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AFEHC : transcripciones : Ignacio Beteta expone la importancia de la Gazeta de Guatemala, debido a la suspensión de la misma : Ignacio Beteta expone la importancia de la Gazeta de Guatemala, debido a la suspensión de la misma

Ficha n° 4411

Creada: 18 enero 2017
Editada: 18 enero 2017
Modificada: 29 enero 2017

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Autor de la ficha:

Selvin CHIQUÍN

Publicado en:

ISSN 1954-3891

Ignacio Beteta expone la importancia de la Gazeta de Guatemala, debido a la suspensión de la misma

El documento es una carta de Ignacio Beteta, editor de la Gazeta de Guatemala. Fue motivado a escribirla debido a que en ese mismo año (1798), se suspendió la impresión de la misma debido a la escasez de papel. En este sentido, expone, sistemáticamente, los beneficios que la publicación periódica tenía para la difusión de las luces en el Reino de Guatemala.
Palabras claves :
Gazeta de Guatemala, Impresor, Ilustración
Autor:
Ignacio Beteta
Ubicación:
Archivo General de Indias
Fecha:
1798-01-22
Paginas:
15
Texto íntegral:

1[f1r]
Excelentísimo señor.

2[Al margen:] El editor de la Gazeta de Guatemala representa a vuestra excelencia sobre haber mandado suspender este periódico, protestando escasez de papel. Desvanece este pretexto: expone las causas que según la voz del público han influido en la suspensión: y suplica que la Gazeta continúe por tenerla aprobada su majestad por la necesidad que hay en este reino de un periódico de esta naturaleza, y por los buenos efectos y utilidades que empezaba a producir.

3Don Ignacio Beteta, impresor y librero, vecino de esta ciudad, a vuestra excelencia con el mayor acatamiento expone: que en aprobación de su majestad, privilegio especial y licencia de este superior gobierno, en febrero anterior empecé a publicar la Gazeta de Guatemala, papel periódico noticioso e instructivo. Desde que dio a luz el prospecto de esta obra tuvo de su parto a los hombres de más literatura y prudencia que hay en la ciudad, y en el reino, los cuales, persuadidos de su utilidad, le ayudaron con sus luces y trabajos. Dedicada principalmente a esparcir algunos conocimientos con relación a la economía política, a la agricultura, al comercio y a la moral, se fueron publicando algunos discursos y pensamientos útiles sobre todos y cada uno de estos ramos, dando también lugar a la crítica en aquellas materias en que es más provechosa y conveniente para la enmienda de los abusos y malos resabios autorizados por el tiempo en la educación pública y doméstica. Resultó del cabal desempeño de este plan importante que la parte más instruida del público recibiese la Gazeta con [f1v] aceptación, y que tomase algún vuelo fuera del reino, extendiéndose al de Nueva España y otras partes, de que es buen testimonio la copia de suscriptores que constan del adjunto catálogo. Así este papel periódico empezaba a ser en Guatemala tan útil como lo son en otras partes los de igual naturaleza: así el ingenio en estos países adormecido por falta de estímulos honrosos que le dan vida y ser, comenzaba a despuntar y a mostrarse: y así por último los fieles vasallos que tiene su majestad en estos sus remotos dominios procuraban volver por su honor ante el mundo literario que los ha denigrado, haciendo ver que son dignos de contarse entre los racionales, y siguiendo e imitando el espíritu benéfico de su glorioso monarca, protector de las ciencias y de las artes, tantas veces manifestado por medio de vuestra excelencia.

