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AFEHC : articulos : Guanacos en una nación ¿anglocaribeña? : Guanacos en una nación ¿anglocaribeña?

Ficha n° 4376

Creada: 12 diciembre 2016
Editada: 12 diciembre 2016
Modificada: 27 diciembre 2016

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Autor de la ficha:

Marisol TORRES HERNÁNDEZ

Editor de la ficha:

Mónica TOUSSAINT

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Guanacos en una nación ¿anglocaribeña?

El siguiente artículo se divide en dos partes. En la primera se analiza el proceso de construcción de la identidad nacional de Belice durante el siglo XX, es decir, quién formaba parte de la nación beliceña (del “nosotros” y qué era “lo beliceño”) así como quién era el “otro” antes y durante la incorporación de los refugiados centroamericanos. En segundo lugar se exponen los relatos de los adultos, es decir, de los primeros colonos, y de los que siendo niñas (os) o jóvenes tuvieron que luchar para integrarse a la vida beliceña cuando llegaron a Valle de Paz. Tanto los relatos de los adultos como de los jóvenes, pero sobre todo los de estos últimos, cuestionan la historia oficial y a la vez buscan visibilizar sus aportes como descendientes de mestizos centroamericanos, logrando que Belice pueda reconocerse como una nación caribeña pero también centroamericana.
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Palabras claves :
Identidad nacional, Nacionalismo, Centroamericana
Autor(es):
Marisol Torres Hernández
Fecha:
Septiembre de 2016
Texto íntegral:

Introducción

1El 21 de septiembre de 1981 Belice dejó de ser una colonia británica y se convirtió en la nación más joven de América Central1. En ese momento, cientos de guatemaltecos, nicaragüenses y salvadoreños se encontraban en la encrucijada de quedarse o abandonar su patria para no ser asesinados2. Así fue como llegaron miles de refugiados centroamericanos a Belice, una esquina de paz3 en la región; empero, su llegada a un país recién independizado hizo que la sociedad beliceña los percibiera como una amenaza a su identidad étnico-nacional.

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Imagen 1. Mapa que señala los destinos intrarregionales de los refugiados durante la década de los ochenta
Imagen 1. Mapa que señala los destinos intrarregionales de los refugiados durante la década de los ochenta
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3Del cúmulo de fenómenos que causa la migración uno es el de que las sociedades receptoras cuestionan y reelaboran sus identidades nacionales. En Belice las experiencias de los migrantes centroamericanos, específicamente de los salvadoreños de Valle de Paz, cuestionan la narrativa oficial de lo que es “lo beliceño” y, al mismo tiempo, reelaboran sus relatos ya como parte de la nación beliceña. Para entender lo anterior, en este artículo se retoma el concepto de identidad de Stuart Hall y el de nación-narración de Homi Bhabha. Estos autores entienden que el proceso de construcción de la identidad es una cuestión, no de esencia, sino de posicionarse en un contexto histórico para cuestionar cómo se nos representa y cómo queremos que se nos represente dentro de las narrativas oficiales4.

4Por lo tanto, es un posicionamiento5 dentro de la narración oficial, creada desde los márgenes, ya que según Bhabha: “La nación revela, en su representación ambivalente y vacilante, la etnografía de su propia historicidad, y abre la posibilidad de otras narrativas del pueblo y su diferencia6”; esto nos lleva a decir que toda narración es portadora de un contenido ideológico y proveedora de una forma y un lenguaje que expresan una determinada actitud hacia la realidad, donde todos los grupos étnicos pueden narrar a la nación aun estando en los márgenes de la representación oficial7.

5Ahora bien, aunque Belice es una sociedad multiétnica, como resultado de varias inmigraciones, durante los años setenta y ochenta del siglo XX la inmigración centroamericana fue considerada como una amenaza, debido a la reciente independencia que sólo había sido aplazada por un asunto que hasta la fecha no se ha resuelto: el diferendo territorial con Guatemala8. Desde el siglo XVI, a partir del asentamiento de piratas británicos en lo que hoy es Belice, hubo poca claridad de límites entre España y Gran Bretaña lo que ocasionó que los beliceños apelaran al derecho de conquista del territorio obtenido en la Batalla de San Jorge el 10 de septiembre de 1789. Ese día la corona española llevó a cabo el último intento para expulsar a los británicos del territorio español, y los que defendieron el asentamiento fueron los Baymen (hombres de la Bahía) y los africanos esclavizados.

6A partir de ese triunfo, los británicos legitimaron su derecho sobre el territorio. Además y desde entonces, se considera a los hispanos como enemigos y en el proceso de la identidad nacional como el “otro9”. Durante el primer centenario de la batalla, dio inicio el relato de que Belice era una sociedad creole y anglocaribeña, lo que en el contexto beliceño tiene que ver con el origen y la formación de un grupo étnico y su cultura: la mezcla de africano y europeo. Como en Belice no se puede apelar a un pueblo originario, ya que se niega a los mayas como habitantes originarios, a quienes también se les considera inmigrantes10, lo “beliceño” ( Belizeaness ) no se sustentó en un origen común situado en un espacio localizable, sino en una experiencia histórica: el derecho de posesión.

7Es decir, el derecho que sobre el territorio tienen los dos grupos étnicos que lo defendieron en la Batalla: los Baymen y los africanos11. Cabe resaltar que los británicos no pretendían que los africanos ocuparan el mismo sitio que ellos, sino que su propósito fue construir un relato de nacionalismo que los identificara con su metrópoli y los diferenciara de las colonias hispanas, sin dejar de insistir en que al interior de la sociedad beliceña existía una jerarquización étnico-cultural12.

8Por otra parte, durante finales del siglo XIX y principios del siglo XX, según Anne Macpherson, el mito de la Batalla de San Jorge sirvió, primero, para legitimar a los Baymen y después a los afrobeliceños como primeros habitantes, y así negar cualquier derecho de reclamo de los indígenas mayas como pueblo originario; segundo, para crear la idea de que la esclavitud en la Honduras Británica (es decir Belice) no fue tan mala, por eso los africanos esclavizados pudieron pelear “hombro con hombro” contra los españoles y así no reivindicar una identidad como africanos esclavizados; tercero, configurar una distinción entre la “respetable clase media” y la “masa indisciplinada”; y por último, legitimar la posesión del territorio así como “subestimar” todo lo referente a la cultura hispana13.

Belice, ¿Nación anglocaribeña?

9Durante la segunda mitad del siglo XX, a raíz de una devaluación, dio comienzo la lucha por mejorar las condiciones de la colonia14 y, por ende, la búsqueda del autogobierno y con ello el proceso de construcción de una nación. Sin embargo, siendo una colonia con una gran diversidad étnica, la idea de una nación con un pasado en común o una cultura nacional homogénea no tendría sentido pues existía un espacio geográfico multiétnico, multicultural y multilingüe.

10El proceso de construcción de la identidad nacional se divide en tres momentos. El primero, se llevó a cabo entre 1950 y 1971 con un claro objetivo: el anticolonialismo15; el segundo, que va de 1972 a 1990 estuvo enmarcado en la amenaza guatemalteca y la llegada de refugiados centroamericanos; y el último, que inició en 1990 con una retórica multiétnica, es donde se sitúan las narrativas de identificación y desidentificación de los exrefugiados16 salvadoreños: “La identidad no está en el pasado, esperando ser encontrada, sino en el futuro, esperando ser construida”, acota Stuart Hall17.

11Durante el primer momento de construcción de la identidad nacional se destaca la obtención del sufragio universal (1954), una nueva Constitución (1961) y el autogobierno (1964). Todo conseguido por George Cadle Price y el Partido Unido del Pueblo (PUP). Asimismo, en esta primera etapa, el discurso anticolonialista de George Price se encargó de iniciar una autoidentificación propiamente beliceña: “Do not say Creole, or Carib, or Mestizo. Use the expressions AfroBelizean, Carib-Belizean, or Maya-Belizean. Or better still, use only the word Belizean”. No digas creole, o caribe, o mestizo. Usa la expresión afrobeliceño, caribe-beliceño, maya-beliceño. O mejor sólo usa la palabra beliceño18.

12De igual manera, desde 1957 George Price pretendió cambiar el sentido de los festejos del 10 de septiembre: que pasaran de ser una celebración pro-británica a un “Tributo a los patriotas beliceños19”. Bajo ese mismo propósito se sitúan los siguientes hechos: el cambio del nombre de Honduras Británica a Belice, que se buscó desde 1950 lográndose hasta 1973; la construcción de Belmopán como la nueva capital después de que el huracán Hattie destruyera a la Ciudad de Belice en 1961, proyecto que culminó en 197120; y finalmente, la creación de dos símbolos importantes para el nacionalismo: la bandera y el himno nacional.

13El escudo de la bandera se había creado con motivo de la celebración del centenario de la Batalla de San Jorge21, pero es con George Price que el estandarte de los Baymen pasa a ser parte de la identidad beliceña. La bandera que propone el Partido Unido del Pueblo es de color azul y blanco22, y el escudo debía tener un nuevo simbolismo, algo más beliceño. Así que Price declaró que de los dos hombres que aparecen en el escudo, uno debía representar a la población afrobeliceña y el otro a los mestizos y mayas de Belice: los tres grupos étnicos mayoritarios en ese momento23. Respecto al Himno Nacional, se propuso que fuera Land of the Goods, escrito por Samuel Haynes, aunque para 1981 se cambió a Land of the Free. En esa fecha también se presenta la bandera con azul y rojo24, colores que representan a los dos partidos políticos más influyentes del país.

