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AFEHC : transcripciones : Acta última del Libro de Confirmaciones De Chimaltenango que comienza en 1683 y termina en 1840. : Acta última del Libro de Confirmaciones De Chimaltenango que comienza en 1683 y termina en 1840.

Ficha n° 4467

Creada: 08 junio 2017
Editada: 08 junio 2017
Modificada: 26 junio 2017

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Autor de la ficha:

Santiago GARCíA IPARRAGUIRRE

Acta última del Libro de Confirmaciones De Chimaltenango que comienza en 1683 y termina en 1840.

Transcripción del acta última que ocupa las últimas hojas del libro que van de la página 114 a la 130, 17 folios o pliegos y 34 páginas plenamente escritas por el anverso y reverso, escritas en enero de 1840. Las páginas que se numeran son las del anverso.
1529
Palabras claves :
Libro de Confirmaciones, Chimaltenango,
Autor:
Antonio Larrazábal
Fecha:
1840-01
Paginas:
34
Texto íntegral:

1Estando transcribiendo y estudiando el Libro de Confirmaciones de Chimaltenango que comienza en 1683 y termina en 1840, donde todas las actas y memorias tienen una estructura parecida, no igual, me encontré con el acta última que ocupa las últimas hojas del libro que van de la página 114 a la 130, 17 folios o pliegos y 34 páginas plenamente escritas por el anverso y reverso, escritas en enero de 1840. Las páginas que se numeran son las del anverso.

2El libro en cuestión, a pesar de haber estado en el trópico desde el siglo XVII, se mantiene en un buen estado. Gracias también a la restauración que hiciera del mismo Doña Ana Isabel Martínez de Aguirre, licenciada en restauración, quien trabaja y vive en Pamplona, España.

3Esta acta de 1840 rompe la estructura y formas de las memorias anteriores, de las relaciones, actas y memorias de confirmaciones que se celebraron desde 1682 en Chimaltenango, entonces curato y doctrina de Santa Ana de Chimaltenango, en el curso de las visitas pastorales que realizaron al lugar citado los obispos y arzobispos de turno de Guatemala. La memoria de confirmaciones anterior a la de 1840, la ahora reseñada, se realizó el 12 de marzo de 1816 durante la visita pastoral del Arzobispo Casaus y Torres. Como ya dije en el artículo anteriormente editado, estas reseñas o actas dan a conocer los nombres y apellidos de todos los confirmados, los nombres y apellidos de sus padres, madres y padrinos, y todas ellas comienzan con un fragmento y terminan con una sección o parte final y la firma del obispo o arzobispo que realiza las confirmaciones, del secretario de la visita pastoral o del notario de la visita.

4Mi trabajo anterior consistió en publicar las imágenes de los fragmentos iniciales y de la sección final, elaborando al mismo tiempo, el registro, el análisis paleográfico y diplomático del acta de confirmaciones, y haciendo un comentario. Como dije anteriormente, no todos los segmentos iniciales y finales de las crónicas o actas son iguales, obviamente.

5Para una mejor comprensión quiero copiar una imagen de una introducción de un acta y una imagen de una sección final de una crónica, tomadas ambas al azar y escogidas indistintamente.

6

Imagen de una introducción de un acta del libro de confirmaciones de Chimaltenango
Imagen de una introducción de un acta del libro de confirmaciones de Chimaltenango

7Es ésta la parte inicial de un acta de confirmaciones que realizó Andrés de las Navas y Quevedo, y dice: En el pueblo de mi Señora de Santa Ana Chimaltenango, cabecera de esta doctrina y curato en quince días del mes de marzo de mil seiscientos y noventa y dos años, el Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Maestro Don Fray Andrés de las Navas y Quevedo del Sacro Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced Redención de Cautivos por la Divina Gracia y de la Santa Sede Apostólica Obispo de Goathemala y de la Verapaz, del Consejo de su Majestad y su predicador, que visitando esta dicha doctrina y curato celebró confirmaciones en la santa iglesia parroquial de este dicho pueblo y confirmó a los siguientes. Y sigue la lista de los confirmados, precisando si es hijo legítimo o hijo de padres desconocidos; en el primer caso se pone el nombre y apellido del padre, madre y padrinos. Como podemos ver, este fragmento inicial está lleno de abreviaciones, no tiene casi signos de puntuación ni acentos, y la ortografía no es como la de ahora obviamente. El fragmento inicial dice dónde se celebra el sacramento, la fecha en que se lleva a cabo y el obispo que la realiza, poniendo su nombre y su título. Aunque el libro de confirmaciones dice en la etiqueta de la carátula que comienza en 1683 podemos ver que ésta acta está fechada en 1682.