4Estaba concluido el tomo primero de esta obra, y viendo la buena acogida que el público la daba y el aumento de los suscriptores, tenía el exponente hechas sus prevenciones y aprestos para cumplir con él y con ellos en todo el año presente, cuando se le hizo saber el auto proveído en 3 de enero por este señor presidente gobernador, mandando entre otras cosas suspender la Gazeta en atención a la escasez de papel que hay en esta ciudad y a la dificultad de su provisión si dura la guerra. En vano reclamo inmediatamente de esta providencia, manifestando de palabra y por escrito tener hecho un acopio de papel bastante para esta impresión, aunque de ínfima calidad, y por lo mismo inútil para cualquier otro destino. Las reiteradas repulsas que ha sufrido de parte de este gobierno le han dado a conocer que la suspensión ha nacido de otras causas, y que la alegada en el auto no es más que un pretexto. Así se evidencia del escrito presentado en primero de este mes, que acompaña en testimonio, en que se expresan por mayor todas las razones que persuaden la necesidad de que continúe este periódico, y se desvaneces la pretendida causa que motiva el auto reclamado. El decreto que recayó a este escrito se reduce a que se esté a lo mandado en aquel, y se dé cuenta a su majestad con la consulta acordada. Aunque el exponente está en ánimo de apelar a la real audiencia, y poner este asunto en trámites de rigurosa justicia, no espera conseguir ningún buen efecto, porque tal vez aquel supremo tribunal no quería desairar al gobierno, revocando una providencia de que dice dar, o tener dada cuenta a su majestad, tal es la desgracia de los que viven en estas apartadas tierras, tan lejos del amparo de su monarca, que han de sufrir los perjuicios que causa un gobernador mal informado, que toma por sí solo y sin oír a nadie una providencia ruinosa, cuyos efectos subsisten por un año a lo menos, que tarda cualquier recurso en ir y volver de los pies del trono?

5No le es fácil, excelentísimo señor, al exponente comprender cuáles sean a punto fijo las verdaderas causas que represente a su majestad este [f2r] gobierno para la suspensión del papel periódico. Si se dice que los numerosos hasta aquí publicados han dado mérito a ella, vuestra excelencia a cuyas superiores manos han llegado, juzgará con las altas luces que le asisten si hay en ellos alguna especie que desdiga del objeto y fines de este género de impresos, opuesta a la religión, a las leyes, a las buenas costumbres, ni en perjuicio de tercero. Por el contrario, todos estos números, a juicio de los hombres doctos que han escrito en su elogio, respiran el patriotismo más acrisolado, el amor a nuestro sabio gobierno, la caridad cristiana y las máximas de sana moral contrapuestas a los vicios dominantes en estos países. La crítica asestada contra algunos de estos vicios ha dado tal vez lugar a algunas quejas departe de los que se han creído comprendidos en ella, mas para que vuestra excelencia pueda formar concepto de sí son o no razonables, y de la prudencia y moderación con que se ha usado de esta crítica, útil y necesaria mientras haya abusos y preocupaciones contra quienes dirigirla, le parece al exponente hacer una ligera pintura de Guatemala, y del estado que tienen los conocimientos y las luces en este vasto reino, digno de las atenciones de su glorioso monarca, y de las de vuestra excelencia que se sacrifica por el bien de todos, y procura la ilustración general, que es la basa de la felicidad de los imperios.