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Imagen 2. Estampa postal conmemorando el 25 Aniversario de la Independencia. En la imagen George Price y la bandera beliceña
Imagen 2. Estampa postal conmemorando el 25 Aniversario de la Independencia. En la imagen George Price y la bandera beliceña

15En ese periodo, la política exterior de Price fue totalmente antibritánica ya que se opuso a la conformación de la Confederación de las Indias Occidentales y ambiguamente intentó que la región centroamericana apoyara su proyecto, es decir, que la región defendiera su derecho a la autodeterminación25. El problema del proyecto de Price fue la oposición política26, la cual estaba enteramente dedicada a dos cosas: primero, evitar la independencia de Belice hasta que Guatemala dejara de reclamar el territorio como suyo; y segundo, criticar cualquier propuesta del PUP. A continuación, las declaraciones de la oposición: “Este es el país que tiene dos nombres (Honduras Británica y Belice), dos banderas ( La Union Jack y la del PUP bandera azul y blanca), dos himnos (Dios salve a la reina y Tierra de dioses), ahora parece que también tiene dos capitales, la ciudad de Belice y Belmopán27”. George Price se defendió de la oposición con un discurso conciliador:

16Dios nos reta a perfeccionar su creación, y convertir a Belice en una democracia espléndida en el Corazón de la Cuenca Caribeña. Esta responsabilidad cae sobre nosotros compatriotas beliceños, no solamente en Belmopán, la nueva capital de nuestra querida patria, o la Ciudad de Belice la metrópoli de nuestra Nación. (…) El mandato de lograr prosperidad nacional nos guía a participar en la cooperación regional para el bienestar de nuestra región. (…) En esta nuestra región, la Cuenca Caribeña nos hemos convertido en un miembro de la Asociación de Libre Comercio del Caribe. Al mismo tiempo, siguiendo y cumpliendo con nuestro manifiesto para el nuevo Belice tratamos de lograr lazos más estrechos con el Mercado Común Centroamericano28.

17El segundo momento de la construcción de la identidad nacional inicia cuando la visión anticolonialista de George Price se vio truncada debido a la invasión que planeaba Guatemala (197229 ). Sus detractores tenían razón, aún no era tiempo para que Belice fuera un puente entre el Caribe y Centroamérica. El gobierno de Price se dio cuenta de que para obtener la independencia de Belice, con toda la integridad del territorio, iba a necesitar del apoyo de Gran Bretaña así como de la élite creole y su discurso anglocaribeño – o más bien “anticentroamericano”-. El diferendo territorial ocasionó que todo “lo centroamericano” fuera configurado como lo “otro” en el imaginario colectivo beliceño.

18Eso significó que para diferenciarse y hablar de un destino nacional, Belice construyera su identidad nacional desde su referente más cercano: Centroamérica. Los centroamericanos como los otros, los extraños; ya que no se puede construir un “nosotros” si no se distingue a un “ellos30”. Así, los beliceños aprovecharon la crisis política de la región para exaltar y construir un “nosotros” imaginados como: anglos, negros y pacíficos; ante un “ellos”: hispanos, mestizos, y violentos.

19Durante esta etapa, el relato del 10 de septiembre fue usado para legitimar que los beliceños habían ganado la soberanía del territorio en la guerra y que no estaban dispuestos a cedérsela a Guatemala. Ese contexto de hostilidad ocasionó una continua desconfianza entre beliceños y centroamericanos por lo que el discurso oficial, geopolítica y culturalmente, se identificó más con el Caribe y no con la región centroamericana. De hecho la política migratoria sólo consideró a los salvadoreños31 como los únicos que podían recibir la condición de refugiados, mientras que a los guatemaltecos se les asignó otro estatus migratorio32. Dicha acción nos demuestra que, a pesar de la fuerte presencia de guatemaltecos merecedores del estatus de refugio por razones políticas, estos fueron discriminados a través de la política migratoria33.

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Imagen 3. La xenofobia ante los refugiados centroamericanos: “Lo preocupante de esto es que la gran mayoría de estos extranjeros son latinos lo que significa que han cambiado la composición racial de Belice. Además, está la cuestión de nuestra seguridad. ¿Cómo podemos simplemente sentarnos y permitir que miles de
Imagen 3. La xenofobia ante los refugiados centroamericanos: “Lo preocupante de esto es que la gran mayoría de estos extranjeros son latinos lo que significa que han cambiado la composición racial de Belice. Además, está la cuestión de nuestra seguridad. ¿Cómo podemos simplemente sentarnos y permitir que miles de “extranjeros” de Guatemala, El Salvador y Honduras entren a nuestro país?

En 1982 asistió una delegación beliceña al V Congreso de sociólogos centroamericanos, que se llevó a cabo en Costa Rica, cuyo tema principal fue la situación de la región. Los representantes de Belice fueron el reverendo Lloyd Lopez y el sociólogo Ines Sanchez. En ese foro tuvieron la oportunidad de plantear sus preocupaciones sobre la crisis centroamericana y los refugiados, así como dejar claro que:

21Belice es una nación centroamericana y caribeña. La posición clave de Belice en nuestra región lo hace un puente natural entre el Caribe de habla inglesa y Centroamérica. Por sus principios democráticos, su respeto tradicional a los derechos humanos, a la paz, a la libertad y la convivencia entre diversos grupos étnicos, Belice puede ser un ejemplo en la búsqueda de solución a la crisis de Centroamérica34.

22En ese foro, Sanchez hace alarde de lo bien integrados que están los diferentes grupos étnicos de Belice, sin embargo, según el documento, cuando se trata de los refugiados salvadoreños todo se complica: “A los salvadoreños se les hace difícil integrarse a la sociedad beliceña no sólo porque no hablan inglés sino porque su modo de vivir y pensar es ajeno al de los beliceños35”. Se puede inferir que “ser beliceño” es ser democrático y pacífico por naturaleza, en contraste con los centroamericanos que son violentos y por ende, no saben respetar las instituciones democráticas:

23(…) Frente a la turbulencia en los países vecinos, los beliceños se sienten amenazados ya que Belice puede involucrarse contra su voluntad. La presencia de refugiados salvadoreños y guatemaltecos ha traído la crisis centroamericana en los hogares beliceños. Además el hecho de que los refugiados son de cultura mestiza aumenta la inseguridad entre los grupos étnicos ya que el grupo étnico criollo los ve como una amenaza a su existencia étnica36.

24El gobierno, a través de Sanchez, deseaba decirle a la región que había una disposición de ayudar a los refugiados, aunque “hayan traído la tragedia humana”, teniendo la esperanza de que en un futuro, por la convivencia armoniosa entre los beliceños y los refugiados, pudiera dar como resultado lo “propiamente beliceño”. En el fondo el autor plantea la principal preocupación, exacerbada en xenofobia, tanto del gobierno como de la sociedad beliceña hacia los refugiados centroamericanos: ¿Cómo gestionar la “otredad” cuando se está buscando construir una identidad nacional homogeneizadora? En este sentido, Sanchez señalaba que la preocupación nacional era, además de evitar una expansión de la violencia en Belice, responder a la pregunta: ¿Qué podía unir a la nación beliceña? La solución la encontró en la defensa de la integridad territorial, lo que en cierta forma cobró mayor sentido en una sociedad multiétnica, multicultural y multilingüe:

25(...) En resumen se puede decir que la preocupación más grande de los beliceños es mantener la soberanía nacional. Esta preocupación surge de la amenaza guatemalteca y de la falta de identidad nacional. (...) Yo propongo que la solución está en la lucha para preservar la soberanía nacional. Esta lucha como punto focal unirá a todos los grupos étnicos y entonces juntos desarrollaran su cultura nacional que a su vez les dará una identidad nacional37.

26En ese tenor Sanchez, representante del discurso oficial, resolvió el asunto argumentando que la cultura nacional beliceña no se basaba en la hegemonía cultural creole, sino en “sus principios democráticos, su respeto ‘ancestral’ a los derechos humanos, su exaltación de la paz, de la libertad y de la convivencia entre diversos grupos étnicos38”. Al final, la percepción oficial sobre los refugiados centroamericanos fue la de considerarlos como una carga económica, un desafío cultural, un enemigo político, pero sobre todo, una “otredad” que podía darle sentido a su identidad nacional.

27Si bien la identidad nacional se ha confundido con la cultura creole, podemos observar que sólo se hace discursivamente a través de un relato: el del 10 de septiembre. Dicho relato es la prueba fehaciente del derecho que según los descendientes de los baymen y africanos tienen sobre el territorio, lo que nos lleva a pensar que si el sentido de la identidad nacional fue la defensa del territorio, es decir, la noción de una autoadscripción o identidad socioterritorial, el 21 de septiembre debería sobrevalorarse, ya que es en esa fecha cuando se obtiene la independencia de Belice que ha dado refugio a todos sus habitantes, y por ende sentido de pertenencia. No obstante, sólo los salvadoreños han comenzado a narrar la historia resaltando que esta tierra les ha dado refugio a cada uno de los grupos étnicos que la conforman y no sólo a los baymen y africanos como se resalta en la Batalla de San Jorge.

