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AFEHC : articulos : Bases histórico filosóficas de la realidad beliceña : Bases histórico filosóficas de la realidad beliceña

Ficha n° 4379

Creada: 14 diciembre 2016
Editada: 14 diciembre 2016
Modificada: 04 enero 2017

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Autor de la ficha:

Arturo TARACENA ARRIOLA

Editor de la ficha:

Mónica TOUSSAINT

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Bases histórico filosóficas de la realidad beliceña

Esta ponencia la presentamos Juan Luis Molina Loza y yo en el marco del I Congreso Centroamericano de Humanidades, organizado por la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala entre el 8 y 16 de agosto de 1970. Yo había fungido como vicepresidente del comité organizador y Juan Luis actuaba como presidente del mismo. Durante ese año y el anterior, la Universidad nos había unido entrañablemente. Juan Luis, quien tenía 24 años, estaba en los últimos trámites de sus estudios en psicología y yo, con 22, en los primeros de historia. La decisión de escribir sobre el tema beliceño nos la dio la coyuntura histórica que vivía Centroamérica. En julio de 1969, El Salvador y Honduras se habían enfrentado en una breve guerra desde posiciones nacionalistas, de las que no se desmarcaron las izquierdas de ambos países a pesar de que vivían bajo gobiernos militares. Paralelamente, los sucesivos gobiernos militares guatemaltecos no dejaban de azuzar el nacionalismo guatemalteco en torno a la cuestión beliceña, mientras impulsaban campañas contrainsurgentes en la guerra que se libraba en Guatemala desde 1962. Los dos militábamos en organizaciones revolucionarias. Él, en Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre –MR13– y, yo, en el que entonces se dominaba como Nueva Organización Revolucionaria de Combate –NORC– y que luego pasaría a llamarse Ejército Guerrillero de los Pobres –EGP–. En el mes de noviembre, el general Carlos Arana Osorio ordenó la ocupación de la Ciudad Universitaria, dando pasó a un cerco militar de la ciudad capital. Precisamente, durante el mismo, el 13 de enero de 1971, Juan Luis fue capturado en un restaurante junto al líder del MR13, Rolando Antonio López Herrera, pasando a ser ambos parte de los 40,000 detenidos desparecidos que la Comisión de Esclarecimiento Histórico ha señalado le costaron a Guatemala por el enfrentamiento armado interno. Recientemente, los hermanos de Juan Luis encontraron el borrador que ambos escribimos con el propósito de dar una justificación histórica y sociológica al derecho que tenía Belice a su independencia en el marco de un arreglo pacífico con Guatemala y evidenciando el peso que el imperialismo inglés había tenido en el destinos de ambos países centroamericanos. El lector(a) verá que es un texto de juventud, con mucha deficiencia conceptual e histórica, pero ya con la inquietud de reflexionar sobre los procesos de construcción de los Estados nacionales y con una visión política de presente, pues en esa época tal posición significaba bajo el gobierno militar ser vistos como “traidores a la patria”. Que su publicación sirva para honrar la memoria de Juan Luis cuarenta y cinco años después de su sacrificio y para, de alguna manera, impulsar el diálogo entre las dos naciones. (Arturo Taracena Arriola, junio de 2016)
Palabras claves :
Ponencia, Testimonio, Nación, Nacionalismo
Autor(es):
Arturo Taracena Arriola y Juan Luis Molina Loza
Fecha:
Septiembre de 2016
Texto íntegral:

11a

2Desde que se empezaran a delimitar los primeros conceptos sobre este tema, la intención ha ido encaminada a adoptar, al máximo, ideas y puntos de vista acerca del problema de Belice. Y nada mejor que un Congreso Centroamericano de Estudiantes de Humanidades –lamentando la ausencia de nuestros hermanos beliceños– para poder juzgar, comentar y discutir nuestra posición al respecto. Sometemos, pues, al fuego de la polémica, un punto de vista acerca del problema de Belice.

3No vamos aquí a entrar en detalles sobre la bastante conocida historia de las relaciones entre Guatemala, Inglaterra y Belice. Nos interesa únicamente responder algunas cuestiones de naturaleza totalmente distintas de las jurídicas. ¿Es Belice una nación distinta de la inglesa, la mexicana y, especialmente, de la guatemalteca? ¿Tiene Belice derecho a ser independiente o debe reintegrarse al territorio guatemalteco? ¿Es justificable la pretensión de Guatemala de recobrar Belice?

