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AFEHC : articulos : El género en la agenda de desarrollo de Belice: La brecha entre los compromisos internacionales y la acción local : El género en la agenda de desarrollo de Belice: La brecha entre los compromisos internacionales y la acción local

Ficha n° 4378

Creada: 14 diciembre 2016
Editada: 14 diciembre 2016
Modificada: 04 enero 2017

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Autor de la ficha:

Tania Libertad CAMAL-CHELUJA

Editor de la ficha:

Mónica TOUSSAINT

Publicado en:

ISSN 1954-3891

El género en la agenda de desarrollo de Belice: La brecha entre los compromisos internacionales y la acción local

Desde la década de 1990 los gobiernos han adoptado políticas públicas con un enfoque basado en el género como parte del desarrollo social. En este trabajo se sostiene que Belice ha realizado importantes avances en materia legislativa e institucional para mejorar las condiciones de las mujeres, aunque falta armonizar los compromisos internacionales con la agenda del desarrollo local. Los resultados parciales hacia la construcción de relaciones de género equitativas y justas obedecen a diversos factores que van desde el diseño de las instituciones del país; pasando por la capacidad de acción autónoma de actores involucrados; así como los roles tradicionales, fuertemente arraigados en la sociedad, y que entran en conflicto con las visiones progresistas de igualdad.
Palabras claves :
Equidad, Igualdad, Empoderamiento, Desarrollo humano, Política pública.
Autor(es):
Tania Libertad Camal-Cheluja
Fecha:
Septiembre de 2016
Texto íntegral:

1

Género y desarrollo humano

2Actualmente, la perspectiva o enfoque de género ha permeado los estudios relacionados con el desarrollo de los países. Incluso, si un gobierno desea diseñar o mejorar sus políticas públicas debe incluir la variable género en la planeación. En este sentido, las agendas académicas, de desarrollo nacional e incluso las de organizaciones internacionales prestan mayor atención a las condiciones de vida de las mujeres.

3 Lo anterior se ha extendido a través de una serie de conferencias, declaraciones, plataformas y acuerdos internacionales, y a partir de la voluntad de los gobiernos para incluir la equidad de género en las estrategias de desarrollo. No obstante lo ya señalado, la adopción del enfoque, resultados, evaluaciones de programas y replanteamientos de las políticas han tenido distintos ritmos en cada sociedad. El compromiso y los resultados varían de país en país, siendo distintos si se analizan los niveles subnacionales.

4 Entre las instituciones internacionales que más han influido para que los gobiernos se comprometan con la consolidación de la equidad de género figura el sistema de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, y un universo de organizaciones civiles transnacionales. Su labor ha sido crucial para cristalizar los acuerdos en forma de políticas públicas y legislaciones, pero los logros de la sociedad civil organizada internacional merecen una mención especial por colocar la demanda de la equidad de género en las agendas de gobiernos y organizaciones sociales multinivel, permitiendo que los ojos del mundo se enfoquen en problemáticas que suelen ser invisibilizadas como la violencia de género, el feminicidio, la precariedad laboral femenina, entre otras.

5 Desde la década de 1990 las autoridades nacionales han adoptado el enfoque del desarrollo humano como paradigma orientador de sus políticas públicas sociales, estimulados por los informes que anualmente presenta el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Otro momento de impulso para este paradigma de desarrollo ocurrió en el año 2000 a través de los compromisos contraídos por los Estados firmantes de la Declaración del Milenio. Este contexto resulta relevante pues los gobiernos reafirman su voluntad de avanzar en todas las dimensiones del desarrollo, entre las cuales figuran la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres.

6 La agenda internacional del desarrollo contenida en la Declaración del Milenio de septiembre de 2000 señala en su capítulo I que la igualdad y la equidad son sus valores y principios orientadores, aplicados sin distinciones de raza, sexo, idioma o religión, reconociendo que la cooperación internacional es clave para resolver los problemas internacionales sociales, económicos, políticos, culturales y humanitarios1. Específicamente en lo relacionado con el valor de la igualdad, la Declaración establece que “no debe negarse a ninguna persona ni a ninguna nación la posibilidad de beneficiarse del desarrollo. Debe garantizarse la igualdad de derechos y oportunidades de hombres y mujeres2“. En el capítulo III, sobre desarrollo y erradicación de la pobreza los firmantes se comprometen a “velar porque, para que ese mismo año [2015], los niños y niñas de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria y porque tanto las niñas como los niños tengan igual acceso a todos los niveles de la enseñanza3; al igual que la decisión de “promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer como medios eficaces de combatir la pobreza, el hambre y las enfermedades y de estimular un desarrollo verdaderamente sostenible4“. Otras áreas cubiertas por la Declaración tienen que ver con los derechos humanos, democracia y buen gobierno, y en materia de género el capítulo V se refiere expresamente a “luchar contra todas las formas de violencia contra la mujer y aplicar la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer5“.

7 En general, la Declaración del Milenio es un documento plagado de buenos propósitos para la construcción de relaciones sociales más justas e igualitarias. No obstante lo anterior, no sólo los gobiernos han dado resultados parciales, sino que feministas han señalado lo limitados que resultan los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio desprendidos de la Declaración. Por ejemplo, a pesar de que el Objetivo 3 indica la intención de promover la igualdad de género y de empoderar a las mujeres, el resto de los objetivos no se refleja la variable género. De igual forma, en la Declaración las mujeres son consideradas víctimas y ciudadanas pasivas en torno al mejoramiento de la salud maternal y el combate al Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), entre otros temas de salud sexual6. Es importante resaltar las debilidades de estos instrumentos, porque se convierten en los faros orientadores de las políticas gubernamentales; si son vagos en sus contenidos, probablemente las acciones nacionales serán también limitadas y ambiguas.

8 Como hemos visto, las metas plasmadas en la Declaración y Objetivos son interesantes, pero resultan insuficientes. Por ejemplo, el Informe 2015 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio señala que las regiones en desarrollo, en su conjunto, han alcanzado la meta de eliminar la disparidad de géneros en la enseñanza primaria, secundaria y terciaria; que en Asia meridional solo 74 niñas se matriculaban en la escuela primaria por cada cien niños en 1990, mientras que en 2015 lo logran 103 por cada cien varones; asimismo, las mujeres ocupan el 41% de los trabajadores remunerados en sectores no agrícolas, frente al 35% de 1990; se informa también la reducción del 13% del empleo femenino en condiciones de vulnerabilidad; y, finalmente, el incremento de parlamentarias en un 50% con respecto a los años 19907.

9 Los logros presentados previamente no son despreciables, pero al realizar un análisis pormenorizado8 de cada una de las metas es posible matizar los datos del informe. Por ejemplo, en el caso de las mujeres parlamentarias, el incremento de 50% no implica igualdad, pues apenas una de cada cinco asambleístas es mujer. Asimismo, aunque se señala desde 2014 la tendencia femenina a ocupar más espacios en las administraciones públicas – e incursionar en áreas “fuertes o duras” como la seguridad y la economía- predomina su presencia en puestos relacionados con temas sociales.

10 En general, el último informe de los Objetivos de Desarrollo del Milenio reconoce lagunas en materia de igualdad de género, problemas de discriminación laboral, violencia económica y patrimonial, falta de acceso a posiciones de toma de decisiones públicas, entre otros pendientes. De igual manera, las latinoamericanas y caribeñas viviendo en hogares pobres vieron incrementar su proporción con respecto a los hombres9. Lo educativo y laboral tampoco ha estado a la altura de las expectativas, sólo la mitad de las mujeres en edad de trabajar están empleadas, mientras que para los hombres el indicador es de 75%, el salario femenino es 24% menor que el de los varones, y mujeres con educación avanzada tienen tasas de desempleo mayores que los hombres con niveles educativos similares.