28En la década de los noventa, la construcción de la identidad nacional de Belice tiene un punto de inflexión que llevó a pensar y conceptualizar la identidad de otra forma. Ya no era posible la localidad de la cultura nacional debido a la intensificación de las migraciones voluntarias o forzadas o más específicamente cuando miles de refugiados hicieron de los países de refugio sus nuevos hogares39. Ésta, la identidad nacional, se pensó a partir de la diversidad cultural. Al respecto, Lita Krohn afirma que los beliceños son personas que han venido de varios lugares y que la historia de Belice es la historia del maya, del europeo, del africano, etcétera, y que existe algo auténtico de Belice, y del Caribe, y es la cultura creole40.

29La autora define a lo creole como algo propio que no es británico, sino algo diferente. Asimismo, reconoce que aunque los colonizadores les “heredaron” su historia, la de los beliceños es algo diferente que no está en los museos sino que apenas se está construyendo. En ese sentido, Krohn intenta explicar que no se debe entender lo creole como los rasgos de un grupo étnico (o de una élite), sino como el proceso cultural que se ha dado a partir del desarraigo de las poblaciones que conforman el Caribe insular y el Caribe centroamericano.

30En este sentido, Karen Judd en “Who will define us? Creolization in Belize”, resalta que el concepto creole tiene una historicidad41. Si es así, el uso de la palabra, y el significado creole, podría tener muchos sentidos, como que lo “propio” o “auténtico” de Belice no son las manifestaciones culturales de los creole, incluso ni el idioma, sino mirar “lo beliceño” como una condición (o valor) para comprender42 la diversidad cultural de los que están y de los que vendrán. Hall considera que los seres humanos construyen su identidad cultural posicionándose:

31(…) La identidad cultural es un asunto de “llegar a ser” así como de “ser”. Pertenece tanto al futuro como al pasado. No es algo que ya exista, trascendiendo el lugar, el tiempo, la historia y la cultura. Las identidades culturales vienen de algún lugar, tienen historia. Pero como todo lo que es histórico, estas identidades están sometidas a constantes transformaciones. Lejos de estar eternamente fijas en un pasado esencial, se hallan sujetas al juego continuo de la historia, la cultura y el poder. Lejos de estar basadas en la mera “recuperación” del pasado que aguarda a ser encontrado, y que cuando se encuentre asegurará nuestro sentido de nosotros mismos en la eternidad, las identidades son los nombres que les damos a las diferentes formas en las que estamos posicionados, y dentro de las que nosotros mismos nos posicionamos, a través de las narrativas del pasado43.

32Recientemente, Assad Shoman dijo en “Reflections on Ethnicity and Nation in Belize”, que el mito de la Batalla de San Jorge impide una justa representación de los otros grupos étnicos44. En otras palabras, la tarea perentoria que tiene la sociedad beliceña es romper con los mitos que crearon los colonos británicos, y visibilizar tanto las historias de los otros grupos étnicos beliceños45 como los aportes de los mestizos centroamericanos, tarea que ya han iniciado los salvadoreños: “Soy salvadoreño en tierras beliceñas y soy beliceño con un gran corazón salvadoreño46”.

“Guanaco: los sembradores de maíz en plena selva extranjera”: La historia beliceña contada por los salvadoreños.

33La inmigración centroamericana a Belice ha sido histórica y motivada tanto por causas políticas como económicas47. Según Joseph O. Palacio, la presencia salvadoreña data de 1970, cuando se empezó a consolidar la primera comunidad que tiene por nombre Salvapán, situada a las afueras de Belmopán, en el distrito de Cayo. Salvapán se constituyó como un asentamiento espontáneo sin oposición del gobierno; al contrario, éste tuvo la convicción de que ellos podían contribuir al desarrollo del país si se aprovechaba su “tradición agrícola48”. En un principio, en Salvapán sólo vivían salvadoreños y después llegaron guatemaltecos49; si bien existen en el distrito de Cayo alrededor de 25 aldeas con población salvadoreña (y guatemalteca50 ), Valle de Paz es la única de su estilo: un asentamiento para refugiados y beliceños.

34En 1980 el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) facilitó una generosa cantidad para que el gobierno beliceño asistiera51 a los refugiados. La idea era que éstos no fueran una carga para el país, por lo que se planteó realizar un proyecto con miras a la autosuficiencia que: “Ayudará a 140 familias de refugiados salvadoreños y un número de familias de Belice para establecerse de forma permanente [el subrayado es mío] en tierras de cultivo y así desarrollar la autosuficiencia entre los colonos, además de ayudar a los salvadoreños a integrarse a la sociedad beliceña52”.

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Imagen 4. Ubicación de Valle de Paz
Imagen 4. Ubicación de Valle de Paz

36Los objetivos del asentamiento fueron: en primer lugar, asistir a la población en situación precaria o de emergencia; en segundo, promover que la aldea contribuyera a la economía beliceña; y, por último, conseguir del gobierno la ciudadanía para que fuera posible, si así lo desearan, quedarse en Belice. El gobierno beliceño convocó a beliceños y salvadoreños:

37Este asentamiento es para beliceños y refugiados. Cada familia será alojada en 50 acres de tierra53. Los caminos serán construidos (…) En la aldea habrá escuelas y otros servicios. (…) Los colonos tendrán asistencia sobre agricultura y tenencia de la tierra54.

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Imagen 5. Anuncio para promocionar el Proyecto de colonización en Valle de Paz
Imagen 5. Anuncio para promocionar el Proyecto de colonización en Valle de Paz

39Los primeros colonos llegaron a Valle de Paz en marzo de 1982. La primera tarea fue limpiar el monte durante la época seca (marzo-mayo), preparar las tierras para la siembra y construir el centro comunitario, la iglesia y la escuela. Al respecto, don Marcelino Echeverría, uno de los pioneros salvadoreños, nos relata:

40Yo fui el primerito que vine aquí, no había nadie aquí. Había montañas, aquí no había ni una casa, eran tremendos lodaceros. Entonces nos trajeron e hicimos unos ranchitos de guano por mientras. (…) Lo único que había era un proyecto donde el ACNUR había puesto comida, había una casita donde los menonitas mandaban, como ellos eran personas honradas les confiaron a ellos para que ellos fueran los únicos que podían repartir55. (…) Y así fue que empezaron. Un año nos dieron comida, dijeron que por un año nosotros podíamos trabajar y cosechar lo nuestro. Y fue verdad que como trabajando nosotros al año teníamos maíz y frijoles, lo más necesario, lo básico; y ya nos dejaron afuera, trajeron a otras familias. (…) Nosotros fuimos de la primera etapa, agarraron la segunda, mientras ellos tenían comida: nosotros ya no56.

41El proyecto de colonización contempló que los primeros en llegar lo hicieran a un lugar temporal para que gradualmente fueran asignados los lugares permanentes. En octubre se esperaría la llegada de otras 14 familias que vivirían en el sitio temporal, y así sucesivamente, hasta completar la cantidad de 50 familias (35 salvadoreñas y 15 beliceñas) como parte de la primera fase57. El objetivo final fue su integración económica y cultural.

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Imagen 6. Plano del sitio temporal y permanente en Valle de Paz
Imagen 6. Plano del sitio temporal y permanente en Valle de Paz

43A propósito de la presencia de beliceños en Valle de Paz, el gobierno tenía la intención de que estas familias transmitieran los valores beliceños a los refugiados, además de que también se favorecieran económicamente; por eso éstos no perdieron la oportunidad de venir a Valle de Paz. Los pioneros beliceños nos relatan:

44Bueno, mis razones [para venir a Valle de Paz] porque yo no poseía ningún pedazo de tierra, terrenos para trabajar y no quise seguir mi vida alquilando terrenos ajenos, o sea, alquilando casa. Porque entonces ya tenía mi familia y no quería seguir viviendo sólo pagando. (...) Lo hallaba un poco duro: no había dónde mantenerse. Eso me hizo buscar a dónde ir58.

45Más aún, contradiciendo el mito colonial que afirma que los beliceños no se interesaban en la agricultura59, existe el caso paradigmático de la única familia creole que sigue viviendo en Valle de Paz, ya que la mayoría de las familias afrobeliceñas abandonaron la comunidad por las condiciones de aislamiento y subdesarrollo:

46Yo escuché en las noticias del radio. Escuché que podías conseguir 50 acres de tierra sí venías acá (…) yo quería lo mío. Era difícil: yo trabajaba como estibador, trabajaba dos o tres días en la Ciudad de Belice y después regresaba a casa. Cuando escuché de este lugar en la radio de que iba a ver escuela, trabajo, agua, luz. Y como la industria estaba desarrollándose, ya no iba a necesitar más hombres sino máquinas, por eso decidí venir. (…) Yo estaba emocionado porque venía de la ciudad y nos trajeron aquí en plena jungla que es muy diferente de la ciudad. Por eso estaba emocionado de comenzar de nuevo. Y ahora tengo la experiencia de estar con los salvadoreños. (…) Yo era como un bebé en la cuna, no sabía cómo trabajar en la tierra y cuando íbamos al monte yo me quedaba atrás. (…) Cuando regresábamos del monte yo estaba muy espantado por los monos, el tapir (risas60 ).