4Queremos enfatizar que los aspectos jurídicos no nos interesan, porque los consideramos secundarios a otros factores que son primordiales. Para fundamentar esto debemos comenzar por aclarar el concepto de “nación”. La mayoría de los pueblos del mundo viven en grandes grupos, denominados naciones, organizadas en Estados. Varios son los vínculos que unen a los componentes de un pueblo para integrar un grupo nacional. El primero de ellos es el cultural, es decir, la unidad de valores y tradiciones sociales.
Otro vínculo es la integración étnica; además está el espacio o región que une a las personas residentes en zonas determinadas, igualmente interesadas en obtener de ellos su modo de vida; y otro vínculo más, que mantiene firmemente unidos a los componentes de un grupo nacional, es la soberanía de hecho.
El concepto de nacionalidad es relativamente nuevo y comenzó a formarse a partir del siglo XVIII. Se desprendió de la noción, más antigua, de “pueblo”, y la diferencia principal entre ambos conceptos la vino a constituir el carácter voluntario que caracteriza al pueblo, mientras que la nación tiene un carácter de necesidad, al que no podemos renunciar voluntariamente por la existencia de nexos como la raza, las creencias, la religión, el lenguaje, un destino común y, en general, una tradición.

5La nación no es, por tanto, algo que pueda crearse o destruirse arbitrariamente según las necesidades. La nación no es una delimitación con fines operacionales, ni se puede establecer convencionalmente en un determinado momento. La nación es, fundamentalmente, la consecuencia de un proceso histórico; de hechos reales, objetivos, como los de arriba señalados. Los aspectos jurídicos en la nacionalidad solo vienen a darle un carácter “oficial y legal” a lo que ya antes era real. Así, pues, el derecho internacional no puede ser la base de sustentación de ello históricamente; si no tienen las condiciones históricas objetivas para serlo, jamás se puede pasar a serlo gracias a una determinación legal.

6Con base en esto, si conseguimos en el presente trabajo mostrar que de Belice es de “hecho” una nacionalidad distinta de la de Guatemala, México e Inglaterra, podremos afirmar que Belice tiene derecho a ser independiente. Pues nuestro objetivo es dar las bases histórico-filosóficas de la nacionalidad beliceña basándonos en su desarrollo en un espacio-tiempo histórico específico, con sus singulares características étnico-culturales.

71b

8Pasamos a exponer las bases históricas, sociológicas y antropológicas de la nacionalidad beliceña:

91- Las raíces europeas de la historia beliceña son diferentes a las de la historia de sus naciones vecinas: México y Guatemala.

10 Si bien los primeros ingleses que se asentaron en Belice (1638) fueron piratas y cortadores de Palo de Campeche, provenientes de los dominios británicos en el Caribe, paulatinamente la Corona inglesa estableció en dicho territorio una administración colonial típica: esclavista de negros en un principio, explotadora de los mismos y de otros grupos étnicos menores y, actualmente, abastecedora de materias primas para la metrópoli; subdesarrollada económicamente, analfabeta, oprimida cultural y religiosamente, etc.

112- Las condiciones étnicas y sociales de Belice son diferentes a las existentes en las naciones vecinas de Guatemala y México.

12 La mayoría étnica de Belice es de ascendencia negra (africana), traída al territorio esclavizada y que forma el grupo de los “creoles”, (forma de inglés basado en el idioma del tipo general hablado en las Indias Occidentales). Otro grupo de ascendencia negra es el “Caribe” fruto de las uniones de esclavos africanos con indígenas del Caribe Oriental. La misciogenación de estos grupos con mestizos y europeos ha producido un porcentaje fuerte de mulatos. Es importante señalar que los caribes fijaron su residencia en territorio beliceño durante el siglo XIX. Es resto de minorías étnicas las conforman amerindios, hindúes, europeos, chinos y libaneses. El censo de 1945, según los servicios británicos de información1, daba los siguientes porcentajes en la distribución étnica: “38% ascendencia africana creole, 31% mulatos y mestizos, 17% amerindios, 7% caribes, 4% europeos y el restante 3% de hindúes, chinos y libaneses”.

13La población en 1960 era de 110,000 personas de las cuales más del 50% vivían en centros urbanos (más de 40,000 en la capita2l) . El proletariado y campesinado está formado por la mayoría negra; los mestizos (quienes trabajan en las explotaciones forestales de tala de árboles y recolección de chicle), y los amerindios (según los ingleses “único sector de la población que cuenta con una tradición agrícola, practicando el cultivo alterno llamado milpa”). El nivel económico de la vida es bajísimo, nos lo demuestra la población flotante que vive en los centros urbanos y las estadísticas aportadas por los propios ingleses: Todo el proceso de producción maderera emplea a 1,000 personas por término medio; la pesca emplea en pleno a 400 pescadores y a otros 200 parcialmente; los cuatro sindicatos existentes en 1959 reclutaban sólo a 2,190 trabajadores y había 41 uniones de crédito con 12,515 socios (recordando que las minorías europeas, libanesas, china e hindú que conforman la burguesía, reúnen una cantidad de 8,000 personas aproximadamente).