8Eh aquí la parte final de un acta de confirmación, sacramento que fue administrado por el primer arzobispo de Guatemala Pedro Pardo de Figueroa:

9

Parte final de un acta del libro de confirmaciones de Chimaltenango
Parte final de un acta del libro de confirmaciones de Chimaltenango

10A todos los contenidos en las tres foxas antecedentes que son por todos ciento y veinte y ocho confirió su ilustrísima Reverendísima el Señor Don Fray Pedro Pardo de Figueroa del Sagrado Orden de los Mínimos de San Francisco de Paula por la Divina Gracia y de la Santa Sede Apostólica obispo de este obispado, el santo sacramento de la confirmación, a mayor honra y Gloria de Dios Nuestro Señor y de su Santísima Madre estando en visita pastoral en este pueblo de Chimaltenango en once días del mes de diciembre de mil setecientos y cuarenta y porque conste lo firmó su Ilustrísima y Reverendísima de que doy fe. Pedro obispo de goathemala.

11Escogí este texto porque es el más claro de cuantos hay, porque tiene una hermosa caligrafía, y una tinta que hace legible el texto. Sin embargo, la tinta con la que el obispo firma, es muy opaca, apagada, deslustrada, amarilla. El libro tiene tintas que hacen que el texto sea claro, legible; otras, por el contrario, como en este caso, son traslúcidas y sombrías, lo que no ayuda ni facilita la lectura del texto. Esta parte termina siempre con la firma del obispo o arzobispo; a veces también con la firma del secretario de la visita y con la firma del notario de la visita.

12Estas dos imágenes anteriores son como un ejemplo del modo y manera en que comenzaban y terminaban las actas, las crónicas o memorias de las celebraciones del sacramento de la confirmación.

13Obviamente era éste uno de los hechos y acontecimientos importantes de la visita pastoral que el obispo o arzobispo hacía y celebraba en el curato o doctrina visitada. Y es que, la visita pastoral, era, sin duda, el trabajo más importante que tenía que realizar el obispo en su diócesis. Era el medio y la manera a través de la cual el obispo se comunicaba con sus fieles y sus sacerdotes; era la forma en que corregía los vicios de su pueblo, como la embriaguez, el adulterio, las idolatrías…etc, en el que promovía la enseñanza de la doctrina cristiana, en el que supervisaba la marcha del curato, el estado material de la iglesia, los bienes de la iglesia, los ropajes usados en los ritos y en la liturgia, el estado del sagrario, de la pila bautismal, de los santos óleos; supervisaba y daba las normas sobre el modo cómo debían llevarse los libros donde se asentaban los bautizos, las confirmaciones, los matrimonios y defunciones. Daba orientaciones sobre el modo en que debían celebrarse los sacramentos, las visitas a los enfermos, a los moribundos y los entierros.

14Celebraba así mismo las confirmaciones. Exigía que los curas y coadjutores tuvieran al día su título, licencia y permiso para realizar la labor pastoral, y amonestaba y promovía el juicio al cura si las quejas y demandas de los fieles las exigían, o alababa su trabajo en caso contrario. También revisaba el estado de las cofradías y su principal, ya que las cofradías eran la estructura y organización fundamental en la vida y marcha de la doctrina. Su venida era todo un acontecimiento que promovía, desde su entrada en el pueblo, procesiones, celebraciones litúrgicas y ritos especiales.