11 Con este panorama, podemos comprender por qué se afirma que las agendas internacionales y nacionales resultan limitadas para el desarrollo humano, especialmente porque éste se entiende como la ampliación de las libertades de las personas, colocándolas en el centro de las acciones del progreso, con la eliminación progresiva de las privaciones a las oportunidades económicas, las libertades políticas, los servicios sociales, las garantías de transparencia y la seguridad humana10. Aunque originalmente el género no era un asunto central en el desarrollo humano, es incorporado en 1991 con las ideas de Mahbub ul Haq, mismas que dan origen a un informe sobre el panorama del mundo en materia de desarrollo para hombres y mujeres11. La principal preocupación que se observaba en aquel momento eran las desigualdades entre los sexos, específicamente la relación entre género- tiempo de trabajo- ingreso recibido, concluyendo que las mujeres recibían una remuneración de menos de la mitad del ingreso masculino a cambio de realizar más del doble de trabajo12.

12 Otra consideración vinculada con el desarrollo humano es el empoderamiento. Se refiere a la posibilidad de que las mujeres participen en la toma de decisiones públicas. Aunque el concepto ha sido incorporado a las agendas nacionales, no es exclusivamente aplicado a las mujeres sino también a diversos grupos sociales, entre ellos los hombres. Así, el empoderamiento sólo ha dado resultados parciales13 y, lo mismo que la equidad de género, es una tarea pendiente en los países menos desarrollados.

13 Como parte del ya referido Objetivo 3 de Desarrollo del Milenio, los gobiernos emprendieron acciones para garantizar la equidad y el empoderamiento de la mujer y para superar la pobreza. Sin embargo, esta preocupación es aún más añeja que los Objetivos y Declaración del Milenio. En la década de 1970 el empowerment fue invocado por primera vez por organizaciones feministas en referencia a la necesaria transformación de las estructuras económicas, políticas y sociales en los niveles nacional e internacional para alcanzar justicia social para las mujeres. Entre las décadas de 1980 y 1990, el término fue cobrando cada vez más fuerza en los estudios de género14 y por el sistema de Naciones Unidas. Es en el siglo XXI cuando el concepto se aplica a los diversos menos favorecidos de las sociedades, ya sean niños, niñas, adolescentes, indígenas, hasta adultos mayores.

14 El empoderamiento, en su sentido original, se relacionaba con garantizar a las mujeres el acceso a nuevas ideas e información sobre su rol en la sociedad15. Otras definiciones más robustas lo ven tanto como un proceso que consiste en

15cambiar el paradigma ideológico patriarcal (dominación masculina y subordinación femenina), transformar las estructuras e instituciones que refuerzan y perpetúan la discriminación por género y la desigualdad social (familia, casta, religión, procesos e instituciones educativas, medios de comunicación, sistema y prácticas en materia de salud, leyes y códigos civiles, procesos políticos, modelos de desarrollo, e instituciones gubernamentales) y permiten a la mujer obtener acceso tanto a los recursos materiales como a los de información16.

16 Vinculado a lo político y a las acciones del desarrollo, el empoderamiento requiere la participación activa de la mujer tanto en los programas como en los proyectos de gobierno, aunque las autoridades siguen desempeñando el rol principal de nivelar las condiciones para ambos géneros. Esta aproximación presenta una mezcla de políticas desde arriba, sumada a acciones sociales para alcanzar una condición deseable17, y es a la que nos adherimos para analizar la Política Nacional de Género de Belice.

Desarrollo humano y cooperación internacional

17Para asegurar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio fueron integrados grupos de tareas. Estos colectivos dieron seguimiento a la labor de los gobiernos firmantes, recibiendo información a través de las agencias de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, por mencionar algunas. La tarea de las organizaciones internacionales ha tenido que ver con reforzar los compromisos de los Estados firmantes brindando asistencia especializada, facilitando el acceso a recursos financieros y tecnológicos, ente otros.

18 Precisamente en el marco de esa cooperación internacional, el empoderamiento y la transversalidad han sido dos elementos indisociables de la perspectiva de género. El primer elemento ya ha sido abordado, el segundo se refiere a que todas las políticas y programas deben ser diseñadas teniendo en cuenta el impacto que tendrán, reestructurando la forma tradicional de hacer y aplicar las políticas públicas, lo mismo que los presupuestos gubernamentales para hombre y mujeres. Ambos se fueron consolidando a través de las Conferencias Mundiales de la Mujer, especialmente la celebrada en Beijing, en 1995.

19 La Declaración y Plataforma de Acción de Beijing incluyó doce objetivos estratégicos relacionados con problemáticas como: pobreza, educación y capacitación, salud, violencia, conflictos armados, economía, ejercicio del poder y adopción de decisiones, mecanismos institucionales para el adelanto de la mujer, derechos humanos, medios de difusión, medio ambiente, niñas en sociedad. Se trata de un completo y ambicioso documento que implica el trabajo coordinado de los gobiernos, organizaciones internacionales, así como la asignación de recursos suficientes a nivel nacional e internacional para los países en desarrollo, basándose en la multilateralidad y la bilateralidad, por lo que la base de la reestructuración de las relaciones entre hombre y mujeres está en la cooperación internacional18.

20 Para los actores gubernamentales las tareas encomendada en Beijing eran claras: participación igualitaria de las mujeres a través de una perspectiva de género en las políticas y los programas; evaluación constante de esas políticas; políticas macroeconómicas elaboradas y supervisadas por mujeres y hombres por igual; gasto público que evidencie el acceso igualitario de la mujer a los servicios de salud, educación, vivienda, entre otras necesidades básicas; velar por el pleno ejercicio de los derechos humanos de las mujeres urbanas y rurales sin importar su religión, preferencia sexual, capacidad o discapacidad; por mencionar algunos de los puntos más relevantes19. En el plano regional se esperaba que los bancos de desarrollo facilitaran los fondos necesarios para que los países menos desarrollados pudieran aplicar la Plataforma de Acción20, complementado por las agencias regionales de las Naciones Unidas a través de la asistencia técnica para el diseño de proyectos de desarrollo21. En lo internacional, la estrategia se basaba en la dotación de recursos financieros22 de los países donantes para los países en desarrollo, en particular en África y los menos adelantados23.

21 Desde 1995 los gobiernos fueron realizando acciones aisladas para reflejar los compromisos de Beijing, pero fue el 2000 y con la Declaración del Milenio el punto de conjunción de todos los esfuerzos. Una serie de informes anuales, globales y por países, sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio permitirían tener una perspectiva comparada de las transformaciones de las sociedades. Lamentablemente, como ya se ha señalado, los resultados fueron limitados en materia de género; esta agenda internacional no recogió a cabalidad el espíritu de Beijing. La agenda de los Objetivos de Desarrollo del Milenio priorizó la eliminación de la disparidad de géneros en la educación primaria, secundaria y terciaria; el incremento de la presencia de mujeres en empleos no agrícolas, así como eliminar la participación de las mujeres en empleos vulnerables; finalmente, enfatizó la participación de mujeres en espacios de toma de decisiones gubernamentales, como los parlamento, sin considerar otras problemáticas.

22 Respecto a lo anterior, los gobiernos fueron emprendiendo acciones e informando resultados, Belice no fue la excepción. Este país, en 2002, presentó una política pública integral de género que fue reformulada en 2013. Esa política y las características de las mujeres de Belice serán abordadas a continuación.

