. Esto explica la promulgación de leyes para la introducción de las reservas de los garífunas y los mayas del sur como una medida para evitar futuras perturbaciones. Sin embargo, el cambio en la política de tierras como la reducción en el precio de la tierra de la Corona no estaba destinado a los campesinos sino a posibles inmigrantes blancos. El gobierno local vio en una mayor población blanca la base adecuada para defender la Colonia de la amenaza de los mayas. La política de tierras del Estado obtuvo algunos resultados, aunque de corta duración. Inmigrantes texanos y alemanes comenzaron a llegar a Belice aunque en números relativamente pequeños51. Sin embargo, los tejanos en el Río Belice y los alemanes en Friedau, cerca de Dangriga, tuvieron problemas desde su llegada a Belice. La presencia británica en Belice de más de dos siglos no tenía nada que ofrecer en cuanto a obras de infraestructura que podrían haber contribuido para el establecimiento de la agricultura comercial. A finales del siglo XIX, el territorio “… se parecía menos a una colonia británica y más a una reservación india52”. La poderosa oligarquía resistió con éxito cualquier iniciativa fiscal para gravar sus beneficios53.

24La inestabilidad del mercado para los cultivos comerciales fue el mayor obstáculo para el desarrollo de los pequeños agricultores. Si el mercado del algodón se hubiera mantenido a precios razonables, era probable que los mayas del norte de Belice hubiesen cultivado el arbusto para complementar sus cosechas, como fue evidente con la expansión del cultivo de algodón en 186554. El final de la guerra civil de Estados Unidos cerró el mercado externo para el algodón de Belice. Como se explica más adelante, la industria bananera nos provee un claro ejemplo de cómo unos pocos campesinos lograron transformarse en productores comerciales de cultivos, dada las condiciones del mercado y el acceso a la tierra.

Los campesinos, empresarios y el Estado en la industria del banan

25 Los plátanos se cultivaban como alimento y no como un producto comercial en Belice y la región55. La comercialización del banano estaba directamente vinculada al mercado externo, la política del Estado y el desarrollo de tecnología de transporte posterior a 1850. La costa oriental de América Central incluyendo el sur de Belice fue el locus de esta naciente industria que prometía, aunque brevemente, un rayo de esperanza para la economía de enclave. Las plantaciones de plátanos comenzaron a aparecer en la costa oriental de América Central desde el puerto costarricense de Limón hasta la Bahía de Honduras. El capital mercantil proveyó la infraestructura de transporte incluyendo el telégrafo y el ferrocarril56. La mayoría de los inmigrantes ex-confederados de Estados Unidos de América que probaron el cultivo del banano a comienzos de la década de 1880, lo encontraron como un negocio poco atractivo debido principalmente a las dificultades con el transporte, suministro de mano de obra y acceso al crédito57.

26En consonancia con el pensamiento de la época, el vicegobernador Fred Barlee estableció un Consejo de Agricultura para estimular la producción de plátanos. En 1885, la Sociedad de Agricultura sustituyó al Consejo para promover las actividades de la sociedad58. Sin embargo, la idea de un banco agrícola no fue más allá de la página editorial del Colonial Guardian. El sistema de tenencia de la tierra conocida como “Sistema de Sitio” se dio de baja en 1817 justo a tiempo para salvar las tierras entre los ríos Sibún y Sarstún del sur de Belice. El Ministerio Británico de Colonias se apropió de estas tierras para su venta o concesión. La firma Young, Toledo and Company fue la mayor beneficiada. Posteriormente, la firma mercantil convenientemente se declaró en quiebra en 1880 y vendió extensiones de tierra a precios de ganga a los inmigrantes del sur de Estados Unidos. En una muestra de agradecimiento le denominaron “Toledo” a su asentamiento. El intento del vicegobernador G. Austin de atraer inmigrantes de Estados Unidos al sur de Belice con concesiones de tierras y otros subsidios condujo a su rápida destitución59. No obstante lo anterior, el sur de Belice conservó las mayores extensiones de tierras de la Corona durante la segunda mitad del siglo XIX60. A pesar de la considerable oposición local, el vicegobernador Alfred Barlee trató de facilitar la venta o arrendamiento de tierras a pequeños propietarios61. Los grandes terratenientes se alarmaron. Argumentaron que la “… cruzada contra los propietarios de tierras “amenazaba” la confianza del capitalista62“. El Estado se comprometió a facilitar el transporte de banano de Belice al mercado. El transporte marítimo de correos retornó a Nueva Orleans como una subvención de la industria bananera.