15Así que las confirmaciones se hacían dentro de la visita pastoral. La visita pastoral terminaba con la memoria, el acta o crónica de la visita en cuestión, la que se asentaba en el libro de confirmaciones. Otra copia de la misma se consignaba en el libro de visitas pastorales de la diócesis.

De Chimaltenango que comienza en 1683 y termina en 1840. Nº.-1. Imagen y transcripción del fragmento inicial. Comentario.

16Pero la última acta de confirmaciones correspondientes a los días nueve, diez y once de enero de mil ochocientos cuarenta, con la que se cierra este libro, rompe con todos los esquemas y formas de las actas y memorias anteriores. Expongo a continuación las imágenes de la introducción y conclusión del acta de confirmaciones, las transcribo y haré algunos comentarios.

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Acta de confirmaciones de 1840
Acta de confirmaciones de 1840

18Movido en gran manera Nuestro Santo Padre el Sumo Pontífice Gregorio XVI a las humildes preces que le dirigió el vicario y gobernador del Arzobispado Doctor Antonio Larrazábal para que se dignase atender a las necesidades de esta Santa Iglesia y deseoso Su Santidad de socorrerlas, se le ha concedido por decreto dado en Roma a veinte de febrero del año anterior, entre otras las facultades siguientes.

19Para que pueda válida y justamente administrar a los fieles entre los límites del mismo arzobispado el sacramento de la confirmación por una especial delegación de la Silla Apostólica, y además que pueda nombrar como subdelegados apostólicos a doce de los párrocos de la arquidiócesis. En uso de esta facultad nombró para esta parroquia de la Villa de Chimaltenango y demás pueblos de su vicaría al vicario provincial de la Antigua Guatemala párroco de San Juan del Obispo Don Bernardo Azmitia quien en cumplimiento de su comisión en nueve, diez y once de enero del año de mil ochocientos cuarenta confirmó a los siguientes.

20La introducción y la conclusión de esta acta rompen los moldes y estructuras iniciales y finales de todas las actas de confirmaciones anteriores que se encuentran en este libro desde 1682, en los que se detallaba el pueblo donde se celebraban las confirmaciones, el día, mes y año en que se administra el sacramento, y el obispo o arzobispo que celebraba el sacramento, con todos sus títulos, como reza el acta de confirmaciones de 1816, la que en su parte inicial dice: “En este pueblo de Santa Ana Chimaltenango en dose de marzo de mil ochosientos y seis el Ilmo Sor Dr Dn Fr Ramón Casaus y Torres, Arzpo de Guatemala administro el sacramento de la confirmación a los siguientes1” lo mismo puede decirse de la parte final. En este caso concreto sólo pone al final, en el lado izquierdo, el número de los confirmados, 1090, y el nombre de Bernardo Azmitia con su firma, celebrante, quien dicho sea de paso no es obispo. En el acta de confirmaciones de 1816, donde fueron confirmadas 553 personas, el final, literalmente, es el siguiente: “Lo firmó el Ilmo y Rmo Sor Dn y Mtro Dn Fr Ramon Casaus y Torres, Arzpo De Guata del consejo de S.M. y miSor en la Sta Visita de estaparroqa de Chimaltenango a 12 de Marzo de 18162 -”.

21Termina con la firma del arzobispo y la firma de Pedro de Dustami, secretario de la visita. En otras actas anteriores sólo consta el número de confirmados, la firma del obispo o arzobispo y, algunas veces, la del secretario de la visita pastoral.

22En las actas de confirmaciones firmadas y celebradas por el arzobispo Cayetano Francos y Monroy (1779-1792), quien hizo tres visitas pastorales a Chimaltenango, no consta la firma del secretario de la visita; en la parte final sólo sale su firma. En la de Pedro Cortés y Larraz (1766-1779), quien hizo dos vistas a Chimaltenango, la celebrada el 20 de mayo de 1778, la anterior la hizo en 1775, termina así: “Son 221. Son por todos los confirmados a mayor y gloria de Dios N.S. y de su Sma Madre doscientos y veinte y uno3”. Al final se pone la firma del arzobispo Pedro Cortés y Larraz, 221 en números, y la del cura de este partido, es decir, de este curato.