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Imagen 7. Don Zedekiah Scott “el lunar del Valle”, según Dora Najarro
Imagen 7. Don Zedekiah Scott “el lunar del Valle”, según Dora Najarro

48En lo que atañe a la integración cultural, resaltamos lo sucedido en el tema educativo. Si bien los colonos construyeron la escuela primaria hubo problemas con el idioma ya que desde un principio el gobierno ordenó que la enseñanza fuera en inglés. Con todo, aunque fue difícil para algunos jóvenes, ellos han logrado ser bilingües.

49Los hijos que empezaron a estudiar a su propio esfuerzo de ellos porque nosotros no teníamos como ayudarles, porque como era diferente lo que ellos estaban aprendiendo, pues inglés, así que a la voluntad de ellos, a la voluntad de dios ellos aprendieron un poquito61.

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Imagen 8. Niñas y niños de la Aldea cantando el Himno Nacional
Imagen 8. Niñas y niños de la Aldea cantando el Himno Nacional

51Sin embargo, para los adultos fue más complicado. A pesar de que el gobierno empezó a implementar hasta 1990 clases de ESL62 ( English as a second language ) para que se pudieran comunicar con los beliceños y así facilitar la integración, el resultado no fue favorecedor porque muchos de ellos no tenían ni el interés ni las condiciones emocionales para seguir estudiando. Esto contribuyó a que muchas veces fueran discriminados:

52Ya para nosotros fue más difícil vivir, porque en ese tiempo no querían hablarnos español. Íbamos al hospital, había un gran racismo y hoy ya se está terminando un poco, pero en ese tiempo no. A mí me dijeron una vez que fui al hospital que “qué anda haciendo aquí”, pues al hospital; “aquí no hablábamos español” y hablando español. “¿No has aprendido el inglés?” –No-, yo le dije: no he venido a Belice a aprender inglés, yo vengo derrotado de una guerra civil, pero no me atendió, hasta ahí llego63.

53Otra dificultad que hubo durante los primeros años fue el hecho de que para recibir la educación secundaria tenían que ir hasta Belmopán, lo que significó un impedimento para algunos al no tener los recursos tanto económicos como de comunicación para salir de Valle de Paz64. No había un puente para cruzar el río sino que debían pasarlo en un ferry, pero en época de lluvias era peligroso. El puente se construyó en 2005 y aún sigue habiendo un reducido servicio de camiones que van de Valle de Paz a Belmopán65.

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Imagen 9. El puente que conecta a Valle de Paz con el exterior, se construyó hasta el 2005, es pues una metáfora de una integración tardía
Imagen 9. El puente que conecta a Valle de Paz con el exterior, se construyó hasta el 2005, es pues una metáfora de una integración tardía

55Tanto el idioma como el aislamiento no pudieron derrotar a los salvadoreños; al contrario, se fortalecieron. Las personas mayores llegaron a Belice cargando su pasado doloroso, y seguramente tenían la intención de regresar a su país, de tal forma que prefirieron dejar el esfuerzo de la integración a sus hijas(os), a quienes tampoco les fue tan fácil, pero sí lograron luchar y conseguir un lugar en la historia beliceña. Concluyo la experiencia de los pioneros con el siguiente relato que da cuenta de cuán agradecidos están los salvadoreños de su nuevo hogar en la “tierra de la libertad”:

56Yo le voy a decir, es que, para mí fue una alegría venir a Belice porque venimos a encontrar la paz porque veníamos de un país que había mucha guerra, veníamos sufridos, huyendo. (…) Cuando yo vine a Belice me sentí tan feliz, yo me sentía bien que si quiera la tortilla que me comía me caía bien, porque allá no comíamos; nosotros sólo huyendo y con miedo y cuando venimos aquí sentimos el cambio. (…) Nosotros nos sentimos beliceños bien galán (risas). Galán: bonito; que nos gusta. Nos sentimos bien porque el gobierno nos dio papeles y ahora podemos salir a donde queramos y nos sentimos orgullosos de vivir aqui66.

57Ahora pasamos a analizar los relatos de las y los jóvenes. Éstos contienen su experiencia de arraigo a Belice y por consiguiente cuentan la historia oficial desde otros ángulos. Sus padres construyeron en Valle de Paz los cimientos de un relato de identidad, que junto con el de ellos, ha servido para construir las nuevas formas de identificación en espacios transnacionales67. Ellos han vivido la ambivalencia de ser salvadoreño en Belice, es decir, la imagen del salvadoreño que construyó el discurso oficial: pobre, campesino y guerrillero contra uno diferente. Las voces de los ex refugiados son voces de identificación y desidentificación68 que están construyendo otras formas de ser beliceño y por ende, relatan otra historia.

58En Belice no se crearon propiamente campamentos para refugiados, pero sí individuos sujetos a la legislación y la precariedad en esa situación migratoria. Desde 1980 el gobierno beliceño sabía de la problemática sociopolítica de El Salvador, sin embargo, no había las condiciones jurídicas ni burocráticas para otorgarles el estatus de refugiado. De hecho, al principio se habló de que los salvadoreños podían establecerse y en un corto tiempo conseguir la ciudadanía. En 1980, el Ministro de Defensa y Asuntos Internos, C.L.B. Rogers, declaró:

59Para soluciones a largo plazo se les debe de dar a los refugiados el derecho al trabajo. Y ya que la mayoría de los que vienen a Belice son de origen rural con experiencia en la agricultura, debemos identificar las áreas donde pueden colonizar de una manera ordenada69.

60Si bien las autoridades beliceñas y el ACNUR planearon desde un principio que los salvadoreños colonizaran de una “manera ordenada y permanente”, a medida que los partidos políticos politizaron el tema del refugio, pasó a ser de una comunidad beliceña a una comunidad de refugiados70. Al respecto relata Amilcar Umaña:

61Entonces me imagino que llegó en el tiempo de “la guerra” en El Salvador [se refiere a su padre], entonces ACNUR tomó cartas en el asunto fue que fundó este lugar que le llamaban al principio campamento de refugiados. (…) Nosotros tuvimos carnet de refugiados, yo lo tuve por cierto, porque era un campamento para refugiados, pero quisieron integrar beliceños también en el lugar, entonces por cierto el primer documento que anduvimos fue un documento de ACNUR de la ONU71.

A partir de un estatus migratorio como es el refugio, los jóvenes salvadoreños vivieron un proceso de identificación y desidentificación. Sobre la identificación, Stuart Hall dice que: “Las identidades culturales son puntos de identificación; los puntos inestables de identificación o sutura, que son hechos dentro de los discursos de la historia y de la cultura. No son una esencia sino un posicionamiento72”. La desidentificación, la entendemos como un proceso de reelaboración de discurso que hacen los grupos o personas a partir de las representaciones que crea el discurso oficial73.

62Los salvadoreños de Valle de Paz son una comunidad que comparte una experiencia de refugio y de integración, y aunque en el discurso oficial fueron refugiados reconocidos, también fueron “probables guerrilleros” hasta que en 199274, o incluso mucho después, los comenzaron a considerar/identificar como plenos ciudadanos beliceños. En este proceso podemos decir que se gestó su lucha por el reconocimiento de ser beliceño y también salvadoreño, lo que ha permitido que cuestionen la historia y reelaboren otras narrativas. Al respecto, José A. Amaya relata la historia de Belice y, al mismo tiempo, se identifica como parte de esa nación, pero ya rompiendo con el mito fundacional y partiendo de la fecha en que Belice obtiene su independencia:

63El partido rojo [se refiere al PDU] le pone más énfasis al 10 de septiembre a la Batalla de San Jorge, el partido azul [se refiere al PUP] se identifica más con la independencia porque el azul consiguió la independencia. Este año lo que va haber más es el 10 de septiembre más escándalo [cuando se hizo la entrevista en el 2010 el partido en el poder era el PDU] y la independencia va a ser menos. Pero lo histórico casi no compartimos mucho porque en realidad esa batalla solo fue una farsa nunca hubo batalla, sólo fue la última vez que los españoles intentaron sacar a los británicos de acá, pero qué sucede después de que los británicos obtienen esta victoria, a los esclavos que pelearon junto con ellos en vez de ser libres ellos se sometieron a los británicos, siempre quedaron como colonos sometidos a los británicos hasta la independencia. Cerca de 150 años estuvieron como colonos británicos. Entonces viene el partido azul [el PUP], los saca de eso y los hace libres, independientes, entonces nosotros – yo pues, personalmente- voy con la independencia, ya cuando a los británicos los sacan y el beliceño toma su propia dirección. Allá estuve en la firma del tratado, vino la reina, conocí a la reina75 no le di un beso porque me hubiera sacado la policía, una cantidad de ejército que andaba76.