Datos sociodemográficos de las mujeres en Belice en relación con los Objetivos de Desarrollo del Milenio

23Para exponer las principales características sociodemográficas de las mujeres beliceñas fueron analizados los últimos datos disponibles para el país sobre las variables que integran la agenda internacional del desarrollo humano en materia de género, es decir: paridad de las mujeres con respecto a los hombres en el acceso a la educación primaria, secundaria y terciaria; indicadores laborales y la participación de las mujeres en puestos gubernamentales de toma de decisiones. Los datos provienen del censo de Belice de 2010, una encuesta sobre condiciones laborales de las personas que radican en el país en cuestión, informes anuales rendidos por este país en materia de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, así como la base de datos oficial de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

24 El último censo de Belice corresponde al año 2010, fue elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas (Statistical Institute of Belize), y se realiza cada diez años. Indica que el país tiene una población total de 324,528 habitantes, aunque las autoridades reconocen que algunas personas no fueron contabilizadas, ya sea porque no se encontraban en sus viviendas u oficinas o, bien, porque se negaron a participar en el ejercicio censal. Por lo anterior, los autores del informe calcularon un error del 3.6% sobre las cifras presentadas24.

25 En Belice la cantidad de hombres y mujeres presenta prácticamente una paridad. La tabla 1 revela la composición de la población, así como la comparación con el censo del 2000. Se puede considerar que la proporción hombres-mujeres es prácticamente igual en el país, aunque en el medio rural ha existido la tendencia, desde 2000, de presentar una mayor cantidad de hombres.

26Tabla 1. Población por sexos y proporción de sexos, 2000-2010

27
- Censo 2000 - - Censo 2010 - - - Proporción de sexos
Área Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres 2000 2010
Total nacional 246, 538 123, 410 123, 128 322, 45325 161, 227 161, 226 100.2 100.0
Urbano 11,973 54,254 57,719 145,832 71,087 74,745 94.0 95.1
Rural 134,565 69,156 65,409 176,621 90,140 86,481 105.7 104.2

28Fuente: Elaboración propia con base en Statistical Institute of Belize, “Belize Population and”, pág. 15.

29 En lo relacionado con cobertura educativa, el censo de Belice muestra mejoras con respecto al año 2000. La tabla 2 es una comparación de distintas variables de este rubro. Al revisar las distintas secciones del censo es posible constatar que el grupo poblacional de 2 a 4 años de edad tiene una cobertura de educación de 26.3% para los hombre y de 27.7% para las mujeres. De 5 a 12 años se tienen los mejores indicadores, con 96% y 95.9% para hombres y mujeres respectivamente. En el grupo de 13 a 16 años 76.4% de las mujeres asisten a la escuela, frente al 75.5% de los hombres. A partir de los 17 años las cifras caen para hombres y mujeres, con 6.2% y 8% respectivamente en cobertura escolar26. Más adelante se revisarán datos que permitirán relacionar el nivel de escolaridad una mayor posibilidad para las mujeres de colocarse en puestos de trabajo.

30Tabla 2. Asistencia a la escuela por sexos, 2000-2010

31
- Censo 2000 - Censo 2010 -
Status Hombres Mujeres Hombres Mujeres
Asistencia 38,594 38,326 50,083 51,572
No asistencia 78,833 78,072 102,822 101,683
Total 117,61 116,569 153,618 153,484
Porcentaje de asistencia 32.8 32.9 32.6 33.6

32Fuente:Elaboración propia con base en Statistical Institute of Belize, “Belize Population and”, pág. 25

33 Otro de los indicadores que permiten constatar la igualdad o disparidad entre géneros, así como el empoderamiento, son aquellos relacionados con el empleo. Al respecto, el gobierno de Belice ha realizado una serie de estudios titulados Belize Labour Force Survey. Preliminary Findings ; la última encuesta disponible corresponde a abril de 2013. Esta investigación señala que la tasa de desempleo de Belice es de 11.7%, y específicamente para el medio urbano y rural es de 11.5% y 11.8%, respectivamente. En el caso de las mujeres 20.2% de ellas se encuentran desempleadas, 3.3 veces más que el porcentaje desempleo masculino (6.1%); el estudio, además, señala que el desempleo femenino ha ido a la alza, toda vez que en una investigación previa era del doble de los hombres27.

34 Al revisar las cifras de empleo y la relación entre hombres y mujeres laborando por distrito resulta que la fuerza trabajadora del país es predominantemente masculina (figura 1). Los distritos más dinámicos por la economía y cantidad de población son Belice, con 28% de la población nacional; Cayo, 22%; Orange Walk, 16%; Corozal, 14%; Toledo y Stan Creek con 10% cada uno. Los distritos con mayor población son aquellos en donde las mujeres tienen los mejores porcentajes de participación en el mercado laboral, incluso figura Stan Creek; mientras que el menos poblado tiene el porcentaje menor, aunque cabe acotar que se trata de un territorio con una dinámica migratoria intensa por su vecindad con Guatemala, por lo que existe una población flotante que cruza la fronteras a diario para laborar tanto en Toledo como en Cayo, específicamente en la ciudad de Belmopan28.

35

Figura 1. Mujeres y hombres empleados en los distritos de Belice, 2013
Figura 1. Mujeres y hombres empleados en los distritos de Belice, 2013

36 Al analizar la distribución de la fuerza laboral empleada en el país por medio rural o urbano y su relación con el sexo encontramos datos como los presentados en las figuras 2 y 3.

37

Figura 2. Distribución de la fuerza laboral empleada por sexo, medios rural y urbano, 2013
Figura 2. Distribución de la fuerza laboral empleada por sexo, medios rural y urbano, 2013

38

Figura 3. Distribución de la fuerza laboral desempleada por sexo, medios rural y urbano, 2013
Figura 3. Distribución de la fuerza laboral desempleada por sexo, medios rural y urbano, 2013

39 Algunos datos relevantes que permiten poner en perspectiva comparada las condiciones de las mujeres frente a los hombres, tanto en condiciones de empleo como de desempleo se presentan en la tabla 3, con cifras relacionadas con el origen étnico, nivel de estudios, grupo de edad, fuentes de apoyo financiero, así como tipos de trabajo y cantidad de empleos para personas ocupadas en alguna actividad remunerada. Los indicadores de empleo son mejores para los hombres, salvo en la situación de las mujeres con formación universitaria, quienes tienen mayor participación que los varones con el mismo nivel de escolaridad. En lo relacionado con el origen étnico, las creoles son quienes ocupan más puestos de trabajo. La mayoría de las mujeres empleadas tienen escolaridad primaria y secundaria, y se contratan en trabajos del sector privado o bien tienen negocios propios. Del total de mujeres empleadas, menos de seis mil laboran en el sector gubernamental, aunque no se indica el tipo de trabajo desempeñado, por lo que no se puede determinar cuántas o qué porcentaje de ellas son tomadoras de decisiones. Los grupos de edad con mejores números de empleo femenino son los que abarcan de 25 a 34 años y de 35 a 44.

40Tabla 3. Población empleada en Belice, datos diversos por sexo, 2013

41
- - Mujeres Hombres
Origen étnico - - -
- Creol 12,687 18,716
- Garífuna 3,328 3,741
- Maya 2,944 9,257
- Mestizo/Hispano 23,843 44,745
- Otros 4,008 7,946
Grupo de edad - - -
- 14-24 9,014 19,122
- 25-34 14,778 23,544
- 35-44 12,095 18,858
- 45-54 7,003 13,204
- 55-64 2,961 6,355
Máximo nivel de estudios - - -
- Ninguno 7,379 18,643
- Primario 16,579 35,603
- Secundario 9,799 14,479
- Terciario 11,759 10,213
- Otro 837 3,341
Cantidad de trabajos - - -
- Más de un trabajo o negocio 1,617 5,331
- Negocio propio 12,248 27,003
- Gobierno 5,939 7,866
- Privado 26,500 45,286
- Trabajador familiar sin paga 2,1211 4,006
Fuentes de apoyo financiero - - -
- La misma persona 33,232 76,381
- Padres/pareja/hijos 13,252 7,745
- Otros 284 384

42Fuente: Elaboración propia con base en Statistical Institute of Belize, “Belize Labour Force”, págs. 32-43.