27Las empresas mercantiles habían sufrido grandes pérdidas en el cultivo de la caña de azúcar. En consecuencia, tenían dudas con respecto al cultivo del plátano. Pero las perspectivas de una industria prometedora atrajeron a varias pequeñas empresas con sede en la ciudad de Belice. La British Honduras Fruit Company comenzó con un capital valorado en $ 3,400 dólares. Después de unos años de operación incrementó el número de sus activos en casi un 150 por ciento63.The Belize Creole Fruit Company, Walix Fruit Company, The British Honduras Mutual Fruit y Steamship Company Limited se encontraban entre las empresas establecidas y dedicadas al cultivo del plátano. Era un reflejo de la visión cambiante del capital mercantil64.

28Algunos habitantes de la ciudad de Belice emigraron a los asentamientos costeros del sur para producir plátanos para el mercado de exportación. Sin embargo, los productores de frutas recién llegados a Río Mullins no eran los trabajadores criollos comunes y corrientes. La superficie promedio en poder de los cultivadores de banano del sur de Belice fue de 75.3 acres (30.7 hectáreas). El 76% de los dueños de parcelas tenían de uno a 50 acres (20 hectáreas); el 42% de uno a 20 acres (9 hectáreas) de tierra. Un propietario poseía más de un cuarto de las tierras de cultivo de plátano en el Río Mullins. El 20% (diez personas) tenían apellidos españoles sugiriendo que estos colonos provenían de América Central o de Yucatán65.

29Río Mullins fue sólo uno de una serie de pequeños pueblos costeros que fueron predominantemente garífunas y criollos con un buen porcentaje de inmigrantes centroamericanos. No hay datos sobre propietarios de tierras que habían sido campesinos en algún momento de su vida en contraposición a los recién llegados de la ciudad de Belice y otras áreas. La disponibilidad de mano de obra asalariada, tierras estatales para la compra, alquiler u ocupación ilegal y el aumento de la proporción de la población total residentes en los distritos del sur, sugiere que no todos los campesinos se dedicaban a la producción de plátano. Sin embargo, es muy posible que la mayoría plantara algo de esta fruta en su parcela para complementar sus ingresos de cultivos alimentarios.

30Si la población de Río Mullins fue típica, parece que, si bien algunos campesinos recurrieron al cultivo de banano de tiempo completo (como muchos criollos), otros probablemente continuaron trabajando en sus milpas o se unieron a la fuerza laboral66. Los habitantes del pueblo garífuna de New Town, establecido en 1896 en la propiedad de la finca del Commerce Bight Estate, fueron obligados a trabajar 24 días al año para la empresa en lugar de pagar alquiler. El salario mensual era de $12 dólares por mes, que incluía alimentación. Los garífunas estaban pagando demasiado por el alquiler de un lote residencial; en otros lugares no habrían pagado más de $8.00 por año67.