64José A. Amaya afirma que ellos estuvieron presentes cuando se declaró la independencia de Belice, y por lo tanto son parte de una fecha relevante para la nación, proceso que, según él, tiene que descolonizar mentalmente a los beliceños para que estos reconozcan la diversidad étnico-cultural del país y así puedan tomar las riendas del destino de su país: “(…) Entonces viene el partido azul [el PUP] (…) los hace libres, independientes, entonces nosotros – yo pues, personalmente- voy con la independencia, ya cuando a los británicos los sacan y el beliceño toma su propia dirección77”. No obstante, sólo los salvadoreños han cuestionado el mito fundacional y exaltado la historia reciente:

65Nosotros venimos antes de la independencia, nosotros llegamos el 12 de marzo del 81, Belice obtuvo su independencia el 21 de septiembre del 81, nosotros estábamos acá, yo fui al acto cuando firmaron la independencia, ahí en Belmopán; yo fui con papá. Nosotros fuimos, yo fui testigo de la independencia, entonces eso me hace sentir un gran respeto a los símbolos nacionales, por dentro siempre soy salvadoreño, pero siempre mi patriotismo por Belice. Ya jugué para la selección nacional, canté el himno cuando fui a El Salvador (risas), me dice un compañero: “¿Por qué te pones la mano en el pecho?, si sos salvadoreño” (risas). ¿Cuál?, soy beliceño- (…). Tengo mucho tiempo de estar aquí en Belice78.

66Siguiendo los relatos de identificación con la historia oficial, Benjamín Amaya puntualiza que Belice es un país de migrantes y que la esencia de su sociedad ha sido ser tolerante y generosa con los que llegan. De tal forma que al recordar la historia oficial busca legitimar que los salvadoreños también merecen un lugar en la historia:

67Me doy cuenta de que si vemos la sociedad beliceña es bastante tolerante, o sea que tiene una tradición y a las cabales79 ninguno de los que están en Belice puede decir que él fue el primero que llego aquí. Si empezamos a estudiar la historia de los mayas también vinieron de México y de Guatemala, si hablamos de los criollos pues vinieron los africanos se casaron con los ingleses y de ahí nació la raza criolla. Llegan los garífunas, llegan los mestizos, con otros patriotas mayas del lado de México, vienen los menonitas, vienen los hindúes, vienen los chinos, los mestizos llegaron a Belice y ahora ellos son la sociedad beliceña. Entonces siempre recuerdan eso de que a ellos también. Entonces ellos reciben a los que vienen, digamos los garífunas a ellos los recibieron y creo que si estudiamos los garífunas, fue difícil para que los aceptaran porque los ingleses decían cosas de ellos que eran feas para que no los aceptaran, entonces yo siento que sí, la sociedad de Belice es bastante tolerante y generosa que no ha sido egoísta, porque nos han dado un lugar donde podemos vivir a la par de ellos80.

68Pablo Vila señala que las personas que migran transmiten a sus hijos referentes de identidad del país de origen, pero estos desarrollan “narrativas identitarias diferentes81”. Es decir, hay un continuo entrecruzamiento del pasado y del presente: un ir a El Salvador para volver a Belize82. Esto se puede ver cuando los exrefugiados sobrevaloran lo pacífico y democrático de Belice y, al mismo tiempo, exaltan la importancia de la paz, porque no pueden olvidar que sus padres y ellos son sobrevivientes de la guerra civil.

69Cuando hicieron la elección para ponerle el nombre había muchos sugerencias, algunos querían que se le pusiera Monseñor Romero otros Rutilio Grande83 y así, pero un beliceño, él dijo “esta gente ha venido a un lugar de guerra viene aquí y encuentra paz, ¿por qué no le ponemos Valle de Paz?, a la vez es fácil de traducir al inglés Valley of Peace. A la gente le gustó y ese fue el nombre que ganó. (…) Veníamos y encontramos una gran paz aquí. Siento una gran dicha porque en El Salvador no teníamos oportunidades que tenemos aqui84.

70Por consiguiente es una constante autoidentificación con la nación beliceña pero también un revivir la memoria colectiva salvadoreña. En ese sentido, en los festejos patriotas de septiembre del 2010 en la escuela primaria católica Monseñor Romero en Valle de Paz niños, de entre 7 y 9 años, recitaron en español el siguiente poema:

71En el año de 1980 venimos buscando un lugar donde cobijarnos en donde encontrar lugar de paz. Por días enteros viajamos con frío e incertidumbre: ¿a dónde iremos?, se preguntaban los inmigrantes. Belice se independizó y nosotros tuvimos la suerte de ser testigos, de estar con el presidente85. Veinte años independientes en un país totalmente diferente al que nosotros encontramos. Ahora todos somos beliceños felices de pertenecer a este valioso país que nos supo acoger86.

72

Imagen 10. Doña Aurelia y su nieta Rosely con una bandera beliceña
Imagen 10. Doña Aurelia y su nieta Rosely con una bandera beliceña

73En síntesis, como parte de estos procesos culturales de identificación y desidentificación, aunque los ex refugiados salvadoreños, ahora ciudadanos beliceños, se autoidentifican como miembros de la nación beliceña, también conservan elementos culturales de su pasado, por ejemplo: las actuales actividades festivas dentro del marco de las Independencias de las Naciones Mesoamericanas87, o la celebración que hace la Iglesia católica para conmemorar el asesinato del hoy Beato Monseñor Romero, o también, la fiesta patronal de Nuestra Señora de la Paz son manifestaciones que hacen visibles sus raíces salvadoreñas.

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Imagen 11. Presencia salvadoreña en la Tercera celebración de las Independencias de las Naciones Mesoamericanas
Imagen 11. Presencia salvadoreña en la Tercera celebración de las Independencias de las Naciones Mesoamericanas

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Imagen 12. Folleto del 30 Aniversario de Valle de Paz: Cuando pensamos que el día de mañana nunca llegaría, ya se ha convertido en el ayer
Imagen 12. Folleto del 30 Aniversario de Valle de Paz: Cuando pensamos que el día de mañana nunca llegaría, ya se ha convertido en el ayer
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76El proceso de recuperación de estas tradiciones son al mismo tiempo formas “simbólicas” de regreso a su terruño:

77Sí, se recuerdan días festivos de El Salvador, fechas especiales, pero por ejemplo nunca se honró el 15 de septiembre, día de la independencia de El Salvador nunca se hizo algo al principio por temor, porque si ya el beliceño te ve con ojos extraños, porque estas acá en Belice y tú comienzas a celebrar el día de independencia haces las cosas peor, entonces fue al principio por temor que no se hizo por años, a pesar que, es nuestro día más importante.

78(…) El aniversario de la muerte de Monseñor Romero hasta el día de hoy, pero no al principio. Eso se hizo después que la guerra se acabó, no sé cuántos años después se comenzó porque incluso en el mismo Valle de Paz todavía hay gente de los dos bandos, entonces si celebrábamos este día iba a ver ofendidos, pero entonces no fue desde el principio. El día de la madre que en nuestra cultura es el 10 de mayo, para la raza beliceña no es el 10 de mayo, sino que el segundo domingo de mayo. O el día de los muertos, ese día también se ha mantenido. El otro, es la fiesta de Nuestra Señora de la Paz, que es la patrona de la comunidad88.

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Imagen 13. Hijas e hijos de salvadoreños recibiendo al presidente salvadoreño Salvador Sánchez Cerén en su visita a Belice en marzo del 2014
Imagen 13. Hijas e hijos de salvadoreños recibiendo al presidente salvadoreño Salvador Sánchez Cerén en su visita a Belice en marzo del 2014

80La memoria toca el pasado, pero también al presente y al futuro, es decir, cuando hablamos de memoria sabemos que hay una lucha por el sentido del pasado y el futuro en pos de construir la identidad: “Poder recordar y rememorar algo del pasado es lo que sostiene a la identidad. Las identidades y las memorias no son cosas sobre las que pensamos, sino cosas con las que pensamos89”. De esta forma, entendemos que la identidad es el núcleo de cualquier individuo y grupo social. Así, los hijos de los refugiados, aunque ya son “propiamente beliceños90” o “beliceños a las cabales91”, siempre tendrán presente su memoria salvadoreña.

81Respecto al tema de la identidad regional, ha sido a partir de la inmigración salvadoreña y sus aportes económicos y culturales que la “nación anglocaribeña” ha estado más interesada en entablar relaciones con las naciones centroamericanas. Elí Sánchez, un ex refugiado salvadoreño, considera que Belice no sólo es un país caribeño sino también centroamericano; no como una identidad dada por su ubicación geográfica, su relato quiere dejar claro que es por los aportes culturales de ellos [los salvadoreños] que Belice también es centroamericano:

82Yo creo que Belice para mí es como un puente entre Caribe y Centroamérica podría decir un porcentaje de caribeños y centroamericanos, mitad y mitad. Yo creo que hay diferencia desde que uno entra de Guatemala92. Aquí cambio de hechuras, de casas, pasto verde; hay una diferencia de lenguaje, pero yo creo que también tiene mucho de Centroamérica, más ahora desde que nosotros vivimos acá, hemos traído costumbres. Va al mercado y ahora ve cosas que antes no las veíamos. (...) Cosas que son de nosotros [el subrayado es mío].