43En un análisis general sobre la tabla 4 aparece que las mujeres mestizas o hispanas presentan las cifras más altas de desempleo, aquellas de entre 14 y 24 son las que van a la cabeza. En lo relacionado con el nivel de estudios, el desempleo se concentra en aquellas que no tienen estudios o sólo cursaron educación primaria.

44Tabla 4. Población desempleada en Belice, datos diversos por sexo, 2013

45
- - Mujeres Hombres
Origen étnico - - -
- Creol 1,654 1,919
- Garífuna 844 693
- Maya 1,017 1,029
- Mestizo/Hispano 6,098 5,945
- Otros 1,325 902
Grupo de edad - - -
- 14-24 3,176 3,482
- 25-34 2,630 1,801
- 35-44 2,592 1,870
- 45-54 1,518 1,534
- 55-64 717 962
Máximo nivel de estudios - - -
- Ninguno 2,713 2,775
- Primario 5,351 5,148
- Secundario 1,630 1,152
- Terciario 668 846
- Otro 466 381

46Fuente: Elaboración propia con base en Statistical Institute of Belize, “Belize Labour Force”, pág. 44.

47 Las desactualizadas estadísticas del sistema de gobierno electrónico ofrecen un panorama parcial de las mujeres en Belice. Tampoco se tiene la información completa del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, dificultando el análisis de las condiciones de este sector poblacional.

48 Estudios como el del Overseas Development Institute, intentan analizar tres Objetivos de Desarrollo del Milenio, midiendo el progreso de los países de la manera siguiente: el Objetivo 1, con la proporción de población viviendo con menos de un dólar al día, prevalencia de niños menores de 5 años bajos de peso y la proporción de la población con una dieta por debajo de ciertos niveles mínimos de calorías; para el Objetivo 2, la tasa de mortalidad de menores de 5 años, proporción de niños menores de un año inmunizados contra el sarampión; el estudio no presenta comentario alguno sobre el éxito de Belice en estas áreas29. Los resultados positivos para Belice30 en el Objetivo 3, medido por la proporción de nacimientos atendidos por especialistas en el área de la salud, así como la cobertura prenatal los resultados positivos son más claros; países africanos y, sobre todo, de América Latina y el Caribe, lograron cubrir casi la totalidad de los nacimientos con atención de personal médico especializado31.

49 Por otra parte, la base de datos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para el caso de Belice no cuenta con datos disponibles en los rubros: proporción de la población con ingresos inferiores de 1.25 dólares por día, el porcentaje de la brecha de pobreza, consumo nacional del quintil más pobre de la población. Esta ausencia de información explica porque Overseas Development Institute no puede mencionar algún progreso para Belice. La serie estadística del país tiene carencias de números o no se encuentra actualizada. La tabla 5 captura el desempeño histórico beliceño en los Objetivos señalados. A partir de la revisión de los indicadores sobre acceso a la educación y empleo, se concluye que una mayor instrucción escolar no garantiza mejores oportunidades laborales para las mujeres. Salvo en el caso de las mujeres con formación terciaria (universitaria), el resto de las féminas en Belice se encuentra por debajo del desempleo masculino. Incluso al leer las cifras nacionales se puede notar que hay prácticamente paridad en el acceso a educación, pero no así en empleo. La preparación académica de las mujeres no sólo no ha sido suficiente para impactar en los indicadores laborales, sino que tampoco les garantiza ocupar puestos de toma de decisión gubernamental, por ejemplo asientos en el parlamento. Precisamente el panorama anterior es el que justifica revisar en qué consiste la política de género que está siguiendo Belice desde 2002, no sólo su diseño, sino también las críticas a su aplicación.

50Tabla 5. Selección de indicadores de pobreza y género, base de datos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, 2000-2015, Belice

51
Indicador 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015
Porcentaje de población desnutrida32 5.8 5.3 5.0 5.0 5.0 5.0 5.1 5.4 5.7 5.7 5.7 5.9 6.2 6.3 6.2 5.8
Porcentaje de escaños ocupados por mujeres en parlamentos nacionales 6.9 6.9 6.9 3.3 6.7 6.7 6.7 3.3 0.0 0.0 0.0 0.0 3.1 6.9 6.9 6.9
Número total de escaños en parlamentos nacionales 29 29 29 30 30 30 30 30 32 32 32 32 32 32 32 29
Escaños ocupados por hombres en parlamentos nacionales 27 27 27 29 28 28 28 29 32 32 32 32 31 31 31 27
Escaños ocupados por mujeres en parlamentos nacionales 2 2 2 1 2 2 2 1 0 0 0 0 1 1 1 2
Partos asistidos por personal médico, porcentaje 95.8 94.6 94.9 93.5 94.3 96.2
Utilización de anticonceptivos por mujeres casadas de 15 a 49 años, cualquier método, porcentaje 34.3 55.2
Tasa de natalidad entre adolescentes, por cada 1000 mujeres 98.4 64
Acceso a cuidados prenatales, al menos una visita, porcentaje mujeres 94 96.2
Acceso a cuidados prenatales, al menos cuatro visitas, porcentaje. 83.1
Utilización de preservativos por mujeres casadas de 15 a 49 años, porcentaje. 12.0 9.2
Utilización del preservativo en la última relación sexual de alto riesgo, 15-24 años, mujeres, porcentaje. 39.7 64.6
Mujeres que tienen información amplia y correcta sobre el VIH, porcentaje. 49.5 42.9

52Fuente: Elaboración propia con base en United Nations Stats, Belice. Indicadores de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, (2015).

Política nacional de Belice en materia de género

53Los tratados, convenciones o convenios son instrumentos legales internacionales que imponen obligaciones a los Estados que forman parte de ellos. Los Estados forman parte cuando ratifican esos instrumentos, obligándolos a armonizar sus legislaciones nacionales, por lo que no debe haber contradicción. Belice se ha adherido a una serie de instrumentos legales relacionados con la igualdad y la no discriminación, el respeto de los derechos civiles y políticos, económicos sociales y culturales, así como derechos especiales o diferenciados para grupos, además de que su legislación nacional consagra una serie de principios y garantías para todos los habitantes.

54 No obstante lo anterior, existen críticas de colectivos de feministas e intelectuales acerca de que la constitución nacional resulta conservadora e invisibilizadora de las mujeres. Por ejemplo, al leer el documento referido no aparece una sola vez la palabra women (mujeres), pero sí men (hombres), para hacer referencia a los derechos y libertades que las leyes nacionales garantizan a los ciudadanos. El problema es que men no es sinónimo de seres humanos, ciudadanos, u otro sustantivo neutral que abarque a todos los miembros de la sociedad beliceña, como aparece en el siguiente fragmento del inciso a) del preámbulo constitucional:

bq. La nación de Belice se fundará bajo principios que reconocen la supremacía de Dios, fe en los derechos humanos y las libertades fundamentales, el lugar de la familia en una sociedad de hombres33 e instituciones libres, y derechos iguales e inalienables para todos los miembros de la familia humana, los cuales son dotados por el Creador34.