23En fin, esta acta de 1840 llama la atención principalmente por su introducción, también por la parte final, que en realidad no era distinta a algunas otras, pero el celebrante y firmante, Bernardo Azmitia, es una persona desconocida, en parte porque no era obispo.

24Esta acta, la última acta, va de la página 114 a la 130; están llenas las 32 páginas, las que ponen punto final al libro de confirmaciones. En efecto, el acta anterior de las confirmaciones está escrita el 12 de marzo de 1816, en cuya visita pastoral el arzobispo Ramón Casaus y Torres confirmó a 553 fieles, y la anterior a ésta corresponde a la visita patoral del 23 de julio de 1811, en la que el arzobispo Casaus y Torres confirmó a 197 personas. En esta acta, y en la parte inicial, y refiriéndose a Casaus y Torres dice que es el obispo “electo de Guatemala”, y es que, en realidad, en 1811 recibió la cédula real nombrándolo obispo, era entonces obispo auxiliar de Oaxaca, pero por la situación política en que vivía el Vaticano, pues Pío VII estaba preso por Napoleón, no recibió las bulas papales de nombramiento sino hasta 1815. Son muchos años, 24 años, sin que se celebre el sacramento de la confirmación en la ahora villa de Chimaltenango, y son, por lo tanto, 24 años sin realizarse visita que en años anteriores se celebraba con mucha mayor frecuencia en todos los curatos. Pero el encabezado del acta nos dice muchas cosas que no las podemos comprender sin la referencia a la historia de Guatemala y de la diócesis de Guatemala de estos años.

25Lo que primero sobresale y resalta del inicio es que se habla de tres días, 9, 10 y 11 de enero en los que se administra el sacramento de la confirmación. Además, son muchos los confirmados, 1090. En efecto, el acta de confirmaciones anterior a ésta, tanto en su parte inicial como en la final, está escrita el 12 de marzo de 1816, en cuya visita pastoral el arzobispo Casaus y Torres confirmó a 553 fieles, y la anterior a ésta corresponde a la visita pastoral del 23 de julio de 1811, en la que el arzobispo Casaus y Torres confirmó a 197. Resalta y no deja de ser llamativo el hecho de que en esta acta, en la parte inicial y refiriéndose a Casaus y Torres dice que es el obispo “electo de Guatemala”, y es que en realidad fue en el año de 1811 cuando fue elegido y tomó posesión de la sede de Guatemala; anteriormente fungía como obispo de Oaxaca. Y es que eran muchos años, 24 para ser más exactos, sin que se celebrase el sacramento de la confirmación en la ahora villa de Chimaltenango, y eran, por lo tanto, 24 años sin que se realizase la visita pastoral, visita que en siglos anteriores se celebraba con mayor frecuencia en todos los curatos y doctrinas. ¿Qué había sucedido para comprender esta nueva situación?

26Como dije antes esta acta de 1840 rompe todas las estructuras y finales de las actas anteriores. El sólo encabezamiento del acta nos dice muchas cosas, y hace que no la podamos comprender sin la referencia a la historia de Guatemala y a la historia de la diócesis de Guatemala en estos años.
En efecto, Guatemala se había independizado de España; se había acabado la estructura y organización colonial; ya no mandaba el rey de España y sus reales cédulas, ya no existía el sistema de patronato; con Roma había que entenderse personalmente, y si el nuevo estado lo permitía.
En 1821 el tricentenario y antiguo Reino de Guatemala se proclama independiente de España. La situación en Centroamérica resultaba novedosa, difícil, tensa, traumática, insegura y violenta. También para la arquidiócesis de Guatemala y para sus sufragáneas León y Comayagua. Eran tiempos difíciles en lo económico, político, social y militar en los cinco nuevos estados de la Unión Federal Centroamericana . El 5 de enero de 1822 se decreta en Guatemala la unión a México4. Pero la confusión y la intranquilidad eran grandes. No todos estaban de acuerdo, ni los estados entre sí ni las ciudades de un mismo estado. Todo era nublado y se estaba a las puertas de una guerra civil. Entonces México interviene con su ejército para someter a quienes se resistían a la unión con México; se hace la guerra a El Salvador que mantenía un espíritu libertario, independiente y republicano5. Siendo Iturbide ajusticiado en México, Filísola decide volverse con su ejército a México en 1823. Para entonces Chiapas y Soconusco deciden incorporarse a México. Con la ida de Filísola se reunió un congreso constituyente en Guatemala en junio de 1823 para ver qué hacer en Centroamérica y qué rumbo tomar. El 1 de julio de 1823 el congreso proclamó la independencia de Centroamérica de España, México o cualquier otra potencia o nación. Se discutió, así mismo, qué tipo de república convenía a los intereses de los centroamericanos, y bajo la ideología y liderazgo de los liberales se optó por instaurar una federación o república federal. De este modo el 22 de noviembre de 1824 se promulgó la nueva constitución y se creó la República Federal de Centroamérica compuesta por las cinco Provincias Unidas de Centroamérica6. Un año antes Chiapas y Soconusco se habían incorporado a México.

