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AFEHC : diccionario : GARCÍA PELÁEZ, Francisco : GARCÍA PELÁEZ, Francisco

Ficha n° 729

Creada: 13 marzo 2006
Editada: 13 marzo 2006
Modificada: 07 julio 2012

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Christophe BELAUBRE

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Christophe BELAUBRE

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Publicado en:

ISSN 1954-3891

GARCÍA PELÁEZ, Francisco

Elementos biográficos sobre el primer arzobispo de Guatemala nativos de Guatemala que dejó un obra histórica sobre el Reino de Guatemala.
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Palabras claves :
Arzobispo, Conservador, Historiador
Cargo o principal ocupación:
Arzobispo de Guatemala entre 1846 y 1867
Nació:
2 de abril de 1785 en San Juan Zacatepéquez, Guatemala
Murió:
25 de enero de 1867 en la Ciudad de Guatemala
Padres:

1Hijo de Manuel Leandro García de Salas, hijo de Juan Pablo García y de Petrona de la Roca (ambos nativos de la capital del Reino), y de Nicolasa Rafaela Peláez y García, hija de Jacinto Peláez y María García (nativos de la región de Zacapa).

Resumen:

1Francisco García Peláez, XXV obispo de Guatemala de 1843 hasta su fallecimiento, pertenece sin duda alguna a este reducido grupo de personas que marcaron la historia de las ideas en la primera mitad del siglo XIX. Un hombre que murió a la edad de 82 años tras una vida que lo llevó a vivir de cerca o a participar directamente en los acontecimientos políticos más importantes de su tiempo. El historiador Ralph Lee Woodward lo considera como un hombre que pertenecía al grupo conservador, sin asociarlo directamente con el poderoso grupo de los Aycinena. Nos preguntamos si se trata de un juicio apresurado, puesto que el hombre en sí y sus idearios siguen siendo muy poco conocidos.

2Su carrera eclesiástica nos parece en todo punto conforme a los cánones de la Iglesia. Fue educado por su tío, el presbítero don José Domingo García de Salas, quien le aseguró todo lo necesario desde la edad de siete años hasta su fallecimiento, cuando el padre Peláez tenía 21 años. Sintiéndose muy agradecido hacia su tío, Francisco García lo benefició como su heredero y albacea junto a su hermana, Juana Catarina. Cada uno recibieron 1500 pesos. Se benefició también de la tutela intelectual de su padrino de nacimiento, el presbítero Ignacio de Santacruz y de los otros miembros de la familia García de Salas, en particular el presbítero José Bernardo y el licenciado José Santiago. Su familia pertenecía a las capas medias (¿criolla o ladina?), aunque era bastante acomodada puesto que tuvieron los medios económicos para facilitar el ingreso al convento de Santo Domingo de Tomás García Peláez, otro hermano de Francisco.

3Este vistió el hábito talar del Colegio Seminario de la Ciudad de Guatemala el 23 de julio de 1805, cuando el arzobispo Rafael de la Vara de la Madrid lo ordenó sacerdote. Tenía exactamente la edad requerida de 24 años, y los diplomas necesarios, de bachiller en filosofía (1802), de derecho civil (1806), de derecho canónigo (1807) y por último de teología (1809). En 1805 el profesor de derecho José María Alvarez decía de él que su “madurez era rara en los niños de su edad”. El fallecimiento del presbítero José Liberato García en enero de 1810, liberó el cargo de capellán de la Real Audiencia, el cual García Peláez sirvió unos años. Mientas asumía los oscuros cargos de vice-rector del Seminario Tridentino y de coadjutor de la parroquia rectoral de los Remedios, intentaba concurrir a una canonjía vacante en la vecina diócesis de Honduras, aprovechando sus vínculos de amistad con el alcalde ordinario de Comayagua, don Antonio Fuentes. En julio de 1814 se presentó para la cátedra de economía civil que obtuvo. Hacía seguramente unos años que sus lecturas lo habían llevado a reflexionar sobre los problemas económicos que padecía su tierra natal, y lo apasionaron los ensayos de Adam Smith, Jean-Baptiste Say y los trabajos de los fisiócratas franceses. En estos años, es posible que el padre Casaus y Torres haya jugado un papel en su formación académica, ya que se ha trabajado sobre todo la actuación política de aquel prelado, sin prestar atención a sus convicciones ideológicas. En todo caso, fue el prelado Casaus quien dio de sus rentas 100 pesos para que Francisco García Peláez pudiera servir la nueva cátedra establecida por las Cortes de Cádiz. Más tarde obtuvo, por proposición del padre Basilio Zeceña , la cátedra de prima de teología (la sirvió durante un año en substitución). Lo encontramos en 1817 asumiendo el cargo de mayordomo de la cofradía de la Purísima Concepción en la Iglesia del Convento de San Francisco, cargo que le permitía iniciarse en las actividades crediticias que solían tener estas cofradías. En 1819 obtuvo el grado de doctor en Teología, y poco tiempo después pudo dejar su cargo de capellán de la Real Audiencia, por haber sido promovido al curato de Santa Catalina Pínula – interinamente en julio de 1815 y como coadjutor de febrero a septiembre 1821 así como de marzo a noviembre de 1822 y finalmente como propietario en 1826 y 1827.