14Por otro lado, la burguesía es blanca y colonizadora; adentro de ésta se encuentran miembros de la minoría hindú, china y libanesa. Y es por eso que el primer ministro de Belice, George Price, de origen hindú, defiende los intereses del colono.

153- La fusión dialéctica de los dos anteriores elementos, determina una cultura básicamente diferente a las de las naciones vecinas (de población mayoritaria amerindia o mestiza, con raíces europeas españolas y minorías diferentes-, ya sea a nivel regional o nacional. Pues una población negra amerindia en su mayoría, esclavizada y explotada por el colonialismo inglés (que perdura hasta la actualidad), y con una estructura social diferente, expresa una cultura diferente. Aunque comparta la afinidad de los pueblos sub-desarrollados, como los latinoamericanos, de las enajenaciones histórico-económico-culturales. Gilberto Freyre nos expone la situación al comentarnos:

16“Las naciones latinoamericanas nacieron a consecuencia de una extensa rebelión contra los sistemas autocráticos europeos, de reprimir las diferencias humanas y culturales, y de explotar el trabajo humano. Fundan su independencia política en una rebelión por un motivo similar al de la América Inglesa: impuestos sin representación. Se separaron…porque estaban siendo explotadas, y porque, al mismo tiempo se veían sujetas intelectual, económica y políticamente…”.

174- Hemos dejado claro que Belice es una región cultural, étnica y socialmente diferente a las del área. Sin embargo, la proximidad física entre Guatemala y Belice y el subdesarrollo de ambas naciones, las hace depender una de la otra. El territorio beliceño es la salida natural de los departamentos de El Petén y Alta Verapaz (Guatemala) a la costa del Caribe. Las riquezas madereras, agrícolas y de hidrocarburos de los mismos necesitan una comunicación directa y puertos claves para desenvolvimiento. Por otra parte, la explotación inglesa ha terminado con la riqueza forestal de Belice y amenaza la del Petén. La política ha sido lograr materias primas y mano de obra barata, amasar fortunas y enajenar a los habitantes, sin promover un desarrollo económico real, pues más del 50% de la población vive en los centros urbanos huyendo del campo, con una tasa de aumento anual de un 3%. Asimismo, el aislamiento en que ha vivido la región petenera se ha visto diluido por la contaminación comercial con los pobladores beliceños.

18El Petén necesita de las relaciones sociales y económicas con la nación beliceña para poder surgir como región promotora de desarrollo. Y Belice necesita las mismas relaciones para poder empezar a estructurar su producción agrícola y comercial. Sus pobladores necesitan los frutos de la modernización y la reordenación del sistema económico, pues nos basta leer unas cuantas cifras dadas por los británicos en el año de 1960, para palpar la situación:

19Cítricos: Se calcula que hay unas 2,200 hectáreas dedicadas a este cultivo, principalmente en el valle de Stann Creek, donde la Citrus Company of British Honduras, cosecha y elabora pomelo y naranja. Coco: Desde 1940 la producción anual ha decrecido de un promedio de 11 millones de nueces de coco a menos de tres. Plátanos: en 1956 se exportaron 52,000 racimos de bananas y para 1959 la exportación se había reducido a 5,660 racimos. Cacao: La Hummingbird Development Company dedica de 800 a 1,200 hectáreas a este cultivo en sus fincas de Cabes Branch y del Río Sibún. Arroz: En 1959 la Comisión de Ventas despachó la cifra récord de 27,570 kilos, pero lo importado en el mismo año pasó de 1,905,000 kilos. Aserrería: El promedio de trabajadores es de 1,000 siendo ésta la más importante industria secundaria. Educación: En 1959 había dos escuelas de primera enseñanza del gobierno y 116 con ayuda económica, cuya matrícula se elevaba a 19,532 alumnos, y 32 escuelas independientes con 1680 alumnos. Total: 21,212 alumnos dentro de una población de más de 40,000 escolares entre los 6 y l8 años. Por otra parte, entre 1941 y 1955, tan solo fueron enviados por término medio anual 4 estudiantes de Belice a las Escuelas Normales de Jamaica, pero al abrirse una en el mismo territorio costeada por el gobierno y otra por una misión católica, los matriculados subieron a 42, en 1959. Servicios de Sanidad: Números de camas en los hospitales en 1960: 332. El índice bruto de mortalidad por cada mil habitantes en 1960 era de 7.97 y la mortalidad infantil de 63.06 por cada mil niños nacidos viables, etc.

20Lo anterior nos demuestra que sólo una planificación económica con la interdependencia de recursos técnicos, naturales y sociales puede determinar un mejoramiento económico-social tanto en territorio beliceño como en el Petén, pues este último está cada vez más amenazado por el sistema imperante en convertirlo en lo que es la nación vecina: una devastación.