55 La cita previa es incluso una contradicción, pues la carta magna beliceña afirma que no existe como tal un Estado religioso, pero hace dos referencias al poder superior de Dios, y que las libertades y derechos de los hombres (sic) en Belice son concedidos por una deidad. En lo relacionado con la igualdad de género el inciso e) del preámbulo de la constitución indica que la nación requiere:

56(…) políticas de Estado que protejan y salvaguarden la unidad, libertad, soberanía e integridad territorial de Belice; y que eliminen los privilegios económicos y políticos, ya sean por raza, etnia, color, credo, discapacidad o sexo; que aseguren la igualdad de género35.

57 Cabe mencionar que en el extracto constitucional anterior es la única fracción en donde aparece el sustantivo género. En lo siguiente, la carta magna versa sobre la organización de los poderes en Belice, sin hacer referencia alguna al papel de las mujeres en las funciones de gobierno, asignarles tareas en las esferas más relevantes de la vida política, o establecer cuotas en los espacios de representación. Esto permite entender los indicadores expuestos en la tabla 5 sobre mujeres parlamentarias, en donde se tiene un promedio o media de participación de 1.18 mujeres por año. Con la finalidad de comprender de dónde viene la política de género de Belice, a continuación se presentan las áreas y poderes encargados de diseñar las leyes y políticas públicas.

58 En Belice, como sucede en las democracias parlamentarias, durante los comicios los ciudadanos votan por un partido del cual sale la cabeza del Ejecutivo ( Prime Minister ), pero no eligen directamente a su legislatura ( The Legisture ), la cual toma la forma de una Asamblea Nacional ( National Assembly ) bicameral, integrada por dos cámaras: la de representantes ( The House of Representatives ) y la de Senadores ( The Senate36 ). La Cámara de representa 37 comisionados seleccionados en una elección general37. Los doce senadores son nombrados por el Gobernador General ( Governor-General38 ), a partir de la propuesta de diversas personalidades y agrupaciones: seis por el Primer Ministro, tres a recomendación del líder de la oposición; uno con el consejo de la Asociación de Iglesias Evangélicas e Iglesias de Belice; otro a sugerencia de las Cámaras de Comercio y Negocios; y uno a partir de la opinión de la Unión Nacional de Sindicatos y el Comité Directivo de la Sociedad Civil39.

59 La constitución beliceña asigna a su Asamblea Nacional facultades principalmente legislativas, relacionadas con la hechura de leyes y revisión de presupuestos, señalando específicamente que “ [...] deberá hacer leyes para la paz, el orden y el buen gobierno de Belice40“. Por su parte, el Gabinete ( The Cabinet ) está integrado por el Primer Ministro y otros ministros de Estado, con la función de ejecutar políticas, direccionar y controlar el gobierno nacional41.

60 La política de género de Belice fue diseñada en 2002 por la Comisión Nacional para las Mujeres ( The National Women’s Comission, NWC ), y aprobada por las instancias legislativas. La NWC se funda en 1982, luego de siete años de que el gobierno de Belice participara en la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer. Tiene la responsabilidad de asesorar al gobierno para el cumplimiento de lo establecido en la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer de 1990, y garantizar el empoderamiento de las mujeres. Además, sirve como defensora nacional de los asuntos de mujeres y niñas; vela por el cumplimiento de la política nacional de género; monitorea y evalúa las acciones de Belice en materia de género; da informes a las Naciones Unidas cada cuatro años; y supervisa que los distintos ministerios presenten iniciativas específicas relacionadas con la Política Nacional de Género42.

61 La NWC está integrada por miembros del Ministerio de Desarrollo Humano y Transformación Social ( Minister of Human Development and Social Transformation43). La duración en el cargo es de dos años con la posibilidad de repetir otro periodo en funciones. Los integrantes deben ser mujeres y hombres expertos en la temática de género. Actualmente, la presidenta de la NWC es Esther Ayuso, senadora en el periodo 2006-2008 y la primera mujer beliceña arquitecta44.

62 La Política Nacional de Género de Belice hace un interesante repaso de la evolución de las instituciones relacionadas con las diversas problemáticas de las mujeres, así como la intervención de colectivos sociales como la Organización para la Mujer y el Desarrollo de Belice (Belize Organisation for Women and Development), Mujeres Contra la Violencia (Women Against Violence) y La Asociación de Mujeres Rurales de Belice (Belize Rural Women’s Association) – la primera permanece inactiva en la actualidad y las dos últimas se disolvieron en la década de 1990-; aunque en 1993 fue establecida la Red de asuntos de la Mujer de Belice (The Women’s Issues Network Belize) como organización paraguas o aglutinadora de otros colectivos45. Igualmente, indica que a partir de 1992 empezó a proliferar la legislación beliceña sobre asuntos vinculados con la mujer, como La Ley de Violencia Doméstica (Belize Domestic Violence Act46), de 1992; y la Ley de Protección contra el Acoso Sexual (Belize Protection Against Sexual Harassment Act47), de 2000.

63 Todo lo anterior es el marco en el que surge la Política Nacional de Género de Belice, rectora de las acciones gubernamentales sobre género y desarrollo, como resultado de los trabajos subsiguientes a la Cuarta Conferencia Mundial para la Mujer, de 1995, y gira en torno a los temas: salud, generación de riqueza y empleo, condiciones que producen la violencia, educación y formación profesional, poder y toma de decisiones.

64 Se trata de un documento integrado por cuatro partes. La primera es un marco teórico para que los instrumentadores de la política pública comprendan el espíritu del documento. Discierne acerca de precisiones conceptuales sobre género, equidad, igualdad, relación entre género y desarrollo, e importancia de las garantías jurídicas e institucionales para que se pueda insertar la mujer beliceña en condiciones más justas dentro de la sociedad.

65 La segunda sección ofrece una visión global de las problemáticas del género en Belice. Resalta aspectos que persisten en la actualidad, como la escasa investigación endógena sobre el tema, ya sea a través de metodologías cualitativas o cuantitativas. No obstante lo anterior, a partir de estudios oficiales (que ya han sido referidos en este trabajo), el documento concluye que las mujeres en Belice se encuentran en desventaja frente a los hombres en educación, empleo, violencia sexual, participación en la toma de decisiones, por mencionar algunos aspectos, dando como resultado una inequidad sistémica, reforzada por las tradiciones sociopolíticas y prácticas institucionales que han privado a las mujeres del ejercicio de sus derechos civiles y políticos48.

66 La tercera parte del documento versa sobre las leyes de Belice desde la perspectiva de género. Reconoce que ocho leyes y programas de gobierno no incluyen la palabra women, aunque la intención de los legisladores y los tomadores de decisiones fue incluir a ambos sexos; que tres leyes nacionales dan un trato discriminatorio a las niñas (como la Ley de Pensiones – Pensions Act – que niega la manutención a menores que han contraído matrimonio); que siete leyes presentan inconsistencias en el trato entre hombres y mujeres, por mencionar algunos errores49.