27El primer presidente elegido fue el salvadoreño Manuel José Arce en 1825. Tres guerras federales, 1826-1829, 1831-1833 y 1837-1839 nos hablan de la situación caótica de la nueva república7. La lucha entre liberales y conservadores era violenta. De 1826 a 1829 hubo una guerra sin cuartel entre liberales y conservadores. Vencieron los liberales. Entre 1829 y 1838 dominó el liberalismo con el hondureño Francisco Morazán como presidente de la República Federal. Liberal fue también el presidente del estado de Guatemala desde 1831 a 1838, Mariano Gálvez. La situación era crítica por los levantamientos armados. En 1838 el cólera morbo afecta a Guatemala y el conservador Rafael Carrera conquista Guatemala y empieza un periodo de treinta años de dominio conservador donde hubo una vuelta al Antiguo Régimen8. Iglesia y Estado se entendieron y lanzaron puentes. Por otra parte, desde 1838 cada estado centroamericano rompe la unidad federal al optar por una independencia y soberanía absoluta. Estas dos décadas, de 1821 a 1840, fueron duras, críticas y violentas para Centroamérica, para la política, la economía y la vida social y nacional. Desde 1840, con el dominio conservador, la situación se estabiliza en las cinco repúblicas del Istmo9.

28Me he alargado en esta parte para comprender el texto con que se inicia el acta de confirmaciones de Chimaltenango de 1840, que es el objeto de mi trabajo. Recurrir a lo dicho anteriormente, es necesario para entenderlo. Y es que la situación de la iglesia y, concretamente, de la arquidiócesis de Guatemala y de sus diócesis sufragáneas fue dura, difícil y conflictiva en estas dos décadas.

29Desde el inicio de la conquista hasta 1821, la Iglesia se administraba bajo el real patronato; la relación de las iglesias locales y diócesis de las Indias con Roma pasaba por el rey y el Consejo de Indias. Roma era quien escogía a los obispos y arzobispos y desmembraba las diócesis, pero era el rey de España quien presentaba a Roma la lista de los candidatos, y pedía la división de la diócesis. El rey, por la concesión del real patronato y mediante el Consejo de Indias era quien cobraba los diezmos, creaba y mantenía las diócesis, escogía a los obispos, una vez Roma lo aprobaba con sus bulas papales, levantaba los templos, las catedrales, pagaba a los curas doctrineros y promovía la evangelización y catequesis. En el Antiguo Régimen Iglesia y Estado iban de la mano.

30Desde 1821 la situación cambia. Roma se entendía con el reino de España; Roma dio al reino de España el derecho del real patronato, pero no a las nuevas repúblicas. Las iglesias de las Indias quedaron aisladas y como apartadas, desunidas, separadas de Roma; no había experiencia de una relación continua y permanente pues todo se llevaba desde Madrid, desde el Consejo de Indias, que era quien se comunicaba con Roma; con la independencia la relación con Madrid se había acabado y además estaba penalizada.