31¿Por qué los campesinos garífunas aceptaron un arreglo tan desventajoso y contumaz? ¿Habían tierras propiedad del Estado tan disponibles como pretendía Barlee? El Departamento de Agrimensura a mediados de 1882 era parte del problema. La oficina del Agrimensor General era un caos como lo demuestra una investigación en 188468. Las mercedes de tierras requerían un necesario examen antes de ser ocupadas por el beneficiario. En 1889, fueron mensuradas 23 subvenciones: la Walix Fruit Company se llevó la mayor parte al recibir 1,028 acres (416 hectáreas) de un total de 1,384 acres (561 hectáreas) donados ese año69. El flujo continuo de migrantes centroamericanos es otra razón que contribuyó a la explotación de los campesinos sin tierra del sur de Belice70. No sólo eran mestizos y mayas de Verapaz provenientes de América Central sino también jamaiquinos, indios orientales y criollos de la ciudad Belice. Se preferían a estos trabajadores de tiempo completo y no a campesinos que generalmente sólo trabajaban durante ciertas épocas del año. Por supuesto, hubo garífunas que eligieron el trabajo asalariado a expensas del cultivo de alimentos.

32La mayoría de los campesinos del sur de Belice continuó cultivando la tierra para su subsistencia a la vez que vendían sus excedentes en el mercado local creado por la industria bananera71. La producción y comercio de bananas estimuló y reforzó al campesinado. Sin embargo, la presión sobre las tierras utilizadas por el campesinado hubiera sido considerablemente mayor si esta industria hubiese continuado creciendo72. El colapso de la industria bananera resultó ser fortuito para el campesinado del sur. Las plantaciones se pusieron a la venta a una fracción de su valor; otras fueron abandonadas73. La fiebre por acaparar tierras fértiles había terminado y la presión sobre los ocupantes ilegales nunca se materializó.

33Con la pérdida de los mercados internacionales la industria azucarera y la bananera se derrumbaron; la primera hacia finales del siglo XIX y la segunda industria a principios del siglo XX. Los campesinos perdieron los mercados locales para la venta de sus cerdos, los excedentes de sus cultivos alimentarios y el acceso al trabajo asalariado estacional. Asimilaron estos cambios sin que ello afectara seriamente su capacidad de ganarse la vida de la tierra. Los campesinos que se habían convertido en pequeños empresarios retornaron a su condición de campesinos. Los trabajadores de tiempo completo fueron los más afectados. Tuvieron que reubicarse con la esperanza de encontrar trabajo asalariado para su subsistencia. La apertura de los bosques de Quintana Roo y el Petén a la explotación tras la derrota de los mayas yucatecos sumaría otro capítulo a la historia de los trabajadores rurales de la región74.

34Notas de pie de páginas

35Ángel Cal fue jefe de Departamento de Lenguas e Interculturalidad en la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo y es investigador en la Universidad de Belize. Fue rector del Colegio Universitario de Belice y rector fundador de la Universidad de Belice. Estudió historia latinoamericana en la Universidad de Calgary, Canadá y en la Universidad de Arizona, Estados Unidos de América. Juan Ariel Castillo Cocom es Doctor of Philosophy in Sociology [Florida International University, Miami, EE.UU], Master of Arts in Comparative Sociology [Florida International University, Miami, EE.UU] y licenciado en Ciencias Antropológicas en la Especialidad de Historia [Universidad Autónoma de Yucatán, México]. Actualmente se desempeña como Profesor-Investigador, en la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo.

361 Véanse Eric Wolf, Peasants (Englewood Cliffs: Prentice-Hall Inc., 1966), págs. 3-4, Robert Brenner, “Agrarian Class Structure and Economic Development in Preindustrial Europe”, en Past and Present 70 (1976), págs. 30-75; George Dalton, “Peasantries in Anthropology and History”, en Current Anthropology 13:3/4 (1972), págs. 385-415; Rhoda Halperin y James Dow, editores, Peasant Livelihood: Studies in Economic Anthropology and Cultural Ecology (New York: St. Martin s Press, 1977); y William Roseberry, Coffee and Capitalism in the Venezuelan Andes (Austin: University of Texas Press, 1983).