67 La cuarta sección contiene la Política Nacional de Género con sus cuatro ejes rectores. En lo relacionado con la salud establece 66 aspectos a atender como lactancia materna, anemia en mujeres embarazadas, seguridad alimentaria, salud reproductiva, índices de fertilidad adolescente, cáncer cervicouterino y de mama, salud sexual y reproductiva para hombres, prevención de embarazos no deseados, transmisión de VIH, vulnerabilidad femenina frente al VIH, transmisión del VIH madre-bebé, esperanza de vida masculina, esperanza de vida femenina, salud mental, agua y sanidad50. En generación de riqueza y empleo son identificadas 31 problemáticas: niveles de salario mínimo, pago igual para trabajo de la misma naturaleza, el valor del trabajo doméstico no remunerado, equidad de género en las oportunidades laborales, estancias de cuidado infantil para madres trabajadoras, derechos de pensión para conyugue y dependientes sin discriminación de género o estatus de la unión, derechos de pensión para conyugues y dependientes de trabajadores fallecidos realizando sus labores, derechos y beneficios de maternidad (licencia por maternidad con goce de sueldo y el derecho a no perder su trabajo), acceso a créditos bancarios, entre lo más relevante51. En materia de condiciones de producción de la violencia aparecen 37 aspectos a considerar por la política gubernamental como violencia doméstica, abuso sexual, acceso a la justicia para las víctimas de violencia, reparación del daño para víctimas y sobrevivientes a episodios de violencia, trato a los perpetradores de abuso, acoso sexual, abandono y negligencia infantil, comercio sexual52. Sobre educación y habilidades laborales aparecen 54 elementos a contrarrestar con la acción pública: alfabetización basada en las diferencias geográficas y étnicas del país, eliminar los estereotipos de género en los libros de educación, participación del gobierno en el nivel de educación preescolar (principalmente privatizado), castigos corporales a estudiantes, expulsión de alumnas embarazadas, fuga de estudiantes del medio rural al urbano, capacitación laboral sin estereotipos de género, entre otros53. Finalmente, sobre poder y toma de decisiones son identificados veintisiete pendientes: enmarcar las políticas con una perspectiva de género, realizar un análisis considerando la dimensión género para la asignación de presupuesto nacional, promover la participación de las mujeres en los partidos políticos como candidatas, estimular el liderazgo de mujeres en organizaciones no gubernamentales54.

68 Sobre la operación de la Política Nacional de Género se puede ver que las autoridades beliceñas identifican dos aspectos relacionados con su implementación, tales como la posible autoconsciencia de una pobre capacidad de acción del personal ante la magnitud de la agenda reflejada en el documento, y la “evaporación” de la política con el paso del tiempo55. Todo lo anterior son retos de quienes ejecutan acciones de gobierno, especialmente sobre problemáticas cuyos resultados se obtienen en el mediano y largo plazo, tal como ocurre con la perspectiva de género en las sociedades.

69 Debe ser mencionado que, por tratarse de una política integral, presta atención a las diferentes agencias o instituciones vinculadas. El documento recomienda que las instituciones públicas no se encuentren monopolizadas por hombres, que las agencias que atiendan temas sobre la mujer tengan presencia en los medios digitales, así como la necesidad de producir y promover constantemente análisis estadísticos y cualitativos.

70 Como resultado de la puesta en marcha de la Política Nacional de Género 2002, y como parte de los compromisos contraídos con la firma de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, Belice recibió observaciones del Comité sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer que consistieron en una serie de recomendaciones concluyentes referidas a56:

71• La falta de estadísticas minuciosas que permitan comparar la disparidad entre mujeres en medios urbanos y rurales, y con los hombres de los mismos entornos. Ese vacío impide analizar y evaluar la acción gubernamental.
• Falta de evidencia de una auténtica aplicación de las leyes y políticas en materia de género, así como el acceso de las mujeres a la justicia.
• Debilidad institucional de la maquinaria estatal en las áreas relacionadas con las mujeres, ya sea por escaso presupuesto, poco personal, poca capacidad y autoridad para trabajar efectivamente. Señala que el gobierno carece de mecanismos de supervisión de los acuerdos internacionales y de sus propias políticas públicas.
• Escasa participación de mujeres en los procesos electorales, recomendando urgentemente la adopción de cuotas de género, e indicando que desde el año 2000 Belice se niega a hacerlo.
• A pesar de contar con una Ley de Violencia Doméstica se presentan casos de mujeres que son obligadas a regresar a convivir con sus abusadores por autoridad de la policía y magistrados.
• Mejorar la legislación en materia de tráfico de personas, especialmente de mujeres y niñas provenientes de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua que son víctimas de explotación sexual.
• Limitar la influencia de las iglesias para expulsar de las escuelas a niñas y adolescentes embarazadas, y para cursar estudios o carreras relacionadas con estereotipos de género.
• Mejorar la capacidad de autoempleo de las mujeres y a garantizar que no se encuentren subempleadas, así como a hacer válida la posibilidad de que las mujeres realicen denuncias por acoso sexual en su entorno laboral.
• Asegurar el acceso a servicios de salud, educación y empleo a mujeres del medio rural, que son las más pobres de Belice.
• Adoptar plenamente lo establecido en la Plataforma de Acción de Beijing y cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

72 Como respuesta la NWC inició los trabajos para la reforma de la Política. En 2009 fue celebrada una consulta, y generado el Reporte sobre la Consulta de la Política Nacional de Género. Los participantes, miembros del sector gubernamental y social, reconocieron las observaciones del Comité. Las principales acciones consideradas se relacionan con la recolecta y presentación de datos; asegurar el cumplimiento de las leyes; mejoras en las condiciones de vida de las mujeres rurales; la salud sexual y violencia de género; en materia institucional, la necesidad de fortalecer el liderazgo de la NWC con otros ministerios. Sin emabargo, no fue abordado el papel de la iglesia57.

73 En 2013, luego de una discusión en los medios de comunicación locales, fue relanzada la Política Nacional de Género. Una diferencia importante con respecto a su antecesora se refleja en los principios rectores, específicamente al referirse a la diversidad en un sentido amplio. Ésta se entiende en el documento en cuestión como el reconocimiento de que la sociedad beliceña no es homogénea en ningún aspecto, ya sea étnico, edades, situación socioeconómica, estilos de vida e, incluso, la orientación sexual58.

74 Asimismo, la Política Nacional de Género 2013 señala como principal objetivo alcanzar la igualdad de jure y de facto en Belice59. Responde a las observaciones del Comité sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer acerca de las pocas evidencias sustantivas sobre la aplicación de las leyes de género en el país. Mantiene las misma líneas de acción de la Política anterior, pero enfatizando la necesidad de coordinación y armonización de estrategias con otros actores involucrados, sobre todo instituciones gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil.

75 Algunos de los asuntos que reconoce la política integral de 2013, a manera de diagnóstico de las carencias de la estrategia inaugurada en 2002, tienen que ver con la falta de acceso de jóvenes a anticonceptivos proporcionados por el sector público, pues predominan los que se pueden adquirir en establecimientos comerciales, poniendo en desventaja a quienes no pueden pagar por ellos. También identifica para los hombres problemas de dependencia de alcohol y drogas, situación que repercute en casos de abuso sexual, enfermedades mentales, prejuicios que hacen que hombres y mujeres no acudan a instituciones de salud para ser atendidos por los padecimientos relacionados con el VIH. Remarca una correlación entre madres con instrucción escolar e hijos que asisten a la escuela, pero no así en el caso de los padres con estudios.

76 La Política de Género 2013 señala claramente la importancia de informar anualmente los resultados obtenidos. Por ejemplo, a través de reportes en donde se especifiquen las acciones gubernamentales y presupuestos destinados a impactar en la equidad de género y empoderamiento de la mujer; cómo y de qué manera se fortalecen los centros de ayuda legal y profesional para que mujeres y hombres puedan tener acceso a la justicia en los casos de violaciones a sus derechos, entre otros temas particulares.

77 Un gran acierto del documento de 2013 es que vincula acciones a realizar por diferentes actores, con legislación pertinente (incluso a crear o modificar) e instituciones responsables. Se trata de una política pública integral que asigna tareas a instituciones de gobierno, partidos políticos, sociedad civil y actores privados. Es una política amplia, inteligente, moderna, progresista, que busca conducir a hombres, mujeres, niños y niñas hacia mejores condiciones de sus capacidades, en el espíritu del desarrollo humano.