31Por otro lado, bajo la ideología liberal que dominaba en la República Federal de Centroamérica desde 1827 a 1838, ideología basada en los principios de la ilustración, del racionalismo y de la revolución francesa, era fuertemente anticlerical, también porque la Iglesia era antiliberal, y anticlericales eran los liberales centroamericanos como Morazán, Gálvez, Barrundia…etc. Incluso algunos clérigos que se opusieron al arzobispo y colaboraron con los liberales como Matías Delgado, Simeón Cañas, en El Salvador, Francisco Márquez en Honduras, y Alcayaga en Guatemala. La Iglesia y la arquidiócesis empezaron a tener problemas y situaciones graves y sufrientes. Por ejemplo, Gálvez abolió prácticas tradicionales de la Iglesia, como los entierros dentro de los templos, permitió el matrimonio civil y el divorcio, expropió terrenos baldíos de cofradías y capellanías. La legislación liberal abolió los títulos del arzobispo, ahora era sólo Padre Arzobispo o ciudadano arzobispo o arzobispo a secas, lo cual sonaba a la revolución francesa; se suprimieron, poco a poco los diezmos; se exigía que todo documento que venía de Roma o que diera el arzobispo debía llevar el placet o visto bueno y aprobación del gobierno civil; se prohibía a los religiosos comunicarse y obedecer a sus superiores residentes en España; se puso en 23 años la edad de profesión religiosa; todo nombramiento eclesiástico debía tener el pase civil; se prohibieron las mandas para Tierra Santa, la Basílica de Guadalupe y otras; se exclaustraron y expulsaron a los religiosos masculinos y se confiscaron los bienes y propiedades de las órdenes religiosas masculinas.

32Las órdenes religiosas femeninas no fueron expulsadas, pero empezaron a tener un sinfín de restricciones, con el fin de que fueran muriendo por inanición.
Durante 1826 a 1829, tanto en Centroamérica como en la arquidiócesis de Guatemala se vivieron muchas vicisitudes; las revueltas estaban al orden del día, las asonadas surgían por doquier, liberales y conservadores tenían por objeto obstaculizar al partido que gobernaba; crecieron los odios políticos, las violencias, atentados y rebeliones del de abajo contra el de arriba, de abusos y atropellos del de arriba contra el de abajo10.

33En medio de esta situación, la actitud del obispo fue prudente, sufriente y conciliador, admitiendo las presiones sin causar problemas y esperando tiempos mejores y consta que no hizo la más mínima protesta. Estuvo en la reunión que proclamó la independencia donde habló y la juramentó. De la misma manera juramentó en 1822 la unión con México y la Federación Centroamericana de 1823 Una vez proclamada la independencia en 1821 el arzobispo volvió a su trabajo primordial, las visitas pastorales. A fines de 1821 visitó parroquias de Guatemala y algunas de El Salvador, pero no visitó la ciudad de San Salvador donde residía Matías Delgado, nombrado precipitada y anticanónicamente como obispo de San salvador por el congreso de El Salvador y no por la Santa Sede, erigiendo al mismo tiempo en diócesis la parroquia de San Salvador, ante la oposición del arzobispo y de la Santa Sede. Casaus y Torres llegó a San Miguel y al caer enfermo debió regresar a su sede arzobispal de Guatemala11.

34Morazán apoyó a algunos curas de ideología liberal que tenían conflicto con el arzobispo. He hecho mención y relación al caso del líder y párroco de El Salvador, Matías Delgado, a quien el congreso de El Salvador nombró obispo creando una nueva diócesis, desmembrada de la arquidiócesis de Guatemala. Lo nombró el congreso salvadoreño no la Santa Sede. Las bulas y palabras del papa dirigidas a Matías Delgado fueron duras y condenó su proceder.