4Su actividad intelectual fue mucho más intensa durante el periodo de la Federación, sin que podamos establecer con claridad el círculo de sus amistades políticas. En 1823 aceptó integrar en calidad de auxiliar la comisión de Instrucción Pública de la Asamblea Nacional Constituyente. Este mismo año publicó un opúsculo intitulado “Observaciones Rústicas sobre Economía Política” con la esperanza de dar mayor difusión a las ideas de Adam Smith. En abril de 1825 fue comisionado para formar un “catecismo político para la enseñanza en las escuelas de primeras letras”. Su testamento redactado en 1826 revela también el grado de confianza que el hombre tenía dentro de la institución eclesiástica, puesto que era Defensor de Matrimonios, cargo jurídica de la curia. Este documento revela también una devoción muy grande al culto de la Virgen de Guadalupe. Sus lazos de amistad con el prelado Casaus y Torres se confirmaron en 1827, cuando el padre García Peláez quiso permutar su beneficio de Pínula con el del Señor San José de la Antigua Guatemala, ocupada por el bachiller Julián Castro. A pesar de la posición negativa del fiscal de la curia, el arzobispo dio colación canónica al padre García Peláez.

5Ignoramos su actuación política durante la terrible guerra civil que se extendió a gran parte de Guatemala, el Salvador y Honduras entre 1827 y 1829, sin embargo es posible que García Peláez haya adoptado las posiciones de su prelado Casaus y Torres, puesto que en 1832 se encontraba exiliado en la ciudad de San Cristóbal de Chiapas, en donde publicó un opúsculo. De regreso a Guatemala en 1832, el líder liberal Mariano Gálvez lo comisionó para escribir una historia de la Guatemala colonial, las famosas Memorias , obra que el historiador Woodward consideraba como “pobremente organizada y pedestre en estilo”.

6Durante la década de 1840 y hasta su fallecimiento, el padre García Peláez se acercó a la figura conservadora de Rafael Carrera , se alió con el influyente presbítero Jorge Viteri y con los miembros más destacados del cabildo eclesiástico, Basilio Zeceña y José María Castilla , y con el grupo conservador de la ciudad: es decir las familias Aycinena, Pavón, Larrazábal y González Batres. Empezó a gobernar la diócesis de Guatemala en 1843 y fue consagrado en febrero del año siguiente. Esta última fase de su vida se explica por el exilio del obispo Casaus y Torres, decidido por los liberales después de la victoria militar de 1829. Lorenzo Montúfar interpretó su nombramiento como una maniobra de los liberales preocupados por evitar a toda costa un nombramiento que pudo haber caído entre clérigos aún más conservadores, como el padre Juan José Aycinena . Sin embargo no cabe duda que el padre Casaus desde la Habana ejercía una influencia política, y que García Peláez fue, en parte, su “criatura”. Ralph Lee Woordward pone en evidencia más bien el papel de Jorge Viteri, y mira el nombramiento “como parte de una transacción para obtener la aprobación papal para la creación de una diócesis separada en El Salvador”.

7Su gobierno estuvo marcado en 1845 por un grave conflicto desencadenado por las decisión tomada por los conservadores de permitir el regreso de los padres jesuitas, expulsados en 1767. Se opuso entonces en vano al licenciado Joaquín Durán, y tuvo que aceptar el reembarque de los jesuitas, bloqueados durante semanas en la costa norte.

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