78 No obstante lo anterior, una falla importante es que no establece plazos ni metas cuantificables que permitan evaluar los logros y, si fuera necesario, replantear los objetivos. Como toda política pública, sin un sistema de indicadores es muy complicado dar evidencia objetiva del progreso, retroceso o inamovilidad del tema en cuestión. Por supuesto, este aspecto ya fue sugerido al gobierno de Belice en las observaciones del Comité sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer.

79 La respuesta de la sociedad beliceña a la Política de Género revisada no fue necesariamente de complacencia. Agrupaciones religiosas, de gran influencia en la política del país como ya fue señalado, condenaron diversos puntos agregados al documento de 2002, específicamente el principio de reconocimiento a la diversidad de orientaciones sexuales. La decisión de la NWC de introducir nociones relacionadas con la orientación sexual en la Política Nacional de Género preocupó a la Asociación de Iglesias Evangélicas cuyo titular, el reverendo Eugene Crawford, indicó en su momento que el contenido era contrario a las normas espirituales de Belice60. Básicamente, las críticas giraban en torno al reconocimiento implícito de los derechos de los homosexuales, por considerar “el acto homosexual en sí mismo un mal61“. También hubo malestar por no definir únicamente los sexos como masculino y femenino, así como por abordar abiertamente el tema de la planificación familiar y las medidas anticonceptivas para adolescentes62.

80 Pero la renuencia al contenido de la Política Nacional de Género no provino únicamente de las iglesias; incluso el Consejo de Administración de la Unión Nacional de Maestros de Belice rechazó las posibles implicaciones sociales que podría tener para el país reconocer la libertad de orientación sexual, así como aceptar el papel que la Política de Género le asigna a la escuela como partícipe de un proceso de aprendizaje para la transformación de las relaciones de género. Señala el temor de “estirar las palabras orientación sexual” para incluir a lesbianas, gays, transexuales o bisexuales, así como su impacto en las costumbres sociales, pues indican que hay un estilo de vida al que están acostumbrados en Belice y que se debe mantener63.

81 Las muestras de descontento con la política de género se dirigían sobre todo al parlamento y al primer ministro, autoridades que serían las encargadas de aprobar o rechazar el contenido, Finalmente, tras reuniones con comités eclesiásticos, y a pesar de las muestras de descontento en los medios de comunicación local, la Política de Género fue aprobada con sus contenidos originales.

Conclusiones

82En este trabajo pudimos comprender la importancia de que los gobiernos se comprometan con los temas relacionados con la equidad de género, como parte de una serie de problemas sociales, económicos, políticos y culturales que deben ser atendidos si se desea alcanzar las metas relacionadas con el desarrollo humano. La inversión de esfuerzos en la formación de capacidades de las personas, el empoderamiento y transformar los roles de género, históricamente desiguales en unos más equitativos, es una vía segura para la transformación de las sociedades.

83 En el caso de Belice, como una gran cantidad de países, su gobierno ha suscrito diversos acuerdos y compromisos internacionales relacionados con los problemas de género, integrándolos en su agenda de desarrollo. No obstante lo anterior, los resultados no han sido necesariamente los más satisfactorios.

84 Belice presenta una brecha entre lo que se compromete a realizar en el plano internacional, con respecto al contenido de sus leyes internas. Este desfase afecta el impacto de las políticas públicas en la atención de problemáticas locales. Por ejemplo, en materia del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, Belice presenta algunos resultados satisfactorios, pero también muchos déficits como para poder afirmar que en materia de género la realidad de la sociedad es distinta en 2016, con relación al 2000.

85 Precisamente, como una forma de armonizar los compromisos internacionales con los esfuerzos locales, la NWC de Belice diseñó una Política Nacional de Género en el año 2002. Sin embargo, por una serie de debilidades institucionales, resistencias culturales, falta de profesionalización de diversos sectores involucrados, carencia de un sistema de indicadores, entre otros factores, ese primer esfuerzo resultó insuficiente, traduciéndose en observaciones y críticas de instituciones internacionales rectoras en materia de género.

86 Como consecuencia de lo anterior, una nueva Política Nacional de Género, revisada en 2013, tomó la forma de una política pública integral, acorde con las críticas vertidas por expertos en el tema, pero no sin enfrentar resistencias internas. Organizaciones eclesiásticas, entre otros sectores organizados, han visto con desagrado que la nueva Política contemple aspectos progresistas como el reconocimiento de la diversidad sexual, o que haga explícito que las personas pueden definir su rol de género a lo largo de la vida, o recomendar el uso de anticonceptivos para adolescentes.

87 Las resistencias culturales al cambio social han hecho que esta política no pueda dar los resultados esperados en diversos temas. Las mujeres siguen ocupando pocos espacios en instancias gubernamentales de toma de decisión y, a pesar de tener niveles de instrucción académica similares a los hombres, éstas permanecen rezagadas para ocupar espacios laborales; se mantienen prácticas como la expulsión de las escuelas de jovencitas embarazadas; hay pocas oportunidades de empleo femenino; por mencionar algunos ejemplos.

88 Los roles de género rígidos y tradicionales afectan incluso en temas de salud pública. En Belice las estadísticas de contagio de VIH alcanzan niveles preocupantes. Una revisión de los indicadores para Centroamérica de United Nations Programme on HIV o de la Organización Panamericana de Mercadeo Social permite poner en perspectiva la actual cultura en materia de roles de género y sexualidad en Belice. De ahí que se recomiende empezar a diseñar o reformar leyes que permitan a las personas asumir su identidad sexual libremente y, así, tener acceso a la información y servicios relacionados con la prevención, atención y cuidados del VIH; sin dejar de resaltar que en este país los ciudadanos tienen dificultades para el acceso a información sobre prevención de enfermedades de transmisión sexual y a retrovirales. Lo anterior se deriva de un ambiente en el que las personas con contagio o suposición de estarlo no tienen confianza en acudir a las instancias de salud pertinentes por temor a la discriminación y a la criminalización64 de prácticas sexuales que, a veces, se suponen vinculadas al VIH.

89 Finalmente es importante insistir desde la academia sobre la importancia de asumir las políticas públicas como respuestas a problemáticas de la realidad. En casos como el que nos ocupó en este trabajo, el desafío radica en que los propios actores involucrados, especialmente los más influyentes, reconozcan el tema del género como un asunto que afecta a toda la sociedad, y no sólo a las mujeres

90Notas de pie de páginas

91*Maestra en Sociología Política por el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora. Profesora Investigadora en la Universidad de Quintana Roo. Autora del capítulo “Prevención de la violencia de género y feminicidio en Centroamérica: La cooperación transfronteriza Costa Rica-Nicaragua”, en Camal-Cheluja, Tania, Arriaga-Rodríguez, Juan Carlos y Cardin, Eric (coords.), Fronteras y dinámicas transfronterizas en América Latina, (México: Universidad de Quintana Roo, 2015), autora del libro ¿Quién gobierna Quintana Roo? (México: Bonilla & Artigas Editores, 2012), coautora de la obra El Constituyente de 1974: antecedentes y debates para la creación de un orden estatal (México, 2009), entre otros escritos académicos relacionados con las líneas de investigación sobre calidad de la democracia, género y cooperación transfronteriza en materia de género.