35Desde los comienzos de la creación del nuevo Estado Federal, se creó el Ministerio de Negocios Eclesiásticos, donde se ubicaron sacerdotes liberales hostiles al arzobispo: Simeón Cañas, José Antonio Alcayaga, Antonio Larrave…etc. Morazán obligó y presionó al arzobispo para poner a Alcayaga como provisor del arzobispado y como gobernador del obispado de Honduras al presbítero Francisco Márquez, con quien Casaus no estaba de acuerdo. Forzó a cambiar párrocos y a nombrar nuevos12 , según su interés y conveniencia; quería dominar la diócesis. En el fondo de la ideología liberal está la idea jurisdiccionalista del estado y la ley de autonomía. Los liberales entendían que el derecho jurídico pertenecía al Estado, y que la Iglesia no podía mantener una actitud y situación de autonomía, de soberanía y de independencia, sino que entendían que la Iglesia era un ente, una entidad que debía someterse a las leyes del estado y de la nación, a la autoridad civil, fuente primera y única de jurisdicción; la Iglesia y su libertad debía estar supeditada a las leyes del estado, por lo que quien mandaba en la Iglesia era el estado; debía estar sometida al estado, que estaba encima de la iglesia, y no oponerse a lo que él dictaminaba. Además, en última instancia, pensaban los liberales que les correspondía el derecho de patronato que anteriormente tenía España, y que al estado correspondía nombrar obispos, crear nuevas diócesis, designar los párrocos, controlar las pastorales y lo que obispos y sacerdotes decían y debían decir.

36En esta tesitura no se puede hablar de persecución religiosa13 , pues los líderes liberales, algunos eran clérigos, se profesaban como católicos, apostólicos y romanos. Querían una reforma religiosa y una iglesia que no tuviera privilegios, que estuviera supeditada al poder civil, que el poder absoluto fuera civil, que todo fuera en última instancia civil. La iglesia no podía ni sabía adaptarse a los nuevos tiempos y a los principios del liberalismo, defendía más bien sus privilegios y soñaba con una relación y situación como la del antiguo régimen, y como la relación iglesia-estado que el Consejo de Indias, por el real patronato, promovía y mantenía. La iglesia, por ideología y doctrina era antiliberal y se inclinaba y acostaba con los conservadores. Los liberales y la iglesia promovían dos formas diferentes de entender la relación iglesia y estado; de ahí la situación conflictiva, dificultosa y belicosa en que vivían.

37Por otro lado, la situación económica de la nueva república federal era caótica, y una forma de tener dineros y bienes era expropiando bienes de la Iglesia, lo que acaeció con la desamortización de los bienes de las congregaciones religiosas masculinas, lo que se dio por decreto el 18 de julio de 1829; se exclaustró y expatrió a los religiosos y se confiscaron sus bienes y posesiones14.

38La actitud del presidente Morazán fue hostil para con la iglesia oficial de la arquidiócesis y, personalmente, con el paciente y sufriente arzobispo Casaus y Torres, hasta que el 11 de julio de 1829, sin mediar comunicación alguna, por sorpresa y con lujo de fuerzas armadas, fue sacado a altas horas de la noche del palacio arzobispal, y bajo custodia militar llevado a Omoa, Honduras. De aquí, inmediatamente, fue puesto en un barco que lo llevó a la ciudad de La Habana15.

39Con la expulsión la arquidiócesis quedaba en situación de “sede impedita”. El arzobispo titular y propio era Casaus y Torres. Si hubiera muerto o transferido legalmente, la arquidiócesis hubiera quedado como sede vacante. En sede vacante, el gobierno de la diócesis era asumido por el cabildo catedralicio,

40quien escogía al vicario capitular o gobernador de la mitra, el que gobernaba hasta tanto era nombrado el nuevo obispo y se recibían las cédulas reales y bulas pontificias que certificaban el nombramiento del obispo elegido. Casaus y Torres era el arzobispo de la arquidiócesis de Guatemala, y su arquidiócesis estaba en situación de “sede impedita”. En La Habana, a donde fue expatriado, asumió el arzobispado de esta arquidiócesis al ser nombrado por el rey de España y el papa. Siendo arzobispo de Guatemala mantenía una cierta relación con el cabildo metropolitano, y ante las presiones de Morazán al cabildo para que escogiera un nuevo vicario capitular y gobernador de la mitra, Casaus y Torres, pro bono pacis, permitió y hasta pidió y propuso al cabildo que se escogiera como vicario capitular y gobernador a Diego José Batres, lo que fue confirmado por el papa Gregorio XVI con un decreto de 1836. También las autoridades civiles aceptaron la nueva elección.