83Lo anterior se complementa con lo que declara José A. Amayaque al preguntarle sobre el devenir de Belice, él responde muy seguro:

84Belice es centroamericano por su localización, pero su cultura es caribeña de descendencia africana, pero con la venida de los centroamericanos ha cambiado mucho porque desde el ochenta para acá la mayoría son mestizos, hay gente de habla hispana, la mayoría de los habitantes de Belice, quiere decir que el 58 por ciento de la Belice son hispanos y de criollos sólo son el 27 por ciento.

85Entonces de alguna forma va a cambiar o está cambiando ya esa cultura caribeña ya se está aislando, ya hay conciertos latinos, vienen de otros países de América Latina antes sólo venían del Caribe. Entonces cuando celebran la independencia ya participa El Salvador, Nicaragua, Panamá vienen a apoyar la independencia de Belice, entonces quiere decir que Centroamérica los toma como centroamericanos. De entre poco, yo diría unos 20 años, Belice va a ser más latinoamericano que caribeño [el subrayado es mío], sí, porque ya es una obligación aprender español, la persona que es bilingüe tiene más ventaja, el que no es bilingüe93 es más difícil. En Belice cuando hay un trabajo y la persona es bilingüe es mejor, en Valle de Paz es bonito por natural la gente habla español e inglés, entonces tenemos la ventaja94. Las relaciones que se tienen con Centroamérica a los creoles los han obligado a aprender el español [el subrayado es mío].

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Imagen 14. Habitantes de Valle de Paz mirando la historia que hicieron y la que seguirán haciendo
Imagen 14. Habitantes de Valle de Paz mirando la historia que hicieron y la que seguirán haciendo

A modo de conclusión

87Finalmente, la sociedad beliceña debe reconocer que su país es más que un territorio en disputa: es un país que dio refugio tanto a mayas, creoles, garífunas, menonitas, mestizos, etc., y que cada uno de estos pueblos ha podido hacer de “la tierra de libertad” un hogar. Asimismo, los beliceños deben reconocer que “lo centroamericano” enriquece a la sociedad multiétnica; ellos vinieron a resignificar la diversidad cultural así como la interculturalidad del país.

88En el proceso de refugio y de integración, los centroamericanos generaron cambios en los nativos y dentro de sus comunidades, tales como: reinvenciones de tradiciones, nuevas celebraciones, relatos críticos de la historia beliceña o simplemente demostraron que, en efecto, Belice es el puente entre Centroamérica y el Caribe en donde salvadoreños, o guanacos como también los llama el poeta Roque Dalton, sembraron maíz y cosecharon la esperanza de una nueva vida en “selvas extranjeras95”.

89Notas de pie de páginas

* La autora ha publicado anteriormente: “En Belice desde Valle de Paz: redefiniendo nuestra – y su – identidad”, en Diversidad Cultural e interculturalidad en Nuestra América, Tihui Campos Ortiz y Margarita Ortiz Caripán (coordinadoras), tomo V, Colección del Posgrado en Estudios Latinoamericanos, EON-UNAM, 2012, págs. 161- 185.

901 Véanse Benedict Anderson, Comunidades imaginadas Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo, trad. de Eduardo L. Suárez, (México: Fondo de Cultura Económica, 2006), pág. 47; Seyla Benhabib, Los derechos de los otros. Extranjeros, residentes y ciudadanos (Barcelona: Gedisa, 2004), pág. 24; y Stuart Hall, “1. Introducción: ¿quién necesita ‘identidad’?”, en Stuart Hall y Paul Du Gay (comps.) Cuestiones de identidad cultural, trad. de Horacio Pons, (Buenos Aires: Amorrortu Editores, 2003), pág. 18.

912 Dicho artículo tiene su origen en mi tesis de maestría en la que realicé un prolongado trabajo de campo en Valle de Paz, por lo que si bien sólo se citan algunos relatos orales, existen más. Véase Marisol Torres Hernández, “Refugiados salvadoreños en Belice: en busca de un lugar en la historia” (Tesis de maestría, Universidad Nacional Autónoma de México, México, DF., 2013).

923 Annick Billard, “Belize: a peaceful corner in a region at war”, en Refugees-UNHCR, 50, (1988), pág. 9.

934 Véanse Stuart Hall, Sin garantías: Trayectorias y problemáticas en estudios culturales, Eduardo Restrepo, Catherine Walsh y Víctor Vich (comps.), (Quito: Universidad Andina Simón Bolívar -sede Ecuador-Instituto de Estudios Sociales y Culturales Pensar-Pontifica Universidad Javeriana, Instituto de Estudios Peruanos-Envión Editores, 2010), pág. 352; y Homi K. Bhabha, “15. DisemiNación Tiempo, narrativa y los márgenes de la nación moderna”, en Homi K. Bhabha (comp.), Nación y narración entre la ilusión de una identidad y las diferencias culturales (Argentina: Siglo XXI, 2010).

945 Hall, Sin garantías, pág. 351.

956 Bhabha, “15. DisemiNación Tiempo”, pág. 397.

967 Al respecto menciona Bhabha: “La nación ya no es el signo de la modernidad bajo el cual las diferencias cobran homogeneidad en la visión “horizontal” de la sociedad. La nación revela, en su representación ambivalente y vacilante, la etnografía de su propia historicidad, y abre la posibilidad de otras narrativas del pueblo y su diferencia. (…) Esta inversión o circulación narrativa –que corresponde al espíritu de mi escisión del pueblo- vuelve insostenible cualquier reivindicación supremacista o nacionalista de dominación cultural, pues la posición del control narrativo no es ni monocular ni monológica.”. Bhabha, “15. DisemiNación Tiempo”, pág. 392 y 397.

978 En el siglo XIX las recién independizadas Guatemala y México reclamaron derechos sobre el territorio beliceño. Por una parte Guatemala reclamó la soberanía de Belice por derecho hereditario mientras que México consideraba que durante la colonización española dicho territorio había sido parte de la capitanía de Yucatán. Lo que llevo a estos países a resolver los problemas de límites fronterizos por separado. Mientras que México firmó el Tratado de Límites en 1893 a cambio de que Gran Bretaña la ayudara a “pacificar a los indios sublevados» en la Guerra de Castas; Guatemala lo hizo en otro contexto firmando en 1859 el Tratado de Límites, exigiendo como indemnización la construcción de una carretera para comunicar a Guatemala con la Ciudad de Belice lo que nunca se hizo lo cual dio origen al diferendo territorial”. Véanse Mónica Toussaint, Belice: Una historia olvidada (México: CEMCA-Instituto Mora, 1993), pág. 43 y 57; y María Emilia Paz Salinas, Belize el despertar de una Nación (México: Siglo XXI, 1979), pág. 102 y 114.

989 Según Hall: “(…) las identidades se construyen a través de la diferencia, no al margen de ella. Esto implica la admisión radicalmente perturbadora de que el significado “positivo” de cualquier término y con ello su “identidad” sólo puede construirse a través de la relación con el Otro, la relación con lo que él no es, con lo que justamente le falta, con lo que se ha denominado su afuera constitutivo”. Hall, “1. Introducción”, pág. 18.

9910 Véase Torres Hernández, “Refugiados salvadoreños en Belice”, capítulo 2.

10011 Según la élite creole (europeos y africanos) eran ellos, blancos y británicos, los que merecían tener el poder político y económico, según ellos ese derecho lo habían adquirido en la Batalla de San Jorge de 1789, donde no sólo encontraron el origen del mito fundacional de la nación, sino también la forma de distinguirse como los verdaderos beliceños (true belizeans); porque fueron ellos los hombres de la Bahía (Baymen) quienes, junto con los africanos esclavizados, defendieron el territorio de los ataques españoles. Finalmente fue así como a partir del mito de la Batalla de San Jorge se “imaginó” una “nación creole”–alglocaribeña.

10112 O. Nigel Bolland, Colonialismo y resistencia en Belice. Ensayos de sociología histórica (México: Grijalbo-CNA, 1993), pág. 283.

10213 Anne S. Macpherson, “Imagining the colonial Nation. Race, gender, and middle-class. Politics in Belize, 1888-1898”, en Nancy P. Appelbaum, Anne S. Macpherson and Karin Alejandra Rosemblatt (eds.), Race and nation in modern Latin America (Chapel Hill United States of America: The University of North Carolina Press, 2003), pág. 111.

10314 Paz Salinas, Belize el despertar de una Nación, pág. 45.

10415 Si bien el Partido Unido del Pueblo liderado por George Price cambió su postura anticolonial desde 1960, el discurso para querer mantener relaciones entre Centroamérica y Belice perdió sentido una década después debido a la amenaza de invasión guatemalteca. Paz Salinas, Belize el despertar de una Nación, pág. 54.

10516 Retomo un término no científico como es el de ex refugiado, ya que éste es relevante en el sentido de que permite analizar el proceso a través de un antes y después de la integración: en síntesis, la palabra ex refugiado puede no ser una categoría de análisis, pero sí nos revela procesos de redefinición en sus contextos de identidad en tiempo y espacio. Edith F. Kauffer Michel, “Introducción”, en Edith F. Kauffer Michel (comp), La integración de los exrefugiados guatemaltecos en México: una experiencia con rostros múltiples (México: ECOSUR, 2002), pág. 15.