372 Véanse William Roseberry, Coffee and Capitalism in the Venezuelan Andes (Austin: University of Texas Press, 1983); y Anthony Leeds, “Mythos and Pathos: Some Unpleasantries on Peasantries”, en Rhoda Halperin y James Dow, editores, Peasant Livelihood: Studies in Economic Anthropology and Cultural Ecology (New York: St. Martin s Press, 1977), págs. 227-56.

383 Véanse Frederick Crowe, The Gospel in Central America, Containing A Sketch of the Country, Physical and Geographical, Historical and Political, Moral and Religious: A History of the Baptist Mission in British Honduras into the Spanish American Republic Of Guatemala. With a Map of the Country (London: Charles Gilpin, 1850), págs. 487-88; y Bird Allen, “Sketch of the Eastern Coast of Central America, compiled from Notes of Captain Richard Owen and the Officers of Her Majesty s Ship Thunder and Schooner Lark”, en Royal Geographic Society Journal 11 (1841), págs. 76-89.

394 Colonial Guardian (28 de noviembre de 1896), sin número de pág.

405 “Laws of British Honduras, XV Vic. Cap. VIII” (23 febrero de 1852) y Philip Toledo a Frederick Seymour, Archivos de Belice (AB), R.79, pág. 281, 4 de marzo de 1863.

416 Véase “Carta del Padre Andrés Bavastro”, en Letters and Notices 43 (marzo de 1873). En Belice, la población católica romana de acuerdo al censo de 1861, constituía el 67,07 % del total de la población. Los protestantes – en su mayoría metodistas, bautistas y anglicanos- sumaban el 35,57 %. AB, Censo, casilla 127, 1861.

427 Véanse A. G. Menéndez Reyes, Quintana Roo, Álbum Monográfico (Chetumal, Fondo de Fomento Editorial del Gobierno del Estado de Quintana Roo, 1979), pág. 165. Víctor Suárez Molina, Evolución Económica de Yucatán a través del Siglo XIX (Mérida: Ediciones de la Universidad de Yucatán, 1977).

438 Los mayas hacían la tumba de sus parcelas a finales de enero. Los árboles caídos se dejaban secar (normalmente de febrero a abril) antes de la quema en anticipación de las lluvias. Víctor Suárez Molina, Evolución Económica de Yucatán a través del Siglo XIX (Mérida: Ediciones de la Universidad de Yucatán, 1977), pág. 54 citando las técnicas de cómo hacer la milpa, ca. 1846.

449 Padre Woollett “Visitación a Honduras Británica”, Letters and Notices (1872), sin número de pág.

4510 Véase Edwin Adolphus a Secretario Colonial, AB, R. 89, págs. 319-20, 2 de mayo de 1866.

4611 Tomó al menos 19 ¼ horas para cubrir los 77 ¼ millas entre la Ciudad de Belice y Tower Hill cerca de Orange Walk. “Memorando del Capitán Delamere”, (23 de septiembre de 1866), AB, R. 89, págs. 473-75.

4712 Colonial Guardian (14 de enero de 1882 y 8 de abril de 1882), sin números de págs.

4813 Colonial Guardian (28 de enero de 1882), sin número de pág. Backlanding contaba con uno de los ocho vendedores de licor minoristas autorizados en el distrito de Orange Walk. “Lista de Licencias Generales”, AB, diciembre de 1882.

4914 Stephen Panting a Magistrado del Distrito, AB, R. 82, págs. 659-61, 4 de septiembre de 1865.

5015 El consumo de licores importados se estima a partir de los datos de importación citados en Lindsay Bristowe y Philip Wright, Handbook of British Honduras for 1888 – 1889 (Edinburgh: William Blackwood and Sons, 1890), pág. 159. Ingresos derivados de licores importados son estimados de la lista de impuestos del 1875, AB, R.115, pág. 279. Los ingresos por concepto de licencias para la venta de licor del año 1884 se encuentra en Government Gazette, 7 (14 de febrero de 1885), sin número de pág. Los ingresos estimados para Orange Walk se encuentran en “Estimate of Revenue and Expenditure at Orange Walk”, (1 de mayo de 1886), AB, R.121, págs. 210-11.