6Como todas las ciudades internas, situadas en parajes donde escasean los medios de dar actividad al comercio por la dificultad de los transportes y las largas distancias que imposibilitan las salidas, Guatemala concentrada en sí misma, sin [f2v] trato ni comunicación directa con ningún otro pueblo del mundo, conserva las costumbres que la dieron sus primeros pobladores. A ellas se han agregado los usos, y las preocupaciones destructoras hijas del tiempo, del clima, de la educación, y de las circunstancias locales, tanto más difíciles de curar, cuanto estas mismas causas, y la falta de trato y de comercio, las han envejecido y hecho tomar raíces profundísimas El comercio, lento y perezoso, que a los principios tuvo algunos ramos de exportación considerables, en el día está reducido a uno solo, el de la tinta añil, que va sensiblemente decayendo. Uno o dos barcos pequeños que del puerto de Cádiz llegan cada año al de Honduras, conducen este fruto, y traen en retorno géneros y efectos de Europa, consignados a los comerciantes de la capital, por cuya mano sus surten todas estas vastísimas provincias. En un tiempo de guerra, como el presente, este pequeño comercio estanca, no tiene ninguna salida el añil, los cosecheros suspenden sus trabajos, todo el reino está en letargo, y diez años de paz no bastan para rehacerse de estas pérdidas. Sin embargo, como en toda la América, el espíritu de comercio es dominante en Guatemala; pero no ya aquel espíritu emprendedor, activo, y generoso, que hace vencer dificultades, arrastra los peligros, idea y consigne grandes cosas, y lleva a los pueblos la abundancia y la felicidad, sino aquel espíritu de mercadería mezquino y circunscrito que apoca los ánimos, los hace interesados y rateros, y ahoga la semilla de las virtudes públicas. Siendo este género de comercio el único camino que conduce a las riquezas, es también el único que conduce al honor, [f3r] y así es que en los mercaderes está resumida la nobleza, el brillo, la autoridad, y cualquiera profesor de alguna facultad o ciencia, de aquellas que interesan principalmente a los hombres, es mirado con desdén, y tenido en menos, tal es la fuerza de la opinión pública. Excelentísimo señor, de que los mismos negociantes son árbitros y disponedores. De aquí se sigue que los estudios no prosperan, que se ahoga el ingenio, y que son poquísimos los que siguen la carrera de las letras porque en vez de ofrecer ventajas hace decaer de la pretendida dignidad de las familias. De aquí también la ociosidad y la especie de estupidez que hablando de los criollos ha pasado entre los escritores extranjeros como en proverbio. Los padres adinerados descuidan de la educación de sus hijos: la decidir de aquellos en la más importante de sus obligaciones causa la indolencia de estos: y no pudiendo el pequeño comercio dar ocupación a todos ellos, los más quedan sin destino, y muchos sin medios de subsistir. La lectura se tiene en aversión: hay pocos libros, y esos son poco familiares: ninguno de conocimiento que la prensa ha vulgarizado en Europa han llegado a estas partes: la poca afluencia de gentes y el ningún trato produce el encogimiento y la timidez en el hablar, en el discurrir, la escasez de ideas, el poco caudal de especies y de noticias y el apego a los usos antiguos. Agregase a esta suma ignorancia la soberbia que es hija legítima de ella, y del menosprecio con que se mira a las gentes de color, en especial a los indios, el cual hace a los criollos blancos creerse de una especie privilegiada, nacida para el mando, y que se envilecería dedicándose [f3v] a aquellos ejercicios que los caballeros en Europa miraban también como viles e indignos de su calidad por los siglos XII y siguientes; pero con esta diferencia que los unos tenían a menos las artes y los estudios por dedicarse a la noble profesión de las armas, la más necesaria en su tiempo, y que estos otros tienen este mismo desdén por pura soberbia, originada de las circunstancias, de la educación, y de la falta de luces y de buenos ejemplos. El exponente, señor excelentísimo, es hijo del país, habla con prácticos conocimientos, y no es su ánimo injuriar a su patria, sino decir a vuestra excelencia la verdad desnuda de adornos, y lo que el amor a ella le dicta. Hay en Guatemala sujetos de juicio, de literatura y erudición, dignos de vivir en tierras donde estas dotes del espíritu saben apreciarse. Hay también algunos comerciantes dotados de un verdadero patriotismo, y con las luces necesarias para abrazar aquellas empresas que inspira el verdadero espíritu de comercio. Todos estos sienten lo mismo que el que expone, aunque tienen que ahogar sus sentimientos porque el mayor número les impone silencio: y aún a la pintura hecha de su patria añadirían otros coloridos con que resalten más sus defectos, para que vuestra excelencia pudiese formar de ellos un concepto tan cabal como es posible.