921 ONU, Declaración del Milenio (2000), artículo 4.

932 ONU, Declaración del Milenio, artículo 6.

943 ONU, Declaración del Milenio, artículo 19.

954 ONU, Declaración del Milenio, artículo 20.

965 ONU, Declaración del Milenio, artículo 25.

976 Clara Murdialgay, “El largo camino hacia la equidad de género”, en Pueblos, 20 (2006).

987 ONU, Objetivos de Desarrollo del Milenio. Informe 2015 , (2015), pág. 5.

998 Los números absolutos, frente a los relativos.

1009 ONU, Objetivos de Desarrollo , pág. 8.

10110 Amartya Sen, Desarrollo y libertad (Barcelona: Editorial Planeta, 2000), págs. 16-20.

10211 Mahbub ul Haq, Reflections on Human Development (New York: Oxford University Press, 1995).

10312 Keith Griffin, “Desarrollo humano: origen, evolución e impacto”, en Keith Griffin y Koldo Unceta (Coords.). Ensayos sobre el desarrollo humano (Barcelona: Icaria Editorial, 2001), págs. 20-21.

10413 Zoë Oxaal y Sally Bade, “Gender and empowerment: definitions, approaches and implications for policy”, en Bringe Report, pág. 40.

10514 Savitri Bisnath, “Globalization, Poverty and Women’s Empowerment”. Reunión de Grupo de expertos Empowerment of Women Throughout the Life Cycle as a Transformative Strategy for Poverty Eradication (Nueva Delhi: ONU, 2001).

10615 Bisnath, “Globalization, Poverty and”, pág. 11.

10716 Traducción propia de Srilatha Batliwala, “The Meaning of Womenʹs Empowerment: New Concepts from Action”, en Gita Sen, Adrienne Germain y Lincoln C. Chen (eds.), Population Policies Reconsidered: Health, Empowerment and Rights (Boston: Harvard University Press, 1994), pág. 130.

10817 Nelly Stromquist, “Literacy and Empowerment. Evidence of the Link and its Implications forma Action”, en Occasional Papers in Educations & Lifelong Learning Journal, 4: 1-2 (2009).

10918 ONU, Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, (1995), artículo 5.

11019 ONU, Declaración y Plataforma, artículo 60.

11120 ONU, Declaración y Plataforma, artículo 351.

11221 ONU, Declaración y Plataforma, artículo 352.

11322 Sugiriendo que éstos destinaran para este rubro el 0.7% de su Producto Nacional Bruto.

11423 ONU, Declaración y Plataforma, artículo 353.

11524 Statistical Institute of Belize, Belize Population and Housing Census, Country Report, (2010).

11625 Cabe mencionar que la página gubernamental del Instituto de Estadística de Belice ha publicado que en 2015 la población alcanzó 370,300 personas, aunque no hay datos complementarios y actualizados para los otros rubros mencionados en esta investigación.

11726 Statistical Institute of Belize, Belize Population, pág. 25.

11827 Statistical Institute of Belize, Belize Labour Force Survey. Preliminary Findings, (abril de 2013).

11928 Esto pudo ser constatado por la investigadora durante una estancia para realizar trabajo de archivo en la ciudad de Belmopan, mediante la charla con trabajadores de la ciudad que hablaban perfecto español, maya y creol.

12029 Overseas Development Institute, Millenium Development Goals Report Card (Londres: Overseas Development Institute, 2015), pág. 5.

12130 Belice figura entre los diez países más exitosos, acompañado por Bután, Iraq, Marruecos, Egipto, Cabo Verde, Angola, Indonesia, Benín y la República Democrática del Congo.

12231 Overseas Development Institute, Millenium Development Goals, pág. 9.

12332 Datos estimados, los demás indicadores son proporcionados por el gobierno del país.

12433 En el documento original se refiere a men, no utiliza human person, people o citizen, haciendo referencia exclusiva a los ciudadanos de sexo y género masculino.

12534 Traducción propia de Belize Constitution, (1 de marzo de 2012).

12635 Traducción propia de Belize Constitution.

12736 Belize Constitution, artículo 55.

12837 Belize Constitution, artículo 56.

12938 El Gobernador General es nombrado por tiempo indefinido por la reina británica, se trata de un cargo de confianza.

13039 Belize Constitution, artículo 60.

13140 Belize Constitution, artículo 68.

13241 _Belize Constitution, artículo 44.

13342 NWC, “About Us”, Sitio Web Oficial, disponible en http://goo.gl/7ULgNH , consulta realizada el 1 de febrero de 2016.

13443 Además de la NWC, integrado por el Consejo Nacional sobre el Envejecimiento (National Council on Ageing), el Comité Nacional para la Familia y la Infancia (National Committee for Families and Children) y la Comisión Nacional del VIH (National AIDS Commission).

13544 NWC, Team, Sitio Web Oficial, disponible en http://goo.gl/dWvJnm , consulta realizada el 1 de febrero de 2016.

13645 NWC, National Gender Policy, (2002), pág. 1.

13746 Atiende conductas de carácter ofensivo como el abuso o intimidación verbal; daño a la propiedad de una persona; la persecución; privación de las propiedades personales; vigilar la casa, lugar de trabajo, estudio u otros sitios que frecuente una persona; llamadas telefónicas persistentes y que no son bienvenidas, confinamiento; obligar al consumo de drogas. Aplica al conyugue (sólo personas del sexo opuesto, legalmente unidas o conviviendo), hijos (de sangre, adoptivos, que vivan en a casa familiar, o del que se tiene la custodia legal) o dependientes económicos, los padres (de sangre, adoptivos, o suegros). Véase Belize Domestic Violence Act, (2007), artículo 2.

13847 La parte II de los preliminares establece como formas de acoso sexual: el acoso sexual en el trabajo, la responsabilidad del empleador por provocar o favorecer el acoso sexual, la responsabilidad del empleador por dar oportunidades laborales a cambio de favores sexuales, el acoso sexual en una relación de alojamiento, el acoso sexual en instituciones (ya sean públicas o privadas). Véase Belize Protection Against Sexual Harassment Act, (2000).

13948 NWC, National Gender Policy, pág. 18.

14049 NWC, National Gender Policy, págs. 26-30.

14150 NWC, National Gender Policy, págs. 31-40.

14251 NWC, National Gender Policy, págs. 40- 47.

14352 NWC, National Gender Policy, págs. 48-53.

14453 NWC, National Gender Policy, págs. 47-63.

14554 NWC, National Gender Policy, pág. 63.

14655 NWC, National Gender Policy, pág. 65.

14756 Comitte on the Elimination o Discrimination against Women. Concluding comments of the Committee on the Elimination of Discrimination against Women: Belice, (2007).

14857 NWC, The revisited National Gender Policy Consultation Report, (2009).

14958 NWC, The Revisited National, (2013), pág. 10.

15059 NWC, The Revisited National, pág. 12.

15160 Amandala, (14 de mayo de 2014), disponible en http://goo.gl/J7FdCa , consulta realizada el 31 de enero de 2016.

15261 Traducción propia de Amandala (23 de enero de 2015), disponible en http://goo.gl/aRQNWd , consulta realizada el 31 de enero de 2016.

15362 Amandala (10 de octubre de 2014), disponible en http://goo.gl/aX7LE7 , consulta realizada el 31 de enero de 2016.

15463 Amandala (4 de junio de 2013), disponible en http://goo.gl/q0NDuX consulta realizada el 31 de enero de 2016.

15564 En la sección 53 del Código Penal vigente de Belice se establece una sanción de 10 años de privación de la libertad para aquellas personas que tengan relaciones sexuales contra el orden natural con personas (hombres con hombres, mujeres con mujeres) o con animales. Véase Belize Criminal Code, (2003).

156

Para citar este artículo :

Tania Libertad Camal-Cheluja, « El género en la agenda de desarrollo de Belice: La brecha entre los compromisos internacionales y la acción local », Boletín AFEHC N°70, publicado el 04 septiembre 2016, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=4378

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