5116 Swayne, “British Honduras”, pág. 167. “… the excise duty on rum is one of the mainstays of the colony, and it may therefore be said that the physical and financial stability [my emphasis] of Belize rests entirely upon rum”. Traducción nuestra.

5217 Edmund Burke a F. Seymour, AB, R.79, págs. 128-33, 3 de enero de 1863. Los mayas de Succotz solicitaron el apoyo de las autoridades locales para atender el problema del alcoholismo rampante que estaba destruyendo al pueblo. Alfred Moloney al Secretario Colonial, AB, R.117, págs. 276-77, 28 de marzo de 1892.

5318 Sobre las restricciones en la venta y consumo de licor en los terrenos de la Compañía Cramer & Co.s véase Colonial Guardian (17 de junio de 1893), sin número de pág.; en Icaiché y López Bank, véase el periódico Angelus, (julio de 1889), sin número de pág.; en la cabecera del municipio de Orange Walk, véase Colonial Guardian (4 de abril de 1896), sin número de pág.

5419 Véase F. Seymour al Gobernador de Jamaica, AB, R.65, págs. 180-81, 22 de junio de 1859 sobre la venta de velas y veladoras a los pobladores del distrito de Corozal. A los soldados del 5to y el 7to Regimiento de las Indias Occidentales que se dieron de baja y se asentaron en las riberas de los ríos Sibún y Manatee en los primeros años del siglo XX, no se les validaron sus títulos por el Honduras Land Titles Act del año 1861 sino que fueron categorizados como ocupantes ilegales. Colonial Guardian (14 de agosto de 1901), sin número de pág. Sobre el abuso de la fagina por el magistrado del distrito del Cayo, véase Colonial Guardian (10 de abril de 1897), sin número de pág.

5520 Charles Swett, A Trip to British Honduras and San Pedro, Republic of Honduras (New Orleans: Price Current Print, 1864), pág. 29.

5621 Edmund Burke a F. Seymour, AB, R.79, págs. 128-33, 3 de enero de 1863.

5722 Es notable que Pat se había convertido en un “don” (de origen noble). E. Rhys a F. Seymour, AB, R.78, págs. 68-73, 3 de noviembre de 1862.

5823 “Proceeds of Sale of the estate of the late Don Manuel Reyes of Guinea Grass”, (18 de noviembre de 1865), General Registry of Belize (GRB).

5924 Sobre Pat como terrateniente, véase vicegobernador al Señor General [Eugenio Arana], AB, R.114, pág. 149, 3 de marzo de 1875. En cuanto al acuerdo de Pat con los Icaiché, véase Marcos Canul et al a P. Robateau, AB, R.101, págs. 115-17, 19 de julio de 1868.

6025 “Informe del Teniente del 2ndo. Regimiento de las Indias Occidentales sobre el área entre Boom y Hill Bank”, (28 de septiembre de 1876), AB, R.114, págs. 470-77.

6126 Secretario de Estado al Superintendente Arthur, AB, R.1, pág. 241, 12 de marzo de 1817.

6227 Belice siguió el padrón del Caribe anglosajón de renunciar al derecho de elegir a sus representantes a favor del gobierno directo desde Londres. En Belice la decisión se hizo como resultado del conflicto con los icaiché. Véase “Memorial al Secretario de Estado”, (sin fecha), AB, R.116, págs. 84-86.

6328 “Minutas de W. W. Cairns”, (5 de abril de 1873), AB, R.107, págs. 90-92.

6429 W. W. Cairns al Agrimensor General, AB, R.107, págs. 92-96, 22 de abril de 1873. “…no intention of creating, or even extending any Settlement of these people [Garifuna and Maya] on the terms laid down in the Ordinances”. Traducción nuestra.