7De dos años a esta parte, en que su majestad tuvo a bien erigir la Real Sociedad Patriótica de Guatemala, ha empezado a sentirse alguna novedad en los espíritus, y aquella útil fermentación que produce el oír discurrir sobre cosas nuevas. Este ilustre cuerpo, que se desvive por hacer reinar el orden, extender las luces, fomentar la industria y dar a conocer las verdades económico-políticas [f4r] que son el fundamento de la prosperidad de un reino, ha tenido en este corto tiempo unos progresos que bien consideradas todas las circunstancias son de mucha entidad, y dan felices esperanzas para los sucesivo. Pero faltaba, señor excelentísimo, en esta capital un papel periódico que sirviese de organo a la sociedad para comunicar sus útiles empresas, un papel periódico que como la experiencia de todas las naciones de Europa lo ha mostrado es el mejor medio para propagar la ilustración, excitar la afición a la lectura, dar a conocer los buenos libros, los inventos en las artes, y ciencias, y para desterrar las preocupaciones que se oponen a los progresos de ellas y mantienen la ignorancia y la ociosidad. Estos grandes objetos se propusieron al público en el prospecto de la Gazeta, y todos ellos se han ido desempeñando según la oportunidad y el corto tiempo que ha mediado hasta el presente.

8No se pondrá el que expone a especificar los asuntos contenidos en los 48 números que han visto la luz pública, ni a escribir su apología. Vuestra excelencia los ha visto todos, y a mayor abundamiento puede mandarlos examinar por personas literarias que tengan, si es posible, conocimiento práctico de la América, y de estos países. Dirá solo que de los principales objetos que se han tenido en consideración ha sido uno el de contribuir a los grandes fines de la sociedad, allanando las dificultades que pudieran sufrir sus proyectos de parte parte de la opinión y de la ignorancia. Así es que propuesto por este cuerpo al examen de los ingenios el asunto de las utilidades que resultarán de vestirse y calzarse a los indios, como este pensamiento fuese recibido por parte del vulgo con frialdad, y aún con menosprecio, teniéndole por extravagante y [f4v] ridículo se dedicaron siete números a allanar el mayor inconveniente, demostrando la capacidad y los dotes naturales de esta gran porción de vasallos útiles del Rey, vilipendiada por el concepto público, y protegida y defendida por las leyes. Así es también que tratando la sociedad del arreglo de los gremios de artesanos, obra digna de su celo patriótico, y que su majestad se sirvió encargarla, por medio de la Gazeta en los números 33 hasta el 43, se han ido tocando los puntos capitales en que ha de consistir este arreglo, para preparar los ánimos, hacer que se discurra sobre estas importantes materias, y que llegado el punto de la ejecución no cojan de nuevo muchas cosas útiles que por no ser entendidas pudieran desecharse, dejando sin efecto el designio principal de reformar las costumbres de la plebe. Por último, señor excelentísimo, no hay cosa de las que en estos impresos se han tocado que no sea útil y conveniente con respecto a este público, y al estado que en él tienen los conocimientos y las luces.

9Otro de los fines de la Gazeta era comunicar noticias de Europa extraídas de la de Madrid, y cuando faltaban correos de España, de cartas fidedignas y avisos particulares, dándolas también de los precios de géneros y efectos corrientes en los puertos y plazas con quienes tiene relación o la puede tener este comercio. Es inútil decir a vuestra excelencia las utilidades del periódico en esta parte porque su superior comprensión las conoce, y por lo que hace al segundo punto no es otro el destino del correo mercantil de España y sus indias. En el escrito presentado a este gobierno, que vuestra excelencia se servirá tener a la vista, se tocan por menos estas utilidades, y basta decir en el particular que en ninguna parte es más necesario que en Guatemala un periódico de esta naturaleza por la misma razón de que su comercio es limitado [f5r] allanamiento, le es preciso creer que otra causa más poderosa que la pretendida escasez de papel ha influido en esta suspensión.