41Diego José Batres ejerció su puesto hasta el año de su muerte acaecida en 1838, y fue entonces cuando fue escogido como vicario capitular y gobernador de la mitra el Dr. Antonio Larrazábal, hasta entonces canónigo penitenciario del cabildo catedralicio, y a quien se nombra y se hace referencia en la introducción del acta de confirmados en estudio.

42Y es que la situación política de Centroamérica había cambiado; los liberales estaban fuera del mando y habían perdido el poder; el anticlericalismo se había calmado porque ahora eran los conservadores quienes ocupaban el poder, y se volvía al Antiguo Régimen en las relaciones entre Iglesia y Estado. En este nuevo contexto Antonio Larrazábal, canónigo penitenciario y gobernador de la mitra recibe de Roma el nombramiento de obispo a petición del arzobispo Casaus y Torres. Fue obispo nominado pero no consagrado, porque Larrazábal se opuso a ello. Y es que Antonio Larrazábal que había sido diputado y presidente.

43Notas de pie de páginas

441 Libro de Confirmaciones de Chimaltenango de 1683 a 1840. Nº. 1. Folio 108.

452 Libro de Confirmaciones de Chimaltenango de 1683 a 1840. Nº. 1. Folio 113.

463 Libro de Confirmaciones de Chimaltenango de 1683 a 1840. Nº. 1. Folio 73 reverso. En realidad el número se pone en el anverso de la página o pliego.

474 Elizabeth Fonseca, Centroamérica. Su historia. (San José: Flacso-Educa,, 1996), pág. 133ss.

485 Rodolfo Cardenal, Manual de Historia de Centroamérica.(San Salvador: Uca Editores, 2003), págs 225 y ss.

496 Rodolfo Cardenal, Manual de Historia de Centroamérica.(San Salvador: Uca Editores, 2003), págs 135 y ss.

507 Edelberto Torres Rivas, Problemas de la formación del estado nacional en Centroamérica, en Estudios Sociales Centroamericanos, San José, 1980, e Interpretación del desarrollo social centroamericano. Procesos y Estructuras de una sociedad dependiente. (Centroamérica, 1973).

518 Héctor Pérez Brignoli, Historia General de Centroamérica. Tomo 3. De la ilustración al liberalismo. 1750-1850. (San José: Flacso, 1994).

529 Héctor Pérez Brignoli, Breve Historia de Centroamérica,(Madrid: Alianza Popular, 2006), págs, 87-100.

5310 José Mata Gavidia, Anotaciones de Historia Patria Centroamericana. (San José: Cultural Centroamericana, S. A., 1953), pág. 346.

5411 Luis Diez de Arriba, Historia de la Iglesia de Guatemala. Tomo II. Crisis. (Guatemala, 1989), págs. 44-45.

5512 Agustín Estrada Monroy, Datos para la historia de la Iglesia en Guatemala. (Guatemala: Tomo III. Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, 1974), págs. 531.

5613 Luis Diez de Arriba, Historia de la Iglesia de Guatemala, (Guatemala: Tomo II. Crisis, 1989). págs. 69 ss.

5714 AGCA, B12.11, Leg. 218, Exp. 4973, fol. 1. El 3 de diciembre de 1839 la Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala acuerda que el gobierno proceda a la reunión de todos los datos sobre as propiedades que antes de la emisión del decreto de 18 de julio de 1829 (mediante el cual fueron extinguidas las ordenes regulares) tenian las comunidades de San Francisco, La Merced, Santo Domingo y Colegio de Misioneros para tratar sobre sí se les devolvian o no.

5815 Luis Diez de Arriba, Historia de la Iglesia de Guatemala. (Guatemala: Tomo II. Crisis, 1989). págs. 47 ss.