10617 Hall, Sin garantías, pág. 417.

10718 George Price en Michael Stone, “Caribbean Nation, Central American State: Ethnicity, race, and National Formation in Belize 1798-1990”, (Tesis de doctorado, Universidad de Texas, Austin, 1994), pág. 282.

10819 Rudolph I. Castillo, Profile of the Rt. Hon. George Price, P.C. Man of the People (Belmopan: Government Printer, 2002), pág. 31.

10920 En 1961, el huracán Hattie destruyó las ciudades de Belice y Dangriga e inmediatamente George Price declaró que era urgente impulsar la construcción de una capital que estuviera segura de huracanes. Se eligió construir la capital de Belice en Belmopán, en el distrito de Cayo, por ser el centro del país, pero además porque, según declaraciones de George Price, las tierras de Cayo eran idóneas para el desarrollo de la agricultura: “(...) El valle amplio del río Belice se extiende al norte y oeste todavía prácticamente subdesarrollado con su enorme potencial para el desarrollo intenso de la agricultura”. Véanse Eustace Usher, et al., Belmopan Twenty- five years and growing (Belice: Gobierno de Belice, 1995), pág. 25; y Joseph O. Palacio: “Belmopán se convirtió en un símbolo unificador, no sólo para el desarrollo económico y la modernización del nuevo Belice, sino también para el éxito del movimiento nacionalista.” Joseph O. Palacio, “Posthurricane Resettlement in Belize”, en Art Hansen and Anthony Oliver (eds.), Involuntary migration and resettlement the problems and responses of dislocated people (Colorado: Westview Press-Boulder, 1982), págs. 132 y 133.

11021 Dicho escudo representaba y exaltaba el mito de la Batalla de San Jorge “donde blancos y negros pelearon “hombre con hombro” en contra de los españoles”. Macpherson, “Imagining the colonial Nation”, pág.122.

11122 Según Price, el color azul por el cielo y blanco por las nubes aunque casualmente el azul es el color que identifica al Partido Unido del Pueblo. Castillo, Profile of the Rt. Hon. George Price, P.C. Man of the People, pág. 154.

11223 Castillo, Profile of the Rt. Hon. George Price, P.C. Man of the People, pág. 158.

11324 El rojo identifica al Partido Democrático Unido creado en 1973 y opositor al proyecto de George Price, así que puede decirse que en la bandera están representados los partidos políticos más influyentes. Aunque sin dejar la influencia británica puedo pensar que es un homenaje a la bandera de Gran Bretaña.

11425 Paz Salinas, Belize el despertar de una Nación, pág. 49.

11526 Dicha oposición fue el Partido de Independencia Nacional que después pasó a ser el Partido Democrático Unido (PDU). Bolland, Colonialismo y resistencia en Belice, pág. 285.

11627 The Belize Billboard, (2 de Agosto 1970). La bandera de Reino Unido se conoce también como Bandera de Unión o Union Jack, que es una combinación de las cruces de los santos patronos del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

11728 The Belize Sunday Times, (9 de septiembre de 1971).

11829 De hecho existe la versión de que había un plan entre Guatemala y El Salvador para que cien familias salvadoreñas “invadieran” el territorio beliceño. Roberto Bardini, Belice historia de una nación en movimiento (Tegucigalpa: Editorial Universitaria-Universidad Nacional Autónoma de Honduras, 1978), pág. 190.

11930 Aguiluz Ibargüen, El lejano próximo Estudios sociológicos sobre extrañeidad (México: Anthropos-UNAM-CEIICH, 2009), págs. 242 y 323.

12031 Básicamente, el diferendo territorial fue la única razón para que se considerarán sólo a los salvadoreños para el proyecto de Valle de Paz; no obstante, eso no impidió que los guatemaltecos se asentaran en todo el territorio beliceño durante el conflicto centroamericano. Tan sólo en el distrito de Cayo, donde se sitúa la capital, se encuentran 24 aldeas impactadas con población exrefugiada. Veánse Tommie Su Montgomery, Refugees in Belize. A Report to the United Nations High Commissioner for Refugees (Georgia, Agnes Scott College, 1991); y PRODERE, Report for period july-december 1991 (Belize: PRODERE-PROGRESS BELIZE), 1992.

12132 Juan Rafael Vargas resalta que de los 22.5 mil migrantes guatemaltecos asentados en Belice durante los ochenta, sólo 6.8 deben considerarse refugiados por razones económicas. Los demás eran refugiados políticos pero el gobierno no quiso reconocerlos como tal. Juan Rafael Vargas (et al.), “El impacto económico y social de las migraciones en Centroamérica (1980-1989)”, en Anuario de Estudios Centroamericanos, 21:1-2, (1995), pág. 63.

12233 A partir de la llegada al poder del Partido Democrático Unido se inició una política migratoria “anticentroamericana” que va de 1984 a 1989. El Estado controló la entrada a migrantes económicos e hizo del reconocimiento del refugio una atribución discrecional del Estado para definir quién era un “refugiado genuino”. En 1985 el entonces Primer Ministro Manuel Esquivel, se negó a reconocer refugiados hasta que un Comité beliceño analizará la situación de migración e hiciera recomendaciones. Veánse Ronald Clark, “Our heritage is finite… For God´s sake don´t destroy it”, en Brukdown, The Magazine, VI: 1, (1982), pág. 13; The Reporter (28 de abril de1985); y, Joseph O. Palacio, (encargado del Comité), Final Report Statement to minister of immigration on immigration with specific reference to Central America Refugees, Immigration Advisory Committee, (Febrero, 1987).

12334 I.E. Sanchez, “Belize and its cultural identity crisis of a people in search of their national identity”, (1984), pág. 13.

12435 Sanchez, “Belize and its cultural identity”, págs. 6 y 7.

12536 Sanchez, “Belize and its cultural identity”, pág. 12.

12637 Sanchez, “Belize and its cultural identity”, pág. 12.

12738 Sanchez, “Belize and its cultural identity”, pág. 8.

12839 Véanse Hall, “1. Introducción”, pág. 17; y, Akhil Gupta y James Ferguson, “Más allá de la “cultura”: espacio, identidad y las políticas de la diferencia”, en Antípoda, Revista de Antropología y Arqueología, 7, (2008), pág. 252.

12940 Lita Krohn, “The state of culture in Belize 1990. Definitions: General concepts of culture”, en SPEAR, (1991), pág. 135.

13041 Karen Judd, “Who will define us? Creolization in Belize”, en SPEAReports,4, (1990), págs. 29-41.

13142 Seyla Benabhib, Las reivindicaciones de la cultura. Igualdad y diversidad en la era global, trad. de Alejandro Vassallo, (Buenos Aires: Katz, 2002), pág. 68.

13243 Hall, Sin garantías, pág. 351.

13344 Assad Shoman, “Reflections on Ethnicity and Nation in Belize”, en Cuaderno de Trabajo AFRODESC/EURESCL, 9 (2010), pág. 48.

13445 De hecho las comunidades étnicas beliceñas han comenzado a reconocer y contar su historia como inmigrantes en la tierra de la libertad. Un claro ejemplo son los menonitas quienes en el 2007 conmemoraron el 50 Aniversario de su llegada a Belice: “De los diques de Holanda hasta el borde de la zona tropical del “infierno verde” en Honduras Británica, la placa decía: “La Tierra de las oportunidades”. (...) Recuerdo la actitud de explotación de los empresarios de Belice. Ellos esperaban que nos pasara como a la mayoría de los inversionistas: invertir, quebrar e irnos. Nosotros no estábamos buscando una inversión. Estábamos buscando un lugar de refugio. (...) Hemos venido para quedarnos. Teníamos experiencia de que el mejor lugar de refugio es un clima menos deseable o un país subdesarrollado, donde hay más espacio. Queríamos estar en un lugar donde nos necesitaran, al igual que a nuestros padres, por su capacidades y habilidades». Menno Loewen, “Grandpa´s report. Belize Why, When, and How?” (s/f).

13546 Poema de José Amílcar Amaya intitulado “El retrato de mi vida”. The Reporter, (11 de diciembre de 2011).

13647 Abelardo Morales Gamboa, La diáspora de la posguerra: regionalismo de los migrantes y dinámicas territoriales en América Central (San José Costa Rica: FLACSO- San José, 2007).

13748 Joseph O. Palacio, A Rural Urban environment for Central American Immigrants in Belize (University of the West Indies-Belize: Department of Extra Mural Studies, 1985), pág.12.

13849 Palacio, A Rural Urban environment, pág. 12.

13950 PRODERE-BELIZE-PROGRESS, “Report for period july-december 1991”, 1992.

14051 Ministry of Defense and Home Affairs, “Refugee Settlement Programme”, Ministry of Defense and Home Affairs. Cabinet Confidential. Memorandum No. 98, (1981).

14152 Ministry of Defense and Home Affairs, “Refugee Settlement Programme”. Ministry of Defense and Home Affairs. Cabinet Confidential. Memorandum No. 98, (1981).

14253 Lo que equivale a 20.2343 hectáreas.

14354 Anuncio publicado en la revista The New Belize (febrero de 1982).

14455 El proyecto de Valle de Paz estuvo a cargo del Gobierno de Belice, el ACNUR y el Comité Central Menonita (CCM), a estos últimos se les pidió su apoyo debido a sus experiencias de colonización a través de diferentes países como Canadá, México, incluso, en Belice.