10La voz del público es que las críticas insertas en materias de costumbres y de errores vulgares han mostrado la prohibición de la Gazeta, y que por esta razón no volverá nunca a continuarse. Dígnese vuestra excelencia traer en este momento a su memoria los innumerables triunfos de este jaez que la ignorancia ha conseguido en todas partes y en todos los siglos, y no se admirará, como el exponente no se admira, de que la voz pública tenga tal vez fundamento. Los errores envejecidos solo el tiempo, la paciencia y el tesón pueden curarlos. No es de extrañar que en un país de las circunstancias en que se halla este, donde no se lee ni se discurre, y donde como va expuesto se conservan las costumbres del tiempo de la conquista, sea infinita la turba de los preocupados y de los necios. Lo que debe admirar es que el gobierno, prudente, que hasta ahora ha entrado a la parte en todos los pensamientos útiles que ha protegido el periódico desde su principio, y que ha aplaudido las buenas intenciones de los que se dedicaban a la extirpación de abusos y malos resabios, de repente haya mudado de pensar, y prestado oídos a voces siniestras, capciosas y sin fundamento pues nada puede decirse en contra de la Gazeta que no conste y se desvanezca por ella misma. En efecto, señor excelentísimo, no se ha asado de otro género de crítica que de aquella justa, urbana, y bien intencionada, que solía llamar Iriarte crítica blanca, en contraposición de la perniciosa e indigna que tiene por blanco las personas y no los vicios. El fatuo lujo de las criollas, la perversa educación de la juventud, el vano engreimiento, y la holgazanería culpable, esto es lo que se ha criticado en general y con aquel modo de libertad que abulta y [f5v] pondera los objetos, corrige las flaquezas y fija la atención mejor que la seria e indeterminada moral de las epopeyas. El haber hecho aquí estas críticas más sensación que en otras partes es prueba de lo mismo que va repetido, que aquí la ignorancia es mayor, y mayor también por consiguiente la necesidad de ir extirpándola con medios suaves y lentos. Demasiada prueba es de su poderío y generalidad el triunfo que ha logrado de indisponer contra la Gazeta al muy ilustrísimo señor presidente gobernador, cuyas sanas intenciones son bien conocidas, y que no hubiera dado por sí este golpe sino movido de otra parte, mal informado, y aún sorprendido, como lo acredita el haberse tomado esta providencia de mano absoluta, sin dictamen de asesor, y sin audiencia fiscal; sin embargo de haberla solicitado el que expone en sus dos escritos números 1 y 2.

11Cuando las críticas insertas en el periódico no fuesen de ese género, excelentísimo señor, sino del otro chocante e indecoroso que en vez de corregir exaspera y en vez de agradar ofende, ¿sería este bastante motivo para la total prohibición de la Gazeta, de un papel público aprobado por su majestad, de un papel en el cual las críticas entran como un objeto secundario, porque aunque su prospecto las comprende no las da ninguna preferencia? De 48 números publicados, solo en seis se han tocado materias de costumbres y de estilos viciosos, como vuestra excelencia puede mandarlo ver, y esto entre otras varias cosas porque en todos los números se han tratado materias diferentes, y algunos hay que contienen ocho y diez artículos inconexos, que ni estos seis ni ninguno de los otros han sido mal recibidos del público, lo acredita el adjunto catálogo de suscriptores, el cual comprende los sujetos más visibles y condecorados del reino: y fuera de eso las muchas cartas escritas en elogio de estas mismas críticas, y [f6r] animando a continuarlas, que pudiera acompañar a vuestra excelencia demuestran que todos los hombres de juicio que conocen los males de su patria aplauden el remedio, interesándose en su extirpación.

12Por otra parte si alguna de esas críticas hubiese merecido correción, alguna vez hubiera recaído esta, o se hubieran tomado algunas providencias para contenerlas. Jamás, señor excelentísimo, se le ha reconvenido al editor por el gobierno, por el juez de imprentas, por nadie, sobre ningún número de la Gazeta. Es bien conocida la literatura, prudencia y circunspección de los dos censores judicialmente nombrados, ambos sujetos del más elevado carácter: nada se ha impreso sin su vista y aprobación, examinando todos los papeles que se les remitían con una atención tan escrupulosa que muchísimos de ellos se han quedado inéditos no por otra razón sino porque consideraban que no era conveniente insistir ni menudear las críticas de costumbres, por justas y razonables que fuesen, a causa de la sensación que pudieran hacer en un público ignorante, preocupado, y que tiene a sus usos y estilos aquel apego que imprime la antigüedad en los ánimos con caracteres casi indelebles.