21Con frecuencia tendemos a asociar la integración económica desde el punto de vista de la experiencia europea o norteamericana, lo que hasta ahora ha sido inevitable por ser el resultado de los colonialismos y neocolonialismos que padece la América Latina subdesarrollada. Pero necesitamos seguir complicando el asunto, al proyectar hacia las naciones vecinas este concepto falso de integración.

22Porque para nuestras pequeñas naciones es necesario el desarrollo de una integración, que asegure un repartimiento equitativo y la no explotación de la mano de obra barata, formando un bloque que permita resguardarnos de los intereses extranjeros, pero sin atentar entre sí; rechazar borrar mezquinamente los marcos institucionales que reflejan en forma más lista la herencia cultural y social de las naciones. En el plano de las deudas con Inglaterra, Guatemala no puede dejar de reclamar el incumplimiento de los contratos y las graves pérdidas económicas que se le ha ocasionado. Por su parte Belice, no puede menos que exigir la independencia ante la obra devastadora del imperio inglés.

23Es así, existen muchos grupos de poblaciones en el mundo que tienen similitudes relativas en sus desenvolvimientos culturales, étnicos y económicos, pero que a través del tiempo-espacio histórico definen características singulares. Características nacidas fundamentalmente de una situación de hecho, como es el surgimiento de la nacionalidad y el derecho a su soberanía.

24La realidad es que nuestras naciones han sido agregadas en una trágica explotación. Remanentes de enajenación y luchas de clases, gastan las fuerzas de nuestra solidaridad permitiendo que una cortina de humo nos desvíe hacia intereses mezquinos, bastante apartados de la necesidad de integración, sobre todo en el plano económico y social, para poder salir del subdesarrollo. Se nos olvida el panamericanismo de Bolívar y la solidaridad de los pueblos del Tercer Mundo, sin ver ni medir nuestra actitud. La realidad nos marca la necesidad de integrar a nivel centroamericano a los beliceños. De considerarlos como miembros de una nación, con su diversidad cultural, su proximidad física y su subdesarrollo, que son parte fundamental y aportadora a la “unión centroamericana”.

25Con el trabajo, esperamos que la verdad que presenta y buscamos, permita a los centroamericanos, contando entre ellos a los beliceños, formar parte de un mundo de hombres libres.

1 c Conclusiones

261. Belice es una nación distinta de Guatemala, de México y de Inglaterra.
2. El ser una nación históricamente conformada le da derecho a la autodeterminación.
3. Guatemala, como nación, debe contribuir en la medida de sus posibilidades a la conquista de la soberanía por la nación beliceña.
4. La situación geográfica, y el subdesarrollo son comunes para ambas naciones, (Guatemala y Belice), por lo que se ven en la necesidad de una integración económica social en igualdad de condiciones, para lograr su desarrollo.
5. Pero ambas naciones necesitan formar con las otras naciones centroamericanas un bloque económico, social y político, que respetando las diversas nacionalidades, sea capaz de romper el neocolonialismo.
6. La causa del subdesarrollo y el “separatismo” centroamericano es el sistema neocolonial imperante.
7. Tanto Guatemala como Belice deben exigir a Inglaterra una indemnización por los perjuicios causados por el incumplimiento de contratos – a Guatemala- y por la devastación de su territorio de explotación a Belice.

27Notas de pie de página

28Arturo Taracena Arriola es doctor en Historia en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS), París I. Investigador en el Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias de Sociales de la UNAM (CEPHCISUNAM). Principales publicaciones: De héroes olvidados. Santiago Imán, los huites y los antecedentes bélicos de la Guerra de castas. Mérida: CEPHCIS-UNAM, 2013; Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena: Los Altos de Guatemala de región a Estado (1740-1871). Guatemala: Biblioteca Básica de Historia de Guatemala, 2012, (Tercera edición); De la nostalgia por la memoria a la memoria nostálgica. El Museo Yucateco y el Registro Yucateco en la construcción del regionalismo peninsular (1841- 1906). Mérida: CEPHCIS-UNAM, 2010; Guadalupanismo en Guatemala. Culto mariano y subalternidad étnica. Mérida: CEPHCIS-UNAM, 2008.

291 Honduras Británica: Editorial Reference Division Central Office Information, R. 5026, agosto, 1961, pág. 30.

302 Norman Ashgraft, “Educación y Desarrollo económico en Honduras Británica”, en América Indígena 2 (1970), págs. 395-408.

31

Para citar este artículo :

Arturo Taracena Arriola y Juan Luis Molina Loza , « Bases histórico filosóficas de la realidad beliceña », Boletín AFEHC N°70, publicado el 04 septiembre 2016, disponible en: http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=4379

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