14556 Entrevista de Marisol Torres a Marcelino Echeverría, Valle de Paz, 19 de septiembre de 2010.

14657 El ACNUR dio por concluida la primera fase de Valle de Paz en 1986 con 102 familias refugiadas y 21 familias beliceñas. Se había logrado cierta autosuficiencia porque las familias contaban con vivienda y parcelas para agricultura. Así, la aldea daría la bienvenida a la segunda fase del proyecto bajo el gobierno del Partido Democrático Unido. Véanse Ministry of Foreign Affairs, “Proposal for Phase II Valley of Peace Project”, Ministry of Foreign Affairs, Memorandum No. 116, (1986); y Manfred Metz y Bernd Siemer, Valley of Peace rural refugee settlement Project, Belize C.A. Planing and preparation study for Project Phase II (Comisión de la Comunidad Europea: Belmopán-Berlin, 1989), pág. 1.

14758 Entrevista de Marisol Torres a Felipe Webe, Valle de Paz, 12 de noviembre 2010.

14859 Dado que a Belice sólo lo colonizaron por sus recursos forestales, el desarrollo de la agricultura se inició hasta el siglo XIX de ahí se creó la idea de que a los beliceños, sobre todo a los afrodescendientes, no les interesaba ocuparse en el sector agrícola.

14960 Entrevista de Marisol Torres a Zedekiah Scott, Valle de Paz, 12 de noviembre 2010.

15061 Entrevista de Marisol Torres a Abelino Reyes, Valle de Paz, 19 de septiembre 2010.

15162 Chris Einolf (coord.), Refugee Integration in Belize: Primary School English as a second language instruction. A project proposal for the Department of Refugees, Government of Belize, (Belice: Columbia University School of International and Public Affairs Economic and Political Development Concentration, 1994), pág. 4.

15263 Entrevista de Marisol Torres a Marcelino Echeverría, Valle de Paz, 19 de septiembre 2010.

15364 El problema que existía con las vías de comunicación provocó un precario acceso a los servicios médicos y educativos; así como un complicado acceso a los mercados para la venta de sus productos. En ese sentido creemos que en un principio no hubo una real integración porque la población de Valle de Paz estaba aislada, en una zona montañosa a 15 kilómetros de Belmopán; así que antes de la construcción del puente (2005) Valle de Paz fue un lugar de aislamiento más que de integración.

15465 De hecho la última vez que estuve en Belice, en el 2012, persistía el problema de comunicación para quienes no cuentan con vehículo propio o para los que desean visitar la comunidad. Existe un solo camión que da servicio. El funcionamiento es el siguiente: para quienes trabajan o estudian en Belmopán el camión sale a las 7 de la mañana, regresa a las 11 de la mañana y llega a las 11:45 a la comunidad. A las 12:40 vuelve a Belmopán para recoger a los estudiantes (o gente que va al mercado), el regreso a la comunidad es a las 3. Durante los visitas que hice a la comunidad pude escuchar algunas anécdotas cuando viajaba en el camión; por ejemplo, comentaban que en años anteriores había gente de Valle de Paz que usaba el camión pero que se bajaban antes para que la gente de Belmopán no se diera cuenta que eran de Valle de Paz. O que últimamente los beliceños (afrocreoles) que viven en una aldea a 10 minutos de Belmopán usan el camión para no caminar (por esa distancia les cobran 1 dólar beliceño que equivale a 6 pesos mexicanos; de Valle de Paz a Belmopán cobran 2 dólares beliceños), es decir que ahora los beliceños se favorecen de los servicios que proporcionan los exrefugiados.

15566 Entrevista de Marisol Torres a Petronila Hernández, Valle de Paz, 19 de septiembre 2010.

15667 Néstor García Canclini, Latinoamericanos buscando lugar en este siglo (Buenos Aires: Paidós, 2002), pág. 19.

15768 El concepto de desidentificación lo retomo de los estudios culturales que definen como desidentificación como un proceso de reelaboración de identificaciones de un grupo a partir de las imágenes elaboradas por un discurso oficial y dominante. Mónica Szurmuk y Robert Mckee Irwin (coords.), Diccionario de Estudios Culturales Latinoamericanos (México: Siglo XXI-Instituto Mora, 2009), pág. 145. Así mismo, privilegiamos el concepto de identificación ya que según Stuart Hall, este es preferible al de identidad, ya que remite a “un proceso nunca terminado: siempre ‘en proceso’”. Hall, “1. Introducción”, pág. 15.

15869 Ministry of Home Affairs, “Background paper on immigration aspect”, (1980), pág. 2.

15970 Marie-Chantal Barre, “Los sin patria. Destierro y Migración en Centroamérica”, en Nueva Sociedad, 79, (1985), págs. 123 y 131.

16071 Entrevista de Marisol Torres a Amílcar Umaña, Belmopán, 12 de enero 2011. Cabe resaltar que hasta la primera Amnistía (1984) se les dio el estatus migratorio de: “residente refugiado”.

16172 Hall, Sin garantías, pág. 352.

16273 Szurmuk, Diccionario de Estudios Culturales, pág. 145.

16374 En 1992 se firmó el Acuerdo de Paz de Chapultepec entre el gobierno salvadoreño y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), en el Castillo de Chapultepec, México.

16475 La reina no estuvo el 21 de septiembre de 1981, pero visitó Belice en 1985. Quizá Amílcar haya confundido la fecha o bien como dice el escritor salvadoreño Castellanos Moya: “La memoria es tramposa y se apega a lo que quiere”. Horacio Castellanos Moya, Tirana memoria, (Barcelona: Tusquets Editores, 2008), pág. 312.

16576 Entrevista de Marisol Torres a José Amílcar Amaya, Valle de Paz, 18 de agosto 2010.

16677 Entrevista de Marisol Torres a José Amílcar Amaya, Valle de Paz, 18 de agosto 2010.

16778 Entrevista de Marisol Torres a José Amílcar Amaya, Valle de Paz, 18 de agosto 2010.

16879 “Cabal: Completo, exacto, perfecto”. Diccionario de la Real Academia.

16980 Entrevista de Marisol Torres a Benjamín Amaya, Valle de Paz, 11 octubre 2010.

17081 Pablo Vila, “Nuevas teorías de identificación en la frontera entre México y Estados Unidos”, en Laura Velasco Ortiz (coord.), Migración, fronteras e identidades étnicas transnacionales (México: El Colegio de la Frontera Norte-Miguel Ángel Porrúa, 2008), pág. 322.

17182 Es muy interesante el fenómeno bilingüe que existe en Belice, los jóvenes mezclan con una naturalidad las palabras en inglés y español-salvadoreño.

17283 Tanto el Beato Monseñor Romero como el Sacerdote Rutilio Grande son dos personajes importantes en la historia salvadoreña, lo que nos demuestra que existe una tradición de memoria histórica en la comunidad de Valle de Paz.

17384 Entrevista de Marisol Torres a Benjamín Amaya, Valle de Paz, 11 de octubre 2010.

17485 En Belice no hay la figura de presidente, pero sí de primer ministro, lo que significa que quizá ellos hagan referencia a su vida en El Salvador, lo que para la población infantil sea más fácil de identificar que la vida política en Belice.

17586 Poema recitado el 17 de septiembre del 2010 en el marco del 29 aniversario de la independencia beliceña.

17687 Desde hace casi 7 años se realiza un Festival que conmemora las Independencias de las Naciones Mesoamericanas. Se realizan manifestaciones artísticas así como venta de comida y de artesanías. En ese acto se concentran guatemaltecos, hondureños y salvadoreños de las comunidades que se encuentran en los alrededores de Belmopán, pero también asisten ciudadanos beliceños (incluidos los descendientes de los centroamericanos).

17788 Entrevista de Marisol Torres a Amílcar Umaña, Belmopán, 12 de enero 2011.

17889 Elizabeth Jelin, “¿De qué hablamos cuando hablamos de memoria?”, en Los trabajos de la memoria, (España: Siglo XXI, 2001), pág. 7.

17990 Entrevista de Marisol Torres a Aurelia Rodríguez, Valle de Paz, 18 de septiembre 2010.

18091 Es decir beliceño de nacimiento. Entrevista de Marisol Torres a Benjamín Amaya, Valle de Paz, 11 octubre 2010.

18192 Entrevista de Marisol Torres a Elí Sánchez, Belmopán, 17 de agosto 2010.

18293 Todos los habitantes de Belice son bilingües, incluso hay grupos étnicos como los menonitas que saben alemán bajo, inglés y español, pero José Amílcar Amaya se refiere a la importancia de conocer el idioma inglés y español.

18394 Entrevista de Marisol Torres a José Amílcar Amaya, Valle de Paz, 18 de agosto 2010.

18495 Roque Dalton, Las historias prohibidas del pulgarcito, (San Salvador: UCA Editores, 1988), págs. 199 y 200.

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Para citar este artículo :

Marisol Torres Hernández, « Guanacos en una nación ¿anglocaribeña? », Boletín AFEHC N°70, publicado el 04 septiembre 2016, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=4376

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