6530 Fiscal General a W. Cairns, AB, R.113, págs. 34-35, 14 de marzo de 1873.

6631 Colonial Guardian (14 de junio de 1884), sin número de pág.

6732 Colonial Guardian (7 de julio de 1888), sin número de pág. “… shirk most of the duties of good citizens … are unprogressive and are the greatest and most accomplished smugglers”. Traducción nuestra.

6833 Colonial Guardian (10 de abril de 1897), sin número de pág.

6934 Véase los registros de los inquilinos de aldeas y municipio de la Finca de Corozal. AB, Archivos Schofield (SP).

7035 “Petición de Manuel Jesús Castillo para la ciudadanía”, (8 de diciembre de 1869), AB, R.103, págs. 187-88. Francisco Escalante fue dueño de la mayor parte del distrito de Orange Walk. Cobraba renta por lotes de residencia. Hacia el final de su vida, Escalante todavía era dueño de 70 lotes de residencia más un rancho de caña de azúcar y dos parcelas de palo de tinte y caoba. Registro General de Belice (GRB), “Testamento de Francisco Escalante”, (13 de abril de 1901), GRB. El vicegobernador autorizaba la ciudadanía solamente con la recomendación de destacados ciudadanos británicos.

7136 John Hodge a J. R. Longden, AB, y Young, Toledo y Co. a Longden, R.102, pág. 409 y pág. 412, 10 de octubre de 1868 y 12 de octubre de 1868 respectivamente. “…the fee simple of the lands settled upon, shall remain in the Company”. Traducción nuestra.

7237 Sobre el impuesto por persona cobrada a los mayas del Peten, véase Frederick Seymour al Gobernador Eyre, AB, R.81, págs. 38-44, 8 de octubre de 1862.

7338 William Claypole y John Robottom Caribbean Story tomo 2, (Trinidad and Jamaica: Longman Caribbean, 1980), págs. 43-46.

7439 Sobre las ventas de uno o dos acres del año 1862, véase F. Seymour al Agrimensor de la Corona, AB, R.72, pág. 91, 17 de enero de 1862.

7540 Citado en Wayne Clegern, British Honduras, Colonial Deadend, 1859 – 1900 (Baton Rouge: Louisiana State University Press, 1967), pág. 64.

7641 A. S. Kindred, Gerente, BEC al vicegobernador, AB, R.116, págs. 140-41, 16 de enero de 1878; Secretario Privado a A. S. Kindred, AB, R.117, pág. 31, 18 de enero de 1878.

7742 “Un Acta para Asegurar la Paz en la Frontera”, XXXI Vic. Cap. IV, (17 de febrero de 1868), AB. Véase también, Plumridge al Vice Gobernador, AB, R.102, pág. 37, 6 de mayo de 1868.

7843 La explicación del periódico Colonial Guardian del por qué los campesinos mayas sin tierras se negaban a mudarse al sur de Belice ilustra hasta qué punto los criollos habían internalizado la misma actitud que los anglosajones tenían hacia los mayas. “Los indios o mayas simplemente son una gente muy peculiar, aunque obstinados y perversos… Al mismo tiempo que trabajan sus milpas también ayudan perezosa y desganadamente a los cortadores de palo de Campeche… Son adictos al licor y otros vicios, son semisalvajes y totalmente ignorantes. Los condenados y ejecutados en la horca “casi sin excepción, han sido de sangre india”. Esta gente, concluye el Colonial Guardian no son colonos deseables. No se debe legislar para inducirlos a permanecer en Belice. Colonial Guardian (14 de agosto de 1901), sin número de pág.

7944 Cortadores de Caoba, Agricultores y Empleadores de Mano de Obra al Superintendente Interino, AB, R.118, págs. 149-51, 9 de febrero de 1884.

8045 Samuel S. Plues al Superintendente Seymour, AB, R.77, pág. 242, 26 de abril de 1862. “Act to Prevent Trespasses upon Property” enacted in 1862 aimed to “… check the very common evil of Squatting”. Traducción nuestra.