13Decir a vuestra excelencia que la suspensión del periódico va a sumir a este reino infeliz en el mismo letargo en que antes estaba, y de que ahora empezaba a salir, es escusado supuesto que la superior comprensión de vuestra excelencia no dejará de conocerlo atendidas todas las circunstancias. Tantos ingenios que habían comenzado a mostrarse volverán a su antigua inacción: la tenebrosidad volverá a ocupar el lugar de la escasa luz que ahora despuntaba, faltando el único canal por donde se esparcía: la Sociedad Patriótica tendrá que concentrarse en sí misma y no podrá comunicar sus benéficos proyectos fuera de la [f6v] capital y en resolución la ignorancia publicará su triunfo, y establecerá con nueva fuerza su dominio sobre todos los espíritus.

14Entre estos dolorosos perjuicios no debe omitirse el que va a padecer la Real Renta de Correos, como su administrador principal lo depone y está pronto a testificarlo porque cesará la correspondencia que con motivo de la Gazeta circulaba por todo este reino y fuera de él: lo cual, atendidos los útiles destinos de esta renta es muy digno de consideración, y tal vez el gobierno no ha tenido presentes estos daños, aunque el que expone se los ha representado.

15En un tiempo en que nuestro augusto monarca, declarado protector de la ciencia y de los ingenios, anima con su influjo soberano a estos, promueve y facilita el estudio de aquellas, quita los obstaculos que han detenido sus proyectos, y concede nuevos privilegios al noble arte de la imprenta: en un tiempo en que vuestra excelencia animado de este mismo espíritu benéfico se sacrifica infactiblemente por extender la ilustración a todos los pueblos, destruyendo preocupaciones viejas que se oponen a ella, creando y fomentando nuevos papeles periódicos como el Semanario de Agricultura, y otras obras ilustres que harán bendecir su nombre y transmitirlo a las generaciones siguientes al lado de aquellos héroes tanto más dignos de este título cuanto le han merecido por haber hecho felices a los pueblos y no por destruirlos: en este tiempo pues, señor excelentísimo, cuando por todas partes se extienden y propagan las luces, y cuando esta gran porción de la América ennegrecida por escritores nacionales y extraños empieza a tomar afición de las buenas letras, ¿permitirá vuestra excelencia que se la quite el único órgano por donde se ha obrado este prodigio, y que para siempre quede sepultada en sus antiguas [f7r] tinieblas?

16Agréganse a todo lo dicho los perjuicios y atrasos que se causan al que expone, si es que perjuicios de un particular pueden tener cabida donde median los de todo un público. En la presente situación la Gazeta era todo su recurso porque la carestía del papel hace retraer de otras impresiones que no se costean como ella. Una familia numerosa, cuatro oficiales con las suyas, casa y oficina; todo en este tiempo sacaba su subsistencia del periódico, según más por menos se expresa en los mismos escritos acompañados. Dígnese vuestra excelencia tener en consideración estos daños, y cómo los repondrá el exponente, ni cómo mantendrá sus obligaciones mientras espera la soberana resolución en este asunto.

17Por todo lo expuesto, a vuestra excelencia se acoge suplicando rendidamente se digne inclinar al real ánimo de su majestad para que la Gazeta de Guatemala continúe como hasta aquí, encargada de dos o más censores de literatura y de juicio, y se mantenga al suplicante en su privilegio. Así vuestra excelencia dará una nueva prueba de la decidida protección que dispensa a las letras y a los papeles públicos que las propagan: así prestará su amparo a unas familias honradas que no tienen por ahora otro medio de subsistir: y así por último se granjeará más y más vuestra excelencia los justos elogios de toda esta parte de América que le aclama su protector, y todas las prensas de ella se dedicarán a inmortalizar su glorioso nombre.

18Nueva Guatemala, 22 de enero de 1798.

19Excelentísimo Señor.

20[Firma:] Ignacio Beteta.

Fuentes :

AGI, Estado, 49, N. 61