8146 Agrimensor General al vicegobernador, AB, R.113, págs. 61-63, 21 de abril de 1873.

8247 Las tres parcelas que compraron los campesinos en 1876 en Manatee sumaban a 9 acres! “Informe del Agrimensor General de Honduras Británica”, (1876), AB, R.115, págs. 489 -90.

8348 Estas cifras fueron extrapoladas del “Informe de la Comisión convocada para investigar la Cuestión de Mano de Obra”, (4 de septiembre de 1885), AB, R.118, págs. 378-84.

8449 Nigel Bolland y Assad Shoman, Land in Belize, 1765 – 1871 (Jamaica: Institute of Social and Economic Research, 1977), págs. 82-83. La mensuración de terrenos del 1886 es citada en Norman Ashcraft, “Early British Settlement in the Bay”, Manuscrito, sin fecha, pág. 32.

8550 Sobre América Latina, véase Leopoldo Zea, The Latin American Mind James Abbott y Lowell Dunham, traductores, (Norman: University of Oklahoma Press, 1963). Para Centroamérica, véase Ralph Lee Woodward Jr., “Pensamiento Científico y Desarrollo Económico en Centroamérica: 1860-1920”, en Revista del Pensamiento Centroamericano 36 (1981), págs. 73-86. Para México, véase William Raat, “Ideas and Society in Don Porfirio s Mexico”, The Americas 30 (1973), págs. 32-53.

8651 Colonial Guardian (25 de marzo de 1882), sin número de pág.

8752 “A Traveller s Tale” in New Orleans Picayune reproducido en el Colonial Guardian, (1de abril de1899), sin número de pág. “… no more like a British colony than an Indian reservation”. Traducción nuestra.

8853 La oligarquía que estaba bien representada en el Consejo Legislativo del gobernador se negó a aprobar el voto de la mayoría oficial para aumentar impuestos sobre la tierra. El gobernador perdió la batalla y la guerra al derogar el aumento y la oligarquía tuvo éxito al obtener la mayoría en el Consejo Legislativo. Colonial Guardian (10 de enero de 1891), sin número de pág.

8954 Lt. Gov. Austin to Gov. of Jm., A.B. R.92, págs. 97-108 y R.86, págs. 400-01, 10 de agosto de 1865. Estos documentos muestran el rendimiento de las tierras arrendadas de Br. Hond. Co. en 1865 incluyendo la tierra dedicada al cultivo de algodón.

9055 General Registry of Belize (GRB), Inventory of Estate of Tiburcio Rosado Estevez, Admin. & Probate Records, 1869. Para el cultivo de plátano en la Costa Mosquitia, véase Thomas Young, Narrative of a Residence on the Mosquito Shore, During the Years 1839, 1840, & 1841: With an Account of Truxillo, and the Adjacent Islands of Bonacca and Roatan (London: Smith, Elder & Co., 1847), pág. 95.

9156 El telégrafo y el ferrocarril facilitaron la comercialización del banano de Costa Rica, ayudando a los inversionistas a obtener un precio mayor por sus productos en el mercado internacional. Colonial Guardian (5 de agosto de 1893), sin número de pág.

9257 Véase Daniel R. Rosenberger, “An Examination of the Perpetuation of Southern United States Institutions in British Honduras by a Colony of Ex. Confederates”. (Tesis de doctorado, New York University, 1958); y Desmond Holdridge, “Toledo, a Tropical Refugee Settlement”, Geographic Review_ (1940), págs. 376-93.

9358 Colonial Guardian (28 de febrero de 1885), sin número de pág.

9459 Para la venta de tierras véase GRB, Land Titles Deed Book, vol. 6, págs. 134-36.

9560 LSD, Map Collection, Map 431, ca. 1885, muestra la ubicación de las tierras estatales y privadas.

9661 Los grandes terratenientes interpretaron la política de tierras de Barlee como una amenaza. Véase un memorial donde instan la destitución de Barlee en A.B. Memorial to Sec. of State, 13 de septiembre de 1880, R.115, págs. 660-69.

9762 Peter Ashdown ha demostrado hábilmente cómo la oligarquía utilizó el manto de la representación de los “derechos humanos” para recuperar el control del Estado en 1892. Peter David Ashdown, “Race, Class and the Unofficial Majority in British Honduras 1890-1949”. (Tesis de doctorado, University of London, 1979). “… crusade against landowners “shaked” the confidence of the Capitalist”. Traducción nuestra.

9863 Colonial Guardian (10 de febrero de 1883 y 1 de marzo de 1884), sin números de págs.

9964 Los datos almacenados en el A.B. relativos a la última parte del siglo XIX son escasos debido a la pérdida o destrucción de los documentos por incendios, huracanes o simplemente descuido. El Registro General de Belice (GRB) tampoco tiene mucha documentación sobre estas empresas. Lo que es aún peor, la condición de los registros en ese depósito, especialmente de administración de la compañía y testamentario, están en un estado lamentable. Ante la imposibilidad de consultar directamente los registros ubicados en el Reino Unido, el Colonial Guardian – disponible a través del préstamo interbibliotecario- resultó ser una imponderable fuente para el estudio de este período. Véase también, Swett, Trip to British Honduras and San Pedro.

10065 Colonial Guardian (13 de marzo de 1888), sin número de pág.

10166 Un corresponsal del Colonial Guardian informó que no había suficiente producción de arroz, maíz y plátanos para abastecer la demanda local. El aumento de la población activa requeriría un aumento del suministro de alimentos; incluso los garífunas estaban compraban arroz importado. Colonial Guardian (10 de junio de 1893), sin número de pág.

10267 Colonial Guardian (14 de agosto de 1901), sin número de pág.

10368 Henry Fowler to Ac. Col. Sec., A.B. Admin. R.117, pág. 121, 9 de agosto de 1883.

10469 Colonial Reports “British Honduras, Annual Report for 1889”, enero de 1891, 7.

10570 En 1894, los liberales nicaragüenses bajo José Santos Zelaya derrocaron al gobierno conservador e “invadieron” Bluefields. La inestabilidad política en la región provocó que varias personas emigraran a Belice. Véase Craig L. Dozier, Nicaragua s Mosquito Shore: The Years of British and American Presence (Tuscaloosa: University of Alabama Press, 1985), pág. 150.

10671 La población de Monkey River aumentó de 250 en 1881 a casi 700 en 1891. Suplemento del Colonial Guardian (24 de diciembre de 1892), sin número de pág.

10772 El Colonial Guardian instó al gobierno a abolir las reservas Carib para alentar a los inmigrantes de América Central. Colonial Guardian (27 mayo de 1893), sin número de pág.

10873 Colonial Guardian (5 de mayo de 1890), sin número de pág.

10974 Respecto a la industria del chicle, véase Herman Konrad, “Capitalism in the Quintana Roo Tropical Forest Frontier: 1880 to 1930”. Jeffrey T. Brannon and Gilbert Joseph, editores, Land, Labor and Capital in Modern Yucatan (Tuscaloosa: University of Alabama Press, 1991), págs. 143-71.

110

Para citar este artículo :

Ángel Cal y Juan Ariel Castillo Cocom, « Capitalismo mercantil y población rural en el Belice de la segunda mitad del siglo XIX: campesinos, rancheros y empresarios rurales en la agricultura comercial », Boletín AFEHC N°70, publicado el 04 septiembre 2016, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=4370

Comentarios

Normas de uso

Esta es la opinión de los lectores de la AFEHC, no de la AFEHC No está permitido verter comentarios injuriantes. Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema. Una vez aceptado el comentario, se enviará un correo electrónico confirmando su publicación.

¿No tienes una cuenta todavía?
Puedes crear una

Como usuario registrado usted podrá publicar de forma inmediata comentarios con su nombre.